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jueves, 20 de enero de 2022

Berrinche y Rabia



Pocas veces tenemos la oportunidad de ver como es la televisión checa, aquí la reseña de dos extraordinarias series de esa nación que puedes ver en Amazon Prime.

Armando Enríquez Vázquez

Siempre me ha gustado ver más allá de la narrativa y propuestas temáticas del cine, la televisión y la literatura norteamericana, que muchas veces resultan melodramas chabacanos y muy mediocres. Moralmente correctos y muchas veces con cierta violencia aséptica. Las serie y libros del Noirdic, las narrativas orientales, las series españolas, argentinas y hasta alguna de las mexicanas van un poco más allá en cuento a su retrato de la sociedad.

Las películas y, ahora las series, de lo que fue alguna vez la Europa comunista siempre han llamado mi atención por lo sobrio y gris de sus fotógrafos, con algunas excepciones y por sus historias tan “sal de la tierra”, su humor seco y a veces incomprensible para nosotros, así como su freca pero cruda narrativa. Por eso la llegada de dos series checas a la plataforma de Amazon Prime me entusiasmo y no me decepcionó.

Inmersos en la globalización de las historias de corrupción, narcotráfico, violencia y asesinos seriales Rapl y Vzteklina son un par de propuestas que llegan desde una parte de Europa que no es la rica y destellante Inglaterra, Alemania, Francia, Italia, tampoco las refinadas y frías Suecia, Noruega o Finlandia, por lo mismo nos vuelve a una sociedad más parecida a las nuestras en América Latina, menos tecnológica y con ciertas herencias de cuarenta años del totalitarismo comunista. De acuerdo con las aplicaciones de traducción el título de la primera significa Berrinche y la segunda Rabia, en Amazon Prime las encontraras como La Furia y Cuando cae la Noche, algo que respeta las leyes de la libre traducción en los títulos de películas y de series que son dictadas quien sabe por quién, pero tan respetadas por lo menos en nuestro país. Ambas series fueron producidas por la Ceska Televize, la empresa pública de la Republica Checa y ambas fueron exhibidas en su país de origen antes de la pandemia.

Rapl (2016-2019) cuenta con dos temporadas y fue un éxito en la televisión checa. La serie es una colección de personajes deleznables, tanto criminales, como policías, empezando por el protagonista de la serie el Mayor Kunesh (Hynek Cermac), un detective que después de golpear al novio de su ex esposa, es enviado como castigo de Praga al pueblo de Jáchymov al norte del país y en la frontera con Alemania. El trabajo policial en la localidad es deficiente y los agentes dirigidos por el prepotente y poco confiable teniente coronel Rohan (Alexej Pysko) que dirige una comisaría que ha sido infiltrada por el crimen organizado, además Rohan da un gran poder a su hermano Lucas (Miroslav Etzler) quien sin ser policía entra y sale de la oficina de su hermano. Al final de la primera temporada resulta ser narcotraficante que se ha aliado con el serbio Zeljko Cubric (Ivo Trajkov), y que sirve como trama de enlace con la segunda temporada en la que Rohan obsesionado con el narcotraficante y su posible escape de la prisión consigue que lo transfieran junto con todos sus detectives a la ciudad Usti nad Labem cercana a la prisión donde se encuentra Zeljkov y al cual Rohan quiere mantener vigilado. Kunesh de regreso en Praga que se encuentra sin trabajo, haciendo de investigador privado es enviado de vuelta al equipo de Rohan al que tiene como misión vigilar y cuidar. La serie que es un spinoff de una serie de 2013 llamada Cirkus Bukowski en la que uno de los personajes es Kunesh. La furia como fue bautizada la serie en español es un mosaico de perdedores, de gente rota investigando a gente aún más rota. La construcción de la gran historia a lo largo de la primera temporada es muy estudiada y desarrollada en un crescendo lento; descubrir las verdaderas intenciones de Lucas se da en los últimos episodios, pero el desarrollo y planteamiento del personaje nos ha dado pistas de su actividad ilegal a lo largo de la serie. La corrupción al interior del precinto policial, los odios y envidias entre los compañeros policías. Temas como el alcoholismo, el machismo y la discriminación de género son una constante presente en la serie y diferentes personajes de la misma lo hacen evidente, hasta llegar a Rohan en la segunda temporada donde se ha desecho de su esposa y tiene como amante a su secretaria y que en su obsesión por vigilar al asesino de su hermano se ha convertido en alcohólico. El desenlace final de serie es congruente con el carácter justiciero de Kunesh. La serie oscura y pesimista nos lleva en sus temporadas a través de un sistema de justicia fallido, como en todo el mundo, cuando tiene que enfrentar a los abogados corruptos y los negocios del crimen organizado como el narcotráfico y la trata de personas, policías que caen en sobornos, soplones y venganzas que sólo se pueden eliminar de raíz. Rapl es una serie dura sin matices moralistas, únicamente un retrato del momento global.


 



Por su parte Vzteklina es una extraordinaria miniserie de 6 capítulos en la que el veterinario Pavel Rogl (Kristof Hadek) llega a un pueblo de la región de Sumava Bucina, unos días después de un la bnrutal muerte de unos viejos cazadores. Rogl busca saber si en el bosque que rodea al pueblo hay animales salvajes con rabia. La historia de Vzteklina es un thriller, una historia de amor y una venganza. Una historia que recupera las historias de sangre posteriores a la II Guerra Mundial y que el comunismo oculto.

Como en el caso de Rapl, la acción se lleva a cabo en el norte de la República Checa, en la frontera con la actual Alemania donde alemanes y checos convivieron, se discriminaron y asesinaron al calor de pugnas ideológicas que hicieron desaparecer pueblos enteros con la traza de fronteras tras el conflicto armado.

En el pueblo Rogl encontrará a Gabriela Buresova (Johana Matouskova), un viejo amor y que es la hija del único sobreviviente de la masacre y al que los descendientes de los otros viejos y la policía local tienen como principal sospechoso de los asesinatos y que ha sido internado en una clínica psiquiátrica debido al fuerte shock que lo mantiene en un estado de silencio total. Los animales con rabia comienzan a aparecer por el pueblo y existe la sospecha de que un animal que ya extinto en esa región de Europa sea el causante de la muerte de los viejos. La hermana de Gabriela, Tana (Gabriela Heclova) será clave también para descubrir al asesino y sus motivos. Tras el asesinato del viejo terrateniente Pudil, padre de su novio, Tana descubre una serie de viejas fotografías que desaparecen de pronto. Tana logra quedarse con una y busca la historia de las personas que aparecen en la fotografía en los archivos locales.

La policía local, que parecen sacados de una comedia negra o de un relato de Ibargüengoitia, actúan con base a los descubrimientos del veterinario que los hace valorar la idea de que la rabia, en una zona en libre de esta enfermedad, ha sido inoculada en animales para ocultar al asesino que sin embargo deja ciertas pistas en los cuerpos de sus víctimas.

Vzteklina es el retrato de la vida de un pequeño pueblo, con sus intrigas, sus celos, sus infidelidades y las inquinas. Un guion previsible al final porque en un universo pequeño los sospechosos que van quedando conforme avanza la trama nos llevan a la conclusión lógica antes de que esta suceda, pero sólido y lleno de personajes entrañables y otros desagradables, con ironía, ternura, rigor en sus puntos de tensión, y una buena dirección con buenos actores. Vzteklina cuenta con 6 episodios que cuentan una muy buena historia y vale mucho la pena ver.

publicado originalmente en roastbrief.com.mx en agosto  de 2021.

Imagénes de AmazonPrime

martes, 15 de junio de 2021

La grandeza de los pequeños fuegos.


 

Little Fires Everywhere es entre otras cosas una reflexión sobre los grandes fracasos y anhelos postpuestos que constituyen parte de la personalidad madura de los seres humanos.

Armando Enríquez Vázquez

Este texto está plagado de spoilers es bajo tu propia responsabilidad continuar leyendo después de este punto.

En 2020 la cadena norteamericana Hulu estrenó su miniserie Little Fires Everywhere, estelarizada por Reese Whiterspoon y Kerri Washington. La miniserie se puede ver en Amazon Prime. En un formato de melodrama clásico, con malos, muy malos que reciben su merecido al final y buenos en extremo que finalmente expían sus faltas al enfrentarse de lleno a la verdad y consecuencias de sus acciones, Little Fires Everywhere cuenta la historia de dos mujeres una blanca de clase alta, establecida en la sociedad de la pequeña ciudad de Shaker en el norte centro de Estados Unidos. Elena Richardson madre de cuatro, maniaca compulsiva por el orden y las reglas inviolables. En el otro extremo se encuentra Mia Warren una afro americana quién en compañía de su hija adolescente, Pearl (Lexi Underwood) recorre el país viviendo como indigentes, por lo general en su automóvil y que una mañana aparece en Shaker.

Shaker es una población que presume ser una de las primeras comunidades en integrar a las poblaciones blancas y negras. Como una de las muestras de esto y un orgullo para Elena, su hija mayor Elena, Lexie (Jade Pettyjohn) tiene un novio negro y Elena no deja de presumir el papel que su madre jugó en esta integración en la comunidad al marchar al lado de Martin Luther King. Sin embargo, son sus prejuicios raciales los que la hacen tras avistar el auto de Mia con las dos mujeres en su interior en las primeras secuencias de la serie alertar a las autoridades de la presencia de este y las sospechosas mujeres en él. Mia Warren consigue un trabajo como mesera de un restaurante chino en la ciudad. Mia termina rentando a Elena un duplex, quien además le recomienda la escuela preparatoria para su hija. Mia Warren consigue un trabajo como mesera de un restaurante chino en la ciudad.

Como estudiante Pearl conocerá a los hijos de Elena, Moody (Gavin Lewis) quien se enamora de la joven, Trip (Jordan Elass) de quien se enamora Pearl y con quien pierde su virginidad, A Lexie y la más pequeña de los Richardson Izzy (Megan Stott) una joven al parecer introvertida, contestataria, lesbiana con inclinaciones artísticas y que sufre de una depresión profunda por no atreverse a salir del closet, pero también por el eterno rechazo que sufre por parte de Elena, para Izzy su mejor confidente es su padre (Joshua Jackson) y no su madre. Izzy, sin dudarlo, no solo es el mejor personaje de toda la serie, sino que la actuación de la adolescente es extraordinaria y la manera con la que una mirada o un gesto sutil se llenan de significados muy claros así lo comprueba.

Cómo buen melodrama los opuestos se atraen y mientras Pearl se siente atraída por la personalidad y estilo de vida de Elena, Izzy se siente seducida por la visión artística de Mia.

Así como el personaje de Izzy y la actuación de Stott son excepcionales, Reese Witherspoon en el desarrollo psicótico y sociópata del suyo muestra su enorme capacidad histriónica. Witherspoon logra dar a la serie esa maldad justificada en el bien común que genera monstruos cuya vida es totalmente vacía. Empeñarse en demostrar, sobre todo a sí misma, que es una ciudadana ejemplar y sin prejuicios la lleva rentar el duplex a Mia de una manera injustificada y a menor precio. Elena tiene la certeza de que lo ejemplar de su vida modelo es mesurable, por lo tanto todo sigue un estricto orden, lleva una vida planeada, organizada y medida en todos y cada uno de sus aspectos incluida su vida sexual de pareja o la cantidad de vino que se permite beber en las reuniones. Por lo mismo, Elena es un personaje que ejerce sobre sus hijos una enorme presión porque quiere obligarlos a ser perfectos, para diferenciarlos de los otros chicos y aunque hagan lo contrario como sucede con Trip que es el clásico deportista que seduce a cualquier joven que se le ponga en mente por el simple hecho de marcarla como otra conquista más, la negación de Elena por ver y aceptar la verdad la mantienen en ese mundo perfecto en el que ella decide vivir. Lo mismo sucede ante la acción poco ética de Lexi al utilizar un reclamo de Pearl sobre discriminación racial en la escuela para hacer su ensayo de prueba para Yale poniéndose ella como la víctima, o al no darle importancia al hecho de que Lexie haya firmado en la clínica de abortos con el nombre de Pearl. Algo que Elena utiliza para echarle en cara a Mia la madre irresponsable que es a diferencia de ella. Pero sobre todo al ignorar de manera consciente y egoísta las llamadas que desde la desesperación le hace Izzy, a la que siempre obliga sin darle oportunidad a ser escuchada a entrar en ese mundo perfecto que se ha construido.

Mia no es una blanca paloma y su vida de indigente es la consecuencia de un secreto que la ha obligado a llevar esa vida y arrastrar a Pearl a ella. Mia, por lo mismo es una madre sobreprotectora, temerosa de perder a Pearl, lo que en un momento la lleva a aceptar un empleo en la casa de los Richardson para poder vigilar de Pearl, y protegerse a ella misma conociendo que dice Pearl acerca de su vida, así como para mantenerla alejada de su atracción por el estilo de vida de los Richardson. Mia se convierte así en la que busca los secretos de los Richardson y en sus obras trata de reflejar esa falsa fachada de diversidad que se vive en Shaker.

Existe otra subtrama maternal que involucra a una migrante ilegal china Bebe Chow (Lu Huang) que a su llegada a Shaker se vio obligada a abandonar a su hija recién nacida por carecer de los medios para mantenerla. Por azares del destino se entera después de un año y gracias a Mia que su hija está en manos de una de las mejores amigas de Elena. y es así que descubre el destino de la bebé, la lucha legal inicia y Mia tiene que vender una fotografía de ella, hecha por una amiga fotógrafa y artista para pagar el abogado de Bebe, lo que la pone en las páginas de la sección de arte del New York Time, el descubrir el artículo en las páginas del diario termina por enloquecer a Elena que obsesionada ya por su inquilina, se lanza en un viaje desenfrenado que busca encontrar motivos para destruir a Mia cuyas consecuencias serán más catastróficas para ella y su familia que para Mia y Pearl que viajaran juntas a un pasado perdido. La ley en Estados Unidos, lo sabemos al comparar la diferencia para tratar a los protestantes negros, de aquellos que son blancos, no es ciega y por lo general cuando es aplicada por un anglosajón es igual de racista que hace cien años. Bebe es una víctima de esa visión y pierde la custodia de su hija.

La serie inicia con la mansión de los Richardson en llamas. El fuego purifica, el fuego limpia y a lo largo de los ocho episodios de la serie entenderemos porque la casa ardió a partir de pequeños fuegos iniciados en diferentes partes de la casa.

Little Fires Everywhere es entre otras cosas una reflexión sobre la maternidad, como lo es también sobre los grandes fracasos y anhelos postpuestos que constituyen la personalidad madura de los seres humanos. La serie enfrenta a estas dos mujeres de una manera que se vuelve más común en la nación vecina donde los enfrentamientos raciales son cada día más comunes, pero con el ingrediente que las minorías afro americana, o mexico americana son cada vez más estudiadas y menos sumisas. Y al final el rasero del melodrama tratara de poner a todos en su justo lugar, aunque sea de una manera que todo quede consumido por las llamas.

publicado originalmente en roastbrief.com.mx en enero de 2021

imagen amazon prime

martes, 18 de mayo de 2021

El fin de la saga de los Lothbrok


 


Desde su estreno en 2013 la serie se hizo de fans y demostró que el canal dedicado a los documentales de extraterrestres y de subastas podía ser capaz de producir una serie de ficción importante y sobre todo atractiva

Armando Enríquez Vázquez

Este texto contiene muchos spoilers, es bajo tu responsabilidad y gusto el continuar con su lectura.

Netflix añadió finalmente a su plataforma la entrega final de Vikingos, la serie de ficción basada en la cultura del norte de Europa haciendo un muy libre uso de diferentes personajes históricos y de leyenda de esa cultura.

La serie producida por History Channel constó de seis temporadas divididas en nueve entregas y 89 episodios. Desde su estreno en 2013 la épica serie se hizo de fans y demostró que el canal dedicado a los documentales de extraterrestres y de subastas podía ser capaz de producir una serie de ficción importante y sobre todo atractiva. Vikingos cuenta la historia de un grupo de vikingos bajo el mando de un fiero, osado y carismático líder; Ragnar Lothbrok (Travis Fimmel) quien no solo termina con la tiranía que ejerce el Conde Haraldson (Gabriel Byrne) si no que lleva a su pueblo a Inglaterra, saquean en varias ocasiones las costas de la Isla y Ragnar forja a lo largo de las primeras temporadas una amistad con el rey sajón Ecbert (Linus Roache) y pone en el mapa su pueblo costero de Kattegat. A lo largo de la serie las interacciones entre vikingos, sajones, mercios y demás habitantes de Inglaterra está presente y de manera circular marca la muerte de algunos de los más importantes personajes de la serie. El mismo Ragnar será ajusticiado por los sajones después de la muerte de Ecbert y la afrenta será heredada por los hijos del líder nórdico.

Junto con Ragnar están: Floki (Gustaf Skargsgard), su inseparable amigo y armador de barcos, Lagherta (Katheryn Winnick), su primera esposa y madre de su hijo Björn Brazo Fuerte, guerrera incansable y prototipo de la mujer vikinga. Björn (Alexander Ludwig) el primogénito quien crecerá de un niño a uno de los más entrañables personajes de la serie y cuyas imágenes finales en la serie tienen una fuerza poco vista en la televisión. Son la imagen de un verdadero personaje de épico de leyenda. Rollo (Clive Standen) el hermano de Ragnar y que a lo largo de las primeras temporadas es su aliado y enemigo. La segunda parte de la serie se basa en los hijos de Ragnar; Björn, Ubbe (Jordan Patrick Smith), Hvitserk (Marco Ilso), Sigurd (David Linström) y el desalmado y detestable Ivar (Alex Hogh Andersen) los cuatro últimos hijos de Ragnar y la reina Aslaug (Alyssa Sutherland)

Las seis temporadas la serie sintetizan la historia y grandes andanzas de los vikingos. Ragnar navega a Inglaterra. invade Paris. Rollo se convierte en aristócrata francés. Björn desembarca en España y viaja por el desierto del norte de África, Ivar vive junto con Hvitserk exiliado en Rusia, mientras Floki, Ubbe y la esposa de este Torvi (Georgia Hirst) se establecen en Norteamérica. El enfrentamiento entre las diferentes religiones e ideologías, la visión cosmológica de los vikingos con el omnipresente adivinador y chamán que con el paso de las temporadas se convierte en la voz profética interior de cada personaje vikingo; el cristianismo primitivo y el ortodoxo, la visión musulmana. El papel de la mujer en las diferentes sociedades, pero sobre todo esas mujeres poderosas y gobernantes del mundo nórdico, sajón y mercio. En contraste con el castrado papel de la mujer en la machista y denigrante mirada del catolicismo apostólico y romano.  

Llena de libertades narrativas e históricas Vikingos es una serie poderosa, muy bien escrita en el mayor número de los episodios, sus líneas argumentales resultan interesantes y la mayor de las veces muy bien logradas. Los personajes evolucionan y se enfrentan a conflictos internos reales que los hacen crecer o destruirse. Grandes actuaciones y un reparto digno de series mucho más publicitadas como Juego de Tronos, Sons of Anarchy o Mad Men, el número de actuaciones memorables no se conforma con los arriba mencionados; otro puñado de personajes memorables de la serie son los extremos del cristianismo, el afligido monje Athelstan (George Blagden) capturado por Ragnar y llevado a Kattegat como esclavo y que con el tiempo logrará convertir a Ragnar al cristianismo. El violento y guerrero Obispo Heahmund (Jonathan Rhys Meyers).

Los valores de producción, la fotografía, la edición, son claro indicio de porque tuvieron que pasar casi diez años para contar toda la historia con la riqueza y fuerza con la que lo hace.

La serie fue creada por Michael Hirst, que se ha especializado en series y películas históricas como Los Tudor, Camelot y Elizabeth, la edad de oro y quien junto con Netflix ha anunciado ya un spin off de Vikingos que se situará cien años después de la serie original y se llamará Vikings: Valhalla.

publicado originalmente en roastbrief.com en enero 2021

imagen: spoilertv.com

martes, 19 de enero de 2021

Dos alemanas

Estas son dos series de jóvenes buscando respuestas y actuando desde la inconformidad y de la idea lugar común de que los jóvenes quieren cambiar al mundo.

Armando Enríquez Vázquez

Netflix estrenó en 2020 la serie alemana Biohackers, la historia de Mia (Luna Wedler) una joven que decide estudiar medicina en la universidad de Friburgo, Mia es inteligente,al parecer ambiciosa y conocedora de sus materias, demasiado centrada sobre todo en la clase de genética, desde la primera clase intenta ganar la atención de la maestra, una renombrada genetista y empresaria; La doctora Tania Lorenz (Jessica Schwarz), y para ello ante la indiferencia inicial de la profesora Mia decide seducir a su asistente el joven estudiante Jasper (Andrew Julius Tillmann),para llegar a la doctora. Jasper, cómo descubre Mia, además de trabajar como asistente de la profesora en la universidad, lleva a cabo una serie de estudios de ingeniería genética en los laboratorios de Lorenz, lo que le permite además dedicarse a los proyectos propios con los recursos de los laboratorios de Lorenz.

Mia comparte un apartamento con otros tres estudiantes; dos de ellos excéntricos jóvenes estudiantes de medicina. Uno frívolo, Ole (Sebastian Jakob Doppelbauer), preocupado por convertirse en influencer y tener millones de seguidores, por lo que hace cosas estúpidas y exageradas relacionadas con sus conocimientos médicos. La otra una nerd Chen Lu (Jing Xiang) obsesionada con crear sabores y colores en organismos vivos. La tercera roomie de Mia es una heredera de la aristocracia alemana dedica al reventón; Lotta (Caro Cult). Por su parte Jasper tiene un fiel amigo Niklas (Thomas Prenn) que se siente atraído por Mia y ella por él, a pesar de su relación con Jasper. Niklas, sin embargo, está seguro que, Mia oculta un secreto y trata de desenmascararla y descubrir su interés desmedido por el trabajo de Lenz y demostrar que usa a Jasper como un medio para llegar a su objetivo. Claro que independientemente de la obsesión por la joven, Niklas tiene razón. Mía tiene un pasado oscuro y otro nombre, Emma Engels, por eso Lenz no la relaciona con el pasado. Mia tuvo un hermano gemelo que murió durante su infancia de manera misteriosa con la participación de Lenz, además Lenz fue la responsable directa de la muerte de los padres de Mia. Lenz tiene la agenda de crear seres humanos con resistencia a ciertos tóxicos. Mia quiere conseguir los datos y archivos necesarios para poder desenmascarar a esta ambiciosa y poca ética científica y para lograrlo ha contactado a un periodista dispuesto a publicar lo que Mia encuentre. La serie tiene un buen ritmo y no se pierde en historia alternas que no le importan a nadie, todo pasa lógicamente por una razón, lo que sucede al final es una vuelta de tuerca no del todo sorpresiva pero lo suficientemente fuerte para crear el cliffhanger necesario para la segunda temporada la cual ya fue confirmada por Netflix.

Por otro lado, en noviembre de 2019 la misma Netflix estrenó la serie Somos la Ola, una historia de preparatorianos que descubren su malestar con el mundo en el que viven dominado por marcas, corporativos, corrupción y sus mayores. Mientras la clásica historia norteamericana haría que esta inconformidad fuera canalizada a través del baile, el canto o alguna otra tontería como racismo inverso. Los productores alemanes de la serie llevan a los jóvenes encabezados por Lea Herst (Louise Befort) una joven millonaria, que juega tenis, con el novio perfecto a descubrir su capacidad para retar al sistema y crear las estrategias que lo hagan de manera exitosa. La llegada de Tristan (Ludwig Simon) a la escuela cambia de manera radical al forma en que Lea concibe la vida de lujos y la arroja al activismo político, llevándola a realizar actos de resistencia civil, primero violentos e irrasionales, después pensados y con una finalidad clara.

Tristan es un joven contestario, inadaptado que inmediatamente atrae a Lea de manera intelectual y sexual. Tristan es de alguna manera lo opuesto a Lea aunque ella termine descubriendo que son lo mismo. Tristan toma rápido el papel de defensor de los indefensos y segregados del salón; un musulmán; Rahim Hadad (Mohamed Issa) acosado por los neonazis. Zazie (Michelle Barthel), una joven introvertida buleada por la clásica chica popular del salón y Hagen (Daniel Friedl) hijo de unos granjeros que perdieron todo por la contaminación de una fábrica papelera, quien además de ser menospreciado por este hecho, lo es por ser gordo. En este grupo de desadaptados y discriminados Tristan siembra la idea de la revolución, pero como en el caso de Mia en Biohackers, Tristan hijo de un diplomático y de una activista tiene un pasado oscuro y una agenda que cumplir para vengar a sus muertos. Tristan es un inconforme y rebelde que al iniciar la serie vive en un reclusorio para jóvenes criminales, del cual se le permite salir durante el día para acudir a la escuela.

La ingenuidad inicial de Lea, así como el repentino descubrimiento y conciencia de su empoderamiento la llevan a cometer a cometer errores que la pondrán sobre al borde de la cárcel primero, y después de la muerte. En la historia, a diferencia de Biohackers, las acciones de Tristan tienen consecuencias directas sobre la vida y la forma de pensar de sus amigos. Al final estas van más allá de la venganza personal para convertirse en la toma de conciencia de Lea, Hagen, Rahim, Zazie y otros que los rodean de lo que es el mundo y cada uno de ellos tomara decisiones personales que los marcaran para enfrentarlo el resto de sus vidas. La explotación que producen los sistemas de producción, la necesidad de los políticos por dividir a la gente y llenarla de odio entre diferentes sectores de la población, la policía que ejerce la fuerza, no en busca de actos de justicia y mucho menos por crear un orden armónico en la sociedad, si no como los simples gorilas que blandiendo una placa resguardan a la oligarquía violentando a los inconformes de la sociedad civil.

Biohackers, es un thriller científico, bien construido, entretenido, que por extensión nos obliga a pensar en la posible existencia de científicos patrocinados por gobiernos o empresas privadas para desarrollar seres humanos con capacidades realmente diferentes y diferenciadores que como siempre se deja ver en este tipo de narrativas son una macabra posibilidad irresponsable y azarosa de provocar que la especie humana evolucione o mute de una manera poco natural y darwiniana, como sucede ya en el mundo real con los cultivos transgénicos, sin cuestionarnos en  este momento si se trata de una evolución correcta o una manipulación maquiavélica. Somos la Ola es una serie subversiva y underground de gran fuerza con personajes que crecen a lo largo de la serie para bien o para mal. Lea a Zazie, del nacimiento del líder a la realización de una vida condenada a ser un cordero de la sociedad. La transformación de quien descubre el mundo y no lo acepta, que pasa del confort, a la ira a la acción.

Ambas series tratan de jóvenes buscando respuestas y actuando desde la inconformidad y la tan cacareada idea de que los jóvenes quieren cambiar al mundo. Y que muchos idealizan a partir de los movimientos de la década de los sesenta cuando muchos jóvenes alrededor del mundo occidental demostraron tanto en las llamadas democracias y como en los gobiernos totalitarios. Lejos del conformismo y verdades de Perogrullo, aunque construidas con esquemas clásicos del melodrama que tanto nos gusta y sin ser Dark o El perfume ambas series bien valen la pena.

Publicado en roastbrief.com.mx el 15 de septiembre de 2020

imágenes Netflix

jueves, 24 de diciembre de 2020

Símbolos… ¡No me hagan eso!



 

La serie polaca de lento desarrollo engancha poco a poco al espectador, para finalmente hacernos gritar… de enojo.

Armando Enríquez Vázquez

Nunca sobra la advertencia, zona de spoilers adelante.

Nada peor en una serie con un cliffhanger forzado para crear una segunda temporada. Eso sucede con la serie Símbolos originalmente producida por AXN en 2018 y estrenada recientemente en Netflix.

Cómo otras de las producciones de crimen del norte de Europa; Simbolos, Znaki en polaco que también significa señales, cuenta la historia de un jefe de policía de un poblado casi deshabitado, de Polonia en este caso, que debe enfrentar un asesinato que terminará por revelar el infierno que se esconde, como dice el dicho de las abuelas, en toda comunidad pequeña, así como la corrupción que vive en todos los hombres avariciosos y sin escrúpulos sin importar la nacionalidad o el lugar, enormes ciudades o diminutos poblados, que tienen el poder político o económico.

El comisario Michal Trela (Andrezj Konopka) llega a un pueblo en la región de las Montañas del Búho en el sureste de Polonia, es su castigo por su alcoholismo, la idea es que lleve una vida más tranquila y alejado de las tentaciones que tenía en Cracovia, al menos eso piensan él y sus superiores que lo han enviado como castigo, pero lo espera un crimen que sacude a la comunidad. Trela es acompañado por su hija Nina (Magdalena Zak), padre e hija viven en la posada que es propiedad de la oficial de policía Adrianna Nieradka (Helena Zujecka), subalterna de Trela y su esposo Blazej (Michal Czernecki). Justo un poco después de la llegada de Trela sucede el asesinato que recuerda a los habitantes del pueblo otro similar ocurrido 10 años antes.

La muerta es la mejor amiga de Adrianna y amante de Blazej. Trela lo sabe porque fortuitamente descubre el affair. El crimen revive en el pueblo temores e incertidumbres de antaño justo en el momento menos indicado, el pueblo está a punto de celebrar su aniversario anunciando una inversión gigantesca que llevará prosperidad al pueblo con una mina y un hotel, en los terrenos donde se encuentra el mineral se encuentra una especie de bunker donde durante la II Guerra Mundial los Nazis asesinaron y torturaron a prisioneros polacos y judíos, al mismo tiempo que intentaban desarrollar un arma especial. Lo que es ignorado en un principio tanto por el alcalde, Antoni Paszke (Miroslaw Kropielnicki), de la población como por el pseudo empresario que encabeza la iniciativa hasta que vuelan la entrada del bunker y quedan al descubierto restos humanos y objetos de los soldados alemanes que los socios deciden desaparecer pagando a los camioneros para que tiren todo en el rio cercano, ellos solo piensan hacerse ricos con la mina y el hotel, sin importarles nada más.

La constante aparición del anterior comisario, al que un joven policía con características que nos hacen sospechar que puede ser un asesino serial en ciernes, es devoto y siempre cuestiona lo que hace Trela comparándolo con el viejo policía local, tratando de averiguar cómo va la investigación, el joven policía pueblerino solo actuara en favor de Trela cuando este es sustituido por una nueva comisaria que coludida con el alcalde decide dar carpetazo al caso, en un clásico ejemplo de miedo al cambio. Otro personaje es un pastor que dirige una secta que vende a los seguidores botellas de agua bendita adulterada con anfetaminas y que resguarda la parte vergonzante de la familia del alcalde y a una idiota violenta llamada Dorota (Paulina Galazka) que pasea por el pueblo y parece ser la principal testigo de los crímenes. El impostor de clérigo maneja una granja en la que sus seguidores producen diferentes alimentos. La madre de la primera víctima es una fanática de la secta que se volcó de lleno a la religión y bebe el agua bendita a diario.

La absurda manera de deshacerse de los restos óseos y artefactos Nazi, incita a uno de los camioneros a la venta clandestina de los objetos de los alemanes y su hijo descubre los planos para un arma secreta que pueden ser muy valiosos de estar completos, el tiene una parte de los papeles y otra es descubierta por el pastor en la casa de la madre de la primera víctima.

También está presente en la serie el catolicismo ferviente de ciertos sectores de la sociedad polaca, la muerte del viejo pastor del pueblo y la llegada de otro forastero para sustituirlo deja uno de los hilos narrativos más importantes para una segunda temporada.

Finalmente, la historia de Nina Trela es una trama alterna que se une al final a la trama principal. Nina, es una adolescente que entra en la preparatoria del pueblo donde se hace amiga de la sociópata hija del alcalde Agatha Paszke (Helena Englert) que participa en peleas clandestinas y que es la clásica junior consciente del poder de su padre y gozando de la protección de él, como lo ha hecho otro hijo del alcalde que vive en la granja. Nina descubre su homosexualidad y se enamora de Agatha quien al descubrir la orientación sexual de Nina reacciona de manera violenta a la confesión de la hija del comisario.

A lo largo de ocho capítulos de la primera temporada, la serie como la vida en el pueblo tiene un ritmo lento, previsible en muchos puntos y los escritores se notan más preocupados crear hilos verosímiles o no para una segunda temporada. Algunos de los personajes y situaciones son a mi gusto totalmente gratuitas y no aportan nada a la serie. Al final no sabemos que pasara con los planos de la nave/arma, ni con las tendencias sociópatas de Agatha, mientras Nina despechada camina por la carretera antes de ser secuestrada y en lugar de solucionar algo, los guionistas y el productor deciden llevarnos a una especie de callejón sin salida al plantear una situación que en principio parece ilógica y que se vuelve frustrante porque no tiene solución hasta la siguiente temporada.

La serie polaca de lento desarrollo engancha poco a poco al espectador, para finalmente hacernos gritar… de enojo. Sigo creyendo que existen muchas series que si se quedaran en miniseries serían perfectas.

AXN estrenó ya la segunda temporada de Símbolos en Europa, por lo que será el año que entra cuando la estrene Netflix.


publicado en roastbrief.com.mx el 17 de agosto a 2020

imagen: AXN

miércoles, 12 de agosto de 2020

NOS4A2, la influencia y marca de Stephen King



Un claro homenaje de la novela de Stephen King Christine, publicada en 1983 y cuya versión cinematográfica estrenada ese mismo año y dirigida por John Carpenter, ahora con vampiros.

Armando Enríquez Vázquez

Como cada semana la advertencia; antes de adentrarse en la lectura existen spoilers en el siguiente texto. Lo recomendable es ver primero la serie y después leer.
Terminé de ver por Amazon Prime la primera temporada de la serie de AMC, NOS4A2, una manera muy milenial de escribir Nosferatu. Curiosamente la historia más que de un vampiro es la reinterpretación de otra historia ya contada en los años ochenta del siglo pasado; Christine de Stephen King y el título es un gancho de la más baja calaña.
King es, sin duda, el referente de una serie de historias perturbadoras que nos quieren hacer creer que son de terror, pero siempre he creído que son otra cosa, para bien o para mal. El mundo y personajes del King tienen que ver no con ocultismo, maldad y lo paranormal, si no con lo siniestro del alma humana. King que tiene 72 años no sólo es un prolífico escritor, si no que sin duda al desarrollar de forma tan personal y tan exitosa sus historias y su propia mitología ha influenciado a miles de otros escritores menores y alguno que otro no tan menor con su imaginación.
NOS4A2 no deja dudas de esta influencia de King. Esta serie no se trata de un payaso, el escritor de la novela, un hombre llamado Joe Hill de 47 años y evidentemente ávido lector de King, que escribió la novela homónima que da título a la serie, tomó como lugar de referencia a la infancia la Navidad. Como anécdota una novela de King y como referencia para llamar la atención el nombre de una de las más importantes historias de vampiros del cine. Aunque en la serie no haya seres de la noche que se alimentan burdamente de sangre.
Algunas cosas estan tomadas de las historias clásicas de vampiros. Así como Drácula y el propio Nosferatu de la cinta del expresionismo alemán tienen a su sirviente; Renfield. El pseudo vampiro de la serie Charlie Manx (Zachary Quinto) parece ser sólo un sirviente que lleva a cabo los deseos de su Rolls Royce que lo lleva por Estados Unidos abduciendo a niños y castigando con la muerte a sus padres. La historia no es de vampiros, es sólo una metafora sobre la pedofilia. Algo mucho menos atractivo que si se maneja como una historia de vampiros, o por lo menos para un público diferente.
Aunque Manx también tiene a su propio sirviente: Bing Partridge un inadaptado y asesino serial en ciernes que trabaja para Manx porque tiene la ilusión de entrar a la Tierra de la Navidad, aunque al final le queda claro que esto no sucederá. Bing Partridge es interpretado por el actor islandés Ólafur Darri Olafsson, quien hace el papel opuesto en las dos temporadas de la serie islandesa de Netflix Trapped, donde es un eficiente y bonachón inspector de policía. NOS4A2 no deja de ser una serie de la época; Van Helsing en la serie es una adolescente, Vic McQueen (Ashleigh Cummings) que huye de su realidad a través de un puente que construye desde su subconsciente y que pone en peligro el que el Manx tiene para llevar a los niños robados a la Tierra de la Navidad. Acompañada por una adivina Maggie Leigh (Jahkara Smith), McQueen intentará atrapar a Manx que ha raptado a un niño amigo de cada una de las protagonistas.
Pero el personaje central de la historia es el Rolls Royce, del modelo Wraith, producido por la firma automotriz entre 1938 y 1939, y que regresó a las calles con un nuevo modelo desde 2013 y se sigue produciendo. El de la serie es un modelo 1938 y es el verdadero vampiro y el vehículo que necesita Manx para abrir su puente y llegar a la Tierra de Navidad. Cualquier daño al automóvil se refleja en la condición física de Manx. Wraith significa espectro y muy específicamente al que se ve poco antes o después de la muerte del personaje en cuestión.
El homenaje por no llamarlo de otra manera es directo a la novela de Stephen King Christine, publicada en 1983 y cuya versión cinematográfica estrenada ese mismo año y dirigida por John Carpenter cuenta la historia un adolescente que compra un automóvil Plymouth Fury  (que también es un tipo de espíritu, vengativo en este caso) el carro que está poseído, a su vez posee al adolescente y se venga de sus enemigos, destruir al automóvil es destruir al joven.
Las semejanzas son demasiadas. Lo que diferencia a la cinta de la serie, no sé si suceda lo mismo en los libros, es que la serie tiene una estructura más sólida y por lo menos el personaje de Bing Patridge y la forma en que esta interpretado por el islandés Olafsson es extraordinaria. Quinto deja mucho que desear en su papel de Manx, que es sólo una mala caricatura, de una interpretación patética de un monstruo, tal vez por el exceso de maquillaje. La aparición del Manx en las diferentes secuencias no produce ninguna sensación a diferencia de Bing cuyo personaje es el único que tiene un desarrollo en la trama de la serie. Jahkara Smith tiene una actuación loable a pesar de que su personaje de pronto presenta fallas en la manera en que se escribió su arco dramático, mientras que Vic McQueen que debería ser un personaje de una fuerza espiritual y emocional excepcionales es lo suficientemente débil como para no poder evolucionar en la trama, sino simplemente sobrevive como una víctima de la que es muy difícil ser empático. Es mucho mejor el personaje de la madre de Victoria, Linda McQueen (Virginia Kull) una mujer de tal fuerza que su desmoronamiento apenas se nota en tics y vicios. Refugiada en su pragmatismo Linda McQueen evade sus decisiones de adolescencia y el pueblo mediocre y sin futuro en el que viven.

La serie cuya segunda temporada se estrenará a finales de junio, tiene algunos aciertos dentro de muchas fallas. Lo único que hay que esperar es la evolución de Bing, por lo demás la segunda entrega está cantada. Al final de la primera temporada Vic descubre estar embarazada, Manx en coma y el auto casi destruido. Adivinen que va a pasar.

publicado en roastbrief.com.mx el 11 de mayo de 2020
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martes, 9 de junio de 2020

La increíble e infinita historia de Los 100





¿Cuántas veces debes acabar con los demás para justificar tu forma de ser? La respuesta está en cada temporada de Los 100.

Armando Enríquez Vázquez.

Esta lectura está plagada de spoilers es bajo tu decisión continuar.
Justo cuando inicia la séptima temporada y final de Los 100 en la televisión abierta, vi en Netflix la sexta, de la que ya había visto hace un año los primeros capítulos, pero que el esperar semanalmente el estreno me desesperó, sobre todo para una línea argumental que era de esperar.
Si algo nos han demostrado el creador de la serie es que la trama de cada una de las temporadas es circular, la serie es una demostración del Eterno Retorno, del que tanto hablaba Nietzsche.
La serie que se estrenó en 2014 y ha sido desarrollada a lo largo de sus siete temporadas por Jason Rothenberg basado en la serie de cuatro novelas homónimas de la escritora de ciencia ficción Kass Morgan nos habla de un grupo de habitantes de La Tierra que huyen a la estación espacial cuando ellos presumen que los humanos han sido aniquilados, las necesidades lo hacen enviar a 100 jóvenes a explorar el planeta tras algunas décadas para averiguar si este es habitable y descubren que no solo es habitable sino que existen especies animales y de hombres que pueden ellos acabar para habitar de nuevo el planeta.
En el caso de la serie de televisión, las seis temporadas previas a la final tiene una estructura circular que se repite sin falla: En una sociedad más o menos estable, el cambio de una de las variantes provoca una crisis que pone en peligro su existencia y los obliga a luchar con grupos humanos diferentes al de los protagonistas y siempre de alguna manera u otra Clarke Griffin (Eliza Taylor) se encarga de aniquilarlos para reestablecer un frágil equilibrio, en el último capítulo de cada temporada se boceta lo que puede o parece ser el próximo problema en la historia de estos sobrevivientes espaciales.
En ese tenor la quinta temporada termina con la destrucción del planeta Tierra y los sobrevivientes en una nave militar con capacidad para la criogénesis y que buscará el planeta donde los últimos terrícolas podrían establecerse.
Así pues, la sexta temporada inicia con Clarke y su séquito de colaboradores y antagonistas despertando y llegando a un nuevo planeta que puede soportar vida como la conocemos, han pasado más de 200 años y en su descenso al nuevo planeta, Clarke, Bellamy (Bob Morley), el villano simpático de la serie John Murphy (Richard Hammon), Emory (Luisa de Oliveira), Echo (Tasya Teles), Charmaine Diyoza (Ivana Milicevic) y Octavia (Marie Avgeropoulos) llegan a una ciudad llamada Sanctum que está vacía, un eclipse los vuelve violentos e irracionales y al terminar el fenómeno descubren como siempre que no están solos, que el planeta se encuentra habitado por una monarquía de humanos que salieron también de la tierra muchos años antes del desastre original buscando planetas habitables y que ha aprendido a ocultarse en los momentos de los eclipses para sobrevivir. Los gobernantes los ven como invasores peligrosos hasta que descubren que Clarke es portadora de la sangre negra, llamada por los terrícolas como Nightblood. A partir de este tipo de sangre y de chips que guardan la memoria del individuo, la clase reinante de Sanctum encabezada por Rusell Lightbourne VII, lo que describe el número de cuerpos que ha ocupado, se ha perpetuado en el poder escogiendo los mejores cuerpos para ellos. Seres humanos asesinados para ser ocupados por la conciencia de un muerto, lo que es una versión moderna y futurista de The Invasion of Body Snatchers, película que aparte es uno de los grandes argumentos de la ciencia ficción y que se ha filmado en diferentes versiones a lo largo del siglo pasado y lo que va de este, empezando con la original de Don Siegel en 1956, el remake de 1978 de Philip Kaufman, mi versión favorita con Donald Sutherland, hasta la versión de 2007 estelarizada por Nicole Kidman y dirigida por James McTeigue y Oliver Hirschbiegel. La gran diferencia es que aquí la usurpación del cuerpo se lleva a cabo a través de un chip y de una forma u otra está perfectamente justificada.
Como en las temporadas anteriores, pretextando actuar en contra de algo poco ético, Clarke terminara actuando de peor manera que sus antagónicos. Una de las acciones que aplaudí de esta nueva temporada fue la muerte de la madre de Clarke, Abigail Griffin (Paige Turco) un personaje más que despreciable y al que soportamos por seis temporadas, con una de las actitudes más detestables entre los diferentes personajes que han desfilado a lo largo de la serie, pero siempre tratando de ser agradable y la figura maternal para Clarke a pesar de haber asesinado al padre de Clarke al denunciarlo al gobierno de la estación espacial y hacer que sea lanzado al espacio, esta dualidad en el personaje muy bien lograda habla de la extraordinaria capacidad histriónica de Turco.
La sexta temporada es también una vil repetición de la segunda temporada cuando los jóvenes enviados a La Tierra se encuentran con una civilización utópica, en su fachada, que habita al interior de una montaña y que para sobrevivir se aprovechan y matan a los habitantes de la superficie terrestre.
Lo increíble de esta serie es y sigue teniendo la capacidad de enganchar a la audiencia a partir de la misma historia, matizada de diferente manera, con algunos nuevos personajes y con el sacrificio de otros que se han vuelto familiares.
Se acaba de estrenar la temporada final, la cual veré en unos meses, pero ya se anuncia que CW encargó a Rothenberg el primer capítulo de la precuela que cuenta la historia anterior a la guerra que despobló el planeta y obligó a la migración a la estación espacial. Así que debemos prepararnos para que nos cuente la misma historia ad infinitum.


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jueves, 26 de marzo de 2020

Hernán; la visión de TV Azteca, History Channel y Prime Amazon.



A los mexicanos el tema de la conquista es algo que nos conflictúa. Se trata de algo que no sabemos como asumir y al parecer nunca nos ponemos de acuerdo y hasta nos molesta tocar el tema.

Armando Enríquez Vázquez

La tradición por las telenovelas y mocudramas históricos que en la televisión mexicana inició Televisa en la década de los sesenta con La Tormenta, una historia sobre Juárez, y Los Caudillos acerca de la Independencia. Fueron largas telenovelas de excelente factura y bien escritas que marcaron una época importante en la televisión mexicana, por la entrada de la historia en las salas de las casas de la clase media mexicana. Tristemente después con el avasallamiento de Emilio Azcárraga Milmo a Luis Echeverria y más tarde al PRI, Televisa produjo otras telenovelas históricas en los ochenta y noventa que, a diferencia de las primeras, resultaron intrascendentes, pretenciosas y como todo lo que se produjo en la empresa bajo su dirección: oficialista y mediocre.
En 2018, bajo la vicepresidencia del colombiano Isaac Lee en Televisa, en alianza con Amazon Prime y ya bajo el formato de series y miniseries, se logró contar de manera digna, la historia desde Palacio Nacional con sus intrigas y ambiciones, de los sucesos que desembocaron en la matanza de Tlatelolco en 1968. La extraordinaria miniserie Un Extraño Enemigo disfraza y ficcionaliza un poco la historia sobre todo a uno de los protagonistas históricos, que gracias a la magistral personificación de Daniel Giménez Cacho, es fácil descubrir que se trata Fernando Gutiérrez Barrios, el siniestro político mexicano que estuvo detrás de la inteligencia mexicana en la década de los sesenta y setenta y más tarde sería Secretario de Gobernación y Gobernador del estado de Veracruz.
Este año le tocó su turno a TV Azteca, de la mano de History Channel y Amazon Prime, que nunca había contado una ficción histórica y menos de la magnitud y las implicaciones de la historia de la Conquista. Hernán es, en el mejor sentido de la palabra, una serie ambiciosa que no exagera en sus recursos de producción, basada más en una buena pluma para contar la historia.
A los mexicanos el tema de la conquista es algo que nos conflictúa. Se trata de algo que no sabemos como asumir, el mismo presidente pretende que los españoles se disculpen por la conquista, sin darse cuenta que ese brutal encuentro entre dos civilizaciones dio como resultado nuestra patria y lo que somos todos los mexicanos con nuestros rencores y actitudes. La fundación de una nación mestiza, católica o al menos cristiana que nada o muy poco tiene que ver con los habitantes originales de la gran urbe que ocupaba el lago del Valle del Anáhuac llamada Tenochtitlan, ni con los españoles que llegaron para habitarla y en un gran número de casos quedarse a vivir en esta nueva tierra.
Abordar el tema, sin importar quien produce, implica enfrentar ojos críticos en ambos extremos de la historia y llenos de prejuicios que ven lo que quieren ver y omiten lo que no quieren ver. La serie como dije antes me parece muy bien escrita, en general bien actuada, no existen grandilocuencias, ni estridencias en esta primera entrega de 8 episodios que nos cuentan desde la llegada de Pánfilo Narváez hasta la historia hasta la Noche Triste, con sus flashbacks a la infancia y adolescencia de Cortés y de algunos de sus soldados como Bernal, en la segunda temporada que espero que haya, quiero ver algo esos flashbacks acerca de Cuauhtémoc y otros personajes mexicas. 
A pesar que la serie parece sobria y solemne, no existe una recreación de las grandes matanzas de los españoles que emulen a las series y películas norteamericanas con su rebuscado sentido de la violencia. La violencia de Hernán resulta igual o más contundente que la violencia escenificada a partir de efectos de computadora. La recreación por computadora es la ciudad de Tenochtitlan y del templo mayor que resultan impactantes y ayudan a darnos una idea del tamaño de la gran metrópoli azteca a la que llegaron los españoles.
La historia es por de más conocida y como en el caso de muchas novelas históricas, lo que importa se encuentra en la visión particular que desde el siglo XXI, tienen los creadores sobre los hechos y los protagonistas. La representación de Cortes es la de un hombre común y corriente físicamente, no es el galán que podrían haber puesto unos productores norteamericanos racistas, tampoco es la aberración sifilítica de Diego Rivera, quien jamás superó sus complejos históricos. Oscar Jaenada, un buen actor español, lleva a cabo la labor de recrear a un complejo Cortés que va más allá de la villanía que le asigna la melodramática historia oficial mexicana. En el caso de Moctezuma es la extraordinaria interpretación de Dagoberto Gama, que da una dignidad al emperador mexica que las crónicas de los mexicas no le otorgan. Xicoténcatl interpretado por Jorge Antonio Guerrero quien en la serie de Netflix Colosio interpretó a Mario Aburto, es uno de los grandes aciertos de la serie a diferencia de La Malinche y no porque la actriz Ishbel Bautista sea una mala actriz, incluso se ven grandes momentos de maestría en su actuación, pero La Malinche debió haber sido una mujer que  independientemente de su astucia, inteligencia y capacidad de manipular la situación al ser la única interprete entre dos personajes que se enfrentaban a culturas tan disímbolas y lejanas logró que se mantuvieran en lo posible términos cordiales, debió haber sido una verdadera belleza, una especie de la Cleopatra de este lado del Atlántico, que hizo a Cortés perder los caballos por ella. En Carlos Rey Emperador, la serie de RTVE, la actriz mexicana Iazua Larios que interpreta a La Malinche, es en ese sentido una mejor Malinche, independientemente de ser una extraordinaria actriz, lo que es cierto es que probablemente ya no diera la edad requerida por el personaje, pero creo que en ese sentido Benjamín Salinas pudo haber sido un poco más exhaustivo en su casting. La actuación gran femenina en Hernán es, sin lugar a dudas, la de Mabel Cadena en el papel de la Tecuelhuetzin, la hermana de Xicoténcatl y mujer tomada por Pedro de Alvarado. El odio contenido de esta noble tlaxcalteca por Moctezuma y todos los mexicas la lleva a cometer cualquier acto con tal de lograr su venganza desde la sumisión machista de Tlaxcaltecas y españoles por igual.
Me gusta la forma en que esta escrita la relación entre Cortés y Moctezuma; el respeto que Cortés tiene del Emperador mexica, la cierta empatía por él y su situación al grado de asesinarlo con ese ambiguo sentido del honor y catolicismo que muestra el personaje del conquistador español en la serie. La forma de manejar las situaciones de manera diplomática al ser consciente de su situación en desventaja y ser consciente del peligro que corre en el centro del Imperio siendo una minoría exótica.
La serie tiene una sobriedad en su producción que me recordó a Isabel y Carlos Rey Emperador de RTVE, algo que ayuda a centrarse en la trama y no en la producción. Recomiendo mucho verla, porque creo que este es la continuación de la evolución que nos permitirá ver series acerca de la historia de nuestro país de una forma totalmente diferente a la oficial. A principios del siglo Benjamín Salinas produjo y propuso la primera serie mexicana, al estilo de las norteamericanas; Drenaje Profundo, la cual se puede ver después de muchos años también por Amazon Prime.

publicado en roastbrief.com.mx el 23 de diciembre de 2019
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miércoles, 18 de diciembre de 2019

Mayas sobre ruedas



Mayans MC tiene un par de giros de tuerca muy sorpresivos, otros no tanto y hasta se podría decir que bastante predecibles, pero tiene también una serie de posturas ideológicas muy claras.


Armando Enríquez Vázquez

Durante siete temporadas (2008 - 2014) Kurt Sutter demostró con Sons of Anarchy su talento al crear una de las mejores series de televisión en lo que va del siglo, con las actuaciones extraordinarias de Katey Sagal en el papel de Gemma Teller la matriarca de armas tomar de un club de motociclistas llamado Hijos de la Anarquía que tiene su sede en el centro del estado de California, Charlie Hunnam interpretando a su hijo Jackson Jax Teller que intenta sacar al club de las actividades ilegales mientras se empeña en descubrir la verdad acerca de la muerte de su padre líder y uno de los fundadores del grupo. El gran Ron Perlman como Clay Morrow el hombre que ocupó el lugar del padre de Jax en el Club y en la cama familiar. Sons of Anarchy es la versión en motocicleta de McBeth. Sons of Anarchy fue producida por Fox/FX
Después del gran éxito de la serie y mientras se grababa la temporada final, mucho se especuló sobre si habría una precuela, una secuela o un spinoff de la misma. Todos estos rumores fueron acallados cuando Sutter anunció su nueva serie The Bastard Executioner estrenada en 2015, sobre un verdugo en Gales durante la Edad Media. La serie resultó un verdadero fracaso. Sutter creó una historia en la Edad Media sustituyendo motociclistas por rebeldes ocultos y señores feudales.
Tres años tardó Sutter en retomar una idea del universo de Sons of Anarchy; un spin off llamado Mayans MC, producida también por FX. Mayans MC es un club de motociclistas de origen mexicano. La historia sucede 4 años después del final de Sons of Anarchy en la ficticia ciudad fronteriza de Santo Padre y con esta historia Sutter demuestra que las historias de motociclistas son las que mejor le van. Sutter se mueve como pez en el agua al mostrarnos las entrañas de los clubes de motociclismo y si bien existen muchas cosas que son idénticas, pero tropicalizadas, a las de Sons of Anarchy, la historia está lejos de ser similar. Plantea una realidad totalmente diferente y más cercana al espectador latinoamericano y en específico al mexicano de la frontera norte. En esta ocasión los bandos no sólo son un club de motociclistas, la policía, el gobierno federal de Estados Unidos y el Crimen organizado, en esta ocasión se incluye a un grupo insurgente que se mueve en las serranías de la frontera y que es la voz de los huérfanos de la guerra de narcotráfico de nuestro país, encabezada por una joven a la que sólo se conoce como Adelita (Carla Baratta). La historia de Mayans MC se centra en los hermanos Ezekiel, “EZ”, Reyes (JD Pardo) y Ángel Reyes (Clayton Cárdenas) ambos miembros de los Mayans MC a diferentes niveles, mientras Ángel es un miembro ya hecho del club, EZ es apenas un candidato a ser miembro del club por lo que es el encargado de hacer la mayor parte de las tareas menores y tediosas para poder ganarse su lugar. La historia de EZ no es así de sencilla; acaba de salir de la cárcel tras haber cumplido parte de su condena por asesinar de manera involuntaria a un policía, pero esa libertad no ha sido gratuita, EZ ha tenido que hacer un trato con el FBI para integrarse a los Mayans y poder conseguir toda la información acerca de Miguel Galindo (Danny Pino), cabeza de uno de los más poderosos cárteles de narcotráfico mexicano. Para cerrar un círculo melodramático la esposa de Galindo, Emily (Sarah Bolger), era novia de EZ antes de que este fuera a la cárcel y su papel puede entenderse como el de una Gemma Teller en formación. Felipe (Edward James Olmos), padre de los Reyes y dueño de una carnicería, es un hombre que ama a sus dos hijos y es capaz de hacer muchas cosas por defenderlos, además de ocultar un oscuro pasado y el agente del FBI con el que EZ tiene el trato es su primo Kevin Jimenez (Maurice Compte).
Como en el caso de Sons of Anarchy, la nueva serie lleva el nombre del club de motociclistas. Mayans MC retoma el universo de Sons of Anarchy, al contar la historia de uno de los clubs antagónicos en un principio y después aliado al de Teller. Esto le da libertad a Sutter de meter a los motociclistas del Centro de California en diferentes situaciones, le permite la aparición de personajes de la primera serie y en el caso de uno de ellos; el manco onanista compulsivo Chucky (Michael Ornstein) incorporarlo entre los personajes de la serie, así como al extravagante y desalmado fiscal de distrito Lincoln Potter (Ray McKinnon).
Mayans MC tiene un par de giros de tuerca muy sorpresivos, otros no tanto y hasta se podría decir que bastante predecibles, pero tiene también una serie de posturas ideológicas muy claras. Tres meses antes de haber el cambio de presidente en México, uno de los personajes de la serie ya auguraba que la llegada de López Obrador, no implicaba ningún cambio en materia de narcotráfico y de cárteles en México, esta semana que vi la serie esta frase resonó dolorosamente en mi interior, por lo transparente que resultan nuestros políticos incluso para los extranjeros, pero no para los fanáticos que los apoyan sin analizar nada. De la misma manera la serie hace referencias claras y despectivas a Trump y su política fronteriza.
Otra de las cosas que son de llamar la atención de Mayans MC es que una gran parte, calculo que entre el 30 y el 35% de la serie esta hablada en español, lo que no sé qué tan bien la coloque en el mercado norteamericano de la era Trump. Desgraciadamente algo que le resta veracidad a la serie es la decisión de utilizar actrices y actores venezolanos, dominicanos y con otros acentos latinoamericanos para sustituir acentos del norte de México y del sur de Estados Unidos. Esto hace una diferencia que muestra menor calidad y cuidado en el casting que otras series situadas en la frontera de México con Estados Unidos, como The Bridge de FX también, franquicia de la extraordinaria serie sueca-danesa Broen/Bron, donde el papel protagónico del policía mexicano es Bruno Bichir o como en Tijuana de Netflix donde Damián Alcázar, Claudette Maillé, Roberto Sosa interpretan a mexicanos de la frontera con los acentos correctos.
A principios de septiembre iniciará la segunda temporada de la serie, el trabajo que Sutter debió haber hecho para salvar la serie y lograr una tercera temporada puede ser muy atractivo, es necesario que Sutter se separe totalmente del formato Sons of Anarchy para terminar de crear la personalidad de Mayans MC. Al final de la primera temporada el rigor de Sutter en sus guiones, la clara idea de hacia dónde va y en donde terminan sus series y el amor por Sons of Anarchy le permiten crear un cliffhanger lo demasiado poderoso para que los amantes de la primera serie se acerquen a ver Mayans MC. Está claro que esta nueva temporada se puede convertir en una mayor participación del club de motociclistas del centro de California a la serie y darle un giro muy interesante, siempre y cuando no sea un pretexto para volver Mayans MC una extensión de Sons of Anarchy. Los nuevos personajes y situaciones están ya planteadas.

publicado en roastbrief.com.mx el 14 de agosto de 2019
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miércoles, 27 de noviembre de 2019

La felicidad es un unicornio azul imaginario.



Happy! En su segunda temporada confirma su efectividad a partir de una farsa delirada. lo políticamente incorrecto y del splatter. 

Armando Enríquez Vázquez

De vez en siempre es importante romper con el mundo ideal, maniqueo y manipulador al estilo Disney o Barbie para regresar a historias donde delirar, eliminar lo políticamente correcto es regresar a ver ese mundo que cada día más gente se niega a ver a pesar de encontrarlo en cada una de las portadas de los diarios, en las pantallas de una televisión amarillista disfrazada de informativa. Reírnos de los otros, de la tragedia exagerada y permitir que la farsa llevada a los limites más extraños se convierta cada vez más en una una parte esencial de nuestra vida para enfrentar ese mundo maniqueo y aséptico con el que ilusamente muchos sueñan o quieren hacernos pensar como ideal.
En los últimos años se han producido series basadas en novelas gráficas cercanas al teatro del absurdo, a los poetas malditos y a la más grotesca farsa de las vanguardias de fines del siglo pasado. Novelas gráficas surgidas de pumas y dibujantes de gran calidad. Estas series son también herederas del cine Gore y del Splatter tan desdeñado por las buenas conciencias. Preacher es un buen ejemplo de esto, aunque la temporada 3 se haya vuelto excesivamente lenta y sin avance hasta los últimos dos episodios, se exagera este ejercicio de farsa olvidando la trama y la narrativa de la serie.
No sucede lo mismo con Happy! Una serie que no tiene pierde en sus dos temporadas que se complementan o más mejor dicho cuentan una historia redonda.
Nick Sax, (Christopher Meloni) el peor cliché de policía despreciable que podamos imaginar; corrupto, soplón, adicto, maltratador de personas, torturador es el protagonista de la serie. En el primer episodio de la primera temporada, estrenada a finales de 2017, esta joyita de policía y ser humano, después de morir por unos instantes descubre que tiene una hija y que esta niña de nombre Hailey (Bryce Lorenzo) acaba de ser secuestrada en pleno espectáculo infantil navideño en un parque de la ciudad. La noticia no se la da la madre de la niña, Amanda Hanssen (Medina Senghore), una prostituta con la que en algún momento Sax intentó llevar una vida normal en común. Tampoco se entera de ello por boca de un colega, Nick ya no tiene a ninguno en la policía. La noticia se la da Happy (Patton Oswalt). Claro que Nick tiene muchas objeciones para creer a Happy, pero la primera, más obvia y más importante es que Happy es un unicornio azul, a eso hay que añadirle que asegura ser el amigo imaginario de Hailey. Después de asesinatos persecuciones Nick logra salvar a Hailey de las manos de perverso Santa Claus que se encarga de hacer una lobotomía a los niños para que nunca crezcan. Nick acaba también acaba con una red de traficantes de niños y pederastas encabezada por un poderoso y muy popular conductor de programas infantiles llamado Sonny Shine (Christopher Fitzgerald) que además dirige otro grupo, una especie de secta sexual dedicada a las orgías de la que Amanda es víctima mientras busca a su hija, esto me recuerda a alguien que se las quiere seguir dando de cantante después de delitos similares que cometió ella y su pareja que los pusieron tras las rejas en Brasil, y me lo recuerda por que al inicio de la segunda temporada Sonny Shine vive fuera de las rejas y contactándose con  personajes muy importantes como el Papa y tratando de crear una nueva fecha de importancia mercadológica que él espera que sea la Pascua.
La segunda temporada tiene a Nick trabajando como taxista, a Amanda luchando por eliminar ese momento traumático de la temporada anterior, los más confundidos de los personajes son Hailey que lucha por equilibrar el descubrimiento de su padre, su profesión, su forma de ser y su propia experiencia con los criminales de la primera temporada con la normalidad que presumen vivir sus compañeras de escuela. Y Happy que se ha vuelto invisible para la niña por la madurez y su confrontación brutal con la realidad, ahora el único que puede ver al unicornio azul es el ex detective, viviendo su triste realidad e intentando ser algo que no es: un padre.
Las aventuras con miembros de diferentes grupos criminales, la desquiciada mente de Smoothie (Patrick Fischler) quien sobrevive a las balas de Nick Sax y su antagonista la detective Meredith McCarty (Lili Mirojnick) a la que traicionó en el pasado, para vengarse de Nick tratando de proteger a Hailey.
La desvergüenza, el mal gusto y las obsesiones y perversiones sexuales de Sonny Shine, junto con la irreverencia rayando en la vulgaridad con la que esta escrita la serie y sus secuencias se complementan y nos obligan a la terrible reflexión sobre la sociedad contemporánea de consumo y los grupos de poder que son intocables en sus perversiones y sus acciones hedonistas y egoístas que afectan de manera directa al resto de la sociedad. Donde para ellos la vida no vale nada. La premisa de la violencia física contra la violencia de los grupos del poder, hace que Happy! sea realmente una serie subversiva y de contracultura.
Happy! En su segunda temporada confirma su efectividad a partir de una farsa delirada y del splatter. Si es muy claro que esta serie no es apta para todos y no tiene que ver con un asunto de madurez o alguna de esas tonterías, es un asunto de gustos torcidos, hay quienes prefieren historias igual de siniestras disfrazadas y que son sólo malas y maniqueas producciones, como por ejemplo dos de las principales series mexicanas para Netflix; La Casa de la Flores y el Biopic de Luis Miguel que tienen un éxito de pena ajena.
El cuestionamiento final de Happy!  tiene que ver como en la premisa de Preacher : ¿Acaso Dios ha abandonado a la humanidad o no será todo lo contrario?
La novela Gráfica fue escrita por Grant Morrison e ilustrada por Darick Robertson y consta de 4 entregas, Syfy que fue la encargada de producir la serie creada por Morrison y Brian Taylor y 8 capítulos fueron dirigidos por Robertson. Los fanáticos de la serie le han pedido a Netflix que la retome para su tercera temporada, pero no hay respuesta aún.

publicado en roastbrief.com,mx el 29 de julio de 2019
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viernes, 25 de octubre de 2019

Si te veo con otra te mato.



Killing Eve que sorprendió de grata manera a los televidentes el año pasado con una interesante temporada llena de emociones, regresó este año recargada con su humor negro y su cinismo

Armando Enríquez Vázquez

La segunda temporada de la premiada Killing Eve, inicia treinta segundos después de terminada la primera, cuando Villanelle (Jodie Comer) ha desaparecido del cuarto donde Eve Polastri (Sandra Oh) la apuñaló. Ambas tienen que huir antes de que el equipo de limpieza enviado por Los Doce, un organismo típico de toda teoría de conspiración de un caos mundial y para el cual trabajaba la asesina rusa, las elimine. Así con la incertidumbre de Eve y la certeza de Villanelle comienza el baile de la seducción y la cacería entre ambas mujeres.
Killing Eve, Producida por BBC América, que sorprendió de grata manera a los televidentes el año pasado con una interesante temporada llena de emociones, regresó este año recargada con su humor negro y su cinismo. Killing Eve, es la nueva estrella de la cadena después de Orphan Black. La segunda temporada, al igual que la primera, sólo tiene un pero: el capítulo final que los escritores no alcanzaron a resolver con la misma inteligencia que el resto de la temporada, dejando un Cliffhanger muy débil y previsible. Sobre todo, porque antes de concluir la segunda temporada se había confirmado ya que BBC América había firmado la tercera temporada.
Al igual que Orphan Black en sus primeras temporadas, Killing Eve se sostiene gracias a una pluma muy inteligente, llena de ironía, humor negro, así como una serie de actrices que son el pilar de la serie: Jodie Comer Y Sandra Oh, ambas ganadoras de diversos premios en Estados Unidos e Inglaterra por sus interpretaciones de Villanelle y Eve Polastri. La serie fue galardonada en Inglaterra como la mejor serie del año pasado. Los actores de reparto que acompañan a Comer y Oh son el perfecto acompañamiento para el par de actrices; Fiona Shaw que interpreta a Carolyn Martens, la veterana espía del MI6 bajo cuyas órdenes actúan Polastri y su equipo, Kim Bodnia que encarna a Konstantin el espía ruso miembro de los 12 y ex jefe de Villanelle, Owen McDonell quien da vida a Niko Polastri el esposo de Eve, quien se ve envuelto en un cambio de vida al que no sabe si debe o puede adaptarse y cómo hacerlo de una manera educada, correcta y comprensiva que no ofenda a Eve, a pesar de que la vorágine entre asesinatos y giros de tuerca que siguen haciendo de Eve una persona diferente de la calmada esposa con la que Niko inició la serie el año pasado y que de manera incomprensible, gracias a esta nueva personalidad, se lo está llevando entre las patas.
Cinismo y pragmatismo se encuentran en la superficie y fondo quienes la rodean, de las situaciones en un universo que aun resulta incomprensible para Eve que por otro lado sigue siendo la mejor analista de la personalidad de sicópatas a la que puede tener acceso Carolyn, lo que no significa que a los ojos de la cínica veterana de la Guerra Fría Eve puede ser sacrificable.
La aparición de una nueva asesina a sueldo. La agilidad mental de Eve y su nuevo equipo buscan descubrirla e incluso Eve invita a Villanelle a descubrir la verdad detrás de esta otra asesina.
La serie como buena serie de espionaje no deja de tener sus giros y sus traiciones, sus desencuentros y sus querencias, y aunque el crimen central resulta obvio desde la primera entrevista de los personajes en cuestión, la verdadera e importante trama es lo que sucede y pasa por las mentes y corazones de Eve y Villanelle.
Villanelle ama a Eve, Eve ama a Villanelle y en ese sentimiento que surge de querer sentir lo que sucede en la mente y en el cuerpo de sus antagonistas, las dos mujeres juegan a las escondidas y se buscan sin querer admitirlo frente a otros. Si Villanelle mata a diestra y siniestra para demostrarle a Eve que aun esta viva. Eve busca señales en los crímenes que le aseguren que la rusa esta viva. Para la rusa la inglesa es la única razón para no acabar con todo a su alrededor como respuesta al aburrimiento, para la británica es asomarse al abismo y perder su marco ordenado y burocrático en su trabajo y en un matrimonio que cada día es más rutina. Sólo cuando se encuentran cara a cara se atreven a confesarlo o en el peor de los casos a negarlo con las consecuencias correspondientes.  
Eve y Villanelle han ido más allá de la identificación entre víctima y perseguidor, o del mimetismo de los opuestos, viven una obsesión amorosa que lleva a los celos de ambas en diferentes escenas, con reacciones en diferentes tonos de contención que dirige a la secuencia de rompimiento feroz al final de la temporada.
Los Doce no dejan tampoco en paz a Villanelle y forman parte de la ecuación final de la temporada. Con un episodio final que construye su tensión de manera impecable y provocativa para el espectador, para tristemente en los últimos minutos desinflarse como un globo que se desamarra.
Aun así, esperamos la tercera temporada de la serie para ver a Eve levantarse de su muerte, para enfrentar de nueva cuenta a su enamorada y amor Villanelle, para ver lo que una Villanelle despechada puede llegar a hacer cuando ya nada importa ni tiene sentido. Killing Eve es sin duda una de las mejores ofertas en cuanto a series ahora que creemos que la pantalla ha quedado vacía.

publicado en roastbrief.com.mx el 10 de junio de 2019
imagen: BBC America