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miércoles, 12 de julio de 2023

Un pueblo lleno de hombres muertos

 


Una nueva serie procedente del hemisferio sur hace que una vez más Amazon demuestre porque está a la vanguardia en su oferta.

Armando Enríquez Vázquez

Zona de spoilers, ve la serie y regresa al texto.

Internet es responsable de haber hecho realidad la aldea global. Escuchamos podcast chilenos, españoles, leemos diarios italianos, estadounidenses, canadienses y vemos series turcas y japonesas. Ahora en Amazon Prime podemos disfrutar de una serie que llega de Tasmania, un estado insular que pertenece a Australia.

Deadloch fue creada por las comediantes y guionistas australianas Kate McLennan y Kate McCartney y fue estrenada este año en Prime Amazon. La serie es una comedia negra que sucede durante una serie de asesinatos, además invitarnos a reflexionar de manera muy ácida sobre los seres humanos y las absurdas divisiones sociales de la actualidad.

Deadloch es un pequeño y ficticio pueblo en Tasmania situado a la orilla del lago del mismo nombre, en los últimos años de su existencia ha visto la llegada de una gran comunidad de lesbianas al poblado. Una mañana aparece uno de los hombres del pueblo muerto a las orillas del lago. Deadloch se ve sacudida, nunca se había dado un caso de asesinato, solo había dos casos de hombres desaparecidos años atrás. La noticia no termina ahí, al cadáver le falta la lengua.

Dulcie Collins (Kate Box) es la encargada de la estación de policía, la vida de la investigadora es apacible en apariencia que vive con su pareja Cath York (Alicia Gardiner), sus conflictos son las de todas parejas, buscar una vivienda, discusiones banales, por el crimen se rompe su monotonía y de pronto se ve ante la posibilidad de mostrar su verdadero valor como policía, pero el machista y misógino Comisionado de policía de la región le indica que no haga nada hasta que llegue un detective procedente de la ciudad australiana de Darwin, quien se hará cargo de la investigación.

Así que a Deadloch llega Eddie Radcliffe (Madeleine Sami) una detective de Darwin, la ciudad más grande del suroeste australiano, que a primera vista es un verdadero desastre, más misógina que muchos de los hombres y policías de la región, se burla y hace escarnio de Dulcie y las otras lesbianas del pueblo y con ganas de resolver el caso de manera rápida para regresar a arreglar pendientes a Darwin, pero pronto aparece un segundo cuerpo y un tercero y uno más de un personaje local supuestamente desaparecido siete años atrás. Eddie no tiene intenciones de quedarse en Darwin así que un principio duerme en una tienda de campaña al interior de una tienda de artículos deportivos y de caza, habla y se sincera con los maniquís del display.

La alcaldesa Aleynah Rahme (Susie Youssef) ingenua y un boceto de prepotencia enfrentada de lleno al macho alfa del pueblo, Phil MacGangus (Shaun Martindale) quien insiste en la nociva presencia de la comunidad lesbiana en el pueblo y el daño que estas mujeres han causado en la actividad económica, por su lado los jóvenes preparatorianos del pueblo la cargan contra la jugadora de Rugby Tammy Hammson (Leony Whyman), mujer descendiente de los pueblos nativos, así como una mujer de armas tomar para poder lograr el ser considerada a jugar rugby profesional en Australia por lo que es aún más boicoteada por los jóvenes jugadores.

Eddie dirige una investigación errática, la detective lidia además con una culpa en su pasado; la muerte de su pareja de trabajo en Darwin. Dulcie también oculta un affair en Sidney que destrozó en su momento la confianza Cath. Ambas mujeres tratan de lidiar con las consecuencias de estos actos al tiempo que tratan de resolver el caso desde puntos diferentes; Dulcie desde el raciocinio y los hechos, Eddie trabaja con la tripa y la irracionalidad.

Como en la mayoría de las series negras actuales las sospechas del espectador se van manipulando y dando razones de peso para que esto sea asï, una estructura llena de giro de tuerca. Deadloch es una serie con un gran guión, personajes memorables como los dos policías asistentes de Dulcie; Abby (Nina Oyama) una joven a punto de casarse con el arrogante médico forense del poblado Y Sven (Tom Ballard) que parece interesado por todo menos por el trabajo policial. La amiga de Tammy, Miranda (Kartanya Maynard) que en una especie de indolencia de una adolescente.

La familia O’Dwyer, madre, hija y nieto de los habitantes originales del pueblo y cuyo patriarca se dice que las abandono hace años y cuyo cuerpo aparece en el lago con las mismas características de los cuerpos recientes. Skye O’Dwyer (Holly Austin) la hija es una de las principales sospechosas para Eddie, no sólo por ser descubierta mintiendo acerca de su ubicación al momento de la desaparición de su padre. En otro momento será la madre de Skye la sospechosa.

Margaret Carruthers (Pamela Rabe) descendiente de los fundadores del pueblo y filántropa (al menos en teoría). Pero también sospechosa y cuyo hermano lleva fuera de Deadloch más de una década.

Deadloch es también una critica al machismo y a las costumbres del patriarcado para humillar y menospreciar a las mujeres y presumir la pretendida superioridad del sexo masculino.

Al momento de resolver el caso la mayoría de los personajes quedará descubierto por su incompetencia, con excepción de una sola policía.  El móvil de los asesinatos será una especie de reivindicación de la lucha de las mujeres, con su inesperado final.

La guerra en Deadloch no es sólo una guerra de sexos, géneros y preferencias sexuales, es la clásica batalla de la razón contra la estupidez. En un momento en que las cuotas de genero y color llenan las tramas de las series y las plataformas la mayoría de las veces sin ton, ni son y que con broche de presión son insertadas en las historias, Deadloch es una fresca y negra comedia con lesbianas estúpidas, cursis, impulsivas y discriminatorias que se mezclan con heterosexuales con las mismas características, porque los seres humanos sin importar su genero o preferencias sexuales son ante todo seres humanos, imperfectos y llenos de prejuicios. El final y la frase final de la serie nos deja ver que tal vez en algún momento una segunda temporada que Eddie y Dulcie protagonicen.

Deadloch vale la pena de principio a fin.

imagen: amazonprime

viernes, 28 de enero de 2022

Narcos México la tercera entrega de la tragicomedia nacional

 


Otra vez la combinación de excelentes guiones, buena dirección y actuaciones excepcionales muestra que la franquicia Narcos es la mejor en cuanto al crimen organizado que nos abruma.

Armando Enríquez Vázquez

La franquicia de Narcos, dedicada al crimen organizado de México a partir de los años setenta, llegó en 2021 a su tercera entrega, ubicada en la década final del siglo XX. La serie es sin duda la más artística de las versiones que se han hecho sobre nuestra desgracia nacional; como en el caso de las primeras temporadas dedicadas al narcotráfico en Colombia; los buenos guiones, las direcciones impecables, así como el casting y las actuaciones son la base de está extraordinaria serie.

Producida por la centenaria y legendaria empresa francesa Gaumont, las dos franquicias; Colombia y México han contado, con todo y las limitantes que imponen el poder y el crimen organizado aun presentes en ambos países, de manera más que digna la obscena realidad del continente, dejando una serie de ficción histórica de gran relevancia. La tercera temporada de Narcos México nos habla del vacío de liderazgo y poder entre los narcotraficantes mexicanos dejado por la captura de Miguel Ángel Félix Gallardo, interpretado de manera magistral por Diego Luna, en las dos entregas pasadas. Los hermanos Arellano Félix y el Cartel de Tijuana tomaron las riendas del tráfico en el país, pronto dos piedras se les aparecieron en el camino; el Cartel de Sinaloa y Amado Carrillo, el famoso Señor de los Cielos.

José María Yazpik es uno de los grandes pesos actorales de la tercera entrega pero no el único, su Amado Carrillo hace del narcotraficante un solitario similar al Miguel Ángel Félix Gallardo de Luna, pero sin el arribismo y elegancia del llamado en sus días Zar del narcotráfico, además de contrastar con la familia al estilo de la mafia de El Padrino de los Arellano Félix; Benjamín, Ramón, Francisco interpretados sin fuerza, ni importancia por actores totalmente olvidables, no así la fuerza de Mayra Hermosillo en el papel de Enedina Arellano Félix y que con su porte y silencio nos muestra a esta mujer que nunca ha sido detenida y de la que no se sabe su paradero, es considerada el cerebro del clan.

Historias paralelas de familias enfermas, no sólo porque las hijas de Amado Carrillo y Benjamín Arellano Félix padecen enfermedades terminales, sino por las historias de los Narco Juniors, esos aburridos jóvenes de clase alta de la sociedad tijuanense que decidieron salir de su mediocridad para jugar a ser parte del crimen organizado, solo para que al final fueran desechados de la peor manera por esos mismos criminales a los que idealizaron.

El trabajo de Luis Gerardo Méndez en el papel de un ficticio patrullero de Ciudad Juárez llamado Víctor Tapia, que comienza a investigar la desaparición y asesinatos de las jóvenes de las maquiladoras de la ciudad fronteriza, es extraordinario. Lejos, muy lejos de la comedia a la que nos tiene acostumbrados, Méndez construye el papel de un policía perdedor, mediocre, incapaz de involucrarse en nada bueno o malo hasta que, a regañadientes por petición de su esposa, visita a una vecina cuya sobrina ha desaparecido. Víctor comienza a visitar la morgue de Juárez de manera constante, sólo para ir descubriendo poco a poco el escondido terror que aún se vive en la ciudad más grande de Chihuahua, en la que se han cometido miles de feminicidios sin esclarecer. Luis Gerardo Méndez esta sin duda en uno de los mejores papeles de su vida y creo que será tan memorable como sus juniors de Nosotros los Nobles o Club de Cuervos.

Lo mismo sucede con la actriz Luisa Rubino que da vida a Andrea Núñez otro personaje ficticio que en su caso representa a todos los valientes periodistas tijuanenses que han luchado y luchan por dar a conocer los vínculos del entre políticos, empresarios y narco traficantes. Manuel Uriza interpreta al corrupto político mexicano, Carlos Hank González, cuyo nombre a diferencia de otros políticos en las entregas anteriores no fue alterado y sus nexos con Amado Carrillo y los Arellano Félix son ventilados en la tercera entrega. También están otros conocidos de la serie en su versión México y de franquicia original en Colombia; Wagner Moura (Pablo Escobar), Alberto Ammann (Pacho Herrera), Damián Alcázar (Gilberto Rodríguez Orejuela), los tiempos de los carteles colombianos y mexicanos son simultáneos y como le dice Pacho Herrera a Amado Carrillo, los mexicanos empezaron trabajando para los colombianos como transportistas y a la vuelta de la esquina fueron los colombianos los que terminaron al servicio de los grandes carteles mexicanos que ganaron y ganan más de lo que Pablo Escobar jamás soñó.

En esta tercera entrega se cuenta el nacimiento de la fuerte alianza entre El Chapo Guzmán (Alejandro Edda) y El Mayo Zambada (Alberto Guerra) para consolidar y solidificar al Cartel de Sinaloa.

La presencia del siempre tóxico y prepotente agente de la DEA, Walt Breslin (Scott McNairy) perdido con esos sentidos torcidos del deber y la justicia. De su moral que únicamente delatan su clarísima incapacidad para establecer un marco real dentro de su vida y su actuar.

No habrá cuarta temporada de Narcos Mexico, Netflix lo confirmó a finales de 2021. Lo que ha pasado en los 20 años desde el momento en que cierra la tercera entrega, no son menos melodramáticas a lo que ya hemos visto e incluyen las sospecha de atentar en contra de dos secretarios de gobernación, de allanar el camino a candidatos afines a ellos y a negociar con todas las fuerzas políticas mexicanas nos confirman que material hay, pero también miles de dificultades y peligros y tal vez por eso haya sido cancelada.

Esperemos en unos años ver una cuarta temporada en la que veamos al menos el fin del Cartel Golfo y el nacimiento de los Z.

imagen: Netflix

miércoles, 26 de enero de 2022

Jaguar, la ficción española en buena forma.

 


 

Al estilo de Bastardos sin gloria, esta serie española nos cuenta una historia de búsqueda de Nazis en la España franquista que adoraba y protegió a los alemanes, fantaseando. 

Armando Enríquez Vázquez

Entre las series españolas estrenadas en Netflix en 2021, una de las más llamativa desde mi punto de vista es Jaguar producida por la empresa Bambú Producciones, creada por Ramón Campos uno de los importantes creadores de contenidos de la televisión española entre los que destacan las muy exitosas series; Gran Hotel, Las chicas del cable y otras que no son chick flicks como Fariña.

Jaguar es una serie de aventuras y sólo así se debe de ver, con una protagonista inverosímil en la España franquista de los años sesenta. Ubicada a principios de esa década cuando el asesino dictador Francisco Franco hacía de España uno de los países más pobres y sumisos del mundo, Jaguar cuenta la historia de Isabel Garrido (Blanca Suárez) una sobreviviente de los campos de concentración de la Segunda Guerra Mundial y que ha llegado a España buscando al Nazi que mató a su padre y se hizo cargo de ella. Otto Bachmann (Stefan Weinert) un ex comandante nazi radicado en la España Franquista y encargado de sacar ex militares Nazi de Europa rumbo a América del Sur.

La serie inicia cuando quince años después de terminada la guerra Isabel, una adulta joven, ha logrado infiltrarse en un restaurante alemán en Madrid, trabajando como mesera, donde Bachmann se reúne con un grupo de Nazis que se hacen pasar empresarios y están coludidos con las autoridades de la dictadura española. A punto de matar a Bachmann un grupo de españoles dedicados a descubrir a Nazis escondidos para entregarlos a la justicia internacional y que tiene conocimiento de que Bachmann está a punto de recibir a uno de los criminales Nazi más buscado, Aribert Heim, una especie de Mengele.

La célula está compuesta por Lucena (Iván Marcos), Sordo (Adrián Lastra), Marsé (Francesc Garrido) los tres sobrevivientes como Isabel de los horrores de los campos de concentración alemanes y el joven Castro (Óscar Casas), su padre fue compañero en el campo de concentración de Sordo y quien quiere vengar la muerte de su padre. Lucerna invita a Isabel a formar parte del grupo, que es financiado desde el extranjero y tiene como objetivo en ese momento atrapar a Aribert Heim, otro viejo conocido de Isabel.

La historia no es el melodrama clásico, se trata de una ficción histórica de esas tan de moda, sobre todo entre ciertas sociedades por borrar la triste historia real de su país y si Franco fue un carnicero dictador que mantuvo a España en la miseria, esa que provocaba a los países europeos a definir a aquella nación como el inicio de África, de la manera más despectiva y menos políticamente correcta dirían algunos hoy, la serie intenta reivindicar al pueblo español, despreciando a los militares que los sojuzgaron por más de tres décadas.

La historia es una de superhéroes civiles, sin poderes, pero con muy buenas secuencias de violencia y acción. Con personajes muy bien construidos. La actuación de Blancas Suárez como mujer de acción, fría y centrada en su venganza, es extraordinaria, el rostro impasible es igual a la de cualquier actor duro de este tipo de cintas, la convierte en una protagonista entrañable y verisímil, para los aficionados a este tipo de contenidos. Su pena y su dolor no son de lágrima fácil e historia chafa. Otro de los grandes personajes es Marsé. Estoico y escéptico. Que en uno de sus primeros diálogos cuenta un oscuro chiste sobre la ausencia total de Dios en los campos de concentración, encargado de la parte de conducir el auto del grupo descubriremos el peso de ese chiste y su dolor metafísico, porque Marsé era un sacerdote católico antes de la guerra, en el momento del inicio de la serie un ateo.

El ritmo de acción de la serie es muy bueno a pesar de tener los flashbacks tan en boga y que por lo general poco aportan a la narrativa de la historia. La historia consta de seis episodios en la primera entrega.

Jaguar, cuyo nombre hace referencia a una falsa historia de los guerreros jaguar y águila de la cultura mexica que Lucena le cuenta a Isabel, es una atractiva serie de aventuras. Para los que le encantan las historias basadas en hechos reales, por favor absténganse, esta serie es tan ficticia como el Capitán América.

A pesar del clarísimo Cliffhanger al final de la primera temporada, Netflix no ha anunciado aún una segunda temporada. En caso de que la haya espero que los productores no se engolosinen en guiones pedestres que sólo insultan a la audiencia como ha sucedido en el caso de La Casa de Papel, o de Sky Rojo de las que todos esperábamos mucho más.

Al final de la primera temporada Isabel adopta el sinónimo Jaguar para identificarse.

La secuencia de créditos de inicio es una muy buena animación con una canción del grupo catalán Ebri Knight, basada en los versos del gran poeta Miguel Hernández: Los vientos del pueblo.

publicado en octubre de 2021 en roastbrief.com.mx

imagen Netflix

miércoles, 5 de enero de 2022

El Cid; segunda entrega.

 


La historia del Cid en la segunda temporada se ve entre su fidelidad a Sancho, la promesa de Fernando I de León por convertirlo en Conde y la consciencia de salir del vasallaje para ser dueño de su destino.

Armando Enríquez Vázquez

Crear una serie dramática basada en personajes históricos, tiene dos posibilidades de desarrollo a grosso modo. La primera recrear de manera lo más apegado a los hechos conocidos y documentados posible y entonces los españoles han creado una serie histórica como Isabel. La otra construir a partir de fragmentos de historia y los hechos conocidos de los personajes históricos, pero creando escenarios y situaciones totalmente ficticios para contar o reflejar un momento histórico o una cultura como sucede en el caso de Vikingos de History  Channel.

Amazon Prime estrenó la segunda temporada de El Cid. Cinco nuevos episodios donde se cuenta la relación del Cid (Jaime Llorente) con el rey Sancho II de Castilla (Francisco Ortiz), optando por un hibrido de las dos anteriores tomando personajes conocidos y cuya existencia se conoce y documenta en la historia de España Medieval con otros, producto de la mente de los creadores de la serie Luis Arranz y Angel E. Pariente de la misma manera que muchas situaciones que sirven para construir esta ficción histórica en tono de un melodrama lleno de lugares comunes. Las intrigas palaciegas, en los últimos años tan explotadas por Game of Thrones, se asientan a partir del núcleo familiar de los herederos del rey Fernando I y su lucha por egoístamente reunificar el reino partido a la muerte de su padre: Castilla quedó al mando de Sancho, León de Alfonso (Jaime Olias) y Galicia de García (Nicolás Iloro). Sancho se siente por ser el primogénito varón con derecho a todo y Urraca se siente con derecho a todo por ser la primera hija del rey.

La historia del legendario héroe español se encuentra en esta segunda temporada enclavada en su fidelidad a Sancho, la promesa de Fernando I de León por convertirlo en Conde y con ello darle la oportunidad de acceder a la mano de Jimena (Lucía Guerrero) y una consciencia de salir del vasallaje para convertirse en el dueño de su destino.

Como en el caso de las producciones españolas de género histórico, no existe una producción deslumbrante en el sentido de efectos especiales, o escenografías deslumbrantes con excepción de los palacios de los conquistadores árabes.

Esta segunda temporada más delimitada por la historia documentada del personaje principal y de los hechos de los reyes Sancho II de Castilla y Alfonso VI de León, parecería que daría menos libertad fantasiosa a los escritores, pero personajes como Urraca de Zamora (Alicia Sanz), se siguen desarrollando de una manera que no esta documentada en la historia y sí en la primera temporada se vuelve la mano que envenena a su padre, Fernando I, en la segunda temporada elimina de manera accidental a su madre la reina Sancha (Elia Galera) algo totalmente falso. El guión utiliza las supuestas relaciones incestuosas con su hermano Alfonso VI, para crear una especie de Cersei Lanister española. Urraca ambiciosa y maquiavélica no duda en unirse con el clérigo Don Bernardo (Juan Echánove) que ya desde la primera temporada es un clásico ejemplo del cura entrometido y parte de un poder factico que no duda aliarse y conspirar usando los nombres de Dios y del Papa, pero buscando su propio beneficio y afinidades.

Los guionistas decidieron mantener a dos antagonistas, Además de Urraca, al infame y poco importante personaje de Orduño (Pablo Álvarez) el prometido de Jimena, la histórica y futura, en la series, esposa de el Cid, e hijo del traidor Flain (Carlos Bardem), asesinado por el abuelo del Cid al final de la primera temporada, es una verdadera piedra en la historia y poco o nada aporta a la historia, porque el personaje no está desarrollado y nunca pasa de ser un cobarde, ladino a lo largo de 10 episodios. Urraca por el contrario es un personaje complejo, muy bien escrito y mejor interpretada. Lo que parece poco lógico porque a diferencia de Urraca de Zamora que es un personaje histórico, Orduño es una invención de los guionistas que pudo haber tenido una mayor riqueza al no estar acotado por textos históricos.

La desaparición de personajes inútiles como el abuelo del campeador y la madre que hacen perder minutos de la narrativa, nos quitan pesos muertos en vista a una tercera temporada.

Las influencias de otras series como queda asentado arriba son claras y la estructura es la de una telenovela de Televisa, no existe ningún documento o fuente que diga que Jimena estuvo comprometida con otro que no fuera el Cid, sin embargo, dudas, rencores y celos que sufre la joven cortesana son el motor para poner cierta tensión en una relación que todo mundo sabe cómo termina y sólo estamos esperando en que temporada desaparecerá o caerá muerto ese ficticio estorbo que resulta Orduño.

Amina (Sarah Perles), la mora enamorada del Cid es otro personaje creado por la imaginación de los escritores de la serie y que funciona para puntear las emociones tanto de Jimena como de Ruy Díaz en ese amor imposible que define a los personajes en la serie. Pero además a diferencia de Orduño muestra cambios no sólo producto del despecho que sufre, sino al ser una paria al interior de la comunidad mozárabe, lo que la obliga al autoexilio. Puente entre los árabes y los españoles al ser convertida en rehén de Sancho, Amina termina caminado los caminos de Castilla para buscar refugio en Toledo.

Como las referencias históricas a la esposa de Sancho, Auduberta o Alberta (Amparo Alcaraz), son pocas la construcción del personaje al interior de la serie histórica resulta débil y muy menor. Lo mismo sucede con el dibujo de Vellido al final de la segunda temporada y quien de acuerdo con ciertos documentos es el autor de la muerte de Sancho y al que sin duda volveremos a ver por lo menos en el primer episodio de la tercera temporada.

La serie es muy dominguera, pero al sólo constar de 5 capítulos por temporada funciona bien para un fin de semana de ocio con semáforo naranja.

publicado originalmente en roastbrief.com.mx en septiembre de 2021

imagen Amazon Prime.

miércoles, 29 de diciembre de 2021

Un pantano trece años después



 El tiempo transcurre, no así los misterios que s ocultan en el pantano polaco. La serie de Netflix nos recuerda que muchas veces todo se mueve para que siga igual. 

Armando Enríquez Vázquez

El año pasado Netflix estrenó lo que parecía una miniserie polaca llamada El Pantano. La historia centrada en una investigación periodística del asesinato de un funcionario escolar y una prostituta en la Polonia comunista llena de represión y censura. Esta investigación deja entrever la corrupción y lugares oscuros de la pequeña ciudad polaca de Gronty, así como los recuerdos del viejo periodista Witold Wanycz (Andrzej Seweryn), sobre su juventud y su relación con una joven alemana que tras la II Guerra Mundial regresó a Alemania para convertirse en una afamada artista gráfica. El sueño de Witold es viajar a Alemania y rencontrarse con esta mujer. En el otro extremo se encuentra el periodista novato Piotr Zarzycki (Dawid Odrodnik), hijo de un alto funcionario del partido comunista polaco que recién casado con Teresa (Zofia Wichlacz) que esta embarazada y al parecer mientras él huye de la sombra de su padre para forjar su carrera, ella también esta buscando nuevos horizontes que la liberen de la reputación que le dejó una relación lésbica. El bosque aledaño a la ciudad oculta el secreto de una matanza nazi, pero algo más también que no se esclarece bien en esa primera entrega pero que impactó directamente en la relación entre Witold y la adolescente alemana.

Al final de la primera entrega los cabos que quedan cabos sueltos no parecen demasiado fuertes para pedir una segunda temporada, las tramas principales se resuelven de forma lógica y convincente, por eso al ver anunciada una segunda temporada ubicada 13 años después me llamó la atención.

Esta segunda temporada es sorprendentemente coherente con la primera, la evolución de los personajes, la situación de Polonia ha cambiado es 1997, el comunismo ha desaparecido pero el peso de un sistema corrupto aún se cierne sobre Gronty, esta vez la tragedia que provoca todo es una gran inundación que devasta Gronty y desentierra cientos de cuerpos del cementerio clandestino en el bosque cercano al pueblo.

Piotr regresa al pueblo para dirigir el diario local en el que se inició trece años antes, con él llegan Teresa y la hija de ambos, la adolescente Wanda (Wanda Marzec) y se instalan en un nuevo desarrollo residencial que no sufre daño alguno por estas inundaciones a pesar de encontrarse en una zona muy vulnerable de los suburbios del pueblo, pues de manera providencial, al parecer, un dique se ve rebasado por el agua y la corriente toma otro rumbo que incluye las calles de Gronty.

La aparición del cadáver de un adolescente entre los escombros del paso del torrente cercano al dique desata una investigación policial que ninguno de los policías locales quiere llevar a cabo y/o que progrese y la única empecinada en hacerlo es la sargento de policía Anna Jass (Magdalena Rozczka) quien está en Gronty en un programa de intercambio con la policía de Cracovia, en un principio parece que a manera de castigo, pero la policía deja ver hacia el final de la temporada que sus órdenes son otras. Como en muchas de las series policiacas, Jass tiene un trauma por una investigación mal resuelta que la atormenta y la obliga a tratar de resolver este caso. Tal vez, el motivo de su traslado a Gronty desde la ciudad de Cracovia sea también el hecho de ser lesbiana, en un país que comenzaba a levantar su puritanismo comunista y católico.

También está el secuestro y desaparición del hijo de un poderoso empresario de la ciudad que lleva meses sin ser investigado, algo que es una prioridad para el diario que dirige Piotr, pues el empresario es el principal anunciante.

Mientras Witold se ha recluido como un ermitaño en su departamento, únicamente visitado por los fantasmas de su adolescencia y por Nadia la prostituta a la que ayudó a huir de Gronty en la primera temporada y que ahora es la dueña del salón de belleza del pueblo.

Piotr visita a Witold y le pide escribir un texto para el periódico sobre la verdad que oculta el bosque de Gronty, algo que al principio el viejo periodista se niega a hacer y lo mismo sucede cuando le pide lo mismo al viejo disidente político Kazimierz Drewicz (Michal Kaleta) quien, reintegrado a la vida pública y al diario, ahora se encarga de escribir los horóscopos y trata mantenerse apartado de todo. Al final ambos escribirán sus textos.

La investigación que Jass se empeña en continuar demuestra que el dique fue dinamitado para evitar que el conjunto residencial se inundara. También esta el viejo fiscal de la región y el fantasma de la amante de Piotr en la relación con Teresa que descubre un nuevo amor. Piotr continúa siendo un peón, sin que él lo reconozca. Mientras que la investigación de Piotr sobre el secuestro del hijo del empresario lo llevan a lugares más cercanos de lo que el mismo espera.

Todo se ha movido y cambiado para seguir igual, poder político que es remplazado en parte por poder económico. La censura convertida en autocensura e intereses comerciales en un supuesto diario independiente. Y todos los personajes están relacionados en una serie de giros de tuercas y guiños que crean una telaraña de finos hilos y vasos comunicantes.

Al final todo habrá de solucionarse, los horrores del momento y del pasado llenan la historia y una última vuelta de tuerca precede al fade out final. Cómo en la temporada anterior todo parece resuelto, existen muchos cabos sueltos que parecen insignificantes, aún quedan preguntas sin contestar, empezando por ¿qué sucedería si Witold viaja a Alemania y encuentra a la artista alemana que fue el amor de su adolescencia y cuyo recuerdo junto con un acto de cobardía que el periodista cometió y nos es revelado en esta segunda entrega lo han marcado en su vida?

Supervivencia y traiciones, supervivencia y nuevas oportunidades parecen una constante que rodea a los diferentes personajes de la serie.

Igual de breve que la primera entrega, sólo 5 episodios, esta nueva temporada de El Pantano es muy sólida, con personajes que no han cambiado en lo fundamental, pero a los que los años han matizado. Escrita de manera brillante y con actuaciones que destacan por no ser estridentes, ni llamativas, El pantano engancha desde los primeros minutos de la segunda entrega. La fotografía es sobria y gris como lo fueron los años de la dictadura comunista y los medrosos y temerosos años que siguieron a su caída solo sirve para reforzar el escenario planteado por el guión. 

Aunque al parecer Netflix no ha dicho nada acerca de una tercera temporada, hay quienes asumen que la habrá. En lo personal creo que esa historia central entre Witold y la artista alemana es la gran pieza faltante. No es imprescindible porque todos sabemos lo que los años y la distancia representan, pero en tiempos en que todos quieren que se les explique todo, nadie mejor para no dejarlo a la interpretación que los productores y escritores. El Pantano es una buena serie para ver.


Publicado originalmente en roastbrief.com.mx en agosto de 2021

imagen Netflix

domingo, 26 de diciembre de 2021

Apocalipsis y el amor por los dulces.


 


Sweet Tooth es una reflexión sobre los limites y los peligros que desde ciertas áreas de la ciencia implica jugar a ser Dios.

Armando Enríquez Vázquez

La serie de Netflix, Sweet Tooth, está basada en un comic homónimo muy exitoso escrito e ilustrado por el artista canadiense Jeff Lemire. El nombre de la serie y del comic proviene del desmesurado gusto de los híbridos por la comida dulce.

La historia como es digna de estos tiempos de pandemia trata de un virus que acaba con la sociedad como la conocemos y merma de manera considerable a la población humana. Al mismo tiempo que surge la pandemia, comienzan a nacer unos niños híbridos con características de animales salvajes. Como clara respuesta frente a lo nuevo, los seres humanos creen que estos niños son causa de la enfermedad y un peligro para los humanos.

La serie inicia con un hombre (Will Forte) huyendo a la zona más profunda del Parque Nacional de Yellowstone para esconder al pequeño Gus un bebé con características de ciervo. Durante los siguientes once años ambos personajes vivirán ocultos en el bosque, el padre de Gus le enseña todo lo que un padre le puede enseñar a un hijo. Hasta que como es de esperarse son descubiertos por el grupo conocido como Los Últimos Hombres, encargados de cazar híbridos para experimentar con ellos y eliminarlos.

El padre defiende a Gus internándose en el bosque y deja al chico escondido en casa, al final regresa herido al lado del chico para morir y prevenirlo de no salir jamás del cercado que rodea la casa donde vive. Antes de morir le entrega a Gus las llaves de una caja que contiene la foto de la madre de Gus que supuestamente se encuentra en Colorado. Gus (Christian Convery) logra sobrevivir por un tiempo siguiendo las reglas que su padre le dictó antes de morir, hasta que un día Gus muerde el anzuelo al seguir la pista de unos chocolates que encuentra en el camino.  Y tiene que huir para siempre de su casa.

En el camino lleno de peligros para un hibrido, ingenuo que no tiene idea cómo funciona la nueva estructura humana, Gus conoce a Tommy Jepperd (Nonso Anozie) ex jugador de futbol americano profesional, convertido en caza recompensas para Los Últimos Hombres, quién al conocer y descubrir que Gus habla y es humano, cambia de posición y decide ayudar al hibrido a llegar a Colorado.

En paralelo corren otras historias; la del médico Adityia Singh (Adeel Akhtar) y su esposa Rani (Aliza Vellani) ella sufre del virus y el médico gracias a un suero que prepara una doctora que trabaja para Los Últimos Hombres ha logrado mantener a su esposa sin que desarrolle totalmente la enfermedad, ocultando así su condición a sus vecinos, la escasez de híbridos y la renuncia de la doctora obliga al general Abbot (Neil Sandilands) a eliminar a la doctora y sustituirla con Singh que a pesar de todas sus creencias no podrá evitar el experimentar con los híbridos para salvar y  encontrar la cura de su amada Rani.

Y también está Aimee (Dania Ramírez), una siquiatra, introvertida y solitaria que escapa a la pandemia encerrada por meses en su oficina y después resguardándose en el viejo edificio del zoológico, hasta que alguien deja a las puertas del zoológico a una pequeña hibrida, a la que Aimee termina adoptando, criando y llamando Wendy. Pero como en el caso de Gus Los últimos hombres descubren a Wendy y el refugio de híbridos que Aimee ha creado recibiendo a todos los híbridos que llegan hasta ella, hasta que la llegada de los Últimos Hombres la obliguen a abandonarlo todo separada de todos los chicos híbridos que la acompañan.

Esta Bear (Stefania LaVie Owen) una joven que después de perder a sus padres y hermana crea un grupo de desheredados que defiende a los híbridos, pero que tras rescatar a Gus es destronada por sus compañeros y se ve obligada a huir junto con Gus y Tommy Jepperd.

El guión es una muy buena adaptación y me parece que esta bien pensada para producir las siguientes temporadas. Una clave para lograr una serie atractiva son la dirección y las actuaciones y en Sweet Tooth son impecables, desde Will Forte en el papel del padre Gus, la gran actuación del pequeño Convery que le imprime al personaje del niño ciervo, toda la inocencia, candidez e ingenuidad de un ser que ha crecido sin contacto humano. La cara de pesadumbre de Singh, la dureza de Jepperd y la siniestra maldad de Abbot están perfectamente desarrolladas para crear una saga memorable. Las tramas paralelas que terminan por juntarse; Gus, Wendy y los demás hibridos. Tommy Jepperd y Aimee resultan un buen cliffhanger para esperar la segunda temporada.   

La historia sirve como siempre en le caso de historias de seres diferentes físicamente para hablar de los miedos de los occidentales por lo que no se parece a un hombre blanco, algo que desde los tiempos del surgimiento de la iglesia católica apostólica y romana se ha vuelto base para justificar sus miedos y los crímenes que su complejo de inferioridad provocan. Sobre el racismo y el clasismo.

También como en el caso de Utopía de la que escribí hace poco, Sweet Tooth es una reflexión sobre los limites y los peligros que desde ciertas áreas de la ciencia implica jugar a ser Dios. En Sweet Tooth la aparición simultanea del virus y los híbridos parece ser una metáfora de que los caprichos científicos pueden de manera inesperada resultar en el final del mundo como lo conocemos. Vale la pena ver esta serie que a diferencia de Utopía que es una descarnada y aberrante distopia, Sweet Tooth parece un enfermo cuento de hadas, pero un cuento a final de cuentas.

publicado originalmente en roastbrief.com.mx en agosto 2022

lunes, 20 de diciembre de 2021

Los otros cuerpos invadidos.



Katla es el nombre de uno de los volcanes activos más grandes de Islandia y el mundo. que da nombre a esta serie islandesa de lento ritmo europeo, guiños con el famoso Noirdic, contundentes personajes y una historia sólida.

Zona de spoilers, continuar es bajo su propio riesgo.

Entre las muchas películas que me gustan se encuentran Invasion of the Body Snatchers en su versión original de 1956 dirigida por Don Siegel, así como el extraordinario remake de 1978 dirigido por Phillip Kaufman. Estas cintas basadas en la novela homónima de ciencia ficción de Jack Finney sobre unas esporas llegadas del espacio exterior capaces de replicar los cuerpos de los seres humanos creando una comunidad de extraterrestres que trabajan en conjunto y van eliminando a los seres humanos para conquistar la tierra, me parecen ser la base de la nueva serie islandesa de Netflix; Katla que trabaja sobre el mismo principio rector, una fuerza extraterrestre capaz de duplicar los cuerpos de seres humanos.

Katla es el nombre de uno de los volcanes activos más grandes de Islandia y el mundo. Katla está debajo de un enorme glaciar y cada vez que ha hecho erupción ha provocado que partes del glaciar se derritan creando inundaciones en las zonas aledañas al volcán, que se ubica al sur de la isla.  

La serie en un sobrio y lento ritmo europeo, con sus guiños con el famoso Noirdic, hipnotiza al espectador por lo contundente de sus personajes, la fuerza de la historia y la manera en que se va develando la verdad. La serie inicia con el volcán que lleva meses en plena actividad, la cercana localidad de Vik está casi despoblada por la constante y peligrosa caída de ceniza y lodo provocada por el volcán. La aparición de una mujer joven desnuda que es descubierta caminando cerca del glaciar, cubierta por ceniza endurecida por el agua, la falta de documento alguno y el aislamiento de la región pone en alerta a Gisli (Thorstein Bachmann) jefe y el único policía que queda en la zona, ante la posibilidad de que un grupo de turistas hubiera traspasado el cerco de seguridad pues la mujer a pesar de recordar su nombre Gunhild, una sueca, es incapaz de recordar nada más. Cuando Gisli habla a la casa de una Gunhild en Suecia se siente decepcionado de su búsqueda porque la mujer esta en Suecia y quien contesta el teléfono es su hijo un joven de 20 años, pero la madre al recibir el mensaje decide viajar a Vik donde estuvo 20 años atrás en un viaje definitivo para su vida. Gisli es un hombre fanático religioso, lleno de demonios y deseos frustrados, que cuida de su mujer hemipléjica; Magnea (Solveig Arnasdottir).

El repentino descubrimiento de un comportamiento anómalo en las piedras colectadas por los investigadores en la zona, obligan al vulcanólogo Darri (Björn Thors) a trasladarse de Reikiavik a Vik para estudiar en directo las incoherencias. En realidad, Darri va huyendo de su vida, de su divorcio y de la muerte de su hijo Mikael (Hlynur Hardason) de 8 años.

Finalmente, esta Grima (Gudrun Yr Eyfjörd) y su padre Thor (Ingvar Sigurdsson), su marido Kjartan (Baltasar Breki Samper) quienes como una terrible familia disfuncional han sido golpeados, en especial Grima por la muerte de su hermana menor; Asa (Iris Tanya Flygenring) el matrimonio de Grima esta por llegar a su punto final y la relación con su padre es casi inexistente pues él le pide que supere la muerte de su hermana en el glaciar, algo que Grima se rehusa a hacer. Además de la muerte de Asa, la familia esta marcada por el suicidio de la madre de Grima y Asa, así como el descubrimiento de Asa, anterior a la muerte de su madre, de que su padre tiene una amante.

Al final del primer capítulo con la misteriosa Gunhild en la clínica local y la vieja Gunhild viajando desde Suecia a Vik, Grima encuentra a una segunda persona cubierta en la mezcla de ceniza y agua que resulta ser Asa y conforme avanza la serie vamos empezando a sospechar lo que resultara cierto Gunhild es la misma persona veinte años antes.

Darri descubre a un tercer individuo, su hijo Mikael, quien murió tres años antes provocando el distanciamiento entre Darri y su esposa, el único problema con Mikael es que es un niño con impulsos homicidas. Mikael llama a su madre para que lo rescate del encierro en el que Darri lo tiene y todos los elementos de la culpa y el amor son la base de la relación entre este triangulo familiar, a pesar que desde un principio Darri sabe con certeza que ese Mikael no es su hijo, pero representa todos los miedos de Darri sobre el tomar decisiones en la vida.

Tres seres y hacía el final de la serie un cuarto y un quinto; La esposa de Gisli en versión más joven y sin su paralasis, así como un doble de Grima, terminan por cerrar el cuadro. Esta nueva Grima, más jovial intentara robar su hogar y esposo a la Grima real. La aparición de una Magnea joven es para Gisli una respuesta a sus contenidos deseos sexuales y al final será interpretado por el policía como un intento del diablo por desviarlo de su camino hacia dios, mientras que el enfrentamiento entre la depresiva Grima y su doppelgänger optimista llevará a un desenlace final inesperado, terriblemente cruel, pero totalmente congruente con la serie y la lógica desesperanzada de la depresiva Grima. Thor tiene también sus secretos y razones para desear la llegada de un ser del volcán, que se manifiesta en parte todos los días con un cuervo con una pluma blanca.

A diferencia de las novela y cintas norteamericanas, en Katla los seres duplicados mantienen una individualidad y carecen de esta visión de trabajo en colectividad. Son seres sin camino, ni historia propia, así como el pretexto y una obligación para reflexionar sobre el pasado; cómo lo construimos y deconstruimos, son el recordatorio de las culpas de los protagonistas. Opuestos a los complejos humanos a los que emulan, los cuerpos invadidos de la serie a pesar de tener sentimientos y un albedrio propio están construidos por los recuerdos de sus familiares, son también la imagen idealizada o potencializada del humano replicado. Asa ya no tiene vicios y la verdad brutal y directa que dice Mikael. Magnea es una ama de casa amorosa y Gunhild sólo busca ese amor que la marcó de por vida, mientras Grima es todo lo que la verdadera Grima desearía poder ser.

La serie es una obra compleja y completa. La música de la serie compuesta por Hogni Egilsson, la fotografía y la ambientación gris, con sus montones de ceniza son el simple reflejo del alma de los pocos habitantes de Vik. Las tres enormes rocas del litoral, el fuselaje oxidado de avión abandonado que marca un antiguo accidente aéreo, son características reales de la zona que ayudan a delimitar a esos personajes que protagonizan la serie, totalmente desamparados que deambulan por una tierra infértil y sin vegetación.

Como otras series escandinavas Kapla no tiene desperdicio y vale mucho la pena verse.  

La serie fue escrita por Sigurjon Kjartansson y Baltasar Kormakur que también dirigió cuatro episodios de la temporada que tiene ocho.

publicado originalmente en roastbrief en agosto de 2021

imagen Netflix

martes, 14 de diciembre de 2021

Los dioses deben estar locos.



Netflix estrenó la segunda temporada de su serie Ragnarok, donde por momentos los guionistas han creído que los dioses están locos.

Armando Enríquez Vázquez

¿Recuerdan esa gran cinta sudafricana de los ochenta con ese título? en ella una botella de Coca Cola vacía caía del cielo en las manos de un bosquimano, quien emprende una travesía en busca del fin del mundo para regresar el extraño objeto a sus dueños; los dioses. Los dioses y los mitos atraen a todos desde los escritores de Marvel con su patético y muy gringo Thor hasta los escritores de series como American Gods o Ragnarok.

Sin que la lógica y la trama sean comedia, aunque algunas situaciones sean de humor involuntario digno de Juan Orol, Netflix estrenó la segunda temporada de su serie Ragnarok, donde por momentos los guionistas han creído que los dioses están locos, aunque sea por momentos.

Ragnarok es una historia de mitológica nórdica; la lucha entre los gigantes y los dioses reescrita a nivel de serie juvenil y preparatoriana situada en el pequeño pueblo noruego emblemáticamente llamado Edda. En la primera temporada Magne (David Stakston) un joven con problemas de aprendizaje, de socialización, incluso de vista comienza a darse cuenta que con su llegada al pueblo él comienza a cambiar. Todos sus problemas físicos desaparecen y comienza a tener una fuerza sobrehumana. En el pueblo dominado por la familia Jutul que conforme avanza la serie descubrimos son un grupo de gigantes inmortales que dominan en muchas formas el pueblo y viven instalados en el spleen y la nostalgia. Los gigantes añoran los siglos anteriores cuando los humanos los adoraban y veían como dioses.

Al final de la primera temporada Magne se da cuenta que es Thor y de que controla el rayo y para sorpresa del jerarca de los Jutul; Vidar (Gisli Örn Gardasson) que es derrotado por primera vez en eones, para poner punto final a la lucha ambos quedan inconscientes al ser alcanzados por un rayo convocado por Magne.

La nueva temporada inicia justo donde termina la primera: El gigante y el dios noqueados por el rayo. Con la hechicera divina, que es además la cajera del supermercado local, observando todo. Conforme ambos personajes recuperan la conciencia y se reconocen. Vidar amenaza a Magne con matarlo al llegar el siguiente ciclo lunar y que crea el principal hilo narrativo de la serie o al menos eso pretenden los guionistas que supongamos.

Gry (Emma Bones) el amor platónico de Magne rescatada por Fjor (Herman Tommeraas) el gigante que se hace pasar por el hijo de la familia Jutul, inicia una relación con el inmortal. A partir de esta relación Fjor abandonara a los gigantes y se replanteara su vida, para al final optar por el destino que obliga su historia.

Magne se tiene que plantear sí el fin justifica los medios siendo un digno representante de la forma de pensar de los jóvenes algo que lo convierte en un personaje vivo, incapaz de reconocer sus valores como Dios, algo que pocas veces sucede en los superhéroes que siempre tienen claro si son buenos o malos, o en los antihéroes como los superhéroes institucionalizados de la serie The Boys de Amazon Prime que son cínicos y hedonistas con sus poderes.  Los dioses de la antigüedad tenían una responsabilidad cosmogónica con sus adoradores. Los gigantes con ellos mismos. Mientras Magne y Fjor son personajes complejos y bien armados en sus conflictos interiores. Los demás parecen atravesar los capítulos como fantasmas de un melodrama simplón.

 

La segunda temporada ahonda en la mitología y crea los compañeros correspondientes en la vida de Magne y sus conocidos en Edda. Encontrar a los nuevos dioses que habrán de acompañarlo en batalla y la necesidad de Magne por forjar el famoso martillo se convierten en sus principales obsesiones y terminaran por hacer al joven dudar y renunciar a su don divino.

Thor en la mitología tiene un medio hermano; Loki. En la serie Magne tiene un hermano Laurits (Jonas Strand Gravli) que termina siendo en realidad medio hermano y el producto de la relación extramarital de su madre con Vidar, cumpliendo de esta manera con las características del semidios vikingo, este personaje es uno de los peores escritos de la serie y el menos trabajado en materia actoral. Desde el rostro inexpresivo del actor a lo largo de los doce episodios de la serie.  Su actuación que pretende ser contenida, resulta más bien constreñida. El personaje construido parece un triste esbozo semidios. El reflejo en el espejo que le descubre su verdadera imagen y personalidad, lo muestra como un triste un rockstar de un mal grupo de metal norteamericano, no como el astuto y artero personaje que es Loki. Y para ponerle una cereza a todo el esperpento del personaje está el hecho de que la serpiente que devora al mundo nace como una solitaria lo que es uno de los peores momentos e ideas de la serie junto con la serpiente misma y su boca tipo guasón, muestra lo irregular de la escritura y concepción de la historia.

Más allá de este fallido personaje, la serie tiene un grave defecto que es iniciar creando la expectativa de una batalla en la que los gigantes intentaran matar a Magne, que nunca sucede. Por otro lado, en lugar de crecer dramáticamente la tensión del argumento este se va alentando y perdiendo fuerza, únicamente para dejarnos al final con la promesa de una tercera temporada que puede o no valer la pena.

Es aquí donde la serie me recuerda muchos aspectos de American Gods de Amazon Prime donde en las primeras dos temporadas mucho pasa para que en realidad no pase nada o pase muy poco para que la acción definitoria y realmente importante de toda una temporada se cuente a lo largo de la misma y se defina en los minutos finales del capítulo donde termina la temporada. No existe en ninguna de las dos series una progresión narrativa, estamos frente a un deliberado retraso de las acciones para cumplir con tiempos de producción, con tramas secundarias que no aportan nada a la serie.  Con solo seis episodios por temporada estas deficiencias se notan más.

Los dioses deben estar locos si han permitido a los guionistas de Ragnarok, la ridiculización de personajes como Loki, o como la giganta que pretende ser la madre del grupo y se dedica a beber y fumar en un estado de depresión en aras de terminar sus guiones a tiempo. Es cierto que los dioses de la antigüedad fueron creados a imagen y semejanza de los seres humanos con sus pasiones, defectos y virtudes. Pero lo cierto es que en el dibujo de los personajes de Ragnarok estos rasgos son muy exagerados y no tienen mayor contraparte como en los complejos dioses de los pueblos antiguos.

Esperemos si hay tercera temporada que recupere la frescura y fuerza de la primera. Que los guionistas no olviden que hay que devolver la botella vacía de Coca Cola, pero las aventuras deben ser congruentes, atractivas, sin traicionar el género que escogieron.

 

publicado originalmente en roastbrief.com.mx en agosto de 2020

imagen: Netflix 

miércoles, 20 de octubre de 2021

Amor, robots e inmortalidad.




 Lo más destacado sigue siendo la calidad de la animación, en los ocho episodios las propuestas y diferentes animaciones como en la primera temporada son uno de los grandes atractivos de la serie.

Armando Enríquez Vázquez

Se alerta que el siguiente texto contiene spoilers, la lectura es bajo el riesgo del lector después de este punto.

Netflix estrenó la segunda entrega de la serie Love, Death and Robots la serie de pequeñas ficciones en animación. En esta ocasión y probablemente por las condiciones impuestas por la pandemia la segunda temporada sólo consta tristemente de 8 episodios, diez menos que la primera.

En el caso de estas ocho narraciones, la mitad de los argumentos están dominados por lugares comunes, homenajes, referencias e historias contadas ad nauseum en formas muy similares. La historia Pasto alto, recuerda a la película En la hierba alta estrenada no hace mucho por la misma Netflix, sin embargo, lo atractivo de la historia es la animación. Algo similar sucede con la primera historia de la selección, Servicio al cliente automatizado, sobre la tecnología que, en lugar de servir a los humanos, se revierte con el pequeño twist de que todo es un macabro y siniestro plan para vender las mejoras en el sistema operativo de la tecnología doméstica, como en muchos de estos tipos de historias la referencia a Hal de Odisea 2001, en el espacio. Lo mismo sucede con Refugio, donde una falla mecánica en una estación espacial pone en riesgo la vida del piloto de una nave espacial de combate se ve en peligro cuando un robot de la cápsula de resguardo se descompone e intenta matarlo, esta historia es la menos atractiva de la segunda temporada. Respuesta Evolutiva recuerda a Blade Runner, desde la trama y la visión de un futuro distópico, sólo que en lugar de los replicantes la historia habla de niños y reproducción humana controlada. La estética de la animación también recuerda la cinta de la cinta de Ridley Scott al escoger el sombrero y largo gabán para vestir a los policías.  

Lo más destacado sigue siendo la calidad de la animación, en los ocho episodios las propuestas y diferentes animaciones como en la primera temporada son uno de los grandes atractivos de la serie, aunque prevalece un estilo de animación hiperrealista que no deja de sorprender. Son cuatro las historias que para mi gusto resaltan en esta segunda temporada de la producción de Netflix.

Hielo no sólo tiene una buena historia sobre un futuro lejano con humanos modificados, no modificados, discriminación y los lazos de hermandad. La animación es muy llamativa y más en los terrenos de una animación más tradicional que en las demás animaciones y de una manera muy llamativa en tonos grises y azules va de la mano con la historia. En esta historia es el amor entre hermanos el que resalta.

Albino en el desierto es una historia de amor y esperanza entre dos seres marginados y diferentes en medio de una cacería motivada por la ambición de los seres humanos, los personajes principales condenados a la inmortalidad se aferran a la vida como cualquier mortal común y ordinario.

El gigante ahogado es una historia que abandona la ciencia ficción por la fantasía en una animación que se convierte en una reflexión poética sobre la condición humana después de la muerte.

La visita es para mi gusto la mejor de las 8 historias, una gran historia de humor muy negro y fantástica que le da un giro al clásico relato navideño y que se da el lujo de rematar la historia con una frase llena de humor que contrasta con el terror de la anécdota.

De manera tácita el tema que ronda varias de las historias es la eternidad ya sea como un hecho real que es característica de los personajes, como en Albino en el desierto donde es una característica de los dos personajes principales que por lo mismo se pueden considerar extra humanos, o en el caso de Respuesta evolutiva donde la premisa es una mayor vida, pero sin reproducción o en Hielo donde los humanos mejorados, sin que se diga en el corto también tendrían una mayor vida que en los humanos normales y eso sin contar ya con El gigante ahogado en donde la reflexión sobre la eternidad surge a partir del hecho real, irrepetible y efímero que es la vida.

En una oferta de animación en la que abundan las repetitivas historias de superhéroes, animé y comedias simplonas, Love, Death and Robots es una de las mejores propuestas de la ciencia ficción y la animación. Un oasis para quienes gustan de historias únicas. Love, Death and Robots, es sin duda algo que vale mucho la pena ver.

Netflix anunció ya una tercera entrega a mediados de 2022, esperemos que sea de mucho más de ocho episodios porque Love, Death and Robots se quedó a deber a sus fans en esta segunda entrega.  


Publicado originalmente en roaastbrief.com en mayo 2021

imagen Netflix

jueves, 2 de septiembre de 2021

Margaritas y serpientes




Nada es más perturbador que la normalidad. Esa es la premisa común a dos series de reciente estreno en Netflix.

Armando Enríquez Vázquez

Tanto la segunda temporada de la española El Aroma de las Margaritas (O sabor das margaridas) por un lado y por el otro de la inglesa La Serpiente resultan serie muy perturbadoras, no sólo por los temas que tratan, sino por ese contexto tan siniestro que la normalidad siempre da a una vida clandestina e ilícita.

El Aroma de las Margaritas está en su segunda temporada. Es serie una creada por la televisión de Galicia y hablada en gallego, narra la historia de una guardia civil interpretada por la actriz María Mera, que llega a una población gallega para investigar la desaparición de una joven, todo apunta a una red de trata de blancas, pederastia y prostitución que involucra a personajes poderosos y con buena imagen en la sociedad. De la misma forma la guardia tiene un secreto y una secreta razón para investigar el caso sin importar las acciones que tenga que tomar y las consecuencias de sus actos no importan si no se llega a la conclusión de la investigación. La guardia es ciega ante su objetivo e implacable en su venganza, como otras mujeres de otras series las acciones radicales y finales que toma la obligan a desaparecer para siempre. La primera temporada de seis capítulos es muy buena y llena de giros de tuerca que la hacen una serie altamente recomendable y aunque sirve de marco para evolucionar a la segunda temporada también tiene sus giros no tan inesperados pero que sin embargo resulta mucho más cruel y chocante que la primera. La serie plantea de manera paralela a este grupo de criminales el nacimiento de un asesino serial.

El guión de la segunda temporada recuerda mucho a las descarnadas primeras novelas policíacas del catalán Andreu Martin: No hay bondad en ninguno de los personajes principales y el egoísmo está presente en cada uno de ellos. Mera es la segunda temporada de la serie y gracias a su interpretación del personaje; contenida, escondiendo sus traumas y problemas mentales, una mujer de extraordinaria fortaleza, a pesar de que tanto el guión como la dirección podían haberla hecho caer en una caricatura de superhéroe, una Novia como la de Uma Thurman en Kill Bill. Pero, no, el personaje que interpreta Mera además de lo violento, es mucho más oscuro, así como más humana. En un tono de actuación similar, contenido y silencioso, aunque por motivaciones totalmente diferentes, Marie-Andrée Leclerc (Jenna Coleman) que se cambió el nombre por Monique, es una mujer temerosa, sin afectos e insignificante lo que la lleva a convertirse en la cómplice silenciosa del sicópata Charles Sobhraj (Tahar Rahim) asesino de turistas, jóvenes mochileros, en su mayoría durante las décadas de los sesenta y setenta en el sureste de Asia en la serie inglesa La Serpiente.





A diferencia de la serie gallega, La Serpiente, está basada en la historia real del sanguinario asesino Charles Sobhraj, alias Alain Gautier, que como muchos otros aprovechando su carisma y personalidad se aprovechó de otros para llevar a cabo sus crímenes. La historia narra no sólo los crímenes de este hombre hoy preso en Nepal, si no del diplomático holandés Herman Knippenberg (Billy Howle),  que al enterarse de la muerte de un par de jóvenes connacionales descubrió al frío asesino de nacionalidad francesa y de origen indio-vietnamita, y que con la ayuda del agregado de la embajada belga Paul Siemons (Tim McInnerny) y la vecina del grupo criminal Nadine Gires (Mathilde Warnier) lograron superar la indiferencia de un sistema diplomático burocrático y de la corrupción tan común en muchos países.  

La Serpiente producida por la BBC fue adquirida por Netflix y estrenada en estos días. La serie no tiene nada nuevo que aportar al género, pero lo que creo que vale la pena es una historia que demuestra que la maldad humana no es exclusiva de occidente como tantas series y podcast celebran en sus interminables versiones un mismo caso.

Es cierto que la audiencia y la demanda por estos contenidos son cada vez mayores, y que en respuesta estas series se vuelven cada vez más sórdidas y explícitas, como en el caso de El Aroma de las Margaritas, donde la maldad se puede leer entrelíneas de cada dialogo y en cada escena. Todo complementado con las actuaciones violentas y arquetípicas que terminan por entregar una segunda temporada que con muchos huecos no deja de ser siniestra y nada autocomplaciente. 

Mientras que La Serpiente es la disección de personalidades, los criminales; Alan el dominante y arrogante, la sumisa de Monique y el servil y complaciente Ajay Chowdhury (Amesh Edireweera) que completa el triángulo criminal, por un lado, mientras que en el otro la testarudez de Knippenberg, la violencia a punto de explotar de Simoens y el apoyo solidario de Angela Knippenberg (Ellie Bamber) forman con personajes que poco o nada evolucionan y un muy buen guión una serie sólida y perversa.

Si tienes corazón de pollo o estas harto de las noticias de violencia y de violencia de género en el país definitivamente El aroma de las margaritas, no es para ti.

Si eres paranoico y te gusta viajar por tu cuenta no te recomiendo que veas The Serpent.


Este texto fue publicado originalmente en roastbrief.com.mx en abril de 2021.

Imágenes Netflix

jueves, 26 de agosto de 2021

Una adicta terriblemente tóxica.


 

La segunda temporada de Sky Rojo es infinitamente inferior a la primera a pesar de mantener la dinámica del absurdo y un solo personaje muy bien escrito.

Armando Enríquez Vázquez

La fuga más circular, inútil y poco lógica retomó su desquiciado ritmo. Netflix estrenó la segunda temporada de la serie Sky Rojo donde un trío de prostitutas intenta escapar de un trio de padrotes, psicópatas.

En este texto existe spoilers. Bajo tu riesgo leer después de este punto.

El personaje mejor escrito de la serie, sin duda es el más despreciable de todos; Coral (Verónica Sánchez) la puta por elección, la mujer sin amor propio, la adicta alucinada, que con sus malas decisiones, su adicción, su egoísmo, arrogancia y cobardía provoca todas las situaciones terribles de la serie y sobre todo en esta segunda temporada.

Es Coral el personaje más tóxico de toda la serie y por lo mismo el más entrañable. La candidez de Wendi (Lali Esposito) y Gina (Yani Prado), sus compañeras de fuga, así con la frialdad y falta de humanidad de sus antagonistas; Romeo (Asier Etxandia), Moisés (Miguel Ángel Silvestre) y Christian (Enric Auquer). Coral es el personaje al que se dedicaron los guionistas, en el que volcaron la creatividad, a los otros los dibujaron y así los dejaron correr a lo largo de los 8 episodios de la segunda y es gracias a ese complejo ser al que el espectador desearía desintoxicar para que finalmente lleve a cabo bien la fuga que no puede lograr, que habrá una tercera temporada.

Aunque en la segunda entrega se intenta mantener el absurdo y velocidad de la primera temporada, los constantes apartes de los personajes, los flashbacks y la caricaturización de lo que ya era un esperpento de una serie de acción dan como resultado final una entrega muy mediocre de lo que era una farsa desmedida. Los momentos de reflexión moralista que a veces son dictados más por la moda que por las necesidades reales de la serie.

La inmortalidad de Romeo, la relación kitsch de los hermanos Moisés y Christian, la aparición de la madre de ambos que termina asesinada por Romeo, son sólo renglones para matar el tiempo de los cortos episodios, de una trama que se salió de lo planeado, quiero pensar, porque el humor negro tiene un punto de no regreso en el que se convierte en simplemente ridículo.  Esto le sucede en más de una ocasión a la segunda temporada, también sucede porque el compromiso con el absurdo y la farsa se rompe por un muy ramplón sentimentalismo que pretende volver políticamente correcto lo que en un principio ni siquiera debería ser contemplado.

A pesar de las deficiencias severas del guión, son las actuaciones y la dirección lo que maquilla un poco la historia caricaturesca de la fuga sin fin. Verónica Sánchez ha hecho de Coral u personaje de muchas dimensiones, pero sobre todo la necia y detestable drogadicta que impide la felicidad de sus compañeras y el cierre para el final feliz en la cacería del coyote al correcaminos. Su actuación fuera de toda lógica, obedece únicamente a lógica de una drogadicta egocentrista.

Lali Esposito y Enric Auquer han logrado encontrar en sus personajes una manera de hacerlos atractivos y es una lástima que en la tercera temporada ya no veremos a Auquer; el padrote que se quiere redimir. Romeo es un personaje que se pinta de principal y en su unidemensionalidad y su inmortalidad se convierte en un verdadero estorbo de la serie.

A Sky Rojo le falta mucho, muchísimo para poder estar a la altura de Happy o de Preacher, pero creo que vale la pena de ver, por lo corto de los episodios y para desesperar con la tóxica Coral.


Imagen Netflix

miércoles, 11 de agosto de 2021

Una fuga sin sentido.


 


Tres mujeres huyen de un burdel creyendo haber cometido en un asesinato, sin un euro, escapan en un auto robado y son perseguidas por los guaruras de su padrote. Un divertido sin sentido.

Armando Enríquez Vázquez

Golpes, persecuciones, balazos sin ton ni son, chicas guapas en fuga y maleantes ineptos tras ellas. La serie española de Netflix Sky Rojo es un extraordinario ejemplo de cómo mantener la tensión e interés del espectador sin que la serie avance o se dirija a ningún sitio. Y lo que es peor sin definirle a ese mismo espectador que tipo de género está viendo.

Producida en 2020 para la plataforma y recién estrenada, Sky Rojo cuenta la historia de tres prostitutas que huyen de su padrote y del burdel donde trabajan tras el enfrentamiento de Gina (Yanni Prado) con Romeo (Asier Etxeandia) dueño del burdel y jefe de una mafia de trata de mujeres que compra en Latinoamérica para prostituirlas en España. Romeo le hace saber a Gina que su deuda con él aun no esta saldada y que debe permanecer en el burdel hasta que la liquide, algo que como sabemos no sucederá nunca, Gina al tratar de atacar al mafioso esta a punto de ser asesinada cuando en su favor interviene Wendy (Lali Espósito) otra de las trabajadoras del club y amiga de Gina y quien también tiene que ser rescatada por Coral (Verónica Sánchez) quien con un golpe final le rompe el cráneo a Romeo.

Las tres mujeres huyen creyendo haber asesinado a Romeo y sin un euro encima escapan en un auto robado.

A partir de ese momento en una mezcla de comedia de errores, humor involuntario, situaciones trágico-cómicas y otras aún menos verosímiles, la serie se desarrolla de una manera vertiginosa y en algunos momentos desafortunada. A diferencia de Wendy y Gina, la primera argentina y la segunda cubana, Coral que es española del grupo se prostituye por voluntad propia y para esconderse de la justicia y expiar un crimen que cometió.

Como antagonistas están los dos sicarios de Romeo, Moíses (Miguel Ángel Silvestre) y Christian (Enric Auquer), un par de hermanos de pocas luces, pero dispuestos a matar de buenas a primeras e incondicionales de Romeo que se darán a la caza de las tres chicas.

La primera temporada consta de 8 episodios de solo media hora cada uno, lo que la vuelve atractiva a pesar de estar llena de lugares comunes y tropiezos clásicos de una trama que se vuelve tópico ante la incapacidad de desarrollar los personajes más allá del estereotipo. Una madrota que muere en un accidente hilarante y un cliente enamorado que es asesinado de una manera brutal y cruel son ejemplo de la falta de definición de la serie y su género. Por esa indefinición de género, Sky Rojo, tiene secuencias que se convierten en verdaderas torturas como Romeo hemipléjico conduciendo la ambulancia mientras en la parte posterior uno de sus matones y el conductor de la ambulancia pelean. O las secuencias sin sentido de los flashbacks de cómo se crea el prostíbulo que nada aportan a la trama y se ve que le funcionaron a la producción para llenar el tiempo del capítulo.

Lo que salva a la serie es la dirección de actores y las actuaciones tanto de las protagonistas como las de sus perseguidores, apoyadas por la aparición de otros actores, como Luis Zahera que interpreta a un veterinario que es cliente del burdel y ayuda a las jóvenes a curar a Gina y es el que le consigue a Coral las drogas que consume y a las que es adicta, lo mismo sucede con Chani Martin quien representa al supuesto novio de Gina.

A pesar de que se toca el tema de la trata, se hace de manera tan superflua y tonta que poco suma y al contrario resta a la serie. Así lo que podría ser una excelente comedia negra para reflexionar sobre uno de los grandes males actuales se queda en una serie dominguera entretenida y nada más allá. Creo que hoy a los productores y a las plataformas en general les da miedo producir farsas por el alejamiento de la premisa irrelevante, pero en boga de: Basada en hechos reales. Las últimas grandes farsas que recuerdo son sin duda la extraordinaria serie Happy qué sólo tuvo 2 temporadas y Preacher con 4. A los españoles tan dados a los esperpentos y las exageraciones en otros días, no debería ser difícil quitarle ciertos melindres a su serie y crear algo realmente divertido, hace unos años rtve produjo una serie para Playz su plataforma de contenidos para Internet llamada Antes de Perder que como escribí en su momento es una joya. Ese punto donde hay que olvidarse de la autocensura, desde mi punto de vista es la que afecta a la historia de Sky Rojo.

el texto original se publicó en roastbrief.com.mx en abril de 2021

imagen Netflix