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lunes, 15 de abril de 2013

Biohackers


Existe un número cada día mayor de biólogos amateurs dispuestos a llevar a cabo experimentos biotecnológicos en sus casas. Con inversiones mínimas. Hay quienes ven focos rojos encenderse.

Armando Enríquez Vázquez


Siempre al escuchar la palabra hacker,  la visualizamos como maligna y todo poderosa, dando cobijo a seres anónimos llenos de ideas más destructivas y nocivas que las del FMI o cualquier otro de los organismos financieros mundiales empeñados en acabar con la vida como la conocemos en occidente. Así que cuando leí la palabra biohacker cierto morbo catastrofista me llevó a buscar más sobre el asunto y aunque nunca faltará algún brillante demente con ganas de acabar con el mundo, descubrí que la realidad de los biohackers es muy diferente y su propuesta es una de las grandes ideas del inicio de este siglo. Esto no quiere decir que agencias de seguridad alrededor del mundo, como el FBI, no estén pendientes de todo lo que pasa en la comunidad de los biohackers.
La mayoría de los biohackers, son motivados por las ganas de conocer, comprender y realizar por ellos mismos su entorno. No permitir que otros interpreten y les digan que hacer. Kay Aull, una de las pioneras entre los biohackers y que tenía su laboratorio en el closet de su recamara logró con un equipo, de costo menor a quinientos dólares, descifrar su ADN, para saber si era portadora de un gene de la enfermedad que había acabado con la vida de su padre. Los Biohackers no quieren que sean los  expertos los que dicten lo que se debe hacer en los nuevos terrenos de la genética y la biotecnología, tienen claro el objetivo de compartir con los demás habitantes del planeta sus logros y ayudarlos a responder preguntas, e incorporar ideas de los ciudadanos comunes a sus investigaciones. Ellen Jorgensen, genetista y fundadora de un espacio para biohackers en Brooklyn,  Nueva York llamado Genspace y una de las personas más conocidas entre la comunidad de Biohackers, cree que la biotecnología capaz de cambiar al mundo debe estar al alcance del ciudadano común, su usuario final y quien seguramente la hará de mayor utilidad, al plantear preguntas y cuestiones importantes porque impactan directamente en la problemática de la vida diaria, a diferencia de los los científicos de laboratorios privados o gubernamentales, cuya motivación sin duda tiene fines más lucrativos y muchas veces oscuros. Jorgensen cree que sí en estos tiempos todos tenemos acceso a una computadora, ¿por qué no a la biotecnología?
Algunos biohackers, dicen que el nombre les gusta por las implicaciones tecnológicas que esto tiene, y si un hacker tiene como meta el infiltrarse en los códigos de las computadoras, un biohacker puede adentrarse en la secuencia del ADN. Al final del día, el código de la vida.
Existe también una asociación, llamada DIYbio, a nivel mundial, parcialmente por los menos, en su lista de comunidades de biohackers a nivel global existen en 15 ciudades de Estados Unidos, tres canadienses,  once europeas. Una comunidad en Singapur, otra en Australia, una más en Nueva Zelanda y una última en Israel. No existe al de acuerdo con DIYbio ninguna comunidad latinoamericana y mucho menos una mexicana. Aunque a nivel individual existe  por lo menos un mexicano en la lista. Pero lo más interesante de la propuesta de DIYbio es el poder democratizar la ciencia, el año pasado los integrantes de DIYbio crearon su propio código de ética, que los obliga a seguir las leyes locales y mundiales en la materia, que les impide usar agentes patógenos o buscar hacer daño a la sociedad, porque de acuerdo con las palabras de Jorgensen, entonces no serían biohackers, sino bioterroristas. Tienen claro que la ciencia, no siempre se realiza en nombre del Gran Bien Común que otros nos quieren hacer creer que existe, mucho menos con fines lucrativos. Muchos biohackers realizan sus experimentos de la misma manera que otros ocupamos nuestras computadoras; para obtener una simple respuesta a una pregunta personal, por curiosidad. Aunque en equipo y en comunidad se puedan llegar a realizar grandes proyectos.
Sin embargo, como decía al principio los biohackers por ser desconocidos han sido estigmatizados y vituperados por los medios, el FBI, entre otras agencias de seguridad, les tiene un ojo encima. Y por otro lado quieren crear miedo, o al menos desconfianza, en los legos para cuidar los intereses de gobiernos y empresas privadas en el terreno de la investigación y las patentes.
Si quieren ver la plática que Ellen Jorgensen dio el año pasado auspiciada por TED, esa gran incubadora de ideas, este es el link  http://www.ted.com/talks/ellen_jorgensen_biohacking_you_can_do_it_too.html?quote=2011
Esta es otra de esas cosas que nos auguran la llegada de un mundo más democrático y crítico, la esperanza de una ciudadanía que no sólo se contenta con las decisiones de la democracia autoritaria a la que nos quieren acostumbrar. 

Publicado en blureport.com.mx el 11 de Abril de 2013
Imagen: vimeo.com

jueves, 7 de marzo de 2013

Materiales que se reparan a sí mismos


Dentro de las tecnologías que marcarán la línea en este 2013 de acuerdo con el Foro Económico Mundial se encuentra la biomimesis. Destinada a cambiar por completo la forma en la que utilizamos ciertos materiales a nuestro alrededor.
 Armando Enríquez Vázquez 
Siguiendo con otro de los desarrollos científicos, que de acuerdo con el Consejo de la Agenda Global sobre Tecnologías Emergentes del Foro Económico Mundial prometen cambiar nuestro mundo en este 2013, se encuentra el estudio de nuevos materiales capaces de regenerarse o “curarse” a sí mismos. La biomimesis es una rama de la ciencia que enfrenta problemas del hombre moderno atacándolos como los haríamos los organismos vivos. Biomimesis, significa imitar a la vida. Partiendo de la base que muchas de las soluciones tecnológicas que el hombre enfrenta no requieren soluciones nuevas porque han sido solucionadas desde hace millones de años por la naturaleza.
Ejemplos de la biomimesis los encontramos en inventos como el plástico biodegradable y el Kevlar. Actualmente existen muchos proyectos de la biomimesis en todo el mundo; crear edificios que no necesiten aire acondicionado a partir del ejemplo de los termiteros del África subsahariana donde a pesar de los cambios drásticos de temperatura el interior de las construcciones hechas por las termitas se mantiene siempre fresco. La creación de bastones para ciegos que sean capaces de avisar de la geografía del terreno al usuario como lo hace el sonar de los murciélagos.  Pegamentos basados en las patas de los gekos, cuerdas para paracaídas y otros usos rudos basados en telarañas.
Sin duda uno de las investigaciones más interesantes y de gran utilidad es la de materiales que se reparen a sí mismos, como si cicatrizaran o se curaran. Son materiales inteligentes capaces de recomponer una rasgadura, rayón, daños en su superficie, grietas, incluso el desgaste normal causado por el tiempo y el uso y que lo hacen sin la intervención del hombre.
Aunque las aplicaciones y  productos en los que se prevé que se utilicen estos materiales no son pocos,  los que se encontraran a la venta en un futuro próximo sí lo son. La firma estadounidense Autonomic Materials podría poner próximamente a la venta un material para recubrir barcos y grandes estructuras en el mar, como plataformas petroleras, y que evita la corrosión natural dañe el metal, este material se autorepara, con el desgaste normal. Se cree que otro gran mercado para este tipo de materiales está en las pantallas de los teléfonos celulares y las tablets que con el uso diario se rallan. Incluso materiales transparentes de gran grosor que puedan sustituir al vidrio cada día más utilizado en las grandes construcciones. Así como cementos y materiales estructurales. En la Universidad Case Western Reserve de Cleveland el Profesor Stuart Rowan ha desarrollado un polímero que se regenera como respuesta a ser expuesto a un rayo de luz ultravioleta, una aplicación sugerida por Rowan es en la pintura de los automóviles, adiós a rayones.
En la Universidad de Bristol en Inglaterra se está investigando, con el sistema circulatorio como modelo a copiar un sistema que sea capaz de reparar fisuras y grietas en la próxima generación de aeronaves. Aunque en palabras del encargado de la investigación el Profesor Ian Bond, las tecnologías de autoreparación no han logrado reparar los materiales completamente a su estado original, siempre queda un mínimo vestigio de daño.
Mientras que en la Universidad de Stanford, un grupo de investigadores cuyo líder es el Profesor Zhenan Bao han creado un material sintético sensible al  tacto y capaz de autorepararse a temperatura ambiente.
La llegada de estos materiales representa un ahorro en materias primas, una mayor vida de los productos creados con estas tecnologías y gran ahorro para los consumidores. Esperemos ver pronto todas estas maravillas al alcance del hombre de la calle. 

Publicado en blureport.com.mx el 5 de Marzo de 2013
Imagen:vitodibari.com 

sábado, 12 de enero de 2013

Cáncer y antioxidantes.




Esta semana se publicaron dos informes que hablan de esperanza y desesperanza en la lucha contra el cáncer.
Armando Enríquez Vázquez.
A principios de la semana se publicó en el Journal of the National Cancer Institute,  el reporte anual sobre la situación del cáncer en los Estados Unidos. Los resultados parecen alentadores y marcan la reducción en las muertes por cáncer, en especial los tipos de cáncer relacionados con la sangre, como la leucemia. El informe señala también la disminución en la incidencia de cáncer de colón, pecho, próstata, recto, pulmones. Sin embargo el estudio señala el crecimiento en las muertes por cáncer de piel y los sarcomas.
El estudio pronostica que en unos 20 o 30 años será posible declarar la victoria total contra el cáncer de seguir así los indicadores. Pero no todo es miel sobre hojuelas, y al día siguiente el premio Nobel JIm Watson publicó un ensayo donde critica a los médicos por atacar el problema del cáncer únicamente desde el punto de vista genético y dejar a un lado otros factores que son los que impiden que hoy en día los tratamientos contra melanomas y sarcomas resulten efectivos. Jim Watson ganó el premio Nobel de fisiología y medicina en 1962 por sus trabajos el científico británico Francis Crick por haber descubierto y descrito la estructura de doble hélice de la molécula del ADN.
Watson que actualmente tiene 84 años de edad asegura en el ensayo publicado esta semana en la revista en línea Open Biology que el tratamiento de diferentes tipos de cáncer en estados muy avanzados, no está ya relacionado con la estructura molecular del cáncer como sugieren muchos estudios que aseguran que esta estrategia médica es la responsable en el éxito que día a día se tiene en los avances contra diferentes tipos de cáncer. Watson asegura que una vez que el cáncer ha avanzado las células comienzan a tener muy poco oxigeno para que terapias químicas o más agresivas tengan algún éxito. Lo mismo sucede en los casos de sarcomas y melanomas: Watson incluso señala a los culpables de esta situación: Los antioxidantes y dice que sea ha hablado tanto de las maravillas de los mismos que se nos olvida su lado oscuro.
La quimioterapia por ejemplo ataca a las células enfermas a través de sus radicales libres, unas moléculas conocidas como ROS son las encargadas de provocar que las células que tienen alguna deficiencia se autodestruyan. En un cuerpo normal y sano las moléculas ROS son contenidas por proteínas antioxidantes, pero en un cuerpo enfermo, su actividad es restringida por el consumo en exceso de antioxidantes, por lo tanto, se acelera el avance de la enfermedad y las metástasis.
El documento ha sido visto con escepticismo por algunos médicos y otros lo ven como solo una alternativa más en el tratamiento y curación de la enfermedad. Watson, también desestima que los esfuerzos por hacer un atlas de las células cancerosas vayan a ser útiles y dice que el retiro su apoyo el proyecto porque nunca lograran encontrar la cura tan necesitada por esa vía.
Watson pide a la comunidad científica creatividad y nuevos enfoques para acabar con el cáncer, de otra manera dice estaremos estancados en el mismo lugar dentro de 15 años.

Publicado en blureport.com.mx el 11 de Enero de 2013
Imagen: detailsofmylife.net

lunes, 15 de agosto de 2011

La Frontera de la Ciencia; La vida como no la conocemos



¿Cómo será la vida en otro planeta? Es una pregunta que desde Luciano de Samosata, y tal vez antes se han hecho los seres humanos. La pregunta es hoy ¿Podría vida diferente dentro de nuestro mismo Planeta?


Armando Enríquez Vázquez


La parte de la biología encargada de estudiar a la célula siempre me ha fascinado, porque es ahí donde radica uno de los principales misterios; ¿Cuál es el origen de la vida?

Aparte de las ideas religiosas, la ciencia a ha sido capaz hasta hoy de replicar vida, de diferentes modas y bajo diversos métodos. Entonces entra el dilema ético y filosófico ¿Para qué queremos crear vida? ¿Es uno más de los problemas técnicos a resolver? ¿O es arrogancia humana? Para los creacionistas el hombre no ha creado nada. En el sentido estricto de la palabra, lo que han hecho es tomar los elementos ya existentes e intentar combinarlos de manera diferente. La verdad es que al parecer la mayoría de la gente ni siquiera está enterada del tema, pues al hablar de la vida diferente a como la conocemos, inmediatamente piensan en formas alienígenas similares a las que ven le televisión, historietas, Internet o el cine.

El conocimiento y estudio del ADN, el haber resuelto genomas de especies ha traído consigo a miles de científicos manipulando la cadena de la vida, en busca de algo diferente.

La creación de nuevos organismos más resistentes a las enfermedades, más longevos, menos perniciosos, se ha convertido en una de las obsesiones de microbiólogos, biólogos moleculares, químicos y otros científicos.

El año pasado la NASA dio a conocer la existencia de bacterias en las que el fosforo de la cadena de ADN había sido reemplazado por arsénico. Haciendo a estas bacterias únicas en La Tierra. Esto fue tomado como una prueba de la posible existencia de vida fuera de nuestro planeta, planetas con características bioquímicas diferentes, podrían estar habitados por seres que no estuvieran relacionados.

Por otro lado el instituto J. Craig Venter anunció, también el año pasado, la creación de la primera célula sintética. Lo cual supondría un gran avance científico, pero poco práctico; pues para poder lograr desarrollar nuevos organismos aún falta mucho.

¿Para qué los científicos quieren desarrollar nuevos organismos, lograr mutaciones en bacterias o diseñar formas de vidas totalmente ajenas a las que conocemos hasta hoy en día?

Por un lado siempre se antepone el concepto de atacar males y plagas conocidos, del bienestar futuro de la humanidad, pero pareciera que en muchos casos es sólo por demostrar que se puede hacer. La verdad sea dicha, en el caso de sintetizar vida, ni los mismos científicos saben que esperar.

Clonar, modificar la secuencia de la cadena en el ADN, introducir enzimas inexistentes en la misma, tratar de crear nuevos aminoácidos son formas de alterar a los organismos pero en el estricto sentido de la palabra están lejos de crear vida.

En el laboratorio del Instituto Scripps de Investigación en San Diego, California, el doctor Gerald F. Joyce ha logrado lo que para algunos es una forma diferente de vida, sin necesidad de salir del planeta o esperar la llegada de seres de otros mundos para conocerla.

Aunque el mismo doctor Joyce, dice que está lejos de llamar a su experimento como vida, lo que sabemos es que desde hace cuatro años, con la ayuda del doctor Lincoln, lograron crear una molécula que desde entonces se replica, aumentando su población en el laboratorio y es capaz de pasar el conocimiento básico de sus funciones de generación en generación.

Según las teorías de origen de la vida fue el ARN,(ácido ribo nucleico) hace más de tres mil millones de años, el causante de las primeras formas de vida, lo que el científico ruso Oparin llamó coacervados, aglutinándose en lo que se conoce como “el caldo primigenio”, se formaron las primeras moléculas de carbono capaces de replicarse a sí mismas y que con el tiempo fueron adaptándose y evolucionando en las diversas formas de vida que hoy conocemos.

La molécula del doctor Joyce, está compuesta de ARN, cuya cualidad principal es que a diferencia del ADN es capaz de catalizar reacciones químicas entre otras moléculas, cambiando el largo de las cadenas de estas moléculas.

A pesar de haber pasado cuatro años de vida, en lo que llaman en el laboratorio “La molécula Inmortal”, el doctor Joyce , afirma que aun no puede llamar a su molécula una forma de vida. Sin importar, el crecimiento en la población de su molécula, ésta todavía depende de los cuidados de los químicos del Instituto Scripps. Joyce, sabe que cuando finalmente pueda hablar de vida, habrá logrado lo que los hombres de la NASA están buscando en el espacio exterior, sin haber salido de la comodidad de su laboratorio en San Diego.

Al respecto el doctor Joyce explica que más allá de las teorías de los astrónomos y sus cálculos de las probabilidades de la existencia de vida diferente a como la conocemos fuera de nuestro planeta, si alguien logra sintetizar vida, a pesar de ser artificial será la prueba más concreta de que la vida puede encontrarse afuera diferente a la nuestro planeta.

Otro convencido de la realidad de encontrar vida diferente o sintetizarla antes que sus colegas de las agencias espaciales mundiales, es Jack Szostak de la escuela médica de Harvard, quién junto con sus asistentes se ha dado a la labor de crear una célula artificial, que a diferencia de la de J. Craig Venter pueda replicarse y evolucionar.

Lo cierto es que la carrera por crear vida ya sea a nivel molecular o celular esta en marcha. Los resultados y las posibles aplicaciones de estas investigaciones están lejos, muy lejos de ser fructíferas, o de siquiera saber específicamente cuales serán estas.


publicado en blureport.com.mx 15 de Agosto 2011