lunes, 25 de noviembre de 2013

Francisca Gonzaga del Castillo, observando el cielo novohispano.





En pleno siglo de las luces existió en nuestro territorio una mujer dedicada a la astronomía a pesar de todos los hombres que creían ser dueños de la ciencia.

Armando Enríquez Vázquez.

Borrada por un universo de historiadores machistas unos y estúpidamente revolucionarios otros que se niegan a ver el nacimiento de México en esos trescientos años, cien más que los del México Independiente en el que vivimos, a los que muchas veces de manera despectiva llamamos La Colonia, sin darnos cuenta que son el verdadero origen de la nación mexicana y del mestizaje. Olvidada en los siguientes dos siglos donde los hombres pretendieron dominar todos los aspectos de la vida, se encuentra un fragmentos de la vida de una mujer verdaderamente ejemplar que se dedicó a la astronomía.
Nada se sabe de su vida o de sus acciones, de cómo logró estudiar en una época en que la Universidad estaba vedada a las mujeres, quien más se ha interesado por develar la biografía de la notable mujer ha sido la investigadora y escritora Aurora Tovar Ramírez, que ha publicado varios artículos acerca de su búsqueda por establecer una biografía de la primera astrónoma mexicana de la que se tiene noticia, y de cuya existencia sabemos gracias al sacerdote bibliógrafo Mariano Beristaín, que entre 1816 y 1821 se publicó una obra llamada Biblioteca Hispano-Americana Septentrional  a pesar de que el doctor en teología murió en 1817. En ella que hace una muy breve referencia a Francisca Gonzaga del Castillo de la que sólo dice:
Matrona megicana que sobre las costumbres de su sexo supo dedicarse al estudio de las matématicas. Escribió Efemeris calculada al meridiano de Mégico para el año 1757.
Y da como dato extra la existencia de al menos otros siete insignes astrónomos que vivían en México y Puebla. Gracias a esta referencia varios historiadores de la ciencia han hablado de Francisca, sin embargo fue Aurora Tovar, la que despejó la duda sobre la verdadera existencia de Gonzaga del Castillo hallando finalmente un ejemplar de la obra de la astrónoma que se encuentra resguardado en la biblioteca Universidad de Brown en Estados Unidos, con lo que la investigadora pudo establecer la existencia real de Francisca. La obra de la que se tiene copia fue impresa en la Ciudad de México.  
¿En qué consiste la obra de esta desconocida científica mexicana? Es lo que se conocía en la época como efemérides. Las efemérides, que también eran conocidos como almanaques o piscatores eran obras dedicas la predicción de las condiciones climáticas a lo largo del año. Actualmente todavía todos los años en estas fechas se edita el Calendario del más Antiguo Galván que sirve artesanos y campesinos para decidir los tiempos de siembra y de cosecha. En tiempos de la colonia estas predicciones se efectuaban a través de la observación del cielo y que es fácil de conseguir.
Hablar de Francisca es recordar que a pesar de los cercos impuestos por la iglesia y la sociedad a las mujeres, existieron mujeres muy valiosas y muy valientes que siguieron sendas que no eran las aprobadas por sus contemporáneos. Resulta irresponsable especular sobre la naturaleza y la vida de alguien que parece haberse esfumado de la historia. Entre las cosas que Aurora Tovar ha rescatado existe una mención de que al parecer Francisca publicó al año siguiente; esto es en 1758, un nuevo piscatore.
Baste recordar que el camino de la ciencia no fue fácil para ninguna mujer de la época en el mundo occidental. En los años que Francisca Gonzaga del Castillo publicaba su obra, Carolina Herschel, otra astrónoma de gran fama y de la que hable hace poco, tenía siete años de edad. Al lado de Francisca Gonzaga existen otros nombres de mujeres que a lo largo de nuestra historia han desempeñado papeles importantes que han sido menospreciados y encubiertos que habrá que sacar del polvo de la historia oficial.

publicado en thepinkpoint.com.mx el 23 de noviembre de 2013
imagen: es.wikipedia.org