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viernes, 6 de octubre de 2023

Las mujeres de Spockanalia.

 


En el origen de lo que hoy llamamos fanfiction, se encuentra un fanzine escrito, diseñado, publicado y dirigido por un grupo de jóvenes que admiraban la serie Star Trek y en especial al Dr. Spock.

Armando Enríquez Vázquez

Los fanfiction son piezas literarias creadas por los admiradores de una serie, película y a últimas fechas personalidades destacadas que dan la visión personal del entusiasta aficionado o afincionada. Historias alternas y novedosas a la trama original.

Los fanfiction pululan en diferentes plataformas en Internet. Adolescentes amantes de contar historias sobre sus héroes de ficción y de la farándula que a veces se insertan también en estas narraciones en medio de historias conocidas o en la vida de sus cantantes y artistas favoritos y en el mejor de los casos en protagonistas en estas ficciones.

Erika Chávez invitada a Una Charla Como Cualquiera, episodio 120, nos cuenta como en su mayoría los fanfiction están escritos por mujeres y fueron mujeres quienes iniciaron este tipo de narrativas literarias.

Aunque esta última aseveración puede resultar muy engañosa o artificial pues se conocen textos de este tipo en otros momentos de la historia de la humanidad, son la periodicidad y popularización de estas narrativas durante las últimas décadas del siglo XX y lo que va de este entre jóvenes adolescentes, lo que valida esta declaración.

Los historiadores del género, en esa manía por las certezas, ubican el primero de septiembre de 1967 como la fecha de inicio del fanfiction. Ese día se publicó el primer número de Spockanalia; un fanzine del cual se mimeografiaron 350 ejemplares, quince días antes del estreno de la segunda temporada de Star Trek, la serie de ciencia ficción sobre una nave espacial y su tripulación.

La primera página de Spockanalia es una dedicatoria al actor Leonard Nemoy: Este fanzine está dedicado a Leonard Nimoy, sin él no hubiera sido posible la existencia de Dr. Spock. Las editoras Devra Langsam y Sherna Comerford, lograron reunir entre un grupo de admiradoras del programa y en especial del Doctor Spock, cuentos, cartas, poemas y otros textos acerca de los personajes de la serie. Ruth Berman otra fanatica de la serie y con experiencia en la edición de publicaciones universitarias en mimeógrafo, ayudó a Langsam y Comerford con la parte editorial del fanzine.

En las siguientes hojas se copia una carta que el actor envío a las dos jóvenes junto con la biografía del vulcano que las jóvenes solicitaron al productor de la serie Gene Rodenberry y que éste envió al actor.  En la carta Nimroy les deseó a Devra y Sherna la mejor de las suertes con el fanzine.

La mayoría del fanzine fue escrito por mujeres, ilustrado por mujeres. El primer número contaba con 17 textos además de los agradecimientos en 92 páginas. Al final a manera de pie de página se puede leer: Frodo lives! En clara referencia al personaje de El señor de los anillos, del que al menos Sherna también era fanática.    

Otro de los textos interesantes de ese primer número de Spockanalia es la reseña que Dorothy Jones del disco LP que apareció en 1967, titulado Leonard Nimoy presents Mr. Spocks Music from Outer Space. Un disco en el actor caracterizando al personaje de la serie canta y comparte con los terrestres la música que a él le gusta.

En un principio Devra y Sherna pensaron en un único número de Spockanalia, sin embargo el fanzine publicó 4 números más, incluso el número 1 tuvo cuatro reimpresiones, la quinta de ellas en 1975 contó con 500 copias, la serie sin embargo fue cancelada después de su tercera temporada y el último episodio se transmitió el 3 de junio de 1969.

Los primeros cuatro números de Spockanalia se publicaron mientras la serie de televisión estaba al aire aún, entre 1967 y 1969. El número 5 y final del fanzines se publicó justo un año después del final de la serie en junio de 1970. En la editorial de este número final, dedicado al reparto y trabajadores de Star Trek, se anunciaba el final de Spockanalia y la división amistosa del equipo debido al matrimonio de Sherna y la distancia geográfica que surgió entre las dos editoras, mientras Devra permaneció en la costa este de Estados Unidos, Sherna se mudó al oeste de Estados Unidos. En teoría con la división habrían de surgir dos nuevos Fanzines para loa que las redactoras solicitaban colaboraciones.

Devra prometió editar Masiform D que se publicó de 1971 a 1998. Los temas se extendieron a los admiradores de otras historias de ciencia ficción como Star Wars, Battlestar Gallactica y mantuvo también los temas sobre Star Trek.

Mientras que Sherna se comprometió a publicar otro nuevo fanzine que se iba a llamar Nevertrodden Worlds sin embargo esta revista nunca vio la luz.  


El tercer número de Spockanalia contiene en sus primeras páginas un pequeño poema escrito por Marian Turner, titulado Spock que dice: Existió un vulcano llamado Spock /al que todas las jóvenes querían impresionar. / ¡Demuestra tus emociones! Insistieron desesperadas, / hasta que afloraron desde sus entrañas / entonces se golpeò con una piedra hasta morir.  (1)

En este número publicó por primera vez la escritora Jean Lorrah, quien a lo largo de su vida escribió dos novelas acerca del universo de Star Trek; The Vulcan Academy Murders (Los asesinatos en la academia vulcana) y The IDIC Epidemy (La Epidemia de IDIC) donde IDIC son las siglas de Infinite divertisity in Infinite Combination (La infinita combinación de las infinitas diferencias) otras dos novelas en el universo de la nueva generación de la serie, además de otras novelas de ciencia ficción y fantásticas. El texto publicado por Lorrah en colaboración con Willard F. Hunt, es una meta narración donde Spock, Kirk y McCoy son enviados a un set de televisión donde se graba el programa de televisión y se ven obligados a actuar en sus propios papeles.

El cuarto número de Spockanalia se publicó en abril de 1969 y ya existía el rumor de la cancelación de la serie, lo que sucedió en junio de ese año. La historia de Star Trek merece un futuro texto diferente de este, pero la consternación de las editoras ante el eminente final de la serie se notaba ya en la editorial del fanzine.

El quinto y último número del fanzine fue publicado en junio de 1970 y en su primera hoja se encuentra la siguiente dedicatoria: Este número final está cariñosamente dedicado a personal y elenco de Viaje a las estrellas que son la mejor tripulación del espacio. (2) 

Spockanalia desapareció pero su legado y las aportaciones a las nuevas narrativas son innegables sus fundadoras aún viven y varias de las colaboradoras desarrollaron carreras en el arte o en el diseño de disfraces y escenografías que precedieron al cosplay, ese es el caso de Kathy Bushman (Sanders de soltera) o Dorothy Jones quien creo la poesía conocida como Nívar que es la forma poética en que escribe Spock y los vulcanos. La poesía Nívar fue recreada y escrita por muchos otros fans de la serie a través del tiempo. El texto final de Spockanalia escrito por Ruth Berman se titula Visit to a Wierd Planet Revisited. (Una nueva visita a un planeta extraño). Se vuelve al set de televisión pero ahora son los actores quienes viajan de manera fortuita a un universo paralelo donde Star Trek.

La transmedia de la que hoy se habla tanto como una narrativa actual, tiene sus antecedentes muy firmes en el desarrollo de estas historias complementarias que los seguidores y fanáticos de las series dejaron plasmadas en los fanzines que abrieron universos y detalles de Star Trek.


1 La traducción libre es de mi autoría y está tomada del original publicado en Spockanalia número 3

2 La traducción libre es de mi autoría y tomada del original publicado en Spockanalia número 5

En el siguiente link pueden ver una entrevista con Langsman y Berman que se hizo durante la pandemia en 2021.

https://www.google.com/search?q=Devra+Michelle+langsam&sca_esv=571229774&ei=hKkfZbWDJa-rqtsP-8aV-AU&ved=0ahUKEwi11Y6D5uCBAxWvlWoFHXtjBV8Q4dUDCBA&uact=5&oq=Devra+Michelle+langsam&gs_lp=Egxnd3Mtd2l6LXNlcnAiFkRldnJhIE1pY2hlbGxlIGxhbmdzYW1I6S9QqAtYtCFwAXgAkAEAmAFtoAH5AqoBAzMuMbgBA8gBAPgBAcICCBAAGKIEGLADwgIFEAAYogTiAwQYASBBiAYBkAYC&sclient=gws-wiz-serp#fpstate=ive&vld=cid:2daaee95,vid:EHIpNXq6wSo,st:0


Publicado también en charlacualqueira.wordpress.com

Imagenes de fragmento de la portada de Spockanalia 2 artista Kathy Bushman 

y del poema to a Vulcan de Sheila Comerford de Spockanalia 1

 

miércoles, 12 de febrero de 2020

Dos niños alemanes una misma guerra.




Oskar Matzerath y Jojo Betzler dos miradas infantiles sobre la Alemania Nazi con más de 40 años de distancia y reflexión.

Armando Enríquez

Del enorme Günther Grass, uno de los escritores pilares de la literatura mundial en la segunda mitad del siglo XX, a Christine Leunens, una mujer de múltiples nacionalidades y un maravilloso humor negro retorcido. De la pluma de estos escritores tan lejanos física y temporalmente nacieron dos niños que crecieron de manera anestesiada bajo la bandera Nazi en medio de la terrible II Guerra Mundial. De la visión de dos grandes directores Volker Schölndorff y Taika Waititi las dos novelas llegaron a la pantalla de cine.
El Tambor de Hojalata fue la novela con la que debutó Grass cómo escritor, publicada en 1959, la historia habla de una manera fantástica del episodio que marcó a generaciones de alemanes al exterior de sus fronteras y pero sobre todo al interior, y del cual aún cargan con ciertas culpas. La Guerra vista a través de los ojos de Oskar Matzerath, un niño que decide, en un manifiesto físico en contra del absurdo mundo de los adultos en la guerra, dejar de crecer. Pero Oskar no es inocente, todo lo contrario, es cruel, como todo niño y es lujurioso, es vengativo y no puede soportar ver a su madre en los brazos de su amante. Oskar se pasea con su pequeño tambor de metal, destrozando con sus gritos la vida y tranquilidad de aquellos que han hecho lo mismo con la infancia de Oskar.
La novela nunca ha sido un orgullo para los alemanes, por lo que cuando 20 años después en 1979 cuando Schölndorff decidió adaptarla y llevarla a la pantalla cinematográfica había cierta expectativa de como se trataría un tema alemán en tiempos donde el Holocausto Judío comenzaba a hacerse de una narrativa de víctima, que no ha dejado de vender desde entonces sin importar lo que el pueblo de Israel haga a otras naciones, que se ha vertido maniquea en las pantallas de los cines y caseras. La cinta, sin embargo, ganó ese año la Palma de Oro del Festival de Cannes y el Oscar a la mejor película extranjera.
Con las excepcionales actuaciones del suizo David Bennent, entonces un niño de 13 años, en el papel de Oskar, Angela Winkler como la madre de Oskar, Katharina Thalbach como María Matzerath, amante y madrastra de Oskar y Charles Aznavour el amigo de la madre de Oskar que tiene una tienda de juguetes y es el que le regala a Oskar su primer tambor de hojalata y quien además es judío.



Y de pronto acordarme de Oskar con su metálico tambor, gritando desde la torre de la iglesia de Danzig, se proyecta de manera con Jojo Rabbit y la imagen de un niño en éxtasis alentado por un Hitler imaginario para robarle la granada de mano a su instructor en las juventudes Nazi y lanzarla con sus tremendas consecuencias. La extraordinaria cinta del neozelandés Taika Waititi acerca de un niño que es parte de las juventudes Nazi está basada en la novela de una escritora neozelandesa – norteamericana – belga llamada Christine Leunens, titulada El Cielo Enjaulado, publicada en 2007, y cuenta la historia de Jojo Betzler, un niño fanático a quien los miembros más grandes de las juventudes nazi apodan Rabbit, por no atreverse a matar a un conejo como parte de su entrenamiento. Jojo es un niño marginado social, con gran imaginación, cuyos padres están con la resistencia sin que él lo sepa, con una hermana mayor muerta de manera misteriosa y un Adfolfo Hitler imaginario como mejor amigo. Jojo es interpretado por Roman Griffin Davis que tenía 11 años cuando se rodó la película y en el papel de Hitler esta el director de la película.
Ambas historias hablan de niños que son discapacitados por la guerra, física y mentalmente. Oskar sólo quiere que la guerra pase y su familia cambie, mientras que Jojo necesita que la guerra se extienda porque sólo de esa manera podrá demostrar al Führer su valor y formar parte de la guardia personal del dictador. Jojo habrá de enfrentar un problema extra; su madre tiene escondida en casa a una jovencita judía que era amiga de su hija. La historia de Oskar cuenta la historia de toda su familia, la de Jojo la de su momento.
Oskar y Jojo descubren el amor; Oskar de manera carnal, con los celos y el desprecio del ser amado. Jojo en la manera más naive que una novela rosa le permite. Los dos niños viven en la misma guerra. Sin duda cada uno es hijo de su tiempo, de ese tiempo en que la pluma de un autor y la cercanía o distancia de ese suceso tenían creador y creadora. Ambas adaptaciones tienen como es lógico variaciones que apuntalan lo que Schölondorff y Waititi quieren decirnos sobre los seres humanos y su condición.
Oskar es sombrío, su humor y su fantasía responden a un personaje de posguerra. Jojo tiene toda la distancia para sentarse a la mesa mientras del otro lado Hitler se come una cabeza de unicornio, sin que sea ofensivo para nadie. Para Oskar el final de la guerra significa la oportunidad de vengarse de su padre, crear y retomar la saga de su familia y la decisión de crecer físicamente. Para Jojo la entrada de las fuerzas aliadas en su ciudad representa liberarse de sí mismo y permitirse un baile.
Oskar trabaja con un grupo de enanos de circo por los territorios ocupados, los únicos que lo entienden. Jojo tiene suficiente con el circo que hay a su alrededor y su gran amistad con Yorki, otro niño que sufre la guerra como él. Scarlett Johanson que interpreta a la madre de Jojo demuestra sus enormes dotes como actriz en uno de sus mejores papeles y nos recuerda de alguna manera Roberto Benigni extraordinario papel de La vita é bella de demostrarle a su hijo que en medio del horror y la estupidez autómata de la guerra, uno puede encontrar algo de belleza. Sam Rockwell en el papel del Capitán Klezendorf está de igual manera magistral y mostrando que en los peores momentos y en el delirio del ser humano, siempre puede salir lo mejor del ser humano.
Al final de Jojo Rabbit, como hace cuarenta años al final del Tambor de hojalata, al prenderse las luces permanecí unos momentos en la butaca en silencio, golpeado, estrujado por lo que acababa de ver, frente a la grandeza de esas cintas acerca de dos niños en la guerra que al final los dejan al final en ese oscuro sendero maravilloso que es crecer.
De los libros que las originaron escribiré otro día.


imagenes: filmmin.es
                hipertextual.com

martes, 1 de octubre de 2019

Soledad Acosta de Samper la prolífica escritora del siglo XIX.




Una de las verdaderas glorias de la literatura colombiana vivió y escribió en una época en que las mujeres no tenían muchos campos en los que desarrollarse.

Armando Enríquez Vázquez

En la sociedad de la naciente Colombia, como en la de México algunas de las profesiones donde muchas de las mujeres más brillantes de finales del siglo XX, se desarrollaron estaban relacionadas con la literatura y el periodismo. Dentro de la cultura colombiana una de estas mujeres fue Soledad Acosta de Samper, una de las prolíficas autoras de aquella nación y sin duda la de mayor producción durante el siglo XIX y principios del siglo XX. Acosta incursionó en todos los géneros literarios.
Soledad Acosta nació el 5 de mayo de 1833 en Bogotá, su padre Joaquín Acosta era, en el momento de nacer la escritora, subteniente del Batallón de Cazadores de Nueva Granada, había sido nombrado directamente por Simón Bolívar. Acosta fue además geógrafo, historiador y discípulo de Alexander von Humblodt. La familia se mudó a Paris cuando Soledad era pequeña, ciudad a la que llegaron en 1846. Antes vivieron en Nueva York y Soledad junto con su madre Carolina Kembel un año en Halifax, Canadá. La misma estancia en la Ciudad Luz no fue muy larga pues con las revueltas en Francia de 1848, el militar decidió regresar con su familia a Colombia. El militar se estableció entonces en la caribeña ciudad de Santa Marta. En 1852 fue nombrado General y un año después murió. Soledad conoció en unas fiestas regionales a su futuro esposo el periodista y político José María Samper, el matrimonio tuvo lugar en 1855. En 1857 Soledad regresó a París, esta vez con su esposo quien ostentaba un cargo oficial del gobierno colombiano. Desde Europa, Soledad comenzó a colaborar con diferentes publicaciones colombianas como El Mosaico y La Biblioteca de Señoritas, que fue la primera revista dirigida al público femenino en Colombia. Soledad trabajó como corresponsal, también colaboró en la publicación peruana El Comercio de Lima. Acosta de Samper escribió reseñas, críticas y análisis de arte. Estos periódicos y revistas no sobrevivieron por mucho tiempo, en parte por el público al que iban dirigidos y los altos costos de producción.
En 1864 publicó su primer cuento titulado La perla del valle. En 1867 publicó Dolores la primera de más de veinte novelas que escribió a lo largo de su vida. Entre ellas Una holandesa en América, que narra el viaje de una joven holandesa a Colombia para reencontrarse con sus padres que cuando zarparon rumbo a Colombia con la idea de hacer la América, prefirieron dejar en su país a su hija al cuidado de una tía. El personaje creado por Acosta es una antítesis de las mujeres de las novelas románticas escritas por los anquilosados escritores del mundo que gustaban de mujeres pálidas, débiles y listas para morir de amor. Lucía la holandesa viaja sola a Colombia, es letrada y no necesita de un hombre para crear su plan de vida.
Soledad Acosta Samper también escribió novela histórica y sin duda una de las más atractivas, al menos para mi atención es Los piratas de Cartagena, en el que la colombiana narra algunas historias de una ciudad que sufrió de manera intermitente la visita, asedio y asalto de diferentes piratas que se escondían el Caribe y Las Antillas patrocinados por Francia e Inglaterra como Robert Bahal y Francis Drake. Como novelista histórica no podía faltar en la obra de Soledad una biografía de su propio padre el General Joaquín Acosta.
Acosta de Samper fue también la primera colombiana en dirigir, editar y financiar una revista en aquella nación. La revista La mujer, se publicó de manera quincenal de 1878 a 1881.
Soledad Acosta de Samper continuó escribiendo durante el resto del siglo XIX y la primera década del siglo XX, escribió además de la prosa y poética, cuatro obras de teatro.
Murió el 17 de marzo de 1913 casi a los ochenta años.
2013 fue declarado por el Ministerio de Cultura de Colombia el año de Soledad Acosta de Samper conmemorando de esta manera el centenario de la muerte de la brillante escritora y excepcional mujer.  


publicado en mamaejecutiva.net el 23 de septiembre de 2019
imagen wikipedia.org

martes, 17 de septiembre de 2019

Flora Nwapa, la nigeriana que escribió y publicó.




Conocida como La madre de la literatura africana moderna Nwapa fue la primera mujer del centro de África que publicó una novela de forma internacional y fundo una editorial.

Armando Enríquez Vázquez

Muy poco o nada realmente sabemos en México acerca de la literatura africana, mucho menos de las escritoras africanas. Esta es la semblanza de Flora Nwapa quien no sólo escribió, si no que fue activista, maestra y editora.
Flora Nwapa nació en Oguta, una pequeña población de Nigeria, al sur en el delta del río Niger, el 13 de enero de 1931. Su nombre completo era Florence Nwanzuruahu Nkiru Nwapa. Tanto su madre como su padre eran profesores. Sus primeros estudios los realizó en una escuela para niñas. Estudió en la Universidad de Ibadan que se acababa de inaugurar en 1948 y es la universidad más antigua de Nigeria. Tras terminar sus estudios en 1957, viajó a Edimburgo donde continuó estudiando. A su regreso a Nigeria comenzó su carrera como educadora y maestra en diferentes instituciones, como la Escuela de la reina, en Enugu y más tarde en la Universidad de Lagos, además de trabajar en el Ministerio de Educación.
En 1970 fue nombrada Ministra de Salud y Servicios Sociales lo que la convirtió en primera ministra de Nigeria. En 1974 fue nombrada Ministra de Desarrollo Urbano. Nwapa se consideraba a sí misma como feminista.
A los 35 años publicó su primera novela titulada Efuru. Gracias a la recomendación de Chinua Achebe, uno de los más importantes autores nigerianos y contemporáneo de Nwapa, la novela fue publicada en 1966 por la editorial inglesa Heinemann Publishing en Inglaterra, esta editorial fundada en 1890, creó en los años sesenta una colección dedicada a los escritores africanos. Nwapa se convirtió en la primera escritora nigeriana dentro de la colección, pero más importante se convirtió en la primera africana del centro del continente en publicar y en ser publicada por una editorial extranjera. Esto hizo qué para muchos críticos de literatura africanos, Flora Nwapa fuera considerada como la madre de la literatura nigeriana y por extensión de África. Mientras que la crítica de Occidente no recibió de la misma manera la novela y la consideró una obra menor. Algo que la escritora peleó por mucho tiempo diciendo que los hombres occidentales no eran capaces de entender a una mujer africana.
Efuru retoma ciertas leyendas del área de Oguta y cuenta la historia de una mujer independiente que al buscar su propio destino queda sola en el mundo viuda y sin hijos. En 1970 publicó su segunda novela Idu, y en 1975 Never Again.
En 1967 Flora se casó con un empresario nigeriano llamado Gogo Nwakuche, con quien tuvo tres hijos.
En 1976 fundó una editorial a la que llamó Tana Press y que más tarde se convirtió en Flora Nwapa Books Ltd. Con estas editoriales Flora publicó sus textos, así mismo publicó a muchos jóvenes escritores nigerianos.
Escribo porque quiero escribir. Escribo porque tengo una historia que contar. Tengo siempre la necesidad de escribir y relatar historias. No pretendo tener una misión. Si continúas leyendo mis libros tal vez veas un objetivo. Continúo escribiendo sólo porque lo encuentro placentero. Me siento satisfecha con lo que hago. Escribió en alguna ocasión Nwapa.
Flora Nwapa murió el 16 de octubre de 1993 de neumonía a la edad de 62 años.
Escribió otras dos novelas: One is Enough, Women are Different. Publicó además varios libros para niños y dos libros con ficciones cortas. Fue autora de dos largos poemas llamados Cassava Song y Rice Song.


Publicado el 11 de septiembre 2019 en mamaejecutiva.net

martes, 10 de septiembre de 2019

Shirley Jackson antes de Stephen King.




La prolífica y extraordinaria escritora norteamericana que dentro de una vida ordinaria creó obras claves en la literatura fantástica del siglo XX.

Armando Enríquez Vázquez

El primer acercamiento a la obra de Shirley Jackson lo tuve de manera fortuita hace más de treinta y cinco años, cuando vi un corto basado en su extraordinario y uno de sus más conocidos cuentos; La lotería. Durante muchos años llevé el corto en mi mente sin saber bien quien era la autora de la perturbadora historia.
Cuando uno busca información se encuentra muchos lugares comunes acerca de esta extraordinaria escritora; se le compara o se le pone como musa de Stephen King, sin siquiera analizar su obra y pensar que la visión de la primera, no tiene que ver nada en lo absoluto con la del segundo. Críticos y comentaristas solo saben hacer comparaciones. Se olvidan que la indiferencia de los críticos literarios y de los editores al extraordinario trabajo de Jackson tiene que ver con el machismo de la época, hay que pensar en el número de autoras que en campos específicos de la literatura a lo largo del siglo XX optaron por utilizar nombres neutros o de hombres para tener lectores y lidiar con editores.  
La gran coincidencia entre Jackson y King se da en lo prolífico de la creación de ambos escritores. 
Shirley Jackson quien entre sus muchas ficciones escribió La maldición de Hill House, que recientemente adaptó como serie Netflix y que es considerada la mejor novela de casas encantadas de la historia, no es una escritora cuyo talento, como muchos quieren hacerla ver, nazca del tedio, de la rutina de una madre de familia, Jackson es una de las mentes más imaginativas de su generación y en general de la literatura norteamericana del siglo pasado, con las obsesiones personales de una gran escritora, cuya cotidianidad era igual de concreta que la de los escritores que a pesar de tener un empleo tedioso y burocrático lograron escribir obras maestras de la literatura. O del mismo Kafka quien jamás publicó en vida.
Shirley Jackson nació el 14 de diciembre de 1916 en San Francisco California. Desde pequeña escribía cuentos y poesía, era gran lectora de los cuentos de los hermanos Grimm, la saga de Oz y de Tarzán de los monos. Cuando cumplió 16 años la familia cambió radicalmente de hogar, mudándose a la costa este de Estados Unidos a la ciudad de Rochester, en el inició de su educación universitaria Jackson fue admitida en la Universidad de Rochester.
En 1936 abandonó la Universidad por motivos que no son muy claros, su biógrafa Ruth Franklin en su libro, Shirley Jackson a Rather Haunted Life, insinúa la posibilidad de que durante el año que Jackson permaneció en casa de sus padres intentó al menos una vez suicidarse. Las razones nunca quedaron claras, pero Franklin las atribuye a las presiones sociales a las que por primera vez fue sometida Jackson. Durante ese año en casa, la joven se impuso el objetivo de escribir al menos mil palabras diariamente.
En 1937, regresó a la escuela esta vez a la Universidad de Syracuse donde publicó su primer cuento titulado Janice. Fue en Syracuse donde conoció a su esposo, Stanley Hyman una vez terminados sus estudios ambos se dedicaron a trabajos que los ayudaban a sobrevivir, En 1940 Jackson comenzó a publicar sus relatos en las revistas The New Yorker y The New Republic. Hyman consiguió una posición en el cuerpo académico de la Universidad de Bennington y con el tiempo adquirió una excelente reputación como crítico literario. Por el resto de su vida Jackson se dedicó a ser un ama de casa. Crio cuatro hijos y se encargó de su casa, lo que no le impidió ser una escritora muy productiva.
Alguna vez Jackson dijo; Mientras todos los días expulses todo con tu escritura, nada puede hacerte daño. Shirley Jackson presumía de saber de brujería y practicarla. Era aficionada a las viejas mansiones de Estados Unidos, alguna vez declaró que las casas de la costa este de Estados Unidos jamás podrían estar encantadas, las de la costa oeste, su natal California, sí, porque su arquitectura era más retorcida.
El 26 de junio de 1948, la famosa revista The New Yorker publicó su cuento La Lotería, los lectores de la revista reaccionaron de diferentes maneras frente al texto, pero no cabe duda que su publicación fue hasta cierto punto un escándalo y la escritora se convirtió en foco de atención entre los lectores norteamericanos. También ese año publicó su primera novela The Road through the Wall.
A principio de los años cincuenta inició la publicación de lo que se conoce como sus novelas góticas de las cuales las dos más importantes son La maldición de Hill House y Siempre hemos vivido en el castillo.
Hyman consiguió un empleo en la revista The New Yorker que había publicado el cuento de Jackson y la familia se mudó a Wesport, Connecticut, se dice que la casa de la familia siempre estaba llena de escritores, poetas y otros ratones de biblioteca.
También escribió dos libros con crónicas humorísticos; apuntes autobiográficos sobre la forma de educar y convivir con sus cuatro hijos; el primero fue publicado en 1953 con el título de Life Among the Savages y en 1957 publicó un segundo libro llamado Raising Demons.
Durante su vida disfrutó de algunos premios en 1944 su cuento Come Dance with Me in Ireland fue nombrado el mejor cuento del año de Estados Unidos. En 1951 volvió a ganar esta distinción esta vez con el cuento Hangsaman y en 1956 una vez más por One Ordinary Day with Peanuts. En 1961 ganó el famoso premio Edgar Allan Poe por el cuento Louisa, Please Come Home.
En 1963 se estrenó la primera adaptación de una novela de Jackson al cine, con The Haunting, dirigida por Robert Wise.
El 8 de agosto de 1965, Shirley Jackson se acostó para tomar su diaria siesta y una sorpresiva falla cardíaca acabó con su vida. Se dice que durante años la escritora consumió anfetaminas y alcohol. Tenía solo 48 años.
En 2007 se instituyó el premio Shirley Jackson de literatura que reconoce lo mejor en textos de terror, suspenso psicológico.


publicado en mamaejecutiva.net el 2 de septiembre de 2019

martes, 6 de agosto de 2019

Alicia Lidell de este lado del espejo.




La obra del matemático y párroco Charles Dodgson que Disney destrozó y muchos quieren ver como una inocua obra infantil de fantasía desbordada tuvo una musa real: Alicia Lidell.

Armando Enríquez Vázquez

Parafraseando la cursi carta del Sun en 1897; “Sí existe, mejor dicho, existió Alicia.” Quienes hemos leído las dos obras del Párroco Charles Dodgson, conocido por su seudónimo literario como Lewis Carroll; Alicia en el País de las Maravillas y de A través del espejo y lo que Alicia encontró al otro lado, sabemos que estos dos libros son mucho más de lo que nos quieren hacer creer. Estas dos obras de Carroll son sin duda las más conocidas del autor, y a lo largo de los años han sido editadas, reproducidas, transformadas, recortadas, reinterpretadas y vejadas por diferentes editores, editoriales, directores de teatro y cine, pero sobre todo por Disney, que vulgarizó y minimizó una obra muy importante de la literatura infantil, como lo hizo con otras obras maestras como Peter Pan, Pinochio o Winnie The Pooh.
La historia de Alicia como otras nace de una persona real y de un escritor que inspirado en esa persona escribió las aventuras de Alicia. La persona real era una niña llamada Alicia Lidell.
Alicia Lidell nació el 4 de mayo de 1852 en Westminster en Inglaterra, la cuarta de diez hijos. Su padre era el decano de la universidad Christ Church en Oxford; Henry Lidell, donde Dodgson era tutor de matemáticas, Dodgson era también un gran aficionado al recién inventado arte de la fotografía y fue durante una sesión de fotografías de la catedral, cuando conoció a Alicia y sus dos hermanas mayores Lorina y Edith quienes atraídas por la actividad del joven Dodgson se acercaron a él. Para Dodgson el suceso no pasó desapercibido y se conoce incluso la fecha en que el autor y matemático conoció a las niñas Lidell porque lo anotó en su diario. El 25 de abril de 1856 se dio este encuentro que tendría como desenlace la creación de uno de los más maravillosos cuentos infantiles de la literatura universal. La entrada en el diario del joven matemático, fotógrafo y escritor lo calificó como un día con un significado especial. Durante los siguientes años y antes de que Alice se convirtiera en la musa que exigió la creación de la historia en el país de las maravillas, la relación de Dodgson y la familia Lidell creció. La niña, sus hermanas, otras niñas, los diferentes miembros de la familia Lidell fueron lo que la cámara de Dodgson fotografió. Las niñas fotografiadas por el futuro escritor, posaban y se disfrazaban de acuerdo con toda una serie de vestuarios y escenografías que Charles Dodgson tenía. Alicia aparece es la protagonista de muchas de estas fotografías, una de las más conocidas es en la que ella está disfrazada de niña de la calle, Por estas fotografías mucho se ha especulado acerca de las verdaderas intenciones de Dodgson.
La fecha del 4 de julio de 1862 resulta histórica porque fue cuando se contó por primera vez la historia de Alicia a insistencia de la jovencita de diez años que, junto con sus hermanas, Charles Dodgson y un amigo del escritor, remaban en un bote por el río Támesis para disfrutar de una tarde de té en el campo. Alice Lidell además le pidió a Dodgson que escribiera la historia para poder leerla cuantas veces ella quisiera. Charles Dodgson le regaló a Alice en la navidad de 1862 un manuscrito ilustrado por él con la primera versión de Alicia y sus aventuras Bajo Tierra, a sugerencia del padre de la niña cuando el texto fue publicado al año siguiente el título había sido cambiado a Alicia en el País de las Maravillas.
En el verano de 1863 la relación entre Dodgson y los Lidell se cortó de manera abrupta y decisiva, el hecho de que la hoja del diario del párroco que podía dar una explicación a este cambió en la relación fuera arrancada tras la muerte de Dodgson ha sido motivo de miles de especulaciones. Una de las teorías más recientes supone que la madre de Alicia decidió dar por terminada la amistad con Charles Dodgson porque este tenía intenciones de pretender a la institutriz de las jóvenes o en caso extremo de pretender a Lorina la hermana mayor de Alicia. Otras historias basadas en las fotografías de las niñas han presupuesto que Dodgson podría haber sido un pederasta.
Charles Dodgson no vio a Alicia en un año, hasta que 1864 le obsequió la segunda parte de la historia de Alicia: A través del espejo y lo que Alicia encontró al otro lado. Ahí las vidas de los dos seres humanos se separan, Dodgson hizo una anotación en su diario acerca de cómo había encontrado a Alicia cambiada y no para bien.
Alicia creció y tuvo una historia de amor con el más joven de los hijos varones de la Reina Victoria; Leopoldo que era estudiante de Christ Church, sin embargo, la reina no permitió que la relación prosperara. Ella esperaba que sus hijos se casaran únicamente con miembros de la nobleza. Alicia Lidell terminó casándose con millonario jugador de cricket llamado Reginaldo Hargreaves, que también había sido alumno de Christ Church. El Príncipe Leopoldo por su parte se casó como lo quería su madre con una princesa alemana. Alicia y Hargreaves tuvieron tres hijos, dos de los cuales murieron en combate en la I Guerra Mundial. Alan en 1915 y Leopold, que llevaba el nombre del gran amor de su madre, en 1916. Lo curioso de la historia Real de amor de Alicia es que Leopoldo también nombró a una de sus hijas con el nombre de Alicia y fue el padrino de Leopoldo Hargreaves a petición de Alicia.
Tras la muerte de su esposo y con la situación social y economica cambiante en todo el mundo, Alicia tuvo que vender el manuscrito que le había regalado Charles Dodgson a un inversionista norteamericano para mantener su estilo de vida.
Alicia Hargreave, Lidell de soltera, murió el 16 de noviembre de 1934 en Kent, Inglaterra. De la Alicia que fue musa e inspiración de Dodgson no sólo sobreviven los dos libros que Disney pervirtió con sus insulsas películas, sino muchas de las fotografías que el párroco le tomó a la niña de la que según muchos se enamoró.
El manuscrito original regresó a Inglaterra en 1948 y pertenece a la colección del Museo Británico.


imagen: wikipedia.org

viernes, 7 de junio de 2019

No contar todo… lo suficiente para desnudarse




La saga biográfica del abuelo, el padre y el escritor es una de las narrativas más poderosas e íntimas de la literatura mexicana.

Armando Enríquez Vázquez

Acabo de leer No contar todo un texto publicado en 2018 por Random House y que a manera de novela cuenta la historia de tres generaciones de la familia del escritor Emiliano Monge, autor del texto. Uno de los textos más poderosos que he leído en las letras de nuestro país.
Las ganas del escritor de exorcizar demonios muy personales y familiares, incluso el hecho de intentar de exorcizar los de sus antepasados da como resultado un texto formado de un diálogo a gritos, de otra manera no se puede leer. Reclamos padre/abuelo encerrados en el estudio de la casa de la infancia del escritor en México que no se pueden imaginar sin los litros de alcohol que insinúa Monge en el texto, en una casa en España donde padre e hijo de manera igual de poco cordial discuten y se enojan uno con el otro de manera constante por los secretos que el hijo quiere que el padre le revele. Una serie de apuntes en cuadernos, testimonio de la mente profundamente insatisfecha y perversa del abuelo y la insinuación de la maldición que ya corría en las venas del bisabuelo.  Un exorcismo en público frente a desconocidos que leemos y tomamos una visión particular acerca de la familia Monge y sus carencias y abundancias para dejarnos mudos y hacer la introspectiva correspondiente a nuestro núcleo familiar.
El libro de Monge, es mucho más que un simple vómito de todo aquello que molesta al escritor desde hace décadas, algo que se deduce de la lectura. No es un ejemplo de creación literaria que capaz de contar historias de personajes aberrantes hasta cierto punto y que no por eso dejan de ser entrañables para Monge, Es un texto inclemente con él y su entorno familiar. Su padre, guerrillero mexicano de los años de nuestra guerra sucia, al que le cuesta tanto trabajo admitir la parte criminal de su tío materno y segundo padre, Leopoldo Sánchez Celis, Gobernador de Sinaloa de 1963 a 1968 y narcopolítico asociado con Félix Gallardo quien inició como escolta del gobernador antes de volverse el primer gran capo del narcotráfico en México y cuya historia esta contada de manera velada en la primera temporada de la serie Narcos: México de Netflix, o el posible arrepentimiento de su padre, Carlos Monge McKey quien desapareció de la vida de Monge Sánchez cuando este era un niño.
En un país donde la familia es sagrada, donde como en melodrama de la época dorada del cine mexicano, las buenas costumbres únicamente aceptan la posibilidad de una familia buena, muy buena y ejemplar incapaz de reconocer macula alguna y la que en caso de existir trapos sucios estos se lavan en casa, Emiliano Monge ha decidido sacar al sol un montón de trapos de todo tamaño llenos de mierda personal y de su familia.  
Carlos Monge McKey, Carlos Monge Sánchez y Emiliano Monge conducen la trama familiar a lo largo de 388 páginas, cada quien en un estilo decidido de manera arbitraria por Emiliano Monge.
Recuerdo algo que alguna vez leí de W.H. Auden acerca de los poetas ingleses del pasado y mientras alababa el genio y la pluma del poeta William Woodsworth aclaraba era sin duda el poeta al que no le hubiera gustado conocer en persona por su personalidad mezquina en escencia desagradable, creo que algo similar me pasó tras leer el texto de Monge, reconozco y admiro su talento, como persona no me gustaría ni saludarlo.
A pesar de lo doloroso o impúdico que resulta a los ojos de muchos lectores. el ejercicio de purificación de Monge, lo cierto es que como anuncia el título desu libro, Monge no lo cuenta todo y es obvio en la manera que se interrumpen o silencian los diálogos. En las historias que nos quedamos con ganas de conocer y en el cuaderno / diario de su abuelo, pero sobre todo en esa misma calidad de mitómano y mentiroso que Monge presume de sí mismo. No contar todo no es un texto autocomplaciente, ni de autoflagelo. Es simplemente el resultado de lo que Emiliano Monge ha decidido contarnos de su familia paterna, de la decadencia propia y las aventuras a veces siniestras de sus antepasados.
Como algunas de las familias de Nabokov, la familia Monge está podrida, lo aterrador no es que a diferencia de Nabokov la historia de Monge alegue ser real, lo admirable es el valor y entereza con la que el escritor mexicano toma la decisión de contar parte de esa historia. El libro vale la pena leerse porque muy pocos fenómenos literarios en nuestro país tienen la complejidad del texto de Monge y se sienten tan auténticos como él.

jueves, 28 de febrero de 2019

Releer “El Complot Mongol”



Sin duda una de las obras maestras de la literatura mexicana de la segunda parte del siglo pasado. “El complot Mongol” debe ser leído por todos una y otra vez.

Armando Enríquez Vázquez.

Hace ya más de treinta años que leí por primera vez “El Complot Mongol” de Rafael Bernal (1915-1972) en los años ochenta la Secretaría de Educación Pública editó una colección de textos a la que titulo Lecturas Mexicanas y entre otros textos básicos de nuestra literatura incluyó la obra de Bernal que no había sido reimpresa desde su primera publicación en 1969 por la editorial Joaquín Mortiz.
Hace un par de semanas me dí al placer invaluable de la reelectura del texto sólo para descubrir que esa maravilla que es leer por primera vez la historia de Filiberto García, el pistolero a sueldo disfrazado de policía y con misión de espía y agente de la guerra fría quien busca encontrar a los autores intelectuales de un supuesto atentado en contra del Presidente de Estados Unidos durante su visita a México, se vuelve un gozo y sigue siendo tan actual como lo fue en el año de su publicación.
“El Complot Mongol” reconocida como una de las novelas fundamentales para la historia de la Novela Policiaca en nuestro país, y yo diría de la narrativa en general, tiene una claridad narrativa y la pluma magistral de uno de los escritores mexicanos menos reconocidos a causa de su ideología de derecha.
Más allá de la anécdota típica de la guerra fría y que casi puede compararse con novelas igual de desesperanzadoras como las del gran John Le Carré, la historia de Bernal es tan chilanga como las novelas de su sucesor Paco Ignacio Taibo II quien con Héctor Belascoarán Shayne ha hecho de lo más vulgar, de vulgo pueblo, del chilango un fenómeno literario.
“El Complot Mongol” nos muestra un lado oculto de nuestra ciudad, un microuniverso dentro de la cotidianidad de la metrópoli capital del país; El barrio chino, la vida de los chinos, el opio y el tráfico de personas que ya desde entonces existía desde el gigante de Oriente hacía diferente partes del mundo, incluido México.
El narcotráfico y los grupos de crimen organizado con sus nexos en el extranjero están retratados en la novela, pero también las ambiciones de políticos priístas, hoy de cualquier partido, por hacerse del poder sin importar la forma y el servilismo al interior de los diferentes cuadros políticos. La novela es tan actual como las del magistral Elmer Mendoza y entre “El Complot Mongol” y “Un Asesino Solitario”, del sinaloense, puedo ver un cierto hilo conductor que da como resultado dos de las grandes novelas, si no es que las mejores, de intriga en la segunda mitad del siglo XX.
El personaje principal de “El Complot Mongol”, Filiberto García, es el matón resultado de la Revolución, hombre sin estudios, sin mayor ambición que los bienes y placeres terrenales que desde la astucia de haber sobrevivido a la falsa paz que imperó en México, sabe jalar el gatillo en su propio beneficio y sirviendo al mejor postor, lo que le ha dado un situación privilegiada económica y socialmente y quien puede actuar en rebeldía por su interés personal. Malhablado, García es uno de los primeros personajes de nuestra literatura en el que las llamadas “malas palabras” no se sienten forzadas y fluyen de manera natural.
Ya en 1977 se llevó la obra de Bernal al cine estelarizada por Pedro Armendáriz Jr. como Filiberto García y se anuncia que este 2019 se estrenará una nueva versión en cine de la película con Damián Alcázar en el papel de García.
Yo me quedo con la novela y en unos años la volveré a desempolvar y leerla con el mismo gusto y sorpresa que en esta ocasión.


jueves, 15 de noviembre de 2018

A la memoria de Fernando del Paso.




Fernando de Paso es sin duda uno de los principales escritores de nuestra literatura, tras su muerte poco a poco lo iremos revalorando y poniendo en el lugar que le corresponde.
Armando Enríquez Vázquez
Lo primero que leí de Fernando del Paso a principios de los años ochenta fue El Palinuro de México y me fascinó, el dominio del español del escritor mexicano que no estaba en México y que era temiblemente mexicano cimbró mi alma, poco después conseguí José Trigo que me impactó de mayor manera.
Entre los grandes inicios de los libros de la literatura sin duda se encuentra el arranque de José Trigo;
“Era.
Era un hombre.
Era un hombre de cabello encarrujado y entrecano. Tenía cuantos años. Treinta y cinco, cincuenta. Cincuenta y cuatro trenes salen todos los días de la vieja estación de Buenavista y yo los cuento como cuento sus años.”
Junto con el Quijote de Cervantes, Dos Crímenes de Ibargüengoitia, Sí una noche de invierno un viajero de Italo Calvino, Cien años de Soledad de Gabriel García Márquez y El Trópico de Cáncer de Henry Miller, este es para mí gusto, uno de los mejores inicios de una novela, algo que nos hace sin dudarlo continuar la lectura.



Después están esos textos maravillosos, viñetas que forman la novela de la intervención francesa Noticias del Imperio; el soldado que lleva las cajas con los linotipos, la partida de lotería en los salones imperiales de Napoleón III, Los monólogos de Carlota, loca y a muchos años de distancia de su aventura mexicana, que van uniendo los otros textos y la historia.
A lo largo de mi vida siempre que iniciado un texto nuevo o desconocido para mi de Fernando del Paso tengo la dicha de saborearlo y regocijarme con él, sorprenderme lo cual como lector agradezco.
Recuerdo que cuando leí sus sonetos ninguno llamó mi atención como el Soneto del huevo pasado por agua. Que a continuación reproduzco:

                                                                                                               Para Ulalume González de León
Érase que se era un huevo puro,
un huevo niño, cándido, inocente,
al que le dio, ya siendo adolescente,
por ser un huevo de carácter duro.

Y para hacerse firme, audaz y maduro
se dio un baño de tina en agua hirviente
mas quebróse al entrar y de repente
nuestro huevo encontróse en grave apuro.

"Derrame yemular, traigan más plasma",
dijo el galeno: "inyéctenlo de nuevo",
mas oh dolor, no le salvó la vida:

Le dio fiebre amarilla, flemas, asma
le dio de todo y al fin el pobre huevo
murió de enfermedad desconoSIDA


Así Fernando del Paso fue capaz de recrear con lujo de detalles y como una joya de escritura sobre el siglo XIX en México, pero también sobre las cortes europeas de la época, mientras escribía también sobre grandes acontecimientos del México contemporáneo, un divertimento que contenía a un huevo de gallina y al SIDA en él. Literatura infantil, ensayos. Lo barroco, la riqueza del idioma y la fuerza de las imágenes de Noticias del Imperio o de José Trigo, están presentes también en sus breves sonetos.
Del Paso era un excelente escritor, que lloraba, reía, bostezaba escribía y soñaba en castellano como lo remarcó en su discurso de aceptación del Premio Cervantes, que le fue otorgado hace tan sólo tres años. Fernando del Paso es un escritor que logra hacernos, y seguramente hará a futuras generaciones, leer, soñar, reír y divertirse en ese mismo castellano.
Dibujante excelso que en su juventud pasó por esa tierra de penitencia y egos inflados que se llama publicidad.



La muerte de Fernando del Paso, como la de los otros hombres creativos que influyeron en quien soy, me duele como perder a un pariente al que no volveré a ver y no porque alguna vez haya tenido al escritor frente a mí, sino porque nada de lo que lea salido de su pluma será nuevo, no habrá nuevas obras del autor que esperar con entusiasmo. A veces el placer de releer tiene ese mórbido placer nostálgico del que ve una fotografía sabiendo que quienes están en ella jamás volverán a estar juntos. Así me pesa la muerte de Fernando del Paso.
Dice Borges en uno de sus poemas que hay una línea de Verlaine que no volverá a leer, yo espero volver a leer muchas veces más las líneas de Fernando del Paso que más me gustan y darle una vuelta nueva a sus libros.
Si de alguna manera azarosa llegaste a este texto, sin saber bien a bien quien era Fernando del Paso, yo te invito a que busques un libro de él y lo leas, que honres la memoria del escritor y del hombre que no todos querían, ni conocen su obra en su propia patria. Y si llegaste por leer algo sobre el genial autor, vuélvelo a leer ese el mejor homenaje a su memoria y su obra.


Los dos dibujos de arriba fueron hechos por Fernando del Paso.

viernes, 21 de octubre de 2016

¿Y la Literatura?




Los premios más allá del efímero prestigio y el dinero que representan, no tienen ningún peso sobre el valor verdadero de la obra.

Armando Enríquez Vázquez

En una era de que decir multimedia es referirse a todo y a nada, pareciera que los miembros del jurado del Premio Nobel de Literatura han perdido en el cajón de la modernidad el significado de la palabra Literatura.
No es que siempre hayan sido los más acertados, y sabemos bien que en cuestión de gustos se rompen géneros y su omisión de grandes escritores como Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Louis Ferdinand Celine, Italo Calvino y otros grandes escritores ha sido reivindicada por la historia y los lectores, mientras la academia premiaba a políticos como Winston Churchill y personajes menores de la literatura.
Pero nadie es perfecto y menos a los ojos del otro.
Más allá de eso, esperar cada otoño el nombramiento del ganador del Premio Nobel guardaba, para mi lector, la magia de descubrir nombres de nuevos escritores o la alegría de ver a un escritor de mi gusto recompensado, como quien ve a un querido amigo ser reconocido y así me pasó con Gunter Grass, Mario Vargas Llosa, Harold Pinter, Octavio Paz o Seamus Heany. Gracias al Nobel he conocido escritores maravillosos como Kenzaburo Oé o Wislawa Szymborska.
Sin embargo, estos dos últimos años, debo reconocer, que me he quedado con amargo regusto ante la noticia del ganador de este premio. No por demeritar la importancia de la obra de Svetlana Aleksiévich, la cual debo reconocer no conozco. Así como tampoco la de Bob Dylan, músico al que admiro desde la adolescencia y forma parte del soundtrack de mi vida, sino porque la Academia ha decidido por personas que no son literatos en el más estricto sentido de la palabra.
Sabemos que los premios más allá del efímero prestigio y el dinero que representan, no tienen ningún peso sobre el valor verdadero de la obra, que no son más que buenos pretextos para celebrar el trabajo de una creación y darse un respiro para continuar. Lo preocupante es que un organismo del prestigio de la Academia Sueca, haya decidido borrar de manera tácita la palabra Literatura de su vocabulario.
El hecho de que tanto Aleksiévich, como Dylan escriban no los convierte en autores de Literatura. Aleksievich es una aclamada periodista bielorrusa cuyo mérito en la literatura es nulo. El periodismo es un oficio moderno que tiene como fin divulgar la verdad a través de la palabra escrita, pero no eso no lo convierte de ninguna manera en Literatura. La Literatura es una de las bellas artes y como tal una forma de expresión cuyo único fin se encuentra en sí misma a diferencia del periodismo que utiliza la palabra para alcanzar su fin. La Literatura no necesita ser clara, ni concisa. No pretende en el peor de los casos alcanzar de un sólo impacto a las masas. La literatura abreva en las aguas que ella misma crea y en ella se nutre y crece. No necesita, ni busca divulgar nada, más que a sí misma.
En el caso de las letras de las canciones de Dylan, por más elementos poéticos que lleguen a contener, unicamente están completas con la música que forma parte indivisible de la creación de Dylan, una obra no se puede desmantelar para utilizar la parte que se necesita para justificar una acción como la asignación de un Premio. Dylan ha escrito dos libros, una novela en 1971, titulada Tarántula y la primera parte de su autobiografía a la que llamo Crónicas en 2004, escritor pero no merecedor por dos títulos al Nobel de Literatura.
Hay quienes piensan y más hoy en un mundo multidisciplinario que la línea entre el periodismo o la escritura de letras musicales y la literatura es muy delgada. Lo cierto es que en tiempos de lo políticamente correcto; satisfacer a las mayorías, disfrazarse de progresista, hacer voltear a las mayorías hacía a un premio que no tiene y no tendría por qué satisfacer las expectativas de las mismas, parecieran razones suficientes para que la Academia Sueca decida borrar la palabra Literatura.
 Desde mi punto vista, el Nobel ha traicionado por dos años consecutivos, aunque no por primera vez, el valor y el significado de la palabra Literatura. Ha tergiversado su significado por así convenir a sus intereses políticos o populares. Con la aprobación de algunos escritores, me pregunto ¿qué dirían si esta actitud se comienza a convertir en tendencia y los premios más importantes de Literatura comienzan a otorgarse a cantautores?
Me encantaría ver un Grammy a un escritor, bajo la misma lógica absurda de lo interdisciplinar, Un Pullitzer a un documentalista y cómo reaccionarían las comunidades de la música o periodística frente a este hecho.
Bob Dylan es un trovador y uno de los mejores en la historia contemporánea de la música son duda alguna pero no es un escritor.
Y así, la Academia Sueca despreció por segundo año consecutivo a la Literatura.

publicado en blureport.com.mx el 14 de octubre de 2016
imagen: DeathtoStock.com

jueves, 15 de octubre de 2015

Henning Mankell.



Mankell puso la literatura sueca contemporánea a la vista del mundo, abrió los estantes de las librerías para que otros escritores suecos como Stieg Larsson y Asa Larsson pudieran ser leidos.

Armando Enríquez Vázquez

El pasado lunes 5 de octubre murió Henning Mankell, el escritor que nos hizo leer novela policiaca sueca, que creó un inspector; Kurt Wallander, humano demasiado humano. A lo largo de más de una década y once novelas, así como un volumen de historias cortas Wallander envejeció en las páginas escritas por Mankell y a lo largo de ese tiempo se hizo de millones de lectores en el mundo, a lo largo de esos teto Mankell nos mostró como cambió Suecia, saliendo de una especie de provincialismo, además Mankell se dio tiempo para escribir otras novelas maravillosas como El chino, una historia global que une a la capital del nuevo capitalismo Chino , con un pequeño pueblo sueco, pasando por una historia del siglo XIX en el oeste americano, El cerebro de Kennedy, Un ángel impuro, la fascinante historia de una mujer sueca que por azares del destino regenteó un burdel en la mitad de África en el siglo XIX y Tea Bag, una historia sobre la migración africana a Suecia y su forma clandestina de sobrevivir.
En enero de 2014, a Mankell le descubrieron dos tumores uno en el cuello y otro en el pulmón, en un principio decidió lidiar con la enfermedad de la única forma que sabía: escribiendo. Tusquets que era su editorial en el mundo de habla hispana, publicó a lo largo de los primeros meses las tres primeras crónicas con las que el escritor inició su viaje personal frente a uno de los infiernos más comunes de nuestros días. Estos textos muy breves y muy personales su pueden leer en el sitio Internet de Tusquets.
Las pequeñas crónicas llevaron al escritor a algo mucho más grande. Un libro que se publicó con el nombre de Arenas movedizas. De la misma forma un fragmento del libro se puede leer en el sitio de Tusquets.
Mankell, no fue sólo un escritor de novela policiaca, ese género al que la petulancia de los llamados literatos quieren hacer menos y que muchas veces es más divertido, revelador del alma humana y estrujante que muchas de esas obras llenas de artilugios que no dicen, ni aportan nada a la literatura y mucho menos al lector. Mankell es uno de los más interesantes escritores de finales del siglo XX y principios del Siglo XXI. Kurt Wallander, que vió pasar los años de la mano del escritor, fue víctima de miedos y enfermedades crónicas como las que padecen muchos en nuestros días. Su incapacidad para entender las razones de los cambios sociales que enfrentaba su país y que son similares en muchas partes del mundo, son los de un habitante promedio del mundo. Wallander resolvió casos que no sólo eran asesinatos, sino historias de enormes corporaciones, de nuevos habitantes suecos, casos que tenían raíces en diferentes países y continentes pero que terminaban afectando al pequeño pueblo de Ystad en Suecia, demostrando que habitamos un mundo cada vez más pequeño, que nadie escapa a la globalización, ni a los temas actuales y enfrentó a lo largo de los años y de las páginas la perdida de compañeros, amigos y amores.   
Kurt Wallander pasó como los grandes investigadores de las páginas de los libros a las pantallas de cine y de televisión. En la versión de la BBC Kenneth Branagh fue el encargado de interpretar al personaje.
Mankell decidió decir adiós a su personaje en 2009, con la novela El hombre inquieto. Pero en 2013 publicó una nueva aventura del Inspector, Huesos en el jardín.
 Mankell escribió no solo novelas, sino teatro y relatos para niños y jóvenes. Con tan sólo 67 años edad Mankell murió al inicio de la semana víctima de ese cáncer agresivo y grave que le fue detectado hace más de un año. Ese que de acuerdo con el mismo lo sumió en un abismo al principio y que lo obligó a seguir escribiendo.
Mankell puso la literatura sueca contemporánea a la vista del mundo, abrió los estantes de las librerías para que otros escritores suecos como Stieg Larsson y Asa Larsson, entre otros talentosos escritores suecos del género, pudieran ser leídos en todo el mundo. Claro, ninguno tiene hasta ahora la profundidad y universalidad de Mankell.

Gracias a Mankell por las horas que me hizo pasar pegado a las páginas de sus novelas y por aquellas que pasaré en la relectura.

publicado en blureport.com.mx el 9 de octubre de 2015
imagen  wiki.commons

martes, 1 de septiembre de 2015

Patricia Highsmith la novela negra en su máxima expresión.



Entre los escritores que más me entusiasma leer se encuentra esta texana, que a pesar de ser reconocida a nivel mundial como una de las más sólidas escritoras de Thrillers aún permanece sin reconocer en su país.
Armando Enríquez Vázquez.
Uno de los libros leídos en mí adolescencia que más me perturbó fue Ese dulce mal.  Con su personaje que sin darse cuenta cruza la delgada línea de la obsesión y cae en la locura. Así es la literatura de Patricia Highsmith perturbadora porque parte de los hechos más triviales y de los sentimientos más comunes que tiene el ser humano, para cruzar líneas morales y éticas, una literatura  amoral, ambigua. Hoy al contemplar una foto de la autora en su juventud creo que todo queda claro.
La imagen de una fascinante, atractiva y dura joven curtida por las bromas de una madre que resentía en más de una forma haberla tenido. Una mujer que sintió a lo largo de su vida que había sido abandonada en más de un sentido. Una mirada cargada de un odio contenido nos llega desde la inocua imagen, misma que podría perfilar el que muchos de aquellos que la conocieron la calificaran como una mujer horrible. La belleza que la hizo sexualmente atractiva a hombres y mujeres. Como uno de los personajes de sus libros.
Patricia Highsmith nació en Forth Worth, Texas el 19 de enero de 1921, su verdadero nombre fue Mary Patricia Plangman. Su infancia y adolescencia no fueron sencillas.  Sus padres fueron Jay Bernard Plangman y Mary Coates un par de artistas, a los que imagino más como bohemios o hípsters contemporáneos. El embarazo no parece haber sido del agrado de ninguno de los dos Bernard insistió en lo inconveniente que era para él, tener un hijo en ese momento y Mary a pesar de decir que si deseaba al bebé bebió aguarrás en un intento por abortar. Nueve días antes del nacimiento de Patricia, la pareja se divorció. Patricia se crió durante sus primeros años en casa de su abuela materna quién la enseñó a leer y puso a su disposición de la niña su biblioteca. Su madre se volvió a casar cuando Patricia tenía tres años de edad. Con Stanley Highsmith, la familia se mudó a Nueva York, cuando Highsmith cumplió 12 años regresó por un año a Fort Worth a casa de su abuela en lo que ella definió como el año más triste de su vida. Ese año Highsmith conoció a su padre biológico, el encuentro fue breve, de diez minutos cuando mucho en los que Jay Bernard se limitó a tomar la mano de su hija en ese primer encuentro. Hubo otras reuniones pero la relación fue siempre fría.
Highsmith estudió en Barnard College y se graduó en filología inglesa. De 1942 a 1948 Highsmith vivió entre Nueva York y México, como muchos jóvenes escritores norteamericanos que buscaban emociones fuertes y exóticas que eran incapaces de encontrar en su país. En 1943 intentó cruzar por primera vez la frontera, pero el número exagerado de libros en sus maletas y su máquina de escribir se lo impidieron. Librado el obstáculo y habiendo enviado un buen número de sus libros de vuelta a Nueva York, Highsmith se adentró en el país, durante esa década la escritora viajó de manera constante a nuestro país, se aficionó al tequila y a Taxco.
En 1950 publicó su primera novela Extraños en un tren. Que de inmediato se convirtió en un éxito literario y rápidamente Alfred Hitchcock se interesó por los derechos de la obra para realizar una de sus obras maestras. Highsmith, nunca se reunió con el director de cine y según contaba ella, sólo en una ocasión habló por teléfono con él, estando Hitchock en California y ella en Nueva York. En esa ocasión Hitchcock se quejó del trabajo del guionista con el que contaba y al cual despidió para contratar a Raymond Chandler, quien fue el responsable del tratamiento final del guión. Highsmith nunca conoció a Chandler. 



   
Su segunda novela fue publicada con seudónimo, pues sus editores la habían etiquetado como una escritora de misterios y la novela de Highsmith trataba de algo totalmente diferente: La relación homosexual de una mujer. El precio de la sal, publicado también como Carol  y firmado como Claire Morgan, no fue un éxito en una sociedad de posguerra que quería ver todo de esa manera idílica e irreal que muchas veces se vende como la sociedad americana, para colmo de males el final del libro lejos de condenar moralista y anglicanamente a la protagonista, le daba un final feliz.
Highsmith se mudó a vivir a Europa, Inglaterra y Francia en un principio, finalmente se estableció en Suiza.
No sólo Extraños en un tren fue llevada al cine, se han hecho dos versiones de su novela el Talentoso Señor Ripley, la primera francesa, titulada a Pleno Sol y estelarizada por Alain Delon, más tarde se hizo una versión norteamericana que conservó el título de la novela y que estelarizó Matt Damon en el papel de Tom Ripley. De la serie de cinco novelas estelarizadas por el personaje, el director alemán Wim Wenders tomó la tercera El juego de Ripley, para crear el clásico del cine El Amigo Americano, en la que Dennis Hopper interpreta a Tom Ripley. Otras de sus obras han sido adaptadas al cine con menor o mayor grado de éxito y conforme avanza el siglo XXI, más norteamericanos voltean a ver su obra y comienzan a valorarla. No sólo su bisexualidad la enfrentaba a la puritana sociedad norteamericana, también su postura política en contra del Estado de Israel y a favor de la causa palestina, pueblo al que los israelitas han tratado de la misma manera en que fueron tratados por los Nazis. Highsmith tenía prohibido a sus editores publicar sus libros en Israel. Y a la pregunta expresa de que si creía que eso era importante para los israelíes, ella contestó que no creía que lo fuera, es más talvez ni siquiera la conocían en Israel, pero más allá de cualquier consideración acerca del reconocimiento o el dinero, ella estaba contenta de ser fiel a sus ideas, de oponerse a las barbaries que los israelíes han cometido en medio oriente.
Highsmith nunca tuvo una relación duradera, mucho menos hijos. Mi imaginación funciona mucho mejor si no tengo que hablar con la gente. Declaró en alguna ocasión y entre sus obsesiones, su trabajo y su alcoholismo se convirtió en una mujer que gustaba y apreciaba como muchos otros su soledad. Gustaba de sus animales y se dice que alguna vez llegó a una cena con una col en un saco y algunas decenas de caracoles que ella misma criaba y los presentó a los comensales como su compañía para la noche.  
Debe existir una chica, en espera de ese beso en la oscuridad. De una promesa susurrada, los cisnes en el lago, el sol en el parque. Un trabajo para ella y otro para él. La bandera ondeando libre y con energía infinitamente. La eterna historia del joven apuesto que conoce a la hermosa chica, la búsqueda y captura de ese amor puro y amoroso, que puede ser lo mejor, pero yo no lo veo así. Nunca lo haré. Simplemente no creo que deba ser así.
Declaró en otra ocasión.
Los personajes de Highsmith como ella misma declaró son hombres y mujeres que se sienten desplazados por el siglo XX. Graham Greene elogiaba la obra de la escritora y aunque ella confesó que había platicado con el escritor y hasta tenía su teléfono no eran grandes amigos o mucho menos.

El 4 de febrero de 1995 víctima de varias enfermedades Patricia Highsmith murió en Locarno, Suiza. Sus extraordinarias novelas y narraciones cortas la sobreviven.

publicado el 24 de agosto de 2015.