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miércoles, 5 de junio de 2019

Counterpart la terrible condición humana.



El hecho de pensar que somos la mejor versión de nosotros mismos se pone a prueba cuando los personajes se confrontan a la realidad de su par en esta segunda temporada.

Armando Enríquez Vázquez

Si la primera temporada de “Counterpart” fue extraordinaria, la mayor parte de la segunda no tiene pierde y el cierre de la temporada 2, nos demuestra que no todas las series pueden y ni deben tener una tercera temporada.
La primera parte no podía haber cerrado con mejor grupo de cliffhangers; el portal cerrado por un atentado terrorista, el descubrimiento de un gobierno detrás del gobierno al que se llama la gerencia y maneja ambos lados del mundo, el encubrimiento de Peter Quayle (Harry Lloyd) de su esposa, Clare, como una de las principales espías de “El Otro Lado” en el que suponemos el nuestro. Los dos Walter Silk atrapados en los mundos ajenos. Emily Silk, la esposa de Howard en este lado, despertando del coma causado por un “accidente”. Y una trama por desarrollar: La destrucción de uno de los mundos a manos de un grupo rencorosos del otro.
La segunda temporada no decepciona en general, el aire de novela de espías durante la guerra fría continúa dominando la narración, Las desgracias de Howard Silk interpretado por el extraordinario actor J.K. Simmons en el otro mundo continúan incluyendo es ser enviado a la prisión secreta llamada “Eco”, mientras la Emily, (Olivia Williams) de ese mundo intenta salvarlo de ellas, de este lado Emily al despertar padece amnesia y poco a poco va descubriendo su papel en la crisis entre ambos mundos. Al mismo tiempo que el Howard Silk de este lado sigue buscando a la célula terrorista que intenta destruir este mundo y Emily regresa a casa intentando recuperar la memoria perdida tras el atentado en su contra.
La serie creada por Justin Marks y producida por el canal de televisión Starz, parte de un tópico como premisa; la existencia de un universo paralelo que se une con el nuestro a través de un portal físico que las personas pueden cruzar sin ningún problema. Ese paso se encuentra restringido por los gobiernos de ambos mundo a intercambios de información científica, tecnológica, entre otros. Las visitas son muy vigiladas, el hecho de conocer a una versión de uno mismo no es lo mejor para cualquier persona. Lo atractivo de la serie más allá de las actuaciones de sus dos protagonistas, reside en una extraordinaria escritura; el ambiente de novela de espías, los mundos que se conectan en un Berlín marcado aún por las cicatrices del muro y las reminiscencias que este portal tiene con el mundo de la posguerra, las referencias a Berlín del Este durante la guerra fría, lo gris de Walter Silk, un oficinista sin oficio ni beneficio tragado por la maquinaria burocrática que se ve confrontado con su par del otro mundo, un hombre violento y sanguinario espía.
La segunda temporada que podía llevar el subtítulo: “Origen”, Pues nos narra en uno de los capítulos a mitad de temporada, como muchas veces lo hacen series sin capacidad para escribir los trece o diez capítulos de una segunda temporada, afortunadamente este no es el caso, un flashback que nos lleva al origen del portal y cómo a partir de un simple experimento pactado entre los dos científicos que descubren este paso que comunica dos universos espejo, los mundos se desarrollan de manera diferente y de cómo el odio y rencores terminan llevando al mundo a la tragedia cuando uno de los mundos decide soltar un virus letal en el otro para tratar de dominarlos. La hora de ese capítulo vale la pena porque conecta muchos cabos sueltos y nos llevará sin problema al final de la temporada. La camaradería inicial entre los dos científicos pares que mas tarde invitan a otros seis idénticos en ambos lados del portal para desarrollar una sociedad perfecta, una utopía, se colapsa ante los celos más primigenios e ideas implantadas a manera de perversa reflexión entre ellos mismos
La segunda temporada ahonda en la condición humana; el hecho de siempre pensar que somos la mejor versión de nosotros mismos se pone a prueba cuando los personajes se confrontan a la realidad de su par, ¿qué tan dispuestos estamos para suplantarnos si existiera la posibilidad de hacerlo para lograr satisfacer vacíos y carencias en nuestras vidas? Esa es la prueba de fuego que algunos de los personajes deben superar. En la serie sólo el terrorista Claude Lambert y su doble quienes en su hedonismo y narcisismo parecen no tener problemas el uno con el otro, forman una simbiosis perfecta, son la excepción a ese paradigma de querer ser otro, sin dejar de ser quienes somos. La famosa teoría del Efecto Mariposa, un pequeño e insignificante cambio en el escenario repercute de manera inesperada en los acontecimientos personales e históricos del mundo, juega un destacado papel en la trama. La venganza como única arma para lograr la justicia es central en la serie.
Son los guiones de los primeros capítulos y las actuaciones sin duda la estructura central y más atractiva de la segunda temporada de la serie. La secuencia de Olivia Williams interrogándose a sí misma, enfrentándose por primera vez a sí misma es sin duda uno de los momentos más emotivos de la serie. La misma Clare Quayle, (Nazanin Boniadi), la espía conocida como “Sombra” encubierta por su débil esposo, crece en su papel, al verse en la encrucijada entre desarrollar su papel en el complot o entregarse al compromiso de vida con su hija, así como el descubrimiento de un hecho que muestra la parte inhumana del complot, la harán pasar de su papel melodramático de mala a uno más humano.
A la serie termina por ganarle la clásica moralina de guionistas y cadenas de televisión norteamericanas donde un bebe no puede quedarse huérfano. La aparición de personajes que nada agregan a la trama y solo intentan reforzar un punto que ya ha sido puesto en la mesa, como el Peter Quayle del otro mundo más cercano al obseso Brad Pitt encerrado en el manicomio de “12 Monos” la película, que a la naturaleza de la premisa de “Counterpart”. Al final de la segunda temporada las principales líneas narrativas se cierran y la historia para bien o para mal se resuelve, el pretendido cliffhanger no sólo es muy previsible, si no irrelevante y tal vez por lo mismo a principios de febrero Starz anunció la cancelación de la serie. La verdad es que como espectador uno se siente satisfecho con las dos temporadas de la serie que cuenta la historia de una manera bastante decente con grandes actuaciones y muchos minutos extraordinariamente escritos para mantener a las audiencias en suspenso.
“Counterpart” cumple con su cometido y puede quedar como una de esas buenas series que en dos temporadas fue capaz de contar una historia atractiva y de calidad.

publicado en roastbrief.com.mx el 4 de marzo de 2019
imagen starz.com

martes, 26 de febrero de 2013

La Nueva Guerra Fría.



En la época de Internet los nuevos espías y ataques a los gobiernos y empresas está a cargo de hackers y los ataques chinos han provocado una tímida reacción de los Estados Unidos.

Armando Enríquez Vázquez

A principios de Febrero varias empresas norteamericanas acusaron a hackers chinos y en específico al ejército chino de intervenir sus computadoras, entre los ofendidos se encuentran los diarios New York Times, Wall Street Journal, Washington Post. Apoyados en un estudio que los medios neoyorquinos encargaron a la firma Mandiant, que asegura en su informe que la autoría de muchos de estos ataques a empresas y organismos  norteamericanos han sido orquestados en China por el Ejército de Liberación Popular chino y una unidad secreta a la que se conoce como 61398 dedicada a los ciberataques y que opera desde Shanghai. Los Ataques no se limitan únicamente a los medios, sino que incluyen empresas contratistas del ejército americano, hospitales, universidades y organismos del gobierno americano.
El informe de la firma americana que pretende detalladamente dar a conocer ciertas historias de ataques cibernéticos originados en China, y acusa directamente al gobierno Chino de estar detrás de estos ataques, olvida que, desde hace muchos años los países más desarrollados del mundo tienen servicios de inteligencia y ataque cibernéticos y aunque las dos más grandes potencias en este sentido son Estados Unidos y China. Pero Israel, Francia, Rusia, Inglaterra también llevan a cabo operaciones a través de Internet.
El Gobierno de Barack Obama, aunque no ha respondido de manera directa al informe de Mandiant, si ha declarado que el gobierno de los Estados Unidos debe responder a los ataques cibernéticos de la misma manera que responde a agresiones físicas que sufren los Estados Unidos y que la su administración será más agresiva en la materia para que un día los norteamericanos no tengan que cuestionarse por qué no se actuó en su momento. Sin embargo a diferencia de la firma de consultores el vocero de la Casa Blanca evitó mencionar a China.
Por su parte el gobierno chino se ha desvinculado de las acusaciones y ha negado cualquier acto de intrusión en sistemas extranjeros apoyados por el gobierno. Además se ha quejado de que ellos mismos son víctimas de ciberataques.
Por su parte el informe de Mandiant apunta a ciertos hackers militares chinos que han dejado sus huellas y firmas en los ataques, hay quienes ven en esto una característica de la cultura china, de enfrentar a sus enemigos cara a cara, de orgullo machista o de simple estupidez, creo que se les olvida que también puede ser un desafío. Una forma muy sencilla de decir: Aquí estamos, por más que quieran minimizarnos.
La cautela en las declaraciones de la Casa Blanca, demuestran que el panorama geopolítico ha cambiado de manera radical y lo que las empresas y ciudadanos norteamericanos no deben olvidar es que hoy mucha de su gran deuda pertenece al gobierno chino, que en un momento dado, cuando convenga a sus intereses puede quebrar no sólo a los Estados Unidos, si no a buena parte de Europa también.
Esta nueva Guerra Fría, que se lleva a cabo desde cubículos protegidos en edificios normales donde un grupo de geeks, trata de encontrar puntos débiles de los sistemas de empresas y gobiernos enemigos, para descubrir los secretos y formas de atacar.
No esperemos las grandes novelas, películas o series de espionaje o thrillers; en lo que el 007 llega al edificio en cuestión los archivos de todo el M16 pueden haber sido borrados. O peor aún su misión y personalidad secreta descubierta por lo que los enemigos lo esperaran a las puertas del edificio sabiendo de antemano el arsenal con el que el espía cuenta, por lo que lo matan en pocos segundos.

Publicado en blureport.com.mx el 23 de Febrero de 2013
Imagen: pcworld.com.mx

domingo, 7 de octubre de 2012

Lillian Hellman vs Estados Unidos


Con el fin de la II Guerra Mundial los Estados Unidos crearon la paranoica Guerra Fría y comenzaron a ver enemigos en todos los frentes incluso en su propio territorio. Una mujer se enfrentó al poderoso Senador McCarthy, al FBI y su comité de actividades antiamericanas.

Armando Enríquez Vázquez

Al finalizar la II Guerra Mundial, los Estados Unidos y La Unión Soviética dividieron a Europa y por tanto al mundo en dos; capitalismo y comunismo. Cada cual se veía a sí mismo como el final de la evolución humana y veía al otro como la antítesis del paraíso que ellos habían diseñado para que los mortales disfrutáramos. Tanto las purgas estalinistas como las listas negras de J. Edgar Hoover y el senador Joseph McCarthy tenían el mismo objetivo; acabar con los enemigos de la fe. Por un lado comunista y por el otro capitalista.
Joseph McCarthy era senador por el estado de Wisconsin y ferviente anti comunista. Como todo fanático sufría delirio de persecución. Para él todos aquellos que no estaban de acuerdo con él eran parte de la conspiración comunista para acabar con Estados Unidos, igual de desquiciado estaba el director de FBI J Edgar Hoover quien mantenía vigilado a todo aquel que él consideraba comunista y enemigo de su país. Especialmente sí se trataba de ciudadanos norteamericanos.
Las purgas de Stalin llevaron a cientos de miles a la muerte por ser enemigos del comunismo, si McCarthy y Hoover hubieran tenido el poder lo mismo hubiera ocurrido en Estados Unidos, sin embargo, se tuvieron que conformar arruinando la vida de miles de norteamericanos. Cientos fueron encarcelados y miles perdieron su trabajo por una denuncia anónima o poco fundamentada de ser comunistas.
Una de las comunidades que más resintió los ataques y efectos del comité de actividades antiamericanas fue la comunidad artística, escritores, pintores, actores, directores de teatro y de cine. Y una mujer que se enfrentó al comité fue la escritora Lillian Hellman.
Lillian Hellman nació en Nueva Orleans el 20 de junio de 1905, en el seno de una familia judía. Durante su infancia vivía seis meses en Nueva Orleans en casa de unas tías paternas y seis en Nueva York al lado de su padre. Inició su instrucción universitaria en la Universidad de Nueva York para abandonarla tras dos años de estudios. En 1925 se casó con el dramaturgo Arthur Cober, del que se divorció en 1932, aunque no vivían juntos. Hellman viajó en 1929 a Europa y en Alemania se asoció a un grupo Nazi creyendo en la parte supuestamente socialista del partido, pero pronto descubrió también la parte anti semita y regresó de inmediato a su país. En 1931 Lillian conoció al escritor Dashiell Hammett, con quien mantuvo una amistad y relación amorosa durante los siguientes 30 años, hasta la muerte de Hammett en 1961. En 1937 Hellman, como otros escritores de izquierda viajó a España, donde se unió por unas semanas a las Brigadas Internacionales, que apoyaban a los republicanos en su guerra civil contra el General Francisco Franco. Tras unas semanas de viaje y una transmisión radiofónica, bajo un Madrid que era bombardeado por los franquistas, que de acuerdo con el escritor Langston Hughes fue extraordinaria, Hellman regresó a los Estados Unidos. A partir de 1938 atendió a algunas juntas del partido comunista. Convencida de que la política no era lo suyo abandonó el partido dos años después para continuar su labor como dramaturga y guionista
Ya desde 1934 Hellman había triunfado en Broadway con la obra La Hora de los Niños, una polémica obra acerca de una estudiante que acusa a dos de sus maestras de ser lesbianas, cuando la farsa se descubre es demasiado tarde una de las maestras ha sido despedida y la otra se ha suicidado. Su trabajo como guionista de cine era reconocido también. Cuando McCarthy y el comité de actividades antiamericanas comenzaron su cacería de brujas, los dueños de Columbia Pictures ofrecieron un contrato por varios años a Hellman que incluía una clausula de lealtad que ella consideró que violaba sus derechos de libre asociación y de expresión, también debía firmar una declaración donde ella afirmaba no haber pertenecido nunca al partido comunista, así como nunca haberse asociados con personas extremistas o subversivas, lo que implicaba renunciar a Dashiell Hammett. Hellman se negó a hacerlo y perdió el trabajo. Unos meses más tarde algunos directores de cine le confesaron que era imposible contratarla porque se encontraba en la lista negra.
La famosa lista negra incluía a personas como Dashiell Hammett, Bertolt Brecht, Charlie Chaplin, Dolores del Río, J Robert Oppenheimer, físico y cabeza del famoso Proyecto Manhattan que desarrolló la bomba atómica. Arthur Miller, Lena Horne, Artie Shaw, compositor de Jazz, Edward G. Robinson entre miles de hombres y mujeres de todos los ámbitos. Una vez marcados, muchos perdieron sus empleos y tardaron años en recuperarlos. A Hammett además de la cárcel, se le prohibió cobrar las regalías de sus exitosas novelas policiacas. Durante esos años Lillian se hizo cargo del escritor. Finalmente en 1952, Hellman fue citada a comparecer ante el comité de actividades antiamericanas. Las audiencias ante dicho comité del senado eran más perecidas a una confesión donde los indiciados eran exhortados a dar más nombres de probables enemigos de los Estados Unidos.  Lillian hizo caso omiso a su abogado y decidió no resguardarse ante la quinta enmienda constitucional de los Estados Unidos que impide a cualquier ciudadano pueda auto incriminarse con su testimonio, a diferencia de muchos otros ciudadanos que aparecieron ante dicho comité.
“No es mi deseo acogerme a este privilegio.” Declaró en una carta enviada a los miembros del comité. “Estoy lista y deseo testificar ante los representantes de nuestro gobierno, acerca de mis propias opiniones y actos, sin importarme las consecuencias que ello pueda tener para mi persona… Mi abogado me ha dicho que al contestar cualquier pregunta acerca de mis acciones, habré renunciado a los derechos  con los que la quinta enmienda me protege, y puedo ser forzada legalmente a contestar cualquier pregunta acerca de otros. Esto es muy difícil de entender para el ciudadano común. Pero existe un principio que me es muy claro: No estoy dispuesta, ni ahora, ni en el futuro a crearle problemas a la gente con la que me relacioné en el pasado y que es totalmente inocente de de cualquier comentario o acción por mi parte que haya sido desleal o subversivo… lastimar a gente inocente a quien conocí hace muchos años para salvarme, para mí, es inhumano, indecente y degradante. No puedo y no ajustaré mi consciencia a la moda de este año. A pesar de que hace mucho llegué a la conclusión de que la escena política no es para mí y no me encuentro a gusto bajo ningún partido político.
Fui instruida en la mejor tradición de valores de nuestro país, y ciertos principios me fueron inculcados desde casa: Tratar de de decir la verdad, no dar falsos testimonios, no lastimar a mi prójimo, ser leal a mi país, así como muchos otros. En resumen, respeto estos principios de honor cristiano y he tratado de seguirlos de la mejor manera. Creo que ustedes también están de acuerdo con estas reglas sencillas de decencia y no esperan que viole la tradición americana de la que emergen. Por lo tanto, hablaré ante ustedes únicamente de lo que a mí se refiere.”
Su actitud dividió opiniones y aunque algunos de sus críticos reconocieron el valor y la gracia de ssu acciones el FBI incrementó la vigilancia sobre la escritora. Aunque a diferencia de muchos otros Hellman no fue apresada y salió de su país por una temporada.  En 1955 el nombre de Hellman fue borrado del las listas de máxima seguridad del FBI, pero aun así se le siguió vigilando durante los sesentas y los setenta, sospechosa por formar parte de grupos en contra de la guerra de Vietnam y a grupo de la Nueva Izquierda.
En esas décadas Hellman escribió tres libros de memorias; Una mujer inconclusa, Pentimento y Tiempo de canallas.
Una de las historias de Pentimento fue llevada al cine en 1977, con el nombre de Julia y Vanessa Redgrave ganó un Oscar por su actuación y el derecho a no ser nominada nunca más por hablar a favor del pueblo Palestino en su discurso de aceptación del premio. Durante la misma ceremonia Lillian Hellman fue la encargada de entregar el Oscar al mejor documental:
“Hubo una época en la que fui un miembro respetable de esta comunidad. Respetable no significa necesariamente que me bañara a diario cuando estaba sobria, escupía sólo de manera intencional, y pronunciaba mal algunas palabras en francés. De pronto, aún antes de que el senador McCarthy, sacara su hacha oxidada y envenenada, yo, así, como muchos otros dejamos de ser bienvenidos por los dueños de esta industria…esos mismos que enfrentaron los irracionales cargos de  McCarthy  con la fuerza y el valor de un tazón de puré de papas. No me arrepiento de nada en aquellos años. Tal vez nunca lo lamentas cuando sobrevives, pero tengo el escandaloso placer de saber que mi respetabilidad me ha sido devuelta. Entiendo perfectamente que la joven generación que me invitó esta noche a estar a aquí es más valiosa por la sola invitación que mi nombre o mi historia.”
Un último escándalo tuvo que ver con sus libros de memorias, que fueron  cuestionadas por la escritora derechista de la misma edad y sin tanto éxito curiosamente llamada Mary McCarthy. Quien acusó a Hellman de falsear todo en sus memorias.
Hellman inició una demanda por dos millones y medio de dólares  en contra de McCarthy. En 1984 Lillian Hellman murió a los 79 años sin que la demanda hubiera terminado su proceso legal.

Publkicado en thepinkpoint.com.mx el 4 de Octubre de 2012
Foto: Mimimfroufrou.com

miércoles, 1 de agosto de 2012

Valentina Cosmonauta.

 
De obrera en una fábrica textil en el régimen de la Unión Soviética a la primera mujer en salir de la atmósfera, a ingeniera y finalmente política, sigue siendo la máxima figura de una época donde la competencia por la carrera espacial era uno de los frentes más peleados de la Guerra Fría.

Armando Enríquez Vázquez

Es el año de 1937, en las estepas de la joven Unión Soviética, son los últimos días del invierno y el conductor de tractor, Vladimir Aksyenovich Tereshkov, y su mujer Elena Fedorovna, un 6 de marzo reciben a su segunda hija, a la cual pusieron por nombre Valentina Vladimirovna Tereshkova. Dos años después Vladimir se enlista en el ejército soviético como conductor de tanque, para desaparecer en la guerra que la Unión Soviética tenía con Finlandia y se le da como perdido en acción. Elena que era una obrera en una fábrica textil se hace cargo de la familia que en ese entonces consta ya de tres hijos.
Valentina abandona la escuela a los 17 años y entra a trabajar a la fábrica. Pero continua su educación a través de cursos por correspondencia, de la misma forma comienza a interesarse por el paracaidismo y se enlista en el club local de aviación. En 1959 a los 22 años, Valentina realiza su primer salto, tras lo cual funda un club de paracaidismo en la fábrica del cual queda a la cabeza, más tarde se une a las juventudes del partido comunista y logra la certificación como técnica especializada. Ese año su vida está por dar un giro total.
En abril de 1961, la Unión Soviética se adelanta en la carrera espacial a los Estados Unidos al enviar al primer hombre al espacio; Yuri Gagarin en la nave Vostok I. Concluida la misión de Gagarin, el siguiente paso es ganar a los Estados Unidos y poner a la primera mujer en el espacio. Más de 400 solicitudes se recibieron, entre ellas la de Valentina Tereshkova, al final de la selección quedaron cinco finalistas entre las que se encontraba Valentina, se dice que fue la última en calificar, se le consideraba la menos apta del grupo. Las cinco llevaron un entrenamiento que consistió en 120 saltos en paracaídas, así como cursos básicos para pilotear los jet MIG, al final del entrenamiento las mujeres son nombradas Tenientes de la Fuerza Aérea Soviética. Tras una visita a los Estados Unidos donde los líderes del programa espacial soviético se enteraran del interés de los americanos por poner a una mujer en el proyecto Mercury, cosa que al parecer nunca sucedió, las cabezas del proyecto espacial soviético se apresuran en su programa de poner a una mujer en el espacio. En un principio se pensó en que las naves Vostok V y Vostok VI en una misión simultanea, deberían ser piloteadas por mujeres.
Para noviembre de 1962 los rusos habían escogido a las dos mujeres que llevarían a cabo las misiones; Valentina Ponomaryova y Valentina Tereshkova. La pregunta entre los encargados del proyecto era ¿cuál de las dos debería de ser la primera mujer en el espacio? Al parecer Ponomaryova era la más apta pero existían dudas por las respuestas que había dado al Comité del Partido Comunista apoyando el que una mujer pudiera fumar, así como por haber dicho que estaba dispuesta a tomar todo lo que la vida le ofreciera. A pesar de ello se tomó la decisión de que Ponomaryova iría en el Vostok V y Tereshkova en el VI. Sin embargo, los altos jerarcas cambiaron de opinión de pronto la misión simultanea se llevaría a cabo pero el Vostok 5 sería tripulado por un hombre, además siendo Ponomaryova, mas experimentada se le asignaría una misión posterior con una tripulación mixta. Esa misión nunca se llevó a cabo. Nikita Krushchev, en persona decidió además que Valentina Tereshkova era la aspirante ideal para convertirse en la primera mujer soviética en el espacio. Sus antecedentes como obrera, su pertenencia al partido comunista, su origen humilde, su padre un héroe de guerra, una verdadera hija de la revolución y del sistema soviético.
La mañana del 16 de junio de 1963 el Vostok VI, dos días después del Vostok V despegó. Valentina Tereshkova se convirtió así en la primera mujer en salir al espacio. El viaje no fue fácil, se ha dicho y escrito mucho acerca de la actuación de Valentina Tereshkova, en su viaje, si fue presa de nauseas, si fue incapaz de controlar la nave y esto se hizo desde tierra, ella siempre ha afirmado que todo es falso, que su malestar se debió a la mala calidad de la comida que le fue enviada. Todos los objetivos de su misión se cumplieron y la misión que estaba planeada durar un día se extendió a tres. Tereshkova ha dicho en repetidas ocasiones que esto se debió a una falla en los sistemas de la nave que de no haber sido corregidos la hubieran llevado a una muerte segura.
Al finalizar su misión Valentina Tereshkova tenía más días en el espacio que cualquier astronauta norteamericano de la época. Muchos militares celosos, por un lado, machistas, por otro y además reticentes a aceptar las fallas de las que Tereshkova hablaba, comenzaron una campaña de desprestigio a la cosmonauta, acusándola de insubordinación y de haber abordado la nave en estado de ebriedad. Ella negó ambos cargos y al final sus detractores fueron expulsados del ejército. Al preguntarle que quería como recompensa a su misión en el espacio Tereshkova pidió localizar el lugar donde había muerto su padre, y enaltecer su memoria. El Gobierno de la Unión Soviética así lo hizo y localizó el punto de la muerte de su padre en un lugar de Finlandia llamado Lemetti, en él se erigió una estatua en memoria de Vladimir Tereshkov.
A finales del año Tereshkova se casó con el cosmonauta Andrian Nikolayev, después de un cortó noviazgo que pronto llamó la atención de Nikita Krushchev, quién de inmediato aprobó la relación y presionó para la realización del matrimonio. La pareja de cosmonautas casados, una imagen perfecta para la propaganda comunista. La cúpula política soviética y la del programa espacial soviético estuvieron presentes en la boda. En junio de 1964 Valentina dio a luz a una hija, que se llama Elena Andrianovna Nikolaeva-Tereshkova. Elena es el único ser humano que su madre y su padre han estado en el espacio. La familia espacial era ejemplo para los soviéticos y para el mundo.
Tereshkova, se incorporó a la política y alcanzó altos rangos en el ejército siendo la única mujer General tanto de la Unión Soviética como de Rusia. No tuvo jamás otra misión espacial y se dedicó con ahínco a luchar por la paz y la igualdad de género. Aunque en 2007, en la celebración de su cumpleaños número setenta en la residencia de Vladimir Putin, Valentina manifestó su deseo de llevar a cabo una misión a Marte. En el año 2000, la Asociación Internacional de la Mujer del Año, con sede en Londres del año nombró a Valentina Tereshkova la mujer más importante del siglo XX.
En honor a ella un cráter lunar lleva su nombre así como un planetoide que esta llamado con su nombre clave durante su vuelo espacial Chaika que en español significa gaviota.
Habrían de pasar 20 años para que los americanos tuvieran a su primera astronauta y 19 años pasaron del vuelo de Tereshkova para que otra cosmonauta rusa tuviera una misión. Ninguna de las cuatro mujeres seleccionadas con Valentina Tereshkova tuvieron una misión espacial jamás.

Publicado en thepinkpoint.com.mx el 1de Agosto de 2012
Imagen Spacekids.co.uk

sábado, 19 de noviembre de 2011

La pluma espacial.


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Armando Enríquez Vázquez
En la película “Los Elegidos” (The Right Stuff) de Phillip Kaufman, sobre la primera generación de astronautas .Recuerdo una secuencia que comienza con los pies de un militar corriendo a lo largo de uno de los pasillos del Pentágono, al llegar a una sala de juntas donde altos personajes del gobierno americano están reunidos el hombre se limita a decir que los soviéticos han logrado poner en órbita un satélite tripulado.
El enojo de los oficiales americanos no se hace esperar, uno de ellos sólo alcanza a preguntar: ¿Por qué? Las luces de la sala de junta se apagan y todos esperan ver la proyección del lanzamiento del cohete de la nación enemiga. Sin embargo, nada sucede la sala permanece en la oscuridad. Nerviosos los militares y civiles se ven entre ellos pero nada sucede. Tras unos segundos más y cuando la impaciencia comienza a hacerse manifiesta entre los más altos jerarcas presentes en la junta, uno de ellos baja la mirada y descubre que el proyector está desconectado. Sin que nadie se dé cuenta lo conecta y comienza la proyección.
Eran los días de un mundo que tan sólo admitía dos tonos; blanco o rojo. No había medias tintas. Como adolescentes las dos superpotencias trataban de demostrar quién era más fuerte viendo quien gastaba más.
Esta historia es similar y trata de cómo en una época de una rivalidad por dominar el mundo, la sencillez a veces obvia no lo era para algunos.
Dice la leyenda urbana que durante la carrera espacial la NASA gastó millones de dólares en desarrollar una pluma capaz de escribir en condiciones de gravedad cero. La tinta en el cartucho de una pluma obedece a una de las más importantes leyes de la naturaleza a la que estamos sujetos todos en La Tierra, la Ley de la Gravedad. Basta con intentar escribir boca arriba para darnos cuenta que el bolígrafo deja de funcionar en algún momento a pesar de tener el cartucho de tinta lleno.
Al parecer los astronautas no podían encontrar la manera de hacer funcionar sus plumas fuera de la atmosfera.
A pesar del dinero y el tiempo gastado por los investigadores norteamericanos, fueron los rusos los que tuvieron una solución más rápida y eficiente al problema de escribir en el espacio exterior. Los cosmonautas llevaban entre sus utensilios de trabajo lápices. Otra vergüenza para el orgullo americano.
En la página oficial de la Nasa, el organismo se deslinda de la investigación y el gasto de tan superfluo articulo y atribuye el diseño y desarrollo de la pluma espacial a Paul Fisher y su propia fortuna. Fisher terminó creando una pluma que no sólo escribía en condiciones de gravedad cero, si no también bajo el agua, de acuerdo con la NASA Fisher se acercó a ellos en 1965 con la pluma en la que había invertido dos millones de dólares. Pero no fue sino hasta 1967 cuando la NASA finalmente tras rigurosas pruebas dotó a los astronautas del programa Apolo con las plumas de Fisher. Se dice que la NASA compro 400 plumas a seis dólares cada una y dos años después los mismos rusos compraron 100 plumas a Fisher y más de mil cartuchos de tinta. Con el tiempo incluso los japoneses y el público en general compraron plumas a Fisher y esta se volvió una de las plumas más redituables y lucrativas en la historia.
Hoy en día en Internet existen sitios que venden la pluma espacial de Fisher, pero hay también quienes venden la pluma espacial rusa. Sobre un cartón rojo con blanco que tiene por ilustración la imagen de un cosmonauta probablemente Yuri Gagarin y un cohete ruso Soyuz en la plataforma, descansa un lápiz rojo que muestra la única e inconfundible pluma espacial rusa. Un recuerdo de la era de la Guerra Fría donde a veces a pesar del músculo y el dinero era lo importante para impactar al enemigo, una pequeña victoria podía ser más humillante.
Publicado en la revista ATM de septiembre 2011