domingo, 24 de diciembre de 2017

Florine de Borgoña el romanticismo de la Primera Cruzada.



Un personaje perdido en la noche de los tiempos se convirtió en un relato del siglo XIX y se volvió a perder en la historia.
Armando Enríquez Vázquez
En 1095 el Papa Urbano II atendiendo la petición de Alejo I, Emperador de Bizancio, convocó a los católicos de Occidente a liberar Jerusalén de las manos de los musulmanes, dando así inició a la primera cruzada.
Entre los nobles que participaron en la misma se encontraban un joven matrimonio que se lanzó a luchar contra los musulmanes para defender la fe cristiana Sweyn El Cruzado y su esposa Florine de Borgoña.
Florine era la hija del duque Odo, también conocido como Eudes Borel o Borrel de Borgoña nació en 1083, poco o nada se sabe de su educación y su vida, pero en 1097 salió acompañando a su esposo Sweyn El Cruzado y al mando de unos 1500 soldados rumbo a Tierra Santa, en su paso por Turquía tenían que pasar por Capadocia, que era paso obligado para llegar a Jerusalén. En esa época esa zona del mundo se encontraba bajo dominio de los Seléucidas.
Capadocia es una región de Anatolia, llena de historia y por su paisaje singular llena de estrechos pasajes, de montañas y de picos de roca, fue nombrada en 1985 por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.
En uno de esos lugares se presume que las tropas de Sweyn y Florine fueron emboscados pereciendo todos, Florine luchó a la altura de los hombres, pero la superioridad de las tropas Seléucidas y su posición estratégica acabaron con las fuerzas cristianas. Los hechos sucedieron en 1097. Florine tenía 14 años.
La historia de Florine y Sweyn quedó olvidada como una cruenta anécdota más de la Primera Cruzada. En el siglo XIX el escritor irlandés William Bernard McCabe escribió una novela basada en la duquesa francesa y su esposo, reviviendo así la historia de la adolescente muerta en lo que hoy es Turquía. El titulo de la novela es Florine Princess of Burgundy. La obra literaria se publicó en 1855.
En 1877, el extraordinario grabador Gustavo Doré creó una lámina para ilustrar la Biblioteca de las Cruzadas, que pretende reunir la historia de la lucha de los cristianos por Jerusalén, representando a la joven luchando contra los turcos. Doré decidió retratar a la joven montada en su caballo, espada en mano luchando contra un fiero jinete turco mientras que en suelo yace otro jinete cristiano herido. La historia original cuenta de manera diferente la muerte de la joven. Pues, aunque seguramente montaba su corcel, la emboscada la perpetuaron arqueros turcos. Algunas crónicas de la época nos cuentan que al menos 15 flechas atravesaron el cuerpo de Florine.
Florine de Borgoña, no fue la única mujer en participar en las diferentes cruzadas, tampoco estamos hablando de la más afamada, pero su historia resurge de vez en cuando, tal vez por la edad de la joven, tal vez por su fe, tal vez porque al final toda historia de amor y muerte nos sigue cautivando.

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