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jueves, 1 de julio de 2021

Una jornada espectacular

 


Lo que sucedió el domingo 6 de junio fue un triunfo de la democracia y de los ciudadanos a pesar de los intentos de López Obrador por descreditar a quienes no están con él.

Armando Enríquez Vázquez

Llegar temprano a la casilla tanto los ciudadanos encargados de las casillas que estábamos en nuestros puestos antes de la siete y media, listos para armar la casilla, como los ciudadanos votantes que comenzaban a formarse frente a la casilla ya era en sí una buena señal de la participación ciudadana. Como el país la casilla estaba conformada por más mujeres que hombres y mi casilla era presidida por una de ellas.

Con el tapabocas y careta puestos, una botella de gel, los funcionarios ciudadanos de casillas y los representantes del INE esperamos a que los policías del edificio oficial donde se instalaron las casillas nos abrieran el estacionamiento para entrar y recibir de los funcionarios del INE las mamparas, mesas, sillas, papelería, paquetes de boletas, plumones, urnas y los elementos particulares de una jornada electoral en pandemia; tapabocas, gel, toallitas. Comenzamos a armar todos los elementos, a contar las boletas y registrarlas. En la casilla contigua una mujer representante del PT pidió sellar cada una de las boletas, con la arrogancia propia de Gerardo Fernández Noroña, la mujer que obviamente no supo lo que pidió seguía sellando boletas después de hora y media de iniciada la jornada electoral, no sé que creía que era sellar las boletas, pero se veía fastidiada de poner su sellito ridículo del PT o de Morena, porque unas horas después de iniciada la jornada electoral cambio su pin del PT por otro de Morena.

La gente fuera de la reja a pesar de no ser aun las ocho aumentaba y cierta impaciencia se notaba mientras armábamos toda la casilla. Mi casilla inició con un retraso de unos veinte minutos porque uno de los ciudadanos funcionarios no se presentó y como marca la ley y hay que esperar para confirmar su ausencia. Los dos jóvenes suplentes; un chico y una chica universitarios fueron ejemplo a seguir de todos pues aguantaron media jornada ayudando en diferentes faenas como acercar a los ciudadanos de la tercera edad, mostrando a cada votante la casilla correspondiente.

La jornada se llevó a cabo sin ningún problema, fue durante las horas previas al mediodía cuando más ciudadanos se presentaron a votar. En la casilla donde me tocó actuar como secretario 2, se presentaron 2 jóvenes menores de 30 años como los representantes del PAN desde el inicio de la jornada.

En la casilla aledaña, la mujer del PT/Morena, consultaba su teléfono de manera obsesiva y mandaba mensajes de manera constante a quien sabe quién, diferentes personas se acercaron a ella en diferentes momentos del día, todos con identificaciones del partido oficial, con la arrogancia de quien se siente intocable y vencedor, triste panorama el que les esperaba.

A las seis de la tarde se cerró la casilla e inició la parte esencial del proceso la apertura de urnas y el conteo de votos que no hace ningún representante de partido o funcionario del INE o de los institutos locales, sino es efectuado por aquellas personas de la sociedad civil que por sorteo fuimos designados como funcionarios de casilla.

Boleta por boleta, contamos los votos de la elección federal y de las elecciones locales. Para armar los paquetes que se envían al INE para los conteos de todos los votos ciudadanos. Los representantes del PAN y una chica que se sumó de último momento de Morena supervisaron el conteo y estuvieron de acuerdo con los resultados. La mujer de la casilla contigua se pálida y desencajada firmó su acta correspondiente, ante la apabullante derrota de los candidatos oficiales en las tres elecciones en las casillas que estábamos ahí, la arrogancia se había borrado de su cara y había perdido como cuarenta centímetros de estatura. Pero lo único cierto era que la democracia había vencido en esas casillas y la participación ciudadana fue cercana al 70% en esas casillas.

En pocos países del mundo incluidos aquellos que asumimos como las más importantes democracias son los ciudadanos los que se encargan de llevar a cabo las elecciones, de contar los votos en la primera instancia, de servir a los otros ciudadanos en uno de los días más significativos de la democracia. Ahora es el presidente y una bola de políticos mediocres los que quieren arrebatar a la ciudadanía de esta muestra de la participación democrática, solamente porque el señor sueña con convertirse en el dictador tras las bambalinas de los futuros gobiernos.

Lo importante y debe quedar claro es que el INE es mucho más que el Consejero Presidente y los consejeros que son la cabeza del instituto, somos los ciudadanos que a pesar de lo que diga el presidente luchamos desde hace muchos años por hacer de México una democracia, somos nosotros los que desde  las urnas, con nuestro voto y nuestro compromiso de llevar a cabo las elecciones como funcionarios de casilla la parte viva del instituto y los que a golpe de voto hemos cambiado el país y no debemos permitir que un obseso con aires de dictador acabe con un instituto ciudadano, solo por el capricho revanchista de aun hombre que jamás es responsable de nada.

La democracia no es de chairos o fifíes, si no de chairos y fifíes, es un acto de inclusión y diversidad de opiniones y voces y eso fue lo que demostramos querer los mexicanos este domingo.

A manera de colofón esta semana fui sorteado para participar también como funcionario en la consulta popular que se llevara a cabo el 1º de agosto. Ya les contaré como me fue.


La imagen es también de mi autoría.

domingo, 19 de abril de 2020

Mi generación.




Frente a los nubarrones negros en el horizonte político y económico es muy importante recordar quienes fueron los que cambiamos pacíficamente a México en las últimas décadas.

Armando Enríquez Vázquez

Por lo que se anuncia económica y políticamente con Morena en el poder, con la Intransigencia y el odio que se genera a diario desde la presidencia del país, los próximos meses y tal vez años se viene una crisis como no hemos visto en más de tres décadas en México.
Los que nacimos en la década de los años sesenta y setenta, generaciones que crecimos en crisis, nos tenemos que dar cuenta y transmitirle a nuestros hijos y nietos ago de lo que siempre debemos enorgullecernos; somos las generaciones que cambiamos a este país, a pesar de crecer en épocas de crisis y condicione similares a las que intenta imponer la actual de la 4T; amiguismo, nepotismo, corrupción, opacidad y violencia contra la libertad de expresión nacida desde la cumbre del poder política, la censura y el maquillaje de la realidad de México, la manipulación de los marginados y la promoción de la ignorancia en beneficio de una estructura política que pretende perpetuarse en el poder.
A pesar de todo eso los mexicanos de esas generaciones logramos fortalecer la democracia, sin la ayuda de los políticos en el poder, a pesar de ellos. Logramos correr de Los Pinos al PRI un partido que como bien dijo Vargas Llosa creó una dictadura perfecta. Logramos cambiar al PAN tras doce años de mala administración y al PRI tras seis años de un robo descarado a pesar de estos políticos mediocres, mezquinos y ambiciosos fuimos estas generaciones, no ellos, logramos cambiar México y no podemos dejar que un anacrónico y testarudo hombre, que se dejó envejecer gobierne el país de la manera en que lo hizo la peor parte del PRI en los años setenta.
Nosotros debemos hacer ver a nuestros jóvenes que hoy se encuentran desesperanzados porque su voto falló en 2018, que eso es una democracia. De alguna manera nosostros desde las urnas y a pesar de personajes nefastos que han atentado desde siempre contra la democracia como Manuel Bartlett Díaz, revolucionamos al país. Con nuestro voto, vuestra voz y las instituciones ciudadanas que presionaron a los gobiernos del pasado cambiamos a México y no podemos ni debemos permitir el retroceso que se plantea hoy.
La parte de esta esperanza de México está en acciones que no se veían desde que la sociedad civil obligó a los políticos a sentarse a hablar de la violencia de este país en el Castillo de Chapultepec. La posición de diferentes empresarios para declarar una huelga de pago de impuestos es una clara posición de personas que ejercen el derecho que les da la democracia frente a un gobierno que se ha visto rebasado por su ambición, su falta de empatía con sus gobernados y la poca visión de un hombre que se quiere erigir como un emperador con su sequito de malechores, ya sea voceros de la censura, promotores de la intolerancia y la división y que curiosamente se decían demócratas apenas hace apenas dos años se creían apóstoles de la tolerancia.
López Obrador sus mujeres y hombres hicieron una campaña perfecta. Aprovechando la desvergonzada corrupción de Peña Nieto que permitió una época de corrupción descarada. Reunió a diferentes sectores de la población a base de promesas que no tardó ni un mes en traicionar y ha intentado fortalecer un sistema similar a aquel con él que el creció y en el que inició su carrera política, un sistema presidencial que hoy gracias a las diferentes herramientas que nos da la tecnología no podemos permitir.
También hay señales de la lucha desde la estructura del poder,hace algunos años cuando los gobernadores priístas y perredistas formaron la CONAGO para oponerse a decisiones unilaterales de la Presidencia Panista, hoy la denuncia y el rechazo de un grupo de gobernadores a las dictatoriales medidas de López Obrador, al equipo defectuoso que ha repartido en los estados gobernados por la oposición, incluso al interior del partido en el poder se han visto grietas importantes, las declaraciones gobernador de Baja California, empresario miembro en teoría de Morena, que pusieron de manifiesto el colapso del sistema de salud, gracias a la política errónea del presidente por desmantelar el sistema de salud. Pero esas declaraciones fueron consecuencia de una denuncia ciudadana, de una persona conocida y a pesar de la violencia, y el radical enfrentamiento que se da en las redes sociales, con granjas de bots patrocinadas y pagadas por diferentes actores políticos, desde los que se pagan por la presidencia, hasta los que se pagan por la oposición. Todos descalifican a sus adversarios o a quien le indica su empleador con argumentos rupestres, con amenazas veladas y en ocasiones reales. Con la bravuconería que les permite el anonimato, no abonan a la democracia, si no todo lo contrario.  
Tristemente López Obrador es igual o peor que Peña Nieto al que no se cansa de perdonar el presidente ha olvidado su promesa de campaña de investigarlo, uno de las tantas razones que tiene decepcionados a millones de jóvenes que votaron por un cambio. Nosotros la generación que cambió a México en más de una ocasión, debemos transmitirles y enseñarles a quienes nos siguen que se puede, que el país es más grande y más, mucho más que los Bartlett, Monreal, Padierna, Pablo Gómez, Napitos, Nahles y demás mezquinos oportunistas que nos roban y roban al país desde los puestos que se les dieron y no están capacitados para ejercer o administrar las dependencias a su cargo. Más allá de Nahle y Bartlett, los más claros ejemplos son el director de PEMEX, Octavio Romero un títere de López Obrador, que le dio la puntilla a la paraestatal en menos de dieciocho meses y el ausente, bobalicón e ignorante secretario de Salud Jorge Alcocer.
Votar por congresos dominados por la oposición funcionó para que el PAN no se empoderara y deshiciera el país algo que nos falló como sociedad en 2018.
El México democrático de hace dos años, no se lo debemos a políticos que se enriquecieron a nuestras costillas y lo siguen haciendo porque sólo cambiaron el color de la bandera política para disfrazar su ambición y muchos les creímos o les creyeron, México democrático lo construimos desde la sociedad civil esa que aterra al intolerante que vive en Palacio Nacional. Pero es la Sociedad Civil la que podemos frenar esa ambición desmedida que surge de tener el poder. 

lunes, 30 de septiembre de 2019

Antidemocracia



Hablar de democracia en México es más importante que nunca, hoy que nos fragmentamos en facciones de odio en las redes sociales nacidas del discurso del gobierno.

Armando Enríquez Vázquez

El otro día escuchaba en un programa de radio español: La democracia se basa en saber que frente a ti se va a sentar alguien que piensa totalmente diferente a ti y hay espacio para todos.
El dato duro más duro hoy en día es que todavía más del 60% de los mexicanos apoyan y simpatizan con Andrés Manuel López Obrador. Nos guste o no a quienes no votamos por él, este es un hecho real. El presidente López Obrador es el primero de este siglo y el primero en muchas décadas en haber sido electo por una mayoría real y en ese sentido no se puede pelear en twitter lo que no se ganó en las urnas. Pero no podemos, por ningún motivo dejar de ser críticos para tratar de construir a nuestro país que ha sido y sigue siendo botín de grupos como la CNTE o de oscuros personajes como Napoleón Gómez Urrutía o Gerardo Fernández Noroña.
Otro dato duro real. Ningún presidente reciente en México se ha basado más en el discurso del odio para dividir a los mexicanos que el presidente Andrés Manuel López Obrador y tristemente lo ha conseguido. Las imágenes de los últimos días en las marchas de la CDMX, sean Fífís, provocadores, pueblo bueno poseído o lo que sean, lo demuestra. No soy ingenuo, sé muy bien que antes de López Obrador el país estaba muy lejos de ser uno de concordia y la hermandad. Los mexicanos siempre hemos sido lo suficientemente clasistas y racistas para que el discurso de película de Ismael Rodríguez de AMLO cayera en la tierra fértil de que los pobres son buenos por el simple hecho de ser pobres y los ricos malos por sólo serlo. Este discurso se ha acentuado desde que el presidente es el principal instigador al odio social, de la misma manera que lo ha hecho Trump en Estados Unidos, una táctica de propaganda que resultó perfecta en los pueblos sojuzgados bajo la mano de una dictadura ya fuera de derecha o de izquierda. Al final la diferencia en materia de manipulación ideológica y represión no es muy diferente entre Stalin, Castro, Hitler y Franco: un discurso que mezcla de un nacionalismo exacerbado y maniqueo. Que exalta los peligros en que la Patria se encuentra por las conspiraciones de la derecha, la izquierda, los fifís o los chairos y del miedo por convertirnos en todo aquello que atormenta la mente del tirano y prevalece sobre el bienestar común.
Lo peor es que todos hemos caído en la provocación del presidente y de aquellos que le diseñan la propaganda. Twitter se ha convertido en el campo de batalla de la irracionalidad y la intolerancia, los bots de la derecha y de la izquierda intentan a diario meternos en pleitos a veces ficticios, pero lo peor de todo, la mayoría de veces, realmente intrascendentes para todos los mexicanos y los verdaderos retos que enfrenta el país. Hemos caído todos, chairos y fifís, en una agenda que le interesa únicamente a un hombre y su grupo que piensan perpetuarse en el poder justificando con su silencio o escusas absurdas la quema de una librería. El mismo presidente no es responsable de nada a pesar de tener más de diez meses en el cargo. Lo único que les interesa a los propagandistas del régimen es mantener una desgastante y cada día más radicalizada confrontación entre los mexicanos. El discurso de intolerancia a sus críticos está destinado a que aquellos que se sienten apoyados por él, por ejemplo, los que levantan palmas y palos en contra del ejército mexicano con la aprobación del presidente, amenacen, calumnien y muestren su postura nada democrática en los hechos, las propuestas legislativas y sobre todo en las redes sociales, que es donde la verdadera batalla entre radicales e intolerantes se lleva a cabo.
La libertad y la democracia están lejos de la utopía que sueña López Obrador como su gestión y que no incluye al menos al 35% de los mexicanos que no aprueban su gestión. Cuando un demócrata debería entender que no es en el autoritarismo donde se debe fundamentar su actuar. Eso es algo que ya hicieron muchos de sus detractores como el patético Vicente Fox que no sólo traicionó en su momento a los mexicanos, si no a su propio partido al apoyar a Peña Nieto y ahora como una pretende regresar al PAN como si nada.
Un demócrata acude con entereza frente a los organismos de la democracia que lo citan a comparecer. Un demócrata acepta que existan personas que no piensan como él. Un demócrata puede en un momento reconocer errores, eso lo debería entender bien el presidente que antes que por las leyes del país se rige por las del cristianismo. Un demócrata escucha a todo mundo y debate, no descalifica desde su posición de poder. Un demócrata busca el bien de todos, no el dividir para su beneficio o el de su grupo. Del lado de aquellos que no votamos por López Obrador debemos ser mesurados también, no porque hayamos sido derrotados, en la democracia no hay vencedores, ni vencidos. Hay respeto y tolerancia, pero las críticas al presidente y sus aliados deben partir del cerebro, no de la tripa y si el señor habla lento o prefiere el chocolate al café, es independiente a los verdaderos problemas que hay en su gobierno; actos de autoritarismos disfrazados de discurso melodramático de un hombre que nunca es responsable de nada, todo es un asunto que tiene que ver con sus adversarios y por eso todas las ratas y dictadores enanos que lo rodean están bien, aunque provengan de ese sistema que él criticó.
La democracia no la va a cuidar él, ni la va a promover el partido que lo cobija. La democracia es algo que debemos exigir y construir desde una ciudadanía que siempre se presume más que los gobiernos que tiene y ha tenido, aunque triste y concretamente todos tenemos el gobierno que nos merecemos y de ahí debe partir la reflexión de todos. Mayoría y minoría de los mexicanos frente al poder, porque seguro que hasta los más leales seguidores del presidente tienen ideas para mejorar la 4T. Todo es perfectible y en materia de gobiernos humanos todavía más.

lunes, 13 de mayo de 2019

Las malditas redes sociales.



La intolerancia de la derecha y la ultraderecha es proporcional y de la misma magnitud que la intolerancia de los simpatizantes y seguidores del presidente. El campo de batalla y de odio son las redes sociales.


Armando Enríquez Vázquez

A lo largo de la campaña política del año pasado el actual presidente de México; Andrés Manuel López Obrador alabó a las redes sociales y las calificó como “Benditas”, hoy las cosas parecen haber cambiado y ese voto “masivo” que falazmente asegura el presidente haber recibido, también le muestra a la nueva clase política que no siempre las tienen de todas a su favor. Durante la primera semana de mayo el presidente en su conferencia matutina acuso a la ultraderecha de usar las redes sociales y es cierto, pero en ese sentido ni él, ni sus operadores políticos están libres de culpa.

El pasado 2 de mayo un grupo de bots de la ultraderecha se encargaron que Youtube bloqueara un video del periodista Julio Astillero simpatizante del presidente, en el que se hablaba de los youtubers y de Alfredo Jalife, vale la pena mencionar que Astillero es una de las voces más inteligentes y críticas de “la mal llamada” izquierda mexicana, a diferencia de otras voces que actúan con las mismas artimañas que tanto se critican hoy entre los simpatizantes del presidente de los pseudo periodistas de los gobiernos pasados.
La aparición el viernes 3 de mayo del Hashtag “TwitterNoCensuresAMéxico” mostró la magnitud de esta batalla de palabras y odios en la red social; Los bots de López Obrador acusaron a la red de respaldar a los bots de la derecha censurando cuentas de seguidores del presidente. Este hashtag se convirtió en trending topic e incendió las redes pues la red se convirtió en el ring de las peores expresiones de la derecha y de la izquierda. Para avivar las protestas de los seguidores de López Obrador, la esposa del presidente, Beatriz Gutiérrez Mueller, abandonó la red social después de no aguantar el golpeteo de la derecha y sus bots, valiéndose de ese argumento de víctimas inocentes que desde hace dieciocho años es el plañir diario de López Obrador, su equipo y seguidores y que solo demuestra que al mismo tiempo que tienen un discurso de odio y rencor también tiene una piel demasiado delgada cuando se trata de los epítetos que reciben ella y su esposo.
La semana cerró con una marcha que reclama al presidente sus mentiras y falta de acción para trabajar con todos los mexicanos por un México mejor.
La intolerancia de la derecha y la ultraderecha es proporcional y de la misma magnitud que la intolerancia de los simpatizantes y seguidores del presidente. Uno de estos admiradores de López Obrador de nombre Nacho Rodríguez se atrevió a lanzar un tuit racista denostando a los participantes de la marcha como de “piel blanca” lo que es preocupante, pero lo irónico de todo es que él sin ningún problema entra en la categoría racial que desprecia. Los bots y fanáticos de López Obrador son combatidos en las redes sociales por los bots y fanáticos de la derecha con la misma fuerza y falta de reflexión. Es enfrentamiento diario en las redes sociales confirma algo que ha sido el tema de los últimos meses: El discurso de odio de López Obrador. Que ha logrado polarizar a la sociedad mexicana.  
El origen de la discordia entre los mexicanos, no es el presidente. Él es solamente un excelente catalizador. Odio y rencores entre mexicanos nacen en el clasismo y el racismo de siempre, en el revanchismo y en la pedantería de todos los involucrados. En la arrogancia. Es innegable que Andrés Manuel ganó por el voto de la mayoría de quienes acudieron a las urnas el 1º de julio de 2018, lo que no es lo mismo a haber ganado de manera masiva como afirma el presidente, un nada despreciable 43% de los mexicanos que no votamos por el tabasqueño representa a 23 millones de mexicanos que como buenos perdedores debemos aceptar al presidente elegido por la mayoría, pero no por eso podemos aguantar ese discurso despectivo e incendiario del presidente. No por eso podemos aceptar su discurso sin cuestionarlo. También es innegable que cinco meses no son suficientes para ver resultados de su estrategia y plan de gobierno, lo que preocupa es que en aras de querer demostrar lo que no es hasta el momento el presidente se empeña en cada mañana ser un demagogo lleno de odio comparable a dictadores que han destruido a sus países a lo largo de la historia.
Al presidente que tanto le gusta manosear la historia para dar datos falsos de la misma, se le debe recordar que el General Lázaro Cárdenas recibía a todos los que lo buscaban en su oficina de Palacio Nacional, tal vez por eso el General no daba una conferencia mañanera diaria, ni maiceaba a las benditas redes sociales e “influencers” que se acercan al poder con la misma actitud servil que otros medios y periodista lo hacían ante los presidentes del PRI o del PAN, en busca de “un pesito” que les lance el presidente después de formular las preguntas más idiotas y a modo de la mañanera. López Obrador debe entender que fue la democracia la que lo llevó a la presidencia, no un golpe de estado y por lo tanto no puede pretender manejarse como un autócrata como Santa Anna y proclamarse frente a los ciudadanos un demócrata como Madero.
La llamada democracia es un mosaico de ideas, de opiniones, diferencias. Lo que se nos ha enseñado nombrar “democracia” contempla la tolerancia y el debate. La libertad de expresión es parte esencial de ella. Lo que tratan ambos mandos radicales azuzados por el discurso de un presidente lleno de rencor es imponer y justificar una dictadura como la del PRI del siglo pasado donde todos tenemos que pensar de la misma manera.
López Obrador no ha comprendido, después de cinco meses, que este no es el México de Echeverría, mucho menos el de Madero o el de Juárez, que su labor como presidente de todos los mexicanos en llevarnos a todos a buen puerto y no a su versión tropicalizada de Foxilandia llamada la 4 T.

publicado el 7 de mayo de 2019 en blureport.com.mx
imagen: DeatTo Stock.com

jueves, 25 de enero de 2018

1985 y 2017 el papel de los medios de comunicación.



Con 32 años de diferencia el papel de la sociedad civil demostró ser vital en momentos de crisis, no así de aquellos que pretenden que dones para sus propias agendas empresariales.

Armando Enríquez Vázquez.

En la memoria tengo grabado ciertas cosas de septiembre de 1985 que nunca olvido cuando escucho acerca de desastres naturales, la primera es el interminable paso de ambulancias y otros vehículos con sirenas a lo largo de las primeras semanas de la tragedia. Otra una lista de víctimas en las paredes de la Delegación Cuauhtémoc, que iniciaba con los nombres de los fallecidos y terminaba después de una larga enumeración con las siniestras entradas de Bolsa con vísceras.
Tampoco olvido el papel que jugaron los medios de comunicación en las primeras horas y los días de las primeras semanas después del terremoto. Recuerdo perfectamente a Adriana Pérez Cañedo en aquellos días titular junto con Rolando de Castro del espacio informativo matutino de IMEVISION a falta por unas horas de televisa Canal Trece tomó la batuta y comenzó a servir de enlace entre los mexicanos. En 1985, ni telefonía celular, ni Internet existían, por lo que la función de enlace entre mexicanos de la capital, sus familiares en provincia y el extranjero se dio a través de la televisión y de la radio. Los mensajes se leían al aire y lo mismo sucedía con las listas de heridos, rescatados y muertos conforme la autoridad las liberaba. Durante los primeros días de aquella temporada de oscuridad los canales de televisión abierta en México recuperaron su sentido como medios de comunicación masiva.
Algo similar sucedió con diferentes estaciones de radio de AM y FM, ya entonces hace 32 años La Hora Nacional se vio superada. Hubo comunicadores que se convirtieron a partir de ese momento en favoritos de las audiencias como José Gutiérrez Vivó y nada como la cobertura informativa que desde los primeros minutos realizó Jacobo Zabludovsky desde su automóvil y que se volvió icónica de cómo realizar una cobertura radiofónica en momentos de crisis.
Lo que en 1985 nos enseñaron los medios de comunicación masiva tradicionales fue como aún tenían un valor social y empatía con las audiencias. Que más allá de las mentiras de sus espacios informativo-oficiales, también eran capaces de ser solidarios con los mexicanos.
Desgraciadamente en 2017 ha sucedido todo lo contrario. Desde los primeros minutos de la tragedia la sociedad civil una vez más opacó al gobierno, sobretodo al local y a los delegacionales, y la tecnología a los medios de comunicación. En menos de media hora la gran mayoría de los habitantes de la zona metropolitana del Valle de México había localizado a muchos de sus familiares a través de su celular, pero sobretodo a través de wassup. Las redes sociales Facebook y twitter jugaron el papel que hace treinta y dos años jugó la televisión abierta y no sólo se buscaba y encontraba a familiares, sino que avisaba de los rescatados, los fallecidos, los hospitalizados y las necesidades en cada uno de los sitios de rescate a través de fotografías con cartulinas llenas de datos; las necesidades más agudas y adonde deberían estar de ser llevadas. El gobierno fue rebasado y el mensaje de ciertos políticos era reconociendo que la sociedad civil trabajaba con ellos a pesar de que esto es una de las grandes mentiras, la sociedad civil trabajó esos días y continúa trabajando a pesar de ellos, que no saben vivir sin colocarse una medalla o medrar con la situación como ha sucedido claramente en el caso de Morelos donde la mezquindad del gobernador ha quedado de manifiesto gracias a las redes sociales también.
Y aquella televisión abierta solidaria que sirvió de vínculo entre mexicanos al interior y exterior de las fronteras en 1985, nos mostró ahora su peor cara, la más mezquina, la menos solidaria, la más amarillista y la más patética. No hubo un Pedro Ferriz Santacruz, no hubo una Adriana Pérez Cañedo, ni un Jacobo Zabludovsky o un José Gutiérrez Vivó que transmitía día y noche dando nombres tratando a de coordinar esfuerzos, haciendo periodismo y siendo solidarios con las víctimas del sismo y las familias mexicanas.
Hubo una Denisse Maerker, un Joaquín López Dóriga, Carlos Loret de Mola y una muchacha que está muy lejos de ser periodista que se llama Danielle Dithurbide, que no sabe hacer siquiera una cobertura, quienes de la manera más carroñera y despreciable trataron de ganar el rating para Televisa, inventando una nota que mantuvo a muchos mexicanos pegados a la televisión, con la falsa esperanza del rescate de alguien que nunca existió.
Como en aquella película estelarizada por Robert de Niro y Dustin Hoffman titulada en inglés Wag the Dog, de 1997 dirigida por Barry Levinson acerca de un productor de Hollywood que a petición de la Casa Blanca inventa y produce una guerra en un país lejano para salvar la imagen del presidente, Televisa decidió producir un reality, de la misma manera manera que produce todo; mal. El fin: subir sus ratings. Pero ya desde la noche anterior al descubrimiento del fraude de los comunicadores y supuestos periodistas, el secretario de educación Aurelio Nuño manifestaba con incredulidad y desconfianza el no haber podido hacer contacto con los padres de la niña. Los medios tradicionales celosos del rol que han jugado las redes sociales, las satanizan al mismo tiempo que se nutren de ellas para su información.
Televisión y radio, olvidaron su función social, su fin comunitario y se dedicaron a tratar de obtener primicias de una manera mezquina y sin importarles los seres humanos enfrente de la pantalla, del otro lado del receptor de radio, pero lo que es peor sin importarles el ser humano que tenían enfrente, siendo víctima de una tragedia. El oportunismo de ciertos medios quedó de manifiesto cuando El Universal anunció el mismo 19 a través de su portal en Internet, por paradójico y anacrónico que suene, una edición especial vespertina de su diario con las noticias de la tragedia y Televisa un especial el domingo 24 acerca de la tragedia, como si no tuvieran ya suficiente con el repudio de la sociedad durante más de 24 horas en redes sociales. Mientras la sociedad es más sensible y solidaria, pareciera que ciertos medios se volvieron más insensibles y arrogantes.
Pasaron 32 años, la sociedad civil demostró una vez más que se puede con la unión de todos organizarse y dirigir esfuerzos para lograr metas, en este caso el rescate y la gestión de recursos de mejor manera que cualquier político y ahí están, en las redes, las denuncias contra el gobernador de Morelos y su esposa, o el repudio popular en contra del delegado de Xochimilco. Lo malo es que 32 años después, los medios de comunicación involucionaron.
Hay muchas cosas por la que sentirse orgulloso en estos días de tragedia, el volver a saber que como sociedad civil Sí se puede, que somos solidarios y que como muchos millenials pusieron en sus cuentas de redes sociales, son mucho más que el estereotipo que mercadólogos y sociólogos quieren imprimirles, pero los medios y en especial la televisión abierta de nuestro país no son para nada una de ellas. La pregunta que debemos hacernos es como creer en la solidaridad de estos medios con los mexicanos cuando no exhortan a colaborar en el Teletón si ya demostraron su naturaleza mezquina y lucrativa frente al dolor y la tragedia.

una versión de este texto se publicó en roastbrief.com.mx el 25 de septiembre de 2017

viernes, 6 de octubre de 2017

Los saldos de septiembre.



Debemos aprender a hablar duro contra responsables, sin importar el momento, contra los negocios de los partidos y no se trata de politizar, se trata de responsabilizar. 

Armando Enríquez Vázquez

Entre los 32 años que pasaron de 19 de septiembre de 1985 a la misma fatídica fecha del 2017 México ha cambiado, nuestra cultura de reacción frente a un sismo de gran magnitud ha mejorado. Nuestra solidaridad y ganas de ayudar no han disminuido y tal vez por ese platicar con nuestros hijos y miembros de generaciones más jóvenes los concientizaron desde pequeños de la manera a reaccionar en los momentos difíciles que afectan a la sociedad y a la comunidad.
Da gusto que gran parte de la obra pública de la capital resultó sin afectaciones a pesar de las dudas que cada una de ellas ha provocado en todos nosotros y la corrupción que todos sabemos que ha existido en los últimos sexenios de gobiernos en la CDMX (Marca Registrada), No así en mucha obra privada de los constructores que se han dedicado medrar con edificios en la capital.
Los mexicanos nos hemos demostrado y le hemos demostrado al mundo qué a pesar de no estar siempre de acuerdo, lo estamos para levantar a nuestros hermanos mexicanos. Pero también hemos demostrado que incluso con toda la información manipulada que se dio a través de redes, la sociedad civil es en estos momentos más confiable que cualquier canal de televisión y que muchas estaciones de radio y periódicos que mostraron como siempre oportunismo, servilismo y amarillismo. En 2017 los medios masivos tradicionales de comunicación traicionaron a quienes fielmente los ven, escuchan y leen a diario. En especial Televisa que debe ser sancionada e investigada por SEGOB por la ficticia cobertura del rescate de la inexistente Frida Sofía, algo que como sabemos no va a pasar, porque el estado de derecho en México hace décadas que fue colapsado por la partidocracia que sufrimos. Pero la reflexión ciudadana acerca de un acto tan despreciable no se debe abandonar y debemos señalar una y otra vez al medio que tanto daño ha hecho a nuestro país.
Pero también debemos aprender a hablar duro contra responsables, sin importar el momento, contra los negocios de los partidos y no se trata de politizar, se trata de responsabilizar a los corruptos que en su ambición y voracidad actúan de manera que una tragedia como la de la semana pasada crece por sus pocas y malas acciones de gobierno. Hoy a los mexicanos nos deben una respuesta todos los diputados y senadores, que descaradamente se anuncian listos para defender a los dreamers, pero no a los mexicanos. Legisladores que no sirven para nada sino para tratar de pararse el cuello a toro pasado. Y eso quedo de manifiesto en las redes sociales, los mexicanos estamos hartos de un sistema que solo trabaja en beneficio de una casta maldita que se autonombra como políticos profesionales y lo único que han demostrado ser es una pandilla de saqueadores de la Nación.
Por otro lado, Sí antepongo el beneficio de la duda a los videos de cómo se acaparó la ayuda en las bodegas de DIF Morelos y creo que esto no se hizo con fines políticos, entonces no me queda la menor duda de la incapacidad de Graco Ramírez y su esposa Elena Cepeda para gestionar y organizar los recursos del gobierno de Morelos en un momento de crisis. Lo que no podemos dudar es el nepotismo que este hombre que también recibió en su momento un “préstamo” del empresario argentino Carlos Ahumada, y que no conforme con colocar a sus familiares cercanos también le dio un puesto a su ex esposa en el gobierno estatal, ni su prepotencia que ha sido denunciada en más de una ocasión por diferentes miembros de la sociedad morelense. Lo menos que se puede decir de su respuesta ante la tragedia es que ha resultado patética e insuficiente, a diferencia de la rapidez con la que armó campaña para defender esa incompetencia que se exhibió en las redes sociales. Desgraciadamente los que siguen sufriendo los estragos del terremoto son los habitantes más necesitados de Morelos. La PGR tiene que investigar al gobernador y su esposa para exonerarlos. ¿Qué espera el PRD para expulsar un personaje así?
Lo mismo sucede con la indiferencia de Avelino Méndez Rangel, delegado de Xochimilco, que cuando intento actuar, era ya demasiado y los habitantes de las zonas damnificadas lo corrieron literalmente a patadas. Otro miembro de Morena que da pena ajena. La misma ausencia del Jefe de Gobierno de la CDMX quien se la ha pasado sacándose fotos tratando de mostrarse ejecutivo cuando no lo ha sido.
Al presentar su decreto a raíz de los sismos, propone una alternativa al tamaño de edificios a construir en el futuro, ni a la restricción al paso de dobles remolques y camiones de carga en zonas afectadas, no se atreve a hablar de prohibir y reexaminar las obras que se están erigiendo en este momento. Miguel Ángel Mancera muestra una vez más su cobardía y alianza con los intereses económicos más avariciosos y oscuros de la CDMX (Marca Registrada), por lo que insisto: ¿Quién y cuándo va auditar a este hombre que se ha enriquecido junto con su gabinete con la administración de la capital del país? Pero también se urge una auditoria a las administraciones panistas de Benito Juárez, así como a las perredistas y morenistas de Cuauhtémoc y Tlalpan porque las irregularidades y la corrupción se manifiesta en tantos edificios nuevos dañados. También se debe investigar y sancionar a las irresponsables constructoras.
Los partidos políticos deben hacerse responsables de sus miembros de los personajes que los representan y no hacerse siempre de la vista gorda ante aquellos que ellos mismos eligen para saquear el erario.
A diferencia de lo que ha sucedido a lo largo del sexenio debo reconocer que Enrique Peña Nieto se ha comportado a la altura, viajando y tratando de escuchar las voces de los damnificados en Oaxaca, Chiapas y la Ciudad de México, la única nota desfavorable la dio en su propio estado donde desprecio las voces de protesta de un grupo porque no eran originarios de la comunidad que visitaba, tal vez alguno de sus asesores o el vocero de la presidencia quienes a lo largo de la presidencia del mexiquense se han encargado de mostrarlo como algo que jamás será; un estadista. Uno de esos asesores debió recordarle que es presidente de todos los mexicanos no sólo de aquellos que le aplauden. Punto aparte merece mencionar a todos aquellos que le reclaman a Peña Nieto no haber agarrado una pala, o a los que photoshopearon la foto de Calderón cargando cajas de ayuda por cajas de cerveza y que todos sabemos somos quienes son. Vale la pena recordarles que su líder espiritual ni cajas, ni palas, ni nada.
Otra nota que demuestra la primitivo es la respuesta de muchos de los actores políticos, incluido el mismo Andrés Manuel López Obrador a su propuesta de donar una parte del financiamiento electoral de 2018 a la reconstrucción del país. El oportunismo y las falacias de Enrique Ochoa Reza, presidente nacional de PRI y la demagógica y falaz respuesta de las bancadas legislativas del PRI una vez iniciadas las sesiones en las cámaras demuestra como el PRI no tiene ganas de dejar de robarle a los mexicanos. Y digo que el mismo López Obrador no tiene altura de político alguna, cuando en lugar de enorgullecerse de la paternidad de la idea, se la pasa como el berrinchudo que es diciendo que lo copiaron, el mismo hombre que acusa al Frente Ciudadano de promiscuidad y sin asco alguno se asocia con Lino Korrodi, Dolores Padierna, Rene Bejarano y todo aquel que se quiera unir a sus nulas ideas y propuestas. Pero los que más pena ajena dan son los funcionarios de INE y en especial el consejero priísta Ciro Murayama quien salió en entrevistas radiofónicas a hablar de la imposibilidad de acabar con el financiamiento de los partidos y el inútil instituto que desde hace más de doce años trabaja en contra de la democracia.
Enrique Krauze propone aprovechar el momento de la sociedad civil para dar una limpieza al corrupto sistema político mexicano, y no es mala idea, no necesitamos tantos diputados y senadores, ni ediles, ni secretarias que sirven para que personas como Rosario Robles administre electoralmente los recursos de los mexicanos.
La partidocracia mexicana se envuelve en la falsa bandera de la democracia con toda la demagogia de que los políticos mexicanos son capaces. Una vez más, tratando de darnos atole con el dedo y como son de oportunistas lo que realmente buscan es jalar agua a su molino. Hoy somos los ciudadanos los que debemos exigirle devolvernos nuestro dinero para ayudar a los mexicanos, porque el dinero ni es de ellos, ni es correcto que ellos lo administren. Si quieren ser partidos políticos es hora de que salgan a botear entre sus seguidores y todos los zánganos a los que hemos mantenido desde que “triunfó” la más inequitativa revolución social del siglo XX.
Tal vez, como dice Krauze es el momento de acabar con el sistema político mexicano, Así como se derrumbaron edificio en nuestro país por los movimientos telúricos, es momento de derribar al poder legislativo que tanto daño le ha hecho a nuestra nación y de ahí para arriba al PRI, al PAN, PRD, Morena y demás oportunistas que solo saben robar y dorar la píldora. Para muchos estudiosos 1985 fue un parteaguas social y político que acabó con la hegemonía priísta y la dictadura de partido quince años después. 2017 debe ser el parteaguas para instaurar una verdadera democracia en México y la desaparición de los actuales partidos políticos.
Los saldos para bien y para mal han surgido desde las primeras horas de la tragedia, irán saliendo irregularidades y corruptelas en todos los niveles de los gobiernos federales y locales, pero somos nosotros los que esta vez no debemos, ni podemos olvidar, ni dejar pasar que estos cínicos sigan gobernando el país como si fuera su casa.

publicado en blureport.com.mx el 29 de septiembre de 2017

viernes, 11 de agosto de 2017

¡Todos somos barcos!





Somos una generación que ha preferido en muchos casos no arriesgar la zona de confort, por no cuestionar al poder y en su momento la represión que este ejerció contra los mexicanos.

Armando Enríquez Vázquez

Hace ya muchos años, cuando los mexicanos comenzamos a creer que el escarnio políticos se basaba en una máscara y sobrenombres, cuando las esquinas se llenaron de cientos de vendedores ambulantes y payasitos de la calle con aquellas burdas máscaras de Carlos Salinas y del Chupacabras, un fin de semana caminando por el centro de Coyoacán, me topé con de esos cómicos de banqueta en cuya rutina llevaba una de estas mascaras de chupacabras, al final del número gritaba: ¡Todos somos Marcos! y acto seguido se arrancaba la máscara para dar paso a un pasamontañas y el grito: ¡Todos somos Narcos!, una vez más se quitaba el pasamontañas para dar paso a una máscara de Carlos Salinas de Gortari y clamar: ¡Todos somos Carlos!, finalmente se arrancaba la máscara de nuevo para dejar ver su rostro y terminar con un ¡Todos somos barcos!
La audiencia no dejaba de aplaudir ante cada una de las sorpresas, como si se tratara de acto de magia, pero ante la última frase muchos dejaron el aplauso y se miraron entre ellos.
La generación a la que pertenezco aprendimos a vivir en crisis causada por los malos gobiernos del PRI, por presidentes ávidos y sedientos de poder y riquezas, a los que nunca les interesó el país, ni sus habitantes. Hombres desquiciados y asesinos como Luis Echeverría o Carlos Salinas de Gortari o simplemente desquiciados como José Lopéz Portillo y sus delirantes declaraciones, familiares y amigos. Presidentes grises como Miguel de la Madrid.
También somos una generación que ha preferido en muchos casos no arriesgar la zona de confort, por no cuestionar al poder y en su momento la represión que este ejerció contra los mexicanos, porque no se trata sólo de Tlatelolco o del Halconazo de 1971, se trata de todos los años, hasta los días actuales en que los gobiernos priístas declararon una guerra sucia en nuestro país. A diferencia de Felipe Calderón que decidió enfrentar para bien o para mal al crimen organizado, los gobiernos priístas siempre han optado por luchar, encarcelar y matar a los mexicanos y pactar con el crimen organizado, desde los tiempos en que Abelardo L. Rodriguez decidió pactar con la mafia americana y permitir el paso de drogas y casinos en la frontera de Baja California, años después cuando Miguel Alemán Velasco seducido por una espía Nazi se aliaba y vendía a México con el régimen de Hitler y puso al país en una posición muy desfavorable frente a los norteamericanos.
Se decía antes que la Revolución te había o no hecho justicia de acuerdo con la riqueza que tuvieras. Los mexicanos sin educación de calidad, en una pobreza que lacera a más del cuarenta por ciento de conciudadanos, con un salario mínimo que todos los días se deprecia y jornadas laborales cada día mayores. Con una cultura promovida desde todas las instancias de la partidocracia y el corporativismo del que no tranza no avanza, hemos decidido en muchas instancias permanecer callados, permitir que se aniquile a nuestras mujeres, que priístas sin escrúpulos se dediquen a la trata de personas y sus crímenes queden impunes como quedó demostrado en los casos de Mario Marín ex gobernador de Puebla y Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, líder en su momento del PRI de la CDMX.
Somos barcos porque hemos permitido que ex gobernadores como Javier y César Duarte, Roberto Borge, Guillermo Padrés y eso sólo por mencionar a algunos de los más recientes, se enriquezcan lucrando con los derechos de los mexicanos y su patrimonio, sin hacer nada por sus estados o por la nación, y en algunos casos como el de los Duarte, cometiendo un genocidio al dar falsas medicinas a cientos de niños. Tristemente la historia se puede remontar a otro tipo de caciques y asesinos aprobados por el PRI como Gonzalo N Santos en San Luis Potosí en las décadas posteriores a la Revolución o Rubén Figueroa en Guerrero durante los años setenta. Pero los culpables no son a estas alturas únicamente los partidos políticos. De ninguna manera. Gran parte de la culpa es nuestra que hemos decidido en la medida de que no somos afectados personalmente cerrar los ojos y la boca. Dejar pasar todos, los crímenes, arbitrariedades y suciedades que los políticos han querido cometer con nosotros y con el país.
Todos somos barcos porque permitimos que día a día que desde la oficina de la presidencia o de las oficinas de gobiernos estatales se manipule y se juegue con cosas tan delicadas e importantes como la vida de todos nosotros. Una corrupción que va desde encarcelar y crear presos políticos en los disidentes de la partidocracia, como el Doctor José Manuel Mireles o el padre Solalinde.
Todos somos barcos porque hemos decidido ignorar el derecho a la pluralidad de voces, y hemos permanecido callados cuando Enrique Peña Nieto decidió censurar ordenando y presionando a dueños de medios el cese de comunicadores, a cambio de que el gobierno mantuviera el ingreso por concepto de propaganda del estado o el retiro de las concesiones como sucedió en los casos de Carmen Aristegui en MVS y Pedro Ferriz de Con en Grupo Imagen.
Somos barcos porque aceptamos la sorna con la que el cínico y servil, a las empresas constructoras españolas, Gerardo Ruiz Esparza, Secretario de Comunicaciones y Transportes minimiza la muerte de dos mexicanos con tal de no hablar mal de la constructora que elevó los costos de la obra para dejar un mortal camino mal hecho y que tampoco acepta la responsabilidad de nombrar delegados simplemente por amiguismo.
Somos barcos y hasta trasatlánticos que dispuestos a creer que aún existen mesías políticos que habrán de salvarnos del caos político, únicamente porque lo merecemos. Y ya olvidamos la forma despectiva en que esos personajes que se creen ungidos contestan lo quieren y lo que no les conviene mejor lo hacen a un lado. Se inventan cuentos y nosotros los compramos sin darnos cuenta de que son parte de ese mismo complot, del que tanto hablan.
Somos barcos porque a diferencia de otros países más pequeños, pero con mayor dignidad, hemos elegido hacernos de la vista gorda ante un congreso inoperante, corrupto y que no trabaja, un poder judicial donde la impunidad y la colusión con los criminales es lo que impera, una democracia inexistente representada por un instituto de peleles de los partidos políticos y del gobierno federal. Porque no creemos en nuestra capacidad y nuestra voz para llevar a un presidente a la cárcel. No nos atrevemos a exigir que sirvan para lo que fueron electos.
Somos barcos porque hemos decidido dejarnos robar la democracia por un grupo de partidos, todos absolutamente todos, dispuestos a sojuzgar a los mexicanos antes que perder privilegio, canonjías y la posibilidad de cometer atropellos, crímenes y desfalco, Porque hemos permitido que crean que el país les pertenece y están exentos de juicios y señalamientos.
Todos somos barcos y baste recordar que tanto peca el que mata la vaca como el que le agarra la pata. 

publicado en blureport.com.mx el 20 de julio de 2017