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martes, 27 de noviembre de 2018

Qasmuna bint Ismail al Yahudi, la poeta judía de Al Andalús.




Esta es la única mujer judía de la que se tienen pruebas de que haya escrito poesía en Andalucía durante los siglos de la presencia árabe en España.

Armando Enríquez Vázquez

En los ocho siglos que duró la ocupación árabe en la península española la ciencia y el arte se desarrollaron en grado extremo, la paz en la que musulmanes, judíos y cristianos convivían no se volvería a ver por siglos y creo que aún hoy la discriminación originada en la raza y las creencias está en las raíces de muchos españoles, como lo está en los corazones de miles de millones de habitantes del planeta.
De esa época se conservan textos de diferentes pensadores, matemáticos y escritores, pero sólo se sabe de una judía dedicada a la poesía en todo lo que es Andalucía, mejor conocida y de ahí su actual nombre como Al-Andalus, esta mujer excepcional se llamó Qasmuna y a pesar de ser judía escribía en árabe.
De Qasmuna bint Ismail al Yahudi sólo se conocen dos fuentes en las que es citada, la primera es una antología de mujeres poetas que no eran esclavas, que data del siglo XV y la otra del siglo XVI. Qasmuna vivió al menos trescientos años antes y al parecer era miembro de una familia judía de importancia, su padre era el afamado poeta Samuel Ha-Nagid, líder de la comunidad judía de Granada y hombre muy cercano al mandatario.
Únicamente tres poemas de Qasmunda sobreviven, y de alguno de ellos se deduce que la poeta escribía a veces en conjunto con su padre quien escribía las primeras estrofas del poema y ella contestaba en las siguientes a su padre.
Aunque nada se sabe de Qasmunda, ni sus fechas de nacimiento y muerte, hay quienes quieren deducir a partir de los pocos versos que la poeta era una mujer de gran belleza que a través de uno de sus versos confronta el paso del tiempo, marcado por las estaciones del año, con el cambio físico de su cuerpo.
Este es uno de los poemas de Qasmunda:

A una gacela que tenía
¡Oh gacela!, paces en mi jardín siempre,
a mí te pareces en soledad y ojos negros;
solas estamos las dos, sin dueño.
¡Soportemos con paciencia el decreto del destino! (1)




(1)    Versión tomada del libro “Así hablan las poetas andaluzas 1” de Isabel María González Muñoz y Coral María Cooper Gutiérrez. Consejería de Educación de la Junta de Andalucía. 2011. 24pp.


publicado en mamaejecutiva.net el 21 de noviembre de 2018
imagen: DeathToStock.com

martes, 20 de noviembre de 2018

Hadewijch, la mística holandesa.




En plena Edad Media, vivió esta mujer mística y poeta de la que poco se sabe y lo que se sabe de ella se lo debemos a sus propios escritos y es la madre de la literatura holandesa.

Armando Enríquez Vázquez

Desde siempre la estructura rígida y absurda de la Iglesia Católica ha sido cuestionada por muchos hombres y mujeres que quieren servir de acuerdo a los principios cristianos, sin tener que obedecer a Papas, obispos, cardenales y sacerdotes corruptos en cuerpo y alma. Los movimientos ideológicos y espirituales que han sido reprimidos desde Roma o la ciudad que ha sido sede del catolicismo han sido muchos.
Entre las mujeres de la Edad Media existió la sociedad de las Beguinas, estas mujeres cristianas, rechazaban la idea del monacato y los conventos, vivían en comunidad de mujeres conforme a los principios cristianos, cuidando ancianos y huérfanos. Las Beguinas no estaban obligadas por ningún voto, ni lazo, a seguir una vida de amor a Dios y dedicación al prójimo, como tampoco existía nada que les impidiera regresar cuando ellas lo decidieran a una vida secular.
Entre esta comunidad vivió en el siglo XIII, una mujer de la que sólo se sabe lo que sus propios escritos nos dicen de ella, su nombre fue Hadewijch, también conocida como Hadewjich de Amberes, por lo que los escolares han deducido acerca de ella, se cree que nació en el seno de una familia de la nobleza, pues por sus textos se entiende que era una mujer muy culta y con acceso a escritos de algunos escolares contemporáneos a ella.
Hadewijch fue una iluminada laica y por lo mismo parece que fue perseguida por los católicos ultraconservadores que se encontraban a la caza de brujas. Hadewijch es reconocida como la primera poeta y escritora de la lengua holandesa, y la primera escritora de literatura religiosa en Europa en una lengua vulgar, sus obras fueron escritas entre 1235 y 1244.
Poder poner estas fechas para la actividad literaria de Hadewijch ha sido posible gracias a la mención en una de sus visiones de ciertos personajes históricos a los que hace referencia, en especial a una Beguina que murió víctima del inquisidor dominico holandés Robert Le Bougre, de nombre Aleydis.
Si bien su poesía habla de su amor por Dios y su comunicación directa con él, también hay quienes sugieren que Hadewijch habla asimismo del amor cortés, en muchos de sus poemas ella se identifica con un hombre, mientras a Dios lo identifica como la mujer del amor cortés. Hay quienes incluso la catalogan como una escritora de amor cortés místico. Por ser Dios el sujeto al que muchos de sus poemas se refieren de una manera mas identificada con el amor entre los seres humanos, que, bajo los preceptos de la Iglesia Católica, Hadewijch era vista como hereje y amenazada por los clérigos y jerarcas católicos. Se sabe por sus escritos y un testimonio que Hadewijch fue perseguida por los miembros holandeses de la Iglesia Católica. Hadewijch fue una mujer que no tuvo lazos con las comunidades monásticas de la época, aunque algunos estudiosos de sus escritos creen ver en ellos a una mujer que escapó de un convento para convertirse a la vida de las Beguinas donde el amor a Dios seguía siendo importante, pero no estaba atado a las promesas del monacato católico, pero esto no es más que una de las muchas especulaciones que existen sobre la vida de Hadewijch.
La obra y el nombre de Hadewijch permanecieron desconocidos durante siglos hasta que, en 1838, dos investigadores encontraron un manuscrito firmado por Hadewijch de Amberes en la Biblioteca Real de Bruselas, hoy se conocen poemas, cartas que dirigió a lo que parecen ser discípulas dentro de la comunidad Beguina y algunos textos en los que habla de sus visiones, o experiencias místicas.
En uno de sus poemas, cuya traducción copio del libro “El Lenguaje del deseo” de María Tabuyo, editado por Trotta en 1999 en Madrid, Hadewijch dice:

“Si el Amado del amor sólo diera lo amable,
Su amor no sería completo;
No sería dicha en verdad; sino ilusión
Que sólo por piedad se nos daría.
Muestre Dios a los corazones atrevidos
Qué lástima sería que así fuese.”


publicado en mamaejecutiva.net el 14 de noviembre de 2018

martes, 23 de octubre de 2018

Magistra Hersend, Dobrodeia de Kiev, Rebecca de Guarna médicas de la Edad Media.




Aun durante Edad Media existieron mujeres que estudiaron, practicaron y escribieron acerca de la medicina, poco se sabe de ellas y estas son algunos ejemplos.

Armando Enríquez Vázquez

Salerno es una ciudad excepcional ubicada en el sur de Italia, cercana a Nápoles y en su universidad durante la Edad Media la facultad de medicina fue la cuna de varias mujeres que destacaron en la medicina a pesar de la visión que se tenía en esa época de las mujeres profesionistas. Algunas incluso formaron parte del cuerpo docente de la institución, escribieron libros y tratados médicos, de ellas la más famosa fue Trótula de Salerno de quien alguna vez ya escribí en esta columna, entre la otras médicas que se paseaban en los pasillos de aquel magnifico colegio cuatro son las más recordadas y de las se tienen algunos datos.
Abella fue otra renombrada médica de Salerno se especializó en embriología y publicó al menos dos tratados de los que no sobrevive ni un fragmento. Uno llamado De Atrabile y el otro De natura seminis humanis.
Rebecca Guarna, también conocida como Rebecca de Guarna, vivió a mediados del siglo XIV. Rebecca era miembro de una familia de renombre en Salerno y se le atribuye haber escrito un famoso tratado sobre la orina en el que enseñaba como interpretar el color de la orina para diagnosticar diferentes enfermedades. Otro sobre la fiebre y un tercero acerca de el embrión humano. Era conocedora de la herbolaria y daba clases en la universidad.
Mercuriade, otra estudiante y egresada de la Universidad de Salerno, fue una médica activa de la que se sabe fue cirujana. Mercuriade practicó la medicina en el siglo XIV, escribió tratados acerca de los venenos, del cuidado de las heridas y sobre la peste.
Otra de estas médicas de Salerno fue Constanza Calenda, de quien existen registros del siglo XV, hija de Salvatore Calenda decano de la facultad de medicina de Salerno y más tarde de la de Nápoles. La Universidad de Nápoles intentaba competir con la de la ciudad cercana e incluso estaba como la de Salerno abierta a las mujeres. Constanza parece haber sido estudiante de ambas facultades y haber obtenido excelentes notas. Así como haber impartido catedra en Nápoles y Bolonia.
Pero no sólo en el sur de la península italiana existieron mujeres dedicadas a la medicina durante la Edad media esta el caso, por ejemplo, de Magistra Hersend a la que se conoce también por el nombre de Magistra Hersend physyca, haciendo referencia a su profesión. De esta mujer se sabe que estuvo activa entre 1249 y 1259 y que acompañó al rey Luis IX de Francia durante la Séptima Cruzada. Se cree que puede haber ayudado a la reina Margarita de Provenza durante el parto de su hijo Juan Tristán. Es una de las dos mujeres que se sabe fueron médicas reales de la corona francesa, la otra fue Guillemette du Luys quien sirvió a Luis XI. Esta mujer esta reconocida como cirujana y se tienen registros de su actividad en 1749,
En la capital de lo que es hoy Ucrania, nació a principios del siglo XII Dobrodeia de Kiev. Hija de Mstislav I de Kiev y Cristina Ingesdotter de Suecia. Con una educación superior a la que podía obtener una mujer de su época Dobrodeia se casó en 1122 con el sobrino del emperador de Constantinopla Juan II Comneno ya en la corte Dobrodeia impulsada por otras damas científicas y educadas de la corte como la princesa Ana Comneno, se dedicó a estudiar temas médicos y pronto se convirtió en una experta en tratamientos herbales. Escribió un libro acerca de ungüentos titulado Alimma, este es el primer texto médico medieval atribuido a una mujer y fragmentos de este texto sobreviven en la Biblioteca Medici de Florencia. Dobrodeia fue responsable de traducir textos de Galeno, al que estudió con detenimiento, al ruso. Murió el 1131.
No todas las médicas corrieron con la suerte de ser reconocidas y respetadas. Jaqueline Felice de Almania, una médica al parecer florentina fue juzgada en Paris en 1322 por practicar la medicina sin haber estudiado. Sus acusadores eran médicos, hombres molestos por la exitosa actividad de Jaqueline quien fue encontrada culpable y amenazada con cárcel y excomunión en caso de reincidir. Se cree que una de las principales razones por las que Jaqueline Felice fue llevada a juicio fue que ella solo cobraba al paciente si este se curaba gracias a sus tratamientos y al parecer había curado a muchos más pacientes que sus acusadores. Para muchos estudiosos del tema este juicio fue clave en la prohibición que durante los siguientes siglos se extendió a que las mujeres pudieran ser médicas.
Finalmente, y regresando a Italia cabe mencionar a Dorotea Bucca, quien además de ser médica fue académica en la Universidad de Bolonia en los siglos XIV y XV, donde mantuvo por 40 años su puesto de docente y que era el mismo que había ocupado su padre antes que ella.


publicado en mamaejecutiva.net el 15 de octubre de 2018
imagen wikipedia.org

martes, 16 de octubre de 2018

Petronila I de Aragón la reina que no quiso ser.




Hija única de un monje vuelto rey, Petronila parece haber heredado de su padre el desprecio de su padre por el poder.

Armando Enríquez Vázquez

Esta es la historia de una de esas personas que aun obteniendo el poder de la manera correcta prefirió deshacerse de él en cuanto las leyes se lo permitieron. La peculiaridad de esta mujer aragonesa inicia tal vez en la historia de su padre, Ramiro II el Monje.
Ramiro II llegó al trono de Aragón al morir su hermano, Alfonso I El Batallador, sin descendencia. Ramiro quien era monje se vio obligado a colgar los hábitos, al menos por un tiempo, cuando los nobles aragoneses le informaron que lejos de cumplir con el testamento de su hermano Alfonso I, quien había decidido dar todas sus tierras a los Templarios, los Hospitalarios y a los Caballeros del Santo Sepulcro de Jerusalén, preferían coronarlo a él como rey y que pronto les diera un heredero al trono.
Ramiro II fue coronado el 11 de septiembre de 1134, se casó al año siguiente con Inés de Poitou, una mujer de la nobleza francesa que a los treinta años era viuda y tenía ya cuatro hijos, se sospecha que fue esta muestra de fertilidad la que atrajo la atención de Ramiro II y en efecto en junio de 1136 nació la heredera al trono; Petronila. Las leyes aragonesas no permitían que el trono fuera heredado por una mujer, por lo que rápidamente Ramiro II se encargó de comprometer a Petronila con Ramón Berenguer IV de Barcelona, quien le llevaba a Petronila 26 años.
En 1137 se firmaron las capitulaciones matrimoniales entre la reina de Aragón y El conde de Barcelona, ella contaba con sólo un año de edad cuando se convirtió en Reina de Aragón pues su padre una vez firmadas las capitulaciones abdicó en favor de su hija para regresar al convento de San Pedro el Viejo en Huesca por el resto de sus días.
El compromiso entre la reina niña y Ramón Berenguer IV, permitió al reino de Aragón asegurar una fuerte alianza con un reino que ayudaría a protegerlo de las ambiciones de sus vecinos musulmanes y cristianos. Ramón Berenguer nunca fue nombrado rey de Aragón, el título perteneció siempre a Petronila I, Ramón sólo ostento el título de príncipe. Conforme a las leyes canónicas la boda entre Ramón Berenguer y Petronila habría de realizarse en cuanto ella cumpliera la edad de 14 años. Ramón Berenguer IV actuó siempre como el rey que no era y tomó las decisiones de las alianzas y enemistades de Aragón, mientras Petronila I en su infancia era educada en la corte de Castilla, bajo la tutela de la hermana de Ramón Berenguer IV, Berenguela quien era la esposa de Alfonso VII de Castilla, pero los castellanos comenzaron a urdir planes para casar a Petronila con el hijo del rey Alfonso VII, lo que obligó a los aragoneses a llevar a Petronila de regreso a Aragón e incluso a enviarla a vivir al Palau de Barcelona, con lo que quedó claro su deseo por culminar la alianza con Ramón Berenguer IV de Barcelona.
Finalmente, en 1150 en la catedral de Lérida Ramón Brenguer IV y Petronila I de Aragón se casaron. Petronila I mantuvo el titulo de Reina y Ramón Berenguer IV el de príncipe. Petronila tuvo cuatro hijos de los cuales el primogénito, Pedro, murió al poco tiempo de haber nacido. El sucesor al trono fue el segundo hijo del matrimonio Alfonso.
En 1162, murió Ramón Berenguer IV, Petronila I se convirtió así en reina regente en lo que su hijo Alfonso adquiría la mayoría de edad para ser coronado. Dos años después y en cuanto Alfonso alcanzó la edad permitida de 14 años, Petronila no dudó en abdicar en favor de su hijo, que fue coronado como Alfonso II de Aragón. Petronila entonces se retiró a una vida privada, no como la de su padre, pero sí lejana de la presencia de su hijo el rey, alternando su estancia entre Barcelona y Besalú.
A diferencia de otras reinas regentes Petronila no se obsesionó con el Poder y desde joven aun sabiéndose reina de Aragón permitió a su esposo el manejo de su reino, para algunos esto es una muestra de sumisión, sin embargo al parecer durante sus dos años de regencia Petronila I ejerció el poder obteniendo primero una tregua por trece años con el rey Sancho de Navarra, manteniendo por otro lado la tutela de su hijo y el respeto de los nobles al rey y por último acabando con un impostor que quiso hacerse pasar por Alfonso I el Batallador, su tío que había muerto en batalla más de veinte años atrás. La reina para acabar con los rumores y algunos que empezaban a seguir, ordenó su aprensión y ejecución.
Sin embargo, llegado el momento y con solo dos años ejerciendo la regencia Petronila no dudo en ceder el reino a su hijo. Petronila I de Aragón murió en 1173.

publicado en mamaejecutiva.net el 8 de octubre de 2018
imagen wikipedia.org

martes, 24 de julio de 2018

La Reina Melisenda de Jerusalén.



Como consecuencia de la I Cruzada se fundó el reino de Jerusalén y la reina Melisenda formó parte importante en la consolidación del reino y la lucha de la II Cruzada junto con su hijo.

Armando Enríquez Vazquez

A finales del siglo XI se fundó el reino de Jerusalén cuya historia se extendió hasta finales del XIII, su territorio abarcó los que son hoy partes de Israel, Palestina, Jordania y Líbano. Con capital en Jerusalén este reino tenía como uno de sus cometidos el resguardo del Santo Sepulcro y de la Tierra Santa.
El tercer rey de Jerusalén fue Balduino II quien se casó con Morfia de Melitene con quien tuvo cuatro hijas; Melisenda, Alicia, Hodierna e Iveta. Melisenda nació en 1105.
Por línea directa en una época en que poco se toleraba el poder de una mujer, el reino le correspondía a Melisenda y siendo la favorita de su padre, Melisenda no sólo recibió una educación para ser gobernante, si no que con los años Balduino II la incluyó en el gobierno del reino, incluso, comenzaron a gobernar juntos Jerusalén. Aunque Melisenda cobraba autoridad y reconocimiento con el paso de los años, su padre sabía que al morir él, no faltaría quien cuestionara el reinado de su hija, por lo que se dio a la tarea de buscar un candidato con el cual casar a Melisenda en beneficio de ella y su supremacía sobre el reino.
Balduino II escogió a Fulco de Anjou, un hombre mayor a cuarenta años y viudo, pero con poder y riqueza, un cruzado que sin duda ayudaría a Melisenda y Jerusalén con tropas, Fulco aceptó no sin antes el poner sus propias condiciones que consistían tener el mismo poder que Melisenda y no ser un simple príncipe consorte de la hija de Balduino II. Aceptada la demanda de Fulco, la boda se llevó a cabo en 1129, al año siguiente nació el heredero al trono el futuro Balduino III y Balduino II reforzó la posición de Melisenda como heredera a su trono nombrándola única tutora del bebé.
Balduino II murió en 1131, Melisenda y Fulco fueron coronados en conjunto como reyes de Jerusalén, pero Fulco apoyado por sus tropas comenzó a quitar poder a Melisenda y después la acuso de adulterio con un primo de ella, Hugo II de Jaffa, Hugo se levantó en armas en contra de Fulco. El conde de Jaffa, titulo nobiliario de Hugo, fue obligado al exilio por 3 años, poco después de la condena hubo un atentado contra Hugo del que se acusó a Fulco y sus aliados, esto sirvió de pretexto a Melisenda para contratacar y derrotar a Fulco que fue perdiendo poder dentro del reino, mientras que la reina fue recobrando el poder que su padre había pretendido que Melisenda tuviera. Los nobles de Jerusalén apoyaron a la reina. En esos años de reconciliación nació el segundo hijo de la pareja Amalarico. Fulco jamás intento de nuevo cuestionar, ni atentar contra el poder de su esposa. De hecho, respetó su poder y no tomó decisión alguna sin consultarla. Es en esos años cuando Melisenda muestra su poder y su noble forma de gobernar. En 1138 ordena la edificación de el gran convento de San Lázaro en Betania, poblado en el que Lázaro había vivido. Melisenda le otorgó al convento parte de las tierras fértiles de Jericó y nombró abadesa de este a su hermana menor Iveta. También se dice que Melisenda intervino en que su hermana Hodierna se convirtiera en condesa de Trípoli al mandar envenenar al heredero de ese condado que tenía más derechos que el esposo de su hermana. Apoyó la cultura y uno de los libros religiosos ejemplo del arte de la corte de Jerusalén que subsiste y se encuentra resguardado en Londres en el Museo Británico se conoce como el Salterio de Melisenda.
Fulco murió en 1143 en un accidente de caza. Melisenda llevó el luto y lloró a su esposo con verdadero sentimiento. Una vez muerto Fulco, Melisenda y su hijo fueron coronados para gobernar en conjunto ese mismo año, aunque en realidad se trató de una regencia disfrazada, pues Balduino III apenas contaba con 13 años. Pero cuando en 1148 Balduino III reclamó la propiedad de la corona con el apoyo de ciertos nobles de Jerusalén, Melisenda se opuso. Balduino salió a la guerra en una campaña en contra de Damasco parte de la II Cruzada que terminó con la victoria de los musulmanes y el fin de la II Cruzada.
Para 1152 el descontento de Balduino III con la fuerza de su madre, lo llevó a reunirse a escondidas con el Patriarca de Jerusalén para pedirle su coronación en solitario cosa a la que se rehusó el Patriarca, de la misma manera los nobles de Jerusalén fieles a Melisenda se negaron a apoyar a Balduino III. El joven monarca organizo entonces una marcha donde el de propia mano portaba una corona de Laurel en muestra de desafío a su madre y reina cogobernante.
Melisenda por su parte tratando de negociar con su hijo lo llamó y acordaron poner en manos de la Alta Corte de Jerusalén la decisión de quien debía gobernar el reino. La decisión fue que el reino se dividiera; Balduino III se haría cargo del Norte y Melisenda de las regiones más ricas como Jerusalén. Balduino no conforme con esta decisión atestó un ataque sorpresa a los dominios de su madre que había sido apoyada por lo nobles de Jerusalén y tomó los territorios que le habían sido asignados a Melisenda, tras una negociación a Melisenda y Amalarico se les reconoció el derecho de permanecer en Nablus, así como el hecho de que Melisenda gobernaría ese segmento del reino a perpetuidad. Las paces entre madre e hijo estaban hechas.
Balduino III fue un rey que siempre estaba en campañas militares por lo que se veía en la necesidad de abandonar Jerusalén con frecuencia y por periodos de tiempo importantes, al poco tiempo el rey se dio cuenta de que no podía confiar en nadie al interior de la corte y depositó en Melisenda la confianza que le permitía a ella tomar las decisiones importantes del reino durante las ausencias de Balduino III.
Esto muestra que sin importar la rivalidad entre madre e hijo ambos eran capaces de reconocer la capacidad del otro y ser además leales uno al otro.
Melisenda murió el 11 de septiembre de 1161 en Jerusalén, cuidada por sus hermanas Hodierna e Iveta. Balduino III habría de morir al año siguiente sin herederos por lo que Amalarico se convirtió en rey de Jerusalén.

publicado en mamaejecutiva.net el 16 de julio de 2018
imagen wikipedia.org

martes, 8 de mayo de 2018

Hroswitha de Gandersheim la primera escritora alemana.



A finales de la Alta Edad Media en un convento exclusivo en Sajonia vivió una extraordinaria mujer de la que sólo conocemos su obra.

Armando Enríquez Vázquez

La primera vez que se escribió la historia de Fausto, un tema que es recurrente en la literatura alemana y al que grandes escritores como Goethe o Thomas Mann han dedicado obras maestras de la literatura, fue en el siglo X y lo hizo una mujer. La canonesa Hroswistha de Gandersheim.
De esta brillante mujer se sabe poco, muy poco de su vida. El conocimiento que se tiene de ella es gracias a sus obras que han sobrevivido en el tiempo. Conocemos que pasó su vida en la abadía de Gandersheim en Sajonia. Se desconocen las fechas reales de su nacimiento y deceso, se cree que nació alrededor de 935 y murió después de 1001. Tampoco se sabe a ciencia cierta nada acerca de su familia, pero debido a que la abadía era presidida por una abadesa que era una princesa imperial y era una abadía elitista, se cree que Hroswitha era hija de la nobleza sajona.
La educación y cultura que muestran sus textos parecen decir que la mujer ingresó a la abadía después de los quince años y antes de los 25 años.
La Abadia de Gandersheim por ser tan elitista contaba con una gran biblioteca llena de títulos importantes que no era posible encontrar en otras partes del mundo, ahí fue donde Hroswitha leyó a autores de la antigüedad, a los latinos antes que otros, que la influenciaron en su labor como escritora; Horacio, Ovidio Virgilio y sobre todo Terencio están presentes en la obra Hroswitha, incluso como monja culta los textos escritos por Hroswitha se encuentran en latín. Las influencias contemporáneas de Hroswitha provienen del interior de la abadía, por un lado, su primera profesora Rikkarda a la que menciona en algunos de los prefacios de su obra y por otro a la Abadesa Gerberga que era sobrina del emperador Oto I y que introdujo a la joven en la lectura de los ya mencionados autores latinos.
A falta de datos que permitan crear una biografía de la canonesa son precisamente las obras sobrevivientes por más de mil años las que nos hablan de la existencia de Hroswitha.
Lo que se conoce de su obra son dos poemas, seis leyendas, piezas épicas y seis piezas dramáticas.
Los poemas son una Vida de la Virgen María y otro llamado Sobre la Ascensión del Señor. En cuanto a las leyendas narran diferentes vidas de santos incluyendo la historia de un niño martirizado en Córdoba por el califa, un hecho que sucedió en los años de vida de la monja y los cuales son referidos en el texto de Hroswitha con terrible detalle. Se cree que la monja conoció a testigos del martirio de San Pelayo. Pero interesante resulta también la leyenda de Teófilo en la que la monja cuenta la historia de un joven que en su hambre por el conocimiento hace un pacto con el diablo. Esta es la primera vez que un autor alemán, en este caso una autora, escribe la historia que siglos después el escritor Goethe escribiría como Fausto y que ha sido retomada por otras brillantes plumas alemanas, así como por el director de cine del expresionismo alemán Friedrich Wilhelm Murnau en 1926.
Sus obras dramáticas hablan del amor sensual y el triunfo del amor cristiano por sobre todas las cosas.
Las obras llamadas épicas son dos obras basadas en hechos reales; una esta basada y cuenta la historia de la historia de Oton I, esta obra esta dedicada a la abadesa Gerberga y una historia de la construcción de la abadía de Gendersheim.
La obra de Hroswitha fue descubierta en 1500 en la biblioteca de la Abadía de San Emmeran en Ratisbona y editada en 1501 por un humanista alemán llamado Konrad Celtis. La edición cuenta con grabados de Alberto Durero. Los contemporáneos de Celtis admiraron la obra y a la mujer detrás de ella y en su momento la alabaron como la muestra de la perfección, belleza e inteligencia de la obra artística en una tierra que muchos consideraban de bárbaros.

publicada en mamaejecutiva.net el 2 de mayo de 2018
imagen: wikipedia.org 

martes, 6 de diciembre de 2016

Claricia de Baviera una divertida letra Q.




A pesar de todas las restricciones existentes en occidente para que las mujeres dedicaran a labores diferentes a las del hogar, Claricia logró dedicarse a su profesión y hasta burlar las reglas impuestas en ella.
Armando Enríquez Vázquez
Uno de los orígenes de la violencia de género y del machismo, sin duda lo podemos encontrar en la religión católica apostólica y romana que desde que se fundó ha negado la importancia de la mujer en la sociedad y ha creado elaborados textos y dogmas para hacer ver a la mujer como culpable de los males del mundo.
Durante el inició de la edad media la tiranía de la iglesia católica se sentía en casi toda Europa, de la misma manera que los extremistas musulmanes lo hacen en diversas zonas del mundo hoy, o los judíos ortodoxos ejercen su tiranía entre ciertas poblaciones alrededor del mundo. Pero en la zona de lo que es hoy Alemania, en el área de Baviera, los reyes de la era Ottoniana, permitían a ciertas mujeres sobre todo de las clases pudientes el desarrollar sus habilidades sobre todo si están eran artísticas. Esta dinastía reino de finales del siglo X al siglo XI.
Una de las actividades a las que más contribuyeron las mujeres de la época fue a la ilustración de libros y manuscritos de todo tipo, este trabajo se llevaba a cabo en los monasterios y se sabe al menos el nombre de varias de ellas.
Pero de la que llama mi atención por lo que parece ser un espíritu desenfadado y alegre es Claricia quien dibujo en un manuscrito una divertida imagen que se supone es ella.
De Claricia se sabe poco y sólo se conoce el salterio que ilustró en la Abadía de San Ulrico y Santa Afra en el poblado de Ausburgo que se cree fue fundada en el siglo X. La existencia de Claricia nos es conocida porque se dibujó a ella misma en ese salterio, que hoy se conoce como Salterio de Claricia en una letra Q, algo que estaba prohibido a cualquier ilustrador de manuscritos sacros. Los salterios son libros que únicamente contienen Salmos. De cualquier manera, en el caso del Salterio de Claricia, la mujer dejo no sólo su firma sino lo que se cree que es un autorretrato en una letra Q del documento.
Una mujer aparece columpiándose en la letra y así creando la vírgula de la misma, por su apariencia no parece tratarse de una monja, su ropa y su cabello suelto así lo sugieren. Sobre los hombros de la mujer aparece el nombre de Claricia. Eso es lo único que conocemos de esta mujer que decidió hacerse notar en plena Edad Media, me lleva a pensar no sólo en las reglas más laxas de Baviera, si no en el carácter rebelde y lúdico de Claricia. Tal vez, porque repito nada sabemos de su vida, Claricia se encontraba en su adolescencia o temprana etapa de los que hoy llamamos vida adulta y desde esa adolescencia se muestra al mundo en cierta rebeldía. El hecho de que su vestido y su cabello la separen de la vida monacal, puede indicar que Claricia estudiaba en la abadía y tal vez estaba en el proceso de convertirse en monja. Pero estas son sólo especulaciones. Lo cierto es que de Claricia sólo conocemos ese autorretrato lúdico.
La otra mujer que se representó al llevar a cabo su labor como ilustradora fue Guda, quien en el extremo opuesto a Claricia se dibujó bajo la frase Guda peccatrix mulier scripsit et pintxit hunc librum que quiere decir: Pecadora que escribió e ilustró este libro. El autorretrato de Guda es anterior al de Claricia y se da en otra región de Baviera.
Me quedó sin pensarlo con la vitalidad e irreverencia de Claricia antes que con la culpa de Guda.

publicado en mamaejecutiva.net el 28 de noviembre de 2016
imagen GynArte-Home-Wikispaces

lunes, 30 de noviembre de 2015

Herrada de Landsberg y su enciclopedia ilustrada.



Detrás de una enciclopedia ilustrada del siglo XII, se encuentra una mujer que sin duda fue una de las primeras editoras como las conocemos el día de hoy.
Armando Enríquez Vázquez.
En la cordillera de los Vosgos, en lo limites actuales de Francia y Alemania, vivió en el siglo XII, Herrada de Landsberg. Herrada nació alrededor de 1130 en la región alsaciana de los Vosgos. Su familia era al parecer parte de la aristocracia local y desde muy joven Herrada pasó a ser parte de las monjas del convento de Santa Odilia en Hohenberg. Mucho más, no se sabe de sus primeros años, el convento estaba presidido por una abadesa protegida por el sacro emperador romano Federico Barbarroja de nombre Relinda.
Bajo el mando de Relinda, el convento se convirtió en un lugar donde el conocimiento floreció, entre las monjas que más destacaron en su aprendizaje Herrada sobresalió a tal grado que en 1167 comenzó a recopilar textos para crear una enciclopedia de temas teológicos escrita en latín y alemán y que tenía como entre sus objetivos ayudar a mejorar la educación de las monjas cultas y como ayuda en la oración y meditación de las novicias, además de textos de diferente origen, la compilación contenía diferentes materiales escritos por Herrada. A pesar de la intervención de varios y diferentes escribas en la elaboración del texto, lo que queda claro es que fue Herrada la que fungió como editora de la obra. En el texto introductorio a la obra y dirigido a uno de sus superiores Herrada escribió:
Hago de su conocimiento santidad, que, cómo una pequeña abeja inspirada por Dios, he recolectado de diferentes flores de las Sagradas Escrituras y textos filosóficos este libro, al que he  llamado Hortus deliciarum y lo he compilado en honor y alabanza de Cristo y de la Iglesia y en vuestro nombre y amor, como única y dulce colmena.
El título en latín Hortus deliciarum, significa El jardín de las delicias y quedó compuesto por 300 pergaminos y 144 ilustraciones y se terminó en 1185. A mediados de la década de 1170, tras la muerte de Relinda, Herrada fue designada como Abadesa del convento.
Después de su publicación el texto sufrió algunos añadidos hasta 1195 año en que Herrada murió.
El manuscrito se mantuvo en el convento hasta la época de la Revolución Francesa cuando pasó a ser parte de la biblioteca municipal de la ciudad de Estrasburgo donde se copiaron tanto el texto como las ilustraciones a lo largo del siglo XIX lo que nos permite tener una idea clara de su contenido a pesar de que el manuscrito original se perdió en el incendio de la biblioteca durante el sitio de la ciudad en la guerra franco-prusiana en 1870.

publicado en mamaejecutiva.net el 23 de noviembre de 2015
imagen: wikipedia.org

martes, 25 de agosto de 2015

Hildegarda de Bingen, una mujer excepcional.




Figura emblemática de la Edad Media Hildegarda de Bingen se distinguió en la música, la medicina, la filosofía, fue una iluminada y la iglesia católica la reconoce como santa.
Armando Enríquez Vázquez.
A la Edad Media solemos tacharla de un periodo oscuro dentro la historia de la humanidad, casi mil años en los que Europa Occidental vivió bajo el yugo de las severas reglas de un catolicismo castrante y androcéntrico que imperó en todo el quehacer humano. Siempre pensamos en esa época como de retroceso en comparación con lo que la humanidad había logrado durante los siglos anteriores, lo que pasaba en otros lugares del mundo y lo que sucedió en occidente con la llegada del renacimiento. Sin embargo, existieron hombres y mujeres que se distinguieron y que brillaron buscando conocimiento y esparciéndolo. Entre las paredes de conventos y abadías muchos de estos personajes se dedicaron a preservar el conocimiento humano y escribir sus propias obras.
Entre los personajes más emblemáticos de toda la Edad Media, y uno de los más interesantes en la historia de la humanidad se encuentra Hildegarda de Bingen, quien a lo largo de su vida se dedicó al estudio y divulgación de temas teológicos al describir en una serie de tres libros las visiones divinas que tuvo desde los tres años de edad, pero también ciertos temas médicos, creando poesía y música.
Mistíca, música, filosofa, fisióloga Hildegarda de Bingen nació alrededor de 1098, no existe una fecha exacta para este acontecimiento pero se sabe que ocurrió en lo que es hoy Renania-Palatinado un estado de  Alemania en la localidad de Bermersheim. Hildegarda fue la décima hija hija y sus padres de noble origen, decidieron que la Hildegarda debería dedicarse a la vida eclesiástica, por lo que la enviaron desde su infancia al servicio de una mujer llamada Jutta von Sponheim, hija del Conde Esteban de Spanheim y que vivía en una celda en el monasterio benedictino de  Disibodenberg. Hildegarda fue una niña enfermiza y que por esta razón permanecía mucho tiempo aislada. Gracias a Jutta Hildegarda aprendió algo a lo que muy pocas mujeres tenían acceso en esa época; Leer y escribir. A los quince años la misma Hildegarda tomó los hábitos.
A pesar de sus conocimientos en materia de música, de ser una de las muy pocas mujeres que sabía escribir y leer, de sus observaciones en materia de herbolaria y lapidaria, los principales eventos por la que se le conoce son de tipo religioso y en este sentido místico debido a las visiones que Hildegarda tuvo a lo largo de su vida.
Según cuenta la propia Hildegarda comenzó a tener visiones a los tres años de edad cuando veía siluetas luminosas a su alrededor. Hildegarda continuó teniendo visiones a lo largo de su vida, también desde temprana edad se percató que estas visiones no eran comunes a los demás seres humanos, por lo que decidió guardar el secreto de estas visones por temor a lo que dirían los demás, únicamente compartió estas visiones con Jutta, quien a su vez las comentó con un monje del monasterio de nombre Volmar y quien con el tiempo se convirtió, en amigo, maestro y confidente de Hildegarda.
En 1136, Hildegarda fue electa como abadesa del convento y en 1141 tuvo la visión que cambió su vida. En ella se le ordenó escribir todo lo que a lo largo de su vida se le había revelado en las visiones a lo largo de su vida. En un principio Hildegarda hizo caso omiso de la visión temiendo que si llevaba a cabo lo que esta le ordenaba sería víctima de las burlas de los hombres doctos de la iglesia católica. Entonces la abadesa cayó víctima de una enfermedad, lo que ella interpretó como un castigo por su desacato. Hildegarda acudió a Volmar y le contó tanto la visión como el asunto e interpretación de la enfermedad, por lo que el clérigo la instó a escribir tal y como la visión le había ordenado. Entonces Hildegarda comenzó a escribir un libro con sus visiones, por su parte Volmar comentó el asunto con el Abad de Disibodenberg de nombre Kuno quien no sólo autorizó a Hildegarda a escribir si no que la alentó a hacerlo, incluso algunos años después mientras la monja estaba dedica a la escritura, su labor llegó a oídos del Papa Eugenio III durante el sínodo de Tréveris, quien al ver el trabajo de Hildergarda autorizó que la monja continuara con él.
Eugenio III, quien fue el responsable de organizar la II Cruzada, aprobó el trabajo de Hildegarda, por ser la voz del Espíritu Santo quien dictaba la obra de la monja, esto permitió una gran libertad a Hildegarda en su trabajo y pocas críticas. Finalmente en el libro fue publicado con el nombre de Scivias, es una abreviación de Scito vías Domini lo que en latín significa: Conoce los caminos del Señor. Con el paso de los años Hildegarda escribió dos volúmenes más de sus visiones y las explicaciones teológicas de las mismas.
Al mismo tiempo Hildegarda decidió abandonar el monasterio de Disibodenberg para formar el propio, esto debido a otra visión. Hildegarda formó un nuevo monasterio ante la oposición de las autoridades de Disibodenberg, pero con la aprobación una vez más del Abad Kuno, que una vez más apeló a las visiones de la monja. El nuevo monasterio fue establecido en Rupertsberg cerca de la Población de Bingen y del rio Rin.
Hildegarda también escribió libros de medicina; acerca de  la utilización de plantas y minerales para la curación. Escribió más de 80 partituras para diferentes tipos de obras litúrgicas. Entre ellas destacan el Ordo Virtutum considerado el único drama musical del medioevo y que cuenta la lucha de un alma humana al enfrentarse a las virtudes y al diablo, de hecho el título de la obra en español significa de manera literal; el orden de las virtudes, pero es conocido como Coro de las virtudes.
La Symphonia armonie celestium revelacionum que comprende  alrededor de 70 himnos y cantos escritos por Hildegarda.
Una vez instalada en Rupertsberg junto con veinte monjas que la siguieron en su empresa, Hildegarda se dedicó a crear tanto un alfabeto como una lengua desconocida, algunos expertos dicen que se trató de una variación de una lengua romance que existía en esos tiempos en las orillas del rio Mosela y que perduró hasta el siglo XIII. Tampoco queda claro si Hildegarda intentó obligar a sus seguidoras a emplear esta lengua o si sólo la empleaba ella, como tampoco quedan claras las razones por las que se dio a la tarea de crear esta lengua y este alfabeto desconocidos, tal vez se tratara de otra de las imposiciones que las visiones le pedían.
Hildegarda murió el 17 de septiembre de 1179 en Rupertsberg, cuando tenía alrededor de ochenta años, crónicas de la época dicen que al momento de morir cruzaron el cielo dos enormes arcos de luz que formaron una cruz en el zénit del firmamento.
En 2011 el Papa Benedicto XVI le otorgó el titulo de Doctora en la Iglesia.

publicado en mamaejecutiva.net el 17 de agosto de 2015
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martes, 21 de abril de 2015

Leonor de Aquitania, la madre de Ricardo Corazón de León.



Una de las mujeres más ricas y poderosas de la edad media, reina consorte de Francia e Inglaterra, culta, mecenas de artistas y participante en la II Cruzada.
Armando Enríquez Vázquez.
Aquitania era un territorio que equivalía a la tercera parte de Francia actual. Leonor, de la que se desconoce la fecha de nacimiento pero se cree que fue entre 1122 y 1124, hija de Guillermo X Duque de Aquitania. Heredó en los primeros años de su adolescencia el ducado. Guillermo murió mientras llevaba a cabo una peregrinación a Santiago de Compostela. Su madre y hermano mayor habían muerto años antes y Leonor heredó las posesiones y tierras de su padre.
Guillermo X alcanzó a escribir una carta al rey Luis VI de Francia pidiéndole protección para su hija de la ambición de otros señores feudales, que podrían secuestrar y casarse con Leonor, al parecer la única forma en la que el rey supo proteger a Leonor fue casándola con su hijo, quién se convertiría en poco tiempo en el rey Luis VII, asegurando de esta manera las enormes riquezas del ducado de Aquitania para Francia.
Leonor a diferencia de la mayoría de las mujeres de su tiempo, fue educada de la mejor manera. Tenía conocimientos de astronomía, matemáticas, historia, música, podía jugar ajedrez, hablaba y leía latín, además de su lengua materna, sabía y practicaba la cetrería y la caza. Era una excepción de su época.
Una vez casada con Luis VII, Leonor se destacó en la corte francesa por no ceñirse a las reglas de la corte, ni a las actividades pensadas dignas de su sexo. Lo que le valió que su suegra y otras damas francesas no la vieran con buenos ojos. Por eso, en 1145 cuando Luis VII decidió salir rumbo a Tierra Santa a recobrar algunos territorios franceses en la II Cruzada, nadie se sorprendió ante la insistencia de la reina Leonor por acompañarlo. Ni siquiera el rey y muchos de sus caballeros vieron con gusto el interés de la reina de unirse a la causa, sin embargo la importancia y la riqueza de Aquitania, asunto que permitió a Leonor juntar una cantidad importante de hombres y mujeres que formaban parte del ejército francés, fue su forma de imponer su presencia en el viaje. Las leyendas dicen que Leonor y las mujeres de Aquitania que formaron parte de sus fuerzas se vestían de amazonas para luchar en contra de los turcos, a pesar de ser una leyenda lo cierto es que Leonor resalto por su valentía y su belleza en la corte bizantina.
La Cruzada resultó un fracaso y las relaciones entre el rey y la reina comenzaron a deteriorarse por varios motivos, se habló de infidelidades, pero lo cierto es que nada más importante sin duda que el hecho de que Leonor había sido incapaz de dar al rey un hijo varón. Leonor tuvo dos hijas con Luis VII.
En 1152, finalmente, haciendo caso a los argumentos de Luis VII de consanguinidad con Leonor el Papa Eugenio III anuló el matrimonio. Leonor conservó sus títulos y sus tierras. A las pocas semanas Leonor se volvió a casar en esta ocasión con Enrique Duque de Normandía.
Dos años después Enrique fue coronado rey de Inglaterra y Leonor reina. Con Enrique II de Inglaterra, Leonor tuvo cinco hijos y tres hijas, y soportó muchas de las infidelidades del rey así como algunos de sus bastardos. Sin embargo en 1166 el romance del rey con Rosamunda Clifford, a quien ciertos monjes leales a Leonor llamaron Rosa Inmunda, era ya tan notorio que la reina decidió abandonar Inglaterra y regresar a Aquitania.
De 1168 a 1173 Leonor gobernó en Aquitania y muy poco se sabe de este periodo de su vida en el que de acuerdo con Andreas Capellanus estableció lo que se conoce como las cortes del amor, que fijaron las reglas del amor cortesano y de acuerdo con Capellanus, Leonor en compañía de su hija Maria y otras dos mujeres de la nobleza de Aquitania se dedicaron a juzgar de manera legal casos entre amantes, de los cuales Capellanus documentó al menos 21. Esta parte de no es totalmente cierta, ni comprobable, el único que hace referencia a estos arbitrios es Capellanus y como era partidario del rey Luis VII, se cree que estos su texto sobre el arte del amor cortesano, fue escrito para desprestigiar a Leonor.
Lo cierto es que durante este periodo Leonor se dedicó a patrocinar a poetas, músicos y trovadores. La época de tranquilidad terminó cuando en 1174 su hijo Enrique, aliándose con los franceses se levantó en contra de su padre. Enrique viajó a Aquitania y según se dice de la mano de su madre incitó a sus dos hermanos menores, Ricardo y Juan a unirse a la revuelta en contra de su padre. Leonor fue capturada por los hombres del rey de Inglaterra y enviada a la isla, donde los siguientes 16 años los pasó cautiva en diferentes castillos ingleses. En 1183 su hijo Enrique murió, no sin antes pedirle a su padre el perdón para Leonor. La reina confesó en 1193 al Papa Celestino III que la muerte de su hijo le había sido anunciada en un sueño que no podía olvidar.
El Rey Enrique II murió finalmente en 1189 y heredó el trono Ricardo que en ese momento no se encontraba en Inglaterra, los nobles ingleses juraron su lealtad a Ricardo en la persona de su madre. Ricardo partió en la Tercera Cruzada y Leonor actuó como reina regente de Inglaterra, Ricardo fue capturado, no por los musulmanes, si no por Enrique VI, cabeza del Sacro Imperio Romano, Leonor viajó a Alemania y pactó la liberación de su hijo.
Ricardo murió en 1199 de manera más que fortuita, víctima de una flecha lanzada por el que algunos cronistas dicen fue un niño mientras supervisaba el asedio de una castillo enemigo y un mal médico, al que incluso algunos historiadores han llamado un carnicero. Leonor estuvo junto a su hijo al momento de su muerte.
El trono pasó entonces al hermano menor de Ricardo, Juan y una vez más Leonor sirvió al rey en diferentes asuntos. Hasta que finalmente murió en 1204, para ese entonces todos sus hijos habían muerto a excepción del rey Juan.
Leonor fue enterrada junto a su esposo el rey Enrique II y su hijo predilecto Ricardo.

La estirpe de Leonor llegó a Francia, Inglaterra, Sicilia y España donde una de sus hijas, Leonor, fue reina de Castilla al casarse con Alfonso VIII.

publicado en mamaejecutiva.net el 13 de abril de 2015
imagen:cincuentopia.com

martes, 3 de marzo de 2015

Eloísa monja a la fuerza.




Del amor carnal y el deseo a la celda de un convento, nació un clásico de la literatura medieval.
Armando Enriquez Vázquez.
Antes, siglos antes de la aparición de las 50 sombras de Grey, existió una historia una de amor carnal. Una historia trágica para sus protagonistas, una historia de irracionalidad y deseo. Una monja que osó poner en entredicho los votos exigidos por la Iglesia Católico frente al deseo mundano. No se trata de una novela, si no de las cartas que establecieron dos miembros de la Iglesia católica que años antes habían vivido su Último tango en Paris del siglo XII; Eloísa de Argenteuil y Pedro Abelardo.
La fecha del nacimiento de Eloísa se desconoce pero se estima entre 1090 y 1100, al parecer la mujer poseía como en todo este tipo de relatos una gran belleza, además ser docta en temas filosóficos, gran conocimientos de los idiomas y un especial interés por estudiar y conocer más, esta razón la llevó a Paris donde fue acogida por un tío suyo de nombre Fulberto que era canónigo de la catedral de Paris. Eloísa no tardó en llamar la atención de un renombrado filósofo y teólogo de la época llamado Pedro Abelardo. Este hombre no sólo era un erudito, si no que por lo que él mismo cuenta llevaba una vida de seductor. Eloísa se convierte en un reto para el filósofo e idea un plan para seducir a la mujer.
Conocedor de la severidad de Fulberto, Abelardo se acercó al canónigo y con mentiras logró hospedarse en casa de Fulberto y convertirse en instructor de Eloísa. Todo esto se encuentra documentado en una carta donde Abelardo redacta su autobiografía a un supuesto amigo, conocida como Historia Calamitatum.
Abelardo seduce entonces a Eloísa, de quién aunque Abelardo en la carta dice que tiene 15 años, algunos historiadores y estudiosos han dicho que era mayor, acorde a una carta donde Pedro el Venerable abad de Cluny le escribió a Eloísa recordando los tiempos en que ambos eran jóvenes. Algunos historiadores le calculan al menos diez años más a la edad de Eloísa porque Pedro el Venerable nació en 1092. Sea como sea el hecho es que las lecciones se convirtieron en las nueve semanas y media de la pareja. Una relación sexual que nada tenía que ver con la filosofía.
Pero dos hechos acabaron con tan ardiente y escandaloso romance, el primero fue la falta de discreción de Abelardo quién soberbio y arrogante no dejó de presumir entre sus amigos, a través de canciones y poemas su relación con Eloísa, haciendo muy poco caso del dicho aquel de se dice el pecado, no el pecador. Lo segundo fue el descubrimiento de Eloísa de estar embarazada. Al enterarse de esto Abelardo, llegó ante su amada y le prometió casarse con ella, pero las noticias de la relación de Abelardo y Eloísa llegaron también a los oídos de Fulberto quién una noche pagó a un grupo de hombres por secuestrar a Abelardo y castrarlo. Eloísa fue enviada a la casa de su hermana en Bretaña y parió a un niño al que se refirió en algunas ocasiones como Astrolabio.
Abelardo en su nueva condición de eunuco decidió no casarse con Eloísa, e ingresar al monasterio de Saint Denis, ¿qué más le quedaba si no podía disfrutar ya de los placeres terrenales? También decidió por Eloísa, y decidió que él único con el que la mujer habría de desposarse era Dios, por lo tanto y a pesar de las protestas de ella, la obligó a entrar en el convento de Argentuil.
Habrían de pasar 20 años sin que los amantes tuvieran alguna comunicación entre ellos. Pero en 1136 Abelardo escribió la mencionada Historia Calamitatum, la cual al hacerse pública y ser leída por la monja provocó la primera carta de Eloísa dirigida a Abelardo:
…Ciertamente has complacido a tu amigo y compañero y, de este modo, has pagado tus deudas de amistad y hermandad. Pero es mayor la deuda que te ata a nosotras, que no somos tanto amigas sino amiguísimas;…



 A pesar de los años transcurridos Eloísa no había olvidado a Abelardo y en esa primera misiva le reclama de entrada el que le escriba a un amigo para consolar sus penas, contándole las suyas, pero ser tan cruel para haberla olvidado a ella por completo a lo largo de veinte años, después de haberla obligado a convertirse en monja, condición a la que Eloísa estaba dispuesta a renunciar para gozar del imposible amor carnal de Abelardo:
Y es más -cosa admirable de decir-, este amor se ha tornado en locura, pues lo único que quería le fue arrancado sin esperanza de recuperarlo. Y aun así permanecí fiel a tu decisión, cambiando junto con el hábito mi propio deseo, para demostrarte que eres el único dueño tanto de mi cuerpo como de mi voluntad.
En la carta Eloísa no reclama al entonces clérigo el no haberse casado con ella, si no la decisión y orden de renunciar al mundo y llevar una vida monástica. Eloísa deja claro en la carta sus ideas acerca del matrimonio; es sólo una manera de prostituirse de la mujer para obtener una seguridad y bienes materiales:
Jamás, Dios sabe, busqué nada en ti a no ser a ti mismo; te deseaba enteramente a ti, no a tus cosas. No esperaba ni la alianza matrimonial ni ninguna clase de dote. En una palabra, jamás, como sabes, procuré satisfacer mis deseos sino más bien tu voluntad. Y aunque el título de esposa es visto como santo y distinguido, el nombre de amiga siempre me pareció más dulce o, si no te indignas, concubina o puta.
Más adelante en esa primera carta Eloísa dice a Abelardo:
…yo te diré lo que creo, o mejor aún, lo que todos sospechan: la pasión te unió a mí más que la amistad; el ardor de la lujuria más que el amor. Por eso, cuando cesó aquel deseo, desapareció al mismo tiempo aquello que fingías. Esto, mi amor, no es tanto una opinión mía, sino la de todos;…
A lo largo de esa primera carta Eloísa le reclama a Abelardo una y otra vez el haberla olvidado, el haberla refundido en ese convento y condenado a una vida que le desagrada y mucho más que a lo largo de veinte años él la olvidara:
…no fue la devoción a la religión la que arrastró a aquella jovencita hacia los rigores de la vida monástica, sino que fue tu gran mandato.
Y unos párrafos adelante:
...En una palabra: para obedecer tu voluntad me he prohibido todos los placeres. Nada he reservado para mí, salvo hacerme especialmente tuya de esta manera. Juzga con sinceridad cuán grande ha sido tu injusticia, pues a la que se merece mucho más, pagas mucho menos,…
La carta causó que tras veinte años de silencio Abelardo volviera a comunicarse con Eloísa a través de una carta que me llama su atención por la arrogancia y frialdad con la que está escrita. Abelardo se dirige a Eloísa como una monja más de la congregación. Para mí el siguiente párrafo demuestra bien la posición del clérigo:
…Que con el favor de su oración me proteja la compasión divina, y que cuanto antes destruya bajo nuestros pies a Satanás. Para esto me apresuro en enviarte ante todo el salterio que me reclamaste con solicitud, hermana mía, alguna vez querida en la vida mundana, ahora queridísima en Cristo. Con éste ofrecerás constantes sacrificios de oraciones al Señor por nuestros grandes y muchos pecados,…
El pretencioso monje se dedica en la carta a sermonear a la mujer que aún lo ama. Además trata de hablar de todas las monjas en lo general y evita en la medida de lo posible hablarle a Eloísa directamente. Eloísa, cegada y creyendo en algo inexistente; el amor de Abelardo, intenta en una segunda carta hacerlo entrar en razón, que se dé cuenta del amor y el deseo que en ella aún viven y como Dios encarnado en la Fortuna se encargó de hacer de su vida una desgracia:
…¡Cuánta gloria me trajo en ti! ¡Cuánta ruina me trajo en ti! Me ha llevado de un exceso a otro: tanto en el bien como en el mal, ella no ha guardado mesura. Pues para hacerme la más miserable de todas, antes me hizo la más feliz…
Eloísa confiesa a Abelardo como la consume el deseo al que añora mientras de una manera tácita desprecia a la religión:
…Dios sabe que en todas las actitudes de mi vida, incluso hasta hoy, temí ofenderte a ti más que a Él, y quiero acercarme más a ti que a Él mismo…
La respuesta de Abelardo vuelve a ser docta y fría, regañando incluso a Eloísa por su discurso y culpándola por la forma en la que él escribió la primera carta de respuesta. Tras esta segunda carta de Abelardo, Eloísa escribe una tercera con un tono más doctrinario y preguntando sobre pasajes difíciles de las escrituras y acciones a tomar en la congregación. La pasión y confesiones de amor han desaparecido tal vez porque Eloísa comprendió que Abelardo era sólo un clérigo superior y no el hombre al que había amado veinte años atrás. La respuesta de Abelardo vuelve a ser docta. No se conocen más cartas entre los dos personajes. Abelardo murió el 11 de abril 1142, 22 años después el 16 de mayo de 1164 murió Eloísa.
Una falsa historia dice que los restos Eloísa y Abelardo están enterrados juntos en la misma fosa. Lo cierto es que mientras Abelardo se sabe que esta enterrado en Pere Lachaise, de los restos de Eloísa no se sabe dónde se encuentran.



La versión de las cartas fue tomada de la edición de la Parte Maldita publicada en Argentina en 2013. Y traducidas por Natalia Jakubecki y Marcela Borelli.


publicado en mamaejecutiva.net el 23 de febrero de 2015
imagen: en.wikipedia.org

viernes, 12 de octubre de 2012

Trotula de Salerno. Una Médico Medieval.



Sabemos que la Edad Media se caracterizó por su oscurantismo y algunos dicen que retrasó el conocimiento de los seres humanos. Aquí un ejemplo de alguien que luchó por mantener esa Luz.

Armando Enríquez Vázquez

Nada, al parecer absolutamente nada se sabe que sea certero de Trotula de Salerno, también conocida como Trotula di Ruggiero, Trota o Trocta. Sabemos que vivió durante los siglos XI y XII después de Cristo.
De acuerdo con el Diccionario de Nombres de Chaucer, donde se registra los nombres de las personas que aparecen en la obra del escritor inglés, Trotula di Ruggiero fue una médico que vivió en el siglo XII y que era parte de la escuela de medicina de Salerno, o Escuela Salertina, que fue el primer centro de estudios sin nexo alguna con la Iglesia y para muchos historiadores la primera universidad europea de la historia. La importancia de la escuela era tal que la ciudad misma era conocida como “La Ciudad de Hipocrates” y en la escuela se dieron cita las corrientes más importantes del pensamiento médico griego, judío, árabe y cristiano. De regreso al diccionario, Trotula estuvo casada con otro médico de la escuela de nombre Giovanni Plateario,  y fue madre de dos hijos, médicos también. Trotula fue según otras fuentes parte del cuerpo docente de la Escuela y provenía de una adinerada familia de Salerno. Junto con su esposo, Trotula, escribió Encyclopaedia regimen sanitis  y escribió además, por cuenta propia al menos dos obras, Trotulae curandarum mulierorium ante et post partum, al que también se le conoce como De passionibus mullierum, con 60 capítulos. Todos ellos dedicados a las enfermedades y malestares propios de las mujeres. El Texto también es conocido como Trotula Major y propone ideas totalmente ajenas a las principales corrientes de pensamiento occidental de la época, como la administración de opiáceos a las mujeres en parto para mitigar su dolor. También, propone que algunos de los malestares y problemas de la concepción pueden ser ocasionados por los hombres y no sólo por las mujeres.Otra de las cosas en la que Trotula pone énfasis en la revisión total del paciente y no sólo en las areas obvias de afección.  Aunque en él, además de hacer la descripción de los males femeninos y dar algunas recetas médicas para la curación, se discute la naturaleza débil de las mujeres, condición y castigo divino, por haber provocado el pecado original, como se creía en la época, y por lo mismo las mujeres eran más propensas a enfermarse y por lo tanto debían recibir mayor atención médica. Cómo Galeno, en el Trotula Major también  sostiene que las mujeres son más frías que los hombres y por lo tanto incapaces de cocinar sus propios nutrientes, por lo que los excesos de sustancias se eliminan a través de la menstruación.
Orderico Vital, un monje normando habla de Trotula en su Historia Eclesiastica, hace referencia a Trotula a partir del testimonio de un tercero, un médico y viajero llamado Rodolfo Malacorona, quién decía haber conocido a Trotula y afirmó no haber conocido a una mujer con tanto conocimiento médico, ni tanta habilidad para practicar la ciencia.
El texto de Trotula inició la ginecología y obstreticia, y se utilizó como texto de cabecera entre los médicos hasta el siglo XVI. Entonces se decidió, como con muchos otros textos de autoría femenina, que era imposible que una mujer hubiera escrito un texto tan importante y certero. Para esa época la presencia de mujeres en las universidades ya estaba prohibida. Los hombres y sus prejuicios borraron a Trotula no sólo como nombre, si no como personaje histórico, atribuyendo la obra a un hombre llamado: Trattus y el Trotula Major, comenzó a ser modificado por diferentes autores, pero también empezó a caer en desuso.
El Segundo Texto que se atribuye a Trotula se titula De Ornatu Mulierum y se conoce también como Trotula Minor el tema central del texto es la belleza y son consejos cosméticos para las mujeres. Se describen remedios a partir de plantas y fruta, algunos compuestos animales y otros minerales, para solucionar problemas de la piel, el cabello, dientes, mal aliento, así, como mejorar la apariencia física a partir de baños y masajes. Pero el texto no es un texto vano, es un texto médico y la autora defiende el cuidado de la belleza femenina, argumentando que un cuerpo bello es señal de una cuerpo sano y en armonía con el universo. Entre los remedios contenidos en el texto de Trotula se encuentra una crema contra las arrugas y un lápiz labial a base de miel y betabeles, tintes para el cabello y pastas dentales que ayuden a mantener la dentadura blanca. Muchos de los activos contenidos en los remedios de Trotula se siguen utilizando en la industria cosmética moderna, solo que en ocasiones se cambian los nombres por otros más sofisticados por razones obvias de comercialización y pudor, quiero creer.
Para el siglo trece los consejos cosméticos de Trotula eran conocidos en toda Europa y se habían convertido en parte de las tradiciones populares. Con la implementación de la imprenta por Gutenberg la obra de Trotula se imprimió por primera vez en Estrasburgo en 1554.

Publicado por thepinkpoint.com.mx el 10 de Octubre de 2012
Foto: vintageprintable.swivelchairmedia.com

miércoles, 15 de agosto de 2012

Reina del Cáucaso, Tamara de Georgia.



Al inicio de la edad media en Europa Oriental, una poderosa reina consolidó y expandió el imperio Georganio. Una reina feroz e inteligente en Europa anterior a Isabel I de Inglaterra o a Catalina la grande de Rusia.

Armando Enríquez Vázquez

Al inicio del siglo X, el imperio bizantino se encontraba en franca decadencia y su influencia en Europa Oriental menguaba, diferentes regiones y líderes se beneficiaron con el fin del imperio. Hungría, Armenia, entre otros. Uno más fue Georgia. A finales del siglo IX la casa Bagrationi fue expulsando a los árabes de sus tierras y al final en 888 restauraron el reino de Georgia.
Alrededor de 1160, el rey Jorge III tuvo a su única heredera a la que llamó Tamara y con la cual se comprometió a reinar de manera conjunta en cuanto tuviera la edad adecuada para de esta manera dar certeza a su heredera al trono y evitar cualquier intento de destronarla, por ser mujer y por evitarle los problemas que padecía él, al no ser descendiente directo del monarca anterior, si no hermano del asesinado David V, algunos nobles ambiciosos calentaron la cabeza al sobrino de Jorge III, Denma, para derrocar al rey sin embargo, la rebelión fue aplasta por el rey, quien sin misericordia alguna mandó castrar y cegar a su sobrino, el principal noble opositor fue ejecutado y todos sus familiares expulsados de Georgia.
 El nombre de Tamara es bíblico, y era lógico ya que los Bagrationi siempre se han dicho descendientes directos del Rey David. En 1178 Jorge III ordenó la coronación de su hija Tamara y junto con ella gobernó. En 1184 Jorge III murió dejando el trono para Tamara. Ese año Tamara fue coronada por segunda vez. En un principio, la gobernante enfrentó la oposición de una nobleza que la creía incapaz para gobernar, por su juventud, pero ante todo por ser mujer. Tamara tuvo que hacer alianzas políticas y sociales muy importantes y ceder ante ciertos puntos con tal de mantener el poder en principio. Sacrificó a antiguos aliados de su padre y dio nombramientos a gente que le ordenaban los nobles, otra de las cosas en las que cedió, fue en que los nobles georgianos escogieron para ella un esposo. Yuri, un príncipe de origen ruso, que si bien le dio victorias al ejército georgiano, resultó ser adicto a la bebida y sodomita, cosa que Tamara no permitió, consiguió el divorcio del ruso y lo mandó exiliado a Constantinopla.
Obviamente, Yuri no quedó conforme y con ayuda de ciertos nobles  intentó en un par de ocasiones de dar un golpe de estado en contra de Tamara, pero en ambas ocasiones de manera infructuosa y tras las cuales Yuri, desapareció de en la noche de los tiempos. Tamara entonces aprovechó para hacer una purga entre la nobleza georgiana que la había traicionado y además, escogió a su segundo esposo un noble de nombre David Soslan. Soslan tomó el mando del ejército de Tamara y consolidó el poder de la reina y de los georgianos. Entonces, la reina decidió robustecer el poder del estado de Georgia y a expandir su territorio, las crónicas narran las arengas de la reina a sus tropas antes de las batallas en las que David Soslan comandaba al ejército georgiano. Tamara y David tuvieron dos hijos; un varón, Jorge Lasha, futuro Jorge IV y una mujer, Rusudan que heredaría el trono de su hermano.
Tamara logró consolidar y expandir su reino, aprovecho las bases que sentaron sus antepasados, David III, Bagrat III y finalmente su abuelo David IV en la unificación de Georgia.  Hacía los años finales de su reinado Tamara había formado un imperio en el Caucaso, no sólo por el territorio comprendido por su reino, si no por los reinos aliados y otros que eran vasallos de Georgia.
Tamara impactó y obtuvo el respeto no sólo del mundo cristiano del momento, también los musulmanes respetaron a Tamara. Tras la toma de Jerusalén por Saladino la reina le envió embajadores para pedir que las propiedades confiscadas a los georgianos en Tierra Santa, 8 monasterios a saber, le fueran restituidos a la corona de Georgia. No se sabe cuál fue la respuesta de Saladino, pero los esfuerzos de la reina parecen haber sido los correctos ya que según Jaques de Vitry a los georgianos se les permitía paso franco por la ciudad de Jerusalén, desplegando sus pendones. Es más dice la leyenda que Tamara superó la oferta del emperador bizantino para comprarle a Saladino las reliquias de la Verdadera Cruz.
Tamara además de una reina dura y ambiciosa era conocida por su piedad y defensa del cristianismo, se habla de las grandes contribuciones monetarias que hizo a monasterios y templos desde Etiopía hasta Bulgaria.
Hacía el año de 1203, el Sultán Suleiman II de Rum, preocupado por el poderío de Tamara decidió lanzar una campaña militar contra Georgia, apoyado por diferentes emiratos vecinos, Suleiman II logró un gran ejército. Antes de la batalla decisiva en Basian, el Sultán envió un ultimátum a Tamara pidiéndole que abandonara el cristianismo y abrazara la fe musulmana, a cambio él, el Sultán, la desposaría con lo que la haría parte de su harén y respetaría su reino. Tamara no se dejó intimidar ni por las palabras de Suleiman II, ni por el tamaño de su ejército. Uno de los nobles georgianos presente en la sala, al escuchar el humillante ultimátum del musulmán solo acertó a abofetear al embajador, dejándolo inconsciente.
Tamara política recompensó al embajador con regalos y envió su respuesta al sultán: “Yo pongo mi  confianza, no en mi ejército, ni en ningún otro poder terrenal, si no en las manos de Dios Todopoderoso y la infinita fuerza de la Cruz que usted maldice, la voluntad de Dios, no la de usted, será la que prevalezca, el  juicio de Dios, no el de usted, será el que reine.”
Antes de la Batalla, como otras veces Tamara arengó a sus tropas y también rezó en el monasterio de Varzdia antes de la salida de su ejército. La victoria de los georgianos, fue también un triunfo del cristianismo.
Tamara llevó a su pueblo a lo que se conoce como la época dorada de Georgia, donde además del expansionismo y los triunfos militares y políticos, la cultura y las artes florecieron en el reino. Tamara ostentaba el titulo de Rey de reyes, reina de reinas de los Abkhazianos, Armenios, Kazajtianos, Arrianos, Kartvelianos, Shirvanshah y Shahanshah, Autocrata de del este y oeste, gloria de la fe y del mundo, Campeona del Messiah, por la voluntad de Dios.
En 1207 David Soslan murió, Tamara lo sobrevivió y según la mayoría de los estudiosos murió en 1213 de una misteriosa enfermedad que la atacó mientras discutía asuntos del reino con sus ministros, otros dudan de la fecha y dicen que murió poco después de David en 1207 o 1210. Antes tal y como lo hizo su padre Tamara coronó a su hijo y cogobernó con él sus últimos días.
El destino de sus restos es incierto también. Mientras unos dicen que fue enterrado en el monasterio de Gelati, en un nicho secreto para que sus enemigos nunca la pudieran encontrar, existen crónicas de la época que dicen que su hijo llevo el cuerpo de Tamara a Jerusalén, en el peregrinaje que nunca hizo ella en vida y sepultó su cuerpo en la Ciudad Santa.
La leyenda y figura de Tamara sólo se ha acrecentado con los siglos pues nunca Georgia habría de volver a vivir los tiempos de gloria a los que los condujo su reina.
La Iglesia Ortodoxa la canonizó y con este hecho surgieron aun más leyendas acerca de la Santa Reina Tamara.
Aun hoy en día, descendientes de los Bragationi reclaman su derecho al reino de Georgia.

Publicado por thepinkpoint.com.mx el 15 de Agosto de 2012
 Foto: theorthodoxchurch.info