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viernes, 11 de febrero de 2022

La clase 2021 del Salón de la Fama: Calvin Johnson

 


Nueve temporadas bastaron para que Calvin Johnson demostrará su gran calidad como jugador y fuera electo para el Salón de la Fama del Futbol Americano a pesar del equipo en el que jugó.

Armando Enríquez Vázquez

Cuando al finalizar la temporada de 2015, Calvin Johnson, anunció su retiro del futbol americano profesional, nadie se enteró. Los dueños de los Leones de Detroit no le permitieron despedirse de sus compañeros y sobre todo de los aficionados de la Ciudad del Motor.

Nueve años brillantes en uno de los peores equipos en los últimos cincuenta años de la NFL, recordemos que los Leones cargan a cuestas con la maldición que Bobby Layne, el legendario quarterback que los llevó a su último título de campeonato de la NFL y al llegar la siguiente temporada fue enviado a otra franquicia debido a su edad. Layne maldijo a los Leones en 1958 por 50 años y ya han pasado 64, por lo que creó que alguien más los maldijo extendiendo la maldición.

Calvin Johnson hubiera brillado en cualquier equipo como lo demuestran sus números y su carrera, el hubiera no existe, pero bajo el brazo de otros quarterbacks y con otros linieros que lo cuidaran tal vez hubiera jugado más años.

Calvin Johnson nació el 29 de septiembre de 1985 en Newman, Georgia. Estudio y jugó en Georgia Tech, abandonado el año final la universidad al declararse elegible para el Draft de 2007. A pesar de que muchos especialistas lo ponían como la primera selección de todo el evento, Johnson fue el segundo en ser seleccionado entre todos los jugadores y desde ese momento firmó su destino con los Leones.

El debut del jugador se dio en el primer encuentro de la temporada, el 9 de septiembre en contra de los Raiders de Oakland en la casa de los californianos. En el tercer cuarto Johnson anotó su primer touchdown en la NFL al recibir un pase de Jon Kitna de 16 yardas.

Su tamaño y complexión física inspiraron a Roy Williams otra de las alas abiertas de los Leones a recetarle desde los días de entrenamiento de su primera temporada el apodo de Megatrón, con referencia obvia a los Transformers. A Johnson le gusto el apodo y de inmediato lo adoptó.

A lo largo de sus nueve temporadas, Johnson inició 130 de los 135 en los que participó, consiguió 731 recepciones para 11,619 yardas y 83 touchdowns. Corrió el ovoide en sólo 19 ocasiones para 167 yardas y un touchdown. Una vez agarrado el balón Johnson lo mantenía en su poder y a lo largo de su carrera sólo fumbleó en 14 ocasiones. El pase más largo de su carrera fue para 96 yardas.

Participó en dos ocasiones en juegos de Play offs, el primero de ellos en la temporada de 2011, cuando los Leones enfrentaron en el juego de comodines a los Santos de Nueva Orleans en el Mercedes-Benz Superdome y que perdieron los Leones por marcador de 45 a 28. Esa tarde Calvin Johnson anotó en dos ocasiones al recibir pases de Matthew Stafford uno de13 yardas en el segundo cuarto y el segundo de 12 yardas en el último cuarto. Johnson capturó el balón en 12 ocasiones para 211 yardas, la recepción más larga fue para 42 yardas.

La segunda ocasión también en juego de comodines esta vez visitando a los Vaqueros de Dallas y perdiendo por marcador de 24 contra 20. Johnson tuvo una pobre actuación con cinco recepciones para sólo 89 yardas, sin lograr una anotación.

Su última aparición en un emparrillado sucedió el domingo 3 de enero de 2016 en el legendario Soldier Field de Chicago. En el tercer cuarto anotó por última vez con un pase de 36 yardas de Matthew Stafford. Esa tarde los Leones ganaron 24 a 20 sin saber que su ala abierta se retiraba con el silbatazo final.

Johnson fue un jugador espectacular en un equipo mediocre, linieros ofensivos incapaces de cuidar a su jugador y el convertirse en blanco de los feroces defensivos rivales que lo llevaron a deteriorar su condición física en nueve temporadas.

En 2021 Johnson fue seleccionado para formar parte del club de elite de jugadores que conforman el Salón de la Fama del Futbol Americano Profesional en Canton, Ohio. En su emotivo discurso de inducción Johnson al dirigirse a la afición de Detroit dijo:

Afición de los Leones, ciudad de Detroit. Cuando tuvimos marca de 0 ganados 18 perdidos, jamás dejaron de llenar el estadio. Estaban desilusionados, pero nunca dejaron de ir al estadio. Cada semana de la temporada ahí estaban. Y esto era una motivación para hacer lo mismo por ustedes. Han demostrado un gran cariño incondicional por mí y por mi familia en estos 15 años y quiero que sepan que Michigan es nuestra casa, Detroit nuestra ciudad y los aficionados de lso Leones nuestro orgullo. (1)

Al final, Megatrón, pudo despedirse de su afición como esta se lo merecía.

 

 

(1) https://www.profootballhof.com/players/calvin-johnson/


Imagen. commons.wikimedia. org

lunes, 7 de febrero de 2022

La clase 2021 del Salón de la Fama: Drew Pearson.

 


Número 15 entre los 50 Vaqueros más importantes en la historia de la franquicia y miembro del anillo del honor en el estadio de Dallas.

Armando Enríquez Vázquez

El caso de Drew Pearson es singular porque es uno de esos pocos jugadores que llegó a la NFL fuera del sistema de selección de egresados de las universidades conocido como Draft y como en otros casos el resultado fue uno de los grandes jugadores no sólo de la franquicia, si no de la liga y al que finalmente el Salón de la Fama del Futbol Americano Profesional le dio un lugar en 2021.

Drew Pearson nació el 12 de enero de 1951 en Newark, Nueva Jersey y estudió en la misma preparatoria que otro jugador legendario; Joe Theismann quién se convirtió con el tiempo en el quarterback titular del enemigo principal de los Vaqueros de Dallas, Los Pieles Rojas de Washington. Pearson era receptor abierto que recibía los pases de Theismann y cuando el quarterback se fue a la universidad, Pearson ocupó el lugar como mariscal de campo del equipo de preparatoria.

Al momento de llegar de la elección por la universidad Pearson aceptó una doble beca de la universidad de Tulsa para jugar beisbol y futbol americano. Al final, Pearson se definió por el futbol americano.

Sus primeros años como quarterback y al llegar a su penúltimo año Pearson se convirtió en ala abierta. En sus últimos dos años como universitario, Pearson logró 55 recepciones para 1119 yardas lo que le dio un impresionante promedio de 20.3 yardas por recepción. 8 de estas recepciones terminaron en TD.

Al terminar la temporada Drew Pearson no fue seleccionado, ni siquiera tomado en cuenta en el Draft de la NFL y llegó a los Vaqueros de Dallas en 1973 como agente libre. En esa su primera temporada estaba destinado a formar parte de los equipos especiales de los Vaqueros, sin embargo, al lesionarse el receptor titular, Pearson lo sustituyó e inició como titular los últimos 6 encuentros de la temporada. Ese año los Vaqueros terminaron en primer lugar de su división y el 23 de diciembre se enfrentaron a los Rams de Los Ángeles en uno de los dos juegos divisionales de la Conferencia Nacional esa tarde Drew Pearson recibió dos pases anotación de Roger Staubach, el primero de 4 yardas y el segundo de 83. Los Vaqueros ganaron por marcador de 27 a 16. La siguiente semana en el final de conferencia los Vaqueros recibieron a los Vikingos de Minnesota. Los Vaqueros perdieron por marcador de 27 a 10. Drew Pearson recibió otro par de pases de Staubach solo que en esta ocasión no logró anotar y sólo consiguió 29 yardas. A pesar de esta última actuación Pearson se había ganado ya la titularidad en el equipo y ahí permaneció durante las siguientes 10 temporadas.

Drew Pearson jugó su primer Super Bowl, el número X, el 18 de enero de 1976 cuando los Vaqueros perdieron en contra de los Acereros de Pittsburgh por marcador 21 -17. Drew Pearson anotó el primer touchdown del encuentro al atrapar un pase de 29 yardas de Roger Staubach.

Dos años después el 15 de enero de 1978 en la edición XII del Super Bowl, Pearson recibió el único anillo de Super Bowl que ganó como jugador cuando los Vaqueros de Dallas derrotaron a los Broncos de Denver por un marcador de 27 – 10. Drew Pearson sólo atrapó un pase para ganar 13 yardas.

Al año siguiente los vaqueros regresaron a disputar el Super Bowl de nueva cuenta en contra de los Acereros de Pittsburgh y volvieron a perder esta vez por marcador de 35 a 31. Pearson atrapó 4 pases para 73 yardas y una pérdida de balón

En 1983 Drew Pearson se retiró como jugador. En 1985 regresó por última vez a los Vaqueros como entrenador de alas abiertas.  Ha sido entrenador y ejecutivo en otras franquicias, en otras ligas.

A lo largo de sus once años y 156 juegos en los que participó. Drew Pearson atrapó 489 yardas para 7822 yardas y 48 touchdowns, en cuanto su marca por tierra Drew Pearson corrió el ovoide en 21 ocasiones para 189 yardas. En 1979 logro más de 1000 yardas, lo mismo sucedió con su compañero de equipo Tony Hill y el corredor del equipo Tony Dorsett consiguió también una temporada con más de 1000 yardas, de esta manera los Vaqueros se convirtieron en el primer equipo en la historia de la NFL en tener dos alas y un corredor con más de 1000 yardas en la misma temporada.

Su nombre esta escrito en el circulo de honor del estadio de los Vaqueros.  

Antes de ser reconocido por el Salón de la Fama del Futbol Americano Profesional, Pearson fue inducido en el Salón de la Fama de la Universidad de Tulsa en 1985, en 2008 al Salón de la Fama de los deportes en Oklahoma.

Imagen: wikipedia.com

sábado, 29 de febrero de 2020

La clase 2020 del Salón de la Fama: Alex Karras.




Entre los jugadores que serán honrados este año con su ingreso al Salón de la Fama del Futbol Americano Profesional, esta este jugador cuya carrera tiene una mancha importante.

Armando Enríquez Vázquez

Una tarde de futbol americano de la NFL como cualquier otra, en 1964, y como marca el protocolo antes de iniciar el encuentro, se llevó a cabo la ceremonia del lanzamiento de la moneda que decide quien recibe, quien patea y que lado del campo toca a cada equipo durante el primer cuarto. El árbitro principal le pidió al tackle defensivo de los Leones de Detroit portador del número 71 en el Jersey, Alex Karras, que escogiera el bolado, a lo que Karras contestó que no, ante la insistencia del árbitro Karras se limitó a decir; Lo siento no tengo permitido apostar.
Karras había sido suspendido por toda la temporada de 1963 por Pete Rozelle, comisionado de la NFL, por apostar y eso le permitió el sarcasmo con el oficial. A pesar de este castigo, similar hasta cierto punto al que Pete Rose, el legendario jugador de beisbol de los Rojos de Cincinati, que nunca entrará al Salón de la Fama de su deporte, por lo menos no pronto, Alex Karras fue seleccionado este año para ser un miembro más del Salón de la Fama del Futbol Americano Profesional. Karras es, sin duda, uno de los mejores tacles defensivos en la historia de la NFL, para su mala suerte jugó en un equipo mediocre que no lo hizo brillar como lo hicieron y hacen tacles de menor calidad en equipos triunfadores. Alex Karras jugó a lo largo de 12 temporadas para los Leones de Detroit.
Karras nació el 15 de julio de 1935 en Gary Indiana. A pesar que sus dos hermanos mayores, quienes también jugaron en la NFL, jugaron en sus tiempos como colegiales para la universidad de Purdue, a Alex la universidad de Iowa le ofreció una mejor propuesta, lo que en un principio pareció una buena oportunidad para Karras se convirtió en una pesadilla para él y para su entrenador Forest Evashevski, un hombre exigente, acostumbrado a presionar de manera exagerada a los jugadores y abusar de ellos verbalmente y psicológicamente, y cuyos métodos no pudieron doblegar nunca a Karras. Un ejemplo, al joven no le interesaba jugar a la ofensiva, en esos años los linieros de cualquier equipo jugaban la posición ofensiva y defensiva, Karras sólo se esforzaba en atrapar a los quarterbacks adversarios, y adivinar la jugada para detener al equipo rival, mientras que para la ofensiva hacía el mínimo esfuerzo. A pesar de esto, Karras fue el mejor tacle defensivo a lo largo de sus años colegiales siendo uno de los muy pocos jugadores defensivos en alcanzar la etapa final de aspirantes al Trofeo Heisman. Sus problemas con Evashevski llegaron a los golpes y a la promesa del entrenador de no hablarle a Karras salvo en términos de entrenador.
Karras contribuyó de manera importante a triunfos destacados en la historia de la Universidad de Iowa y a la historia deportiva de la misma, pero al terminar su carrera juró no regresar a la Universidad mientras Evashevki fuera parte de ella. Siempre fue muy crítico de la universidad y de su deficiente programa atlético en especial en el caso del futbol americano.
En la selección de jugadores colegiales de 1958 Karras fue la décima selección de los Leones de Detroit, y salvo la mencionada temporada de 1963 cuando fue suspendido por apostar, sus doce temporadas fueron para el equipo de la ciudad de los automóviles.
Durante la carrera profesional de Karras las estadísticas para un liniero defensivo se limitaban en el mejor de los casos al número de intercepciones, fumbles provocados y recuperados, Karras fue un tacle que se distinguió por su agresividad y por detener a los quarterbacks y corredores detrás de la línea de scrimmage. Sus estadísticas personales no dicen nada de esto y se limitan a marcar que, a lo largo de doce años, y 161 juegos, Karras logró 4 intercepciones para 57 yardas y recobró 16 balones sueltos con una ganancia total de tres yardas.
Solo en su temporada final Karras fue parte de su único juego de post-temporada el cual se llevó a cabo el 26 de diciembre de 1970, en el estadio texano conocido como Cotton Bowl. Esa tarde los Leones perdieron frente a los Vaqueros de Dallas por un marcador poco común; 5-0.
Una lesión en la rodilla obligó a Karras a retirarse antes del inicio de la siguiente temporada.
En 1968, Karras fue seleccionado para interpretarse a sí mismo por la producción de la película Paper Lion, basada en el famoso libro homónimo del periodista deportivo George Plimpton, quien entrenó, sufrió e incluso jugo un par de veces en los juegos de pretemporada con los Leones de Detroit para lograr su reportaje, y que hizo de Karras uno de los personajes de su libro. Otros dos miembros del equipo que participaron en la película; el linebacker Joe Schmidt y el Lem Barney son miembros, también, del Salón de la Fama del Futbol Americano Profesional. Karras descubrió una nueva carrera que explotar, algo que no hizo hasta su retiro del emparrillado. Fue co-conductor del Juego del Lunes por la Noche con Frank Gifford y Howard Cosell.
En la televisión y el cine es recordado entre las generaciones setenteras y ochenteras del siglo pasado por papeles como el del padre adoptivo de un pequeño de color en la serie Webster que se transmitió por la cadena ABC de 1983 a 1989 o por su personaje Mongo en la parodia de western de Mel Brooks; Blazing Saddles que en México se estrenó en 1976 como Locuras en el oeste, donde Karras hace el papel de un bruto llamado Mongo que monta un cebú y noquea a un caballo de un puñetazo.
Alex Karras, además, escribió una columna para el Detroit Free Press en sus días como jugador, una autobiografía en 1978 que tituló Even Big Guys Cry, incluso escribió una novela sobre el deporte que se llama Tuesday Night Football, en 1991.
En abril de 2012 Karras fue uno de los jugadores que demandó legalmente a la NFL, por no haberlos protegido de los golpes en la cabeza, Karras había sido diagnosticado poco antes con demencia. Seis meses después el 10 de octubre en Los Ángeles, California, Alex Karras falleció. Es parte desde 2018 del círculo de honor en el estadio de los Leones de Detroit. Su sobrino nieto Ted Karras juega como centro de los Patriotas de Nueva Inglaterra desde 2016.


imagen; britannica.com

sábado, 26 de octubre de 2019

Empacadores de Green Bay 100 temporadas: 1967




La temporada del segundo Superbowl para los Empacadores, no fue la mejor en números, pero si en épicas actuaciones.

Armando Enríquez Vázquez

1967 marcó más cambios para la NFL. El espectáculo de las AFL seguía atrayendo a los aficionados a pesar de que, a los ojos de los barones de la NFL, con la victoria de los Empacadores en el primer Superbowl la superioridad de la NFL había sido demostrada. Uno de los problemas que tenía la NFL era el número non de equipos, quince, que formaban la liga. Por eso a mediados de la temporada de 1966 se autorizó la creación de una nueva franquicia; está vez en Nueva Orleans. Los Santos empezaron a jugar en la temporada de 1967. La NFL hizo ajustes en la estructura de la liga y las dos conferencias se vieron divididas en dos divisiones cada una, con cuatro equipos en cada división.
A partir de 1967, los adversarios divisionales de los Empacadores y a los que a lo largo de la temporada regular habrían de enfrentar en dos ocasiones, quedaron definidos como están hasta la fecha: dos viejos conocidos Los Monstruos del Midway, el equipo de Motor Town y además la joven franquicia de los Minnesota.
Esto obligó a la liga a tener un jugo de play off entre los ganadores de las divisiones para definir a los equipos que representarían a cada conferencia en el juego del campeonato de la NFL de donde a su vez habría de salir el representante de la vieja liga para enfrentar al campeón del AFL en el segundo Superbowl.
En 1967 los veteranos y legendarios Paul Hornung y Jim Taylor salieron de los Empacadores para jugar su última temporada en la NFL con los Santos de Nueva Orleans, esto y lo poco fructífera que resultó la selección de jugadores universitarios, fueron algunas de las causas de que el equipo de Green Bay no tuviera una temporada regular excepcional.
Para los Empacadores la temporada inició el 17 de septiembre enfrentando a los Leones de Detroit en Lambeau Field con un empate a 17. En sus siguientes tres encuentros los Empacadores ganaron, incluyendo a los Leones en Detroit el 8 de octubre. La siguiente semana el 15 de octubre, los Empacadores perdieron en el Estadio Municipal de Milwaukee, su segundo hogar, frente a los Vikingos de Minnesota. Los Empacadores ganaron los dos siguientes como visitantes en Nueva York y San Luis y perdieron en Baltimore frente a los Potros el 5 de noviembre. El equipo de Green Bay ganó los cuatro siguientes encuentros y perdió los dos últimos de la temporada. Su marca de la temporada fue 9 ganados, 4 perdidos y un empatado. No era la mejor marca, pero fue suficiente para ganar su división y enfrentar a los Carneros de Los Ángeles, campeones de la División de la Costa de la Conferencia del Oeste, que tenían un récord de 11 ganados y un perdido. El juego se llevó a cabo el 23 de diciembre en el estadio municipal de Milwaukee. Los Empacadores ganaron por marcador de 28-7. Esta victoria llevó a Green Bay a la final de la NFL en contra del ganador de la Conferencia Este; Los Vaqueros de Dallas.
Como el año anterior los viejos amigos y compañeros de trabajo en los Gigantes de Nueva York; Tom Landry y Vince Lombardi llevaron a sus equipos al juego de campeonato. La final en contra de los Vaqueros jugada en esta ocasión en Green Bay el 31 de diciembre, es uno de los juegos más famosos en la historia del futbol americano profesional, es conocido como el Ice Bowl que se jugó a una temperatura que con el factor viento fue de -44ºC. Los Empacadores ganaron en los últimos 13 segundos del juego, cuando tras un tiempo fuera cuenta la leyenda que Vince Lombardi, sufriendo por las condiciones climáticas como todos, dijo a Bart Starr; ¡Anota y vámonos! El marcador final aquella helada tarde en Lambeau fue de 21-17. Lombardi derrotó por segunda vez a Landry.
Los Empacadores se encaminaron, así, al Superbowl II. El 14 de enero de 1968 en el Orange Bowl de Miami se enfrentaron a los campeones de la AFL; los Raiders de Oakland. Los Empacadores ganaron su segundo Superbowl y se convirtieron en los primeros bicampeones del Superbowl, quedando claro que en ese momento eran el equipo con más campeonatos de la NFL ganados y lo mismo de encuentros en contra de los campeones de la AFL. El marcador final fue de 33-14. Bart Starr completó 13 de 24 yardas para 202 yardas y una anotación. Ben Wilson fue el mejor corredor de Green Bay con 62 yardas en 17 acarreos. Pero la defensiva de los Empacadores fue vital para el triunfo, Herb Adderly interceptó a Daryle Lamonica, quarterback de los Raiders y regresó el ovoide hasta la zona de anotación. Los Raiders perdieron la posesión del balón en otras dos ocasiones por fumbles. Don Chandler el pateador de los Empacadores, anotó cuatro goles de campo.
La temporada de 1967 marcó el final de la época de Vince Lombardi al frente de los Empacadores como entrenador en jefe. En 1968 Lombardi se centró en la Gerencia del Equipo. Estos fueron sus últimos campeonatos en la vieja NFL y en los Superbowls. En 1969 Lombardi abandonó a los Empacadores para convertirse en entrenador y parte dueño de los Pieles Rojas de Washington, durante su única temporada al frente de los Redskins, Lombardi acabó con una racha perdedora de la franquicia de 14 temporadas. Tristemente Vince Lombardi uno de los mejores entrenadores en la historia del Futbol Americano Profesional, un estratega y visionario en el deporte fue diagnosticado con un cáncer terminal y murió antes del inicio de la temporada de 1970 cuando ambas ligas se unieron.
Los Empacadores, por su parte, tuvieron que esperar 29 años para volver a ganar un título de la NFL.


imagen: packershistory.net

sábado, 28 de julio de 2018

Hank Stram el legendario head coach de los Jefes de Kansas City.




Stram nunca jugó en la NFL, pero desde la banca llevó a su equipo a ganar el Superbowl IV.

Armando Enríquez Vázquez

Uno de los nombres más importantes en la historia del nacimiento de la AFL y de los años de la fusión con la NFL, es sin duda el Hank Stram. Hank Stram fue durante quince años el entrenador en jefe de la franquicia propiedad de Lamar Hunt el hombre que con tesón y testarudez creó la AFL. Su padre de origen polaco era luchador y cambió su apellido de Wilczek por Stram que era el que utilizaba como luchador profesional.
Hank Stram nació en Chicago el 3 de enero de 1923, pero durante su primera infancia su familia se mudó al pueblo de Gary Indiana, lugar al que Stram identificaba como su lugar de origen. En sus años colegiales jugó futbol americano y beisbol en la universidad Purdue, sin embargo, su carrera se vio interrumpida al ser enrolado por el ejército de Estados Unidos para servir durante la II Guerra Mundial.
A su regreso de la guerra Stram trabajó como entrenador asistente en Purdue y de 1951 a 1955 fue también el entrenador en jefe del equipo de beisbol de la Universidad. Entre 1956 y 1959 laboró como entrenador asistente en SMU, Notre Dame y la Universidad de Miami. 1959 marcó el cambió definitivo de su carrera, Lamar Hunt el joven petrolero obsesionado con tener primero un equipo de futbol americano y más tarde toda una liga capaz de enfrentar a la poderosa NFL, lo contrató como entrenador en jefe de su franquicia los Texanos de Dallas. El puesto fue rechazado previamente por el coordinador defensivo de los Gigantes de Nueva York un hombre que en 1960 tomó el mando de la franquicia que la NFL creó para ganar al público de Dallas y humillar a Hunt; Los Vaqueros de Dallas. La historia es de todos conocida los Vaqueros le ganaron la sede a los Texanos y en 1963 por la falta de público en su estadio, los Texanos tuvieron que migrar a la Ciudad de Kansas y cambiar su nombre por el de Jefes. Stram se mantuvo como entrenador del equipo hasta 1974. Stram se definió como un entrenador con gran ambición para ganar, un dictador al que le gustaba que todo se hiciera de la forma que él quería.
Stram fue un entrenador ganador dentro de la AFL, en su tercera temporada llevó a los Texanos a ganar el campeonato de la AFL al derrotar en la final a los Petroleros de Houston, bicampeones de la Liga, por marcador de 20 a 17. El juego se fue a tiempos extras y llegaron hasta un segundo tiempo extra que terminó a los dos minutos, cincuenta y cuatro segundos de haber iniciado ese sexto cuarto, lo que lo convierte en el juego de campeonato más largo que se haya jugado y uno de los 3 más largos en la historia de la NFL.
Stram consiguió los campeonatos de 1966 y 1969 de la AFL, lo que llevó a los Jefes a estar presente en dos de los cuatro primeros Superbowls. En 1967 Stram al mando de los Jefes le ganó el campeonato de la AFL a los Bills de Buffalo por un marcador de 31 a 7. Con este resultado los Jefes se convirtieron en el representante de la joven liga en enfrentar al campeón de la NFL; los Green Bay Packers, el 15 de enero de 1967, el encuentro lo perdieron los Jefes pero regresaron al Superbowl en 1970. Durante la temporada de 1969 Stram llevó de nueva cuenta a los Jefes al juego de campeonato de la AFL en el que derrotaron a los Raiders de Oakland por marcador de 17 a 7. Este fue el último campeonato de la AFL, que Lamar Hunt y otros siete empresarios habían creado una década antes y que venciendo al arrogante George Halas habían logrado unirse a la NFL para conformar una nueva liga profesional con más equipos a lo largo y ancho de Estados Unidos. Los Jefes de Kansas City y su entrenador llegaron el 11 de enero de 1970 al estadio Tulane en Nueva Orleans para enfrentar a una de las jóvenes franquicias de la NFL, los Vikingos de Minnesota y derrotarlos demostrando porque la NFL había decidido unir a la AFL y la joven liga demostrando su poderío al ganar el segundo Superbowl en cuatro ediciones, el Superbowl III había sido ganado ante la sorpresa de todos, por los Jets de Nueva York y su quarteback superestrella Joe Namath.
Hank Stram era fue un entrenador lleno de innovaciones y en el año en que los Jefes ganaron el Superbowl su ofensiva contaba con 66 formaciones diferentes, las cuales surgían a partir de una formación “I” y en el juego que usó el mayor número de formaciones diferentes, utilizó 27. La versatilidad de una ofensiva como esta fue la principal cualidad de los Jefes. Otro dato para la trivia es que Hank Stram fue el primer entrenador en llevar un micrófono oculto que lo grabó durante todo el encuentro, en el Superbowl IV, lo que con los años se convirtió en una de las principales características de NFL Films al poner micrófonos en entrenadores y jugadores.
Hank Stram estuvo al frente de los Jefes a lo largo de 15 años 1974 fue su último año como entrenador en Jefe de la franquicia y un dato curioso es que Stram nunca tuvo en su staff a coordinadores ofensivos, ni defensivos. En 1976 fue contratado por los Santos de Nueva Orleans como entrenador en jefe, pero esa aventura solo duró dos temporadas en las que Stram no pudo hacer una franquicia ganadora del equipo de Nueva Orleans.
Como muchos otros jugadores y entrenadores al finalizar su carrera dentro de la NFL se convirtió en comentarista, en su caso, para la CBS.
A lo largo de su carrera como entrenador en jefe Stram logró un récord de 131 ganados 97 perdidos y 10 empatados. Hank Stram dirigió a sus equipos en ocho juegos de postemporada de los cuales ganó 5 y perdió 3. Hank Stram fue el entrenador con mayor número de juegos ganados en la AFL y con mayor número de campeonatos ganados en aquella liga con tres. En 2003 fue elegido miembro del Salón de la Fama del Futbol Americano y obviamente es miembro del salón de la fama de los Jefes de Kansas City.
Hank Stram murió en Luisiana el 4 de julio de 2005. Alguna vez a la pregunta de cual era su filosofía como entrenador Stram contestó: “Mi filosofía? Sencillez y variedad”


Imagen: kansascitykc.com

sábado, 30 de junio de 2018

Mercury Morris corriendo para Miami y acabando con las barreras de color.



Entre los jugadores que sobresalieron de los Delfines ganadores de dos Superbowls consecutivos estaba Mercury Morris, corredor, hombre que retó la discriminación y también convicto.
Armando Enríquez Vázquez
La década de los 70 del siglo pasado cuando en Estados Unidos aún se permitía por ley discriminar a las personas por el color de su piel, En la NFL no había excepciones y así lo recuerda uno de los más importantes corredores de los Delfines de Miami, en un texto que escribió el 15 de septiembre 2016 para el diario Miami Herald, el ex corredor de los Delfines cuenta como al llegar al equipo en 1969, aun existían regaderas diferenciadas para blancos y negros en los vestidores de los Delfines. Las diferencias de acuerdo con el ex jugador eran más que visibles, mientras las regaderas de los blancos funcionaban según él como “las cataratas del Niágara”, las destinadas para los jugadores negros apenas emulaban “chorrito de agua que corre por la ladera de una montaña”, así que sin preguntar Morris se encaminó a las regaderas de los blancos y ante la protesta y molestia de algunos jugadores blancos Mercury Morris abrió la llave y se metió bajo el potente chorro de agua. Ante los reclamos de los jugadores blancos, el joven afroamericano se limitó, de acuerdo con su testimonio, a explicar que sí había entrenado en el mismo campo que los blancos y se había ensuciado con el mismo pasto y tierra que los blancos tenía el derecho a limpiarse bajo las mismas regaderas que los blancos.
Mercury Morris escribía regularmente una columna en el periódico Miami News titulada Diary of a Rookie, (Diario de un novato), donde en uno de sus textos denunció la segregación existente al interior de los Delfines.
Eugene Edward Morris, apodado Mercury nació en Pittsburgh, Pennsylvania el 5 de enero de 1947. Durante sus años colegiales jugó para la Universidad de West Texas A & M, en esos años tuvo una fuerte competencia por las marcas colegiales con el corredor de la Universidad del Sur de California (USC) O. J. Simpson, mientras el corredor de la universidad californiana fue la primera selección del draft en 1969, Morris fue la selección número de 63 que ocurrió en la tercera ronda del sistema de elección de novatos. Ambos fueron a jugar a franquicias jóvenes; Simpson con los Bills de Buffalo, Morris con los Delfines de Miami. O J jamás consiguió un anillo de Superbowl, Morris tiene dos y ambos pasaron un tiempo en la cárcel.
El apodo de Mercury, lo ganó por su rapidez la que alguien comparó con un Ford Mercury, y de acuerdo con el mismo Morris, que gustaba referirse a si mismo como Gene; Mercury trabajaba para que Gene y su familia pudieran vivir.
A su llegada a los Delfines, el entrenador en jefe era George Wilson un veteranísimo entrenador de la NFL que parecía conforme a los recuerdos de Mercury, estar disfrutando de sus años dorados en la soleada península de La Florida, por un lado Morris recuerda entrenamientos en las albercas de los hoteles de Miami, mientras en otra ocasión recordó que la meta de Wilson en la temporada de 1969 era tener un récord de 7-7, lo que de acuerdo con Morris mostraba la mentalidad mediocre del entrenador y por lo tanto del equipo. En 1970 la llegada de Don Schula cambió todo eso, dos años después los Delfines lograron lo que nadie más ha logrado en la NFL, una temporada perfecta. Los Delfines no perdieron ese año ni un solo partido. Algo totalmente imposible en la mentalidad de Wilson. Schula no sólo terminó con la mentalidad perdedora del equipo, acabó con la discriminación existente al interior del equipo y la cual en su momento Morris había expuesto en sus textos.
En 1971, cuando los Delfines bajo el mando de Schula llegaron a su primer Superbowl, que perdieron en contra de los Vaqueros de Dallas, Morris expresó su frustración por no haber corrido el ovoide en una sola ocasión y haber únicamente regresado patadas.
Durante sus primeras tres temporadas Morris jugó básicamente como regresador de patadas en los equipos especiales de los Delfines, aun así logró en esos años ser electo para el Pro Bowl y en la temporada de 1972, durante la Temporada Perfecta, Mercury Morris acarreó el balón en 190 ocasiones para 1000 yardas y 12 anotaciones, el promedio por acarreo fue de 5.3 yardas, regresó 14 patadas para 334 yardas con un promedio de 23.9 yardas por regreso.
1973 fue otro buen año en la carrera de Mercury Morris corrió en 149 ocasiones para 954 yardas con un promedio de 6.4 yardas por acarreo y 10 anotaciones. Regresó 11 patadas para 242 yardas con un promedio de 22 yardas por devolución.
En 1974, Morris sufrió una lesión en una rodilla que lo mantuvo fuera por casi toda la temporada.
En 1975 se convirtió en el corredor estrella de los Delfines, y acarreó el ovoide en 219 ocasiones para tan sólo 875 yardas con un promedio de cuatro yardas y únicamente cuatro anotaciones, al finalizar la temporada los Delfines decidieron hacer un cambio con los Cargadores de San Diego.
La temporada 1976 fue la última en la carrera de Mercury Morris que decidió retirarse por las lesiones sufridas a lo largo de siete años en la liga. Al final de su carrera, Mercury Morris logró 4133 yardas totales con un promedio de 5.1 yardas por acarreo y 31 anotaciones por tierra. 1 más por aire y 3 regresos de patadas para anotación.
Tras su retiro Morris se dedicó como muchos ex jugadores notables filmó una película. En 1982 fue detenido por la policía de Miami por posesión y tráfico de cocaína, Morris justificó el uso de la droga como remedio para mitigar los dolores de cabeza causado por los golpes recibidos a lo largo de sus años como jugador de futbol americano. Morris fue condenado a 20 años de prisión. En 1986 el caso regresó a las cortes de Florida y Mercury Morris fue absuelto. A la fecha espera ser indemnizado por la NFL, que no ha reconocido responsabilidad alguna sobre la salud del ex corredor que se dedica a dar pláticas motivacionales. Mercury Morris vive en Florida.

imagen bleacherreport.com

sábado, 16 de junio de 2018

El Atún que ganó 2 Superbowls.




Bill Parcells sin duda de los entrenadores más importantes del siglo XX jamás jugó una temporada, ni siquiera un partido en la NFL.
Armando Enríquez Vázquez

Existen pocos hombres que después de haber sido cortados en su primer campamento de verano en la NFL puedan contar que regresaron a la Liga y ganaron 2 Superbowls como entrenadores en jefe. Ese es el caso de Bill Parcells quien, en la selección de jugadores colegiales en 1964, fue la séptima selección de los Leones de Detroit. Parcells había jugado como Linebacker en la Universidad de Wichita y en el momento de ser seleccionado no tenía idea de que jamás habría de jugar un solo juego en la NFL vistiendo el jersey de los Leones, ni ningún otro y a pesar de ello ganaría dos Superbowls como entrenador en jefe, para convertirse en leyenda de los Gigantes de Nueva York y de la NFL.
Duane Charles Parcells, conocido como Bill y apodado El Atún, nació el 22 de agosto de 1941 en Englewood, Nueva Jersey y estudió en la Universidad de Wichita, en sus primeros años en la universidad los Filis de Filadelfia le hicieron una oferta a Parcells, que su padre obligó a rechazar, pues quería un hijo abogado, no un deportista.
Parcells jugó futbol americano hasta terminar la carrera y más tarde, como anoté al inicio fue seleccionado por los Leones. Según Mike O’Hara columnista del sitio oficial de los Leones de Detroit, la selección de Parcells fue algo ocioso de origen, pues los Leones ese año contaban con un buen grupo de linebackers, además de que Parcells no tenía lo que se requería de para jugar la posición de manera profesional en la NFL. El argumento no parece creíble porque nadie desperdicia una selección del Draft pensando en que no necesita al jugador o que éste nunca va a funcionar. Lo cierto es que antes de terminar la pretemporada Parcells fue uno de los jugadores a los que la franquicia cortó del campo de entrenamiento.
Parcells entonces decidió mantenerse en el futbol americano, pero en la zona de los entrenadores.  De 1964 a 1979 Bill Parcells trabajó en diferentes universidades principalmente como entrenador de linebackers y coordinador defensivo. En 1978 tuvo su primer trabajo como entrenador en jefe en la Academia de la Fuerza Aérea.  
1980 marcó su llegada a la NFL, Los Patriotas de Nueva Inglaterra lo contrataron como entrenador de linebackers y ahí fue cuando el apodo de El Atún nació. Al parecer un grupo de linebackers quería tomarle el pelo, a lo que enojado Parcells, les gritó: “Ustedes deben de creerme un idiota, deben pensar que soy el atún Charlie”. El Atún Charlie era el personaje de los comerciales de una marca de atún enlatado en Estados Unidos y era un personaje insulso. Pero el apodo se quedó con Parcells por el resto de sus días, incluso durante esa temporada con los Patriotas los linebackers pegaron una pequeña calcamonía de un atún en su casco.
En 1981 cambió de equipo, los Gigantes de Nueva York lo contrataron como Coordinador Defensivo, en ese momento el entrenador en jefe de los Gigantes era Ray Perkins, Parcells tenía como entrenador de linebackers a Bill Bellichick. En 1983, Parcells se convirtió en el entrenador en jefe de los Gigantes. Parcells se caracterizó por ser un entrenador hosco, hasta grosero con los jugadores, un hombre que impulsaba a sus jugadores por las buenas y por las malas.
En sus días como entrenador de los Gigantes formó primero a uno de los mejores grupos de linebackers de la Liga encabezado por Lawrence Taylor, quien llego a la franquicia junto con Parcells. Sin embargo, esa primera temporada resultó ser una temporada perdedora con muy decepcionante récord de 3 – 12 – 1.
Al año siguiente la situación mejoró y con un récord ganador de 9 ganados y siete perdidos Bill Parcells logró colar a su equipo en los play offs e incluso ganó su primer juego de post temporada al derrotar a los Carneros de los Ángeles en el juego de comodines por marcador de 16 a 13. La semana siguiente en el juego divisional los Gigantes perdieron frente a los 49ers. Ese año llegó a los Gigantes otro de sus linebackers leyenda Carl Banks. 1985 fue similar a la temporada anterior y con un partido más ganado en la temporada regular los Gigantes volvieron a colarse a la post temporada como segundo lugar de su división y de la misma manera que el año anterior. Ganaron el juego de comodín frente a los 49ers y perdieron el segundo encuentro frente a los Osos de Chicago.
1986 fue la primera vez que Bill Parcells jugó un Superbowl y además fue la primera vez que ganó el título de campeón de la NFL. Con una marca de 14 ganados y dos perdidos los Gigantes fueron el primer lugar de toda la Conferencia Nacional. En los dos juegos de post temporada jugados en su casa derrotaron a los 49ers y a los Pieles Rojas. EL Superbowl XXI que se efectuó en el Rose Bowl de Pasadena, California enfrentó a los Gigantes de Nueva York en contra de los Broncos de Denver. Los Gigantes ganaron con marcador de 39 a 20.
La temporada de 1990 marcó el regreso de Parcells y los Gigantes al Superbowl con una marca de 11-3 los Gigantes derrotaron en la postemporada a los Osos de Chicago y una vez más a la franquicia de San Francisco. El 27 de enero de 1991 los Gigantes derrotaron a los Bills de Buffalo que era el favorito por marcador de 20 a 19 en lo que se considera el final de Superbowl más dramático de la historia. Faltando 8 segundos para terminar el Superbowl XXV y con los Gigantes ganado por un punto, los Bills intentaron un gol de campo de 47 yardas. Scott Norwoord pateador de los Bills y tuvo la distancia, pero no la colocación y el ovoide se desvío a la derecha. Los Gigantes se convirtieron en el campeón de la temporada 1990.
Tras ganar su segundo Superbowl, Bill Parcells decidió retirarse del futbol americano. Trabajo dos años como comentarista de televisión de la NBC y en 1993 regresó al emparrillado como entrenador en jefe de los Patriotas de Nueva Inglaterra. En 1996 Bill Parcells regresó al Superbowl en la edición XXXI de juego de campeonato de la NFL, Bill Parcells fue derrotado por primera vez al perder los Patriotas frente a los Empacadores de Green Bay por marcador de 35 a 21. Al final de esa temporada Parcells abandonó a la franquicia de Nueva Inglaterra.
Durante 1997, 1998, 1999 Bill Parcells fue entrenador en jefe de los vecinos de los Gigantes, los Jets de Nueva York, logrando solamente en una temporada llegar a la postemporada. Bill volvió a ser contratado por un equipo de la NFL hasta 2003 cuando se convirtió en entrenador en jefe de los Vaqueros de Dallas hasta 2006, sólo en la primera y última temporada Parcells logró hacer calificar a los Vaqueros a post temporada y no logró ganar el primer juego.
A lo largo de su carrera como entrenador Bill Parcells logró 183 victorias, fue derrotado en 138 ocasiones y empató un solo encuentro. Parcells está entre los primeros 20 entrenadores en jefe con más victorias en la NFL.  
Mientras fue entrenador de los Jets también fungió como Gerente General del equipo cargo que mantuvo hasta el año 2000. Tras su último trabajo como entrenador en los Vaqueros, Bill Parcells ha sido Vicepresidente ejecutivo de operaciones de futbol para los Delfines de Miami de 2008 a 2010 y actualmente es consultor de los Brown de Cleveland desde 2014.
En 2013 fue electo como miembro del Salón de la Fama del Futbol Americano Profesional. Parcells declaró en alguna ocasión: “Nadie te da una medalla por intentar, las medallas se otorgan por logros.”  Y tal vez la frase de Parcells que define su actitud como entrenador. “No culpes a nadie, no esperes nada, Resuelve.”



Imagen: nflfilms.nfl.com

sábado, 14 de abril de 2018

Bob Griese la era dorada y olvidada de los Delfines de Miami.




El quarterback que concluyó la temporada perfecta de los Delfines en 1972 y participó como el líder del equipo en otras once que jugó para la franquicia de Miami.

Armando Enríquez Vázquez

Antes que Terry Bradshaw, Roger Stauback o Joe Montana y mucho antes que Tom Brady existió Bob Griese. Claro que Griese nunca fue un quaterback tan eficiente y efectivo como los anteriores, nunca fue nombrado como MVP en ninguno de los tres Superbowls en los que participó. Fue un jugador susceptible a lesiones y su libro de jugadas se basaba más en jugadas por tierra. A pesar de todo ello es una leyenda al interior de la franquicia de Miami y un hombre querido y respetado por todos los aficionados de los Delfines por ser entre otras cosas, el único que ha logrado que los Delfines conquisten el máximo título de la NFL. El valor de Griese radicaba en su visión para llamar las jugadas.
A diferencia de Joe Namath que pasó a la historia por ser el primer quarterback de un equipo de la AFL en vencer a un equipo de la vieja NFL en un Superbowl y luego se perdió en los escándalos y las fiestas, Griese fue un quarterback constante y disciplinado que logró llevar a los Delfines a tres Superbowl consecutivos, ganar dos de ellos y lograr lo que nadie desde sus días ha conseguido en la NFL, una temporada perfecta, sin perder un sólo encuentro, aunque nunca se debe perder de vista que durante esa temporada Griese no jugó 8 de los juegos por lesiones, pero regresó a tiempo para ganar el Superbowl para el equipo de Miami.
Robert Allen Griese nació el 3 de febrero de 1945 en Evansville, Indiana. Estudio y jugó como quarterback, pateador y pateador de despeje en la Universidad Purdue. En 1967, fue la primera selección de los Delfines en el Draft.
En su primera temporada Griese lanzó para 2005 yardas y 15 anotaciones, aunque también lanzó 18 pases que fueron interceptados. Su mejor temporada en cuanto a yardas logradas por aire se dio al año siguiente cuando consiguió 2473 yardas por aire y en 1977 alcanzó su temporada con más pases de anotación con 22.
En 1970 la historia de los Delfines cambió cuando Don Shula llegó al equipo como entrenador. Shula había sido el entrenador de los Colts de Baltimore y perdido el famoso Superbowl III que demostró que la AFL era una liga seria y competitiva. Hasta 1970 la corta historia de los Delfines de Miami los mostraba como una franquicia perdedora.
Griese bajo la dirección de Shula se convirtió en el líder del equipo, no necesitaba lanzar pases para estar al mando de la ofensiva y brillar con el número 12 en el jersey. Griese fue sin duda uno de los grandes estrategas del futbol americano profesional. Los Delfines llegaron a su primer Superbowl en la temporada de 1971 y enfrentaron a los Vaqueros de Dallas. Griese tuvo una tarde para olvidar al lanzar 23 pases y completar sólo 12, sin anotaciones, con una intercepción y únicamente 134 yardas.
Al siguiente año los Delfines lograron llegar por segunda ocasión a un Superbowl. 1972 marcó la famosa temporada invicta de los tiempos modernos de la NFL, algo que ningún equipo ha podido repetir. Griese tuvo una tarde gris durante el Superbowl VII lanzo en 11 ocasiones para completar sólo 8 pases, consiguió 88 yardas, una anotación y una intercepción. Fue el ataque terrestre de los Delfines y el gran Larry Csonka los que brillaron para derrotar esa tarde de enero a los Pieles Rojas de Washington, por marcador 14-7.
Al año siguiente los Delfines llegaron por tercer año consecutivo al juego de campeonato de la NFL, en esta ocasión en contra de los Vikingos de Minnesota esa tarde Bob Griese sólo lanzó 7 pases, aunque completó 6, logró 77 yardas y ninguna anotación. Los Delfines ganaron con un marcador de 24 a 7.
Las lesiones acabaron con las expectativas de los Delfines los dos siguientes años y poco a poco la carrera de Griese como quarterback comenzó a palidecer frente al ascenso de Terry Bradshaw y la consolidación de la carrera de Roger Staubach. En 1980 con un poco más de 25,000 yardas y 192 anotaciones Bob Griese se retiró del futbol americano profesional.
A principios de los años ochenta fue comentarista para la NBC, después de ABC y últimamente para los juegos colegiales de ESPN. También es analista del canal de televisión de los Delfines y en 1985 su número fue retirado de los jerseys de los Delfines y su nombre se encuentra en el círculo de honor del Hard Rock Stadium, casa de los Delfines.
El máximo honor que todo jugador de futbol americano profesional de la NFL puede tener, lo obtuvo en 1990 cuando fue seleccionado miembro del Salón de la Fama.
Griese vive en Florida y tiene 73 años.



imagen:americanfootball.wikia.com

viernes, 27 de enero de 2017

Los one season wonder, quarterbacks que prometían y no fueron.



Sucede que a veces las selección de un quarterback parece la correcta en la primera temporada y sin embargo el jugador no logra brillar en su carrera. 

Armando Enríquez Vázquez
A lo largo de la historia de la NFL han existido quarterbacks que en su primera temporada parecen estar destinados a la gloria, al Salón de la Fama, a ganar superbowls y destacar como los más grandes dentro de la historia del deporte de las tacleadas, pero la realidad en muchos casos los supera y al cabo de un par de temporadas estos jugadores se pierden en la noche de los tiempos.
Alguien recuerda hoy a Tim Tebow o esos momentos de gloria y arrogancia de Mark Sanchez comiéndose un hot dog a la hora del juego en la banca, en un partido en contra de los Raiders de Oakland.
¿Dónde quedó a Robert Griffin III, quién tras su gran debut en los Pieles Rojas de Washington era visto como una de las grandes revelaciones de la NFL? Hoy está en la lista de los lesionados y como quarterback suplente de los Browns de Cleveland, el peor equipo de la Liga.
En su momento también deslumbraron en su primera temporada quarterbacks como el Boomer Esiason con los Bengalíes de Cincinnati, quien terminó siendo un mejor comentarista de televisión que jugador a pesar de sus trece años en la liga. Al igual que Robert Griffin III, está la historia de un novato que se creía llevaría a los Bengalíes a la gloria en la década de los setenta. En 1969 los Bengalíes seleccionaron a Greg Cook egresado de la Universidad de Cincinnati, donde una tarde lanzó para más de quinientas yardas. En esa primera temporada Cook lanzó para más de 1,800 yardas y 15 touchdowns, los tres primeros partidos de la temporada los ganaron los de Cincinnati con su nueva estrella, quien entonces se lesiono del hombro y regresó a la temporada, pero demasiado tarde y demasiado lesionado aún. A pesar de la temporada perdedora de los Bengalíes Cook era una promesa, pero la lesión en el hombro provocó que no jugara las siguientes tres temporadas y con eso se aceleró su salida de la NFL.
De igual manera en 1993 los Halcones Marinos de Seattle eligieron a un quarterback ganador egresado de Notre Dame; Rick Mirer. Mirer ayudó a mejorar los números de la franquicia de Seattle en la primera temporada, Mirer es uno de los pocos quarterbacks novatos en participar en todos los juegos de su equipo en su primera temporada. En 1995 logró su única temporada ganadora con un record de 7 ganados y 6 perdidos. En 1997 fue transferido a los Osos de Chicago y después poco a poco Mirer, a quien se veía como una promesa se fue hundiendo en temporadas en diferentes franquicias como los Jets y los Raiders.
En la lista de grandes quarterbacks en activo con una primera temporada extraordinaria que aún no han logrado hacer de su equipo un ganador de Superbowl se encuentran Cam Newton, Andrew Luck, Andy Dalton y Matt Ryan.
Los quarterbacks maravillosos de una sola temporada desaparecen por causas que están implícitas en su poco imaginativa forma de jugar y evolucionar en el juego, por lesiones o porque deslumbrados por jugosos contratos cambian de equipos sin valorar la labor de su línea ofensiva o de los receptores. Despreciando el talento del equipo y la importancia de los demás en los triunfos.
Parece que siempre habrá nuevos y deslumbrantes estrellas el asunto es que hagan de su paso por la liga algo memorable.
Sin ir más lejos basta pensar con lo que en esta temporada está sucediendo con Dak Prescott de los Vaqueros de Dallas, que tiene al equipo con cinco ganados y un perdido o con Carson Wentz que a lo largo de cinco juegos ha logrado tres victorias para las Águilas de Filadelfia, rival de conferencia de los Vaqueros, Wentz le quitó lo invicto a los Vikingos de Minnesota el pasado domingo y se encamina a enfrentar a los Vaqueros el domingo por la noche.
Ambos novatos sobrepasan ya las mil yardas lanzadas, Prescott tiene 7 touchdowns y Wentz 8. A Prescott lo han interceptado en una ocasión y a Wentz en 3. Hoy son las grandes esperanzas de la Liga y de los aficionados a estos equipos. Lo mismo sucedió en temporadas pasadas cuando los Broncos de Denver debutaron a Tim Tebow en 2011, que hoy ya no está siquiera en la NFL.
Las carreras de los grandes se construyen un juego a la vez, y aunque hoy Dak Prescott ya haya roto el primer record impuesto por Tom Brady, al lanzar 135 pases sin ser interceptado, hay todavía un largo camino para que el Joven quarterback de los Vaqueros pueda siquiera pensar en opacar a las dos glorias del equipo de la estrella solitaria, Troy Aikman y Roger Staubach.  
Los chicos maravilla que llegan a la NFL y en su primera temporada marcan la diferencia para su equipo son muchos, los que hacen de su equipo una leyenda y crecen con él son los menos.

publicado en DeLaPizarraALaCancha.com.mx en Noviembre de 2017
imagen: livestrong.com

miércoles, 28 de octubre de 2015

Llegó la NFL, la liga más valiosa del mundo.



La NFL tiene ganancias superiores a los nueve mil millones de dólares anuales y una gran parte de sus equipos se encuentran entre los cincuenta equipos más valiosos del mundo de acuerdo a la lista de la revista Forbes.

Armando Enríquez Vázquez

Agosto representa para los aficionados al futbol americano profesional la antesala de la temporada. Para los fanáticos; el fin de la sequía; los diecisiete fines de semana más esperados del año, más los playoffs y el superfin de semana del Superbowl. Para los mercadologos y publicistas de la NFL la oportunidad de demostrar una vez el poder que tienen para mantener la supremacía económica de la Liga.
Porque la National Football League o NFL es ante todo uno de los mejores negocios del mundo. La NFL es la liga deportiva más exitosa en ganancias del mundo. Más que las ligas de soccer como la Premier o la Liga Española, la NFL a pesar de ser una liga local, cuyas ganancias fuera de Estados Unidos sólo representan el 1% de los ingresos totales anualmente, a diferencia de la MLB o la NBA, las ligas profesionales de béisbol y basquetbol norteamericanas, respectivamente. Hoy este aspecto es uno de los más atacados por los mercadólogos de la liga celebrando juegos de la temporada regular en diferentes países, además la promoción y enseñanza del juego comienza a hacerse en países como China. Actualmente después de los Estados Unidos los países con mayor número de aficionados al futbol americano son México, Brasil, Canadá, Corea del Sur, Alemania y el Reino Unido en ese orden. Basta observar como la NFL se anuncia en paradas de camiones, espectaculares, en el transporte público, promueve sus partidos en cines y ante todo como cuatro empresas de televisión abierta y de paga transmiten los juegos de la NFL en nuestro país. Al final de la temporada los televidentes pueden escoger entre TVAzteca, Televisa, Fox sports y ESPN para ver el Superbowl, lo que nos demuestra lo importante que es el deporte para los anunciantes en nuestro país.
Curiosamente la tradición del futbol americano en nuestro país se remonta a mediados del siglo pasado y a pesar de la nula mercadotecnia o publicidad existe en nuestro país una comunidad muy importante de amantes de este deporte.
Mientras que en Estados Unidos, país de lo políticamente correcto y del escándalo gratuito, un poderoso aparato de mercadotecnia ha permitido a la NFL sortear escándalos como los de violencia intrafamiliar protagonizados por jugadores emblemáticos la temporada pasada sin mermar el crecimiento de las audiencias en televisión y en estadios. De hecho el Superbowl XLIX que se llevó a cabo el pasado 1º de febrero es el programa de televisión más visto en la historia de la televisión de Estados Unidos con una audiencia de 114.4 millones de espectadores superando los 112.2 del Superbowl XLVIII, jugado en 2014, dejando muy atrás los 52 millones de personas que presenciaron el juego número siete de la Serie Mundial de béisbol en octubre del año pasado. En 2013, treinta y cuatro de los treinta y cinco programas más vistos en la televisión estadounidense fueron juegos de la NFL. A diferencia de las series y programas en horarios triple A de la televisión americana que han visto caer drásticamente sus audiencias, los juegos de la NFL han aumentado sus ratings en los últimos años de manera constante. Lo que le ha permitido a la Liga el negociar mejores contratos por los derechos de transmisión así como impulsar nuevos horarios como los juegos de jueves en la noche, que en un principio transmitía la propia NFL en su señal y ahora son transmitidos por CBS en la televisión abierta y uno de los horarios más competitivos del Primetime. Hay que recordar en ese sentido que una de las grandes innovaciones de la NFL en el mundo de la programación deportiva fue crear en 1970 el juego del lunes por la noche. El 21 de septiembre de ese año la programación de la televisión sufrió un cambio dramático y Pete Rozelle el comisionado de la NFL se anotó uno de los más grandes éxitos en materia de mercadotecnia en la historia de la televisión, demostrando que a pesar de la larga jornada dominical de juegos el futbol americano tenía la magia para convocar grandes audiencias a ver un juego al final de la primera jornada laboral de la semana.
La asistencia a los estadios se incrementó la temporada pasada en 2% a pesar del aumento de 3.5% en el costo de los boletos. Los estrategas de la NFL han sabido reconocer las oportunidades y ventajas que ofrece Internet y las plataformas digitales, la creación de Fantasy Football ha demostrado ser uno de los verdaderos éxitos de cualquier liga en materia de tecnología virtual, además de promocionar el deporte más allá de las fronteras de la unión americana.
La NFL tiene ganancias superiores a los nueve mil millones de dólares anuales y una gran parte de sus equipos se encuentran entre los cincuenta equipos más valiosos del mundo de acuerdo a la lista de la revista Forbes. Los Vaqueros de Dallas ocupan el segundo lugar de dicha lista sólo después del Real Madrid de la liga española de futbol soccer.
La industria deportiva en Estados Unidos ha demostrado que ligas de diferentes deportes pueden convivir y ser totalmente lucrativas. Que en gustos deportivos no sólo se mezclan géneros, si no que el mismo aficionado puede disfrutar de diferentes deportes con la misma pasión. La NFL, por su parte, ha demostrado que la duración de la temporada no importa para lograr grandes márgenes de ganancias; que una liga bien publicitada y con un excelente marketing es más poderosa que una larga y tediosa temporada.
Frente al éxito definitivo de un deporte tan elitista como lo es el futbol americano, debemos preguntarnos que se está haciendo en nuestro país para promocionar al deporte en general, profesional o amateur. Las ligas nacionales aparte de la LigaMX son poco conocidas. La pobreza en materia promoción del deporte profesional y ni hablar ya del deporte amateur, incluso de la misma LigaMX, deja en claro la inocencia de aquellos creen que el deporte se difunde a través de la afición. ¿Dónde están los mercadólogos y estrategas publicitarios deportivos en nuestro país? Un país de más cien millones de habitantes no puede vivir sólo de futbol, que está tan de la patada.

publicado por roastbrief.com.mx el 3 de agosto de 2015
imagen:sportsweb.mx

viernes, 9 de octubre de 2015

Lambeau Field el estadio con más años dentro de la NFL.




La casa de los Empacadores de Green Bay, es sin duda el más emblemático de los estadios de la liga y además el que tiene más años en ella.
Armando Enríquez Vázquez.
Soldier Field es el más antiguo de los estadios de la NFL, pero el que tiene más años en funciones dentro de la liga es Lambeau Field, casa de los Empacadores de Green Bay que se inauguró el 29 de septiembre de 1957 y desde entonces ha sido la casa del equipo de la Bahía Verde. En ese primer encuentro los Empacadores derrotaron a sus eternos rivales los Osos de Chicago por marcador de 21 a 17.
Antes de la construcción del nuevo estadio en Green Bay, los Empacadores habían jugado desde 1925 en el estadio de la Ciudad de Green Bay, un estadio hecho básicamente de madera y que a lo largo de 32 años había sido modificado para poder albergar un mayor número de aficionados a los Empacadores. Para 1955 el estadio era insuficiente para un equipo de la NFL, el cuestionamiento de que un equipo de una liga deportiva profesional como la NFL tuviera como sede un pueblo tan pequeño como Green Bay comenzaba a ser un asunto importante dentro de la mente de los dueños de los equipos, Milwaukee la ciudad más importante del estado de Wisconsin, cercana a Green Bay y que a lo largo de varias temporadas había servido durante algunos de encuentros de los Empacadores para jugaran locales, comenzaba a jugar con la idea de atraer al equipo a la ciudad y dejar que el viejo estadio en la población de Green Bay de madera carcomida se desmoronara, pero el pueblo de Green Bay no permitió que su equipo de futbol americano cambiara de ciudad y en 1955 a través de un referéndum se acordó por un voto de 2-1  que los habitantes de la ciudad pagaran la mitad del costo de la construcción de un nuevo estadio para albergar a su orgullo en la NFL. La otra mitad fue pagada por la corporación de los Empacadores. Para absorber el costo se emitieron bonos.
La selección del terreno para edificar el nuevo estadio de la ciudad, de acuerdo con un artículo de Cliff Christi, historiador de la franquicia, representó una disputa entre los habitantes del este y oeste de la ciudad, siguiendo una vieja rivalidad surgida en el siglo XIX cuando en lugar de una sola ciudad, el área se dividía en dos ciudades, separadas por el río Fox. Green Bay en la orilla este del río y Forth Howard en la oeste. Esa rivalidad se acrecentaba y permaneció a lo largo de los años en los enfrentamientos de futbol americano entre las preparatoria que había en ambos lados del río. En 1895, tras dos referéndums y amplias disputas finalmente las dos ciudades se fundieron en una sola; Green Bay. De acuerdo con Christi, sesenta años más tarde al parecer aún existía una cierta rivalidad entre el este y el oeste del pueblo. Por lo que donde establecer el nuevo estadio para los Empacadores se encontró con estas antiguas disputas. La rivalidad seguía en pie anualmente cuando los equipos de futbol americano de las preparatorias del este y el oeste de Green Bay se enfrentaban. El alcalde de la ciudad nombró un consejo ciudadano con el mismo número de habitante del este de la ciudad, como del oeste, pues preveía una batalla por la decisión final de la ubicación del estadio, pero la intervención de la corporación de los Empacadores, la otra mitad del capital, anunciado la contratación de una firma de ingenieros que no era originaria de Green Bay para buscar el mejor terreno para edificar el estadio resolvió la esperada disputa.



La firma radicada en Cleveland, después de tres meses de estudios decidió por la locación actual del estadio que se encuentra en la parte suroeste de la ciudad. El terreno donde se ubicaba una granja tuvo un costo de un poco más de 73,000 dólares. La construcción estuvo a cargo de una firma local de arquitectos llamada Sommerville Inc. Su fundador John E. Summerville nació en Green Bay en 1910 y estableció su compañía en 1946. El estadio con capacidad para 32,154 aficionados tuvo un costo de 960,000 dólares. Entre 2001 y 2003 el estadio sufrió modificaciones para aumentar su capacidad. Parte de las remodelaciones estuvieron a cargo de la misma Sommerville Inc. Actualmente, Lambeau Field tiene una capacidad para 81,435 aficionados.
El 1º de junio de 1965 Curly Lambeu, fundador, jugador y entrenador por 30 años de los Empacadores murió. Como homenaje el estadio fue renombrado como Lambeu Field el 11 de septiembre de ese mismo año.
A lo largo de 58 años Lambeau Field ha sido testigo de juegos históricos como el famoso Ice Bowl, donde los Empacadores ganaron a los Vaqueros de Dallas por el campeonato de la NFL en 1967 y que el equipo de Green Bay ganó por marcador de 21-17, con la anotación de Bart Starr que finalizó el encuentro, Las temperaturas extremas con las que se jugó ese histórico encuentro hizo que algunos cronistas deportivos llamaran a Lambeau Field La tundra congelada. Desde 2007 el campo cuenta con un sistema de calefacción que permite en los meses más fríos de la temporada mantener la temperatura del campo de juego por arriba de los 12 grados centígrados, lo que evita el congelamiento que enfrentaron durante el histórico encuentro contra los Vaqueros de Dallas.
En tres ocasiones durante los años de Vince Lombardi, los empacadores se coronaron campeones de la NFl en Lambeau Field. Una estatua del gran entrenador se encuentra a las puertas del Estadio. En su fachada están inscritos los nombres de los 22 jugadores, entrenadores y miembros de la organización que son miembros del Salón de la Fama del Futbol Americano Profesional.
Una de las características más importantes de Lambeau Field es la forma de platón en el que está asentado el terreno de juego lo que permite a los aficionados observar toda la actividad que se lleva a cabo en el juego, esta característica se ha respetado a lo largo de las remodelaciones que se llevaron a cabo a principios de este siglo.

Lambeau Field es propiedad de la Ciudad de Green Bay y es administrado por los Empacadores.

imagenes: en.wikipedia.org
                 packers.com

viernes, 18 de septiembre de 2015

Billy Sims y Barry Sanders dos grandes opacados por un mal equipo




Entre los grandes jugadores de futbol colegial que muchos pensaron llegarían a ser grandes leyendas de la NFL se encuentran estos dos corredores que a pesar de su equipo dejaron huella en la liga.
Armando Enríquez Vázquez.
La maldición de Leones de Detroit ha afectado no sólo a la franquicia en general y sus fieles seguidores, sino a grandes jugadores que jamás pudieron jugar un Super Bowl o que por la mediocridad del equipo vieron sus carreras truncadas en pocas temporadas. No existen mejores ejemplos de esto que Billy Sims y Barry Sanders excepcionales corredores, que dejaron marcas en el equipo. Barry incluso es miembro del salón de la fama.
Billy Ray Sims quien jugó en la franquicia de la ciudad del automóvil durante cinco temporadas de 1980 a 1984, nació el 18 de septiembre de 1955 en San Luis Missouri. Su carrera como jugador colegial se desarrolló en la Universidad de Oklahoma, donde a pesar de lesiones Sims logró implantar un record por más yardas conseguidas en una temporada con 1,797 yardas que lo llevó a ganar en 1,978 el Trofeo Heisman, convirtiéndose en el sexto jugador en su penúltimo año como colegial en conseguir el preciado trofeo, al año siguiente en su año final con la Universidad de Oklahoma Sims quedó en segundo lugar en la votación por el Heisman.  Su record fue roto en 2004 por un recién llegado a la Universidad de Oklahoma llamado Adrian Peterson que consiguió 1,925 yardas.
Sims fue en su año de elegibilidad, el prospecto más importante y por lo mismo fue el primer seleccionado. Los Leones de Detroit, que terminaron un último lugar de la NFL en 1979, con una marca de dos ganados y catorce perdidos, se llevaron al joven corredor a una franquicia que esperaba con un corredor de la estatura de Sims romper la maldición de Bobby Layne que llevaba en ese momento ya 22 años. Ese primer año Sims y los Leones se quedaron a un paso de la post temporada al obtener un record de nueve ganados y siete perdidos con el que empataron en primer lugar de la división  central de la NFC con los Vikingos de Minnesota, quienes en cuestiones de desempate quedaron por arriba de Detroit y fueron los que jugaron la post temporada. Billy Sims corrió en su primera temporada en la NFL; 1303 yardas estableciendo un record para la franquicia en el primer año de un novato, además de anotar 13 touchdowns. Sims fue electo el novato del año por las diversas instancias que tienen un premio acerca del tema en el futbol americano profesional. En 1982 y 1983 Sims llevó a los Leones a los play offs,  en 1983 incluso ganaron su división después de largos años de sequía.



1984 fue un año fatídico para Sims y para los Leones. A la mitad de la temporada en un juego en el Metrodome de Minnesota, Sims sufrió una lesión en la rodilla que no sólo lo mantuvo el resto de la temporada fuera del emparrillado, si no que acabó con su carrera en el futbol americano profesional.
Pasaron otros cinco años para que los Leones tuvieran otro corredor excepcional, en 1989 durante la selección de jugadores colegiales, Los Leones seleccionaron a la estrella de la Universidad Estatal de Oklahoma, ganador del Trofeo Heisman en 1988; Barry Sanders
Sanders nació en Wichita, Kansas el 16 de julio de 1968. En su primer año con los Leones rompió el record que como novato había impuesto Billy Sims al correr 1407 yardas y como Sims fue nombrado el novato del año en la NFL.
Sanders es el corredor con más yardas ganadas a en su carrera con los Leones de Detroit con 15,269 a lo largo de las diez temporadas que jugó en la NFL y con los Leones, seguido por Sims que corrió en sus cinco temporadas para 5,106.
Sanders es de los pocos corredores en haber logrado correr más de 2000 yardas en una sola temporada, esto lo consiguió en 1997 al correr 2053 yardas y llevó a los Leones a la post temporada en 1991, 1993, 1994, 1995 y 1997. Con Barry Sanders los Leones lograron su único triunfo en postemporada en la NFL desde 1957. Al ganarle a los Vaqueros de Dallas 38-6 en 1991.
En 1998 sorpresivamente, gozando de perfecta salud física, y con menos de 1,500 yardas para alcanzar el record de Walter Payton, Barry Sanders anunció su retiro del futbol americano profesional. El anuncio y retiro del jugador provocó que el equipo de Detroit lo demandara por incumplimiento de contrato y la retribución de 5.5 millones de dólares de un bono de 11 por ello, cosa a la que se negó el jugador.
La justicia falló a favor de los Leones y Sanders tuvo que restituir los 11 millones completos a los Leones.
Después de algunos años de especulaciones acerca de las razones para retirarse, Sanders decidió hablar sobre su abrupto retiro y confesó que la cultura de la derrota de los Leones fue la razón principal de su retiro. El darse cuenta de que jamás podría jugar un Superbowl sin importar lo que hiciera por la actitud de derrota y la mediocridad de los Leones lo hicieron caer en un estado depresivo.
Sanders es el tercer jugador del NFL en yardas ganadas por carrera solo después de Walter Payton y Emmit Smith. En 2004 se convirtió en miembro del Salón de la Fama del futbol americano profesional.



Sims y Sanders no sólo tienen en común el haber visto sus carreras opacadas por la franquicia en la que jugaron y sus iniciales, ambos jugadores portaron el mismo número en su Jersey; 20. El número también fue utilizado por otro León que es miembro del Salón de la Fama; Lem Barney, esquinero que durante 11 temporadas de 1967 a 1977 portó el casco de los leones. En honor a estos tres grandes la franquicia ha retirado el número de sus jerseys.

En cualquier otro equipo estos dos corredores hubieran pasado de una manera espectacular a la historia de la NFL.

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