martes, 3 de noviembre de 2015

Soledad González, la mujer detrás de los revolucionarios.



Soledad González casi desconocida el día de hoy, trabajo para Madero, Obregón y fue la secretaria particular de Calles, en su momento la mujer más poderosa de México.

Armando Enríquez Vázquez.

En el México Revolucionario de generalotes y machos frustrados de pistolas a la cintura, llegó el momento en que aquel que quisiera hablar con el sanguinario General Plutarco Elías Calles en su época de Presidente de la República tenía que pasar antes por su secretaria particular; Soledad González Dávila, aunque el apellido materno se ha puesto en duda en más de una ocasión, puesto que Cholita jamás lo utilizó para firmar ningún documento.
Soledad González nació el 17 de septiembre de 1898 en una ranchería de la Villa de San Pedro en el Estado de Coahuila. Quedó huérfana de padre a muy temprana edad. Siendo niña no sólo se benefició de la justicia social y bondad de Francisco I. Madero acudiendo a las escuelas que fundó el nieto del empresario vitivinícola del Estado de Coahuila, Evaristo Madero, y un poco después, fue becada por el revolucionario para continuar sus estudios como mecanógrafa en Saltillo.
Se dice que a los diez años ayudó a Madero a mecanografiar el famoso libro La sucesión Presidencial.
Tras el triunfo de la Revolución Soledad, vivió con los Madero en el Castillo de Chapultepec y era la  encargada de la correspondencia de Francisco. Tras el asesinato del presidente y el exilio de su viuda y una vez expulsado el traidor de Victoriano Huerta, Venustiano Carranza le permitió a Soledad rescatar lo que pudiera y encontrase de papeles personales de Madero en el Castillo, aunque es mucho más factible que a la salida de la esposa del presidente asesinado Soledad llevara esos papeles con ella. Soledad de acuerdo con algunas crónicas participó de manera activa durante la decena trágica y tomó armas para defender a Madero y la Revolución, aunque esto parece sólo un rumor.
Soledad buscó mejores lugares donde vivir, su fama como secretaria eficiente y trabajadora llegó a oídos de Álvaro Obregón quien la hizo su secretaria particular y en 1917 ya trabajaba en Hermosillo como secretaria particular del gobernador de Sonora Plutarco Elías Calles, cuando Venustiano Carranza otorgó al sonorense el Ministerio de Industria, Comercio y Trabajo en el gabinete, Soledad viajó con Elías Calles de regreso a la capital del país.
Será durante la gestión del General Calles como secretario de gobernación de Obregón cuando Soledad comenzó a crear su poderío y su apoteosis sucedió en cuanto el General se convirtió en Presidente de la República y los años posteriores donde en México se gobernaba desde la casa del General Calles. Todo aquel que quisiera obtener una cita con el poderosísimo político mexicano tenía que acceder a él a través de Soledad. Se decía en esa época que Soledad conocía y sabia de todos los problemas de las secretarias de gobierno.
Un día en que el presidente Calles se hallaba convaleciente de una enfermedad Cholita conoció al médico Abraham Ayala González con quien se casó.
Soledad entabló relación estrecha con personajes tan dispares en la historia de nuestro país como Luis N. Morones el corrupto líder de la CROM por un lado, como con el radical y anticlerical, ateo y comunista gobernador de Tabasco: Tomás Garrido Canabal. Pero además de su influencia en la política nacional, Soledad medió entre empresas mineras extranjeras y Calles.
Soledad jamás olvidó a la familia Madero mantuvo correspondencia a lo largo de su vida con Sara la viuda de Francisco y en más de una ocasión intercedió por ella o por Evaristo Madero, hermano del presidente asesinado, ante Calles.

Una vez expulsado Calles del país por Lázaro Cárdenas, Soledad se retiró junto con su marido a la vida privada. Soledad González murió el 16 de julio de 1953 víctima de cáncer a los 54 años de edad. 

publicado en mamaejecutiva.net el 26 de octubre de 2015
imagen; wikimwxico.com