viernes, 28 de noviembre de 2014

De lubricantes espaciales y sexuales.



Uno de los responsables de Investigaciones sobre lubricantes para cohetes espaciales, es el responsable también, de llevar placer sin límites a millones de seres humanos.
Armando Enríquez Vázquez.

Hay de lubricantes a lubricantes, aunque en el fondo o para llegar a él, todo se trate de lo mismo. Sustancias que permiten una menor fricción ya sea entre piezas de madera, metal, plástico o entre las partes anatómicas del cuerpo humano.

No cabe duda que la siguiente historia tiene que ver con el más amplio espectro de lubricantes posibles.
El protagonista de la historia es un norteamericano de nombre Daniel X. Wray.  Wray estudió química en la Universidad de Arizona y en los años setenta trabajó en la base Edwards de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Las investigaciones de Wray, mientras trabajó para la fuerza aérea, estuvieron relacionadas con nuevos materiales para los sistemas de enfriamiento de los transbordadores espaciales de la NASA.

Gracias a sus investigaciones y trabajos en la materia Wray tiene a la fecha 4 patentes relacionadas con los sistemas y productos que ayudan a los sistemas de enfriamiento espaciales, además de otra para un disco para memoria magnética, pero también tiene una patente que lo ha hecho mucho más popular y rico que las otras cinco.

En 1977, mientras Wray investigaba cerca de 300 sustancias diferentes para crear un anticongelante para el transbordador espacial, creó un lubricante en base agua, libre de petróleo y sin olor alguno. Cómo parte de una broma Wray le regaló una botella de la sustancia a un compañero de trabajo, quién al cabo de unos días regresó pidiéndole al químico más lubricante.  Wray supo en ese momento que tenía un buen producto entre manos y lo bautizó como Astroglide, desde siempre la asociación entre el espacio y las estrellas producidas por lo esplendoroso del amor, se han convertido en lugar común de muchos artículos escritos acerca del lubricante personal y su origen. El lubricante descubierto por Wray es similar a diferentes fluidos corporales y la ligera acidez de su pH permite que sea muy bueno para combatir infecciones, impidiendo la propagación de hongos.

En 1982, Wray, vendió los derechos para comercializar la sustancia a una empresa que quebró en 1991. Wray recuperó los derechos de su producto y ese mismo año fundó una empresa a la que llamó Biofilm Incorporated.

Biofilm además de dedicarse a la fabricación y venta de Astroglide, se dedica a producir e investigar sobre diferentes productos de salud e higiene personal.

Una de las cosas que más me llama la atención del caso de Wray, es el hecho de la poca información acerca del personaje, al parecer Wray mantiene con un falso pudor, su biografía, su historia y  su éxito, a pesar de ser un ciudadano ejemplar y tomar parte en diferentes actividades en la comunidad de Vista en California
 

Publicado en the point.com.mx el 5 de noviembre de 2014
imagen: astroglide.com