Mostrando entradas con la etiqueta historia de las elecciones en México. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta historia de las elecciones en México. Mostrar todas las entradas

domingo, 8 de julio de 2012

Historias de Fraudes Electorales. 1952




1952 marcó la consolidación del PRI como el partido capaz utilizar toda la maquinaria del estado para preservarse en el poder  a como diera  lugar.

Armando Enríquez Vázquez

El 7 de Julio de 1952 La Federación de Partidos del Pueblo Mexicano invitó a los mexicanos a celebrar el triunfo en las elecciones del día anterior del General Miguel Henríquez Guzmán. La fiesta de la victoria se celebraría a las 18:00 frente a las instalaciones de dicha federación en Avenida Juárez. A la celebración llegaron además de los simpatizantes del General. La policía montada, la policía secreta, granaderos. La represión no se hizo esperar. Al final de la jornada se reportaban 524 detenidos entre ellos 6 mujeres, y una gran cantidad de heridos recogidos por la Cruz Roja  y La Cruz Verde. Ese mismo Día en Fortín de la Flores Veracruz fue arrestado el General  Cándido Aguilar, quien meses atrás había declinado su candidatura por el Partido Comunista, en  favor  del General Henríquez.
El cachorro de la Revolución, Miguel Alemán, Presidente de México atacaba al pueblo de México. Había que proteger la nueva oligarquía creada por el PRI.
Miguel Henríquez Guzmán nació en Piedras Negras Coahuila en 1898, en 1813 ingresó al Heroico Colegio Militar y estuvo entre los cadetes que acompañaron a Francisco I Madero del castillo de Chapultepec a Palacio Nacional durante la decena trágica. Después se unió a Carranza e inicio una fuerte amistad con Lázaro Cárdenas. Henríquez Guzmán fue el encargado en 1939 de acabar con la rebelión cedillista en San Luis Potosí.
Para 1950, México no había logrado consolidar la democracia, los mexicanos estaban hartos de los bribones que se hacían llamar representantes de la revolución y más de su último engendro; Miguel Alemán quien se dedicó durante sus años en el poder a ver al País como el botín propio y de sus amigos y ministros. Alemán enfermo de poder hizo un intento por insinuar la reelección pero, había todavía muchos afuera y adentro del PRI que veían la reelección como un tema superado. El primero de Septiembre, a Miguel Alemán sólo le quedó renunciar a sus ambición de poder y pedir al grupo de senadores y diputados serviles a él, olvidar el tema de la reelección. Por su parte, apoyado en la Federación de Partidos del Pueblo, en Empresarios como su hermano Jorge Henríquez Guzmán, líderes revolucionarios como los Generales Genovevo de la O y Francisco J. Múgica con su Partido Constitucionalista. Campesinos y amplios sectores de la clase media.  Los viejos grupos cardenistas apoyaban al General Henríquez, hartos de las traiciones Priístas al pueblo de México y a los ideales de la Revolución.  Henríquez toma se hace formalmente candidato en julio de 1951 y en octubre su contraparte oficial Adolfo Ruiz Cortines, hay un candidato del PAN también y otro del PP, que años más tarde se convertiría en el infausto PPS.
pero sin duda la lucha es entre Ruiz Cortines y Henríquez Guzmán.
Henríquez Guzmán recorrió el país durante un año, en mítines que las fotografías de la época muestran llenos de gente. El 6 de Julio de 1952 se llevaron a cabo las elecciones. El PRI desde esa misma noche comenzó a anunciar su triunfo por un margen de 4 a 1, los henriquistas por su parte tenían otra información, ellos eran los ganadores y muchas partes del país sus candidatos al senado y a la cámara de diputados habían triunfado.
Al día siguiente vino la violencia en la alameda y en los meses siguientes la persecución desmedida en violencia contra los miembros de la FPPM y sus seguidores. Se hablaba de levantamientos y una nueva lucha armada. El 10 de julio el entonces senador Fidel Velázquez acuso al General Henríquez de llevar a cabo actos subversivos y como buen líder obrero pidió su arresto y la confiscación de sus bienes personales. Diputados y senadores, siempre perrillos falderos del poder, no dejaron de ladrar en contra del General, pero la presidencia no actuó en su contra temerosa de agravar la situación.
Los partidos de oposición en conjunto protestaron por las irregularidades de la votación. Sin embargo de nada sirvieron las inconformidades. El 12 de Septiembre el Colegio Electoral anuncio el triunfo de Ruiz Cortines con un 74% del voto mientras el General Henríquez obtuvo oficialmente tan sólo el 15%. El general Henríquez, como el General Andreu Alamazán, doce años antes decidió retirarse a la vida privada. Sus seguidores siguieron siendo víctimas de la persecución del estado por un tiempo y Federación de Partidos del Pueblo Mexicano fue oficialmente disuelta al año siguiente. El PRI consolidaba la maquinaria de estado y por los siguientes 36 años no se hablaría de otro fraude electoral.
El General Miguel Henríquez murió en la Ciudad de México en 1972.

Imagen wikipedia.org

viernes, 1 de junio de 2012

Historia de un fraude electoral. 1929

Nuestra Historia electoral está llena de fraudes verdaderos, sospechas de fraude y fraudes imaginarios. 

Armando Enríquez Vázquez
 
El cinco de febrero de 1930 tras haber tomado protesta como presidente de México, en el Estadio Nacional y después de haber presentado a su gabinete, el presidente electo de México Pascual Ortiz Rubio, salió de Palacio Nacional en compañía de su esposa, su hija, su secretario particular y una sobrina. A las puertas del edificio un joven de nombre Daniel Flores vacío su pistola contra el carro el mandatario. Ortiz Rubio recibió un tiro en la mandíbula y su esposa uno en el brazo. El joven se identificó como partidario de José Vasconcelos, el candidato perdedor de las elecciones y que reclamaba fraude electoral por parte de ese tirano maestrito rural llamado Plutarco Elías Calles y que se había adueñado no sólo del Partido Nacional Revolucionario, sino del poder y del país.

Ortiz Rubio, como en su momento, Abelardo Rodríguez y Emilio Portes Gil sólo fueron títeres de “El Turco” como apodaban a Elías Calles. Así, que en 1929, el asesinato de Obregón le cayó del cielo, Elías Calles intentó lo que “El Manco” nunca logró; perpetuarse en el poder. Lo hizo a través de ser el “Jefe Máximo” de la Revolución, el poder real tras los simulados presidentes interinos y electos que él seleccionó y que le eran incondicionales. Pudo entonces manipular las elecciones especiales para la presidencia que habrían de llenar el hueco dejado por la fuerte personalidad del General Obregón. Al parecer de poca imaginación pero asegurando su lugar detrás de la silla presidencial, Calles eligió a un ilustre desconocido Pascual Ortiz Rubio, que era el embajador de nuestro país en Brasil y del que la población en general no sabía nada. Mientras que como contrincante electoral estaba el ex secretario de educación y muy popular intelectual José Vasconcelos, que ese mismo año había logrado la autonomía de la Universidad Nacional de México, formando la UNAM. Su partido era se llamaba Partido nacional Anti Reeleccionista.
 
 

Vasconcelos contaba con el apoyo de una gran mayoría de los ciudadanos, sus mítines a lo largo y ancho del país estaban llenos, incluyendo Sonora, la tierra del Plutarco Elías Calles. “El Jefe Máximo de la Revolución” y su partido no veían con buenos ojos al pueblo y su apoyo a Vasconcelos. Hubo hostigamiento, atentados y asesinatos por parte de los grupos oficiales en contra de los seguidores de Vasconcelos. Los diputados, que en la historia de nuestro país tienen el papel de corifeo o de perro faldero del mandatario en funciones o del poder oculto, atacaron y acusaron a Vasconcelos de todo lo que se les ocurría. Mientras en las calles con la música de “La Cucaracha” el pueblo cantaba:
Los diputados, los diputados,
Ya no pueden mangonear,
Pues Vasconcelos, pues Vasconcelos,
Ya los vino a fastidiar.
Sin embargo llegaron las elecciones y el desconocido Ortiz Rubio ganó sorpresivamente con más del 90% de los votos. Vasconcelos rápidamente emitió un plan y instó a los mexicanos a defender el voto, pero ni los militares, ni la clase media que lo había apoyado en campaña, estaban listos para otra guerra. Vasconcelos se exilió en Estados Unidos y sólo Daniel Flores pensó en cobrar justicia de las infamias del poder. Flores fue detenido en el lugar del atentado, juzgado y condenado a 19 años, 9 meses y 18 días de prisión, el primero de Marzo de 1931. Sin embargo, el 22 de abril del año siguiente, Flores amaneció muerto en su celda.
En 1932, Ortiz Rubio renunció a la presidencia para dar paso a otro títere de Calles. El ex embajador pasó a la historia como el primer presidente al que los mexicanos apodaron “Nopalitos” y no por sus propiedades, como al otro, si no por lo baboso. 
 
Publicado por blureport 1 de Junio de 2012

martes, 22 de mayo de 2012

El voto para las mujeres en México


México, nuestro machista país, otorgó el derecho a votar a las mexicanas hasta 1953 a pesar que desde 1917 la Constitución reconoció a las mujeres como ciudadanas. Y ya desde antes existieron grandes mujeres que lucharon por los derechos de la mujer.

Armando Enríquez Vázquez
 
Habrían de pasar más de cuarenta años de iniciada La Revolución, para que las mujeres fueran reconocidas con todos sus derechos y responsabilidades como ciudadanas de nuestro país. Ni las buenas intenciones de la Constitución de 1917, ponía a la mujer en igualdad de situación con el hombre a pesar de reconocerla como ciudadana, su derecho a votar no estaba escrito.
Curiosamente el presidente que otorgó a la mujer el derecho para votar no fue el prócer de las luchas sociales y nacionalistas, Lázaro Cárdenas y si no fue él, mucho menos el persignado de Ávila Camacho. Tampoco el voraz empresario, universitario Miguel Alemán. No, quien finalmente reconoció la larga lucha de las mujeres mexicanas fue al que el público percibía como el más ñoño y viejo de los presidentes de la Republica del siglo pasado; Adolfo Ruiz Cortines.
Ese mismo, Ruiz Cortines, que sorprendió a Alemán y al país entero cuando en el discurso de toma de poder, señaló con el dedo a Alemán y le reprochó a él y sus secretarios la corrupción que su avaricia había desatado en el país.
En 1952, durante uno de sus actos de campaña en el Parque 18 de Marzo de la Ciudad de México y frente a un nutrido, más de 20,000, grupo de mujeres. Ruiz Cortines se comprometió a hacer cumplir la Constitución y reconocer el derecho de las mexicanas a votar y ser votadas. El 17 de Octubre de 1953; El presidente Ruiz Cortines cumplió con su palabra y promulgó las reformas constitucionales necesarias para otorgar el voto a la mujer en el ámbito federal.
Esto no quiere decir que hasta entonces nadie hubiera intentado y luchado por ese derecho ciudadano de las mujeres.  Laureana Wright González,  Nació en Taxco, Guerrero en 1847 de padre norteamericano y madre mexicana. Laureana estudió en la ciudad de México,  desde temprana a edad. A los 15 años,  desdeñando las teorías científicas de la época, proclamaba la igualdad entre hombres y mujeres. Incansable defensora de los derechos de la mujer, Laureana fundó en 1887 la revista Violetas del Anáhuac, una revista escrita y dirigida por mujeres. Laureana murió a la edad de 49 años en 1896. La semilla ya estaba sembrada. Recordemos por esos días la lucha de Matilde Montoya por convertirse en la primera médica de nuestro país. A pesar de la inquietud de un sector de la sociedad por impulsar los derechos de la mujer, incluso del mismo Porfirio Díaz que apoyo incondicionalmente a Matilde Montoya para lograr su meta, el voto continuó negado  a las mexicanas.
En 1910 en plena efervescencia maderista, entra la muchas asociaciones que respaldan a Francisco I Madero está la de las Hijas de Cuauhtémoc, que tras las elecciones protestaron el fraude electoral y lucharon, en vano por los derechos de la mujer. Su Presidenta, Dolores Jiménez y Muro, escribió el plan de Tacubaya, que acusaba a la Dictadura de Porfirio  Díaz y se puso al frente de la lucha revolucionaria en Guerrero al lado de Camilo Arriaga y Antonio Díaz Soto y Gama.
Tristemente  nada cambio en los siguientes 43 años.
Había estados de la República que permitían que las mujeres fueran votadas para ocupar cargos de elección pública y en 1923 Elvia Carrillo Puerto se convirtió en la primera mujer en ser electa como diputada local en el congreso de Yucatán. Ese mismo año, también en el Yucatán socialista de Felipe Carrillo Puerto,  Rosa Torres fue elegida como la primera mujer regidora, en Mérida.
En 1938 Aurora Meza Andraca se convirtió en la primera presidenta municipal en Chilpancingo, Guerrero. En el año de 1952, las mujeres llegaron a la cámara de diputados de la nación cuando Aurora Jiménez de Palacios fue electa diputada federal.
Doce años después, en 1964 María Lavalle Urbina y Alicia Arellano Tapia fueron electas para la cámara de senadores, convirtiéndose en las primeras senadoras de la Nación. En 1979, Griselda Álvarez, se convirtió en la primera  gobernadora de un estado; Colima. Estamos aún a la espera de la primera presidenta de la nación.

publicado en blureport el 21 de Mayo de 2012

jueves, 10 de mayo de 2012

Eterno sueño de ser presidente.



Nada más atractivo que el poder, nada más seductor que el poder, nada para vernos más ridículos que la obsesión por el poder.

Armando Enríquez Vázquez
 
En la historia, pero hablemos en concreto de la de nuestro país, nada puede asemejarse más al canto de las sirenas que el poder. Y muchas veces al tenerlo la obsesión por mantenerlo es tan grande que ha provocado un sinfín de guerras intestinas, entre hermanos. En nombre de la ambición del poder se han enarbolado lemas y causas que para todos suenan justas aunque al final resulten sólo eso; lemas, que se olvidan, se archivan se traspapelan.  En esta enferma ambición se han enterrado los sueños de la nación, la pierna de Santana y el brazo de Obregón.
Pero más extraño es el caso de aquellos que obsesionados por el poder, jamás lo consiguen, ni por las buenas, ni por las malas y su insistencia los retrata como patéticos, excéntricos en el mejor de los casos, hombrecillos que deambulan por nuestra historia.
Así es la historia de un Zacatecano que soñó toda su vida con ser presidente de México. Su nombre Nicolás Zúñiga y Miranda que nació en 1865, vino a la Ciudad de México donde estudió la carrera de Leyes, aunque demostró también gran interés por la geología y en especial por los sismos. Incluso llegó a anunciar en 1887 haber inventado una máquina para predecir los terremotos.  Ese mismo año predijo un temblor de tierra, que resultó cierto, tras lo cual se apresuró a declarar que el 10 de Agosto de ese mismo año un temblor muy fuerte acabaría con la capital del país y provocaría la erupción del Popocatépetl y del Cerro del Peñón, a pesar de que la Ciudad cuenta con algunos volcanes, el Xitle por ejemplo, el Cerro del Peñón es eso, un cerro. Por lo que Zúñiga ya iba con puntos menos.
Sin embargo en lo que eran cerros o volcanes, los habitantes de la Ciudad, organizaron peregrinaciones a la Basílica, y los que pudieron salieron de la ciudad la víspera de aquel 10 de Agosto. Como suele suceder en este tipo de casos el 10 de Agosto de 1887, no pasó absolutamente nada y Nicolás Zúñiga y Miranda fue objeto de las burlas de los mismos ciudadanos que el día anterior lo miraban con recelo y respeto.  A partir de ese momento Zúñiga se dedicó a ejercer su profesión, no sin dar dos muy fallidos escarceos con el periodismo y publicar dos periódicos que tan sólo tuvieron un número publicado cada uno. Además se vio involucrado en manifestaciones antirreeleccionistas en contra de Porfirio Díaz y pot lo mismo fue encarcelado. Tal vez, de este incidente  le surgió la idea de postularse como candidato de oposición en las elecciones de 1892, al final del proceso Zúñiga se proclamó vencedor y acusó al gobierno de Díaz de fraude y al dictador lo llamó usurpador. Por supuesto que Zúñiga terminó en la cárcel de nuevo condenado a confinamiento solitario por 25 días.
Cuatro años después en 1896, y cuatro después en 1900, en 1904 y en 1910 Zúñiga volvió a postularse y en cada una de las elecciones se declaró ganador de las mismas, “apoyado y elegido por el pueblo”. A Díaz, Zúñiga le causaba gracia, al mismo tiempo al presentarse en cada contienda electoral validaba la supuesta democracia existente en el país. Sin embargo la participación de Nicolás Zúñiga en la vida de México y en especial de la Capital del país iba más allá de los procesos electorales, Zúñiga se mando a hacer una banda presidencial , se presentaba como presidente legitimo de la nación y muchos con ganas de reírse poco o mucho a sus costillas lo invitaban a diferentes convites como Presidente de la República. Siempre vestido impecable de frac, sombrero de copa, guantes monóculo y pipa. Disfruto de la gloria del loco del pueblo. En 1911, tras el inicio de la Revolución, Zúñiga envió una carta a Porfirio Díaz, en la que proponía servir de intermediario entre el gobierno, ¿pues no que usurpador y gobierno falso?, y los revolucionarios. No se sabe si Díaz le contestó algo a Zúñiga porque unos días después zarpó en el Ipiranga rumbo al exilio.
Zúñiga, volvió a las andadas en 1917, en 1920 y en 1924 contra de Carranza, Obregón y Calles, quién al parecer fue el único que se molestó con el candidato independiente y lo mando amenazar de muerte, el sonorense no tenía ningún sentido del humor y mucho menos de la democracia como se vería con el correr de los años.
Zúñiga murió en la pobreza total y mendingando por las calles de la ciudad en 1925. Por haber sido un personaje tan singular en el México de finales del siglo XIX y principios del XX, Diego Rivera lo inmortalizó en el mural “Sueño de un domingo en La Alameda”.
Ha habido otros que se han llamado presidentes legítimos; Vasconcelos, Andreu Almazán, Clouthier, López Obrador, pero de ellos hablaremos en otra ocasión.
Para Rosalba por la sonrisa.

Publicado en blureport.com.mx 10 de Mayo de 2010