martes, 25 de agosto de 2015

Hildegarda de Bingen, una mujer excepcional.




Figura emblemática de la Edad Media Hildegarda de Bingen se distinguió en la música, la medicina, la filosofía, fue una iluminada y la iglesia católica la reconoce como santa.
Armando Enríquez Vázquez.
A la Edad Media solemos tacharla de un periodo oscuro dentro la historia de la humanidad, casi mil años en los que Europa Occidental vivió bajo el yugo de las severas reglas de un catolicismo castrante y androcéntrico que imperó en todo el quehacer humano. Siempre pensamos en esa época como de retroceso en comparación con lo que la humanidad había logrado durante los siglos anteriores, lo que pasaba en otros lugares del mundo y lo que sucedió en occidente con la llegada del renacimiento. Sin embargo, existieron hombres y mujeres que se distinguieron y que brillaron buscando conocimiento y esparciéndolo. Entre las paredes de conventos y abadías muchos de estos personajes se dedicaron a preservar el conocimiento humano y escribir sus propias obras.
Entre los personajes más emblemáticos de toda la Edad Media, y uno de los más interesantes en la historia de la humanidad se encuentra Hildegarda de Bingen, quien a lo largo de su vida se dedicó al estudio y divulgación de temas teológicos al describir en una serie de tres libros las visiones divinas que tuvo desde los tres años de edad, pero también ciertos temas médicos, creando poesía y música.
Mistíca, música, filosofa, fisióloga Hildegarda de Bingen nació alrededor de 1098, no existe una fecha exacta para este acontecimiento pero se sabe que ocurrió en lo que es hoy Renania-Palatinado un estado de  Alemania en la localidad de Bermersheim. Hildegarda fue la décima hija hija y sus padres de noble origen, decidieron que la Hildegarda debería dedicarse a la vida eclesiástica, por lo que la enviaron desde su infancia al servicio de una mujer llamada Jutta von Sponheim, hija del Conde Esteban de Spanheim y que vivía en una celda en el monasterio benedictino de  Disibodenberg. Hildegarda fue una niña enfermiza y que por esta razón permanecía mucho tiempo aislada. Gracias a Jutta Hildegarda aprendió algo a lo que muy pocas mujeres tenían acceso en esa época; Leer y escribir. A los quince años la misma Hildegarda tomó los hábitos.
A pesar de sus conocimientos en materia de música, de ser una de las muy pocas mujeres que sabía escribir y leer, de sus observaciones en materia de herbolaria y lapidaria, los principales eventos por la que se le conoce son de tipo religioso y en este sentido místico debido a las visiones que Hildegarda tuvo a lo largo de su vida.
Según cuenta la propia Hildegarda comenzó a tener visiones a los tres años de edad cuando veía siluetas luminosas a su alrededor. Hildegarda continuó teniendo visiones a lo largo de su vida, también desde temprana edad se percató que estas visiones no eran comunes a los demás seres humanos, por lo que decidió guardar el secreto de estas visones por temor a lo que dirían los demás, únicamente compartió estas visiones con Jutta, quien a su vez las comentó con un monje del monasterio de nombre Volmar y quien con el tiempo se convirtió, en amigo, maestro y confidente de Hildegarda.
En 1136, Hildegarda fue electa como abadesa del convento y en 1141 tuvo la visión que cambió su vida. En ella se le ordenó escribir todo lo que a lo largo de su vida se le había revelado en las visiones a lo largo de su vida. En un principio Hildegarda hizo caso omiso de la visión temiendo que si llevaba a cabo lo que esta le ordenaba sería víctima de las burlas de los hombres doctos de la iglesia católica. Entonces la abadesa cayó víctima de una enfermedad, lo que ella interpretó como un castigo por su desacato. Hildegarda acudió a Volmar y le contó tanto la visión como el asunto e interpretación de la enfermedad, por lo que el clérigo la instó a escribir tal y como la visión le había ordenado. Entonces Hildegarda comenzó a escribir un libro con sus visiones, por su parte Volmar comentó el asunto con el Abad de Disibodenberg de nombre Kuno quien no sólo autorizó a Hildegarda a escribir si no que la alentó a hacerlo, incluso algunos años después mientras la monja estaba dedica a la escritura, su labor llegó a oídos del Papa Eugenio III durante el sínodo de Tréveris, quien al ver el trabajo de Hildergarda autorizó que la monja continuara con él.
Eugenio III, quien fue el responsable de organizar la II Cruzada, aprobó el trabajo de Hildegarda, por ser la voz del Espíritu Santo quien dictaba la obra de la monja, esto permitió una gran libertad a Hildegarda en su trabajo y pocas críticas. Finalmente en el libro fue publicado con el nombre de Scivias, es una abreviación de Scito vías Domini lo que en latín significa: Conoce los caminos del Señor. Con el paso de los años Hildegarda escribió dos volúmenes más de sus visiones y las explicaciones teológicas de las mismas.
Al mismo tiempo Hildegarda decidió abandonar el monasterio de Disibodenberg para formar el propio, esto debido a otra visión. Hildegarda formó un nuevo monasterio ante la oposición de las autoridades de Disibodenberg, pero con la aprobación una vez más del Abad Kuno, que una vez más apeló a las visiones de la monja. El nuevo monasterio fue establecido en Rupertsberg cerca de la Población de Bingen y del rio Rin.
Hildegarda también escribió libros de medicina; acerca de  la utilización de plantas y minerales para la curación. Escribió más de 80 partituras para diferentes tipos de obras litúrgicas. Entre ellas destacan el Ordo Virtutum considerado el único drama musical del medioevo y que cuenta la lucha de un alma humana al enfrentarse a las virtudes y al diablo, de hecho el título de la obra en español significa de manera literal; el orden de las virtudes, pero es conocido como Coro de las virtudes.
La Symphonia armonie celestium revelacionum que comprende  alrededor de 70 himnos y cantos escritos por Hildegarda.
Una vez instalada en Rupertsberg junto con veinte monjas que la siguieron en su empresa, Hildegarda se dedicó a crear tanto un alfabeto como una lengua desconocida, algunos expertos dicen que se trató de una variación de una lengua romance que existía en esos tiempos en las orillas del rio Mosela y que perduró hasta el siglo XIII. Tampoco queda claro si Hildegarda intentó obligar a sus seguidoras a emplear esta lengua o si sólo la empleaba ella, como tampoco quedan claras las razones por las que se dio a la tarea de crear esta lengua y este alfabeto desconocidos, tal vez se tratara de otra de las imposiciones que las visiones le pedían.
Hildegarda murió el 17 de septiembre de 1179 en Rupertsberg, cuando tenía alrededor de ochenta años, crónicas de la época dicen que al momento de morir cruzaron el cielo dos enormes arcos de luz que formaron una cruz en el zénit del firmamento.
En 2011 el Papa Benedicto XVI le otorgó el titulo de Doctora en la Iglesia.

publicado en mamaejecutiva.net el 17 de agosto de 2015
Imagen en.wikipedia.org