viernes, 28 de octubre de 2016

Seda



Agregar nuevas características a una fibra tradicional a través de una innovadora manera de alimentar a los gusanos que la producen.
Armando Enríquez Vázquez.

La seda durante siglos ha sido uno de los textiles más atractivos para los seres humanos; su brillo, su capacidad de absorción de humedad, su larga vida, su gran resistencia, la han hecho una verdadera joya en diferentes momentos de la historia. Aun así, un grupo de científicos de la Universidad de Tsinghua, bajo la dirección de la doctora Yingying Zhang, han ideado una manera de hacer una seda natural aún más resistente. Dentro de la naturaleza el hilo de la teleraña es más resistente y la lana más elástica que la seda.
El proceso de producción de la seda implica la acción de los gusanos de seda (Bombyx mori) de tejer el capullo donde habrían de desarrollarse como mariposas, esta a su vez es aprovechada por los seres humanos para la confección de la preciada tela. La obtención de la seda implica la muerte de la mariposa pues la única manera de obtener el hilo completo es antes de que la mariposa emerja de él.
El proceso de cultivo y obtención de la seda fue desconocido para el mundo por siglos, el conocimiento acerca de la fabricación y origen de la seda era algo que solamente los chinos conocían y estaba penado con la muerte el revelar el secreto.
Tarde o temprano como sucedió también en el caso del café, el secreto del cultivo y el origen de la preciada tela llegó a occidente.
Yingying Zhang es una prominente química china interesada en la química física de los nano elementos, actualmente trabaja en la creación de una nueva seda mucho más resistente aprovechando la experiencia de otras investigaciones, que en el pasado han hecho otros científicos en las que a partir de adicionar el alimento de las orugas con diferentes sustancias o elementos, se ha logrado crear seda de colores, o con agentes anti microbiales.
Actualmente la Dra. Zhang y su equipo han descubierto que al alimentar a las orugas de Bombyx mori con delgados nano tubos de carbono o con grafeno se logra una seda con mucho mayor resistencia. Se busca que estos nuevos hilos de seda con mayor resistencia puedan ser aplicados para crear telas protectoras, o implantes médicos biodegradables, entre otras aplicaciones.
Gracias al carbono, la seda resultante tiene características conductoras de electricidad, lo que también convierte a esta seda en ideal para los circuitos en el tejido de ropa inteligente.
Para lograr que las orugas tejan sus capullos con esta nueva y más resistente seda, la doctora Zhang rocía las hojas de las moreras de las que se alimentan los gusanos de la seda, con una solución acuosa en la que van los nano tubos de carbono o el grafeno. En su proceso natural digestivo las orugas integran el grafeno o los nano tubos a la proteína con la que tejen su capullo. Este proceso no está claro como sucede, pues una parte de los tubos o del grafeno son expulsados en el excremento de los gusanos de seda, pero el resultado en las características de la seda es patente en su resistencia y conductividad eléctrica, algo que no posee la seda natural.
El año pasado, otro científico chino Yaopeng Zhang, publicó un artículo donde daba a conocer los resultados de una investigación donde alimento a los gusanos de seda con nanopartículas de dióxido de Titanio (TIO2) para lograr una seda más resistente, capaz de conductividad.
El poder lograr nuevas fibras y textiles de manera natural, con características que las mejoren parece ser una de las preocupaciones de los investigadores chinos que seguramente están pensando en el futuro de la carrera espacial en la que hoy China se encuentra enfrascada.

imagen wikimedia.commons