viernes, 6 de agosto de 2021

Nuevo Orden y la obligación de reflexionar.




Nuevo Orden es una cinta incómoda de ver y más para aquellos que aplauden un cine mexicano fácil lleno comedias baratas. 

Armando Enríquez Vázquez

Amazon Prime acaba de estrenar la cinta de Michel Franco ganadora del Festival de Venecia Nuevo Orden.

Hace unos meses cuando se estrenó el trailer de la cinta, el ejército de bots de la comunicación social de presidencia y de su partido político que actúan a priori se ensañaron con la película y con el cineasta sin haber visto la cinta, porque alguien supuso que hablaba del gobierno actual y hacía una apología de los llamados Whitexicans. Nada más falso, nada más equivocado.

Michel Franco entra en esa terna de muy buenos directores de cine mexicano, junto con Amat Escalante y Carlos Reygadas, que incomodan a las autoridades del cine, a los mediocres críticos del medio que existen en nuestro país y al público que quiere ver sólo melodramas que critican al poder sin poner el dedo en la responsabilidad que tenemos todos de que ese poder en nuestro país sea lo que es, o a todos los demás que creen que la comedia idiota que se ha hecho a últimas fechas y proclaman como una extensión de la tradición del cine mexicano.

La cinta está muy alejada de esa falsa idea y carece de referencia alguna al gobierno actual, tampoco es una apología de los Whitexicans como la serie de Netflix Desenfrenadas. Nuevo Orden plantea que pasaría si en México se instala un régimen militar como el que han sufrido muchos países de América Latina. El pretexto de las fuerzas armadas en Nuevo Orden es controlar manifestaciones de la sociedad civil en un país con endebles instituciones. La historia de la película da pie a contar una historia de poder y violación de los derechos humanos por parte de un grupo autoritario que no responde más que a sus propios intereses y mezquindades, que no reconoce la democracia.

Nuevo Orden utiliza una boda de la clase alta y a todo el universo de personas que intervienen en ella como anécdota y cómo metáfora de la sociedad actual, con nuestras diferencias actuales, nuestros racismos, clasismo y prejuicios. La cinta nos muestra y advierte del peligro latente en México de que fuerzas más oscuras e intolerantes puedan tomar el rumbo de la nación y el control de nuestras vidas sin importar nuestros extractos sociales, nuestras formas de pensar o de promover nuestras ideas y pensamientos.

La película es brutal y la manera en la que con una tabla rasa nos iguala como seres humanos indefensos frente al poder militar.

Físicamente los personajes y sus comportamientos son clichés de nuestro pensamiento, las actitudes, discriminación, comportamientos de los diferentes extractos sociales muchas veces parte de ese imaginario colectivo y muchas otras de la realidad, que funcionan de manera perfecta para la narración. No hay una actuación que sobresalga, la dirección y el guión se encargan de eso, de crear un mosaico donde no existan personajes protagónicos de melodrama. El casting es muy bueno y pinta los estereotipos de nuestra sociedad con muy buenos actores: Diego Boneta, Darío Yazbek, Naian González Norvind, como los clásicos juniors del sistema, Mónica del Carmen, Fernando Cuautle, como parte de la clase que sirve a esa clase alta, Lisa Owen, Patricia Bernal, Roberto Median como la parte adulta de la clase media. Eligio Meléndez como esa clase media que ha sido víctima y despreciada por todos, con pésimos e ineficientes servicios de salud pública contra la avaricia y posición de los hospitales privados que carecen de una parte solidaria con los mexicanos, Una sociedad agraviada por los despropósitos, caprichos y demagogia gobiernos que experimentamos desde el fin de la revolución armada hace casi un siglo. Enrique Singer como la parte más oscura y siniestra donde el poder político y el militar se unen para redefinir las condiciones de vida en México y como protector de lo peor, sin importar a quien se lleve entre las patas.

Al final, como dice la rúbrica de la inmortal Barry Lyndon, todos sin importar clase social, condición humana, somos iguales y en Nuevo Orden no es sólo frente a la muerte, si no ante el poder militar que no reconoce a nadie fuera de la organización o del escalafón y del orden impuesto.

Nuevo Orden es una cinta incómoda de ver y más para aquellos que aplauden un cine mexicano fácil lleno comedias baratas. Gracias a Amazon Prime por ampliar la oferta más allá del poco gracioso de Eugenio Derbez, estrenando series como Diablo Guardián o Un extraño enemigo que nos permiten ver propuestas sobre México menos complacientes y banales.

Nuevo Orden es una película apocalíptica, futurista, que puede ser inmediata. Nuevo Orden es desde mi punto de vista una cinta obligada, que nos debe llevar a la reflexión sobre si podemos salvar al país de un futuro así. Y a hacernos una pregunta que siempre nos ha incomodado a los mexicanos ¿Cuál y cómo es medible nuestra responsabilidad en lo que sucede en nuestro país más allá de la participación en la jornada electoral?


Publicado originalmente en roastbrief.com.mx en marzo de 2021

imagen Amazon Prime.

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