lunes, 5 de junio de 2017

Katherine Johnson y las otras computadoras humanas de la NASA.




Detrás de los científicos y astronautas blancos que se llevaron todos los créditos en su momento por los logros de la NASA, existían las llamadas computadoras humanas, muchas de ellas negras.
Armando Enríquez Vázquez.
La mujer es el negro del mundo, escribió John Lennon, pero las mujeres negras han sido las más despreciadas, marginadas y minimizadas, incluso vista como simples objetos, desde el momento en que los europeos llegaron a las costas africanas, y fueron comercializadas como esclavas sexuales o de trabajo, hasta los siglos posteriores donde comercializaron en la forma en la que fueron tratadas en los países con pasado esclavistas y en específico en Estados Unidos, donde los eufemismos designaban y lo siguen haciendo a las mujeres y a las mujeres negras en especial.
Cuando la gente mostraba sus prejuicios y discriminación, claro que era consciente de ello, no tengo la cabeza enterrada en la arena. Tengo mi propia forma de hacer las cosas, si no puedo trabajar contigo, trabajaré a pesar tuyo, nadie me va a desalentar, ni va a hacerme huir de mi trabajo. Esa puede ser la solución para algunos, no para mí. Declaró alguna vez Annie Easly, una de las computadoras humanas negras y brillante matemática, que trabajó para la NASA.




El martes 24 de noviembre de 2015 el presidente Barack Obama, el primer negro de Estados Unidos, hizo entrega de la Medalla Presidencial de la Libertad a Katherine Johnson, una brillante matemática negra que trabajó en la NASA y a la que la oligarquía blanca y sajona de aquel país se había encargado de mantener, junto con otras mujeres de color en un principio en un edificio diferente a los designados para trabajadores blancos y en el nada honroso casillero racista que las tuvo por décadas clasificadas como las computadoras humanas, por ser las encargadas de hacer todos los cálculos para que los astronautas pudieran llevar a cabo orbitas, viajes y misiones seguras. Contratar mujeres representó para la NASA y otras empresas, y en muchos casos lo sigue siendo, una inversión mínima en materia de salarios y un máximo compromiso en el trabajo. Las primeras Computadoras humanas fueron contratadas a finales del siglo XIX por la Universidad de Harvard para llevar a cabo un recuento de las estrellas en la bóveda celeste a través de fotografías.  
En 2016, se publicó un libro, Hidden Figures, acerca de estas mujeres que vivieron ocultas a las celebraciones y autoelogios de la agencia espacial de Estados Unidos. La autora Margot Lee Shetterly, decidió dar a conocer este capítulo de la historia racista y discriminadora de Estados Unidos, al mismo tiempo a Hollywood le interesó la historia y centro el guión de la película en tres de estas mujeres incluyendo a Katherine Johnson, el número de acuerdo con el prólogo del libro de Shatterly fue superior a 25 mujeres negras trabajando como computadoras humanas en un edificio alejado de los matemáticos blancos debido a las leyes segregacionistas de Estados Unidos, entre ellas otras brillantes científicas, como Annie Easley quien ingresó a la NASA en 1955 y que desarrolló códigos para computadoras que ayudaron a analizar fuentes alternativas de poder como energías solar y eólica o la Doctora Christine Darden, perteneciente a la última generación de mujeres segregadas por NASA, que entró al programa de las computadoras humanas, en la década de los años sesenta.



Pero además de racista, la NASA fue por muchas décadas machista y de acuerdo con Shatterly el número de mujeres blancas y negras trabajando escondidas, por usar un eufemismo, en la NASA puede haber sido de aproximadamente mil.
El programa de computadoras humanas, se creó en 1935 y para los años cincuenta estás matemáticas contratadas por la Agencia Espacial incluyó también a jóvenes matemáticas negras, entre ellas las tres elegidas para ser las protagonistas de la película: Katherine Johnson, Mary Jackson y Dorothy Vaughan.
Katherine Johnson nació el 26 de agosto de 1918 en un pueblo llamado White Sulphur Springs en el estado de Virginia. Desde pequeña demostró su interés por los números, dedicándose a contar todo lo que se le atravesaba en el camino. Su talento llevó a su familia a mudarse de poblado con tal de que Katherine pudiera cursar la escuela secundaria porque en White Sulphur Springs no había escuelas para negros.
Por su parte Mary Jackson nació el 9 de abril de 1921 en Hampton, Virginia. Y Dorothy Vaughan nació el 20 de septiembre de 1910 en Kansas City, Missouri. Las tres mujeres estudiaron matemáticas y su primer empleo fue como maestras de esta materia en diferentes escuelas y distintos grados. Para una mujer negra ser maestra era no sólo un logró, sino una de las posiciones sociales más importantes a las que podía aspirar, además de asegurarle un futuro con un sueldo seguro. Pero más allá de esto, las tres protagonistas de la historia de Hollywood, tenían un amor y pasión por las matemáticas, que creyeron poder mostrar y ejercer más allá de las aulas de una preparatoria o secundaria.



La primera de ellas en ingresar a la NASA fue Dorothy Vaughan en 1943, durante la II Guerra Mundial. Dorothy fue una de las primeras mujeres negras en trabajar para la entonces NACA, cuyas oficinas centrales se encontraban en la ciudad de Langley, la misma ciudad donde se encuentra el cuartel general de la CIA.
La última en ser contratada fue Katherine Johnson en 1953, sin duda la más talentosa de las tres, dos años antes Mary Jackson entró al programa de computadoras humanas. Katherine era una matemática investigadora graduada de la Universidad de Virginia del Oeste en Morgantown, siendo además la única mujer, de los tres estudiantes negros que por orden de una corte atendieron a dicha universidad, obedeciendo la ley que obligaba a dar educación a los negros a los estados que daban educación superior a los blancos.
Dorothy terminó su educación universitaria graduándose como maestra, pero con el prefecto conocimiento de una matemática. En 1948, Dorothy se convirtió en la primera mujer negra dentro de la NASA en ser nombrada supervisora. Fue también una experta en programación FORTRAN
Mary Jackson, que inició como computadora humana y después se convirtió en asistente de Kazimierz Czarnecki, uno de los más importantes ingenieros de NACA y después de NASA, quien la impulsó a estudiar la carrera de ingeniería. Para lograr su título Mary Jackson tuvo que luchar legalmente y ganar un juicio para que se le permitiera tomar la clase junto con estudiantes blancos en la preparatoria de Hampton, Virginia y poder continuar su camino a la Universidad donde logró el título. Juntos Czarnecki, de origen polaco y Jackson, publicaron diferentes artículos científicos acerca sobre aeronáutica y túneles de viento.
Katherine Johnson participó de manera importante en los cálculos que llevaron a la misión Amistad 7 tripulada por John Glenn a orbitar el planeta, a través de un complejo sistema de computadoras alrededor del mundo y cuyos datos eran analizados por Johnson. Se cuenta la anécdota que el astronauta solicitó que le pidieran a la chica que confirmara los números de las computadoras y si ella decía que estaban bien, entonces él estaba listo para emprender el viaje. El trabajo de Katherine Johnson también fue importante para hacer al Apolo 11 a alunizar. Sus cálculos y trabajos ayudaron a los astronautas del Apolo 13 a regresar sanos a La Tierra después de las fallas mecánicas que sufrió la nave. A lo largo de su carrera ha publicado más de 26 artículos científicos en coautoría y formó parte importante también en programas como los transbordadores espaciales y las primeras misiones a Marte. Johnson se retiró de la NASA en 1986. Actualmente tiene 98 años de edad.



Todas estas mujeres tuvieron largas carreras en la NASA y fueron exitosas rompiendo no sólo las barreras del color sino las del género también. Dorothy Vaughan, trabajó en la NASA por 28 años, se retiró en 1971 y murió el 10 de noviembre de 2008. Mary Jackson desarrolló su carrera en la agencia espacial hasta 1985 y murió el 11 de febrero de 2005. Katherine Johnson se retiró en 1986.

Annie Easly dijo alguna vez: Nunca eres lo demasiado viejo, y si lo deseas, como decía mi madre, puedes lograr lo que te propongas, únicamente tienes que trabajar en ello. Easly murió el 25 de junio de 2011.

publicado el 29 de mayo de 2017 en mamaejecutiva.net
imagenes: nasa.gov
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