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lunes, 10 de junio de 2024

Una forma siniestra de parafrasear a Kieslowsky.

 


Una nueva película de Netflix oscura, siniestra y despiadada nos recuerda únicamente por su título a otro cineasta polaco.

Armando Enríquez Vázquez

Entre 1993 y 1994 se estrenó la trilogía del cineasta polaco Kristof Kieslowski. Haciendo referencia a la bandera francesa las cintas se titulan: Azul, Blanco y Rojo.

Los colores del mal: Rojo es un estreno de Netflix. La cinta polaca me recordó la obra de Kieslowski, aunque sólo la nacionalidad del director y el rojo del título son dos puntos en común de estas obras. Y el nombre que no sé si hace alusión a Kieslowski aunado al hecho de la nacionalidad polaca de la película fueron en esta ocasión lo que me llevo a verla. Sin trailer, ni poster que a veces resultan el gancho, mas de una vez tramposo y mañoso.

El director Adrian Panek ha logrado una cinta siniestra que sólo invita a buscar las novelas de Malgorzata Oliwia Sobczak, que aun no son traducidas al español y que sin duda tras el estreno de la película en Netflix provocará su difusión en diversos idiomas. Las novelas cuatro hasta la fecha; rojo,negro, blanco y amarillo que acaba de publicarse este año.

Las novelas y la serie están protagonizadas por el investigador Leopold Bilski y la jueza Helena Bogucka, quienes se unen al inicio de la saga porque la victima del crimen que investiga Bilski es la hija de Bogucka; Mónica.

Mónica pertenece a la clase alta de la sociedad polaca, su padre un afamado abogado y su madre jueza en el sistema judicial de aquel país, pero ella hija única se siente relegada y se dedica como a la vida de los excesos. Trabaja en la barra de un antro popular entre la juventud y propiedad de la mafia.

Su cuerpo desnudo y con los labios cercenados aparece a la orilla del Báltico. La acción sucede en el área metropolitana formada por las ciudades de Gdansk, Gdynia y Sopot, conocida popularmente como Triciudad,

A lo largo de esta muy bien lograda cinta, descubriremos no sólo las razones detrás de la muerte de Mónica, si el habitual mundo de corrupción legal e ilegal de este tipo de cintas.


Con actuaciones bastante aceptables destacando la de los protagonistas; Jakub Gierszal, Bilski. Maja Ostaszweska, Helena Bogucka y Zofia Jastrzebska, Mónica Bogucka. Junto a un elenco que los acompaña muy bien, resalta la actuación de Jan Wieteska quien interpreta a Mario Dubiela, el mejor amigo de Mónica, que con tan solo unas miradas dice más que con un monologo. El guión de Lukasz M. Maciejewski, Adrian Panek y la autora de la novela resulta muy bueno y la capacidad y visión para dejar la historia en una película de poco menos de 2 horas en lugar de haber escogido el formato de serie o miniserie, lo cual resultó correcto, así como la extraordinaria dirección de Panek hacen que Los colores del mal: Rojo, sea una película que vale la pena ver en más de una ocasión y dejarse abrumar con su perturbadora y siniestra anécdota y la propuesta visual alrededor de la misma.

Esta vez evité los spoilers porque Los colores del mal: rojo merece verse con los ojos vírgenes de un espectador que llega como lo hacíamos en antaño al cine atraído por el simple nombre de la cinta.

sábado, 18 de mayo de 2024

De jardines, redención y venganza.

 


La más reciente cinta de Paul Schrader de muestra la fuerza que aun tiene el guionista y director en sus argumentos.

Armando Enríquez Vázquez

Cuando hablamos de Taxi Driver todo mundo recuerda a Martin Scorsese y a Robert De Niro, lo mismo sucede si hablamos del Toro salvaje. La mayoría olvida que la base de ambas cintas se encuentra en los extraordinarios guiones de Paul Schrader.

De hecho Taxi Driver fue el segundo guión de este talentoso guionista y director, que en 1978 hizo su debut como director de la cinta Blue Collar estelarizada por Richard Pryor, Harvey Keitel y Yaphet Kotto.

Las colaboraciones con Scorsese no cesaron y a Schrader debemos guiones tan memorables como la adaptación de la novela La última tentación de Cristo o la muy oscura Vidas al límite que poca gente recuerda a pesar de ser extraordinaria. En su carrera como director, Schrader ha dirigido películas tan memorables como American Gigolo, el remake de Cat People, The Card Counter, Dying of the Light,

Su más reciente cinta El maestro jardinero, de 2022, acaba de llegar a las pantallas nacionales. Estelarizada por Joel Edgerton, Sigourney Weaver y Quintessa Swindle.

Los jardines, su organización, el significado de las plantas y la convivencia entre ellas parecen ser la esencia de la vida de Narvel Roth (Joel Edgerton) el maestro jardinero de la finca propiedad de Norma Haverhill (Sigourney Weaver) y anualmente preparan una exhibición subasta que recauda fondos para la finca y para su dueña.  Al iniciar la cinta esta comenzando la temporada para plantar y crear el jardín de ese año.

Narvel esta organizando al personal y desarrollando los preparativos. La llegada de la sobrina casi desconocida de Norma, Maya Core, una joven de color hija de la hermana de Norma quien abandono a la familia por “malas compañías” y quien muere víctima de sus adicción, dejando a su hija a merced de su esposo, otro adicto y de esta forma se creó un círculo vicioso en el que Maya es otra víctima.

Acepta el trabajo que le ofrece la tía, aunque todo es a través de Narvel. Lejos de ser una historia costumbrista de superación, El maestro jardinero esta llena de secretos y de una violencia que yace lista para estallar cuando Narvel siente que su circulo de afinidades esta en peligro.

Una historia de amores sin compromisos y de celos destructores.

Narvel con un pasado supremacista, una traición, una condena penal condonada por el programa de testigos protegidos,habrá de enfrentar el enamoramiento y el amor interracial, mientras Maya enfrentara la realidad de un amor que parece imposible ética y moralmente, un triángulo amoroso castastrófico.

El personaje de Narvel recuerda a otros personajes escritos por Schrader incluido Travis Brickle, el protagonista de Taxi Driver, introspectivo, contenido y violento. La forma en que Narvel responde a los que amenazan lo que ama y lo que quiere, no resulta sorpresivo, es más estamos esperando el estallido, lo que sorprende es que los años lo han vuelto precavido y su violencia es tremenda pero contenida.

La cinta es una obra de madurez del director y escritor, una nueva reflexión sobre la vida, la redención y la impronta del pasado. Vale la pena de verse. En 2022 El maestro jardinero se presentó en Bienal de cine de Venecia fuera de competencia.


publicado tambien en charlacualqueira.wordpress.com

jueves, 2 de septiembre de 2021

Margaritas y serpientes




Nada es más perturbador que la normalidad. Esa es la premisa común a dos series de reciente estreno en Netflix.

Armando Enríquez Vázquez

Tanto la segunda temporada de la española El Aroma de las Margaritas (O sabor das margaridas) por un lado y por el otro de la inglesa La Serpiente resultan serie muy perturbadoras, no sólo por los temas que tratan, sino por ese contexto tan siniestro que la normalidad siempre da a una vida clandestina e ilícita.

El Aroma de las Margaritas está en su segunda temporada. Es serie una creada por la televisión de Galicia y hablada en gallego, narra la historia de una guardia civil interpretada por la actriz María Mera, que llega a una población gallega para investigar la desaparición de una joven, todo apunta a una red de trata de blancas, pederastia y prostitución que involucra a personajes poderosos y con buena imagen en la sociedad. De la misma forma la guardia tiene un secreto y una secreta razón para investigar el caso sin importar las acciones que tenga que tomar y las consecuencias de sus actos no importan si no se llega a la conclusión de la investigación. La guardia es ciega ante su objetivo e implacable en su venganza, como otras mujeres de otras series las acciones radicales y finales que toma la obligan a desaparecer para siempre. La primera temporada de seis capítulos es muy buena y llena de giros de tuerca que la hacen una serie altamente recomendable y aunque sirve de marco para evolucionar a la segunda temporada también tiene sus giros no tan inesperados pero que sin embargo resulta mucho más cruel y chocante que la primera. La serie plantea de manera paralela a este grupo de criminales el nacimiento de un asesino serial.

El guión de la segunda temporada recuerda mucho a las descarnadas primeras novelas policíacas del catalán Andreu Martin: No hay bondad en ninguno de los personajes principales y el egoísmo está presente en cada uno de ellos. Mera es la segunda temporada de la serie y gracias a su interpretación del personaje; contenida, escondiendo sus traumas y problemas mentales, una mujer de extraordinaria fortaleza, a pesar de que tanto el guión como la dirección podían haberla hecho caer en una caricatura de superhéroe, una Novia como la de Uma Thurman en Kill Bill. Pero, no, el personaje que interpreta Mera además de lo violento, es mucho más oscuro, así como más humana. En un tono de actuación similar, contenido y silencioso, aunque por motivaciones totalmente diferentes, Marie-Andrée Leclerc (Jenna Coleman) que se cambió el nombre por Monique, es una mujer temerosa, sin afectos e insignificante lo que la lleva a convertirse en la cómplice silenciosa del sicópata Charles Sobhraj (Tahar Rahim) asesino de turistas, jóvenes mochileros, en su mayoría durante las décadas de los sesenta y setenta en el sureste de Asia en la serie inglesa La Serpiente.





A diferencia de la serie gallega, La Serpiente, está basada en la historia real del sanguinario asesino Charles Sobhraj, alias Alain Gautier, que como muchos otros aprovechando su carisma y personalidad se aprovechó de otros para llevar a cabo sus crímenes. La historia narra no sólo los crímenes de este hombre hoy preso en Nepal, si no del diplomático holandés Herman Knippenberg (Billy Howle),  que al enterarse de la muerte de un par de jóvenes connacionales descubrió al frío asesino de nacionalidad francesa y de origen indio-vietnamita, y que con la ayuda del agregado de la embajada belga Paul Siemons (Tim McInnerny) y la vecina del grupo criminal Nadine Gires (Mathilde Warnier) lograron superar la indiferencia de un sistema diplomático burocrático y de la corrupción tan común en muchos países.  

La Serpiente producida por la BBC fue adquirida por Netflix y estrenada en estos días. La serie no tiene nada nuevo que aportar al género, pero lo que creo que vale la pena es una historia que demuestra que la maldad humana no es exclusiva de occidente como tantas series y podcast celebran en sus interminables versiones un mismo caso.

Es cierto que la audiencia y la demanda por estos contenidos son cada vez mayores, y que en respuesta estas series se vuelven cada vez más sórdidas y explícitas, como en el caso de El Aroma de las Margaritas, donde la maldad se puede leer entrelíneas de cada dialogo y en cada escena. Todo complementado con las actuaciones violentas y arquetípicas que terminan por entregar una segunda temporada que con muchos huecos no deja de ser siniestra y nada autocomplaciente. 

Mientras que La Serpiente es la disección de personalidades, los criminales; Alan el dominante y arrogante, la sumisa de Monique y el servil y complaciente Ajay Chowdhury (Amesh Edireweera) que completa el triángulo criminal, por un lado, mientras que en el otro la testarudez de Knippenberg, la violencia a punto de explotar de Simoens y el apoyo solidario de Angela Knippenberg (Ellie Bamber) forman con personajes que poco o nada evolucionan y un muy buen guión una serie sólida y perversa.

Si tienes corazón de pollo o estas harto de las noticias de violencia y de violencia de género en el país definitivamente El aroma de las margaritas, no es para ti.

Si eres paranoico y te gusta viajar por tu cuenta no te recomiendo que veas The Serpent.


Este texto fue publicado originalmente en roastbrief.com.mx en abril de 2021.

Imágenes Netflix

jueves, 26 de agosto de 2021

Una adicta terriblemente tóxica.


 

La segunda temporada de Sky Rojo es infinitamente inferior a la primera a pesar de mantener la dinámica del absurdo y un solo personaje muy bien escrito.

Armando Enríquez Vázquez

La fuga más circular, inútil y poco lógica retomó su desquiciado ritmo. Netflix estrenó la segunda temporada de la serie Sky Rojo donde un trío de prostitutas intenta escapar de un trio de padrotes, psicópatas.

En este texto existe spoilers. Bajo tu riesgo leer después de este punto.

El personaje mejor escrito de la serie, sin duda es el más despreciable de todos; Coral (Verónica Sánchez) la puta por elección, la mujer sin amor propio, la adicta alucinada, que con sus malas decisiones, su adicción, su egoísmo, arrogancia y cobardía provoca todas las situaciones terribles de la serie y sobre todo en esta segunda temporada.

Es Coral el personaje más tóxico de toda la serie y por lo mismo el más entrañable. La candidez de Wendi (Lali Esposito) y Gina (Yani Prado), sus compañeras de fuga, así con la frialdad y falta de humanidad de sus antagonistas; Romeo (Asier Etxandia), Moisés (Miguel Ángel Silvestre) y Christian (Enric Auquer). Coral es el personaje al que se dedicaron los guionistas, en el que volcaron la creatividad, a los otros los dibujaron y así los dejaron correr a lo largo de los 8 episodios de la segunda y es gracias a ese complejo ser al que el espectador desearía desintoxicar para que finalmente lleve a cabo bien la fuga que no puede lograr, que habrá una tercera temporada.

Aunque en la segunda entrega se intenta mantener el absurdo y velocidad de la primera temporada, los constantes apartes de los personajes, los flashbacks y la caricaturización de lo que ya era un esperpento de una serie de acción dan como resultado final una entrega muy mediocre de lo que era una farsa desmedida. Los momentos de reflexión moralista que a veces son dictados más por la moda que por las necesidades reales de la serie.

La inmortalidad de Romeo, la relación kitsch de los hermanos Moisés y Christian, la aparición de la madre de ambos que termina asesinada por Romeo, son sólo renglones para matar el tiempo de los cortos episodios, de una trama que se salió de lo planeado, quiero pensar, porque el humor negro tiene un punto de no regreso en el que se convierte en simplemente ridículo.  Esto le sucede en más de una ocasión a la segunda temporada, también sucede porque el compromiso con el absurdo y la farsa se rompe por un muy ramplón sentimentalismo que pretende volver políticamente correcto lo que en un principio ni siquiera debería ser contemplado.

A pesar de las deficiencias severas del guión, son las actuaciones y la dirección lo que maquilla un poco la historia caricaturesca de la fuga sin fin. Verónica Sánchez ha hecho de Coral u personaje de muchas dimensiones, pero sobre todo la necia y detestable drogadicta que impide la felicidad de sus compañeras y el cierre para el final feliz en la cacería del coyote al correcaminos. Su actuación fuera de toda lógica, obedece únicamente a lógica de una drogadicta egocentrista.

Lali Esposito y Enric Auquer han logrado encontrar en sus personajes una manera de hacerlos atractivos y es una lástima que en la tercera temporada ya no veremos a Auquer; el padrote que se quiere redimir. Romeo es un personaje que se pinta de principal y en su unidemensionalidad y su inmortalidad se convierte en un verdadero estorbo de la serie.

A Sky Rojo le falta mucho, muchísimo para poder estar a la altura de Happy o de Preacher, pero creo que vale la pena de ver, por lo corto de los episodios y para desesperar con la tóxica Coral.


Imagen Netflix

miércoles, 11 de agosto de 2021

Una fuga sin sentido.


 


Tres mujeres huyen de un burdel creyendo haber cometido en un asesinato, sin un euro, escapan en un auto robado y son perseguidas por los guaruras de su padrote. Un divertido sin sentido.

Armando Enríquez Vázquez

Golpes, persecuciones, balazos sin ton ni son, chicas guapas en fuga y maleantes ineptos tras ellas. La serie española de Netflix Sky Rojo es un extraordinario ejemplo de cómo mantener la tensión e interés del espectador sin que la serie avance o se dirija a ningún sitio. Y lo que es peor sin definirle a ese mismo espectador que tipo de género está viendo.

Producida en 2020 para la plataforma y recién estrenada, Sky Rojo cuenta la historia de tres prostitutas que huyen de su padrote y del burdel donde trabajan tras el enfrentamiento de Gina (Yanni Prado) con Romeo (Asier Etxeandia) dueño del burdel y jefe de una mafia de trata de mujeres que compra en Latinoamérica para prostituirlas en España. Romeo le hace saber a Gina que su deuda con él aun no esta saldada y que debe permanecer en el burdel hasta que la liquide, algo que como sabemos no sucederá nunca, Gina al tratar de atacar al mafioso esta a punto de ser asesinada cuando en su favor interviene Wendy (Lali Espósito) otra de las trabajadoras del club y amiga de Gina y quien también tiene que ser rescatada por Coral (Verónica Sánchez) quien con un golpe final le rompe el cráneo a Romeo.

Las tres mujeres huyen creyendo haber asesinado a Romeo y sin un euro encima escapan en un auto robado.

A partir de ese momento en una mezcla de comedia de errores, humor involuntario, situaciones trágico-cómicas y otras aún menos verosímiles, la serie se desarrolla de una manera vertiginosa y en algunos momentos desafortunada. A diferencia de Wendy y Gina, la primera argentina y la segunda cubana, Coral que es española del grupo se prostituye por voluntad propia y para esconderse de la justicia y expiar un crimen que cometió.

Como antagonistas están los dos sicarios de Romeo, Moíses (Miguel Ángel Silvestre) y Christian (Enric Auquer), un par de hermanos de pocas luces, pero dispuestos a matar de buenas a primeras e incondicionales de Romeo que se darán a la caza de las tres chicas.

La primera temporada consta de 8 episodios de solo media hora cada uno, lo que la vuelve atractiva a pesar de estar llena de lugares comunes y tropiezos clásicos de una trama que se vuelve tópico ante la incapacidad de desarrollar los personajes más allá del estereotipo. Una madrota que muere en un accidente hilarante y un cliente enamorado que es asesinado de una manera brutal y cruel son ejemplo de la falta de definición de la serie y su género. Por esa indefinición de género, Sky Rojo, tiene secuencias que se convierten en verdaderas torturas como Romeo hemipléjico conduciendo la ambulancia mientras en la parte posterior uno de sus matones y el conductor de la ambulancia pelean. O las secuencias sin sentido de los flashbacks de cómo se crea el prostíbulo que nada aportan a la trama y se ve que le funcionaron a la producción para llenar el tiempo del capítulo.

Lo que salva a la serie es la dirección de actores y las actuaciones tanto de las protagonistas como las de sus perseguidores, apoyadas por la aparición de otros actores, como Luis Zahera que interpreta a un veterinario que es cliente del burdel y ayuda a las jóvenes a curar a Gina y es el que le consigue a Coral las drogas que consume y a las que es adicta, lo mismo sucede con Chani Martin quien representa al supuesto novio de Gina.

A pesar de que se toca el tema de la trata, se hace de manera tan superflua y tonta que poco suma y al contrario resta a la serie. Así lo que podría ser una excelente comedia negra para reflexionar sobre uno de los grandes males actuales se queda en una serie dominguera entretenida y nada más allá. Creo que hoy a los productores y a las plataformas en general les da miedo producir farsas por el alejamiento de la premisa irrelevante, pero en boga de: Basada en hechos reales. Las últimas grandes farsas que recuerdo son sin duda la extraordinaria serie Happy qué sólo tuvo 2 temporadas y Preacher con 4. A los españoles tan dados a los esperpentos y las exageraciones en otros días, no debería ser difícil quitarle ciertos melindres a su serie y crear algo realmente divertido, hace unos años rtve produjo una serie para Playz su plataforma de contenidos para Internet llamada Antes de Perder que como escribí en su momento es una joya. Ese punto donde hay que olvidarse de la autocensura, desde mi punto de vista es la que afecta a la historia de Sky Rojo.

el texto original se publicó en roastbrief.com.mx en abril de 2021

imagen Netflix

jueves, 15 de julio de 2021

Equinox una serie pagana.




Poco a poco vamos conociendo la historia a fondo lo que en un principio era una desaparición comienza a convertirse un secuestro, para transformarse en siniestra y perversa historia de un pacto pagano.

Armando Enríquez Vázquez

¡Gracias Netflix! Más allá de las tonterías estadounidenses que semana a semana dominan los estrenos de la plataforma, de vez en cuando aparece una serie, sobre todo europea extraordinaria.

No había visto que la plataforma estrenó Equinox, una serie danesa. Muchas de las grandes series que he visto en la década pasada son danesas. Así que siempre me atraen, en el entendido que la nacionalidad no las vuelve en dignas de verse, pero sí marca una línea en la manera de tratar los diferentes temas, contra la visión melodramática y cursi que abunda en la mayoría de las series norteamericanas, las nórdicas tienden a ser bastante duras y poco autocomplacientes. Así sucede con Equinox.

Equinox es una serie basada en el podcast Equinox 1985 de la danesa Tea Lindeburg; guionista, escritora, directora de cine y televisión, y que ha creado y escrito también la serie para Netflix sobre la desaparición en 1999 de Ida (Karoline Hamm), una chica que acaba de terminar su bachillerato y durante el viaje de celebración junto con 21 de sus compañeros desaparecen del camión en el que viajan en un extraño incidente. Sólo cuatro sobrevivientes; Torben ( Peder Holm Johanssen) el chofer del camión que queda en coma y sale de él cuatro años y los tres amigos más cercanos de Ida; Jakob (August Carter), Amelia (Fanny Leander Bornedal) y Falke (Ask Truelsen) La vida de estos cuatro personajes de una u otra manera quedara destruida. Pero el personaje más roto es Astrid (Danica Curcic), la hermana menor de Ida.

Equinox inicia 21 años después de la desaparición de los jóvenes preparatorianos. Astrid vive en el norte de Dinamarca, lejos de la ciudad de su infancia. Divorciada y madre de una niña pequeña, Astrid trabaja en una estación de radio local. Una noche recibe una llamada a la cabina de un hombre que dice ser Jakob y saber que le pasó a Ida, al momento en que Astrid intenta cuestionar al hombre, éste cuelga. Ida a partir de ese momento regresa al pasado y la visión de un extraño bosque en el que habita un siniestro personaje que asemeja un conejo. Astrid abandona su vida para con el pretexto de entender que le sucedió a su hermana y va en busca de Jakob.

La historia no es sencilla, estructurada entre el presente y el flashback poco a poco vamos conociendo la siniestra verdad de una sociedad contemporánea en la que los ritos paganos pre-cristianos siguen existiendo y Ostara la diosa de la fertilidad y de la primavera se encuentra presente en la Dinamarca contemporánea.

No se trata de un simple thriller sobrenatural como lo clasifican en algunos sitios de internet. No es tampoco una serie de terror como tal. Es una narración donde la mitología se mezcla con las narraciones infantiles, con la sociedad moderna y con las clásicas explicaciones siempre ambiguas pero determinantes de la siquiatría y la psicología. La actuación de Viola Maritnssen que interpreta a Astrid a los nueve años es muy buena y lleva todo el peso a lo largo de diferentes secuencias a lo largo de la serie, con toda la contención que la joven actriz le imprime a su papel, el personaje se vuelve entrañable con su aire melancólico. No se trata de un pacto demoníaco, pero sí de contratos con los dioses que se han incumplido y perturban el orden cosmogónico.

Como suele suceder en este tipo de historias, la investigación y la forma en que esta estructurada la historia, poco a poco vamos conociendo la historia a fondo y lo que era en un principio una desaparición comienza a convertirse una especie de abducción, para más tarde transformarse en la siniestra y perversa historia de un pacto pagano.

Los padres de Ida y Astrid se separan tras la desaparición, pero ambos son importantes para Astrid y la búsqueda de Ida. Mientras Dennis (Lars Brygmann), el padre, ha reconstruido su vida con una nueva pareja e intenta ser lo más racional aceptando la muerte de su hija, Lenne (Hanne Hedelund), la madre permanece en la vieja casa familiar con el cuarto de Ida como lo único intacto y limpio al interior de la vivienda. Esperando el regreso de Ida, Lenne tiene la certeza de que Ida está viva y Astrid es la única que puede traerla de vuelta a casa.

Jakob y Falke se han convertido en meros fantasmas de seres humanos cargan con su culpa; la esquizofrenia y paranoia de cada uno los han convertido en seres exiliados de la sociedad, ambos han llegado a vislumbrar la realidad de lo sucedido, y a intuir no sólo su papel en ello si no la importancia de Astrid dentro de la continuación de la trama. Por su parte Amelia ha huido de Dinamarca para crear una secta religiosa en Rumania y hasta aquel país viaja Astrid tratando de encontrar las razones de la desaparición de Ida.

El papel de Jakob no sólo es detonar la latente curiosidad de Astrid, en un inicio es gracias a la atracción sexual y emotiva que siente Ida por él y a su conocimiento de una antigua religión que todo habrá de suceder, ¿o no? Porque Lenne también tiene un par de secretos, al igual que Dennis y la misma Astrid va recordando lo que se ha escondido en el fondo de su alma.

Equinox es una serie que vale la pena ver, para quitarnos la autocomplacencia melosa de los melodramas habituales.

P.D. Si alguien en Netflix lee esto, por favor compren otras series del norte Europa que son extraordinarias como Jordskott, Springfloden, Mammon, Bedrag, Heimebane o las belgas Beau Sejour o Nieuwe Buren


publicado originalmente en roastbrief.com,mx en febrero de 2021

Imagen Netflix.

miércoles, 2 de junio de 2021

Penny Dreadful; Ciudad de ángeles spin off superó a la original



La serie tiene formato de thriller alejándose de la inglesa. El oscuro gótico se convierte en un brillante y estética visión perversa de California. Con referencia a películas como L.A. Confidential, Chinatown, El aviador y Zoot Suit.

Armando Enríquez Vázquez.

En 2014 la BBC estrenó la serie Penny Dreadful, creada por el guionista y productor estadounidense John Logan y con un gran reparto que incluyó a Eva Green, Josh Hornet, Billie Piper, Rory Kinnear y Timothy Dalton. La historia situada a finales del siglo XIX es un pastiche de historias de terror; vampiros, espiritismo, posesiones, hombres lobos. La serie que tuvo muy buenas críticas, aunque no pudo superar las tres temporadas y quedó como sucede en muchas series inconclusa, para mi gusto la serie fue sobrevalorada y todos los talentos utilizados fueron desperdiciados.

Por eso tarde mucho en acercarme al spin off titulado Penny Dreadful; ciudad de ángeles, que sucede en Los Ángeles en la década de los treinta, anterior a la II Guerra Mundial y me llevé una gran y agradable sorpresa. Lo cierto es que no se le puede llamar un spin off porque nada tiene que ver con la primera y el único actor que repite es Rory Kinnear en un papel totalmente diferente al de la serie inglesa. Mientras que en la primera interpretaba a la criatura del doctor Frankenstein, en la situada en California es un emigrante alemán que vive en Los Ángeles y es líder de la comunidad alemana en la ciudad.

La serie tiene un formato de thriller alejándose de la primera serie llena de forma exagerada de situaciones sobrenaturales. El oscuro gótico de la primera parte, se convierte en una brillante y estética visión de una perversa California. Con claras influencias y referencia a películas como L.A. Confidential, Chinatown, El aviador, que escribió el mismo Logan, y hasta una innegable influencia, en las coreografías del salón de baile de los pachucos y la personalidad del principal pachuco Fly Rico (Sebastián Chacón), de la extraordinaria cinta de Luis Valdez Zoot Suit. La historia se basa en la dualidad de la vida y la muerte, del orden y el caos, mal representado porque se utiliza a la Santa Muerte como un agente benévolo. La historia tiene que ver también con la diferencia entre la religión y el fanatismo. Acerca de la muy libre de interpretación del cristianismo que existe entre millones de mexicanos que hacen un sincretismo con el pasado indígena, la ingenuidad patológica de ciertos sectores anglosajones que creen en pastores o personalidades que crean cultos-negocio y la fe ciega de los fanáticos como en el caso de la serie los seguidores Nazi.

Entre los grandes aciertos de la serie se encuentra la forma de abordar el problema de los mexicanos migrantes y nativos, y la representación política de pachucos y aaquellos mexicanos y mexico-americanos que históricamente se definían como chicanos, un término que les daba identidad y los diferenciaba de los demás migrantes de Latinoamérica, lo que más tarde en los años setenta anuló de manera muy maquiavélica Nixon al implementar y rasar a la población hispano hablante sin importar su origen diluyendo a la innegable mayoría de origen mexicano con el término hispano.

La historia es interesante, las líneas narrativas atrapan al espectador, pero sobre todo las actuaciones hacen una serie sólida. Natalie Dormer, que interpretó a Marjorie Tyrell en Juego de Tronos, destaca con los diferentes papeles y caracterizaciones que tiene en la serie como las diferentes caras del caos de la provocativa pachuca a la invisible pero maquiavélica secretaria del concejal de Los Ángeles enamorado de un agente Nazi. Adriana Barraza como la matriarca de la familia mexicana, que sirve de unión entre los hijos, todos con diferentes intereses, además de ser una chamana poderosa protegida por su nahual; el coyote. La experimentada actriz norteamericana Amy Madigan como la madre explotadora de la predicadora y que tiene una de las secuencias más aterradoras de la serie, cuando desde un rincón oscuro recibe a su hija, la Hermana Molly (Kerry Bishé), de su escapada con el detective Santiago Vega (Daniel Zovatto). Una secuencia de una sutileza y brutalidad pocas veces vista en la televisión norteamericana.

También está el veterano actor teatral Nathan Lane que hace del policía judío compañero del mexicano, un par de indeseables dentro de un cuerpo policiaco anglosajón.

El ingrediente del racismo infaltable en una narrativa interracial en Estados Unidos se fortalece con la presencia de agentes encubiertos Nazi y la comunidad germano-americana simpatizante con Hitler. La corrupción rampante en Los Ángeles, ya muy trillada en muchas otras cintas y series, también esta presente en Penny Dreadful, ciudad de ángeles.

Las conspiraciones políticas y las alianzas entre las diferentes esferas de poder, mientras la unión familiar y el amor se contrapuntean. Mientras que el elemento sobrenatural se reduce por lo pronto en esta primera entrega a ese delicado balance entre el caos y la normalidad. El enfrentamiento entre el ying y el yang para poner a los hombres a prueba sobre todo a Santiago premio que ambos extremos quieren. El caos representado por Natalie Dormer y el trágico orden de la Santa Muerte interpretada por Lorenza Izzo, se encuentra como historia bíblica en el centro de la trama. La Santa Muerte que protege a Santiago desde la infancia, cuando su hermana siniestra quema al padre de Santiago en los campos de la pisca frente a los ojos de Santiago y intenta infructuosamente de tocar el corazón del detective para qué cometa algún exceso que lo expulse del paraíso.

Penny Dreadful, ciudad de ángeles vale la pena verse.

Imagen Amazon Prime

publicado originalmente en roasbrief.com.mx en enero de 2021

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martes, 8 de septiembre de 2020

White Lines; Ibiza, DJ’s, cocaína y los fantasmas de las vidas pasadas.



La historia de White Lines no es solo un thriller, es una historia reflexiva acerca del paso de la vida, de sueños cumplidos y  truncos, de reconocer y aceptar quien se es en este mundo.


Armando Enríquez Vázquez

Ya saben estas líneas contienen spoilers y es mejor que vean la serie primero y después platicamos.
Alex Pina es sin duda uno de los productores y creadores de series más importantes de España este siglo; Los hombres de Paco, Los Serrano, El Barco, Vis a Vis y la gran ganadora entre las audiencias mundiales La Casa de Papel son parte de su portafolio, y justo cuando La Casa de Papel se desploma por el pésimo desarrollo de las entregas 3, pero sobre todo la 4, Netflix estrenó White Lines, la nueva serie del español.
Estelarizada por la actriz inglesa Laura Haddock, en el papel de Zoe Walker, la serie cuenta con actores y actrices españoles e ingleses para contar una historia inteligente y atractiva.
White Lines es un thriller como Vis a Vis y La Casa de Papel, pero en esta ocasión Pina decidió contar una historia introspectiva. A partir de una familia es disfuncional y los resultados de la interacción o no interacción entre los miembros de la misma nos lleva a la isla de Ibiza famosa por vivir en la fiesta y los excesos desde los años setenta. Dos hermanos, un padre policía y una madre muerta víctima de cáncer. Mutismo y frialdad de una familia anglosajona se contrastan en la serie con una calidez de una mediterránea que llega al incesto. Manchester England, England… dice la letra de Hair el musical setentero y los personajes adolescentes de White Lines en los años noventa no estan lejos de aquellos que vivieron la Revolución de las Flores, treinta años antes, son amantes de la música, de crearla a partir de ser DJ, de las drogas y libertades que se dan alrededor de la música.
La historia inicia con una tormenta que descubre el cuerpo momificado de Axel Collins veinte años después de su desaparición. El cadáver aparece en las tierras de la familia Calafat, una poderosa y tradicional familia española, dueña de medía Ibiza y con planes de abrir un gigantesco casino en la isla.
Axel Collins en compañía de tres amigos llegaron a Ibiza 20 años antes, huyendo de la ortodoxa, sería y represora sociedad inglesa para invadir la eterna escena festiva ibicenca con su música, después de que los Axel y Marcus fueron arrestados y encarcelados por llevar a cabo un rave en Manchester. Axel es un DJ, igual que su amigo Marcus. David y Anna son parte del grupo. David sin saber que hacer de la vida, Ana es la pareja de Marcus.
La noticia de la aparición del cuerpo de Axel, pone en alerta a los Calafat, en especial al patriarca de la familia Andreu interpretado por Pedro Calafat y a su hijo Oriol quienes temen que la noticia asuste a los posibles inversionistas en el casino. Pero la principal afectada por la noticia de la aparición del posible cuerpo de Axel, es Zoe Walker, la hermana menor de Axel, quien tenía 16 años cuando el joven abandonó el hogar familiar para tocar música en Ibiza y después desapareció.
Zoe pasó los primeros años después de la desaparición de su hermano mayor, al que adoraba e idealizaba, en una institución para gente con problemas mentales, después de que la depresión y la ansiedad la llevaron a intentar suicidarse saltando al vacío, la paciencia y cuidados de un joven asistente del hospital de nombre Mike la ayudaron a recuperarse. Zoe se recuperó, se casó con Mike, tuvo una hija y pensó que había dejado Axel en el pasado hasta que la tormenta descubrió su cadáver en el desierto de Almería.
Pero Zoe no es la única persona a la que la desaparición de Axel destruyó, está también Kika Calafat (Marta Milans) quien, tras la desaparición de Axel, de quien era novia, se alejó de la familia para vivir la vida loca en Miami, poco antes de la desaparición de Axel, Kika se enteró que su madre, Conchita Calafat (Belén López), era amante de Axel. Al enfrentar a su madre, la señora Calafat minimizó el asunto. Su padre la manda llamar para que tome las riendas de los negocios y desairar a su hijo Oriol que se ha preparado académicamente y en el campo para ello. Los secretos de los Calafat son escandalosos aún para una sociedad escandalosa como lo es la de Ibiza. Andreu sospecha que Oriol y Conchita, su esposa, se encuentran detrás del asesinato del músico inglés.
Y luego están los tres amigos sobrevivientes de Axel; Marcus, Ana y David. Tres adultos viviendo en una adolescencia egoísta. Marcus es un mediocre DJ que se involucra con la mafia rumana para sobrevivir, Ana que se ha divorciado de Marcus y vive en el hedonismo del sexo, David se fue a la India, a su regreso a Ibiza, se convirtió en gurú de los ricos snobs de la isla y traficante de drogas esotéricas como la mezcalina y otras con las que asegura viajes espirituales y experiencias místicas.
Boxer (Nuno Lopes) es el guardaespaldas personal de Andreu y cadenero de una de las discotecas de la familia Calafat y veinte años atrás era otro de los jóvenes que conocieron y rodeaban al exitoso inglés y a la familia más importante de Ibiza, así como el encargado de correr al padre de Axel y Zoe de la isla cuando investigaba la desaparición de su hijo. Boxer además se convierte en ángel guardián y amante de Zoe. Como sucede en las series de ¿Quién es el asesino? La fórmula obliga a que todos sean sospechosos menos el detective, en este caso Zoe.
La historia de White Lines no se limita a encontrar al asesinó de Axel, es una historia reflexiva acerca del paso de la vida, de los sueños cumplidos y de los truncos, del reconocer y aceptar quien se es en este mundo. De la fama y la demencia que esta genera, de idealizaciones que terminan en verdades terribles e inconfesables. Es una historia de la imposibilidad de deshacer el éxito buscando regresar a lo esencial, descubrir que se han tejido demasiadas dependencias para que al intentar hacerlo de tajo las consecuencias son devastadoras y hasta mortales. Es una serie que descubre los diferentes ángulos de la valentía.
Zoe descubrirá al asesino de su hermano y perderá en el camino su matrimonio, a su hija y a su padre, quien veinte años antes fue el verdadero motivo para que Axel abandonara Manchester, en esa estancia en Ibiza la inglesa aprenderá que en la vida siempre se puede borrar la pizarra y seguir adelante por caminos que nunca nos planteamos. Que las cosas a pesar de aparentar ser banales y sencillas son trascendentales y complicadas. Compleja poco autocomplaciente y con grandes actuaciones White Lines no tiene desperdicio.
White Lines es uno de los mejores estrenos de Netflix en lo que va del año.

publicado en roastbrief.com.mx el 1º de junio de 2020
imagen Netflix

miércoles, 5 de agosto de 2020

La casa de papel; el derrumbe de los naipes.



La cuarta temporada de serie más exitosa de España en el mundo resulta  verdadera burla a los espectadores y fans de la misma.

Armando Enríquez Vázquez

Esta triste y molesta reflexión sobre la serie está llena de spoilers por si no han visto la serie y la tienen en lista de espera, no sigan leyendo.
Esperé todo lo que pude antes de enfrentarme a la nueva entrega de La Casa de Papel, porque me temía lo peor, la tercera entrega es mala, pero la cuarta confirmó mis temores. Es patética y una caricatura de la que fue mejor serie española de los últimos años. La Casa de Papel se ha derrumbado por la ambición de los productores por crear una franquicia.
La tercera y cuarta entregas de la serie son verdaderos pastiches mal pensados, llenos de lugares comunes y lo más triste, armadas a partir de flashbacks que poco o nada aportan en el desarrollo de la serie, mas que mantener en la nómina a uno de los personajes más atractivos de la serie, Berlín (Pedro Alonso) que muere en la segunda entrega, pero esta vez, deconstruyéndolo de la peor manera.
La necesaria adición de una nueva inspectora de policía, mostró otro gran error de los productores al seleccionar a la actriz y cantante Najwa Nimri, quien destacó por su estupenda interpretación de la presa Zulema en Vis a Vis, otra gran serie española que se hundió con la ambición de sus productores. Y esto es porque al parecer Najwa Nimri no puede dejar atrás el personaje de Zulema por más que le pongan una notoria prótesis para simular su embarazo. Por lo que la participación de la inspectora Alicia Sierra se vuelve aburrida y sumamente predecible, el final de esta cuarta entrega es tan previsible que no existe ninguna razón, al menos de mi parte, para esperar la siguiente entrega de la serie.
La trama parece imposible de resolver y la mención de una solución que no tiene que ver con el robo del oro, parece que es una verdadera tomadura de pelo. Estas dos últimas entregas están llenas de tremendas lagunas argumentales que las vuelven a diferencia de las iniciales en inverósimiles. La falta de rigor en el momento de escribir y la autocomplacencia con los guiones son notorias y la base de los grandes problemas de La Casa de Papel. Los personajes sólidamente construidos en las primeras dos entregas se han convertido en tristes caricaturas que podrían ser parte de cualquier telenovela mexicana.
La introducción de un personaje tan desagradable como Palermo (Rodrigo de la Serna) tratando de suplir la personalidad de Berlín al interior del grupo de asaltantes en el Banco Central de España, es uno de los graves errores de la serie porque lejos de abonar con su presencia deleznable, es sólo un patiño del verdadero antagonista que sigue siendo Berlín. Un buen intento es el jefe de seguridad del Banco de España, una especie de Rambo que estaba bien planteado para contraponerse a la inteligencia del profesor por medio de la fuerza bruta. Otro tanto de esa gratuidad con los personajes sucede con Arturo Román (Enrique Arce) quien tambien debe ser amigo de la producción y al que había que incluir con calzador en la nómina de la serie. Su personaje tampoco aporta mucho a la trama.  La decisión por incluir a una infiltrada entre los rehenes es un intento por compensar el asesinato de otro de los personajes más entrañables e importantes de la serie; Nairobi (Alba Flores, quien sin duda una de las mejores actrices españoles de esta generación). Manila (Belén Cuesta) fue sacada de la manga de los productores a partir de otro flashback que justifica lo mal pensado del guion de esta cuarta entrega, se trata de un personaje que imagino ayuda a mantener un número de asaltante creíble para someter a los rehenes a lo que debemos sumar la llegada de Lisboa (Itziar Ituño) al final de la entrega al Banco Central después de ser liberada con otro plan maestro de El Profesor (Álvaro Morte).
El planteamiento inicial de la serie era que el profesor tenía contemplado un grupo pequeño para que no hubiera posibilidad de filtraciones y ahora resulta que medio pueblo, como dicen los españoles, forma parte de la conspiración lo que destroza una de las premisas centrales de la serie.
Es muy difícil lograr una serie con el impacto, la fuerza y tan bien escrita como lo fueron las dos primeras dos entregas de la Casa de Papel. Lo triste e indignante es que traten de burlarse de la audiencia por su ambición al tratar de alargarla de una manera tan maniquea y mala. Yo sé que hay muchas personas que opinan lo contrario y se han quedado enganchadas por el final de esta cuarta entrega. Lo cierto es que basta regresar a las primeras dos entregas para darnos cuentas de lo malo que son estas dos últimas entregas. La fuerza de la primera historia es contundente.
Lo que me queda claro es que lo sólido y maravilloso de las primeras dos entregas, se derrumba con el soplido de un pequeño lobo ambicioso en estas dos temporadas basuras que destruyen el prestigio de la serie.

Moraleja: No tiene nada de malo el hacer miniseries o series de una temporada.

publicado en roastbrief.com.mx el 6 de mayo de 2020
imagen: Netflix


jueves, 30 de julio de 2020

El pantano recuento de muchos daños



El Pantano es mucho más que una miniserie policiaca, es una reflexión acerca del daño que hicieron los gobiernos totalitarios a los individuos en aras del bien sectario. 


Armando Enríquez Vázquez

En el último año me he encontrado en Netflix dos series polacas que hablan de una manera u otra de ese terrible pasado sufrido por los polacos tras la II Guerra Mundial cuando quedaron bajo el yugo comunista de la Unión Soviética y el estado totalitario impuesto desde Moscú en que vivieron como las demás naciones de lo que se llamó Europa del Este donde lo que menos importaba eran la libertad y la individualidad, lo que salía a flote era la corrupción y un oprobioso sistema de privilegios y autoritarismo fascista como el que se vive hoy en Cuba y Venezuela.
La primera de ellas es 1983 en la que directamente se trata el tema de la libertad y la democracia denegada a través de un sistema corrupto y oligárquico como todos los fundados con el pretexto de la salvación del pueblo.
La segunda mucho menos sutil y más llena de subtextos es El Pantano, estrenada este año. La anécdota se reduce a una mera historia policial donde una prostituta y un miembro del partido comunista polaco cabeza del deporte en un pequeño pueblo del oeste de Polonia son asesinados en un bosque cercano a la ciudad. Este sólo sirve de pretexto para contar una historia de corrupción y represión al interior de la sociedad polaca comunista. Lo peor es que no habla de la represión del estado contra los ciudadanos, que claro que existió, si no de esa autorepresión a la que se habituaron muchos dentro de este tipo de sociedades por miedo a perder las pocas libertades que les quedaban, por miedo a perder la vida y no necesariamente a morir, si no a ser marcado como opositor o renegado del sistema.
La historia protagonizada por dos periodistas uno viejo Witek, que trata de huir de Polonia para buscar al amor de su vida después de 40 años, un ambicioso joven periodista Piotr hijo de un importante miembro del politburó polaco que abandona Cracovia para crear renombre por su cuenta en un pueblo pequeño. Algo que el mismo sabe no es cierto pues el trabajo en el diario de la pequeña ciudad lo ha conseguido gracias a su padre. La esposa de este joven periodista una joven quien a pesar de estar embarazada es lesbiana o por lo menos bisexual y se ha casado para guardar las apariencias y sobre todo con el hijo de un importante político para sentirse protegida. Un sistema de prostitución controlado por el estado y noticias manipuladas; “oficiales”, que no se cuestionan porque no tiene sentido hacerlo; si así lo ha dicho el partido y no hay manera de que haya sucedido de otra manera. La importancia de la nota la marca la agenda del politburó.
Por otro lado, se encuentra el suicidio de un par de adolescentes que sin explicación alguna han decidido lanzarse al vacío desde la azotea del edificio donde vive ella. Nadie parece interesarse por este caso, los suicidios en esas sociedades no eran reconocidos, era poner en claro el fracaso del gobierno para hacer felices a sus ciudadanos. Además, la joven era hija de un preso político, un experiodista que interesado en denunciar la corrupción y que en su momento fue denunciado por Witek, con la única intención de salvarle la vida.
La chica independientemente de ser una estudiante modelo, era una apestada dentro de la escuela por el asunto de su padre. Estigmatizada y despreciada, es además atacada sexualmente por un depredador sexual cobijado por el sistema. Algo que ella aprovecha para hacerse de unos dólares para deslumbrar al joven que se ha enamorado de ella y ella de él.
El suicidio hace a Witek, tener cierta carga de conciencia que lo obliga a necesitar aclarar la trágica historia. Sin embargo, existe otro factor que lleva a Witek a tratar de averiguar la verdadera razón sobre el suicidio; el eco de su historia personal y de los horrores que sucedieron al terminar la II Guerra Mundial en el bosque aledaño a la ciudad, donde tanto la joven pareja contemporánea como él y su amada en su momento se daban cita.
Mientras Piotr encerrado en su deseo sexual reprimido decide seducir a la viuda del político asesinado, o termina siendo el cazador cazado. Piotr tomara las peores decisiones a lo largo de los cinco episodios de la miniserie, pero saldrá sin problemas de los embrollos gracias al peso de su padre, su ingenuidad e inexperiencia se verán mermadas, que no destruidas, mientras que la vida de Witek cambiará de manera radical y él, acostumbrado a no cuestionar, terminara aceptando los designios del destino de manera estoica y tal vez por primera vez haciendo uso de lo poco de su libre albedrio que le permite la sociedad totalitaria en la que vive.
El Pantano es mucho más que una miniserie policiaca, es una reflexión acerca del daño que hicieron los gobiernos totalitarios a los individuos, a sus anhelos, sus gustos y sus ambiciones en aras del bien sectario de asesinos, censores, tiranos y corruptos que gobernaron muchas de estas naciones y otras que aun gobiernan en otras latitudes en la actualidad.
Las sociedades han cambiado y cambiaron a lo largo del siglo XX, pero no por los políticos, si no por los ciudadanos que derrumbaron muros y acabaron con los tiranos burocráticos de estados basados en la prepotencia, la impunidad y la corrupción. Y ese cambio permite que hoy se reflexione y se muestre sobre estas sangrientas tiranías modernas en series como El Pantano.

publicado en roastbrief.com.mx el 28 de abril de 2020
imagen netflix.

viernes, 3 de enero de 2020

Mindhunter segunda temporada. ¿Por qué?



La serie aún tiene grandes momentos en esta segunda temporada, desgraciadamente hay momentos de gran desperdicio en la narrativa y de historias secundarias de telenovela.

Armando Enríquez Vázquez

No cabe duda que una de las series más inteligentes estrenadas en Netflix durante 2017 fue Mindhunter y tristemente en su segunda temporada comienza a desvanecerse entre esa serie inteligente y una verdadera estupidez que nada tiene que ver con la premisa inicial que es recrear de manera ficticia los esfuerzos de un grupo de agentes del FBI por crear una nueva área de la agencia que pueda dedicarse a perfilar y entender la mente de los asesinos seriales. Las dificultades y la complejidad y similitudes entre los protagonistas en ambos lados de la serie.
Y es qué a pesar de centrarse en el caso de los asesinatos de niños negros en Atlanta a finales de la década de los setenta y principios de los ochenta, un caso real que paralizó aquella ciudad de Estados Unidos y que como se muestra en la serie sus políticos fueron capaces de negar todo en aras del crecimiento económico de la ciudad y de los intereses político- electorales de las mediocres y sesgadas autoridades. En medio de la historia a los productores y escritores de la serie se les ocurrió perder tiempo e interés con una trama telenovelesca, muy simplona y lugar común de quien no sabe que más hacer con los guiones, acerca de la posibilidad de que el hijo del agente Bill Tench (Holt McCallany) sea un asesino en potencia. Desde el guiño perogrullesco del cuerpo encontrado en una de las casas que Nancy Tench (Stacey Roca) esta vendiendo, uno comienza a sospechar que algo está podrido en Dinamarca y comienza a sentir calambres en el estómago pues algo pésimo puede suceder para la serie y, sí, así es. Los escritores de la serie nos ensartan un hilo argumental que no tenía ningún caso introducir y que más allá de aportar a la serie, entorpece la trama.
Si extirpamos toda esa trama narrativa de la serie lo que sería como dos capítulos menos en tiempo, la serie se desarrolla con el mismo ritmo de la primera parte, un ritmo que nada tiene que ver con las series policiacas norteamericanas, siempre acostumbradas a soluciones demasiado fáciles y que restauran el equilibrio del universo.
El desarrollo del caso en Atlanta, los hilos entre la política local, las fuerzas del orden de una ciudad en su mayoría negra pero con una presencia real y atemorizante del Klux Kux Klan, la atrevida idea de que exista asesino serial negro y que no se trate de un acto más de racismo en un país donde hasta hoy se vive la discriminación dirigida desde la misma presidencia de la nación, una vez más nos pone en la línea de las principales dificultades que Bill Tench y su compañero Holden Ford (Jonathan Groff) tienen antes de poder siquiera hacer su trabajo.
La serie aún tiene grandes momentos en esta segunda temporada; La entrevista con Charles Manson (Damon Harriman), el reencuentro del agente Ford con el asesino Ed Kemper (Cameron Britton) después de la crisis nerviosa que sufre Ford tras el abrazo de Kemper al final de la primera temporada. El intento de entrevista que llevan a cabo la doctora Wendy Carr (Ana Torv) y Gregg Smith (Joe Tuttle) en la cual el segundo demuestra su incompetencia al momento de realizar la entrevista con un criminal, mientras Carr tiene que tomar las riendas y arriesgarse a conseguir respuestas, ofreciendo información acerca de si misma y su lesbianismo, algo que tanto Smith como el nuevo jefe de la unidad el Director Gunn (Michael Cerveris) creen que es una estrategia de Carr. Así como la secuencia de despedida entre las dos amantes Carr y la cantinera Kay Manz (Laureen Glazier) que nos muestra la fuerza de la doctora y su determinación o la Secuencia de Holden Ford felicitando a su ex jefe el asistente de la dirección Shepard (Cotter Smith) por su jubilación, sólo para enterarse que lo han despedido de una manera muy política por la forma en que Ford llevó a cabo sus entrevistas.

La serie podría haber tenido una gran segunda temporada sin el melodrama y el desperdicio de tiempo para las audiencias que esperábamos mayor rigor en el desarrollo de una serie que había iniciado tan bien. Se habla ya de una tercera temporada, esperemos que desde el primer capítulo la serie recobre el rumbo y dejemos a la familia de Tench, como una serie de secuencias que sirvan de descanso a la tensión y fuerza de la narrativa principal y que se deshaga el daño hecho a la serie en esta segunda temporada.

publicado en roastbrief,com.mx el 26 de agosto de 2019.
imagen Netflix

viernes, 25 de octubre de 2019

Si te veo con otra te mato.



Killing Eve que sorprendió de grata manera a los televidentes el año pasado con una interesante temporada llena de emociones, regresó este año recargada con su humor negro y su cinismo

Armando Enríquez Vázquez

La segunda temporada de la premiada Killing Eve, inicia treinta segundos después de terminada la primera, cuando Villanelle (Jodie Comer) ha desaparecido del cuarto donde Eve Polastri (Sandra Oh) la apuñaló. Ambas tienen que huir antes de que el equipo de limpieza enviado por Los Doce, un organismo típico de toda teoría de conspiración de un caos mundial y para el cual trabajaba la asesina rusa, las elimine. Así con la incertidumbre de Eve y la certeza de Villanelle comienza el baile de la seducción y la cacería entre ambas mujeres.
Killing Eve, Producida por BBC América, que sorprendió de grata manera a los televidentes el año pasado con una interesante temporada llena de emociones, regresó este año recargada con su humor negro y su cinismo. Killing Eve, es la nueva estrella de la cadena después de Orphan Black. La segunda temporada, al igual que la primera, sólo tiene un pero: el capítulo final que los escritores no alcanzaron a resolver con la misma inteligencia que el resto de la temporada, dejando un Cliffhanger muy débil y previsible. Sobre todo, porque antes de concluir la segunda temporada se había confirmado ya que BBC América había firmado la tercera temporada.
Al igual que Orphan Black en sus primeras temporadas, Killing Eve se sostiene gracias a una pluma muy inteligente, llena de ironía, humor negro, así como una serie de actrices que son el pilar de la serie: Jodie Comer Y Sandra Oh, ambas ganadoras de diversos premios en Estados Unidos e Inglaterra por sus interpretaciones de Villanelle y Eve Polastri. La serie fue galardonada en Inglaterra como la mejor serie del año pasado. Los actores de reparto que acompañan a Comer y Oh son el perfecto acompañamiento para el par de actrices; Fiona Shaw que interpreta a Carolyn Martens, la veterana espía del MI6 bajo cuyas órdenes actúan Polastri y su equipo, Kim Bodnia que encarna a Konstantin el espía ruso miembro de los 12 y ex jefe de Villanelle, Owen McDonell quien da vida a Niko Polastri el esposo de Eve, quien se ve envuelto en un cambio de vida al que no sabe si debe o puede adaptarse y cómo hacerlo de una manera educada, correcta y comprensiva que no ofenda a Eve, a pesar de que la vorágine entre asesinatos y giros de tuerca que siguen haciendo de Eve una persona diferente de la calmada esposa con la que Niko inició la serie el año pasado y que de manera incomprensible, gracias a esta nueva personalidad, se lo está llevando entre las patas.
Cinismo y pragmatismo se encuentran en la superficie y fondo quienes la rodean, de las situaciones en un universo que aun resulta incomprensible para Eve que por otro lado sigue siendo la mejor analista de la personalidad de sicópatas a la que puede tener acceso Carolyn, lo que no significa que a los ojos de la cínica veterana de la Guerra Fría Eve puede ser sacrificable.
La aparición de una nueva asesina a sueldo. La agilidad mental de Eve y su nuevo equipo buscan descubrirla e incluso Eve invita a Villanelle a descubrir la verdad detrás de esta otra asesina.
La serie como buena serie de espionaje no deja de tener sus giros y sus traiciones, sus desencuentros y sus querencias, y aunque el crimen central resulta obvio desde la primera entrevista de los personajes en cuestión, la verdadera e importante trama es lo que sucede y pasa por las mentes y corazones de Eve y Villanelle.
Villanelle ama a Eve, Eve ama a Villanelle y en ese sentimiento que surge de querer sentir lo que sucede en la mente y en el cuerpo de sus antagonistas, las dos mujeres juegan a las escondidas y se buscan sin querer admitirlo frente a otros. Si Villanelle mata a diestra y siniestra para demostrarle a Eve que aun esta viva. Eve busca señales en los crímenes que le aseguren que la rusa esta viva. Para la rusa la inglesa es la única razón para no acabar con todo a su alrededor como respuesta al aburrimiento, para la británica es asomarse al abismo y perder su marco ordenado y burocrático en su trabajo y en un matrimonio que cada día es más rutina. Sólo cuando se encuentran cara a cara se atreven a confesarlo o en el peor de los casos a negarlo con las consecuencias correspondientes.  
Eve y Villanelle han ido más allá de la identificación entre víctima y perseguidor, o del mimetismo de los opuestos, viven una obsesión amorosa que lleva a los celos de ambas en diferentes escenas, con reacciones en diferentes tonos de contención que dirige a la secuencia de rompimiento feroz al final de la temporada.
Los Doce no dejan tampoco en paz a Villanelle y forman parte de la ecuación final de la temporada. Con un episodio final que construye su tensión de manera impecable y provocativa para el espectador, para tristemente en los últimos minutos desinflarse como un globo que se desamarra.
Aun así, esperamos la tercera temporada de la serie para ver a Eve levantarse de su muerte, para enfrentar de nueva cuenta a su enamorada y amor Villanelle, para ver lo que una Villanelle despechada puede llegar a hacer cuando ya nada importa ni tiene sentido. Killing Eve es sin duda una de las mejores ofertas en cuanto a series ahora que creemos que la pantalla ha quedado vacía.

publicado en roastbrief.com.mx el 10 de junio de 2019
imagen: BBC America

miércoles, 15 de mayo de 2019

El genocidio olvidado.



Un relato de poder, de la influencia colonialista y económica que los gobiernos más poderosos de occidente ejercen sobre los países africanos.


Armando Enríquez Vázquez

Uno de los libros que más me ha impactado en la vida lo leí hace un poco más de veinte años, su título es: “Deseamos informarle que mañana habremos de ser asesinados con nuestras familias” escrito por el periodista Philip Gourevitch acerca del genocidio en Rwanda, el titulo fue tomado de una carta que un tutsie entregó a un sacerdote que refugiaba a un grupo de ellos en su iglesia y que permitió la entrada de los hutus al día siguiente.
Ya desde entonces una de las cosas más impactante de esta tragedia de la humanidad era la cantidad de personas exterminadas por un asunto de raza en menos de un mes. Los Hutus eliminaron en cuestión de días a un millón de tutsies a machetazos principalmente. Rwanda fue el genocidio llevado a cabo en menor periodo de tiempo en la historia del siglo XX. Pero lo más sorprendente es que los occidentales y el mundo enteró prefirió en su momento, como continúa haciéndolo hoy, ignorar esta masacre. Durante más de setenta años los judíos nos han pedido no olvidar El Holocausto, una de las grandes vergüenzas de la humanidad, pero a poco más de 20 años casi nadie recuerda el terrible genocidio ocurrido en África Central en 1994.
“Black Earth Rising” una miniserie de ocho capítulos producida por Netflix nos plantea en el más inglés de los sentidos una historia ficticia acerca de un complot por revelar una verdad terrible que sucedió a continuación del genocidio y cuando los Tutsies huyeron a Zaire en busca de una vida libre de persecuciones. Escrita, dirigida y producida por Hugo Blick, un afamado productor inglés, “Black Earth Rising” tiene todo el gran estilo de la novela inglesa de intriga de Graham Greene y sobre todo de John Le Carré.
Kate Ashby (Michaela Coel) una joven abogada, que fue rescatada por el miembro de una ONG de entre los cadáveres masacrados de su gente y adoptada por una prominente abogada inglesa, quien en su juventud también fue parte de los grupos que fueron a defender a los tutsies tras la masacre hutu, se ve envuelta en una trama legal y de violencia cuando su madre al tratar de juzgar a un viejo miliciano tutsie en la Corte Internacional de la Haya es asesinada junto con el militar africano y otro joven abogado que fue amante de Kate.  
Kate Ashby trabajará con el socio de su madre el abogado Michael Ennis (John Goodman) quien mueve las cartas de acuerdo con un antiguo plan elaborado por él, Eve Ashby (Harriet Walter), la madre de Kate. Eunice Clayton (Tamara Tunie) jefa de la oficina de asuntos africanos del Departamento de Estado de Estados Unidos. Una antigua miliciana tutsie, Alice Munezero (Noma Dumezweni,) intentando llevar a juicio a uno de los hutus acusado del genocidio en Rwanda y quien hasta ese momento a pesar de tener órdenes internacionales de captura ha evadido a la justicia, pero al mismo tiempo revelar una historia desconocida entre esta guerra fraticida.
La actuación de Michaela Coel es extraordinaria y la de John Goodman es sin duda una de las mejores de su carrera y eso es mucho decir, pues es un extraordinario actor con papeles ejemplares como el del gordo psicópata, vecino de cuarto del escritor en “Barton Fink” de los hermanos Coen.
Un relato de poder, de la influencia colonialista y económica que los gobiernos más poderosos de occidente ejercen sobre los países africanos, que explotan todas las riquezas del continente, la inutilidad de los cascos azules, las conspiraciones de cuello blanco para acceder a los recursos africanos sin importar el costo en vidas humanas o la sumisión aunada a la corrupción y el poder de muchos líderes africanos. La historia está escrita de una manera estupenda y hay escenas que son perfectas en su sutileza y brutal elegancia. La secuencia del viejo magistrado en su contenedor de archivos, la declaración mutua de amor entre Michael y Kate son ejemplo de la calidad de la pluma de Blick.
Aunque una obra de ficción, “Black Earth Rising”, nos recuerda lo que nunca deberíamos olvidar; el odio de un pueblo por otro, capaz de llevar tragedias bestiales y delirantes. Tal vez como pecado yo diría que la miniserie olvida por completo el rol que juegan hoy los chinos en África quienes han ganado en un par de décadas más terreno entre los líderes y habitantes del continente con una política de sonrisa y billetes que los los siglos de brutalidad e intolerancia impuestas por los europeos.
Tanto si conoces la historia terrible de Rwanda y las disputas entre hutus y tutsies como si nunca has escuchado de ella “Blak Earth Rising” es una serie que te recomiendo ver, porque de la misma manera que tantas películas, libros y series nos obligan a no olvidar la aniquilación de los judíos en la Europa Nazi, nadie debe olvidar e ignorar el genocidio que Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia permitieron y hasta cierto punto promovieron en última década del siglo pasado en el centro de África y que como en el caso de los primeros en su momento, aún hay líderes hutus que impunemente caminan por África.

publicado en roastbrief.com.mx el 11 de febrero de 2019
imagen Netflix

viernes, 24 de noviembre de 2017

Una casa de papel con la estructura más sólida.



La Casa de Papel es la serie más inteligente y mejor escrita de la televisión española en 2017, un edificio sólido, tan bien construido que difícilmente el paso del tiempo podrá derrumbar.

Armando Enríquez Vázquez

Entre las series españolas estrenadas este año ninguna tan inteligente, fuerte, divertida y emocionante como La Casa de Papel.
Una historia con un nombre tan ambiguo puede en principio no llamar la atención. Sin embargo, desde los primeros minutos de la serie como espectador te sientes atrapado. La Casa de Papel es sin duda la serie más inteligente y mejor escrita de la televisión española en lo que va del año, sus cimientos son sólidos y muy bien trazados para dar como resultado un edificio sólido, tan bien construido que difícilmente el paso del tiempo podrá derrumbar.
Producida por Atresmedia, o sea Antena Tres y con la misma calidad de Vis a Vis , la brutal y exitoso versión española de Orange is the new black, o Mar de Plástico, La Casa de Papel es la historia de una banda muy bien estructurada que asalta la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, donde cómo su nombre lo dice se imprimen los euros españoles. La serie inicia con la mente que idea el asalto y que se autonombra El Profesor salvando y reclutando a una de las mujeres que ha elegido para el asalto.
Los escogidos por El Profesor, ejemplares y exitosos pillos, no se conocen entre sí, a excepción de dos ex combatientes y mercenarios serbios. Un padre y un hijo, y otra que habremos de descubrir adelante en la serie. De acuerdo con las reglas que el profesor impone, ninguno de ellos puede revelar su verdadera identidad, ni hacer preguntas de tipo personal a los otros, así como tampoco pueden tener relaciones entre ellos. Esta mezcla de celibato y vida cartuja prepara el caldo de cultivo para el desarrollo de los asaltantes durante el atraco.
Los mismos nombres que los asaltantes escogen reflejan algo de su personalidad; Tokio, Berlín, Nairobi, Denver, Oslo, Helsinki, Río, Moscú, y le da un toque atractivo a la serie.
El asalto que en principio parece ser descubierto y por lo que los asaltantes parecieran verse obligados a tomar rehenes, tiene un estructura más compleja y cerebral que entrar y tomar el dinero y huir. Porque como dice el profesor en el primer capítulo al hablar de tener a la opinión pública a su favor: “No vamos a robar el dinero de nadie… Hasta les vamos a caer simpáticos”. El objetivo no es robar dinero, sino acuartelarse al interior del edificio para imprimir la mayor cantidad de euros posibles.
La historia se cuenta de manera lineal y a partir de flashbacks. Mientras el asalto corre, los autores de la serie nos hacen conocer las relaciones de los personajes durante las semanas de entrenamiento y previas a la toma de la fábrica. Y por otra parte vamos conociendo a Raquel Murillo la inspectora de policía que lleva el caso y la negociación en la supuesta crisis de rehenes. Y la vemos caer en las tretas y cuatros que le pone El Profesor. Cómo respuesta a cada exigencia y seriedad de la autoridad, el líder de la banda siempre tiene una ironía. Existen ases debajo de la manga tanto de los atracadores como de las fuerzas de la ley, y la existencia de una rehén inglesa que nada tiene de fortuito el hecho de que estuviera en el lugar equivocado en el momento equivocado, son elementos que acrecientan la tensión al interior de la serie.



Como toda mente de archivillano, El Profesor, no tiene contemplada dentro de su ecuación su propia humanidad y habrá de terminar no solo jugando con fuego, si no enamorándose de quien no debe y pagando sus errores y confianzas. Ni las debilidades en el carácter de los demás en especial de Berlín.
La serie está llena de vueltas de tuerca, de un humor negro que se agradece en el universo del melodrama y el drama que atiborra las series de hoy en día y de personajes menores que no son sólo patiños de la serie y aportan a las diferentes tramas de la serie.
Más allá de policías y ladrones la serie también nos cuenta historias de los rehenes, en especial la del gerente de la fábrica y su secretaria. Un tipo burócrata, arrogante y cobarde, que se aprovecha de la típica mujer insegura, el bullying que sufre la estudiante inglesa. Así como la vida cotidiana de los policías y abre la panorámica de tal forma que La Casa de Papel, es una serie muy amplia tanto en los personajes como en la temática y las situaciones, ninguna de las cuales se siente gratuita, ni forzada.
Las buenas actuaciones de actrices y actores como Alba Flores (Nairobi), quien en Vis a Vis hacía el papel de Saray, la gitana inseparable de Zulema Zahir, Álvaro Morte (El Profesor), Itziar Ituño (Inspectora Raquel Murillo), Úrsula Corberó (Tokio), Darko Peric (Helsinki), quien demuestra como de El Oso, temible jefe de traficantes de mujeres en la serie Mar de Plástico, puede interpretar a un violento y simpático mercenario serbio gay en La Casa de Papel, Esther Acebo (Mónica Gaztambide), Enrique Arce (Arturo Román), Pedro Alonso (Berlin), son lo que más ayuda al  desarrollo exitoso de la serie. La empatía que logran estos personajes con la audiencia, así como el desagrado por otros son uno de los aciertos de la producción. Al seleccionar uno de los mejores castings de la televisión española.
El capítulo nueve de la primera temporada nos deja en un lugar donde uno piensa: “En cinco minutos se resuelve la serie” y se imagina la escena. Pero lo cierto es que no y en esa última entrega de la primera temporada, lo único que uno puede pensar al comenzar a correr los créditos, es “¿Con qué vuelta de tuerca habrá de empezar la segunda temporada de La Casa de Papel que nos dé para seguir la serie esos siete capítulos que habrán de estrenarse en octubre próximo? Y se va a directo a la cama con el estómago vacío y la mente dando vueltas acerca de ¿cómo se va a desatar el nudo gordiano de la acción?
 Algo que se agradece profundamente a Antena Tres es que no nos vaya a tener un año en espera y que la primera temporada se puede ver una segunda vez, para en octubre concluirla, o eso espero.

publicado en roastbrief.com.mx el 31 de julio de 2017
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