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viernes, 26 de abril de 2024

Del Holocausto al genocidio: La necropolitica de Israel.

 


La doble moral del pueblo israelí; por un lado se sigue queriendo mostrar como víctima, cuando desde hace más de sesenta años han llevado a cabo un genocidio sistemático en medio oriente.

Armando Enríquez Vázquez

Quién conozca la historia del actual estado de Israel, estará de acuerdo que muchas veces nada o poco tiene que ver con la historia del pueblo judío y si más con un grupo de elite formado en su mayoría por hombres y mujeres blancos, occidentales, racistas, clasistas y que desprecian la naturaleza humana.

Cuando los judíos fueron expulsados de Israel por cristianos y más tarde por musulmanes comenzó la diáspora y el peregrinar de los judíos por Europa y Asia. Algunos teólogos cristianos dirán que es con la expulsión de los judíos de Israel cuando Dios abandona al pueblo que no cumplió su pacto con Jehová al no reconocer a Jesús como el Mesías y cuando esa religión pierde su estatus del Pueblo Elegido, gracias a este tipo de pensamiento el errar de los judíos por el mundo no será fácil y estigmatizará a todo un grupo de seres humanos.

Tal ves por eso, los judíos se convirtieron en un grupo sectario, que se vio obligado a vagar por el mundo y a ser blanco de odios, progroms y señalamientos. Ellos que son un pueblo pragmático dirán que es porque se hicieron de bienes materiales, que manejaron en el dinero y en una época sin bancos se tornaron prestamistas, algunos de ellos usureros. Con el surgimiento de la banca se volvieron banqueros e inversores de proyectos muy lucrativos. Los judíos abandonaron a Dios para adorar a un ídolo dorado, la envidia de los demás los convirtió en blanco de las fuerzas reinantes y de las mayorías de los lugares a los que llegaron. Muchas veces fueron expulsados de territorios o encerrados en ghettos. Aunque la idea del ghetto existió desde la diáspora fue a partir de 1516 en Venecia cuando se utilizó la palabra por primera vez al referirse a una isla a la que fueron confinados los judíos y que en realidad la palabra se refería al lugar y no a los judíos.

Nadie absolutamente nadie merece ser segregado, torturado, golpeado, asesinado por su ideológia, raza, preferencia sexual, religión o cualquier otra diferencia física o mental, sin embargo una de las historias favoritas de los grupos humanos es el argumento de la otredad para atacar a grupos de seres humanos que se piensan diferentes por esos motivos y que en realidad son idénticos genética y biológicamente a ellos.

Desde el final de la II Guerra Mundial y el descubrimiento del genocidio Nazi, en especial contra los judíos, pero no solamente hubo gitanos, negros, enemigos políticos, republicanos, guerrilleros entre otros, los israelíes no han dejado en más de 70 años de victimizarse cómo si ellos hubieran sido los únicos que sufrieron el horror de violencia racista Nazi. Cómo si ellos representaran a todo un continente.



Muchos de los grupos víctimas de los Nazi, no han recibido el reconocimiento de su trágica historia, a diferencia de cierto sector de judíos ayudados, incluso, de forma internacional para despojar a otro pueblo de su tierra. El protectorado inglés de Palestina, ocupado por los ingleses desde finales de la I Guerra Mundial al desaparecer el Imperio Otomano. Desde ese momento se intentó crear dos naciones una palestina y otra judía. Con una contundente negativa de ambas partes. Al finalizar la II Guerra Mundial, tras el descubrimiento del genocidio Nazi y la constante migración de judíos europeos, askenasi en su mayoría, a lo que ellos decidieron llamar la tierra prometida, y no abandonada o perdida. Cuestiones semánticas dirán algunos, de propaganda kitsch pienso yo, los grandes capitales judíos en Estados Unidos inclinaron la balanza y las decisiones de Estados Unidos, Inglaterra y la naciente pero ya manipulada ONU para crear el Estado de Israel. Los askenasi son una grupo de judíos que habitaron en la parte central y oriental de Europa.

La llegada de los askenasi al protectorado de Palestina marcó una nueva etapa del racismo en la historia de la humanidad. Los blancos judíos originarios de Europa despreciaron y maltrataron, no sólo a árabes y cristianos de la zona, si no a los mismos judíos nativos de Palestina; morenos en su mayoría pero que nunca abandonaron aquel territorio. El libro Spies of no Country del periodista canadiense de religión judaica, Matti Friedman, pone en claro como los espías judíos originarios de Protectorado de Palestina, esenciales para el nacimiento de Israel y su lucha contra los árabes, fueron olvidados por la historia y por los askenazi.

Una vez establecido el estado israelí se inició uno de los más sanguinarios y racistas planes de necropolitica del último siglo. Acabar con los palestinos y los pueblos musulmanes y católicos de la región de la península del Sinaí para reestablecer esa tierra judía que en su momento perdieron y que siguen llorando sin haberlo sabido defender, como lo hizo el sultán Boabdil al perder los territorios del califato en España y que sirvió par que su madre le hiciera el histórico reclamo de: No llores como una mujer, lo que no supiste defender como un hombre. Dicho por más machista, inventado pero que también podemos aplicar a la diáspora judía que nunca dejó de llorar la tierra perdida y que una vez recuperada a fuerza de billetes y oro se han encargado de establecer un estado racista cuyo plan principal a partir de armarse hasta los dientes y desafiar a aquellos que promovieron su consolidación o amenazarlos con retirar capitales de su territorio, ha sido un verdadera masacre racial que ha alcanzado uno de sus puntos más álgidos este año, con el genocida Netanyahu al frente de este sacrificio de seres humanos. Nethanyahu no sólo es racista, es un émulo de los peores dictadores eliminando no solo a las razas que el consideran impuras o herejes, si no a periodistas, así como a los simpatizantes de Palestina y de los musulmanes, de la misma manera que Adolfo Hitler.



Pensar en un nuevo eje del mal constituido por Estados Unidos, Israel y algunas naciones europeas, en contra de una alianza, no menos siniestra, de Rusia, China, Corea del Norte e Irán es pensar en como en los próximos años la geopolítica del mundo habrá de cambiar de manera radical  lo que tal vez no cambie es la necropolitica de acabar con la población Palestina que tanto ofende a los Askenazi racistas, intolerante y arrogantes que desde su poder económico intentan hacernos creer que siguen siendo víctimas cuando son los victimarios del Medio Oriente.

imagenes:   Vecteezy

                   Amnistia Internacional España

                  Wikimedia commons

sábado, 11 de abril de 2015

Berrinches y esquizofrenia.




En la politica como en la vida real, decir una cosa y hacer una totalmente diferente es solo un síntoma de enfermedad mental o social.
Armando Enríquez Vázquez

Uno de los lugares comunes en los discursos políticos internacionales es la importancia de lograr la paz en el mundo y tal vez porque a lo largo de mis años de vida y de escuchar a tantos políticos del mundo hablar en favor de la promoción de la paz, sin que realmente se quiera decir o mandar un mensaje real, es que logros como el de la semana pasada entre el gobierno de Estados Unidos y el de Irán, no sólo resultan sorprendentes si no principalmente esperanzadores.
Diferentes naciones y personalidades incluyendo al Papa Francisco han reconocido la voluntad de los gobiernos de Washington y Teherán por llegar a un tratado en materia de armamento nuclear. Cuando todo parece ir bien nunca falta el esquizofrénico dispuesto a boicotear y negar la importancia de los logros. A imponer una verdad a todas luces falsa.
Benjamín Netanyahu, cabeza del siempre bélico pueblo de Israel, que a lo largo de su existencia lo único que ha demostrado como vía del diálogo es la violencia y cuya política de exterminio contra el pueblo árabe y en especial en contra de los palestinos es la misma que los nacionalsocialistas utilizaron en contra de los judíos hace ya más de medio siglo, ha decidido salir a hablar en contra del tratado que asegura el reconocimiento por parte del mundo occidental de la importancia, la soberanía y la personalidad de un país mucho más grande, mucho más importante y cuyos habitantes sin importar su número merecen exactamente el mismo trato que los israelíes por parte de la comunidad mundial.
La actitud megalómana de Netanyahu, sólo nos lleva a preguntarnos ¿qué tanto de la ola de terrorismo fundamentalista musulmán tiene sus raíces en el racismo y el genocidio que desde su fundación el estado de Israel ha llevado en contra de los diferentes pueblos árabes que lo rodean? ¿Cuántas manos israelíes se deben sentir manchadas por la sangre de actos como el ataque a la universidad keniana de Garissa, o de cualquier otro cometido por grupos fundamentalistas? Israel ya hace muchas décadas dejó de defenderse para pasar a masacrar a civiles palestinos de todas las edades amparados en lo que hasta ahora había sido un reconocimiento tácito de Estados Unidos. Pero toda locura de supremacía de una raza debe llegar a su fin y así como durante muchos años nos hemos soplado los melodramas sobre como los judíos son iguales a los arios, hoy el mensaje debe ser claro, ningún ser humano por el simple hecho de ser musulmán es inferior a un israelí.
Creo que Obama es uno de los presidentes más racistas y clasistas que ha tenido el país vecino, sin embargo tengo que reconocer que en los últimos cuatro meses ha logrado dos avances importantes en la política exterior de su país. El primero al entrar en negociaciones con Cuba para levantar el embargo económico y el segundo este tratado con Irán. Más allá de la ingenuidad también creo entender las razones geopolíticas de ambos movimientos, lo que no quita mérito a Obama, por el contrario habla de su visión política y la de sus asesores.
Y también me permite ver el grado irracional del berrinche de un primer ministro incapaz de reconocer su soberbia y su verdadero papel que su país juega en la región en la que se encuentra. Desgraciadamente los israelíes únicamente saben acusar a otros. Ellos alegan siempre ser las víctimas a los ojos de la comunidad internacional, sin importar el tamaño de las atrocidades que ellos realizan a diario. Desgraciadamente el discurso esquizofrénico de Netanyahu encontrará eco en la paranoica visión de los republicanos y en especial en aquellos supremacistas que empatizan con el discurso israelí y forman el ala más conservadora y retrograda de la política de Estados Unidos, alineados bajo la bandera del llamado Tea Party muchos de ellos.
En las últimas semanas algo a menor escala pero igualmente revelador de la estructura de un gobierno ha sucedido en nuestro país, entre el relator especial para la tortura de la ONU Juan Méndez y los funcionarios del gobierno de Enrique Peña Nieto. Méndez entregó un informe en el que puntualiza que la tortura es un hecho generalizado en nuestro país. El gobierno de la República se escandalizo por el reporte, pero por lo términos usados no por las conclusiones.
La tortura, claro que está generalizada en nuestro país. Es cierto, su práctica no es nueva y todos lo sabemos. Conocemos y hemos oído relatos a lo largo de nuestras vidas de cómo se aplica la justicia en nuestro país. Existen chistes que usamos como referencia cultural para hablar de la ineficiencia e ineficacia en los cuerpos de investigación en México. La tortura se utiliza para resolver todo tipo de casos difíciles, para robar a los ciudadanos, para extorsionar a pequeños y medianos comerciantes, para amedrentar a ciudadanos críticos desde todos y cada uno de los gobiernos priístas que hemos tenido al menos desde tiempos de López Mateos.
Que nos daría más gusto a los mexicanos que el relator mintiera, que pudiera ser fácilmente desmentido. Desgraciadamente la realidad es contundente.
La actitud beligerante tanto del Secretario de Relaciones Exteriores como del representante de México ante la ONU, no estuvieron a la altura de un gobierno que dice estar en favor de la transparencia, que es democrático y poco sumaron a la ya desgastada imagen internacional del gobierno de Peña Nieto, envuelto en escándalos de corrupción, con una imagen de un país estancado que no se mueve más que en dirección a una crisis económica como no se ha visto en veinte años. Finalmente la esquizofrenia y el berrinche parecen haber pasado pues el pasado domingo 5 de abril, el secretario de Relaciones Exteriores salió con la cola entre las patas a reconocer que la tortura existe y se practica en México. Esta nueva declaración sólo deja peor parado a Peña Nieto y sus colaboradores pues da una idea certera a nivel internacional de que el presidente desconoce la realidad del país y de que sus secretarios se la ocultan.
Hace tan sólo dos semanas el Premio Nobel de Economía 2012, Paul Krugman en una conferencia patrocinada por la Cámara de Industria Mexicana declaró: La gente está cansada de esperar el momento mexicano, en clara referencia a la actual crisis económica y de credibilidad que sufre el país y que aleja la inversión y el crecimiento que tanto han cacareado el presidente y su secretarios. En esta ocasión el silencio de las autoridades lo único que puede provocar es incertidumbre entre los inversionistas.

Si algo nos queda claro es la nula tolerancia del actual gobierno de la República a la crítica. Hemos visto cómo se han encargado de censurar a los medios, de descalificar todo aquello que vaya en dirección contraria a lo dicho por el vocero de la presidencia o por el presidente mismo. Querer hacer lo mismo con los representantes de organismos internacionales sólo nos habla de la arrogancia y la necesidad de poner en duda el juicio de nuestros gobernantes.

publicado en blureport.com.mx  el 6 de abril de 2015
imagen: modernbaby.com

miércoles, 5 de diciembre de 2012

¿Palestina Estado reconocido?



La aceptación por los miembros del Asamblea General de la ONU de Palestina como país observador abre una esperanza a terminar el genocidio israelí en la zona ¿o no?

Armando Enríquez Vázquez

La histórica votación de la semana pasada en la Asamblea General de la ONU, podría significar un gran paso hacia el reconocimiento internacional del estado Palestino, de ese mismo estado y esa misma gente que hace 65 años por un plumazo de esa misma Asamblea General de la ONU y la alevosía de ingleses y norteamericanos dejaron de existir, al borrar al Protectorado Británico de Palestina para dar paso al estado de Israel.
Desde ese día no hemos parado por un lado leer libros y ver películas cada vez más plañideras  sobre el Holocausto, así como absurdas explicaciones sobre la autoridad judía sobre las tierras de la cuales fueron expulsados hace miles de años. ¿Acaso no sería entonces justo que los norteamericanos que se encargaron de aniquilar y confinar a reservaciones  a los pueblos nativos de lo que hoy se llama Estados Unidos regresaran las tierras a sus verdaderos dueños? Digo, sólo por la forma en que han sostenido como legitimo el reclamo del pueblo judío.
Pero por otro más grave, hemos visto el surgimiento de un Estado Israelí xenófobo, racista y que ha hecho con los palestinos y libaneses exactamente de lo mismo que los nazis hicieron con sus antepasados. El genocidio es uno de los crímenes más abominables que existen, porque presupone el uso de toda la fuerza física, militar y de propaganda contra grupos vulnerables de la población. Pero tratar de ser la víctima de Occidente por un lado, para ser el déspota verdugo de Medio Oriente ha sido una de las esquizofrenias más deleznables de las últimas décadas en la política mundial.
Las vidas de los palestinos asesinados por el pueblo judío, como las de las víctimas judías del Holocausto, jamás serán recuperadas. Las mujeres y los niños que la Gestapo y  el ejército Israelí aniquilaron tienen el mismo valor. La falta de pudor de la Alemania Nazi y del estado de Israel es el mismo. Por eso es difícil creer que el conflicto se solucionará de manera rápida, tanto los Estados Unidos como Israel están haciendo lo posible por descalificar la votación y sobre todo de evitar el siguiente paso que es el que la ONU reconozca a Palestina como un estado miembro. Los ataques y asesinatos por parte del gobierno Israelí no se detendrán así como así. Como no lo harán los embates diplomáticos de los Estados Unidos. ¿Entonces de que sirvió la votación de la semana pasada?
Por lo menos surge una mayor esperanza al saber que la comunidad internacional parece estar cansada de la doble moral y el discurso de los gobiernos Israelí y norteamericano.

publicado en blureport.com.mx el 5 de diciembre de 2012
Imagen:elperiodico.com.ar