martes, 26 de noviembre de 2019

La cuadratura final del Círculo de Lectores.




El 7 de noviembre de 2019 terminó la historia de una de las empresas españolas promotoras de la lectura más importante de la segunda mitad del siglo XX.

Armando Enríquez Vázquez

A mediados de la década de los años setenta en casa de mis abuelos comenzó a aparecer un catálogo de libros de una empresa llamada El Círculo de Lectores. Antes a finales de la década de los años sesenta mi abuelo me regaló el primer libro que leí, 20,000 Leguas de Viaje Submarino de Julio Verne, que me definió como lector de por vida. Con el paso de los años me di cuenta de la editorial, se trataba de una edición del Círculo de Lectores,
Durante los siguientes años y hasta antes de la llegada de los años ochenta compré y me compraron diferentes libros del Círculo de Lectores que tenían ediciones todas en pasta dura y con un extraordinario diseño, algunas realmente creativas como una colección de novelas policíacas, cada volumen tenía dos novelas, cada novela estaba impresa de manera que en lugar de contrapasta el libro tenía dos portadas y las novelas estaban encuadernadas de manera que los librillos de una quedaban de cabeza en relación de la otra. Había que girar el libro para iniciar la otra novela, una vez terminada la primera.
Yo no sé cuando la empresa comenzó actividades en México, ni cuándo estas finalizaron, pero la empresa continuó funcionando en España hasta el pasado 7 de noviembre de 2019, cuando Grupo Planeta actual dueño de la empresa anunció la desaparición del Círculo de Lectores.
El Círculo de Lectores nació en 1962 por iniciativa y de la alianza entre el gran emporio de medios alemán Bertelsmann que vio en esta aventura una manera de iniciar su crecimiento global y la editorial española Vergara. En un país ignorante, bajo el férreo control de un dictador ignorante y autoridades que despreciaban el proyecto, ambas instituciones apostaron por atraer y generar lectores en todos los estratos sociales y en cada hogar español a partir de crear un catálogo de libros y la promesa de llevar el libro hasta la casa del lector.
El mayor problema que enfrentó en un principio El Círculo de Lectores fue el pésimo sistema de correos de la España Franquista y las limitaciones que por ley tenían el sistema postal español que no permitía enviar paquetes con peso mayor a los 300 gramos, por lo que la opción fueron los vendedores que llevaban con ellos el catálogo del Círculo de Lectores con una literatura de cierto renombre y calidad casa por casa sobre todo en ciudades y villas remotas donde libros y librerías eran contados. La idea no era nueva y recordaba a los vendedores de Biblias o enciclopedias de puerta en puerta o a los catálogos de Selecciones del Reader’s Digest en Estados Unidos, pero la infraestructura estaba bien sustentada.
Curiosamente la operación resultó menos atractiva para la editorial española que para la alemana, Vergara se retiró del negocio en 1965, en ese momento el Círculo contaba con cerca de 100,000 miembros que a Vergara le parecieron poco, y lo eran si no tomamos en cuenta las condiciones de ignorancia y analfabetismo de España en ese momento. Además la editorial española argumentó que la mayor parte de estos miembros se habían inscrito en el primer año del Círculo, y después las inscripciones comenzaron a caer. Bertelsmann, dirigido por el visionario Reinhard Mohn, aceptó la retirada de su socio y tomó la empresa y el reto en sus hombros. Para 1968 la cifra de miembros se había elevado a medio millón de personas y la inversión de Bertelsmann se había pagado. Arnold Schmitt fue el primer director del círculo de lectores y permaneció en el puesto hasta 1975.  Fue sustituido por Gerardo Greiner quien dirigió el Círculo de Lectores hasta 1980 y dejó el puesto a Hans Meinke quien dirigió el Círculo hasta 1997.
Bajo la dirección de Schmitt, el Círculo de Lectores amplió su catálogo a muebles, electrodomésticos y otras mercancías; un error que puso en peligro la existencia de la empresa. Con la llegada de Greiner esta política se corrigió y se focalizó de nuevo en los libros, el proceso de reconversión tomó cinco años.
Meinke, que había llegado mucho antes a España y trabajado en el Círculo de Lectores en una motoneta como vendedor y fue asccendiendo, se dedicó a promover de manera importante al Círculo de Lectores, bajo su dirección el número de afiliados al Círculo llegó a más de millón y medio de personas; más del 15% de los hogares españoles de acuerdo con el mismo Meinke. Pero más importante la relevancia y exclusividad de ciertos libros que sólo se podían conseguir a través del Círculo, que los convertía en inaccesibles para las librerías, obligó a la empresa a crear una editorial aparte para satisfacer la demanda de los establecimientos de venta. En 1994 nació Galaxia Gutenberg. En 1997 Meinke se jubiló y la dirección del Circulo de Lectores fue otorgada a Albert Pelach y en 2001 fue relevado por Fernando Carro.
1997 marcó el año en que el Círculo de Lectores inauguró su sitio corporativo en Internet. Con la llegada de Joaquín Álvarez de Toledo en 2012 a la dirección del Circulo de Lectores se intentó crear una plataforma similar a Kindle de Amazon, sin la tableta, que se llamó Booquo.
En 2010, Grupo Planeta compró el 50% de El Circulo de Lectores y en 2014 el 50% restante a Bertelsmann. Para finalmente cerrarlo este año ante la incapacidad de mantener un negocio lucrativo con el Círculo de Lectores.
El primer logo del Círculo de Lectores era un aro con una L adentro, que evolucionó a un círculo estilizado como si hubiera sido dibujado de un solo pincelazo en color rosa.
Con más de trescientos millones de libros vendidos en 57 años, termina una historia de éxito, además del misterio de quién lo distribuía en México. El Círculo de Lectores llegó a su fin.


imagen: circulo.es

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