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miércoles, 10 de enero de 2018

El éxito de los comunes y corrientes



Los poderes de los tres personajes residen única y exclusivamente en la fuerza bruta. No existe el encanto del piquete de una araña o superpoderes espectaculares llegados del espacio exterior.

Armando Enríquez Vázquez

Frente a la oferta de encapuchados, disfraces, galácticos y supernaturales héroes de las pantallas del entretenimiento, el éxito de los cuatro protagonistas de The Defenders resulta por un lado inexplicable, pero por otro totalmente entendible. Debo aclarar que desconozco los comics de los personajes o en el que se basa la serie, sólo escribo acerca de lo que veo en la pantalla y que es verdaderamente triste y de gran pobreza, en cuanto a los personajes.
Sin duda Jessica Jones, Luke Cage y Iron Fist son tres de los personajes menos atractivos en la historia de los superhéroes, ni siquiera tienen el encanto de antihéroes como Deadpool o Kick Ass, son simple y llanamente personajes tan grises como los actores que los interpretan. En el caso de Iron Fist es tal la intrascendencia del personaje que sin ningún problema es superado por la actuación, destreza y belleza de su acompañante Colleen Wing, interpretada por Jessica Henwick, quien en Game of Tthrones interpreta a Nymeria Sand una de las exuberantes hijas bastardas de Oberyn Martell. Mientras que Finn Jones (Danny Rand) también participó en la serie de HBO como el narcisista Loras Tyrrell, un papel finalmente menor como el que interpreta en Iron Fist y The Defenders.
Ni que decir de Jessica Jones, un personaje tan inicuo, que aun basado en el cinismo de los grandes detectives de la novela negra del siglo pasado como Sam Spade o Lew Archer, resulta cero atractivo y puede pasar desapercibida entre la multitud de personajes de Marvel y DC que invaden las series el día de hoy, tal y como pretende el personaje, sin ningún problema. Eso sin contar la poca capacidad histriónica que tiene Krysten Ritter, que pretende interpretar su personaje como si fuera Humphrey Bogart en algún clásico y termina siendo una pésima imitación del actor.
Luke Cage es más de lo mismo, nada más que negro y buscando una causa de justicia racial y de grupo. Su preocupación no es universal como sucede con la mayoría de los superhéroes. En el mundo de lo políticamente correcto es muy sencillo crear un personaje como Cage, rodeado de latinos y otras minorías étnicas de Estados Unidos.
Los poderes de los tres personajes residen única y exclusivamente en la fuerza bruta. No existe el encanto del piquete de una araña, de una gran inteligencia o superpoderes realmente espectaculares llegados del espacio exterior, un accidente de laboratorio, como tampoco existe la riqueza puesta al servicio de un bien mayor como sucede con Batman o Ironman.
A lado de esta tercia de sosos personajes, no hay manera de que Daredevil no brille, aun con la contención con la que Charlie Cox interpreta al personaje. Incluso Elektra resulta cien mil veces más interesante que los otros tres coprotagonistas de la serie. Y para ser sinceros es la trama interna de Daredevil y su problema de atracción y amor con Elektra y Karen Page la que da sentido y unidad a la serie y a las series individuales de los otros personajes.
Lo raro es que con todos estos hándicaps la serie parece ser un éxito. Pareciera que Netflix y Stan Lee han encontrado un nuevo nicho de superhéroes, más acordes con la generación de los Millenials y su llegada al mundo de los treintones. Superhéroes hedonistas y poco carismáticos, seres urbanos, neoyorquinos en este caso, enamorados de su ciudad.
Los personajes de The Defenders a pesar de que su objetivo es hacer justicia son seres poco o nada aspiracionales. Seamos francos nadie, absolutamente nadie, quisiera tener la vida sin sentido de Jessica Jones o ser el racista Luke Cage a quien sólo le preocupan los no blancos. Lo que nos recuerda que casi siempre lo políticamente correcto se convierte en exactamente aquello a lo que dice combatir.
La selección de Netflix de este cuarteto poco agraciado no sólo es un misterio en cuanto a la combinación de personajes, porque también en materia de ratings, a pesar de que la empresa no da a conocer las cifras de audiencias, se rumora en diferentes sitios que las cosas no son parejas. Iron Fist es una de las series menos exitosas de la plataforma de contenidos, la inclusión del personaje en la trama parece una necedad. Jessica Jones y Luke Cage le deben a The Defenders la planeación de una segunda temporada de sus aventuras, si las podemos llamar así. Sólo Daredevil es un éxito en sus temporadas individuales y sin duda lo podría seguir siendo por la riqueza de capas de lectura en la trama y los personajes más arquetípicos del comic. Por otro lado The Punisher,  el ingrediente faltante en The Defenders tendrá ya su propia serie y es un personaje más rico que los tres acompañantes de Daredevil y se planea que aparezca en la segunda temporada de The Defenders.
La serie a pesar de la recepción de las audiencias parece condenada a repetir el fracaso de la otra cuarteta de superhéroes, Los 4 Fantásticos, sin siquiera tener esa atractiva historia del viaje al espacio, nuestros cuatro fantásticos son seres anodinos, egoístas, con vicios y aunque sufren de la soledad de Batman o del Hombre Araña, son reflejo de la sociedad americana que prefiere verse víctima a ser participante del cambio. El mismo cartel de la serie parece más un cartel de inclusión de Benetton de décadas pasadas, que la promoción de un programa de Superhéroes. Por razones de trama y de la filmación de nuevas temporadas de los personajes por si solos, una segunda temporada de The Defenders no se tiene planeada antes de 2019. Esperemos que para entonces por lo menos los productores y escritores hayan madurado para mostrarnos algo mucho más interesante que seres comunes y corrientes.

publicado en roastbrief.com.mx el 11 de septiembre de 2017
imagen Netflix

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Preacher y la novela gráfica en la televisión.



La novela gráfica ha logrado crear historias memorables, muchas veces sin superhéroes tradicionales, pero con las mismas situaciones extraordinarias.

Armando Enríquez Vázquez

Día con día son más las series de televisión basadas en personajes tanto de Marvel como de DC, día con día también un número mayor de novelas gráficas y comics son adaptados en las diferentes plataformas de distribución de contenidos.
La invasión que desde hace ya mucho tiempo sufre la pantalla grande teniendo como fuente de inspiración historias que han surgido en un formato y género que durante muchos años se vio con desprecio, ha sido un total éxito en la mayoría de los casos, creando un gran negocio que aprovecha a diferentes nichos y segmentos de la población. En ese sentido la televisión ha probado ser un mejor formato para poder contar con mayor detalle las intrincadas historias de los comics y novelas gráficas, lo cual no significa de manera fidedigna, pues el universo del comic y de la novela gráfica es mucho más complejo; llenos de subtramas, subtextos y personajes incidentales que aparecen y desaparecen para el beneplácito de los seguidores de estas historias. Además de que en orden de atrapar mayores audiencias algunos personajes son cambiados para despertar el interés de diferentes grupos raciales o de género por las historias.
Las novelas gráficas a diferencia de gran parte de los comics que con el paso de las décadas han tenido que cambiar, evolucionar y/o cumplir con cuotas de género y raza para mantener un número interesante de lectores, transformando al personaje principal que dio origen al comic; No cambian su historia inicia y termina dejando a los lectores satisfechos o no como cualquiera obra literaria que tiene sólo una o pocas entregas. Batman, Superman, Los Cuatro Fantásticos, han cambiado de una manera que sus lectores originales muchas veces no reconocerían al superhéroe de su infancia, los Watchmen no.
La novela gráfica ha logrado crear historias memorables, muchas veces sin superhéroes tradicionales, pero con las mismas situaciones extraordinarias. Wallking Dead, ha probado ser un éxito no sólo en su versión impresa, sino como un fenómeno de televisión. V for Vendetta es sin lugar a dudas una de las novelas gráficas más importante de las últimas décadas y la máscara de de V se convirtió, incluso, en sinónimo del movimiento Anonymous.
AMC, la cadena que produjo Mad Men, estrenó el 22 de mayo la versión para televisión de la novela gráfica Preacher. La novela fue publicada en su primera serie en 1996 y la última publicación de la serie fue en 2001. En 1998 se intentó hacer una adaptación de la historia para una película, la idea pronto fracaso por lo temas religiosos que maneja Preacher.
La historia para aquellos que desconocíamos el comic original resulta no sólo extraña y llena de personajes que parecen inexplicables, por ejemplo, la historia paralela del justiciero del viejo oeste, cuya línea argumental y realidad se revela poco a poco y al final cobra una importancia dentro de la trama actual. Eugene Root con su cara de ano, producto de escopetazo con el que intentó suicidarse, la visceral Tulip, Cassidy, el vampiro que trabaja en la parroquia y amigo del predicador y personaje principal Jesse Custer, ex convicto y ladrón, Odín Quincannon el desalmado y cínico dueño de la planta procesadora de carne del pueblo y cuyo objetivo principal es denunciar la falsedad de Dios. La serie resulta más que atractiva en más de un aspecto tanto la trama, como las subtramas, los personajes estrafalarios y las acciones totalmente acordes a lo permitido en la estructura del comic.
Preacher fue escrita por Garth Ennis y los dibujos realizados por Steve Dillon. Preacher cuenta la historia de un criminal vuelto predicador en un pequeño pueblo de Texas llamado Anneville, Jesse  Custer ha decidido hacer que los feligreses de su parroquia regresen a ella y a su Dios. Un engendro llamado Genesis, producto de la unión de un ángel y un demonio se posesiona de Jesse y esto le da una poderosa voz que nadie puede desobedecer. La versión para televisión cuenta entre otros escritores con Sam Catlin quien escribió algunos de los capítulos de Breaking Bad, también de AMC.
La serie está llena de un humor muy caustico, de personajes que salen fuera del melodrama para mostrar una complejidad que nos sorprende en las secuencias finales. De un carácter herético y que puede molestar a cierto sector del público, Preacher aborda temas universales en el más puro sentido teológico y ontológico, y otras cuestiones de manera prosaica como nos sucede a todos los seres humanos. Personajes que van de las interpretaciones literales de la Biblia a la desesperación al saber que Dios ha huido o la resignación frente a este mismo hecho.
Para los conocedores del comic, la serie tiene fallas como siempre y una de ellas es el cambio de la rubia Tulip por una Tulip más morena, yo sin conocer el comic puedo decir que esta Tulip está perfectamente interpretada por la actriz Ruth Negga.
A pesar de los temores de la cadena y los productores la serie tuvo una buena respuesta y AMC ya ordenó la segunda temporada de la serie pidiendo 13 capítulos en lugar de los 10 que forman la primera temporada.

Preacher es una serie que vale la pena ver y volver a ver.

publicado el 15 de agosto de 2016 en roastbrief.com.mx
imagen: amc.com