lunes, 1 de julio de 2019

Transgénicos.




Una de los mayores fake news del siglo y de los últimos treinta años es todo lo que se dice y esparce de manera negativa acerca de los cultivos transgénicos.

Armando Enríquez Vázquez

Hace unos meses la senadora Jesusa Rodríguez, en la vida real directora teatral y empresaria cultural, subió un video maniqueo en el que personas de su compañía teatral disfrazadas de las figuras olmecas de la ofrenda 4 de La Venta sirven de escenografía para un discurso sesgado y mal informado, al final del performance aparecen dos personajes de tipo alienígena mientras ella habla a favor del maíz y en contra del maíz transgénico, lo único que realmente demostró la senadora fue su gran ignorancia acerca de lo que realmente es el maíz transgénico y las intenciones que tiene la señora para manipular a la opinión pública desde el poder que le otorga su escaño. La senadora como la mayoría de los funcionarios de la 4 T es ignorante en temas científicos porque de principio desprecia a la ciencia y se basa en las fobias y miedos sin sustento que organismos falaces como Greenpeace intentaron y continúan difundiendo en contra de los transgénicos basados exclusivamente en el problema real que representa el costo y las ganancias que generan de manera directa estos cultivos a empresas privadas, antes que, a los campesinos, lo que siempre tiene solución. Algo que sigue sin entender el gobierno que preside Andrés Manuel López Obrador; fomentar la ciencia y la investigación implica ganancias económicas. No se puede desechar la certeza de la ciencia por infundadas y quiméricas creencias y sospechas.
Afortunadamente para los mexicanos aún existen instituciones como el Colegio Nacional y como el Doctor Francisco G. Bolívar Zapata, miembro del Colegio Nacional, fundador del Centro de Investigación sobre Ingeniería Genética y Biotecnología de la UNAM, hoy Instituto de Biotecnología y, sin duda, uno de los más distinguidos científicos e investigadores de nuestro país en la materia, durante la década de los años setenta del siglo pasado fue parte de un grupo de científicos que trabajó en San Francisco, California y lograron a partir de ingeniería genética que un grupo de bacterias sintetizaran de manera transgénica diferentes proteínas humanas como insulina que producida de esta manera se utiliza en medicamentos para combatir la diabetes. El Colegio Nacional y el Doctor Bolívar Zapata ofrecen periódicamente a los mexicanos conferencias de divulgación científica sin costo, no videos maniqueos, acerca de las bondades de los transgénicos, el Doctor contestó preguntas del público en la más reciente a diferencia de lo mudo y soberbio que resulta un video en estos tiempos de las benditas redes sociales.
Bolívar Zapata explica de manera clara por qué es importante utilizar los transgénicos en nuestro país y sobre todo como lograr que independiente de los beneficios directos a la población y agricultores que este tipo de organismos implica, se logren en materia de investigación las patentes para que estas beneficien a mexicanos y a la economía del país.
Lo primero; los transgénicos lejos de afectar nuestra salud, son benéficos a la salud de manera directa para los agricultores y trabajadores agrícolas y también para los consumidores. La ingeniería genética ha logrado que algunas plantas sean resistentes a los insectos lo que impacta de manera directa en el uso de los tóxicos insecticidas que utiliza la agricultura el día de hoy con sustancias prohibidas en Europa como el Malatión que son cancerígenos y permanecen en la planta para desgracia de trabajadores agrícolas y consumidores y por los que debería estar preocupada la teatrera disfrazada de política.
En México está prohibida la producción de maíz y soja transgénicos, pero como resaltan muchas notas en los portales de diarios nacionales, los mexicanos de cualquier manera consumimos una gran cantidad de maíz y soja transgénicos, ya que hace muchos años dejamos de ser autosuficientes en la materia alimentaria y estos productos se importan de países que si permiten cosechar transgénicos. Entonces el discurso de la Senadora y del gobierno o de instituciones como Greenpeace resultan pura demagogia, algo de lo que ellos son conscientes y por lo tanto sólo sesgan la información para beneficio propio o político. El principal afectado de esta prohibición es el campesino que cada vez obtiene menos ganancias de su cosecha que es vulnerable a diferentes plagas de insectos, insectos que van desarrollando resistencia a los químicos, lo que obliga a un uso en mayor concentración del mismo y termina minando la salud de los campesinos. Eso sin contar la menor rentabilidad que esto provoca, algo que no es ignorado por los grupos en contra de los transgénicos pero que prefieren obviar. Desgraciadamente se convierten entonces en buhoneros de la pobreza.
A lo largo de más de 30 años de cultivos transgénicos no se ha reportado un solo caso de impacto negativo en la salud de trabajadores agrícolas o de consumidores, también los estudios de investigadores en ambientes controlados así lo demuestran. Pero sobre todo hay transgénicos que impactan de manera directa y benéfica en las políticas de salud de los países; el poder crear insulina a través de transgénicos ha beneficiado de manera importante a países como el nuestro donde la diabetes es sin duda una de las enfermedades más comunes y con altas repercusiones en el sistema de salud y económicas en el país. Lo mismo sucede con el interferón que se utiliza para combatir ciertos tipos de cáncer.
En México se cultiva algodón transgénico desde 1996 con excelentes resultados y nulo impacto negativo para los trabajadores agrícolas o los consumidores, este tipo de algodón ha permitido mejores cosechas y hasta antes de la llegada de la 4 T se esperaba recuperar la autosuficiencia en materia de algodón tanto para textiles, como para elaboración de aceite y como forraje en los próximos años, algo que no sucede en más de cuatro décadas. Incluso las proyecciones del año pasado pensaban que en unos años se podría exportar algodón, lo que beneficia de manera directa a la economía del país. Algo que no sucede, ni se espera que suceda con el maíz que se siembra en México y resulta cada vez más insuficiente para el consumo nacional y más contaminado por insecticidas, algo que la senadora y otros miembros de la legislatura morenistas están ocultando y que tiene un impacto directo en la salud de todos nosotros.
Otro investigador mexicano ejemplar en este campo es el Doctor Luis Rafael Herrera Estrella, actual Director del Laboratorio Nacional de Genómica para la Biodiversidad, que ha trabajado y ganado innumerables premios y reconocimientos a nivel mundial por sus aportaciones en el campo de los transgénicos y de las que escribiré en futuros textos.  
Existe en la actualidad una carta firmada por más de 140 ganadores del Premio Nobel apoyando a los transgénicos y denunciando a organizaciones falaces de ultraderecha como Greenpeace que obviamente ha protestado y acusado a los científicos de querer desprestigiarlos. Pero seamos claros en ese sentido Greenpeace no se apoya en ningún científico, ni en ninguna investigación seria, únicamente en una campaña que su directora Ayesha Imam, una socióloga que nada o poco sabe de ciencias exactas, apoya en fobias y dichos no comprobados, y aunque Greenpeace ha logrado a lo largo de las décadas convertirse en punta de lanza de ciertas campañas ambientalistas y ecológicas, la forma en que falsean y sesgan la información acerca de otras actividades humanas como es el caso de los transgénicos surge de una gran ignorancia voluntaria en temas científicos.
Los transgénicos como todo claro que tiene un lado negativo; el que la investigación genere patentes y estas a su vez propiedad intelectual de los logros y descubrimientos y esto genera una riqueza que muchas veces no llega de manera directa a los productores agrícolas y que encarece la semilla, el aumento en la producción, aunque la menor o nula inversión en otros insumos compensa de manera benéfica en el agricultor. Lo que se necesita es el apoyo de la legislación y de los organismos como CONACYT para el desarrollo de transgénicos en nuestro país que generen patentes y de manera directa riqueza para el Estado Mexicano.
En México existe una sola empresa privada dedicada a los transgénicos llamada Probiomed fundada en 1970, pero debería haber muchas otras más.
Los transgénicos no son lo que dicen que son y es interesante e importante averiguar más al respecto antes de emitir opiniones políticas y mal informadas.  

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