lunes, 29 de agosto de 2011

Televisión de paga; otra industria relegada.

La televisión de paga más allá del entretenimiento, es una de las industrias más lucrativas y con mayor crecimiento en la región, sin embargo en nuestro país es más importante respetar a un duopolio que crear nuevas fuentes de trabajo.


Armando Enríquez Vázquez

Hace treinta años los sistemas de televisión de paga en nuestro país iniciaban, y se limitaban a traer la señal, comerciales incluidos, de canales de la frontera. Cablevisión ofrecía, a finales de los setentas, principios de los ochenta, tres canales, uno por cada una de las grandes cadenas norteamericanas de la época; ABC, CBS y NBC. Los canales transmitían en inglés y no había posibilidad de doblaje o subtitulado.
El crecimiento de la televisión de paga en los Estados Unidos y el surgimiento de las grandes cadenas de paga como HBO, MTV, CNN, ESPN y FOX vinieron a cambiar la forma en cómo veíamos la televisión de paga. Para los distribuidores de señal, los canales y anunciantes la televisión de paga se convirtió en una televisión segmentada, cada canal para un público especifico, a diferencia de la televisión abierta cuya audiencia está conformada por esa utopía que nos incluye a todos sin importar, sexo, género, edad, ni intereses particulares.
La televisión de paga se ha vuelto tan importante en nuestras vidas que los referentes de las grandes series se encuentran en las producciones de HBO, AMC, FOX. A excepción del futbol nacional, nuestros consumo deportivo está en ESPN o FOX Sports. Hoy tenemos canales de viaje, gourmet, de noticias, para bebes, para niños, para adolescentes, para mujeres, para golfistas, soft porno y hard porno. Todo al alcance de nuestro control remoto y de nuestro bolsillo.
Pero fundamental; en su evolución los contenidos y la oferta de programación han cambiado, para la televisión de paga de la región ha sido un aprendizaje largo y penoso, que hoy, sin embargo, ve sus frutos.
En un principio los canales norteamericanos pensaron que ofrecer sus contenidos a los consumidores de Latinoamérica era más que suficiente. Con el tiempo se dieron cuenta de que no era así y decidieron bajo la idea Bolivariana: Toda América Latina era exactamente lo mismo, con excepción de Brasil, que ya de por si son lo que “hablan más rarito” de por acá.
De unos cinco o seis años han aceptado que existe una diversidad en nuestro continente, que empieza desde el momento que utilizamos palabras para nombrar un mismo objeto, y termina en perogrulladas tan grandes como que México no es Argentina, a pesar de todos los meseros y teiboleras argentinas que hoy se quieren hacer pasar por modelos y conductores que habitan nuestro país, y ni lo queremos ser. Hoy por ejemplo, Fox Sports tiene un canal para Argentina y otro para México, con los contenidos más interesantes en cada uno para cada pueblo. A nosotros que nos importa el Boca y a ellos Los Pumas. Mantienen ciertos contenidos comunes aprovechando lo mejor de lo que tienen. Ejemplos; la extraordinaria narración de los argentinos para la Formula 1 por un lado, los cronistas mexicanos para el futbol americano, por el otro.
México es el país de Latinoamérica con más subscriptores de televisión de paga. Esto significa que en cuanto un mexicano mas capaz de dejar de ver la pésima televisión abierta en seguida lo hace. Según informes del año pasado, más de ocho millones de hogares en el país cuentan con un sistema de paga. Eso, sin contar los sistemas piratas y los clonados que según cifras extraoficiales son arriba de los cuatro millones de hogares. Paradójicamente, Carlos Slim, el hombre más bloqueado en México para acceder a servicios distribución y producción de televisión, tanto de paga como abierta, es quién a más hogares provee de estos servicios en el continente.
Los comerciantes han comenzado a abandonar la televisión abierta al encontrar en los canales de la televisión de paga a sus consumidores perfectos.
Nuestra televisión de paga va muy retrasada en comparación con la televisión de paga norteamericana o canadiense, donde hoy las disyuntivas son diferentes. ¿Cómo mantener la calidad de los contenidos, sacrificando costos ante la crisis?, y el reto mayor de todos enfrentar la competencia que hoy representan Netflix y Amazon, donde la gente puede comprar y descargar los últimos capítulos de muchas de las series que están al aire, eso sin contar los sitios donde estos se puede hacer de una manera gratuita. Las películas por televisión son obsoletas ya. Ante esta situación los canales se verán obligados, entre otras cosas a mejorar sus sistemas de Internet y de descarga de programas. Por otro lado se habla de que los canales ya no pueden depender de la promoción que de ellos hagan los distribuidores de señal y tendrán que entrar de lleno a la mercadotecnia y a la promoción de sus programas. Finalmente lo más importante, tendrán que invertir aun más en sus contenidos, para volver atractivos sus espacios y no terminar siendo parte de los sistemas básicos que ofrece cualquier compañía de televisión de paga, el tema parece redundante, puesto que lo que le ha dado el valor a los canales de televisión de paga y sobretodo el status de canales premium son los contenidos; es lo más interesante que se encuentra en la televisión, tanto para los telespectadores, como para los realizadores, productores y actores. La crisis de guiones e historias que tiene el cine hoy en día, las salas cinematográficas están llenas de audiencias jóvenes en busca de aventuras y efectos. Pero los dramas y las historias de calidad curiosamente están en la televisión de paga; Breaking Bad, Mad Men, In Treatment, Game of Thrones, Boardwalk Empire. En Latinoamérica también se ha incursionado en la producción de series originales para las pantallas de la televisión de paga; mexicanos, argentinos, venezolanos, colombianos y brasileños han con cierto éxito desarrollado historias y series para diferentes canales de paga. Pero siguen siendo las series americanas las que mayor demanda tienen por parte del público, aunque el fenómeno de las telenovelas colombianas de narcotraficantes, es un caso a estudiarse, lejos de la chabacanería y ñoñez de la mayor parte de las telenovelas mexicanas, han captado la atención del público nacional de televisión de paga de importante manera.
En México existe la posibilidad de dar nuevas concesiones a canales, así como a distribuidores de señal de canales de televisión de paga. Aumentar la oferta. Ofrecer contenidos atractivos al televidente y por extensión a los anunciantes es un reto creativo, que deriva en creación de fuentes de trabajo y derrama económica. Se necesita además, una ley que limite los poderes de producción de los canales y estimule la producción y creación de casas productoras externas a los canales, creando la competencia por la producción, como lo hacen las leyes de otros países, sería un factor importante para detonar a la industria. En México nuestra televisión abierta nos enseño a vivir bajo la concepción de la “televisión para jodidos” que tenía un hombre arrogante y prepotente, buen patrón por lo que cuentan, pero al final un altanero que despreciaba a sus audiencias. La opción que se abrió en los noventa al venderse la televisora oficial, resultó con los años, una mala copia del modelo existente. No hay más cadenas nacionales. Los canales locales y de paga nacionales conocen pocos éxitos porque, con la excepción de Milenio Televisión y las producciones de Argos para Cadenatres, tienen contenidos y producciones mezquinas. Donde lo importante es rellenar el tiempo aire antes, después el costo de la producción y por último los contenidos.
Sí, Carlos Slim, ya maneja la mayor parte de la televisión de paga en América Latina, ¿Por qué no permitirle entrar al mercado en México?, sí más de un grupo empresarial quiere su canal de televisión de paga. ¿Por qué no otorgar los permisos?, ¿Por qué siempre el gobierno debe vivir sumiso a los chantajes y ordenes de Televisa y Azteca?
Al inicio del sexenio el presidente hablaba de la urgente necesidad de abrir la competencia en las telecomunicaciones, hoy en el gris ocaso del gobierno de Felipe Calderón, las telecomunicaciones de México están peor de secuestradas por el duopolio Salinas Pliego – Azcarraga, y los lacayos de ambos, que hace seis años. Los mejores contenidos y las nuevas señales deberán esperar al menos a diciembre del año que entra, mientras tanto esa bazofia que llamamos televisión abierta habrá de seguir invitando a las audiencias a cambiarse a los sistemas de paga a la brevedad, sólo para encontrara que lo grandes contenidos nacionales tampoco están ahí.
Hoy en día hay una gran cantidad de programas, series, documentales y películas que se pueden encontrar en Internet, unos gratis otros con un costo, en un futuro no muy lejano la gran oportunidad de haber hecho de la televisión de paga, o su caso la abierta, un detonador de la economía habrá pasado de largo. Ya sea en Internet, o en televisión, la búsqueda por contenidos atractivos y de calidad seguirá, y será cada día más encarnizada, pues eso, es lo que finalmente diferenciara y creará las preferencias del consumidor, pero los costos serán cada vez menores y los modelos de producción más eficientes.

Publicado en blureport el 29 de Agosto de 2011