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lunes, 20 de diciembre de 2021

Los otros cuerpos invadidos.



Katla es el nombre de uno de los volcanes activos más grandes de Islandia y el mundo. que da nombre a esta serie islandesa de lento ritmo europeo, guiños con el famoso Noirdic, contundentes personajes y una historia sólida.

Zona de spoilers, continuar es bajo su propio riesgo.

Entre las muchas películas que me gustan se encuentran Invasion of the Body Snatchers en su versión original de 1956 dirigida por Don Siegel, así como el extraordinario remake de 1978 dirigido por Phillip Kaufman. Estas cintas basadas en la novela homónima de ciencia ficción de Jack Finney sobre unas esporas llegadas del espacio exterior capaces de replicar los cuerpos de los seres humanos creando una comunidad de extraterrestres que trabajan en conjunto y van eliminando a los seres humanos para conquistar la tierra, me parecen ser la base de la nueva serie islandesa de Netflix; Katla que trabaja sobre el mismo principio rector, una fuerza extraterrestre capaz de duplicar los cuerpos de seres humanos.

Katla es el nombre de uno de los volcanes activos más grandes de Islandia y el mundo. Katla está debajo de un enorme glaciar y cada vez que ha hecho erupción ha provocado que partes del glaciar se derritan creando inundaciones en las zonas aledañas al volcán, que se ubica al sur de la isla.  

La serie en un sobrio y lento ritmo europeo, con sus guiños con el famoso Noirdic, hipnotiza al espectador por lo contundente de sus personajes, la fuerza de la historia y la manera en que se va develando la verdad. La serie inicia con el volcán que lleva meses en plena actividad, la cercana localidad de Vik está casi despoblada por la constante y peligrosa caída de ceniza y lodo provocada por el volcán. La aparición de una mujer joven desnuda que es descubierta caminando cerca del glaciar, cubierta por ceniza endurecida por el agua, la falta de documento alguno y el aislamiento de la región pone en alerta a Gisli (Thorstein Bachmann) jefe y el único policía que queda en la zona, ante la posibilidad de que un grupo de turistas hubiera traspasado el cerco de seguridad pues la mujer a pesar de recordar su nombre Gunhild, una sueca, es incapaz de recordar nada más. Cuando Gisli habla a la casa de una Gunhild en Suecia se siente decepcionado de su búsqueda porque la mujer esta en Suecia y quien contesta el teléfono es su hijo un joven de 20 años, pero la madre al recibir el mensaje decide viajar a Vik donde estuvo 20 años atrás en un viaje definitivo para su vida. Gisli es un hombre fanático religioso, lleno de demonios y deseos frustrados, que cuida de su mujer hemipléjica; Magnea (Solveig Arnasdottir).

El repentino descubrimiento de un comportamiento anómalo en las piedras colectadas por los investigadores en la zona, obligan al vulcanólogo Darri (Björn Thors) a trasladarse de Reikiavik a Vik para estudiar en directo las incoherencias. En realidad, Darri va huyendo de su vida, de su divorcio y de la muerte de su hijo Mikael (Hlynur Hardason) de 8 años.

Finalmente, esta Grima (Gudrun Yr Eyfjörd) y su padre Thor (Ingvar Sigurdsson), su marido Kjartan (Baltasar Breki Samper) quienes como una terrible familia disfuncional han sido golpeados, en especial Grima por la muerte de su hermana menor; Asa (Iris Tanya Flygenring) el matrimonio de Grima esta por llegar a su punto final y la relación con su padre es casi inexistente pues él le pide que supere la muerte de su hermana en el glaciar, algo que Grima se rehusa a hacer. Además de la muerte de Asa, la familia esta marcada por el suicidio de la madre de Grima y Asa, así como el descubrimiento de Asa, anterior a la muerte de su madre, de que su padre tiene una amante.

Al final del primer capítulo con la misteriosa Gunhild en la clínica local y la vieja Gunhild viajando desde Suecia a Vik, Grima encuentra a una segunda persona cubierta en la mezcla de ceniza y agua que resulta ser Asa y conforme avanza la serie vamos empezando a sospechar lo que resultara cierto Gunhild es la misma persona veinte años antes.

Darri descubre a un tercer individuo, su hijo Mikael, quien murió tres años antes provocando el distanciamiento entre Darri y su esposa, el único problema con Mikael es que es un niño con impulsos homicidas. Mikael llama a su madre para que lo rescate del encierro en el que Darri lo tiene y todos los elementos de la culpa y el amor son la base de la relación entre este triangulo familiar, a pesar que desde un principio Darri sabe con certeza que ese Mikael no es su hijo, pero representa todos los miedos de Darri sobre el tomar decisiones en la vida.

Tres seres y hacía el final de la serie un cuarto y un quinto; La esposa de Gisli en versión más joven y sin su paralasis, así como un doble de Grima, terminan por cerrar el cuadro. Esta nueva Grima, más jovial intentara robar su hogar y esposo a la Grima real. La aparición de una Magnea joven es para Gisli una respuesta a sus contenidos deseos sexuales y al final será interpretado por el policía como un intento del diablo por desviarlo de su camino hacia dios, mientras que el enfrentamiento entre la depresiva Grima y su doppelgänger optimista llevará a un desenlace final inesperado, terriblemente cruel, pero totalmente congruente con la serie y la lógica desesperanzada de la depresiva Grima. Thor tiene también sus secretos y razones para desear la llegada de un ser del volcán, que se manifiesta en parte todos los días con un cuervo con una pluma blanca.

A diferencia de las novela y cintas norteamericanas, en Katla los seres duplicados mantienen una individualidad y carecen de esta visión de trabajo en colectividad. Son seres sin camino, ni historia propia, así como el pretexto y una obligación para reflexionar sobre el pasado; cómo lo construimos y deconstruimos, son el recordatorio de las culpas de los protagonistas. Opuestos a los complejos humanos a los que emulan, los cuerpos invadidos de la serie a pesar de tener sentimientos y un albedrio propio están construidos por los recuerdos de sus familiares, son también la imagen idealizada o potencializada del humano replicado. Asa ya no tiene vicios y la verdad brutal y directa que dice Mikael. Magnea es una ama de casa amorosa y Gunhild sólo busca ese amor que la marcó de por vida, mientras Grima es todo lo que la verdadera Grima desearía poder ser.

La serie es una obra compleja y completa. La música de la serie compuesta por Hogni Egilsson, la fotografía y la ambientación gris, con sus montones de ceniza son el simple reflejo del alma de los pocos habitantes de Vik. Las tres enormes rocas del litoral, el fuselaje oxidado de avión abandonado que marca un antiguo accidente aéreo, son características reales de la zona que ayudan a delimitar a esos personajes que protagonizan la serie, totalmente desamparados que deambulan por una tierra infértil y sin vegetación.

Como otras series escandinavas Kapla no tiene desperdicio y vale mucho la pena verse.  

La serie fue escrita por Sigurjon Kjartansson y Baltasar Kormakur que también dirigió cuatro episodios de la temporada que tiene ocho.

publicado originalmente en roastbrief en agosto de 2021

imagen Netflix

sábado, 11 de julio de 2020

Asesinatos del Valhalla otra de crímenes nórdicos.



Otra serie noirdik con diferentes capas de lectura, situada en la sociedad moderna de Islandia que vale la pena ver. 

Armando Enríquez Vázquez

Nunca me canso de las historias de crímenes nórdicas, el famoso Nordic Noir, y Netflix acaba de estrenar una buena, el titulo traducido desde la visión norteamericana de las cosas es Los Asesinatos del Valhalla, sin embargo, el titulo original de la serie es Brot, la palabra islandesa significa literalmente violación y este título tiene que ver más con el tema y el subtexto de la serie que el más obvio y pedestre seleccionado por Netflix.
La historia como muchas de las series del género está llena de vueltas de tuerca, de arcos narrativos paralelos igual de interesantes que el principal y que además completan y añaden el cuadro del tema principal de la serie.
La historia creada y escrita por Thordur Palsson, trata sobre tres asesinatos que se cometen en la actualidad, los asesinados se relacionan en su pasado, cuando los tres trabajaban en un orfanato llamado irónicamente Valhalla, el salón donde los vikingos que morían en batalla con honor iban a celebrar sus hazañas con los dioses y las valkirias.
En la serie, en Islandia de finales de la década de los ochenta Valhalla fue una casa hogar para jóvenes hombres de familias disfuncionales, donde los jóvenes internos fueron víctimas de abuso físico, mental y además fueron violados. Un extraño visitante llegaba periódicamente a Valhalla y en un cuarto totalmente oscuro abusaba de uno de los jóvenes internado en el lugar elegido por los tres guardianes del lugar. El abusador cortaba una pequeña parte del antebrazo de su víctima, como un trofeo y un recordatorio.
En un inicio, tras el primer asesinato, la detective Kata (Nina Dogg Filippusdottir), quien espera el ascenso como jefa de su división en el cuerpo policiaco de Reikiavik, es decepcionada pues ese mismo día que se descubre el primer asesinato y se espera el anuncio de su ascenso, su jefe nombra a otra persona de otra división totalmente diferente.
Además, se decide traer a un detective desde Noruega para ayudar con la investigación, Arnar (Björn Thors) aunque es miembro de la policía noruega Arnar nació en Islandia, pero la sociedad protestante en la que creció y su orientación sexual hacen que Arnar sea maltratado y despreciado por su padre hasta que logra el que sea expulsado de la comunidad, entonces un policía Magnus (Sigurdur Skúlason) y su esposa deciden adoptar a Arnar y criarlo. El policía avanza con el paso de los años en el escalafón policiaco y cuando Arnar regresa a Reikiavik Magnus es el jefe de Kata y quien solicita la inclusión de Arnar en la investigación pues está orgulloso de él.
Al mismo tiempo, Kari (GrettirValsson), el hijo adolescente de Kata se ve vuelto en un incidente que termina en la violación de una joven en una fiesta que hace a Kata llevar a cabo acciones de encubrimiento aprovechando su puesto.
Los Asesinatos de Valhalla es una serie tiene como temas la justicia, el poder, el tiempo. A falta de una justicia impartida por la sociedad, la justicia que imparte un ser humano roto por esa injusticia tan humana y sustentada por el poder. Pero principalmente como su nombre en islandés lo indica la violación, en todos sus sentidos; física, mental, en la confianza.
La fuerza de la actuación de Nina Dogg Filippusdotir, se iguala a otras icónicas del género: Sofie Grabol en la inolvidable y esencial Forbrydelsen, y Sofia Helin en Bron/Broen. Porque Kata no es solamente una eficiente y talentosa detective que tiene que ser políticamente alejada del caso, incluso a manera de protegerla, es una celosa, posesiva y ciega madre capaz de hacer cualquier cosa por defender a su hijo. Su personaje se derrumba para volver a crecer y llegar a lugares que únicamente le pueden augurar la muerte. A su lado la construcción del personaje de Arnar contenido hasta el punto de hacer del personaje una especie de autómata, al que sólo parece interesar su trabajo. Que no supera, ni quiere superar a esa familia que lo ha rechazado desde su infancia, que lo ha maltratado y obligado al exilio. El no permitirse tener cualquier tipo de sentimientos, suprimir su humanidad en base a trabajo y ejercicio, lo convierte en un frío e introvertido personaje, que cobra su naturaleza humana cuando bebe.
La serie cuestiona como en otras de estas historias nórdicas la importancia de los medios públicos y su actitud contestaria y sensacionalista que sólo reacciona cuando surge la nota y como parte de generar ratings. Aunque en el caso de los Asesinatos del Valhalla esta representación de los noticieros de televisión no es tan negativa.
Los Asesinatos del Valhalla, enmarca la frialdad de sus personajes y su tema con los hermosos gélidos paisajes de la Isla del norte de Europa.
Con sólo ocho capítulos Los Asesinatos del Valhalla es una miniserie que vale la pena verse.


Publicado en roastbrief.com el 6 de abril de 2020
imagen Netflix.

miércoles, 4 de septiembre de 2019

Fallet, todo un caso de un caso.



Hay muchos lugares comunes que han funcionado y siguen funcionando en la comedia y el poner a disfuncionales actuando en una sociedad realista funciona muy bien.


Armando Enríquez Vázquez

La gran cantidad de series de corte policiaco y Noir que se han producido en el norte de Europa durante esta década y la popularidad de la novela policiaca en esa parte del continente europeo en los últimos 25 años ha hecho que se acuñe el término Nordic Noir, como un nuevo género en el que las novelas las Henning Mankell con su entrañable Kurt Wallander y  las de Stieg Larsson y su rebelde Lisbeth Salander, han sido la base para el surgimiento de otros escritores como Jo Nesbo, Camilla Lackberg o Assa Larsson, en la televisión; Broen / Bron y Forbrydelsen son las series fundacionales. A pesar del surgimiento de un gran número de series noir provenientes del norte de Europa ambas series, que ya terminaron, continúan siendo las dos mejores en su planteamiento y sus personajes entrañables sin importar, o tal vez por eso, lo desquiciado que son.
La mayoría de estas series han sido producidas directamente por las televisoras danesa, sueca, islandesa, noruega o finlandesa, eso no impide a Netflix contar con un buen catálogo de ellas. En esta ocasión quiero hablar de una serie que, si bien puede entrar dentro del género, ha decidido darle un giro muy divertido, no muy acertado, al género.
¿Qué pasa cuando dos de los peores policías de sus respectivos países son reunidos alrededor de otros que resultan peor de incompetentes y obsesivos que “protegen a una pequeña estación regional en el centro de Suecia en el poblado de Norrbacka? Ese es el planteamiento de Fallet (Que en español significa “caso” “Investigación”).
Tom Brown (Adam Godley) es un patético inspector inglés incapaz de resolver un caso; apocado y reprimido, pero consciente de los buenos modales. Sophie Borg (Lisa Henni) una policía sueca con dificultades para confiar en los demás, terca y que piensa que ella tiene siempre la razón y que todos están en su contra, lista para argumentar para demostrar que lo demás son imbéciles o no tienen la razón. Los dos son enviados como la mejor manera que tienen sus jefes de deshacerse de ellos, con el fin de no entorpecer el trabajo de los demás, al ya mencionado poblado sueco llamado Norrbacka donde se ha cometido un homicidio. Un hombre originario de St Ives, el poblado inglés en el que vive y trabaja Brown, ha sido asesinado, mutilado y colgado de un árbol. La policía de Norrbacka está dirigida por Klas Wall (Tomas von Brömssen) un servil un hombre mayor de edad a punto de jubilarse y dispuesto a no dar un solo disgusto a su jefe o a los miembros del poder local, Bill Wall (Christoffer Nordenrot) su hijastro y asesor del cuerpo policiacio, quien se distingue por su comportamiento obsesivo compulsivo y la forense finlandesa Sonia Mustanaamio (Stina Rautelin) quien carece del menor tacto para platicar, comentar o anunciar algo, pero que además no es tan conocedora de su especialidad como presume.
No es la primera vez que un grupo de desubicados y perdedores son retratados para contar una historia que resulte una comedia de errores donde se logren de manera fortuita el objetivo; resolver un crimen. En la literatura y recuerdo las divertidísimas novelas de Tom Sharpe y sus personajes en muchas ocasiones menos funcionales que los que protagonizan Fallet. En el caso de las series lo más reciente es la serie norteamericana Brooklyn Nine-Nine, estelarizada por Andy Samberg y Melissa Fumero. Pero en caso del Fallet algo le faltó a la formación del caso.
Fallet está construida a partir de una premisa que curiosamente se desmorona conforme avanza la serie, Al final de la corta temporada de 8 capítulos el giro de tuerca final lejos de resultar gracioso o sorpresivo parece un chiste de mal gusto. Aunque se entiende que la farsa quiere llegar al máximo de lo improbable, en este caso ese poquito extra desvirtúa el resto del trabajo.
Las actuaciones son bastante buenas y la desesperación y repulsión que el actuar de Tom, Sophie o Bill producen el espectador también se compensan con las risas que producen cosas como ver a Tom en cama con el presencia omnipresente de su madre, Sophie insistiendo en su capacidad para disparar con puntería o Bill tratando de imaginarse siendo el asesino que interpreta Javier Bardem en No country for old men la película de los hermanos Coen, basada en la extraordinaria novela de Cormac McCarthy.
Hay muchos lugares comunes que han funcionado y siguen funcionando en la comedia y el poner a disfuncionales actuando en una sociedad realista funciona muy bien, lo que no funciona en el caso de Fallet son los personajes secundarios, demasiado secundarios para ser siquiera notados y la aparición de los mismos para resolver los nudos narrativos, resulta forzada por decir lo menos. La farsa también se permite malvados exagerados, pero en Fallet al centrarse en este equipo de detectives disfuncionales, se olvidan los antagónicos, pero lo que es más preocupante es que por momentos parece que los escritores olvidaron que era una serie policiaca con una serie de asesinatos por resolver.
Fallet es una producción de 2017 de la televisión sueca SVT en coproducción con una empresa inglesa, que tiene la ventaja de ser una serie muy corta donde la desilusión llega en los dos últimos capítulos por la resolución simplona del asunto pero que en general es dominguera y provoca algunas buenas carcajadas.  
Siempre he pensado que cuando un genero comienza a pasar de moda es el momento en que la comedia o la farsa irrumpen en él, en ocasiones sirve para revitalizar al género, otras veces sólo para darle la puntilla que lo desaparece por un tiempo. En caso de Fallet no pasa ni lo uno, ni lo otro, porque afortunadamente las series Nordic Noir gozan de cabal salud.

publicado en roastbrief.com.mx el 13 de mayo de 2019
imagen Netflix

viernes, 17 de mayo de 2019

Karppi, El Nordic Noir vivo y sano.



Entre las series brillantes del Nordic Noir se encuentra la finlandesa Karppi. Con referencias claras a las obras fundamentales del género en video.

Armando Enríquez Vázquez.

Acabo de ver en Netflix la primera temporada de Karppi, una serie finlandesa que esta muy cerca en factura, calidad y en guión de las excelentes series Forbrydelsen (Dinamarca 2007 – 2012) y Bron/Broen (Dinamarca / Suecia 2011 - 2018). Algo que demuestra que el Nordic Noir y sus personajes complejos, obsesivos están vigentes y este tipo de historias continúan atrayendo a las audiencias.
Sofía Karppi (Pihla Viitala) regresa Alemania a Helsinki tras la muerte de su esposo, para reincorporarse a su profesión de policía, de la que ha estado alejada. De ella dependen la Henna, la hija del primer matrimonio de su esposo, una adolescente preparatoriana y su hijo Emil Karppi. Al llegar se le asigna un caso de asesinato: Una mujer joven ha sido encontrada enterrada en la zona donde habrá de construirse un complejo habitacional que resalta por sus ideas de generar energía de manera amigable por medio de molinos de viento con un material revolucionario creado por uno de los dueños de la empresa constructora y diseñadora del proyecto habitacional, el talentoso millonario finlandés Alex Hoikkala (Tommi Korpela). La mujer asesinada Anna Bergdahl (Pamela Tola) resulta no sólo asesora de la empresa de Hoikkala si no su amante, a pesar de estar casada y con dos hijas pequeñas, lo que hace suponer a Karppi que el crimen esta relacionado con el ambiente laboral de Bergdahl a pesar de las protestas de su compañero Sakari Nurmi (Lauri Tilkanen), un policía que trabajó en la sección de delitos financieros y es todo un millenial sibarita que gusta de apegarse a las reglas y normas de cuerpo policiaco y prefiere pensar que el asesinato sucedió en el círculo interno y familiar de Anna.
Sofía Karppi, como las protagonistas de las dos series mencionadas arriba; Sara Lund y Saga Noren, es una mujer obsesiva, terca, impulsiva e incapaz de escuchar a los demás. Sus conflictos personales; el duelo que no ha terminado de cumplir, la relación con Henna y los reclamos de Emil por no ser tan buena como su padre, hacen que la detective se encierre en su trabajo, por lo general sin la humildad de dar dos pasos atrás para revisar lo que ha hecho.
Karppi cuenta muchas historias y muestra que la reconstrucción de una vida para entender o resolver un crimen no es lineal y superficial. Karppi hace de los personajes un ensamble de historias de traiciones, ambición, mezquindad, amor, soledad y sobre todo acerca de la justicia que en ocasiones se sustenta más en ideas o corazonadas que en hechos. La historia no es autocomplaciente, los personajes siguen el curso de sus decisiones y sufren las consecuencias sin decisiones tontas o bien intencionadas de los escritores y productores.
A diferencia de la otra serie finlandesa que podemos ver en Netflix, Sorjonen, que sigue el modelo norteamericano de las series que tienen varios casos a resolver por temporada al menos cada caso se lleva dos capítulos, mientras que la complejidad de la historia de Karppi no permite un final cien por ciento feliz. Lo que queda es el sabor agridulce de una estupenda serie.
Pihla Viitala hace un trabajo extraordinario con un guión que no tiene desperdicio. Algo que resultaba llamativo de la ejecución y planteamiento visual y narrativo de Karppi son las similitudes con Forbrydelsen y Broen /Bron, la música al final de cada capítulo creando la tensión para el cliffhanger final. Las tomas aéreas de la ciudad al estilo de Broen  / Bron. Quiero verlo más como un homenaje que como plagio, porque la creatividad y las vueltas de tuerca de la serie muestran que los escritores y productores de la serie son lo suficientemente creativos.
La segunda temporada de Karppi se encuentra ya en proceso de producción y espero que pronto podamos disfrutarla.

imagen: Netflix