martes, 2 de noviembre de 2010

El Tobogán de la Corrupción

Armando Enríquez Vázquez


¿Sentimos que vamos ganando la guerra? ¿Cuál de todas? El presidente se ha referido innumerables veces en los últimos meses a cómo el gobierno y con él todos nosotros vamos ganando la guerra contra el narcotráfico, a pesar de todo, falta justicia para los deudos de los civiles, daño colateral de las operaciones y faltan aún los grandes orquestadores del caos. Al parecer en ese campo se va a buenos pasos, aún faltan los narco políticos y los narco empresarios que mueven a las mulas y soldados que todos los días caen bajo la metralla, Sin embargo éste no es el único frente en el que México tiene batallas o mejor dicho guerras por ganar.La semana pasada tres diferentes organizaciones internacionales dieron a conocer sus medidores para ciertas características a nivel mundial en 2010. En los tres México perdió lugares con respecto a las mismas evaluaciones del año pasado.En democracia según la consultora especializada en situaciones políticas, sociales y económicas del continente POLILAT y la fundación Konrad Adenauer, México descendió dos lugares en la lista de democracia continental, esto debido, según las instituciones, a la narco violencia y a la crisis económica.Por otro lado el índice de percepción de corrupción, que anualmente publica Transparencia Internacional, sitúa a México en el lugar 98, con una calificación de 3.1 en una escala de 0 a 10, su peor nivel en diez años, a la par de Burkina Faso y Egipto. En 2009 este mismo informe nos ubicaba en el lugar 89 con una calificación de 3.3 y hace diez años nos encontrabamos en el lugar 59.Por último, en cuanto a la prosperidad del país, la encuesta anual del Instituto Legatum de Inglaterra coloca a nuestro país en el lugar 53, el año pasado éramos el 43, de 110 países. Para hablar de la prosperidad de un país el Instituto Legatum estudia las condiciones de salud, económicas, de educación, de libertades individuales, la percepción de su gobierno, las oportunidades para emprendedores, la seguridad y la sociedad. Salvo este último rubro donde México pasó del lugar 45 del año pasado al 39 en 2010, casi todas las demás categorías mostraron bajas importantes.Tres informes, tres instituciones; nuestro país continua a la baja ante los ojos de la comunidad internacional, entonces ¿Importa si vamos ganado la guerra al narco? ¿Qué está haciendo el gobierno federal para acabar con la corrupción?, ¿Por qué siguen tan libres y tan campantes Elba Esther Gordillo, Martín Esparza y otros tantos líderes sindicales que han lucrado con nuestro país y su futuro? ¿Dónde están las candidaturas ciudadanas que nuestra constitución política avala? ¿Por qué se sigue dando canonjías a grupos empresariales para evadir impuestos? ¿Por qué se tolera el comercio informal, en lugar de crear fuentes de trabajo legales?Hoy cuando hablamos del futuro y vemos como comienzan a definirse a los próximos poderes mundiales; China, Brasil, India y Rusia, debemos preguntarnos donde queremos estar como nación. ¿Los pleitos y la nula visión de nuestros políticos alcanzan a vislumbrar un lugar para México?, o piensan como siempre que nosotros seguiremos a paso “glorioso” a pesar del desarrollo de otras naciones y el subdesarrollo mental que habita en San Lázaro.Durante los últimos años la clase gobernante panista ha clamado por las “reformas estructurales” indispensables, dicen, para el desarrollo de México. Tanto el PRI como el PRD creen que el país puede aguantar con los mismos esquemas de cuotas, con la explotación irracional de recursos, con una burocracia corrupta y gangsteril de la cual los mejores ejemplos están en los gobiernos del DF, Oaxaca, Puebla y Veracruz.La pequeña cabeza de los brontosaurios priistas cree que la reforma laboral tan necesaria y básica para el desarrollo se puede sustituir con el burdo paliativo de una ley que da estímulos a la contratación de los jóvenes, dicho sea de paso la mano de obra más barata y menos calificada, en lugar de ampliar estos incentivos a todos aquellos que creen fuentes de trabajo punto. Sin cuotas de género, ni edad.La extra gruesa pared craneal de los perredistas les impide entender que el llamado apagón analógico creará mejores y más fuentes de trabajo para cierto sector de la población que crece gracias al gran número de egresados de carreras afines a las telecomunicaciones.A los retrógrados panistas se les olvida la importancia de las universidades públicas en la vida de nuestro país, en su historia, así como el orgullo y distinción que tienen y con que nos representan a nivel internacional y que no comparte ninguna universidad privada de nuestro país ni por descuido.A la sociedad se nos olvida que nosotros pagamos los sueldos de todos y cada uno de estos “servidores públicos” que piensan en ellos como ungidos divinos. Permitimos casos como los del diputado Godoy Toscano sin sorprendernos, sin cuestionarnos al menos si existe liga alguna con su hermano el gobernador de Michoacán. Estamos acostumbrados al cinismo de Pablo Gómez, y muchos como él, que aprueba leyes sin leerlas, y luego lo fanfarronea a los cuatro vientos. A la estulticia de Fernández Noroña, quien al llenar una maleta con libros cree ser más inteligente y más culto. A la patanería de la “roqueseñal” al “dipuhooligan”, al “diputable”, porque eso sí para apodos y para aguantar imbéciles nos pintamos solos, porque para agachones burlones somos únicos. Necesitamos las reformas estructurales es cierto, pero estas reformas ni son todas las que están, ni están todas las que son. México necesita una legislación educativa capaz de formar y crear a mexicanos interesados en la ciencia, en la tecnología, en las ciencias sociales. México necesita ingenieros, físicos, químicos, biólogos, necesita hombres y mujeres capaces de crear la infraestructura del país y no de importarla como se ha vuelto costumbre. Necesitamos una reforma a las leyes agrícolas que promuevan la explotación correcta del campo y que los campesinos tengan la remuneración correcta por sus productos, que en la medida de lo posible nos volvamos autosuficientes en nuestros alimentos. Que se faciliten los estímulos fiscales y tecnológicos que nuestro campo necesita. Necesitamos crear la infraestructura hidráulica que permita almacenar agua y evitar las inundaciones anuales en nuestro país, que acaban con tantos mexicanos y principalmente con su poco patrimonio.Todos los pueblos tienen el gobierno que se merecen, y entonces cualquiera responderá molesto que los mexicanos no, que somos la excepción de la regla. Aceptémoslo, los mexicanos tenemos el gobierno que nos merecemos, ése por el que votamos, no porque fuera la mejor opción, si no que era la menos peor, nuestro peor es nada. Ése que ha mantenido los privilegios, el nepotismo y los caprichos presidenciales. Ese en que la desigualdad social es un problema biológico, no social. Ese en el que 500 diputados y 300 senadores elegidos por nosotros año con año creen que el petróleo vale más porque ellos así lo dictaminan sin ninguna base, al hacer sus presupuestos anuales. Esos mismos que elegimos para defender la soberanía, que ellos confunden con los privilegios de los sindicatos petrolero, minero, y otros extintos como el de Luz y Fuerza.Por eso, sí México es el lugar 93 o 113 en una lista de transparencia, de democracia o de bienestar, siempre saldrá el diputado, secretario de estado, líder de partido político o senador a decir que esas listas las hacen extranjeros que no conocen la realidad mexicana, enemigos de nuestra nación, porque todo en nuestro territorio va viento en popa, porque los mexicanos somos a todísima…, buenos anfitriones como La Malinche, excelentes colaboradores de la inversión extranjera como los tlaxcaltecas o Juan Nepomuceno Almonte. Permitimos que los grandes saqueadores de la riqueza del país se paseen impunes por el país, permitimos que políticos delincuentes se escuden tras el fuero y la complicidad de sus compañeros diputados sean o no del mismo partido. Permitimos tener doscientos diputados que no representan a nadie sino a la agenda torcida de sus partidos políticos. Nosotros tenemos el gobierno que nos merecemos, los gobernantes federales, locales y regionales que nos merecemos. Diputados, senadores y jueces dignos de nosotros; transas, flojos, indolentes que solo ven por su propio bienestar, que están en el lugar número uno de prosperidad de la lista familiar.Vamos ganando la guerra contra el narcotráfico. ¿Vamos?, y sin embargo las guerras contra la autosuficiencia alimentaria, la educación, el empleo digno, la corrupción burocrática, los malos empresarios las vamos perdiendo, esas alimentan al narco que tendrá más soldados y lo que hoy es una pírrica victoria pudiera convertirse en la más desastrosa derrota.


Publicado en Blureport.com.mx el 1° de Noviembre 2010