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lunes, 14 de agosto de 2023

Tres grandes comedias de tres grandes directores.


 

Todos los directores tienen buenas, malas y peores películas, pero también tienen esas que por no pertenecer al género con los que los identificamos se van olvidando, y sin embargo son joyas.

Armando Enríquez Vázquez

Si escuchamos los nombres de Martín Scorsese, Alfred Hitchcock o Steve Spielberg, por lo general recordamos películas de crimen, suspense o melodramas desproporcionados respectivamente por lo que si hablamos de comedias dirigidas por estos tres, para la mayoría de la gente es difícil recordar el nombre de una de ellas, y sin embargo existen y no son menores.



Martín Scorsese neoyorquino ha construido gran parte de su obra con el prototipo del migrante italiano convertido en mafioso que controló primero la urbe de hierro y después todo Estados Unidos, sus cintas hablan de mafias criminales de acción, pero también de las mafias criminales de cuello blanco y la corrupción en la policía. Taxi Driver de acuerdo con su guionista Paul Schrader es una versión contemporánea de Crimen y Castigo de Dostoievski, es un retrato de una sociedad corrupta y Raging Bull, también escrita por Schrader narra la historia de descomposición de un campeón de boxeo, no por vicios, si no por su propia arrogancia y paranoia. Ni que decir de la muy siniestra BringingOut the Dead con Nicolas Cage, eso sin hablar de sus documentales de todo tipo, y también tiene una de las comedias más divertidas de los años ochenta; After Hours.

Mal traducida en México con el título literal de Después hora, en lugar de horas extras. Pero las palmas se las llevan como siempre los españoles que la titularon ¡Jo! Qué Noche. La cinta narra el traumático viaje de la noche al día, literalmente, de Paul Hackett (Griffin Dune) un oficinista, con una rutina aburrida y diaria. Una noche de entresemana mientras cena en cafetería muy norteamericana conoce a una bella chica de nombre Marcy (Roxanne Arquette). Cuando Paul ya de vueltas en su departamento decide llamarla y atravesar la ciudad de Nueva York en un taxi conducido de manera vertiginosa donde al intentar pagar pierde su único billete comienza el descenso a los infiernos.

Hackett será víctima y sufrido personaje que sólo intenta regresar a casa tras un encuentro que no resulta amoroso, sino decepcionante. After Hours es sin lugar a dudas una de las mejores cintas de Scorsese, pero también es una de las menos conocidas. Si te topas con ella te recomiendo verla. La comedia con su final devastador y sin esperanza solo refuerza nuestras carcajadas, aunque pensándolo bien también es una de las películas más despiadadas con su protagonista, lo que no le quita lo divertida, del gran director neoyorquino.



Steven Spielberg es por lo general la solemnidad, patrioterismo y uno de los mejores directores de melodramas de libro de texto, el hombre que hizo de los blockbusters veraniegos un tema durante los setenta, ochenta y noventa. Que nos hizo estremecer con uno de los extraterrestres más kitch que ha existido y un gigantesco tiburón. Creador de una visión maniquea de la II Guerra Mundial y de la infancia al producir cintas como Los Goonies. Al inicio de su carrera Spielberg fue un director lleno de ganas de experimentar en diferentes géneros, así The Duel es uno de los mejores Road Movies que existen, su aproximación a la historia de Ballard sobre un niño inglés en China durante la II Guerra Mundial es contundente. Pero en 1979 filmó una de las comedias más divertidas sobre la II Guerra Mundial desde la visión norteamericana y la paranoia que dominaba la costa oeste de aquella nación tras el bombardeo de Pearl Harbor. 1941 es una comedia delirante en la cual el después patriotero director de cine se atreve a burlarse de sus paisanos, estelarizada por un sin número de actrices y actores que crean historias que se desarrollan de manera paralela en la noche de fin de año. Destacan el gran cómico John Belushi como un piloto desquiciado de la fuerza aérea norteamericana, Ned Beatty como un padre de familia dispuesto a defender su casa y a los suyos del ataque japonés, Toshiro Mifune como el almirante de la fuerza de submarinos japoneses, Robert Stack como el general norteamericano que llora con Bambi. La película ha sido olvidada pero sin duda es una de las mejores comedias de los años setenta filmada en Estados Unidos, junto con Foul Play (Juego Sucio en México) con Goldie Hawn y Chevy Chase y Whats Up Doc (La Chica Terremoto) Con Barbra Streisand y Ryan O’ Neal dirigida por otro grande: Peter Bogdanovich.



Finalmente, el amo del suspence, que muchos confunden con la intriga y en el peor de los casos con el terror, el gran Alfred Hitchock, poseedor de uno de los sentidos del humor más negro en su momento y creador de clásicos como: North By Northwest, the Birds, Psicosis, Vertigo, The man who knew too much, The Rear Window, grandes cintas todas ellas, también dirigió una película hoy casi desconocida y sin embargo una pieza muy divertida en la filmografía del inglés. The Trouble with Harry, narra la historia de un grupo de habitantes en una pequeña comunidad del norte de Estados Unidos que tiene un gran problema Donde enterrar a Harry para que nadie lo descubra. Estelarizada por una muy joven Shirley McLaine, de hecho es su primera película en el papel de Jennifer Rogers una joven madre que se acaba de mudar al pueblo sólo para encontrarse en medio de las andanzas de un cadáver muy conocido por ella, acompañada de John Forsythe y un grupo de actores de películas de serie B que funcionan muy bien en esta comedia del maestro del suspenso, sus constante obsesión con el suspense está presente en esta comedia de errores donde el cuerpo de Harry aparece y desaparece. Pero ante todo ¿quién es aquel hombre muerto que ha aparecido en el campo cercano al poblado?

Estos no son los únicos ejemplos de grandes directores dirigiendo comedia pero son los tres primeros que se vinieron a mi mente porque las tres películas las disfruto hasta la fecha y se las recomiendo.

Luego les contaré de otras. 

martes, 12 de octubre de 2021

Sexify una comedia, un chic flick y una posición femenina.

 



Aquí una serie fresca, llena de situaciones realmente graciosas que lograron arrancarme más de una carcajadas y sin el estigma moralino de otras.

Armando Enríquez Vázquez

Netflix estrenó Sexify, una serie polaca de 8 episodios que refresca el género de las series de jóvenes en busca de entender el sexo y diferenciar entre sexo y amor. La serie no niega su origen europeo y a diferencia de las clásicas propuestas de insulsas películas y series norteamericanas o peor aun mexicanas o españolas sobre el tema, Sexify llama al pan; pan y al coño; coño. Sexify es una serie fresca llena de situaciones realmente graciosas que lograron arrancarme más de una carcajada.

Siempre me acercó a este tipo de series con muchas reservas por los problemas que la falsa moral de las series arriba mencionadas impone en sus personajes y situaciones, así como por lo sencillo que es caer en el lugar común de la vulgaridad. Sin embargo, Sexify tiene una visión muy fresca y atractiva del eterno tema del despertar, en este caso tardío al sexo y al amor.

Uno de los problemas de las series y películas estadounidenses acerca del tema siempre es su artificial moral que les impide acercarse al desnudo o las escenas sexuales, algo que en la propuesta polaca no sucede. Cómo en la vida real el desnudo no impide las actuaciones y actitudes que uno tiene cuando está vestido.

A partir de tres personajes Natalia (Aleksandra Skraba) una joven que esta por graduarse de la universidad y su proyecto final es el desarrollo de una aplicación sobre el sueño con la que espera convertirse en millonaria y resolver su vida. Paulina (María Sobocinska) Joven amiga de Natalia y con la que se supone comparte el dormitorio universitario, la verdad es que Paulina vive en el departamento de su novio de toda la vida, un joven militar en formación. Paulina y Mariusz (Piotr Pacek), forman una pareja cuadrada a la medida de las expectativas de sus muy convencionales padres. católicos practicantes, Paulina está llena de dudas sobre ella y su vida sexual que el cura en el confesionario es incapaz de contestar y sí de juzgar y condenar. La tercera es Monika (Sandra Drzymalska) una junior hija de un empresario muy exitoso e influyente, que ha decidido dejar de estudiar para dedicarse a vivir su sexualidad en el departamento que su padre le ha comprado.

Las tres llegan a sus crisis desde el primer episodio; el profesor Krynicki (Wojciech Solarz) responsable de la titulación de Natalia le dice que su aplicación es la mejor, pero esta condenada a ser un fracaso comercial porque no es sexy, refiriéndose a que no es atractiva para alguien y que a lo mejor debería unirse al equipo de su más cercano competidor Rafal (Kamil Wodka), un joven ambicioso, lleno de frustraciones, enamorado de Natalia que está construyendo un gel para el cabello que cambia de color con la luz. Natalia es antisocial y virgen como sucede con muchos otros protagonistas de este género y carece de las habilidades sociales para entender lo que pasa a su alrededor, entender indirectas y adivinar los avances de aquellos que se interesan por ella.

Paulina tiene dudas sobre su relación y su satisfacción sexual y para llevar todo al colmo en una reunión familiar Mariusz le propone matrimonio, ella educada en el sistema sumiso de la iglesia católica, acepta y sin embargo sus dudas continúan.

En el extremo contrario a Paulina está Monika quien no tiene ninguna duda en ejercer su sexualidad en todo momento, escapando de un amor pasado con un joven a quien su padre ve con muy buenos ojos, ante su conducta libertina su padre decide retirarle todo apoyo económico para obligar a la joven a graduarse. Monika se ve obligada a integrarse a los dormitorios de la universidad y se convierte en vecina de cuarto de Natalia.

Natalia termina por interpretar de manera literal la recomendación y crítica del profesor y junto con la ayuda de Monika y Paulina comienza a crear una aplicación para que las mujeres descubran su cuerpo y su sexualidad.

Al inicio ambas chicas se rehúsan a ayudar a Natalia, Monika porque considera que Natalia la ve como una puta que puede ser su conejillo de indias y Paulina porque en teoría lo que le pide su amiga viola los preceptos de la Iglesia Católica. Lo que lleva a Monika y Paulina a proponerle a Natalia una solución que le dará muchos datos para la aplicación; crear un cuarto laboratorio donde los estudiantes pudieran tener relaciones sexuales. Lo que más adelante y como es fácil de anticipar jugará un ingrediente importante en el final de la temporada.

Durante las etapas de investigación Natalia es convencida de ir a un sex shop para conocer todo aquello con lo que una mujer puede alcanzar la satisfacción sexual, pero lo que Natalia termina encontrando es a un joven, Adam (Jan Wieteska) igual de extraño que ella y que es el hermano de Lilith (Magda Graziowska) la dueña de la tienda quien a su vez es descubierta por Paulina.

Uno de los personajes secundarios que es una verdadera joya es la mamá de Monika, Joanna (Malgorzata Foremniak) Millonaria que imparte cursos de auto descubrimento y aceptación a otras mujeres. Monika decide llevar a Paulina y Natalia a uno de los cursos de su madre sobre la vagina y Paulina en su búsqueda por su sexualidad termina enamorada de Joanna., pero también se siente atraída por la hermana de Adam.

Como todas las obras del género Sexify es una comedia de errores, una comedia de excesos y un poco ingenua, pero las actuaciones de las tres jóvenes que con una sola mirada o gesto le pueden cambiar el contexto a la situación es extraordinaria.  

Algo importante y que es un gran diferenciador de la serie es que las tres jóvenes deciden al final definirse y aceptarse cada una a sí misma sin importar la visión de los demás y mucho menos de los hombres.

No hay nada nuevo bajo el sol, pero la forma de enfrentar la trama es de suma importancia y a pesar de que los personajes pueden ser sólo clichés y estereotipos, la trama una más del género en realidad y muchas veces las situaciones son previsibles Sexify es una comedia que vale la pena ver.

originalmente publicado en roastbrief.com.mx hace 5 meses

Imagen Netflix

miércoles, 11 de agosto de 2021

Una fuga sin sentido.


 


Tres mujeres huyen de un burdel creyendo haber cometido en un asesinato, sin un euro, escapan en un auto robado y son perseguidas por los guaruras de su padrote. Un divertido sin sentido.

Armando Enríquez Vázquez

Golpes, persecuciones, balazos sin ton ni son, chicas guapas en fuga y maleantes ineptos tras ellas. La serie española de Netflix Sky Rojo es un extraordinario ejemplo de cómo mantener la tensión e interés del espectador sin que la serie avance o se dirija a ningún sitio. Y lo que es peor sin definirle a ese mismo espectador que tipo de género está viendo.

Producida en 2020 para la plataforma y recién estrenada, Sky Rojo cuenta la historia de tres prostitutas que huyen de su padrote y del burdel donde trabajan tras el enfrentamiento de Gina (Yanni Prado) con Romeo (Asier Etxeandia) dueño del burdel y jefe de una mafia de trata de mujeres que compra en Latinoamérica para prostituirlas en España. Romeo le hace saber a Gina que su deuda con él aun no esta saldada y que debe permanecer en el burdel hasta que la liquide, algo que como sabemos no sucederá nunca, Gina al tratar de atacar al mafioso esta a punto de ser asesinada cuando en su favor interviene Wendy (Lali Espósito) otra de las trabajadoras del club y amiga de Gina y quien también tiene que ser rescatada por Coral (Verónica Sánchez) quien con un golpe final le rompe el cráneo a Romeo.

Las tres mujeres huyen creyendo haber asesinado a Romeo y sin un euro encima escapan en un auto robado.

A partir de ese momento en una mezcla de comedia de errores, humor involuntario, situaciones trágico-cómicas y otras aún menos verosímiles, la serie se desarrolla de una manera vertiginosa y en algunos momentos desafortunada. A diferencia de Wendy y Gina, la primera argentina y la segunda cubana, Coral que es española del grupo se prostituye por voluntad propia y para esconderse de la justicia y expiar un crimen que cometió.

Como antagonistas están los dos sicarios de Romeo, Moíses (Miguel Ángel Silvestre) y Christian (Enric Auquer), un par de hermanos de pocas luces, pero dispuestos a matar de buenas a primeras e incondicionales de Romeo que se darán a la caza de las tres chicas.

La primera temporada consta de 8 episodios de solo media hora cada uno, lo que la vuelve atractiva a pesar de estar llena de lugares comunes y tropiezos clásicos de una trama que se vuelve tópico ante la incapacidad de desarrollar los personajes más allá del estereotipo. Una madrota que muere en un accidente hilarante y un cliente enamorado que es asesinado de una manera brutal y cruel son ejemplo de la falta de definición de la serie y su género. Por esa indefinición de género, Sky Rojo, tiene secuencias que se convierten en verdaderas torturas como Romeo hemipléjico conduciendo la ambulancia mientras en la parte posterior uno de sus matones y el conductor de la ambulancia pelean. O las secuencias sin sentido de los flashbacks de cómo se crea el prostíbulo que nada aportan a la trama y se ve que le funcionaron a la producción para llenar el tiempo del capítulo.

Lo que salva a la serie es la dirección de actores y las actuaciones tanto de las protagonistas como las de sus perseguidores, apoyadas por la aparición de otros actores, como Luis Zahera que interpreta a un veterinario que es cliente del burdel y ayuda a las jóvenes a curar a Gina y es el que le consigue a Coral las drogas que consume y a las que es adicta, lo mismo sucede con Chani Martin quien representa al supuesto novio de Gina.

A pesar de que se toca el tema de la trata, se hace de manera tan superflua y tonta que poco suma y al contrario resta a la serie. Así lo que podría ser una excelente comedia negra para reflexionar sobre uno de los grandes males actuales se queda en una serie dominguera entretenida y nada más allá. Creo que hoy a los productores y a las plataformas en general les da miedo producir farsas por el alejamiento de la premisa irrelevante, pero en boga de: Basada en hechos reales. Las últimas grandes farsas que recuerdo son sin duda la extraordinaria serie Happy qué sólo tuvo 2 temporadas y Preacher con 4. A los españoles tan dados a los esperpentos y las exageraciones en otros días, no debería ser difícil quitarle ciertos melindres a su serie y crear algo realmente divertido, hace unos años rtve produjo una serie para Playz su plataforma de contenidos para Internet llamada Antes de Perder que como escribí en su momento es una joya. Ese punto donde hay que olvidarse de la autocensura, desde mi punto de vista es la que afecta a la historia de Sky Rojo.

el texto original se publicó en roastbrief.com.mx en abril de 2021

imagen Netflix

miércoles, 13 de mayo de 2020

Dos fuertes mujeres de la comedia.



Con mujeres empoderadas y la necesidad de politicas reales de equidad de género y no de cuotas, surgen dos extraordinarias series protagonizadas por mujeres fuertes e independientes.

Armando Enrìquez Vázquez

Sin ser lo más reciente en el catálogo de Amazon Prime, sin son las dos comedias más poderosas de la plataforma y ambas están estelarizadas por mujeres y cuentan historias de empoderamiento. Se trata de las series La maravillosa Sra. Maisel y Fleabag. La primera norteamericana, la segunda inglesa.
La maravillosa Sra. Maisel va en su tercera temporada y fue creada por el exitoso matrimonio de Daniel Palladino y Amy Sherman Palladino creadores en el pasado de Gilmore Girls.  Daniel es también el creador de Family Guy. La maravillosa Señora Maisel cuenta la historia de una joven madre judía neoyorkina Miriam Maisel interpretada por Rachel Brosnahan, que es abandonada por su esposo quien tiene una aventura amorosa con su secretaria, Miriam en un acto de desahogo se para frente a la audiencia de un bar de mala muerte al que ella y su esposo acuden con regularidad a ver comediantes o prospectos de comediantes que hacen stand up y otros tipos de actuaciones como perfomance o interpretar música y desata la carcajada del público subir a escena y contar sus desgracias. Además, Joel Maisel (Michel Zegen), el marido de Miriam, que tiene el sueño de ser comediante paga con una cazuela de comida su actuación en el bar. La administradora del bar es una mujer malhumorada, sarcástica con una carrera como agente de comediantes frustrada; Susie Myerson (Alex Borstein) ve en Miriam a una futura gran standupera, se empecina en convencer a la Señora Maisel en dejar salir a la comediante que lleva dentro. La serie sucede en Nueva York en 1958 en el que la separación y posterior divorcio de Miriam, dentro de una sociedad machista y una cultura aún más machista como la judía, el trabajar para mantenerse ella y sus dos hijos con la ayuda de sus padres, la constante intervención de los suegros y del mismo marido, más el inicio de Miriam en el circuito de los comediantes, la lucha de Susie por darse a conocer y que la tomen en serio, el error de Miriam para hacerse de una archienemiga que es una superestrella de la comedia de sketches en Nueva York y la omnipresencia de Lenny Bruce, el histórico standupero norteamericano, que desafío las leyes norteamericanas y de quien Bob Fosse realizó una película en 1974 estelarizada por Dustin Hoffman como Bruce. La cinta se titula sencillamente Lenny.
La Maravillosa Sra. Maisel se basa en personajes secundarios extraordinarios interpretados por extraordinarios actores, el padre de Miriam, Abe Weissman, un profesor de física de la Universidad de Columbia es interpretado por el excelente actor Tony Shalhoub quien hace unos años interpretó a maniático detective Monk en la serie del mismo nombre. La madre de Miriam, Rose Weissman, una ama de casa judía que vive en acomodada en el lujo de su vida y contra toda su formación religiosa, cree en la adivinación, esta interpretada por la actriz Marin Hinkle, Kevin Pollack como Moishe Maisel, suegro de Miriam, un empresario en ropa barata que choca de manera directa con la personalidad de Abe, su gritona esposa Shirley (Caroline Aaron) y Sophie Lennon (Jane Lynch) la archienemiga de Miriam, son el marco de personajes donde se desenvuelve la historia de la serie, con personajes eventuales como los matones que se hacen amigos de Susie, o los productores de comerciales de la tercera temporada. La maravillosa Sra. Maisel, tiene momentos maniqueos y que satisfacen el ego evocador que caracteriza a tantos escritores y creadores de series, más los homenajes constantes a lo más cursi del cine norteamericano de la época. La fuerza de Miriam y Susie y su instinto para sobrevivir y destacar son el tema de la serie luchar contra convenciones y prejuicios para darse de frente con los propios errores y manías; crecer y madurar. La Maravillosa Sra. Maisel es una extraordinaria comedia escrita dentro de esa moral nostálgica de muchas historias norteamericanas, pero que al mismo tiempo que al mismo tiempo es capaz de arrancar carcajadas entre situaciones absurdas y una sarcástica mirada a esa sociedad.



Del otro lado del Atlántico la mirada de Phoebe Waller-Bridge dio pie a una comedia que no habla de triunfos y progreso, si no de como es sobrevivir para una mujer en una sociedad como la nuestra el día de hoy. Con dos temporadas Fleabag es producto total de la creatividad de Waller-Bridge no sólo la creadora de la serie si no que es la guionista de todos los capítulos de la misma y la actriz que interpreta el papel de Fleabag, una joven londinense que no puede entender y manejar su vida, que ha traicionado a su mejor amiga y socia, que sufre la relación amorosa de su padre tras la muerte su madre, con una ex alumna de su esposa. Con el éxito de su hermana. Fleabag se enfrenta en la primera temporada a salvar su negocio, una cafetería y en la segunda a encontrar su lugar en ese mundo que para ella es hostil, pero es únicamente el mundo caótico en el que vivimos todos.
Fleabag es una serie con un humor muy especial, negro, sarcástico, políticamente incorrecto. De la misma forma que la serie norteamericana, Fleabag se construye gracias a grandes actuaciones y a personajes sólidos que hacen a Fleabag consciente de su fracaso secuencia a secuencia:  Claire (Sian Clifford) La hermana ejecutiva en una transnacional que en la segunda temporada vive viajando los fines de semanas a su hogar en Londres y pasa la semana en Helsinki donde se encuentra su trabajó. Olivia Coleman en el papel de la pareja de su padre, una egoísta, oportunista, arribista y controladora mujer. Andrew Scott como el cura católico del que se enamora Fleabag. Las situaciones que enfrenta Fleabag y el paso del mundo frente a sus ojos, son sólo hechos que suceden que no están predestinados a herirla, aunque esto sea lo que sucede, la postura de su padre que parece no tener sentimientos, sólo refleja como en ciertos sectores de las sociedades modernas, lo menos importante es hacer contacto con otros seres humanos por cercanos que sean, y mantenerse encerrado en los muros que construimos a nuestro alrededor.
La Maravillosa Sra. Maisel está en producción de su cuarta temporada que se estrenará en 2020, Fleabag por su parte ha terminado y Phoebe Waller-Bridge decidió que no habría una tercera temporada y que la historia de Fleabag ha finalizado.



publicado en roastbrief.com.mx el 10 de febrero de 2020
imagenes: Amazon Prime.

miércoles, 4 de septiembre de 2019

Fallet, todo un caso de un caso.



Hay muchos lugares comunes que han funcionado y siguen funcionando en la comedia y el poner a disfuncionales actuando en una sociedad realista funciona muy bien.


Armando Enríquez Vázquez

La gran cantidad de series de corte policiaco y Noir que se han producido en el norte de Europa durante esta década y la popularidad de la novela policiaca en esa parte del continente europeo en los últimos 25 años ha hecho que se acuñe el término Nordic Noir, como un nuevo género en el que las novelas las Henning Mankell con su entrañable Kurt Wallander y  las de Stieg Larsson y su rebelde Lisbeth Salander, han sido la base para el surgimiento de otros escritores como Jo Nesbo, Camilla Lackberg o Assa Larsson, en la televisión; Broen / Bron y Forbrydelsen son las series fundacionales. A pesar del surgimiento de un gran número de series noir provenientes del norte de Europa ambas series, que ya terminaron, continúan siendo las dos mejores en su planteamiento y sus personajes entrañables sin importar, o tal vez por eso, lo desquiciado que son.
La mayoría de estas series han sido producidas directamente por las televisoras danesa, sueca, islandesa, noruega o finlandesa, eso no impide a Netflix contar con un buen catálogo de ellas. En esta ocasión quiero hablar de una serie que, si bien puede entrar dentro del género, ha decidido darle un giro muy divertido, no muy acertado, al género.
¿Qué pasa cuando dos de los peores policías de sus respectivos países son reunidos alrededor de otros que resultan peor de incompetentes y obsesivos que “protegen a una pequeña estación regional en el centro de Suecia en el poblado de Norrbacka? Ese es el planteamiento de Fallet (Que en español significa “caso” “Investigación”).
Tom Brown (Adam Godley) es un patético inspector inglés incapaz de resolver un caso; apocado y reprimido, pero consciente de los buenos modales. Sophie Borg (Lisa Henni) una policía sueca con dificultades para confiar en los demás, terca y que piensa que ella tiene siempre la razón y que todos están en su contra, lista para argumentar para demostrar que lo demás son imbéciles o no tienen la razón. Los dos son enviados como la mejor manera que tienen sus jefes de deshacerse de ellos, con el fin de no entorpecer el trabajo de los demás, al ya mencionado poblado sueco llamado Norrbacka donde se ha cometido un homicidio. Un hombre originario de St Ives, el poblado inglés en el que vive y trabaja Brown, ha sido asesinado, mutilado y colgado de un árbol. La policía de Norrbacka está dirigida por Klas Wall (Tomas von Brömssen) un servil un hombre mayor de edad a punto de jubilarse y dispuesto a no dar un solo disgusto a su jefe o a los miembros del poder local, Bill Wall (Christoffer Nordenrot) su hijastro y asesor del cuerpo policiacio, quien se distingue por su comportamiento obsesivo compulsivo y la forense finlandesa Sonia Mustanaamio (Stina Rautelin) quien carece del menor tacto para platicar, comentar o anunciar algo, pero que además no es tan conocedora de su especialidad como presume.
No es la primera vez que un grupo de desubicados y perdedores son retratados para contar una historia que resulte una comedia de errores donde se logren de manera fortuita el objetivo; resolver un crimen. En la literatura y recuerdo las divertidísimas novelas de Tom Sharpe y sus personajes en muchas ocasiones menos funcionales que los que protagonizan Fallet. En el caso de las series lo más reciente es la serie norteamericana Brooklyn Nine-Nine, estelarizada por Andy Samberg y Melissa Fumero. Pero en caso del Fallet algo le faltó a la formación del caso.
Fallet está construida a partir de una premisa que curiosamente se desmorona conforme avanza la serie, Al final de la corta temporada de 8 capítulos el giro de tuerca final lejos de resultar gracioso o sorpresivo parece un chiste de mal gusto. Aunque se entiende que la farsa quiere llegar al máximo de lo improbable, en este caso ese poquito extra desvirtúa el resto del trabajo.
Las actuaciones son bastante buenas y la desesperación y repulsión que el actuar de Tom, Sophie o Bill producen el espectador también se compensan con las risas que producen cosas como ver a Tom en cama con el presencia omnipresente de su madre, Sophie insistiendo en su capacidad para disparar con puntería o Bill tratando de imaginarse siendo el asesino que interpreta Javier Bardem en No country for old men la película de los hermanos Coen, basada en la extraordinaria novela de Cormac McCarthy.
Hay muchos lugares comunes que han funcionado y siguen funcionando en la comedia y el poner a disfuncionales actuando en una sociedad realista funciona muy bien, lo que no funciona en el caso de Fallet son los personajes secundarios, demasiado secundarios para ser siquiera notados y la aparición de los mismos para resolver los nudos narrativos, resulta forzada por decir lo menos. La farsa también se permite malvados exagerados, pero en Fallet al centrarse en este equipo de detectives disfuncionales, se olvidan los antagónicos, pero lo que es más preocupante es que por momentos parece que los escritores olvidaron que era una serie policiaca con una serie de asesinatos por resolver.
Fallet es una producción de 2017 de la televisión sueca SVT en coproducción con una empresa inglesa, que tiene la ventaja de ser una serie muy corta donde la desilusión llega en los dos últimos capítulos por la resolución simplona del asunto pero que en general es dominguera y provoca algunas buenas carcajadas.  
Siempre he pensado que cuando un genero comienza a pasar de moda es el momento en que la comedia o la farsa irrumpen en él, en ocasiones sirve para revitalizar al género, otras veces sólo para darle la puntilla que lo desaparece por un tiempo. En caso de Fallet no pasa ni lo uno, ni lo otro, porque afortunadamente las series Nordic Noir gozan de cabal salud.

publicado en roastbrief.com.mx el 13 de mayo de 2019
imagen Netflix

miércoles, 10 de octubre de 2018

Dos temporadas son suficiente: Imposters.



Dicen que de lo bueno poco, así resultó con esta divertida serie canadiense.


Armando Enríquez Vázquez

Al parecer para la cadena canadiense de televisión Bravo, la serie Imposters no tenía un futuro que ofrecer para una tercera temporada y canceló la serie poco antes de la emisión del último episodio de la segunda temporada.
La primera temporada de Imposters fue una de las sorpresas en la televisión, una serie fresca con un extraordinario humor negro, inteligente y llena de vueltas de tuercas. Imposters en su primera temporada cuenta la historia de un trio de estafadores que arman timos a partir de enamorar a sus víctimas y después desfalcarlas. Maddie (Inbar Lavi) es la encargada de enamorar a las victimas de casarse con ellos y después de vaciarles las cuentas y destrozarles la vida. Max (Brian Benben) y Sally (Katherine LaNasa) los encargados de cuidarle las espaldas. Ezra Bloom (Rob Heaps) un joven que trabaja en la empresa familiar víctima de los encantos de Maddie y sus cómplices decide buscar a la joven y recuperar su fortuna, en el camino y durante la investigación conoce a otros dos espos@s defraudados por el trío; Richard Evans (Parker Jones) un exitoso vendedor de automóviles con sueños de entrar a la política y Jules (Marianne Rendon) una artista plástica neoyorquina. Los tres irán tras Maddie sólo para encontrarla en Seattle tratando de engatusar a un banquero primero, y después a un rico empresario del sector tecnológico Patrick (Stephen Bishop), quien en realidad es un agente del FBI en misión para atrapar a Maddie, sus asociados, pero principalmente a su jefe, un hombre que pasa bajo el radar de las agencia de inteligencia federal, al que únicamente se le conoce como “El Doctor”, pero del que se sospecha que no sólo tiene a Maddie, Max  y Sally trabajando para él en este sistema de muy redituables estafas. Quien se atreve a traicionar al doctor se enfrentará a su mano vengadora una asesina a sueldo Lenny Cohen (Uma Thurman) y ese es el caso de Sally.
Al final de la primera temporada Ezra, Richard y Jules habrán vengado parcialmente la afrenta que recibieron de Maddie y estafado al FBI y al “Doctor”. Y en la estación de autobuses de un pequeño pueblo están por separarse.
Es exactamente en ese momento que arranca la segunda temporada con Jules, Ezra y Richard en la estación tratando de decidir como vender el anillo de bodas que Patrick le había dado a Maddie y que se había pagado con dinero del gobierno de Estados Unidos.
Entonces por insistencia de Richard deciden ir a Scottsdale Arizona donde Richard asegura poder vender el anillo pues es su pueblo natal, pero las cosas no suceden como él las planea, el FBI ya tiene fichado a Ezra y los criminales que conoce Richard lo traicionan, el trío termina huyendo a México, sin el anillo. Patrick castigado y degradado por haber perdido el anillo de compromiso con valor superior al millón de dólares está dispuesto a encontrar a Ezra o en su defecto a Maddie, eso sin contar que Lenny Cohen y su ex esposo Shelly Cohen (Paul Aldestein) están rastreando tanto a los tres jóvenes ex parejas de Maddie como a Maddie y a Max, pues “El Doctor” también quiere el anillo, además de sentirse engañado por los dos estafadores y sus tres perseguidores.
Con todos estos ingredientes la segunda temporada se transforma en una verdadera historia de escapatoria, una combinación entre road movie y película de timos, Imposters se convierte en una serie más oscura, más drama, los personajes cobran conciencia de sus actos, de su pasado, de su situación actual y de las posibilidades de huir por el resto de sus vidas o trabajar para el doctor. De ser la burla de todo el FBI en lo que pinta como una carrera profesional encerrado en un cubículo sin ventanas haciendo papeleo insignificante. Y si por momentos el humor negro desaparece en otros muestra a unos personajes menos ligeros que en la primera temporada.
Imposters da en su segunda temporada no perder el ritmo vertiginoso de la acción, las vueltas de tuerca y los detonadores de acciones que mantienen al espectador interesado por la trama, los personajes se hacen más entrañables y la relación entre los Jules, Richard y Ezra se estrecha de manera que pasa del interés común de los tres por la venganza y cobrar el millón de dólares del anillo a una amistad que hará todo para salvarse como individuos y como grupo.
La escapada a México y la aparición de un nuevo personaje; Sofía (Laura Archbold) imprime a la serie un factor de sorpresa alejado del clásico cliché que aporta a la trama mucho más que disminuirla. Sí “El Doctor” esta obsesionado en cobrar venganza en contra de sus ex colaboradores y sus víctimas, estos también tratarán de ir en contra de él, para librarse de las cadenas de esclavitud moderna que los unen al siniestro pero inteligente personaje.
Las nuevas alianzas, traiciones, tramas y desarrollo del argumento convierten a las víctimas en estafadores, a los cazadores en cazados y a los ingenuos en despiadados artífices de intrincados engaños. Y si en una buena comedia el amor es importante, en Imposters sólo se convierte en otra de las trampas, porque los únicos lazos perdurables en los personajes de la serie son aquellos que generan la amistad y la empatía por vengarte de otro. La secuencia final de la serie sólo nos muestra que la línea entre la víctima y el victimario no es tan gruesa como se podría suponer.
No sé si Imposters daría para una tercera temporada que resultara interesante, el talento de los escritores, productores y directores de la serie es más que obvio. La trama con algunas líneas abiertas podría intentarlo, de hecho, los productores de la serie han declarado que se encuentran buscando entre diferentes cadenas una que se interese y compre una tercera temporada. Es importante saber retirarse a tiempo, las dos temporadas de Imposters son suficientes para dejar un buen sabor de boca en la audiencia, a diferencia de otras series que son recortadas cuando se han vuelto tediosas o poco imaginativas. Dos temporadas son suficientes para Imposters como pensó Bravo, aunque si en unos años me encuentro con un spin off creo que valdrá la pena verse.


publicado en roastbrief.com.mx el 9 de julio de 2018
imagen: Bravo

sábado, 23 de diciembre de 2017

La comedia como arma en contra de la estulticia y el poder.



“Aún en las grandes tragedias la ironía pocas veces está ausente”
H.P. Lovecraft.
Una de las tradiciones de la televisión norteamericana se encuentra en los programas conocidos como talk shows y que se programan alrededor de las diez de la noche una vez que el noticiero central de cada canal ha terminado, en estos talk show, el conductor frecuentemente un comediante hace entrevistas y al principio del programa hace un stand up para comentar de manera divertida, ácida y en ocasiones llena de ironía y criticismo los acontecimientos informativos, sobretodo de índole política, del día.
Desde hace siete meses el rating, no sólo en su horario normal de televisión abierta o de paga, sino en sus sitios de Internet, incluyendo canales de Youtube, de los talk show nocturnos de las cadenas de norteamericanas ha crecido de manera impresionante. Millones de personas en el mundo disfrutan de lo que los comediantes a cargo de estos programas tienen que decir acerca del desastre que acontece en Estados Unidos y que encabeza Donald Trump.
Las audiencias ríen y celebran las ocurrencias de Stephen Colbert, Jimmy Kimmel, Noah Trevor, Seth Meyers o Conan O’Brien entre otros, acerca de las pifias que día con día comete Donald Trump y su esquizofrénica manera de entender el poder de un presidente, sus obligaciones y responsabilidades. En un país que desde hace muchas décadas ha aprovechado la libertad de expresión, entre otras cosas, para burlarse y reírse del poder, aunque también ha sido llevada al extremo para banalizar también esas mismas actitudes y los comportamientos en general de políticos, así como el ejercicio de los cargos públicos. La llegada de un hombre como Donald Trump ha convertido a los anfitriones de los programas nocturnos en críticos feroces, columnistas profundos e irreverentes, algo imposible en otros medios y canales informativos donde la norma es la solemnidad, o peor en esa niebla confusa de la manipulación de los medios afines al Partido Republicano y su presidente como sucede en el caso de Fox News.
Hoy son estos espacios de entretenimiento nocturno los que haciendo burla del Presidente también se han convertido en los lugares de despiadados comentarios editoriales que intentan hacer reflexionar al televidente y al internauta sobre lo que está sucediendo en Estados Unidos.
“Si crees que este universo está mal, deberías ver algunos de los otros”.
Philip K. Dick
La sátira política no es algo nuevo, ni exclusivo de la época contemporánea, existe desde que un ser humano ha sentido la necesidad de mofarse de manera reflexiva y ácida del comportamiento y decisiones de los que ostentan el poder. De Aristófanes a Brozo. De los grafitis afuera de Palacio Nacional en los días de La Colonia a las caricaturas de Magú en La Jornada.
No se trata de un sesudo y solemne análisis surgido de ese extraño y acartonado olimpo de los que hoy en México de manera discriminatoria y arrogante se autonombran la Comentogracia, si no desde un lugar mucho más popular y más libre. La misma publicidad ha sacado jugó a la sátira política en un caso reciente la campaña de Cucapá vendiendo cerveza mexicana a los seguidores de Trump llevada a cabo el año pasado durante la campaña presidencial de Estados Unidos. Una vez más las portadas de revistas como Newsweek, The New Yorker  y Der Spiegel satirizan la imagen del presidente y su relación con los supremacistas blancos y el KKK
“La ironía se desperdicia en los estúpidos.”
Oscar Wilde.
El problema es que actualmente ese gran momento de reflexión surgido desde los espacios de entretenimiento y comedia de la televisión norteamericana, tiende a transformarse en un simple lugar común. Un espectáculo más en la gran vitrina de los medios de comunicación. Para la gran mayoría de las audiencias, sobre todo aquellas que acuden a los foros donde se graban estos programas todo se reduce a sus quince minutos de fama abucheando, aplaudiendo y celebrando las palabras del conductor de manera por demás absurda y siendo parte de una masa que parece también ser incapaz de ser crítica por sí misma.
A veces y a fuerza de repetirse ad nauseam la potencia de la ironía se diluye, su acidez cambia de pH y se convierte en base. Las carcajadas se transforman en una rutina que se vuelve cómplice de aquello a lo que pretende criticar. En tiempos como los actuales donde la inmediatez y la liquidez son la norma de todo comportamiento y relación humana, no podemos permitir que estos críticos que en otras circunstancias y latitudes, como la nuestra, donde la censura no se limita a una acusación de fake news o de amonestación, si no a la pérdida del trabajo como vimos en los intentos de silenciar a Ferriz de Con o a Carmen Aristeguí o en el silencio forzoso que impone una bala en la cabeza, también terminen por diluirse en el caudal de lo banal.
La ironía siempre parece inofensiva a tontos y locos se le tolera de mayor manera, hasta que por no terminar de entenderla o entenderla muy claramente los desespera y los obliga a la violencia. Y hasta hoy los comediantes editorialistas de la televisión norteamericana tienen mucho que enseñar a la mayoría de conductores de los sosos y vulgares mal llamados Talk shows en nuestro país, salvo honradas excepciones como Chumel Torres o Brozo. La televisión también puede pasar de ser una caja idiota a una caja reflexiva, critica y ácida sin perder su contenido de entretenimiento. No creamos que un chiste es solo un sinsentido que busca hacer reír a otro. Finalmente como decía mi abuela entre broma y broma la verdad se asoma.

Armando Enríquez Vázquez

publicado en roastbrief.com.mx el 21 de agosto de 2017
imagen telegraph.co

jueves, 17 de agosto de 2017

Una sencilla serie de humor negro.





Entre los estrenos de 2017, en materia de series se encuentra Imposters. Una serie pequeña pero de gran intensidad.

Armando Enríquez Vázquez

Entre los estrenos de 2017, en materia de series se encuentra Imposters, una serie norteamericana producida por el canal Bravo y que, a pesar de parecer una serie menor, es una de las más divertidas, inteligentes y llena de vueltas de tuerca, como toda buena serie de estafadores debe ser, que he visto este año.
En medio de los clásicos sitcoms de gags fáciles y trillados, de las series de policías y asesinos que se resuelven en un sólo capitulo, los creadores de la serie, Paul Adelstein y Brook Adams, así como los escritores lograron una serie redonda, llena de humor negro. Una serie que se sostiene a lo largo de una primera temporada de diez capítulos con giros en la trama, guiños para el espectador y una serie de trucos en el guión que mantienen el interés por la serie y los personajes.
La trama es sencilla; Al llegar a casa después de casi un mes de haberse casado Eza Bloom (Rob Heaps), la encuentra vacía, su esposa, ha desaparecido y con ella toda la fortuna de Ezra. Ha sido víctima de un equipo de estafadores dedicados a engañar a solteros con dinero y problemas para relacionarse con los demás, a partir de tramas sencillas envuelven a sus prospectos a partir de la belleza y juventud de Maddie Jonson (Inbar Lavi) de quien invariablemente, se enamoran. Las estafas terminan en el altar. Pocos días después de la boda, Maddie desaparece y los deja sin nada, excepto un video disculpándose y amenazando con exponer secretos negros de ellos o su familia si se atreven a denunciarla. Así conocemos a tres parejas victimas de Maddie: Ezra Bloom, Richard Evans (Parker Young) y Jules Langmore (Marianne Rendón), que iniciarán el largo viaje para encontrar a Maddie y pedir las explicaciones necesarias, además del dinero.
Tal vez, contada así no resulte atractiva, pero lo que sigue en la trama, cuando Ezra, Richard y Julesse encuentren y lo hacen en medio de un nuevo trabajo. Aquí no va ni la mitad de la serie. Convierte cada capítulo en nuevas situaciones, con nuevos planteamientos y una historia que al mismo tiempo que se complica, integra nuevos personajes, igual de extraños y cínicos, como Lenny Cohen (Uma Thurman) encargada de solucionar de manera drástica cualquier problema que surja al interior del equipo de estafadores, bajo las órdenes directas del Doctor (Ray Proscia), un cirujano, encargado de investigar y proporcionar toda la información de futuras víctimas a los estafadores, jefe de la banda y quién se lleva el 70% de las ganancias obtenidas, y de los que Maddie y sus compañeros parecen ser sólo una célula entre otras que controla El Doctor.
Sí además incluimos en la mezcla agentes del FBI encubiertos, lo que en un principio parecía una serie de lugares comunes, se transforma en una serie llena de intrigas dentro de la intriga y otras intrigas menores.
Imposters, tiene sus guiños a películas que también tratan sobre el tema de estafas y trucos como la señal entre Max (Brian Benben) y Richard, homenaje a El Golpe.
Imposters está llena de amargura, de mala leche, de cinismo y ganas de vengarse. La justicia institucional y la justicia que los hombres por su propia mano ejecutan, códigos que crean vínculos dentro de una sociedad donde los códigos y reglas son creados para que los hombres mismos que juran defenderlos, los puedan romper y violar en aras muchas veces de cosas tan absurdas y concretas como la gloria personal. Una serie donde para actuar fuera de la ley hay que crear leyes y códigos propios que pueden resultar igual de endebles que los que rigen a la sociedad en general.
Pero también está llena de empatía entre aquellos que no pueden, o mejor dicho deben, ser empáticos. De camaradería entre los incapaces de creer en la solidaridad, de amor entre los descorazonados, y donde todo queda colgando de los hilos que prometen una segunda temporada con un aura aún más trágica y llena de humor negro que la primera, si es que Bravo llega a confirmarla. 
Es una serie de traidores traicionados, de traicioneros buena onda y de traicionados traidores, Imposters, es un buen ejemplo de una serie ligera de gran humor negro.

publicado en roastbrief.com.mx el 17 de abril de 2017
imagen: bravo.com