martes, 25 de enero de 2011

La guerra del Congo y sus minerales.

¿Sabe qué es el coltán? Sin duda tiene algo con coltán a la mano y detrás del pequeño pedazo de este mineral esta la historia de una de las más cruentas guerras en África y en la historia moderna del mundo.
Armando Enríquez Vázquez
Desde hace más de diez años una de las más crueles y devastadoras guerras de África se lleva a cabo en la República Democrática del Congo, en la región este, principalmente en las provincias de Kivu del norte, Kivu del Sur y Katanga, uno de los más preciados botines de esta guerra son los minerales en los que es rico aquel país.
El Congo siempre ha sido botín, el arca de materias primas de propios y extraños. Desde el Rey Leopoldo II de Bélgica en el siglo XIX; la crueldad y la injusticia sus constantes.
Hoy en día grupos rebeldes y guerrilleros han tomado control de la parte este del país y explotan los yacimientos minerales en beneficio propio. Incluso los principales comandantes del ejército del país, pretextando cuidar los bienes de la nación, han convertido la extracción de minerales en un negocio personal y compiten entre ellos por el control de las mejores minas. Eso sin contar a los ejércitos de otras naciones y contrabandistas que se adentran en el territorio de la República Democrática del Congo para hacer negocio con los minerales congoleses, específicamente Ruanda, Burundi y Uganda.
La guerra ha costado en 13 años más de 5 millones de muertes. Eso sin contar los millones de desplazados, los millones de heridos y las atrocidades cometidas por todos los bandos por igual.
Entre los minerales que tienen una mayor demanda está el coltán. Coltán es la palabra que designa a la mezcla de columbita y tantalita, es un mineral de color gris oscuro que por sus propiedades de conductividad y resistencia a las altas temperaturas se utiliza en la tecnología más moderna; celulares, lap tops, tabletas, consolas de juegos, cohetes, lentes de cámaras digitales, marcapasos, GPS, en los módulos de encendido y control de los motores de los automóviles, turbinas y motores de avión, impresoras y aparatos auditivos entre muchas otras cosas de nuestra vida cotidiana. Es fácil de extraer y según algunas estimaciones el Congo tiene hasta un 80% de las reservas mundiales del este metal. Otros países tienen cantidades mucho menores de él, Brasil 5%, Australia 5%, y Tailandia otro 5%. A mediados de la década pasada el precio del kilogramo de coltán alcanzó los 700 euros. Otro de los minerales apreciados del Congo es la casiterita de la que se extrae estaño. Existen también yacimientos de oro y cobalto.
Según un informe de Global Witness y el último reporte de la ONU publicado en diciembre pasado con el nombre de “Las colinas les pertenecen”, Acabar con el comercio ilegal de los minerales del Congo requiere una acción expedita por parte de las compañías y los gobiernos involucrados. Por una lado las compañías necesitan alinearse con las peticiones del consejo de seguridad de la ONU y los de la OCDE, por su parte los gobiernos en especial Inglaterra, Estados Unidos y China necesitan asegurar que esto se cumpla y por último se debe asegurar que los gobiernos de la República Democrática del Congo y el de Ruanda empiecen a aceptar sus responsabilidades.
Sin embargo la ONU que pide esto, es la misma que financia y apoya al general congolés Bosco Ntaganda, quién hasta el 2009 comandaba las fuerzas opositoras al gobierno y después de un tratado de paz, tomó el control del ejército en la parte este del país. Su lealtad al gobierno es dudosa y su enriquecimiento con la explotación ha dado recursos y fuerza a sus tropas. Hay que decir que el general Ntaganda está considerado como genocida por la Corte Internacional. Otro de los actores es el FDLR o fuerzas democráticas para la liberación de Ruanda, un grupo paramilitar Hutu ligado al genocidio de Tutsis en Ruanda durante los años noventa. Este grupo es responsable de violaciones masivas en poblados del este del Congo y se beneficia con la explotación de minas en regiones poco vigiladas por el ejército de la República Democrática del Congo. El contrabando auspiciado por Uganda y sobre todo por Ruanda, ha permitido a éste país ganancias por más de 250 millones de dólares por un recurso inexistente en su territorio como es el coltán.
Grupos activistas piden a las empresas y a los gobiernos, sobre todo a China que verifique el origen de los minerales congoleses que compra. China es el principal importador de coltán en el mundo, mientras que Malasia es el procesador número uno de la casiterita proveniente del Congo. Los gobiernos y en especial las compañías importadoras de minerales de esa región africana parecen no estar preocupadas por los usos que sus dólares y euros puedan tener en la región. La compra de armas y resurgimiento de grupos radicales, la creación de zonas que carecen de control gubernamental y la explotación de hombres, mujeres y niños para la extracción de los minerales que viven en condiciones casi de esclavitud, las violaciones masivas. De acuerdo con algunos documentos filtrados por Wikileaks, la República Democrática del Congo se ha convertido también en un lugar donde se lleva a cabo el contrabando de uranio.
En septiembre de 2010 el gobierno impuso una prohibición para explotar las minas en las provincias de Kivu del Norte, Kivu del Sur y Maniema. Esto más que una imposición fueron buenos deseos para detener la cadena en el contrabando de armas pues al parecer y según informes que obtuvo Global Witness la explotación de las minas no ha cesado, por el contrario se ha incrementado y en cuanto a las que están en manos a grupos opositores al gobierno o a las fuerzas del FDLR la prohibición resulto inicua desde un inicio.
Como siempre existen muchos intereses y manos tratando de taparle el ojo al macho, justificando sus acciones en nombre de la ganancias multimillonarias que logran, mientras los habitantes de la región continúan sufriendo abusos de todos tipos. La situación no parece que mejorará en un futuro próximo.
Publicado en blureport.com.mx 24 de Enero 2011