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domingo, 11 de mayo de 2025

La vida se pasó y la televisión seguía prendida

 

Una serie de culto; una vida perdida. Una inquietante cinta se pasea por Max y sin ser de terror su contenido es aterrador.


Armando Enríquez Vázquez

I Saw the TV Glow (Vi el Brillo del telelevisor.) es la historia de un adolescente obsesionado por ver una serie de culto The Pink Opaque (El rosa opaco). La serie es la historia de dos jóvenes adolescentes que se conocen en un campamento de verano, se hacen amigas y a partir de este encuentro desarrollan un conexión psíquica, un pequeño fantasma fluorescente tatuado en la parte trasera de su cuello es lo que revela esta conexión. Físicamente separadas las jóvenes deben luchar contra un villano universal Mr. Melancholy y salvar al mundo.

Las historias de terror que atraen a los adolescentes y en particular de los suburbios de los pueblos americanos, se transmite los sábados a las 10:30 de la noche. Owen, un niño de diez años, es uno más de aquellos a los que el programa llama su atención, pero sus papás no le permiten verlo porque su hora de ir a la cama son las diez de la noche. De manera fortuita Owen conoce a Maddy, una chica de su preparatoria, mayor que él, que sentada en los pasillos de la escuela lee una compilación de todos los capítulos de The Pink Opaque y por lo mismo es cuestionada por Owen. Finalmente, él acepta no haber visto la serie pero tener el interés de hacerlo a pesar de las restricciones de sus padres, Maddy decide invitarlo un sábado a su casa a ver la serie.

Tras algo que suponemos una sola visita de Owen, Maddy le hace llegar los capítulos de la serie en videocasetes en formato de VHS de manera semanal. Tras la transmisión del episodio final de la quinta temporada de The Pink Opaque, Maddy desaparece mientras su televisor se quema en el patio trasero de su casa. Nadie sabe a donde fue, ni que sucedió con la joven. Owen continua entre su vida cotidiana y la espera de la nueva temporada.

Sí Maddy reaparece, si le da nuevas opciones de vida a Owen y si The Pink Opaque es lo que realmente Owen en su edad adulta sigue idealizando, son la parte en la que la cinta comienza a plantear la distorsionada visión de un hombre gris perdido en su complejo sistema de verdades o mentiras, de la forma en la que decidimos justificar nuestra vida. “Qué tal si yo fui alguien más del lado más lejano de la pantalla de la televisión.” Se cuestiona en algún punto de la vida Owen. Así la metáfora de vida perdida en la contemplación. A diferencia del Quijote, Owen no vive su locura, no construye su realidad a imagen y semejanza de sus fantasías, sólo contempla ad nauseum el pasar de su vida esperando la llegada de alguien, de algo que le dé sentido a la misma.

I Saw the TV Glow, es precisamente esa reflexión que da nombre a la cinta, el resplandor adictivo de todos los dispositivos que emiten contenidos visuales, en nuestra época, cuando más adictos a las pantallas de las plataformas, la idealización de ciertas series que de manera inexplicable se vuelven de culto. La vida de muchos hombres y mujeres se disuelve en el espejismo que es una pantalla, en historias que viven de manera segura y virtual.

Así la vida de Owen parece resumirse en un solo evento, una relación efímera y superficial y la obsesión del personaje por una serie de televisión cancelada al llegar al final de la quinta temporada.

La secuencia del club nocturno nos recuerda a las cintas del underground sesentero o del punk setentero, como toda cinta caótica gran parte de la acción sucede en la noche, los diferentes grafittis escritos en rosa fosforescente sobre el asfalto siempre nos recuerdan que: Aún hay tiempo. La televisión incendiándose, los grotescos y risibles monstruos, son el clásico universo Kitsch que se vuelve tan atractivo a muchos.

De acuerdo con Google The Pink Opaque en el slang norteamericano hace referencia a las personas que aún no se deciden a aceptar su transexualidad, de hecho el personaje de Maddy está interpretado por el actor Jack Haven, para hablar de la transexualidad aunque sea de una manera disfrazada, porque Maddy se confiesa lesbiana y también viste a Owen de una manera muy femenina.

Sí el asunto de la indefinición sexual de Owen está a lo largo de la cinta, lo cierto es que no es el único tema y tampoco el autor se centró en hacer una apología o condena de esa indefinición de su personaje, que al final acepta el rol preestablecido de género y se casa y tiene hijos. Es la indefinición frente a la vida lo que hace de Owen un personaje patético.

lunes, 26 de febrero de 2024

Sputnik, el tercer pasajero.

 


Esta cinta rusa de 2020 es uno de los mejores exponentes de la ciencia ficción reciente con grandes actuaciones y una trama compleja y bien armada.

Armando Enríquez Vázquez.

Zona de spoilers por favor ve la película primero y después lee la reseña y deja tu comentario.

Esta muy buena cinta de ciencia ficción de origen ruso, es una producción de 2020. Escrita por Oleg Malovichko y Andrey Zolotarev, dirigida por Egor Abramenko y con las actuaciones de Oksana Akinshina como la doctora Tatiana Klimova, Pyotr Fyodorov como el cosmonauta Konstantin Veshnyakov, Fedor Bondarchuk como el coronel Semiradov y Anton Vasilev como el doctor Yan Rigel. Cuatro personajes, cuatro actuaciones sólidas para una trama que no trata de impresionar con efectos especiales.

A un ritmo narrativo ruso; lento. Cómo la legendaria Solaris la trama de Sputnik se va cocinando de una gran manera, no queda ningún cabo suelto al final de la cinta, y la tensión siempre creciente se centra en el desarrollo de un conflicto básicamente ético y sobre la empatía y rechazo entre cada uno de los personajes.

La historia se sitúa en el pasado, no en el futuro. En la Unión Soviética de los años ochenta, con su totalitarismo y represión. La desconfianza por el otro y la sumisión ciudadana. La película comienza cuando una misión espacial regresa a La Tierra, no sin antes haber sufrido un incidente que no parece no tener explicación. Al momento del aterrizaje uno de los cosmonautas es descubierto con la cabeza abierta, el cerebro expuesto y sin parte de la cara. El otro, inconsciente se encuentra bien. La situación obliga a las autoridades a recluir a ambos cosmonautas en unas abandonadas instalaciones militares en Kazajstan, al mando del coronel Semiradov. El cosmonauta Veshnyakov al parecer no recuerda nada de lo sucedido antes de la entrada a La Tierra.

Semiradov viaja a Moscú para reclutar a la doctora Tatiana Klimova, quien está punto de perder su trabajo por practicar una terapia extrema en un paciente, esto mismo es lo que hace al militar recurrir a ella para tratar de descifrar la amnesia de Veshnyakov. Todo parece limitarse a un problema sencillo, incluso tal vez un trastorno de personalidad del cosmonauta, o simplemente una simulación, puesto que el hombre no ha perdido su personalidad bravucona, altanera y de macho ruso. Pero la historia que se le oculta a la psiquiatra es muy diferente.



Las propuestas de Klimova para descubrir la verdad sobre la supuesta amnesia del cosmonauta despiertan el celo del Doctor Rigel que se empeña en boicotear a Klimova y restar su opinión y metodos. Rigel no sólo siente un celo profesional, también muestra su machismo en contra de Klimova y el temor a perder su estatus en la jerarquía del campo.

Cada vez con mayor acceso a información en la dictatorial Unión Soviética, Klimova logra rastrear, una parte oculta de la historia del supuesto héroe espacial. La existencia de un hijo abandonado en un orfanato tras la muerte de su madre, y en las entrevistas con el cosmonauta descubre la posición egocéntrica de un hombre que se cree y siente un héroe soviético, incapaz de ver más allá de su ego, aunque también se entera de la ignorancia de Veshnyakov sobre el niño y su situación.

Hay otra verdad aún más terrible y siniestra los cosmonautas no llegaron solos a la tierra y un ser de otro mundo se ha alijado en el cuerpo de Veshnyakov y lo abandona por las noches mientras el cosmonauta duerme. Las mentiras de Semiradov y su intención real en cuanto al trabajo de Klimova: La urgente necesidad de separar al ser extraterrestre de Veshnyakov y convertirlo en un arma. Un arma que siembre el miedo del que la criatura se alimenta.

Como una obra de Chejov, una novela de Goncharov, o una cinta de de Mijalkov, en Sputnik es más importante lo que sucede al interior de los personajes que en el mundo exterior. El miedo, el coraje y la ética de Klimova. ¿quién es el héroe? ¿quién enfrenta sus miedos y actúa, o aquel que se limita a viajar para obtener la fama y el aplauso de sus connacionales? Frente a la corrupción del militar y la servidumbre de Rigel ante el sistema de escalafones y poder soviético está también el reto y la insubordinación de Klimova.

Historia de sobrevivientes, cada uno a su manera y cada uno con sus propios fantasmas y arrepentimientos.

Sputnik es una obra interesante cimentada en historias ya clásicas de la ciencia ficción como Alien de Ridley Scott, para al final demostrarnos como siempre que lo relevante al hablar de extraños seres de otros mundos es poder reflexionar sobre los seres humanos y sus inexplicables acciones en contra de sí mismos.

Sputnik se puede ver en Netflix.