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viernes, 3 de enero de 2020

Mindhunter segunda temporada. ¿Por qué?



La serie aún tiene grandes momentos en esta segunda temporada, desgraciadamente hay momentos de gran desperdicio en la narrativa y de historias secundarias de telenovela.

Armando Enríquez Vázquez

No cabe duda que una de las series más inteligentes estrenadas en Netflix durante 2017 fue Mindhunter y tristemente en su segunda temporada comienza a desvanecerse entre esa serie inteligente y una verdadera estupidez que nada tiene que ver con la premisa inicial que es recrear de manera ficticia los esfuerzos de un grupo de agentes del FBI por crear una nueva área de la agencia que pueda dedicarse a perfilar y entender la mente de los asesinos seriales. Las dificultades y la complejidad y similitudes entre los protagonistas en ambos lados de la serie.
Y es qué a pesar de centrarse en el caso de los asesinatos de niños negros en Atlanta a finales de la década de los setenta y principios de los ochenta, un caso real que paralizó aquella ciudad de Estados Unidos y que como se muestra en la serie sus políticos fueron capaces de negar todo en aras del crecimiento económico de la ciudad y de los intereses político- electorales de las mediocres y sesgadas autoridades. En medio de la historia a los productores y escritores de la serie se les ocurrió perder tiempo e interés con una trama telenovelesca, muy simplona y lugar común de quien no sabe que más hacer con los guiones, acerca de la posibilidad de que el hijo del agente Bill Tench (Holt McCallany) sea un asesino en potencia. Desde el guiño perogrullesco del cuerpo encontrado en una de las casas que Nancy Tench (Stacey Roca) esta vendiendo, uno comienza a sospechar que algo está podrido en Dinamarca y comienza a sentir calambres en el estómago pues algo pésimo puede suceder para la serie y, sí, así es. Los escritores de la serie nos ensartan un hilo argumental que no tenía ningún caso introducir y que más allá de aportar a la serie, entorpece la trama.
Si extirpamos toda esa trama narrativa de la serie lo que sería como dos capítulos menos en tiempo, la serie se desarrolla con el mismo ritmo de la primera parte, un ritmo que nada tiene que ver con las series policiacas norteamericanas, siempre acostumbradas a soluciones demasiado fáciles y que restauran el equilibrio del universo.
El desarrollo del caso en Atlanta, los hilos entre la política local, las fuerzas del orden de una ciudad en su mayoría negra pero con una presencia real y atemorizante del Klux Kux Klan, la atrevida idea de que exista asesino serial negro y que no se trate de un acto más de racismo en un país donde hasta hoy se vive la discriminación dirigida desde la misma presidencia de la nación, una vez más nos pone en la línea de las principales dificultades que Bill Tench y su compañero Holden Ford (Jonathan Groff) tienen antes de poder siquiera hacer su trabajo.
La serie aún tiene grandes momentos en esta segunda temporada; La entrevista con Charles Manson (Damon Harriman), el reencuentro del agente Ford con el asesino Ed Kemper (Cameron Britton) después de la crisis nerviosa que sufre Ford tras el abrazo de Kemper al final de la primera temporada. El intento de entrevista que llevan a cabo la doctora Wendy Carr (Ana Torv) y Gregg Smith (Joe Tuttle) en la cual el segundo demuestra su incompetencia al momento de realizar la entrevista con un criminal, mientras Carr tiene que tomar las riendas y arriesgarse a conseguir respuestas, ofreciendo información acerca de si misma y su lesbianismo, algo que tanto Smith como el nuevo jefe de la unidad el Director Gunn (Michael Cerveris) creen que es una estrategia de Carr. Así como la secuencia de despedida entre las dos amantes Carr y la cantinera Kay Manz (Laureen Glazier) que nos muestra la fuerza de la doctora y su determinación o la Secuencia de Holden Ford felicitando a su ex jefe el asistente de la dirección Shepard (Cotter Smith) por su jubilación, sólo para enterarse que lo han despedido de una manera muy política por la forma en que Ford llevó a cabo sus entrevistas.

La serie podría haber tenido una gran segunda temporada sin el melodrama y el desperdicio de tiempo para las audiencias que esperábamos mayor rigor en el desarrollo de una serie que había iniciado tan bien. Se habla ya de una tercera temporada, esperemos que desde el primer capítulo la serie recobre el rumbo y dejemos a la familia de Tench, como una serie de secuencias que sirvan de descanso a la tensión y fuerza de la narrativa principal y que se deshaga el daño hecho a la serie en esta segunda temporada.

publicado en roastbrief,com.mx el 26 de agosto de 2019.
imagen Netflix

viernes, 25 de octubre de 2019

Si te veo con otra te mato.



Killing Eve que sorprendió de grata manera a los televidentes el año pasado con una interesante temporada llena de emociones, regresó este año recargada con su humor negro y su cinismo

Armando Enríquez Vázquez

La segunda temporada de la premiada Killing Eve, inicia treinta segundos después de terminada la primera, cuando Villanelle (Jodie Comer) ha desaparecido del cuarto donde Eve Polastri (Sandra Oh) la apuñaló. Ambas tienen que huir antes de que el equipo de limpieza enviado por Los Doce, un organismo típico de toda teoría de conspiración de un caos mundial y para el cual trabajaba la asesina rusa, las elimine. Así con la incertidumbre de Eve y la certeza de Villanelle comienza el baile de la seducción y la cacería entre ambas mujeres.
Killing Eve, Producida por BBC América, que sorprendió de grata manera a los televidentes el año pasado con una interesante temporada llena de emociones, regresó este año recargada con su humor negro y su cinismo. Killing Eve, es la nueva estrella de la cadena después de Orphan Black. La segunda temporada, al igual que la primera, sólo tiene un pero: el capítulo final que los escritores no alcanzaron a resolver con la misma inteligencia que el resto de la temporada, dejando un Cliffhanger muy débil y previsible. Sobre todo, porque antes de concluir la segunda temporada se había confirmado ya que BBC América había firmado la tercera temporada.
Al igual que Orphan Black en sus primeras temporadas, Killing Eve se sostiene gracias a una pluma muy inteligente, llena de ironía, humor negro, así como una serie de actrices que son el pilar de la serie: Jodie Comer Y Sandra Oh, ambas ganadoras de diversos premios en Estados Unidos e Inglaterra por sus interpretaciones de Villanelle y Eve Polastri. La serie fue galardonada en Inglaterra como la mejor serie del año pasado. Los actores de reparto que acompañan a Comer y Oh son el perfecto acompañamiento para el par de actrices; Fiona Shaw que interpreta a Carolyn Martens, la veterana espía del MI6 bajo cuyas órdenes actúan Polastri y su equipo, Kim Bodnia que encarna a Konstantin el espía ruso miembro de los 12 y ex jefe de Villanelle, Owen McDonell quien da vida a Niko Polastri el esposo de Eve, quien se ve envuelto en un cambio de vida al que no sabe si debe o puede adaptarse y cómo hacerlo de una manera educada, correcta y comprensiva que no ofenda a Eve, a pesar de que la vorágine entre asesinatos y giros de tuerca que siguen haciendo de Eve una persona diferente de la calmada esposa con la que Niko inició la serie el año pasado y que de manera incomprensible, gracias a esta nueva personalidad, se lo está llevando entre las patas.
Cinismo y pragmatismo se encuentran en la superficie y fondo quienes la rodean, de las situaciones en un universo que aun resulta incomprensible para Eve que por otro lado sigue siendo la mejor analista de la personalidad de sicópatas a la que puede tener acceso Carolyn, lo que no significa que a los ojos de la cínica veterana de la Guerra Fría Eve puede ser sacrificable.
La aparición de una nueva asesina a sueldo. La agilidad mental de Eve y su nuevo equipo buscan descubrirla e incluso Eve invita a Villanelle a descubrir la verdad detrás de esta otra asesina.
La serie como buena serie de espionaje no deja de tener sus giros y sus traiciones, sus desencuentros y sus querencias, y aunque el crimen central resulta obvio desde la primera entrevista de los personajes en cuestión, la verdadera e importante trama es lo que sucede y pasa por las mentes y corazones de Eve y Villanelle.
Villanelle ama a Eve, Eve ama a Villanelle y en ese sentimiento que surge de querer sentir lo que sucede en la mente y en el cuerpo de sus antagonistas, las dos mujeres juegan a las escondidas y se buscan sin querer admitirlo frente a otros. Si Villanelle mata a diestra y siniestra para demostrarle a Eve que aun esta viva. Eve busca señales en los crímenes que le aseguren que la rusa esta viva. Para la rusa la inglesa es la única razón para no acabar con todo a su alrededor como respuesta al aburrimiento, para la británica es asomarse al abismo y perder su marco ordenado y burocrático en su trabajo y en un matrimonio que cada día es más rutina. Sólo cuando se encuentran cara a cara se atreven a confesarlo o en el peor de los casos a negarlo con las consecuencias correspondientes.  
Eve y Villanelle han ido más allá de la identificación entre víctima y perseguidor, o del mimetismo de los opuestos, viven una obsesión amorosa que lleva a los celos de ambas en diferentes escenas, con reacciones en diferentes tonos de contención que dirige a la secuencia de rompimiento feroz al final de la temporada.
Los Doce no dejan tampoco en paz a Villanelle y forman parte de la ecuación final de la temporada. Con un episodio final que construye su tensión de manera impecable y provocativa para el espectador, para tristemente en los últimos minutos desinflarse como un globo que se desamarra.
Aun así, esperamos la tercera temporada de la serie para ver a Eve levantarse de su muerte, para enfrentar de nueva cuenta a su enamorada y amor Villanelle, para ver lo que una Villanelle despechada puede llegar a hacer cuando ya nada importa ni tiene sentido. Killing Eve es sin duda una de las mejores ofertas en cuanto a series ahora que creemos que la pantalla ha quedado vacía.

publicado en roastbrief.com.mx el 10 de junio de 2019
imagen: BBC America