sábado, 13 de marzo de 2010


DE PATINAJE Y OTROS CRÍMENES

Por Armando Enríquez Vázquez

Fotos: Cortesía del autor

La segunda vez que el Playboy se agotó fue en 1998, cuando posó en ella la patinadora alemana Katarina Witt, quién en la década de los ochenta, ganó la competencia olímpica en dos ocasiones.

La segunda vez que el Playboy se agotó fue en 1998, cuando posó en ella la patinadora alemana Katarina Witt, quién en la década de los ochenta, ganó la competencia olímpica en dos ocasiones

A propósito de los Juegos Olímpicos de Invierno, siempre me ha llamado la atención la manera en que nos atraen. Su exotismo nos invita detener la búsqueda del control remoto, aunque muchas veces no entendamos, ni sepamos las reglas de la mayoría de ellos. La blancura de las montañas, el deslizarse con esquíes, o trineos, el hockey, las carreras de patinadores, cada una guarda cierta magia que nos hace detenernos unos minutos frente al televisor. Curiosamente, más allá del soccer o el futbol americano, pocas cosas pueden reunir a muchos hombres ante un evento deportivo, tal como desde hace décadas lo hacen las cortas falditas y hermosas piernas de muchas de las patinadoras. Mucho más atractivo que el tenis o la natación.

Si no que los hechos hablen: La segunda vez que el Playboy se agotó fue en 1998, cuando posó en ella la patinadora alemana Katarina Witt, quien en la década de los ochenta, ganó la competencia olímpica en dos ocasiones. Katarina Witt nació en 1965 en Alemania del Este, compitió para ese país y después en 1994 lo hizo para la Alemania unificada. Hoy en día, Katarina tiene su propio programa de televisión. Sus constantes apariciones en la pantalla chica y grande, a lo largo de 20 años, se debe a los millones de seres humanos que la vimos, aun sin internet, en la televisión, revistas y diarios hace más de veinte años.

No sólo la estrella germana, ha logrado ese éxito gracias a la exposición que tuvo en los medios. Peggy Fleming, la primera gran estrella del patinaje, nació en San José, California en 1948. Desde muy temprana edad inició su entrenamiento como patinadora. En 1961 el patinaje de los Estados Unidos sufrió un golpe terrible, al estrellarse el avión en el que viajaba el seleccionado nacional con dirección a los campeonatos mundiales, muriendo todos los ocupantes. Fleming, que en ese año tenía 12 años, perdió a su entrenador y se quedó sin figuras a las cuales seguir en el ejemplo. Ya con un nuevo entrenador ganó los campeonatos nacionales de Estados Unidos desde1964 hasta 1968, año en que también ganó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de invierno de Grenoble. Así se convirtió en un ícono de la los Estados Unidos y hasta Snoopy, en la tira cómica “Peanuts”, pretendía patinar con ella de vez en cuando.

Desde entonces la lista de patinadoras que han desfilado por la pantalla grande, llenando de gracia y de belleza la pista de patinaje es innumerable, y los ratings de este deporte son altos, por eso a diferencia de otros deportes invernales, es el patinaje el que se lleva los horarios estelares de transmisión, por lo mismo los patrocinios y la cantidad de dólares detrás de cada patinadora van en aumento también.

Pero como siempre donde hay belleza, fama y millones de dólares, también existe el crimen. No en el caso de las dos famosas patinadoras de las que ya hablamos.

Este es el caso más conocido y publicitado del competitivo mundo del patinaje artístico de los Estados Unidos. Todo sucedió en los años noventa e involucro a las dos patinadoras más importantes en ese momento en la nación americana:

Tonya Harding y Nancy Kerrigan.

Ambas aspiraban al campeonato nacional de patinaje artístico de los Estados Unidos. Kerrigan era la campeona defensora y Harding había ganado el campeonato en 1991.Durante las prácticas, Kerrigan fue atacada por un individuo que la golpeó con un bastón en el muslo justo arriba de la rodilla, lo que la obligó a retirarse de la competencia. La ganadora fue Harding, aunque seis meses después, la Federación de Patinaje Artístico de Estados Unidos le retiró el título, tras una investigación en la que quedó claro que por lo menos, Harding, sabía del ataque a su contrincante. El hombre que atacó a Nancy Kerrigan fue contratado por el esposo de ésta y el guardaespaldas de él. Para golpear la rodilla de Kerrigan el golpe falló por centímetros pero logró el objetivo de sacar de la competencia a la patinadora. Kerrigan se recuperó y participó en los Juegos Olímpicos de ese mismo año siete semanas después, ganando la medalla de plata de la competencia. También estuvo en el equipo estadounidense de patinaje, pues amenazó a la Federación de tomar acciones legales en su contra si la sacaban del equipo olímpico. Sin embargo, después de los juegos la federación prohibió a Harding volver a competir, por lo menos a nivel amateur.

El incidente fue el centro de atención de los medios norteamericanos y de algunos diarios internacionales, resultando más un espectáculo mediático que otra cosa. Ninguna de las dos patinadoras volvió a competir. Cada una hizo su vida fuera de las pistas. Harding se volvió al box y durante un poco más de un año de 2003 a 2004 tuvo seis peleas, de las cuales ganó 3 y perdió 3. Además, Harding se ha visto envuelta en varios incidentes con la ley, por consumo de bebidas alcohólicas. Asimismo, el video de su noche de bodas fue subido a internet a principios de la década.

En lo que se refiere a Kerrigan, su vida era normal, pero hace sólo unas semanas, el 24 de enero, el padre de la patinadora resultó muerto tras una discusión que se tornó violenta con el hermano de la patinadora.

Pero, para qué perdernos en el escándalo, cuando podemos disfrutar de este maravilloso espectáculo, deporte o lo que sea.

Publicado en The Point.com.mx Febrero 2010