martes, 26 de abril de 2011

As del volante

Cortesía formula1.com

"La primera vez que manejé tenía 10 años. Me subí al auto, arranqué, empecé a andar y cuando vi que podía doblar y frenar tuve la impresión de que el auto tenía vida." Juan Manuel Fangio.

Armando Enríquez Vázquez

Tango o Samba? ¿Maradona o Pele? ¿Brasil o Argentina? Siempre en pugna los dos países, una pugna existente también en el automovilismo. Ayrton Senna o Juan Manuel Fangio.
La respuesta parece infalible: Fangio.
Fangio fue el primer ganador latinoamericano de la Formula1 y durante más de cuarenta años mantuvo el record del piloto con más campeonatos ganados con cinco, hasta que en 2003 Michael Schumacher lo desplazó de ese puesto.
Fangio nació en Balcarce, Argentina el 24 de Junio de 1911 y antes de los 12 años abandonó la escuela para dedicarse a la mecánica automotriz, primero en un taller de su pueblo y más tarde en la concesionaria local de Ford. Se sabe que en 1929 ganó una carrera, aunque su debut profesional como piloto de autos de carreras fue en 1936 a bordo de un Ford A.
En 1949 Fangio llegó a Europa y participó en diez carreras ganando seis, lo que llamó la atención de los equipos de Formula 1 y en 1950 lo contrató Alfa Romeo. Durante su primer temporada Fangio quedó en segundo lugar, en 1951 logró su primer campeonato de Formula 1 corriendo para Alfa Romeo, repitió en 1954 corriendo las primeras carreras para la Escudería Maserati y después con Mercedes Benz, en aquellos años estaba permitido que un piloto cambiara de equipo dentro de la misma temporada. Fangio repitió su primer lugar en 1955 con Mercedes y en 1956 logró su tercer campeonato consecutivo, y cuarto en la Formula 1, corriendo esta vez para Ferrari. 1957 ganó su quinto campeonato corriendo de nueva cuenta para la escudería Maserati. Para muchos Fangio es el mejor piloto de autos que ha existido, incluso Michael Schumacher al ganar su sexto campeonato en 2003 dijo que no podía hacerse una comparación entre el argentino y él. Las condiciones, la seguridad y la tecnología hacían incomparables las acciones de “El Chueco” como le decían a Fangio. Otros grandes pilotos de la Formula 1 se refirieron con respeto y admiración a Fangio, Jim Clark, Alain Prost y el mismo Ayrton Senna. Fangio inició su carrera en la Formula 1 casi a los 39 años de edad, una edad fuera de lo común, a esa edad muchos pilotos ya se han retirado. Fangio casi siempre terminaba siendo el piloto de mayor edad en la pista.
Su año final en el máximo circuito del automovilismo fue 1958. Al Inicio del año la firma Maserati le pidió a Fangio esperar a que estuviera listo su nuevo modelo para correr el campeonato de la Formula 1. En el inter y convencido por su manager, Marcelo Giambertone, Fangio decidió tomar parte en una carrera en La Habana Cuba de autos sport. En esos días la Isla y ante todo el gobierno de Fulgencio Batista necesitaba toda la publicidad necesaria para demostrar que Cuba estaba bien, que Batista era el hombre ideal para gobernarla. La noche de la llegada a la Isla, Fangio en contubernio con algunos de los funcionarios cubanos decidieron jugarle una broma al manager del argentino. La cual consistió en que al llegar éste a la recepción inmediatamente fue detenido por militares cubanos. A Marcelo Giambertone, se le acusaba de ser un impostor y estar ligado a los grupos rebeldes comandados por Fidel Castro. Giambertone fue llevado a un pequeño cuarto, se le pidió, entonces, a Giambertone no sólo su pasaporte, sino que se quitara la corbata, el cinturón y los zapatos, Asustado el hombre procedió a cumplir con las órdenes, cuando en ese momento alcanzó a escuchar las carcajadas de Fangio y otros miembros de su equipo.
Al otro día, durante las pruebas en la pista Fangio descubrió que su auto presentaba ciertos problemas de inestabilidad, el carro había sido prestado por un magnate norteamericano para que el as argentino participara en la carrera. Fangio tenía sus dudas y a pesar de haber conseguido la pole esa tarde no estaba satisfecho con el desempeño del auto. Esa noche, alrededor de las nueves, mientras discutía los problemas con sus mecánicos en el hall del Hotel Lincoln, donde se hospedaba, se le acercó un joven que cortésmente le preguntó al argentino sí era Juan Manuel Fangio, Al responder este afirmativamente, el joven se limitó a decir: “Disculpe, me va a tener que acompañar. Esto es un secuestro".
Fangio y sus acompañantes comenzaron a reír pues creyeron que se trataba de una broma por parte de Giambertone, el agraviado de la noche anterior. El joven secuestrador, miembro del M26, un grupo de guerrilla urbana fiel a la rebelión de Fidel Castro, sacó entonces la pistola y advirtió a Fangio y a la concurrencia del Hotel que estaba dispuesto a disparar si el corredor no obedecía la orden y se iba con él. Viendo que la cosa iba en serio Fangio acompaño al joven, afuera del hotel se encontraba ya el resto del comando y subieron a Fangio a un automóvil. Dicen que era un Plymouth negro. Según lo narraría más tarde el piloto argentino, jamás le vendaron los ojos. Al subirse al auto, uno de los secuestradores le comentó a Fangio que se mantuviera oculto de ser posible, pues sí lo reconocía la policía podría soltarse un tiroteo que pondría en peligro la vida de todos, entonces “El Chueco” pidió una gorra y se la caló para ocultar lo más posible su rostro. Durante más de una hora y con dos cambios de automóvil Fangio fue traído y llevado por La Habana, hasta que finalmente fue llevado a una casa de seguridad donde los secuestradores fueron recibidos con aplausos y ovaciones por los revolucionarios que se encontraban en ella, algunos de los que estaban en la casa incluso le pidieron al piloto argentino su autógrafo. Momentos después Fangio fue llevado en otro automóvil a otra casa de seguridad en el aristocrático barrio de “El Vedado”.
Mientras tanto en el Hotel Lincoln, tras el desconcierto inicial, Marcelo Giambertone, trataba de contactar al mismo jefe militar con el que la noche anterior Fangio había instrumentado la broma y trataba inútilmente de convencerlo de que esta vez la cosa iba en serio.
Fangio, a quien desde el primer momento y antes de subir al primer auto en el Hotel Lincoln, sus secuestradores habían ofrecido disculpas por el secuestro y le habían informado que no habría en este caso una recompensa o rescate de por medio, pues el secuestro tenía como objetivo el desprestigio del régimen de Fulgencio Batista, sanguinario dictador de la isla y la propaganda de la existencia del 26 de Julio, manifestó que tenía hambre pues se disponía a cenar cuando ocurrió el secuestro, Los secuestradores tampoco habían cenado así que a todos se les ofreció una cena de huevos con papas que disfrutaron charlando como si fueran viejos conocidos.
La maquinaria propagandística se había puesto en marcha y el 26 de Julio había hecho llegar a las redacciones de los periódicos, las agencias internacionales y las estaciones de radio por medio de una llamada telefónica que decía “Habla el 26 de Julio. Tenemos secuestrado a Fangio. No se alarmen no hay peligro para su persona. Seguiremos Informando”. Una hora después en otra llamada el comando aseguraba “Habla el 26 de Julio. Fangio se encuentra perfectamente. Lo devolveremos oportunamente”.
Ya para esos momentos el gobierno de Batista buscaba al piloto por tierra, mar y cielo. Mientras los captores de Fangio pensaban ahora en la entrega del piloto pues temían que las fuerzas de Batista pudieran matar al argentino y de esa forma desacreditar al movimiento revolucionario. Así se lo hicieron saber al secuestrado quién entonces propuso que lo entregaran en la embajada de su país. El embajador de la Argentina en ese momento curiosamente era primo de Ernesto “El Che” Guevara.
Al otro día mientras se llevaban a cabo los arreglos para la entrega de Fangio, en la carrera un terrible accidente dejaba 6 muertos y más de 30 heridos. Existen las clásicas especulaciones que el secuestro salvó la vida del argentino, pero son sólo eso especulaciones. Tras su liberación Fangio se refirió a sus captores como “mis amigos los secuestradores”, y con ellos mantuvo a lo largo de su vida una cordial relación.
El jefe del 26 de Julio en La Habana era un joven de nombre Faustino Pérez, con el tiempo y el triunfo de la revolución llegaría a ser presidente de la Asamblea Nacional, mientras que el hombre encargado de sacar a Fangio del Hotel Lincoln a punta de pistola Manuel Uziel terminaría sus días como refugiado en Nueva Jersey olvidado por la revolución y los revolucionarios.
Ese mismo año tras el secuestro y una nada exitosa participación en la Formula 1, Fangio decidió retirarse. El Gran Premio de Francia, fue su última carrera. De 51 carreras de Formula 1 en las que Fangio participó ganó 24 y en otras 10 quedó en segundo lugar. Así de grande fue Fangio.
Ya retirado Fangio se dedicó a ser el concesionario de la marca Mercedes Benz y con los años el presidente honorario de la marca en Argentina.
En 1981 Fangio visitó Cuba y se reunió con Faustino Pérez y algunos otros miembros del comando que 23 años antes lo había secuestrado, se dice que incluso Fidel Castro abandonó una reunión para saludar al argentino y disculparse por el suceso. En 1995 Juan Manuel Fangio murió en Buenos Aires a los 84 años de edad.
Entre los honores que recibió en su funeral había tres coronas de flores una enviada una por Fidel Castro, otra por el embajador de Cuba en Argentina y la tercera por los sobrevivientes del comando que en 1958 lo había secuestrado. A la entrada del Hotel Lincoln en La Habana existe una placa conmemorando el hecho y la habitación que habría de ocupar el piloto argentino en lugar de un número lleva el nombre de Juan Manuel Fangio.
"Yo pude haber ganado una fortuna pero... ¿para qué?. La amistad es la verdadera fortuna que un hombre puede tener". Juan Manuel Fangio.

Publicado en thepoint.com.mx 26 de abril 2011