lunes, 23 de agosto de 2010

Las razones de la catástrofe.

Armando Enríquez Vázquez

En las últimas semanas hemos sido testigos de terribles desastres naturales a lo largo y ancho del mundo. Terribles incendios en los alrededores de Moscú, paralizaron a la capital rusa y pusieron en peligro la salud de los moscovitas, eso sin contar que la amenaza se extendió a las cercanías de plantas nucleares rusas y la catástrofe pudo ser mayor, y no sólo local sino internacional. De acuerdo al meteorólogo Holandés Geert Jan van Oldenborgh, del Instituto Meteorológico Real de Holanda, estas temperaturas se podrían esperar en esa zona del mundo una vez cada 400años, incluso en algunos puntos de Rusia son temperaturas que se supondría sucederían una vez cada mil años.

Europa ha sido víctima de intensas lluvias y de inundaciones a lo largo y ancho del continente, Alemania, Polonia, Rumania, Hungría, España, Portugal han sufrido desbordamientos de grandes ríos y pérdidas de casas, infraestructura, cosechas y bienes materiales.

Pero lo peor ha sucedido en Paquistán; las torrenciales lluvias que han dejado sin hogar a cientos de miles de seres humanos y afectado a más de veinte millones de paquistaníes, de acuerdo con datos de la ONU y el gobierno del país y el problema está lejos de terminar porque comienzan ya las alertas epidemiológicas y el hambre, el desastre podría ser total en Paquistán. Algo similar sucede en China.

Los catastrofistas y esotéricos siguen hablando del 2012 y las supuestas profecías mayas, pero la realidad como dicen supera a la ficción.

Científicos han dado una explicación que parece nada alentadora. La atmosfera de nuestro planeta no es estática y presenta diferentes movimientos en las capas superiores. En la tropósfera, a una altura entre los siete mil y los quince mil metros existen fuertes corrientes llamadas corrientes de chorro (Jetstreams), producidas por el contraste térmico entre dos masas de aire con diferente temperatura. La velocidad que alcanzan estas corrientes de chorro puede ser superior a los seiscientos kilómetros por hora. Las corrientes de chorro se presentan de manera constante en las latitudes medias en ambos hemisferios del planeta y su trayectoria tiende a ser de oeste a este. En cada hemisferio terrestre existen dos corrientes de chorro; una Subtropical y otra polar. Durante el verano muestran un esquema zonal desplazándose a gran velocidad formando una línea continua que impide el intercambio de masas de aire. El choque las masas de aire de diferentes temperaturas produce cambios que aunados al efecto Coriolis crea las llamadas Ondas Rossby. El efecto Coriolis es la consecuencia del movimiento de rotación de la tierra sobre los objetos que sobre ella se mueven, en éste caso las corrientes de chorro. Las ondas Rossby parecen meandros de un río o remolinos a medio formar.

En las latitudes medias estas ondas de Rossby originan presiones y núcleos de alta presión al sur y de baja presión al norte que dan lugar a anticiclones y borrascas. Otro factor que altera la curvatura de las ondas Rossby en el Hemisferio Norte son los macizos de montañas en especial las Rocallosas y la Cordillera del Himalaya.

Las ondas de Rossby son fáciles de observar en la corriente de chorro, y semejan, como ya mencione, los meandros de un río. Cuando estos meandros se vuelven muy pronunciados es entonces que se crean zonas frías o calientes en la corriente de chorro dando por resultado los ciclones y anticiclones que afectan la parte media de los hemisferios, y que son los causantes de las conductas del clima.

Según el meteorólogo Mike Blackburn de la universidad británica de Reading; los desastres de este año se deben a una inusual falta de movimiento en las corrientes de chorro del hemisferio norte. Este estancamiento aunado a la temporada de monzones en la zona de paquistaní fue lo que causó las lluvias torrenciales, ya que, además en el estancamiento de las corrientes de aire, en el caso de Paquistán la cordillera del Himalaya, jugó un papel muy importante al bloquear el paso de los sistemas de nubes. Éste mismo estancamiento produjo que una corriente de aire caliente proveniente de África del Norte se estancara sobre Rusia provocando, así, la inusual ola de calor en país europeo. Estos cambios en el flujo de las corrientes de chorro y de las ondas Rossby, se han ido incrementando en los últimos años y según los científicos es parte de los efectos del calentamiento global, aunque algunos quisieron poner como causante a la poca actividad solar.

Tantos las olas de calor excesivo, como las lluvias intensas se han vuelto fenómenos más frecuentes de lo que eran hace cincuenta años, a lo largo y ancho del mundo. Y la tendencia es a empeorar. Existe hoy la pregunta entre los científicos de ¿Cómo la intricada relaciones entre las ondas Rossby y las corrientes de chorro será en un mundo más cálido? Nadie está seguro, y de forma optimista se cree que no habrá alteraciones severas. Sin embargo, año con año los cambios entre ambos fenómenos tienen resultados más dramáticos; Una atmósfera más cálida y ciclos hidrológicos de mayor fuerza.

Y si tomamos en cuenta como se ha incrementado el calentamiento de la atmósfera en los últimos cincuenta años, una ola de calor de proporciones mayores no parece imposible. Lo mismo de que estos desastres se vuelvan cíclicos, de continuar el calentamiento global de una manera sostenida. Aquí los daños a la vida son innegables, la agricultura, ganadería serán severamente impactadas, pero además la misma distribución de las poblaciones humanas será afectada y el fenómeno de la
migración será mayor al que observamos hoy en día. La desertificación y las zonas que quedaran bajo temporadas de violentas lluvias cambiarán el mapa demográfico del planeta. Lo que nos lleva a pensar en las reflexiones de Stephen Hawking acerca de cuanto le queda al planeta para ser habitable.

Publicado en Blureport.com.mx 23 de agosto de 2010