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lunes, 17 de agosto de 2020

Steimatzky una librería anterior al estado de Israel




La librería más importante en Israel se fundó 23 años antes del surgimiento del Estado, fue desde su inicio innovadora y es un núcleo de cultura para los israelíes.

Armando Enríquez Vázquez

Todos sabemos que la fundación del Estado de Israel, tras la II Guerra Mundial, sucedió en 1948. La llegada masiva de víctimas judías de Europa a lo que ellos consideraban su hogar y que hasta ese momento pertenecía a Inglaterra. Un territorio habitado por cristianos, árabes y judíos llamado Protectorado de Palestina en el que se intentó mantener la sana convivencia entre los seguidores de las tres diferentes religiones, aunque la supremacía era de los habitantes musulmanes de origen árabe, las pequeñas comunidades judías de la zona vivían como lo habían hecho en Europa hasta antes del conflicto mundial, pero incluso en esas épocas sus relaciones con palestinos y otros grupos árabes eran hasta antes de la guerra y la migración masiva bastante más cordiales que las que tenían en la mayoría de las comunidades europeas.
En esa cotidiana convivencia, un hombre llamado Zvi Steimansky abrió en 1920 una tienda en el número de 6 de calle Herzl en Tel Aviv, donde vendía libros y revistas que llegaban del extranjero, su principal ayuda era la de su hija Ulla lo ayudaba. En 1925, llegó al protectorado su medio hermano Ezequiel que abrió una sucursal del negocio en la ciudad de Jerusalén y Ezequiel fue quien al final fundó la empresa que desarrolló en el tiempo, de hecho, la empresa lo reconoce como el fundador. Alguna dificultad debió existir entre los medio hermanos porque en 1929, Ezequiel abrió una tienda a solo unos metros del negocio de Zvi. En una entrevista que encontré con el hijo de Ezequiel; Ari la historia del medio hermano no existe y solo se menciona la llegada de su padre a Israel. Ezequiel nació en la Rusia zarista y tras la revolución comunista huyó a Alemania y estudió economía y derecho, pero su amor por lo libros lo llevó a la aventura editorial aún antes de migrar al Protectorado de Palestina. (1)
La visión de Ezequiel lo llevó a abrir sucursales en Beirut, Haifa y Tel Aviv antes del inició de la II Guerra Mundial. Durante el conflicto y con la visión de crear una empresa regional Ezequiel rebautizó la compañía como Agencia Steimatzky para Medio Oriente y fundó sucursales en Bagdad, El Cairo y Damasco.
Además de judíos y árabes a los que atendía, otro de los clientes importantes de la Agencia Steimatzky eran los soldados británicos, la librería de Bagdad estaba cerca de los cuarteles ingleses y la de El Cairo en el interior de uno de los hoteles más importantes de la ciudad. Con la fundación del Estado de Israel, en 1948 las librerías en los países árabes fueron confiscadas por los gobiernos de estos países y Steimatzky se quedó con las tres librerías que tenía en Israel.
En 1963 Ari Steimatzky, el hijo de Ezequiel comenzó a trabajar de manera permanente en la librería. Desde pequeño fue preparado por su padre para heredar el negocio y sus vacaciones cuando Ari asistía a la primaria las pasaba trabajando en la empresa.
Uno de los métodos innovadores de Ezequiel y que le dieron presencia en todo el territorio israelí fue la creación del bookmobile, una pequeña librería montada en un camión que recorría el país vendiendo libros. Ari tomó las riendas de la empresa desde 1973, olvidando la idea de dominar y tener presencia en toda la región, decidió atacar solo el mercado israelí y comenzó la expansión de la empresa dentro de las fronteras de la joven nación.
Bajo esta visión la empresa se convirtió en la principal librería en Israel, con más de 150 sucursales a finales del siglo pasado, Steimatzky se convirtió en una enorme y poderosa empresa capaz de dictar el precio de los libros, dominando el mercado como sucede con cualquier monopolio. Para competir con el poderío de Steimatzky en 2003 dos cadenas de librerías se unieron bajo el nombre de una de las dos: Tzomet Sefarim. Con la competencia inició una guerra en el precio del libro favoreciendo al lector, pero que con el tiempo comenzó a impactar en las regalías de los autores, y que culminó a principios de la década de 2010 cuando los escritores protestaron con un desplegado público dirigido a las dos cadenas de librerías y al gobierno israelí.
En 2006 Ari Steimatzky vendió la empresa a un corporativo y en los últimos 14 años la empresa ha cambiado de dueño en varias ocasiones. Steimatzky es hasta la fecha la cadena de librerías más grande de Israel.


publicado en thepoint.com.mx el 3 de agosto de 2020
imagen: Steimatzky

lunes, 28 de enero de 2019

De cruzadas literarias y libros en celofán: Desincentivar lectores.




El gobierno de la 4T tiene la noble y buena intención de que los mexicanos lean, ¿quién nos asegura que tengan la estrategia correcta?, otros gobiernos han fracasado en el intento.

Armando Enríquez Vázquez

Nada mas alentador que las palabras de Paco Ignacio Taibo II al iniciar el programa de fomento a la lectura del gobierno de López Obrador, hacer que México no este en el 107 lugar de 108 en lectura entre los países miembros de la UNESCO y romper con la concepción elitista del libro.
Recuerdo a finales del siglo pasado o a principios de este el zócalo lleno de mexicanos haciendo filas para conseguir los libros gratuitos que el gobierno perredista del entonces Distrito Federal imprimía y distribuía entre la población. Yo recuerdo haber tenido en mis manos “Sin Novedad en el Frente” de Erich María Remarque. La idea y su realización fue obra de Paco Ignacio Taibo II. Después esto se convirtió en una idea elitista que en su momento patrocinó el PRD y hoy Morena y que se llama Brigada Cultural para Leer en libertad y que pone a disposición de lectores textos en PDF de novelas que ya no tienen derecho de autor o de obras escritas y donadas a la empresa de Taibo II y digo elitista con sarcasmo pues sólo apela a los que tienen acceso a Internet y por extensión el grupo fifí de la sociedad a los ojos de un presidente demagogo y falaz pues hoy la mayoría de los mexicanos tienen acceso a Internet.
Como encargado del despacho de la dirección del Fondo de Cultura Económica y próximo director de la editorial más importante de América Latina y subvalorada por el presidente López Obrador quién le restó importancia y la metió en la burocracia de la Secretaria de Cultura, Paco Ignacio Taibo II anunció el programa federal de fomento a la lectura que incluye distribución gratuita de libros, impresión de textos a bajo costo para el lector. Acercar al lector a los libros y romper el mito del elitismo del libro. Todo suena muy bien, la verdad es que más allá de las buenas intenciones, debemos recordar que en otras ocasiones el decidir que es hora de poner a leer a los mexicanos ha resultado un fracaso. No dudo del entusiasmo de Taibo II, lo que sé de cierto es que; “cuando sueñes utopías recuerda que lo que para unos es paraíso para otros no”, utilizando idea de una frase de Bioy Casares el brillante escritor argentino. José Vasconcelos en los años veinte del siglo pasado y como secretario de educación tuvo una idea muy similar a la que presumen hoy el presidente y el escritor. El resultado un estruendoso fracaso; los mexicanos continuaron evitando la lectura. Desgraciadamente nadie puede imponer a nadie que debe de leer.
Hace ya más de diez años en una entrevista que produje y que tenía como objetivo crear un programa cultural para un proyecto de televisión privada que resultó un engendro de la televisión privada llamado Cadena 3, y que fue el primer experimento de Grupo Imagen en Televisión. Paco Ignacio Taibo aseguraba tener la necesidad de hacer un programa para promocionar libros porque en este país se nos inocula en contra de la lectura desde las aulas de clase. Y tiene razón, pero uno de los motivos poderosos que los jóvenes tienen para abstenerse de leer es el que los maestros los fuerzan a leer textos que a cierta edad resultan áridos y vetustos. La otra es la propia ignorancia y analfabetismo funcional de los propios profesores. Taibo II en ese sentido, como Vasconcelos hace casi cien años, ha decidido cuales son los textos que deben  interesar a los mexicanos y lo peor en un acto discriminatorio y autoritario, aunque puedo entender el trasfondo de ofrecer textos que teóricamente apelen a regionalismos, ha decidido que a los sinaloenses le interesan los textos de Rafael Buelna nativo y escritor ilustre de Mocorito donde inicio el programa federal y que vivió entre 1891 y 1924. A los habitantes de Tixtla Guerrero les regalará un texto de José Mancisidor sobre Vicente Guerrero (1894 -1956) y a los oaxaqueños de Nochixtlán uno de Samuel Kaplan, norteamericano de 83 años de edad. No creo que esos sean los textos que atraigan a los jóvenes mexicanos y tal vez Taibo II debería pensar en los textos que lo hicieron amar la literatura en su infancia y juventud, esos personajes que retrató después en sus primeros libros y que nos encantaban a muchos niños en los setenta y creo que no han perdido vigencia; Salgari, Verne y si de autores nacionales se trata a los sinaloenses de hoy seguramente los atraerían los libros de Elmer Mendoza, y a los mexicanos en general los textos de BEF, Francisco Hinojosa, Fabrizio Mejía Madrid, ¿Por qué no pedirles a estos escritores sumarse a la promoción regalando textos? Estoy seguro que no dudarían en hacerlo, ayudando a promover la lectura con textos que causen más empatía en los mexicanos que textos antiguos a los que pueden acceder los lectores conforme se despierte su curiosidad gracias a los primeros libros.
A Taibo II, como a muchos en esta 4T el triunfo político les llega muy tarde para encontrarlos intransigentes, arrogantes, condescendientes por lo que de no ser más flexible a Taibo II y todas sus buenas intenciones le anticipo el mismo rotundo fracaso que tuvo el proyecto vasconcelista, por basarse en esos mismos aires de superioridad, una nazi y el otro stalinista-castrista, que lo hace erigirse en los pilares de lo que es bueno para los mexicanos. Uno de los grandes méritos de las brigadas de lectura de Taibo II es la variedad de textos que el internauta puede descargar de manera gratuita, nada le es impuesto al lector porque si se trata de Internet Taibo II entiende la libertad, pero desde una oficina burocrática parece que no. Taibo II también debería de estar pensando en una estrategia popular de hacer llegar lo libros de manera electrónica a los universitarios y jóvenes que se interesan por diferentes temas y no pueden acceder a los costos de ensayos y textos científicos y sociales que les son indispensables en sus actividades educativas y no sólo en la literatura.
“De la vista nace el amor” dice un viejo dicho. Y en la lectura más. Otro punto que debe tomar el programa de promoción de lectura del gobierno federal debe incluir la invitación a los libreros a ayudar a poner el libro en las manos del futuro lector. En muchas partes del mundo al entrar a una librería una de las primeras cosas que llama la atención es la existencia de lugares para que los consumidores se sienten a ver los libros a leer un poco o todo el libro y compran libros porque los hojean, les son familiares, les son accesibles en todos los sentidos.
Desde hace años me pregunto ¿Por qué el librero mexicano envuelve el libro en celofán? Así jamás se comprarán libros, se le pone otra barrera al lector para acceder al libro en el lugar más importante el punto de venta. Para aquel que quiere darse una idea del tipo de narrativa que puede comprar en un país donde leer es caro y que no se conforma con los elogios de las contratapas el celofán del libro es una imposición. No nos hagamos las librerías tienen seguros para la mercancía, cámaras en los pasillos y la seguridad necesaria que quien quiere burla y se roba un libro. Habría que dejar al lector decidir si la traducción vale la pena, porque luego esas ciertas traducciones españolas son insufribles, ininteligibles y chauvinistas. Son las librerías quienes más necesitan acercar a los lectores a sus establecimientos, las editoriales mismas deberían impedir esa envoltura transparente del libro que lo vuelve un objeto de deseo inasequible hasta la compra, para después, muchas veces desilusionarse por lo adquirido. Son las librerías a las que amenaza una empresa como Amazon, no lo posibles clientes.
A México en más de una ocasión se le ha intentado hacer leer por decreto y siempre ha fracasado, las buenas intenciones de Taibo II, no son suficientes se necesita una estrategia que realmente se adecue a México del siglo XXI, a las tecnologías disponibles y al diversidad en gustos, todos válidos, de los mexicanos.

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Evolucionar (¿y después de los millenials qué?)



Los millennials no necesitan automóviles, ni muchos servicios específicos, son conscientes y promotores de la sustentabilidad dudando de las certezas y premisas bases de las grandes corporaciones y optando por marcas con responsabilidad social, ecológica y política. Mantienen una revolución social a través de las redes sociales.


Armando Enríquez Vázquez

Todos en los medios de comunicación y en las formas de promoción de contenidos somos conscientes del parteaguas que representan y siguen representando los llamados millennials. Los hábitos de consumo de esa generación marca retos y plantea el mismo final de la publicidad y el entretenimiento como los conocemos. Esa actitud nos obliga casi a diario a cambiar, nos obliga a evolucionar. Nunca más acertado que ahora, el dicho de cambiar o morir. Y no porque no nos guste salir de nuestra zona de confort, sino porque esa generación acostumbra desde el egoísmo que los caracteriza, y aclaró; aquí egoísmo no tiene una connotación ni peyorativa, ni descalificadora, todo lo contrario, exige a todos los servicios, marcas y productos a un constante cambio.
Lo cierto es que quien quiera mantenerse competitivo en el mercado de los contenidos debe pensar en audiencias no segmentadas, sino fragmentadas que no por este hecho significa que sean menores, pero si se necesita la calidad suficiente para impactar en un mercado global.
En ese sentido son de llamar la atención las palabras del Presidente de ESPN, John Skipper, el pasado mes de mayo frente a los egresados de la Universidad Central de Florida, instigando a los jóvenes a ver menos televisión y leer más, esto a pesar de que la empresa de televisión de paga, enfrenta una significativa caída en sus suscriptores frente a las nuevas tendencias de consumo de contenidos que se centran en Internet. Veinte años de un crecimiento sostenido en el número de suscriptores que hacen de ESPN, la cadena de televisión de paga más exitosa de televisión en Estados Unidos, no son más y desde 2010 la cadena ve a sus suscriptores disminuir. Pero el hecho de leer no implica regresar al libro impreso como lo conocemos, Skipper se formó como editor en revistas como Rolling Stone, Spin y la misma publicación de ESPN antes de llegar a la presidencia del gigante de las comunicaciones deportivas y la lectura finalmente no está tan alejada de las nuevas maneras de presentar el mismo contenido en diferentes presentaciones en la misma plataforma. Esa formación editorial ha permitido que Skipper pueda tratar el árbol de la comunicación desde cierta distancia que le permite contemplar un poco más de ese cerrado bosque y cuya solución tampoco puede ser resultado de una práctica generalizada, de una ley irrompible. Hoy hasta las multiplataforma parece con sólo nombrarla, un arcaico concepto, pero las ideas de Skipper no pueden ir sólo en dirección del bienestar del alumno de manera altruista, sino en prepararlo para las nuevas propuestas de ESPN.
Como, también, llaman la atención las declaraciones del presidente de Vice Media, Shane Smith, quien prevé un “Baño de sangre” en 2017, entre las grandes cadenas de televisión, las plataformas digitales y los productores de contenidos. De acuerdo con las declaraciones del Ejecutivo, efectuadas en el festival de televisión de Edimburgo, el próximo año habremos de ver la consolidación de los principales protagonistas en materia de entretenimiento; llámense, distribuidores o productores de contenido en nuevos bloques que ofertantes de estos servicios en el intento de redefinir el tamaño del medio.
En España el surgimiento del canal #0 de Movistar es la respuesta en aquel país a las plataformas como Netflix, Amazontv, Hulu y hasta Blim.  Y la forma de atacar es llenar la plataforma con contenidos originales con buenos valores de producción cosa que no hemos visto ni en Blim, ni en Clarovideo que se han limitado en 2016 a presumir uno o dos proyectos a lo más, perdiendo de calle frente a Netflix.
Las fichas se mueven a diario y los usuarios exigen nuevos contenidos y nuevas propuestas.
Los millennials no necesitan automóviles, ni muchos servicios específicos, son conscientes y promotores a su manera de la sustentabilidad y no sólo ideológicamente, si no activamente dudando de las certezas y premisas bases de las grandes corporaciones y optando por marcas con responsabilidad social, ecológica y política. Mantienen una revolución social a través de las redes sociales que no han podido ser entendidas, y mucho menos conquistadas o dominadas, ni siquiera comprendidas, por publicistas y generadores de propaganda. Los generadores de otro tipo de contenidos han acertado casi de chiripa, sin mucho análisis y limitándose a lo básico; contar historias atractivas. Hace tan sólo cinco años, una gran mayoría de ejecutivos y observadores de la televisión abierta consideraban como unos locos catastrofistas o amargados a quienes osaban hablar del fin del medio, hoy solo callan y patalean tirando petardos que intentan distraer la atención, como cambios en imagen o programación sin atreverse aun a enfrentar al toro por los cuernos.
La lucha es: ¿Cómo los contenidos van a captar audiencias? y ¿cómo los contenidos publicitarios van a ser ganadores? Nadie tiene una fórmula para contestar esa pregunta el día de hoy. La vieja escuela con el método de prueba y error, resulta en estos tiempos muy costosa para un cliente conocedor que significa no ser efectivo en estos días.
Desgraciadamente para todos, lo más importante, no se encuentra ya en el comportamiento o los hábitos de los millennials, si no en la siguiente generación que ya está aquí con retos más radicales para todos los que generamos contenidos porque hacen uso e impactan ya en los nuevos modelos y prácticas sociales. Y eso debe preocuparnos, máximo cuando si somos sinceros seguimos sin comprender a los millennials.

publicado en roastbrief.com.mx el 5 de septiembre de 2016

miércoles, 4 de febrero de 2015

María Teresa Castelló: Pascuala Corona y Girasola preservando nuestra cultura.



El pasado 20 de enero murió una de las principales promotoras de nuestra cultura y tradiciones, que además fue escritora y artista gráfica.
Armando Enríquez Vázquez.
Buscando una nueva historia para escribir sobre una mujer extraordinaria, me topé con el obituario fresco de Teresa Castelló Yturbide, narradora, ilustradora y gran promotora de la cultura mexicana.Promover, escribir, ilustrar, hablar de nuestras tradiciones y costumbres es en la mayoría de los casos una moda, una postura ideológica mal fundamentada, una obcecación descalificadora de la modernidad y el nuevo México o simplemente una máscara política, que esconde un gran desprecio por todo aquello que es México, ese no fue el caso de María Teresa Castelló Yturbide, quien murió a los 97 años de edad.
Teresa Castelló nació en la Ciudad de México el 21 de marzo de 1917. Una de las grandes influencias de su vida fue su nana, Pascuala Corona, una mujer michoacana, que le contaba historias de su pueblo. Uno de sus abuelos fue embajador de nuestro país en Francia y la joven Castelló vivó una temporada en Francia. En Paris se dedicó en compañía de su familia e institutriz a visitar el mayor número de museos posibles, de donde le surgió un gran amor por el arte.
Marìa Teresa se casó con un renombrado arquitecto que murió de un infarto cuando la pareja esperaba su cuarto hijo. Teresa Castelló se dedicó entonces a trabajar y estudiar con detenimiento nuestro arte popular y a los artesanos, no con el ojo frio y arrogante del antropólogo, sino con el amor de una apasionada de la manifestaciones de nuestros creadores populares.
Resultado de esta manera de acercarse ver y ser parte de las tradiciones de nuestro país surgieron varios libros que no sólo tienen como temas diferentes formas de expresión artesanal de nuestro país, Teresa hurgó y habló de las más antiguas técnicas y conocimientos, como el libro que le valió en 1987 el premio White Ravens Tres colorantes Prehispánicos. De la misma manera publico, libros sobre, los rebozos, los zarapes y la indumentaria de los mexicanos a lo largo de los siglos.
En 1986 y con el apoyo de la fundación Banamex Castelló publicó Presencia de la comida prehispánica. Un libro en el que a través de un gran número de textos coloniales se nos da a conocer muchos de los alimentos de los antiguos habitantes de México y recetas de la época en que fue escrito el libro mostrando como estos alimentos seguían en buena parte siendo consumidos hace treinta años. El libro es una muestra de que Castelló fue mucho más una investigadora de lo que le interesaba que de modas. A mediados de los ochenta la gastronomía no tenía el estatus del que goza actualmente.
En 2010 se le otorgó el premio Juan de la Cabada de literatura infantil en reconocimiento a la obra de toda una vida como escritora que inició en 1933 cuando ganó el premio Antoniorrobles con su cuento infantil El morralito de Ocelote. Años después en 1945 publicó Cuentos mexicanos para niños. El interés de Teresa Castelló por las historias tradicionales mexicanas, nació con las historias que la nana Pascuala Corona le contaba en su infancia y que más tarde a los diecisiete años Teresa utilizó para enseñar a otros niños a leer. Pascuala Corona fue el seudónimo elegido por Teresa para firmar muchos de sus libros de historias infantiles, así de importante fue para Castelló aquella indígena michoacana. En 1951, bajo el gobierno de Miguel Alemán, hombre más interesado en robarse el país que en la cultura, uno de los muy pocos libros que editó la Secretaria de Educación Pública fue Cuentos de Rancho de Teresa Castelló. Entre su producción literaria infantil destacan títulos como El Pozo de los ratones, con el que la escritora ayudó a crear la colección A la orilla del viento del Fondo de Cultura Económica que es uno de los pilares de la literatura infantil en México.
Castelló dio a conocer su último cuento en 2009; Quetzalcóatl y la hormiga maicera.
A finales de la década de los cincuenta Teresa Castelló ingresó a la Escuela Nacional de Arte La Esmeralda. Su trabajo gráfico sirvió para ilustrar sus libros infantiles y otros como Traje Indigena en México que escribió en colaboración de Carlota Mapelli Mozzi y bajo el auspicio del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Muchas de sus ilustraciones en los cuentos infantiles las firmó con el seudónimo de Girasola, en alusión a la soledad que desde su viudez vivió.
En 1988 fundó la asociación Pro-Seda, con el fin de apoyar a una comunidad de mujeres artesanas mixtecas que vieron amenazada su forma de vida ya que las moreras en que criaban a los gusanos de seda comenzaron a enfermar. Obviamente esta relación con la seda llevó a Castelló a la publicación de un libro sobre el tema que escribió junto con Teresa de María y Campos; Historia y arte de la seda en México: siglos XVI-XX.
Una vida llena de curiosidad y ganas de compartir lo descubierto llegó a su fin, como ya mencioné el pasado 20 de enero un par de meses antes de cumplir 98 años.

publicado en mamaejecutiva.net el 26 de enero de 2015
imagen: conaculta.

miércoles, 28 de enero de 2015

Leer en el metro.



Una edición para que los usuarios del metro lean de boleto en los intolerables trayectos del sistema es una de las promociones más acertadas e ingenuas de las autoridades.
Armando Enríquez Vázquez
Desde el triunfo de la Revolución uno de los anhelos de los gobernantes es que los mexicanos lean. Desde la tiránica y arrogante visión de José Vasconcelos que pretendía que los campesinos mexicanos pasaran del analfabetismo a leer sin decir agua va a Platón y Aristóteles, hasta los muy importantes esfuerzos envueltos en esa inocencia que raya en lo absurdo de los compiladores de los libros de texto gratuitos de español que en su afán paraque los niños aprendieran a leer, estoy hablando de hace más de treinta años, olvidaban poner en contexto al autor, lo que hacía que en nuestra infancia supusiéramos no sólo qué Espronceda y José Juan Tablada estaban vivos, sino que eran vecinos de cubículo en las oficinas donde se redactaban los libros. Algunos lo seguirán pensando.
Ferias del libro van y vienen. Cada año se regalan libros en el día internacional del libro, campañas de promoción de la lectura y la verdad es que, al menos en la ciudad de México, la gente cada día lee un poco más. Muchos mexicanos leen en el transporte público, en los parques.
La tradición de editar desde el gobierno ha continuado, la SEP cuenta con una dirección de publicaciones. Qué muchas veces carece de la difusión de otras áreas del gobierno federal, pero que lleva a cabo una labor importante. Pero el gobierno del Distrito Federal desde la llegada de los perredistas hace casi veinte años se ha preocupado por promover la lectura, editando y regalando libros.
Recuerdo durante los años de Cuauhtémoc Cárdenas, largas filas en el Zócalo para hacerse de una copia de obras de John Reed y José María Remarque. Alguna vez encontré en Internet una serie de libros electrónicos que se publicaron bajo la supervisión de Paco Ignacio Taibo II auspiciados por el gobierno de López Obrador.
Ahora parece que para sobreponerse a esa experiencia traumática y engorrosa que es moverse en nuestra ciudad en Metro las autoridades del Distrito Federal y el nefasto director del Sistema de Transporte Colectivo Metro han decidido promover la lectura.

Hace unos cuatro meses en una de las estaciones de la línea 12 un grupo de jóvenes con chalecos del GDF repartían un singular cuadernillo que contenía un poema de César Vallejo. Mas diseño que material de lectura, la tira con el poema de Vallejo era repartido por los jóvenes a todos los usuarios del Metro. Ya en los vagones la gente se olvidaba de la curiosa tira de papel y la guardaba más como una curiosidad que como material de lectura. 
La semana pasada al entrar al Metro en una estación de la línea 3, descubrí por primera vez en un librero, más bien una estantería plana, con muchos libros esperando que los usuarios los tomaran para leer durante su viaje en Metro. El libro editado en el peor papel del mundo se titula: Para leer de boleto en el metro y al parecer es el segundo volumen. Un joven parado frente a la estantería invitaba a tomar un libro leerlo y devolverlo antes de salir de la siguiente estación para que un nuevo usuario del metro pudiera leer durante su vía crucis en los túneles del Metro. Una vez tomado el libro, el joven obsequiaba al usuario un separador de hojas, lo que resulta contradictorio con la idea comunitaria e itinerante del libro.
La propuesta es loable, desgraciadamente ingenua. Lo más interesante del libro es que es una antología básicamente de autores contemporáneos importantes y muy atractivos para el lector; Jorge F. Hernández, Elmer Mendoza, Gerardo de la Torre, Cristina Pacheco, Luis Humberto Crosswhite, entre otros. Nada de autores pretenciosos que ahuyenten al lector.
Los textos breves cumplen la promesa del título y se leen muy a gusto durante el trayecto, siempre y cuando, se encuentre un sitio para sentarse, no tenga uno al lado uno de esos vagoneros que más que ciegos parecen sordos con su bocinita a todo volumen tocando a Leo Dan, Narco corridos o los éxitos del Rock. Si uno es buen lector puede terminar el libro en un solo viaje, gracias a las paradas eternas y constantes de los convoys.



Pero, aquí viene lo interesante, al terminar mi trayecto no encontré una estantería en la estación que marcó el fin de mi recorrido. Al parecer no todas las estaciones la tienen. Así que el libro me acompañó por a lo largo del día en mis actividades. De esta manera puedo imaginar muchos libros viajan hasta la casa del usuario y ahí se quedan.
De regresó a mi punto de partida noté que no había ningún libro ya en las estanterías y en cuanto dejé el ejemplar que traía en ella, un hombre lo tomó, sonrió y se dispuso a disfrutarlo. No he vuelto a ver un libro en las estanterías, lo que quiere decir que la gente se lleva el libro a casa. No está mal, siempre y cuando lo lean y no lo tomen porque sea gratis aunque lo arrumben en un rincón.
La idea de que los capitalinos podamos compartir libros en una de las peores experiencias que tenemos a lo largo del día es buena, ahora habrá que acostumbrarnos a compartir. Lo ingenuo también es que se imprimieron 200, 000 ejemplares del libro, lo que sí bien nos dice que por deafault es ya un best seller, en México las ediciones por lo general son de 5,000 ejemplares. Pero el número resulta ridículo para la cantidad de personas que utilizan el metro, el cual se calcula en más de cuatro millones y medio de viajes al día.

publicado el 19 de enero de 2015 en thepoint.com.mx 

jueves, 29 de mayo de 2014

Ese extraño placer llamado lectura.





La lectura es algo que los mexicanos no practicamos, somos detractores del libro y lo que este objeto representa, sin embargo el poder acercarnos a este hábito podría cambiar los patrones de pobreza del país.

Armando Enríquez Vázquez

Los mexicanos leemos casi tres libros al año, de acuerdo con la más reciente encuesta nacional de lectura efectuada por la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (CANIEM), dada a conocer el pasado 30 de abril durante la exposición de la CANIEM en el WTC de la Ciudad de México.
El promedio anual de lectura apenas se incrementó en los últimos ocho años de manera insignificante. En 2006 los mexicanos leíamos 2.60 libros al año y ahora ese promedio es de 2.94 Otro índice del fenómeno lo dio a conocer la UNESCO el año pasado durante la celebración del día del libro que se celebra el 23 de abril, según el organismo mundial México ocupó el lugar 107 en lectura de 108 países estudiados.
En España se leen un promedio de 7.5 libros al año y en Alemania de 12. Suecia es el país que más lee en el mundo. El 91% de la población en Japón lee, 12% en Argentina, el 18% en Chile. En México sólo el 2%.
28%  de los mexicanos ha leído un libro en su vida. 19.7% ha comprado un libro al año, sólo el 35% de los mexicanos tiene más de diez libros en casa. El 33.5% de la población no lee y existe una librería por cada 85,000 habitantes.
Los números son fríos, duros, claros. Pero los libros no los son y en México desde las entrañas de nuestro muy deteriorado sistema escolar se han encargado de que los mexicanos no leamos. Que veamos el hábito de la lectura como algo inútil, tedioso, cuya única función es ayudar a los estudiantes a lograr una calificación aprobatoria y después olvidar para siempre en un cajón al libro y sobre todo su contenido.
En 1921, José Vasconcelos se convirtió en el primer Secretario de Educación Pública y durante su gestión se editaron varios de los clásicos de la literatura universal para ser repartidos a los nuevos mexicanos surgidos de la revolución, el problema como siempre en este tipo de asuntos es que a lo mejor Platón no es la mejor manera de invitar a todo mundo a adquirir el hábito de la lectura.
En las últimas décadas se han creado espacios y campañas que han intentado promover la lectura en especial entre los niños y jóvenes mexicanos. Desgraciadamente cuando asistimos a las ferias del libro muchas veces nos topamos con cientos de estudiantes, que una vez más fueron, enviados por los maestros y directores de las escuelas para poder lograr unos míseros puntos que los salven de reprobar la materia de literatura. Nadie los guía o les abre las páginas de un libro para invitarlos a convertirse en lectores. Las ferias también están llenas de padres que ven a los libros como curiosidades y prefieren comprarle al hijo un rompecabezas en el mejor de los casos, cuando no una Coca Cola, un sándwich y una bolsa de palomitas.
En cuanto a las campañas a veces exaltan puntos de la lectura que son un mito y no la hacen atractiva. Por ejemplo, esa patraña de que la lectura tiene como resultado una buena ortografía en el lector, si eso fuera cierto nadie escribiría manuales de ortografía. Es claro que un libro sobre la cultura maya, me hará entender mejor a los antiguos habitantes del sur del país, que uno de mecánica me ayudará a comprender el funcionamiento de las cosas e incluso a componerlas, pero la literatura no tiene ningún valor tangible y los mundos que abre al lector son únicos y personales. Leer, claro que no sólo se refiere a la literatura y mucho menos a que todos los niños o adolescentes deban leer a fuerza la Divina Comedia, El Quijote o la Iliada. Alguna vez Jorge Ibargüengoitia aclaró que a pesar de los mitos de la utilidad que le atribuyen a la literatura él jamás dijo al terminar de leer un libro, y ponía el ejemplo de Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós, que bueno que leí este libro por ahora si ya sé cómo enfrentar este problema.  
Por otro lado escuché alguna vez a Paco Ignacio Taibo II decir que el hecho de que una joven de Peralvillo se vuelva por unas horas una princesa turca medio puta, le cambia la perspectiva de vida y le saca de su realidad.
El mejor caso de promoción de la lectura que hemos visto en los últimos quince años sucedió en un principio no por un  fenómeno de publicidad si no por un libro que se empezó a ser leído por los jóvenes y niños ingleses que se llamó Harry Potter y la piedra filosofal, indudablemente que después estuvo apoyada por una gran campaña de mercadotecnia pero la saga de libros tiene algo que hizo a una generación, hoy de jóvenes volver a leer libros y separarse por un momento de los aparatos de televisión. La mejor promoción es clara poner en las manos de nuestros jóvenes un libro, sin fijarle ninguna obligación o tarea al finalizar de leerlo.
Promover la lectura es qué como padres nuestros hijos nos vean leer, que leamos lo que ellos leen y formemos parte de esas aventuras que a ellos emocionan y que les enseñemos que si es cierto que existe la literatura que es disfrutable y que existen otro tipo de libros que en los que podemos aprender, entender y saber de temas que nos gustan, nos llaman la atención o simplemente nos dan curiosidad.
Probablemente leer no sea un factor que por sí mismo detone la economía del país, aunque pensándolo del lado de un empresario promover la lectura en México de manera exitosa puede crear un mercado potencial de más de 100 millones de personas de las cuales algunas compran más de un libro al año, y si no habrá que preguntarle a los editores de libros de texto para le enseñanza media de nuestro país como les va.
Pero leer sí crea personas menos ignorantes y con ganas de vivir de mejor manera, que buscan como alcanzar mejores estándares de vida, aunque únicamente sea tener dinero extra para poder comprar más libros.

publicado en blureport.com.mx el 26 de mayo de 2014
imagen: imgfave.com

sábado, 22 de diciembre de 2012

Leer en 2012


La campaña de fomento a la lectura es buena, la pregunta es sin embargo la misma, ¿Cómo acercamos a nuestros jóvenes a leer?
  Armando Enríquez Vázquez
El fin de semana vi a mi hija que cursa el primer año de la preparatoria leyendo un libro que le habían dejado como lectura en la escuela: Platero y yo. De inmediato varias preguntas saltaron a mente.
¿Qué tan atractivo puede ser para una muchacha de la Colonia Del Valle la historia bucólica de un borrico en las provincias de España de principios del Siglo pasado? ¿Qué le puede parecer atractivo de un autor español que le resulta ajeno y obligación escolar? ¿Los jóvenes españoles que cursan el bachillerato serán obligados a leer Los de abajo de Mariano Azuela.
Entiendo la premisa de tener una cultura general y la alabo, pero en un país que está preocupado, o al menos eso parecería por la campaña del consejo de la publicidad en televisión, radio e impresos,por el primer paso que es leer, creo que es más importante hacer que lo jóvenes sientan la literatura como algo más cercano y menos académico.
No sería más importante acercar a nuestros jóvenes a nuestros escritores y ante todo a los autores contemporáneos con sus temas atractivos y actuales. Villoro y el futbol, o su viejo cuento de patinetos. Taibo II y su entrañable Héctor Belascoarán Shayne, BEF y sus Ojos de Lagarto con dragones y chinos en Tijuana. Reeditar la ciencia ficción mexicana actual. Tirar los puentes no puede ser solo a través de comerciales, tiene que existir la oferta.
Más allá de cualquier cosa y perturbación mental que alguien quiera tener o ver un la saga de Harry Potter, todos debemos estar agradecidos con J.K. Rowlings por haber rescatado a una generación de niños de las garras de la televisión y los videojuegos para regresarlos a la lectura. Probable y tristemente en nuestro país la gran mayoría de los niños nos hablen de las películas porque los mismos papás no leen ni en defensa propia.
La campaña del consejo Nacional de la Comunicación es un buen principio a pesar de que se ve que algunos de los spots de televisión estan creados y dirigidos por analfabetas, sobretodo uno que me llama la atención es la de un grupo de música ranchera o por el estilo donde uno de los integrantes dice que lo que más le gusta de la lectura es como los dibujos machan con el texto.(¿?) Otro donde la conductora, Ana Paula Ordorica prefiere dirigirse a los maestros. Asumiendo que un maestro es una autoridad, olvidando a los padres en tal caso, pero lo más importante olvidando a los chavos que son quienes queremos que lean. En general la campaña es fuerte y buena. Debemos pensar que siendo el país con hispano hablantes del planeta es absurdo que nuestras editoriales y nuestras letras sean tan desconocidas para nosotros mismos. ¿No deberíamos ser el principal editor de libros en español de todo el mundo? ¿No debería ser otra de las metas de los gobiernos?
En cuanto a la lectura es importante leer, lo que sea pero leer. Los clásicos vienen con el tiempo o no, lo importante es meter a los jóvenes a la lectura, el tiempo, la curiosisdad y la madurez harán lo demás.

Publicado en blureport.com.mx el 14 de Diciembre de 2012
Imagen socialsciencespace.com

lunes, 12 de diciembre de 2011

Leer.


A raíz de los eventos de todos conocidos y más allá del escarnio y la indignación que tan fácilmente inflamó nuestra no leída conciencia ciudadana, habría que pensar, no en la falta cometida, si no el simple y maravilloso acto de leer.
Armando Enríquez Vázquez

“Qué otros se enorgullezcan de las páginas que han escrito, yo en cambio prefiero presumir aquellas que he leído.” Jorge Luis Borges.
“No es necesario quemar libros para destruir una cultura, basta con dejar de leerlos.” Ray Bradbury.
“Adquirir el hábito de la lectura es construirse a uno mismo un refugio de casi todos los infortunios de la vida.” W. Somerset Maugham.
Leer no es, tan sólo, unir esos signos que llamamos letras para formar palabras y repetir ad infinitum la lección como pretende hacernos creer nuestro sistema educativo. Leer es un acto que trasciende nuestra realidad, una experiencia única. Y, sÍ, en un país como el nuestro donde la lectura anual per capita no alcanza los dos libros, en el que a veces aquel que lee, que devora libros, es no sólo un fenómeno, si no hasta mal visto, curiosamente no saber a citar de manera correcta libros y autores es un pecado mortal. Se nos olvida que el acto de leer va más allá de poder citar autores y textos, los libros como los amores son únicos, cada uno diferente del otro, cada uno nos enriquece y nos marca de una manera especial; nuestros libros favoritos tienen un lugar muy especial en nuestra vida. Déjenme sazonar este alegato con lo que otros más grandes que yo dicen de la lectura.
“Lo que hace similares a leer y hacer el amor es que dentro de ambos el tiempo y espacio se abren de una manera diferente al tiempo y espacio que podemos cuantificar.” Italo Calvino
“Al leer un libro, palabra por palabra, página por página, uno participa en la creación del mismo, de la misma forma en que un chelista al tocar una suite de Bach participa, al tocar nota por nota, de la creación de la música, la obra va cobrando vida, la música entonces existe. Así al leer y releer, el libro se vuelve parte de nuestra propia creación, nuestros pensamientos y sentimientos, del tamaño y naturaleza de nuestra alma.” Ursula K. Leguin.
“Leemos para saber que no estamos solos.” C.S. Lewis.
Hoy debemos voltear y enseñar a todos los que tenemos a nuestro alrededor que leer es antes que nada, y primordialmente un placer, un placer que nos abre mundos distintos, que nos refleja y hace participes, leer no te hace sabio, no te vuelve inteligente. Como todo placer es egoísta y no se puede compartir, ni siquiera se puede repetir la misma experiencia en uno, al releer un libro, releer es el placer mayor que nos da la lectura: Encontrarnos con ese viejo amigo y verlo de nuevo, algo en los dos ha cambiado y seguimos siendo los mismos.
Actualmente existe una campaña para fomentar la lectura basada en valores que son los tradicionales; la familia, la unión de los seres humanos, una mejor sociedad. Eso no es leer y aunque es loable impulsar la lectura, se nos olvida lo más importante, leer es algo personal y un mismo libro no es lo mismo en dos lectores diferentes. Leer es una experiencia personal.
“Muéstrenme una familia de lectores y les mostraré a la gente que mueve el mundo.” Napoleón Bonaparte.
“Cuando era niño tenía muchos sueños, creo que mucho de eso parte del hecho de que tenía muchas oportunidades de leer mucho.” Bill Gates.
“Leer, después de cierta edad, hace que la mente se aleje demasiado de sus metas creativas. Un hombre que lee mucho y usa su cerebro muy poco cae en los perniciosos hábitos del pensamiento.” Albert Einstein.
Creemos que una cosa que debe hacer a un líder, sobretodo político, es el número de libros leídos. Peor aún, hoy en México, un político cree que demuestra sus habilidades y cualidades de gobernante por haber escrito libros. Para escribir hay que haber leído y lo de la semana pasada me pone a pensar, ¿quién le escribió el libro a Peña Nieto? El fenómeno, de la incultura, se repite a lo largo y ancho de la historia de los países latinoamericanos. Carlos Menem alguna vez atribuyó al cantautor argentino Atahualpa Yupanqui los versos de Antonio Machado. Lula se preció en algún momento de ser autodidacta y despreciar los libros. El presidente más culto que hemos tenido en México en los últimos años fue José López Portillo y de poco le sirvió para acabar con la economía del país. Podemos burlarnos y criticar sin muchas veces saber cual es a ciencia cierta el motivo de la burla, unirnos al coro de detractores por el gusto de hacerlo. A mí, en lo particular no me preocupa si una persona ha leído o no, eso simplemente me da un parámetro del tipo de personaje que es, su poca calidad humana y su falta de sensibilidad, lo que si me preocupa es que un hombre que es incapaz de salir de las situaciones en las que el mismo se mete, como Peña Nieto, quiera dirigir la vida de una país, pretenda mostrarse como un estadista capaz de lidiar con problemas que tendrán más aristas que las que tenía librarse de su propio discurso. Como gobernar un país cuando ha sido incapaz de enseñar respeto y tolerancia a su propia hija. Una cosa es defender a su padre, acto loable y otro muy diferente creerse superior al resto de los mexicanos. Y eso tiene que ver con leer, en el sentido de que el hombre nunca ha visto más allá de sí mismo.
Nunca despreciemos la lectura, jamás pongamos un libro a un lado con desaprobación, algo en él nos habrá abierto un resquicio del alma del que tal vez no éramos conscientes.
“Considero a la televisión como muy educativa. Cada vez que alguien enciende el aparato, me voy al cuarto contiguo y leo un libro” Groucho Marx.
“Estoy eternamente agradecido por mi perspicacia, de encontrar en los grandes libros, muchos de ellos muy divertidos, razón suficiente para sentirme honrado de estar vivo, sin importar que esté sucediendo a mi alrededor.” Kurt Vonnegut.
“Cuando llegue el día del Juicio Final y los hombres, grandes y pequeños, lleguen a recibir sus recompensas celestiales, El Todopoderoso verá a los ratones de biblioteca y le dirá a Pedro: Mira a aquellos, no necesitan ningún premio. No tenemos nada que darles. Han amado la lectura.” Virginia Woolf.

publicado en blureport.com.mx 12 de diciembre de 2011