jueves, 28 de febrero de 2019

Releer “El Complot Mongol”



Sin duda una de las obras maestras de la literatura mexicana de la segunda parte del siglo pasado. “El complot Mongol” debe ser leído por todos una y otra vez.

Armando Enríquez Vázquez.

Hace ya más de treinta años que leí por primera vez “El Complot Mongol” de Rafael Bernal (1915-1972) en los años ochenta la Secretaría de Educación Pública editó una colección de textos a la que titulo Lecturas Mexicanas y entre otros textos básicos de nuestra literatura incluyó la obra de Bernal que no había sido reimpresa desde su primera publicación en 1969 por la editorial Joaquín Mortiz.
Hace un par de semanas me dí al placer invaluable de la reelectura del texto sólo para descubrir que esa maravilla que es leer por primera vez la historia de Filiberto García, el pistolero a sueldo disfrazado de policía y con misión de espía y agente de la guerra fría quien busca encontrar a los autores intelectuales de un supuesto atentado en contra del Presidente de Estados Unidos durante su visita a México, se vuelve un gozo y sigue siendo tan actual como lo fue en el año de su publicación.
“El Complot Mongol” reconocida como una de las novelas fundamentales para la historia de la Novela Policiaca en nuestro país, y yo diría de la narrativa en general, tiene una claridad narrativa y la pluma magistral de uno de los escritores mexicanos menos reconocidos a causa de su ideología de derecha.
Más allá de la anécdota típica de la guerra fría y que casi puede compararse con novelas igual de desesperanzadoras como las del gran John Le Carré, la historia de Bernal es tan chilanga como las novelas de su sucesor Paco Ignacio Taibo II quien con Héctor Belascoarán Shayne ha hecho de lo más vulgar, de vulgo pueblo, del chilango un fenómeno literario.
“El Complot Mongol” nos muestra un lado oculto de nuestra ciudad, un microuniverso dentro de la cotidianidad de la metrópoli capital del país; El barrio chino, la vida de los chinos, el opio y el tráfico de personas que ya desde entonces existía desde el gigante de Oriente hacía diferente partes del mundo, incluido México.
El narcotráfico y los grupos de crimen organizado con sus nexos en el extranjero están retratados en la novela, pero también las ambiciones de políticos priístas, hoy de cualquier partido, por hacerse del poder sin importar la forma y el servilismo al interior de los diferentes cuadros políticos. La novela es tan actual como las del magistral Elmer Mendoza y entre “El Complot Mongol” y “Un Asesino Solitario”, del sinaloense, puedo ver un cierto hilo conductor que da como resultado dos de las grandes novelas, si no es que las mejores, de intriga en la segunda mitad del siglo XX.
El personaje principal de “El Complot Mongol”, Filiberto García, es el matón resultado de la Revolución, hombre sin estudios, sin mayor ambición que los bienes y placeres terrenales que desde la astucia de haber sobrevivido a la falsa paz que imperó en México, sabe jalar el gatillo en su propio beneficio y sirviendo al mejor postor, lo que le ha dado un situación privilegiada económica y socialmente y quien puede actuar en rebeldía por su interés personal. Malhablado, García es uno de los primeros personajes de nuestra literatura en el que las llamadas “malas palabras” no se sienten forzadas y fluyen de manera natural.
Ya en 1977 se llevó la obra de Bernal al cine estelarizada por Pedro Armendáriz Jr. como Filiberto García y se anuncia que este 2019 se estrenará una nueva versión en cine de la película con Damián Alcázar en el papel de García.
Yo me quedo con la novela y en unos años la volveré a desempolvar y leerla con el mismo gusto y sorpresa que en esta ocasión.


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