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lunes, 25 de febrero de 2013

Historias de dinero: El hombre más rico en la historia, Musa I.


De acuerdo con algunos aquí esta la historia del hombre más rico que ha existido.

Armando Enríquez Vázquez
En uno de esos extraños y ociosos estudios que de repente a alguien que no tiene nada que hacer se le ocurren, el sitio Celebrity Net Worth se dio a la tarea el año pasado de contestar la pregunta: ¿Quién ha sido el hombre más rico en la historia de la humanidad. Quizás pensando reivindicar a los grandes empresarios e industriales de los Estados Unidos que han sido superados en los últimos años por Carlos Slim. Grande fue su sorpresa, pues de acuerdo a los análisis y actualizaciones inflacionarias y demás manejo de cifras para que todos se emparejaran a dólares actuales, el resultado no fue, eso creo, el que ninguno de nosotros esperaría. Ni Rockefeller, ni Rothschild, Bill Gates, o Carlos Slim, resultaron ser el hombre más rico en la historia de la humanidad.
Tampoco fue Carlos I de España y quinto de Alemania en cuyo imperio jamás se ponía el sol, ni el emperador chino Qin Shihuang, cuyo mausoleo no deja de sorprender a los arqueólogos y cuya parte central tal vez jamás conozcamos debido a los cientos de trampas mortales que se suponen cuidan los restos del emperador. El primer lugar resultó ser alguien del que tal vez nunca habíamos escuchado hablar y su fortuna hoy valdría algo así como cuatrocientos mil millones de dólares de acuerdo con Celebrity Net Worth. Se trata de Musa I, Mansa de Malí en siglo XIV. Mansa significa rey de reyes y por extensión emperador.
Musa I, que se cree nació alrededor del año 1280, ascendió al trono del Imperio de Malí en 1312, en ese momento el Imperio de Mali comprendía lo que son hoy Malí, Ghana, Burkina Faso, Costa de Marfil, Niger, Senegal, Mauritania. Las principales riquezas del Imperio eran la sal y el oro. Aunque Musa I fue un gran gobernante que consolidó el Imperio y agregó a él, las ciudades como Gao y Tombuctú la cual inicio bajo Musa I el esplendor que la convertiría en el siguiente siglo en una de las ciudades más importantes del mundo.
Pero la fama de Musa I no proviene de su justa administración, de la expansión del imperio, de su bondad, cosas de las que habla historia. No los ojos de Occidente se fijaron en Musa I en 1324, cuando como buen musulmán inicio el obligado peregrinaje a La Meca, una de las ciudades sagradas del Islam y a la cual todos los musulmanes están obligados a peregrinar una vez en la vida. El sequito y convoy de Musa I era de tal magnitud que diversos historiadores de la época lo consignan. 60,000 hombres acompañaban al emperador, 12,000 esclavos que cargaban cada uno barras de dos kilogramos de oro, todos vestidos con seda. Una caravana de 80 camellos que las diferentes fuentes aseguran, llevaban entre 25 y 150 kilogramos de oro cada uno. El paso de Musa I Por la ciudad egipcia de El Cairo, dejó muestra de la generosidad del monarca y en ella gasto tal cantidad de oro en regalos y compras, que el oro bajo de precio por haber tanto circulando, lo cual hundió a Egipto en una gran crisis económica durante varios años.
Al Omari un historiador egipcio describió a Musa I como el hombre más rico, más poderoso, el más afortunado, el más temido por sus enemigos y el hombre más capaz para hacer bien a los que tenía a su alrededor en toda África occidental.
A su regreso de La Meca, fue cuando Musa I se enteró de la captura de Gao y Tombuctú por parte de sus tropas expansionistas, se preocupó por construir en ambas ciudades y darles una grandeza arquitectónica que sus fundadores, los tuareg, no les habían procurado, para lo cual llevó arquitectos directamente del Al Ándalus, o sea el califato árabe en España, para la construcción de diversas y enormes mezquitas, así como de centros de estudios que harían famosa a la ciudad y una de las capitales del intelecto en los siguientes siglos.
Acerca de la muerte de Musa I, existen varias versiones y algunas contradicciones. Pero se sabe que su sucesor, Mansa Maghan gobernó de 1332 a 1336. Por lo que algunos fijan como 1332 como la fecha de su muerte. Otros dicen que al regreso de su viaje a La Meca, Musa I pretendía abdicar a favor de su hijo pero murió en 1325. De Acuerdo a Ibn Khaldun uno de los más importantes historiadores de la época, Musa I seguía vivo en 1337.

Publicado en empresasydinero.com el 15 de Febrero de 2013
Imagen: Wikipedia.org

martes, 24 de abril de 2012

Giuseppe Farina. El primer campeón de Fórmula 1

Cuando el primer campeonato de la máxima categoría del automovilismo se corrió en el año de 1950, el campeón fue un experimentado, osado, prepotente e imprudente piloto italiano, que fuera de la pista era un caballero. Curiosamente también había ganado la primera carrera en la historia de la más exitosa y famosa categoría del automovilismo.
 Armando Enríquez Vázquez
 
 
Cuando la FIA, corrió su primer campeonato de Fórmula 1, no existía ninguna duda de cuál era el mejor automóvil sobre la pista, la pregunta que estaba en el aire era quien iba a ser el mejor piloto de aquel año.
Giuseppe “Nino” Farina nació en Turín, Italia en 1906. El año de su nacimiento, el padre de Farina inauguró un taller de hojalatería en la ciudad de donde tantos modelos y diseños se han surtido al mundo del automovilismo. Pero más famoso era su tío, Battista “Pinnin” Farina dueño la constructora PIninfarina que con el tiempo diseñaría algunos carros deportivos de prestigio. Giuseppe se crió en un ambiente en el que se creía estaría destinado a la ingeniería, pero no fue así, a la edad de 9 años Giuseppe conducía un Temperino de 2 cilindros y a los dieciséis, participó por primera vez en una carrera de automóviles como copiloto de su tío Battista. Al mismo tiempo Farina estudiaba en la Universidad de Turín. Por esa época Giuseppe compró un Alfa Romeo 1500 para participar en carreras en las colinas en la región montañosa de la ciudad, destacándose por ser intrépido e imprudente en su forma de manejar. Giuseppe terminó sus estudios convirtiéndose en doctor en leyes.
Pero el automovilismo era su pasión, y aunque atrabancado en su forma de conducir, Farina comenzó a llamar la atención. Primero por los accidentes que causaba o en los que se veía envuelto.  A partir de 1933 concentrado en su carrera como piloto profesional Farina es firmado primero por la Escudería Subalpina donde conducía Maseratis y Alfa Romeos. En 1936 le llegó la gran oportunidad; Enzo Ferrari lo contrató para la Escudería Ferrari-Alfa Romeo, ahí bajo la tutela de Tazio Nuvolari uno de los grandes pilotos de la época, Giuseppe comenzó a perfeccionar su técnica sin hacer a un lado ni su osadía, ni su bravuconería a la hora de conducir. Finalmente en 1937, 1938 y 1939 Farina logró el ganar el campeonato italiano de automovilismo. La agresividad de “Nino” cómo conductor tuvo como consecuencia accidentes en los que otros pilotos murieron. 1936 en Deauville el piloto francés Marcel Lehoux, y en 1938 durante el Gran Premio de Trípoli, el alemán, Hans Hugo Hartmann.
Farina se vio envuelto en innumerables accidentes, de los cuales culpaba no es su audacia, si no a la mala suerte. En su recuperación, la fortuna no tomaba parte, era la protección de la Virgen María que de acuerdo al piloto siempre lo cuidaba. Al respecto tanto Fangio, como Enzo Ferrari alguna vez expresaron su opinión. De acuerdo con Fangio, debido a la forma en la que Farina conducía sólo la virgen era capaz de mantenerlo en la pista “y todos sabemos que algún día habrá de cansarse de ayudarlo.” Ferrari por su parte alguna vez dijo: “Farina es un hombre de acero, por dentro y por fuera. Lo que no implica que no me preocupara por él. Era capaz de cometer las maniobras más descabelladas, por lo que siempre fue un cliente común de las salas de emergencia de los hospitales.”
Todo indicaba que la carrera de Farina se encaminaba a  la cima. El mundo esperaba ver a uno de los más grandes corredores de autos, pero entonces llego la II Guerra Mundial y el automovilismo como muchas otras actividades desapareció.
La guerra cortó la vida profesional de muchos pilotos, no fue el caso de Giuseppe, una vez terminado el conflicto bélico, Farina retomó su carrera y en 1946 a los cuarenta años de edad ganó el Gran Premio de las Naciones en Ginebra, corriendo con un Maserati de su propiedad. 1948 marcó el año en que Farina sentó cabeza, se casó con una acaudalada mujer dedicada al diseño de ropa de moda llamada Elsa Giaretto, quién consideraba las carreras de autos como algo primitivo y salvaje, lo cual no obstó ni para el matrimonio, ni para que tres días después de llevarse éste a cabo Farina partiera rumbo a Argentina donde ganó el Gran Premio de mar de la Plata. A su regreso a Europa Farina ganó  de nuevo el Gran Premio de las Naciones y dos semanas después el de Mónaco. Farina fue el primer piloto en competir con el modelo 125 de Ferrari  en 1949 y aunque el final de ese año corrió para la escudería de Maseratti, La escudería Alfa Romeo se acercó a él y lo contrato como uno de sus tres pilotos para el primer campeonato de Fórmula 1 organizado por FIA.
En 1950 no existía duda de cuál era el mejor automóvil de carreras; el Alffeta 158, la duda era cual de los tres pilotos de Alfa Romeo iba a ser el campeón. A los pilotos de Alfa Romeo se les conocía como las “F” pues además de Farina, estaban Juan Manuel Fangio, y Luigi Fagioli que era el de mayor edad de los tres.  El primer campeonato de Fórmula 1 constó de siete carreras, seis grandes premios en Europa y las 500 millas de Indianápolis en Estados Unidos. El primer gran premio que conto en un campeonato de Fórmula 1 fue el Gran Premio de Inglaterra, el ganador fue Giuseppe Farina seguido por su compañero de equipo Luigi Fagioli y en tercer lugar Reg Parnell.
Farina ganó además ese año el Gran Premio de Suiza y el Gran Premio de Italia, 3 primeros lugares al igual que su compañero de equipo Juan Manuel fangio que ganó los grandes premios de Mónaco, Bélgica y Francia, la diferencia en los puntos la hizo el cuarto lugar que Farina consiguió en Bélgica. 1951 mostraría el surgimiento de Fangio y Farina no volvería a ganar un campeonato de Fórmula 1.
A pesar de su arrogancia, de su clasismo y falta de sentimentalismo, Farina era reconocido por ser un caballero, de hecho se le conocía cómo “El caballero de Turín.”  En 1952 cuando Fangio casi pierde la vida en el Gran Premio de Italia, el primero en visitarlo fue Farina que le llevó la guirnalda de la victoria como regalo.
En 1952 Farina firmó con la escudería Ferrari para correr en F2, pero ya el corredor no estaba en forma, además de tener roces constantes con Enzo Ferrari. 1953 trajo consigo dos graves accidentes para Farina; uno en las calles de Buenos Aires donde su automóvil mató a 7 espectadores, al evitar  atropellar a un niño que se atravesó en el circuito callejero y el segundo y más grave en la pista de Monza donde tras incendiarse su Ferrari Farina sufrió graves quemaduras.
Tras dos años de correr y tomar fuertes analgésicos y hasta morfina, Farina comprendió que había llegado el momento de retirarse en 1957, cuando en Indianápolis su compañero Keith Andrews se mató en accidente conduciendo el auto de Farina. A partir de ese momento se dedicó a administrar dos agencias de automóviles que tenía, una de Alfa Romeo y otra de Jaguar.
Giuseppe Farina murió en 1966. Mientras se dirigía al Gran Premio de Francia, cruzando los Alpes, su carro derrapó en una zona congelada de la carretera y fue a estrellarse contra un poste telefónico. Tenía 59 años de edad.
A lo largo de su carrera en Fórmula 1 Farina ganó 5 grandes premios en su vida, participó en 34, obtuvo 5 pole positions, y fue el primer campeón de la Fórmula 1.


Publicado por the point.com.mx el 24 de abril de 2012
Foto: 4shared.com
 

miércoles, 7 de marzo de 2012

Otros pactos, Otros músicos, el mismo Diablo.

Existen al menos otros dos casos que se dice hicieron un pacto con el diablo. Entre mitos, leyendas y el paso del tiempo, la idea de haber trabado un convenio con el mismísimo Lucifer quedó en la historia de estos dos hombres, como parte de su historia negra.
 
 Armando Enríquez Vázquez
“Por favor permítanme presentarme, soy un hombre adinerado y con buen gusto”, Así inicia la clásica canción de los Rolling Stones “Simpatía por el Diablo”, pero más allá de cierto aire satanista en el nombre de sus discos, algunas letras, muchos de los grupos de rock mantienen una actitud satánica como respuesta al cristianismo castrante que padecieron en su infancia.
Pero aquella noche a principios de la década de 30 del siglo pasado cuando Robert Johnson se encontró en la encrucijada no sólo del camino, si no de su vida, se topó con ese hombre del que hablan los Rolling Stones. Sin embargo, no era la primera vez que un músico entraba en la leyenda de haber hecho un pacto con el diablo para lograr el virtuosismo. Estos son dos casos más de músicos a los que su historia se adereza con la leyenda de haber hecho un pacto con el Diablo.
Ambos músicos a diferencia de Johnson vivieron largas vidas llenas de reconocimientos. El primero se llamó Giuseppe Tartini, nació en la entonces República de Venecia en 1692 y murió en 1770, Tartini fue un compositor, teórico de la música y violinista. Compuso más de 130 conciertos para violín, 170 sonatas, también, para violín, y al menos dos conciertos para flauta y otros dos para Cello  y algunas piezas corales sacras. Además escribió varios tratados sobre música que ayudaron al desarrollo y técnica en los instrumentos de cuerdas. La leyenda la inició el mismo Tartini cuando en una carta a su amigo el astrónomo francés Jérôme Lalande, le contaba acerca de un extraño sueño.
 “Una noche en 1713, soñé que hacía un pacto con el Diablo acerca de la posesión de mi alma. Todo sucedió como lo esperaba y mi nuevo sirviente parecía anticiparse a mis deseos. Entre otras cosas le di mi violín para ver si podía tocar. Cuál no sería mi sorpresa l escuchar la más maravillosa y bella sonata, interpretada con arte e inteligencia, algo que jamás hubiera imaginado ni en mis más osadas fantasías. Me sentí envuelto, transportado, encantado, me faltaba la respiración ante tal prodigio y desperté. Inmediatamente tomé mi violín para poder reproducir la música de mi sueño pero fue imposible. Lo que compuse en aquel momento es sin lugar a dudas mi mejor composición, y la llamo “El Trino del Diablo”, pero la diferencia entre esta y la que escuché en mi sueño, es tan grande que preferiría haber destruido mi violín y abandonado la música si me fuera posible vivir sin el placer que me produjo.
La composición de Tartini es conocida aun como “El trino del Diablo.
Habrían de pasar 12 años para que naciera otro músico al que se acercara el Diablo. En Octubre de 1782 nació Nicolo Paganini, otro virtuoso del violín. intérprete y compositor. Niño prodigio, Paganini, a los cinco años ya tocaba la mandolina y a los siete el violín, su destreza para tocar el instrumento lo llevaron a los mejores maestros de la época, a pesar de los problemas financieros de su familia. El padre de Paganini estaba decidido a ver a su hijo triunfar y fue así como con grandes esfuerzos lo fue llevando de maestro en maestro por Italia. A los 18 años se le había nombrado primer violín dela Repúblicade Lucca. Ya entonces había quienes decían que la madre de Paganini había hecho un pacto con el diablo cuando el músico tenía 6 años de edad para convertirlo en el más grande violinista.
El éxito de Paganini, siempre estuvo rodeado de extraños rumores, se llegó a decir incluso que era el hijo del Diablo y que durante todos sus conciertos se podía ver a un doble de él, con los ojos de fuego sentado entre los espectadores. No sólo su virtuosismo como violinista, sino el hecho de que fuera mujeriego, parrandero y jugador, lo hacía un hombre al cual las envidias y malas lenguas llenaron de leyendas perversas. Se decía, por ejemplo, que Paganini había asesinado a una mujer y encerrado su alma dentro de uno de sus violines y guardado los intestinos de la misma mujer para hacer las cuerdas para su instrumento. Más allá, se llegó a decir que durante los conciertos de Paganini se escuchaban los gritos del alma encerrada.
Lo cierto es que su virtuosismo le llevó a adquirir violines de las maneras más inusuales, Alguna vez  un hombre de negocios le prestó un Guarnieri para un concierto. Tras el concierto el hombre se negó a recibir el violín de nuevo. Se lo regaló a Paganini, el hombre decía que asombrado por la maestría del músico. Algunos a sus espaldas murmuraron que era debido a la presencia maléfica que acompañaba a Paganini.
Lo cierto es que la leyenda acompañó a Paganini toda su vida, había personas que se persignaban ante él, como protección. Incluso se llegó a forzarlo a publicar una carta de su madre para probar que sus padres eran humanos y católicos. Una semana antes de su muerte, el Obispo de Niza envió a un párroco local para dar los santos sacramentos a Paganini, la tuberculosis y los remedios contra la sífilis habían hecho estragos en la salud del músico, pero éste se negó argumentando que no se encontraba tan grave y envió al clérigo de regreso. Al morir Paganini unos días después sin haber aceptado los últimos sacramentos el rumor de su pacto con el Diablo creció a tal grado que habrían de pasar más de cinco años antes que con un consentimiento papal el cuerpo de Nicolo Paganini pudiera ser enterrado. En el transcurso de esos años su cuerpo permaneció en un sótano.
Dice Baudelaire que la mejor de las tretas del Diablo es hacernos creer que no existe. Lo que me queda claro de estas historias es que lo que le gusta de la música son las cuerdas. Bach que escribía para Dios lo hacía en órganos y clavicordios.

Publicado en thepoint.com.mx el 7 de Marzo de 2012
Imagen cortesía de Cinagate.net

martes, 5 de abril de 2011

Mexicanos en Formula 1


Con el Gran Premio de Australia un mexicano volvió a recorrer un circuito de Formula 1 como conductor, después de 30 años. Sergio Pérez hubiera logrado obtener puntos en su primera carrera de no ser descalificado su equipo por problemas con los alerones del carro.


Armando Enríquez Vázquez


Detrás de Sergio hay un puñado de pilotos mexicanos que recorrieron las pistas de la Formula 1. La última vez que un piloto mexicano compitió en la Formula 1 fue en 1981. Héctor Alonso Rebaque, quien participó en el máximo circuito automovilístico desde 1977 hasta el año ya mencionado. Cuando inicio en F1 tenía 21 años y su primera temporada la corrió para el equipo Hesketh Racing, en 1978 creó su propia escudería, el equipo Rebaque, con carros Lotus y las siguientes dos temporadas las corrió bajo su equipo sin que fueran muy exitosas. En 1980, Rebaque, a mitad de la temporada entró al equipo Brabham sustituyendo a Ricardo Zunino. Nelson Piquet comandaba ese equipo. Héctor corrió todavía una temporada más para el equipo de Formula 1. Durante sus cuatro años en la Formula 1, Rebaque participó en 58 grandes premios y logrando tan sólo 13 puntos en 4 años. Nunca ganó una carrera, ni logró un pódium o una pole. Antes en los años 60, una época dorada para los pilotos mexicanos, Moisés Solana corrió también en la F1 para varias escuderías de 1963 a 1968. Participó en ocho carreras y tampoco sumó puntos en ninguna de ellas. Las leyendas del automovilismo mexicano son los hermanos Rodríguez; Pedro y Ricardo. Ricardo el más joven de los dos es uno de los pilotos más jóvenes en haber tomado parte en una carrera de Formula 1 al contar con tan sólo 19 años y 208 días en su debut en el Gran Premio de Italia en 1961 y también uno de los más jóvenes en haber sumado puntos en competencia. Ricardo tomó parte en 5 grandes premios entre 1961 y 1962 y sumó 4 puntos, corriendo para la escudería Ferrari. Justo antes del Primer Gran Premio de la Ciudad de México Ferrari rescindió el contrato a Ricardo y Lotus lo contrató para correr el premio. Desafortunadamente en el primer día de prácticas Ricardo sufre un accidente en la curva peraltada del autódromo y pierde la vida a los 20 años de edad. Pedro Rodríguez el mayor de los hermanos, es también el piloto mexicano más exitoso en el circuito de F1. Pedro corrió diez años en Formula 1 para varios equipos entre ellos Ferrari, Lotus, Cooper, Yardley Team BMR, North American Team, Owen Racing, Reg Parnell, en 1967 se convirtió en el primer mexicano en ganar un gran premio al ganar la carrera de Sudáfrica. En 1970 ganó su segundo gran premio en Bélgica. Pedro fue considerado en su momento el mejor corredor en pista mojada. A lo largo de su carrera sumó 7 pódiums y más de 80 puntos en el campeonato. Desgraciadamente al igual que su hermano Ricardo, en 1971 a la edad e 31 años Pedro murió en un accidente en la pista de Norisring cerca de Nurenberg, Alemania, al llevarse a cabo una competencia de prototipos deportivos. Pero sin duda el mexicano más exitoso en la Fórmula 1 ha sido Jo Ramírez. Jo no es piloto aunque alguna vez lo soñó. Es uno de los mejores ingenieros que ha habido en las últimas décadas en la F1. Nacido en 1941 amigo de los hermanos Rodríguez en 1960 abandonó su carrera de Ingeniería Mecánica en la UNAM para seguir a Ricardo. Sin tener los medios financieros de los Rodríguez, Jo en un principio se conformó con poner a punto los motores de los carros y aprender de los mecánicos de Ferrari. En 1962 tras la muerte de Ricardo, Jo aceptó trabajo como piloto de pruebas para Lamborghini. En 1966 se instaló en Inglaterra donde comienza a trabajar para Ford y un poco después con el equipo Eagle de Dan Gurney en Fórmula 1. Cuando el equipo cerró sus operaciones Jo se mudó a Estados Unidos y continuó trabajando con Gurney en categorías como CanAm, Indys y TransAm, sin embargo, en 1971 regresó a Inglaterra como jefe de mecánicos para el equipo de John Wyer Gulf Porsche. En 1972 retornó a la Formula 1 trabajando para el equipo Tyrrell y en 1975 pasó a ser parte del equipo sudamericano de Formula 1 Copersucar-Fittipaldi. En 1983 se unió como a McLaren como coordinador del equipo y permaneció en la escudería hasta su retiro en 2001. Bajo su coordinación McLaren ganó 116 grandes premios. En 2005 Jo Ramírez publicó sus memorias tituladas Jo Ramírez: Mi vida en la Fórmula 1. Al menos este año las carreras de Fórmula 1 tienen un ingrediente más que las harán más atractivas para nosotros los aficionados.


Publicado en thepoint.com.mx el 5 de abril de 2011

sábado, 13 de marzo de 2010

De patinaje y otros crímenes


La segunda vez que una edición de Playboy se agotó fue en 1998, cuando posó en ella la patinadora alemana Katarina Witt.

Armando Enríquez Vázquez

La segunda vez que el Playboy se agotó fue en 1998, cuando posó en ella la patinadora alemana Katarina Witt, quién en la década de los ochenta, ganó la competencia olímpica de patinaje artístico en dos ocasiones.
A propósito de los Juegos Olímpicos de Invierno, siempre me ha llamado la atención la manera en que nos atraen. Su exotismo nos invita detener la búsqueda del control remoto, aunque muchas veces no entendamos, ni sepamos las reglas de la mayoría de ellos. La blancura de las montañas, el deslizarse con esquíes, o trineos, el hockey, las carreras de patinadores, cada una guarda cierta magia que nos hace detenernos unos minutos frente al televisor. Curiosamente, más allá del soccer o el futbol americano, pocas cosas pueden reunir a muchos hombres ante un evento deportivo, tal como desde hace décadas lo hacen las cortas falditas y hermosas piernas de muchas de las patinadoras. Mucho más atractivo que el tenis o la natación.
Si no que los hechos hablen: La segunda vez que el Playboy se agotó fue en 1998, cuando posó en ella la patinadora alemana Katarina Witt, quien en la década de los ochenta, ganó la competencia olímpica en dos ocasiones. Katarina Witt nació en 1965 en Alemania del Este, compitió para ese país y después en 1994 lo hizo para la Alemania unificada. Hoy en día, Katarina tiene su propio programa de televisión. Sus constantes apariciones en la pantalla chica y grande, a lo largo de 20 años, se debe a los millones de seres humanos que la vimos, aun sin internet, en la televisión, revistas y diarios hace más de veinte años.
No sólo la estrella germana, ha logrado ese éxito gracias a la exposición que tuvo en los medios. Peggy Fleming, la primera gran estrella del patinaje, nació en San José, California en 1948. Desde muy temprana edad inició su entrenamiento como patinadora. En 1961 el patinaje de los Estados Unidos sufrió un golpe terrible, al estrellarse el avión en el que viajaba el seleccionado nacional con dirección a los campeonatos mundiales, muriendo todos los ocupantes. Fleming, que en ese año tenía 12 años, perdió a su entrenador y se quedó sin figuras a las cuales seguir en el ejemplo. Ya con un nuevo entrenador ganó los campeonatos nacionales de Estados Unidos desde1964 hasta 1968, año en que también ganó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de invierno de Grenoble. Así se convirtió en un ícono de la los Estados Unidos y hasta Snoopy, en la tira cómica “Peanuts”, pretendía patinar con ella de vez en cuando.
Desde entonces la lista de patinadoras que han desfilado por la pantalla grande, llenando de gracia y de belleza la pista de patinaje es innumerable, y los ratings de este deporte son altos, por eso a diferencia de otros deportes invernales, es el patinaje el que se lleva los horarios estelares de transmisión, por lo mismo los patrocinios y la cantidad de dólares detrás de cada patinadora van en aumento también.
Pero como siempre donde hay belleza, fama y millones de dólares, también existe el crimen. No en el caso de las dos famosas patinadoras de las que ya hablamos.
Este es el caso más conocido y publicitado del competitivo mundo del patinaje artístico de los Estados Unidos. Todo sucedió en los años noventa e involucro a las dos patinadoras más importantes en ese momento en la nación americana:
Tonya Harding y Nancy Kerrigan.
Ambas aspiraban al campeonato nacional de patinaje artístico de los Estados Unidos. Kerrigan era la campeona defensora y Harding había ganado el campeonato en 1991.Durante las prácticas, Kerrigan fue atacada por un individuo que la golpeó con un bastón en el muslo justo arriba de la rodilla, lo que la obligó a retirarse de la competencia. La ganadora fue Harding, aunque seis meses después, la Federación de Patinaje Artístico de Estados Unidos le retiró el título, tras una investigación en la que quedó claro que por lo menos, Harding, sabía del ataque a su contrincante. El hombre que atacó a Nancy Kerrigan fue contratado por el esposo de ésta y el guardaespaldas de él. Para golpear la rodilla de Kerrigan el golpe falló por centímetros pero logró el objetivo de sacar de la competencia a la patinadora. Kerrigan se recuperó y participó en los Juegos Olímpicos de ese mismo año siete semanas después, ganando la medalla de plata de la competencia. También estuvo en el equipo estadounidense de patinaje, pues amenazó a la Federación de tomar acciones legales en su contra si la sacaban del equipo olímpico. Sin embargo, después de los juegos la federación prohibió a Harding volver a competir, por lo menos a nivel amateur.
El incidente fue el centro de atención de los medios norteamericanos y de algunos diarios internacionales, resultando más un espectáculo mediático que otra cosa. Ninguna de las dos patinadoras volvió a competir. Cada una hizo su vida fuera de las pistas. Harding se volvió al box y durante un poco más de un año de 2003 a 2004 tuvo seis peleas, de las cuales ganó 3 y perdió 3. Además, Harding se ha visto envuelta en varios incidentes con la ley, por consumo de bebidas alcohólicas. Asimismo, el video de su noche de bodas fue subido a internet a principios de la década.
En lo que se refiere a Kerrigan, su vida era normal, pero hace sólo unas semanas, el 24 de enero, el padre de la patinadora resultó muerto tras una discusión que se tornó violenta con el hermano de la patinadora.
Pero, para qué perdernos en el escándalo, cuando podemos disfrutar de este maravilloso espectáculo, deporte o lo que sea.
Publicado en The Point.com.mx Febrero 2010

De rey del tablero de ajedrez a mendigo


BOBBY FISHER… UN PEÓN AMERICANO

Por Armando Enríquez Vázquez

"All I want to do, ever, is just play chess..." - Bobby Fischer

64 cuadros tiene el tablero de ajedrez, tantos como los años que este controvertido personaje tenía al morir, un 17 de enero de 2008 en Islandia.

Bobby Fischer es el único campeón mundial de ajedrez nacido en los Estados Unidos. Desde adolescente Fischer demostró su talento, y los títulos que consiguió, tanto a nivel nacional e internacional fueron muchos.
1972 fue un año decisivo, ya que no sólo se convirtió en campeón del mundo al vencer al ruso Boris Spassky. De pronto, el ajedrecista se convirtió en un ícono para el pueblo americano, pues aunque este deporte pasaba prácticamente desapercibido, en tiempos de la Guerra Fría cualquier triunfo sobre la Unión Soviética era muestra de supremacía.
De este modo, la imagen de Fischer apareció en las portadas de revistas como Life o Sports Illustrated y junto con Mark Spitz (multimedallista olímpico de natación), fue invitado al programa del comediante Bob Hope, e incluso la ciudad de Nueva York oficializó el “Día de Bobby Fischer”. El ajedrecista llegó al campeonato después de haber ganado su cetro frente a una terna de rusos.
Tras el triunfo, Fischer se negó a defender el título en 1975, debido al rechazo de la Federación Internacional de Ajedrez a las condiciones exigidas por el norteamericano, para llevar a cabo el campeonato frente al ruso Anatoly Karpov. Estas exigían que el campeonato debía continuar hasta que uno de los dos ajedrecistas ganara diez juegos, sin contar los empates, eliminar el número límite de partidas, así como que, en caso de estar empatados a nueve juegos ganados el título lo retendría Fischer, además de que el premio se repartiría entre ambos jugadores. Obviamente esta última petición no fue aceptada y el encuentro nunca se realizó.
Durante los siguientes veinte años Bobby Fischer no volvió a jugar ninguna partida relevante, salvo en 1977, cuando venció en tres ocasiones al programa de cómputo Greenblatt en el MIT.
En 1981 Fischer volvió a ser noticia, cuando fue detenido durante dos días por equivocación en un caso de asalto bancario, y durante el arresto resultó herido. Mediante el pago de una fianza de mil dólares fue liberado, aunque nunca se explicaron los cargos y no hubo una disculpa pública por el error. En respuesta, Fischer publicó un panfleto titulado: “Fui torturado en la cárcel de Pasadena.”, denunciando los abusos y tratos que recibió, acusando al gobierno americano de orquestar su detención. Bobby Fischer, que ya había manifestado su antisemitismo, acusó al gobierno de su país de conspirar contra él, despojándolo tiempo después de todas sus propiedades.
En 1992 Fischer regresó al escenario mundial del ajedrez para enfrentar de nuevo monarca Boris Spassky, en lo que se llamó la revancha del juego del siglo. El mundo ajedrecista volcó su mirada en campeón verdadero, como el se autonombró, ya que la Federación Internacional de Ajedrez reconocía en esos momentos a Garry Kasparov.
Ante el gobierno norteamericano, la disputa representaba un problema, ya que el duelo se llevó a cabo en Yugoslavia, violando así el embargo comercial que George Bush padre y la ONU, decretaron contra ese país. El Departamento del Tesoro estadounidense advirtió por escrito a Fischer acerca de la violación que cometía al jugar en Yugoslavia. Fischer fue grabado escupiendo sobre la notificación del gobierno.
Tal como ocurrió veinte años antes, Fischer venció a Spassky nuevamente. Sin embargo, aunque gobierno americano levantó cargos contra Fischer, también órdenes de arresto para que en cuanto el ajedrecista pisara los Estados Unidos fuera detenido de inmediato. Fischer vivió en auto exilio en Filipinas, Hungría, Japón, así como en Islandia. Su enojo contra el gobierno americano lo llevó a hacer declaraciones que le costaron el odio y el desprecio de sus compatriotas, así como de los medios de su país. El clímax ocurrió la tarde del 12 de septiembre de 2001, cuando en una entrevista radiofónica en Filipinas, Fischer elogió los atentados del día anterior y dijo que los Estados Unidos y el pueblo judío merecían desaparecer de la faz de la Tierra.
Durante los últimos 16 años de su vida, Fischer fue un prófugo de la justicia americana, y en 2003 fue arrestado en el Aeropuerto Internacional de Narita en Japón, acusado de usar un pasaporte vencido, lo que lo llevó a renunciar a la nacionalidad norteamericana. Durante dos años Fischer permaneció retenido en Japón, sin nacionalidad alguna; hasta que finalmente el gobierno de Islandia le otorgó la nacionalidad.
En You Tube existe el video de una entrevista con Fischer al momento de abandonar Japón. Se le ve como a cualquier excarcelado; cansado, desaliñado, barbado. La imagen del héroe ya no existía. Al final de la entrevista, Fischer declaró: “-Crecí con la noción de la libertad de expresión y creo en ella, por eso no creo poder adaptarme a este nuevo orden mundial-”, riendo tristemente a la cámara.
Loco o no, Fischer murió en el desprestigio, ridiculizado y repudiado. Paradójicamente, Fischer no estaba del todo equivocado; aquel que habría de lograr el único triunfo americano en ajedrez sobre los rusos, fue desde su juventud vigilado por el FBI por órdenes de su paranoico director John Edgar Hoover, que consideraba a Fischer un agente del comunismo internacional.
Tal vez Fischer tenía una mejor mirada del tablero, una vez más.
A diferencia de los funerales de otro gran ajedrecista, el cubano Capablanca, donde el pueblo cubano desfiló por multitudes ante su ataúd, Fischer murió prácticamente solo, y muy pocos acudieron a su funeral.
Publicado en The Point.com.mx Febrero 2010

El hombre detrás del AK47



DE ORGULLO DE LA PATRIA AL IMPERIO DEL TERROR

Por Armando Enríquez Vázquez

“Inventé éste rifle de asalto, para defender mi patria. Hoy estoy orgulloso de que se haya convertido en el sinónimo de la libertad para muchos”.
Mikhaíl Kaláshnikov

Avtomat Kalashnikova 1947.-AK 47: el famoso “Cuerno de chivo”-, el arma favorita de los cárteles de narcotraficantes mexicanos. Es parte del escudo nacional de Mozambique y se encuentra plasmado en su bandera, así, como en los escudos de Zimbabwe y Timor Oriental, y en la bandera de la organización Hezbolá, entre otros.
Es el fusil de asalto más confiable del mundo, protagonista en la liberación de algunos pueblos de África, de las luchas guerrilleras en América Latina y Asia. Distinción entre las mafias y cárteles de la droga. De origen ruso, el AK 47 se inserta en la historia de la Segunda Guerra Mundial y la defensa de Rusia de la invasión Nazi. Su creador, es un general soviético, el cual en noviembre pasado cumplió 90 años.
Mikhaíl Timoféyevich Kaláshnikov nació en 1919 en Kurya, al norte de la Unión Soviética. Hijo de una familia humilde, Kaláshnikov pasó su infancia entre campesinos. En 1938 se unió al ejército rojo y sirvió en la división de tanques del ejército ruso durante la invasión alemana de la II Guerra Mundial, resultando herido en 1941. Durante su estancia en el hospital escuchó las quejas de otros soldados rusos convalecientes, acerca de la mala calidad de los fusiles rusos, pues fácilmente se encasquillaban. Ahí le nació la idea de crear un fusil de asalto que ayudara al ejército rojo a defender a su patria.
Al salir del hospital en 1942, Kaláshnikov puso manos a la obra y para 1947 tenía ya el prototipo del AK 47, que tras varias pruebas se volvió el arma oficial del ejército ruso en 1949. Pero más allá de su servicio a la patria, Kaláshnikov jamás pensó que su arma se volvería una de las historias de éxito más grande en el mundo de las armas, creando una cultura parelela alrededor de este artefacto a nivel mundial.
Las características del AK 47 la hicieron el arma favorita de las guerrillas y muchos ejércitos del entonces llamado mundo oriental. Cuenta con un sistema de recarga de cartuchos, que utiliza los gases de combustión producidos por el disparo para posicionar el cartucho siguiente en la recámara del arma, expulsando el casquillo del cartucho disparado al mismo tiempo.
Otra característica del AK 47 es que difícilmente se encasquilla. Su cargador curvo, al cual debe en México, el sobrenombre de cuervo de chivo, permite una mayor capacidad de balas en un menor espacio. Es un arma que funciona en situaciones adversas y aun después de haber sido sumergida en lodo o agua. Tan confiable es, que se dice que los soldados americanos en Vietnam, la preferían a la famoso M,1 y en cuanto podían lo reemplazaban por una AK 47.
El hecho de no haber promovido su patente, si no hasta 1999, permitió que el AK 47 se produzca en por lo menos 14 países y que su precio, en algunos países, sea menor a cincuenta dólares. Se calcula que el número de cuernos de chivo en el mundo ronda los 100 millones de fusiles, siendo el arma que mayor comercio ilícito genera.
Por su parte, Mikhaíl Timoféyevich Kaláshnikov, a lo largo de su vida ha recibido honores y condecoraciones por su aportación. El año pasado durante su cumpleaños número 90, el general-diseñador recibió de manos del presidente Medvédev el reconocimiento de Héroe de la Federación Rusa, el máximo honor que se puede recibir en Rusia.
Se calcula que hoy en día más de 80 países cuentan con este tipo de armas en sus arsenales y 14 alrededor del mundo las producen.
Desde 1949 Kaláshnikov vive en la ciudad rusa de Izhevsk en las faldas de los montes Urales, donde también se encuentra el museo Kaláshnikov, dedicado al diseño y perfeccionamiento de su invención. Todas las armas diseñadas por Kaláshnikov se conocen hoy en día como AKM, y son variantes del original AK 47.
Kaláshnikov ha declarado en varias ocasiones que no duerme tranquilo, que su invención es producto de su amor a la patria y su defensa, y que sí de él hubiera dependido, mejor hubiera inventado maquinaria agrícola, o al menos una podadora de pasto: “No son los diseñadores de armas los responsables de las manos en las que terminan sus creaciones, son los gobiernos quienes deben controlar la producción y exportación. Cada vez que veo en la televisión bandidos con armas de la familia AKM, me pregunto cómo es que esta gente las consiguió”. Así lo dijo el General en una reunión convocada por la ONU para el control de armas en 2006.
Sin duda, de no haber nacido en Rusia y haber patentado su fusil de asalto, hoy Kaláshnikov sería el hombre más rico del mundo.

Publicado en The Point.com.mx marzo 2010