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miércoles, 25 de septiembre de 2019

El País un diario global, la mejor estrategia para triunfar.



El País se fundó hace 23 años, con 65 millones de visitas diarias no hay otro medio digital en español con la penetración del diario español. 


Armando Enríquez Vázquez.

En marzo de 2016, Antonio Caño, entonces director del periódico El País, publicó una carta abierta tanto a los trabajadores y colaboradores del diario como a sus lectores que inicia diciendo:
“Hemos conversado esta mañana sobre la dura realidad a la que se enfrentan nuestro oficio y los periódicos en todo el mundo. En EL PAÍS hemos venido haciendo ajustes desde hace tiempo y hemos conseguido llevar a cabo la transformación digital paliando, en la medida de lo posible, los daños que esta ha provocado en nuestro sector. Afortunadamente, y pese a las dificultades, seguimos siendo el periódico impreso más vendido en España con bastante distancia con respecto a nuestros competidores, y nuestras ediciones digitales han conseguido en los últimos dieciocho meses crecimientos espectaculares hasta convertir EL PAÍS en el medio de comunicación en español más visitado y leído en el mundo.”
Después de tres años la premisa se sostiene; El País es el diario más importante de habla española a nivel mundial y comienza a serlo también en portugués y catalán. Su slogan: “El Periódico Global” es una realidad frente al éxito alcanzado por el diario español a nivel mundial. La pregunta es ¿Por qué ningún diario mexicano, argentino o colombiano puede replicar este éxito? Y la respuesta de manera superficial es que en América somos lo suficientemente pueblerinos para darnos cuenta de lo que realmente significa la aldea global.
El país con más hispano hablantes del mundo es México, con una población superior a los 120 millones de personas. El segundo es Estados Unidos con una población que habla nuestra lengua mayor a 50 millones de personas, la gran mayoría de ellos descendientes o de origen mexicano. Después se encuentran en estricto orden de número de habitantes; Colombia, España y Argentina.
Hay sin duda algo muy mal en la estrategia planteada por los diarios de América Latina que les impide crear un verdadero negocio global como el de El País, en el caso de Colombia y Argentina desconozco las razones, pero las de los dueños de los periódicos en México me son claras y tristes de aceptar: servilismo, incapacidad a ser medios independientes del poder político, una pésima difusión de su medio y una soberbia que les impide crear audiencias. Durante años hemos sabido que los tirajes de los grandes diarios mexicanos, El Universal, El Excélsior, El Reforma, La Jornada son maquillados con la única finalidad de conseguir inversión de anunciantes, de la misma manera que lo han hecho las televisoras y en especial Televisa desde hace décadas al ser quien mide y publica ratings que cada día es más evidente que son falsos.
De acuerdo con las cifras del último reporte de la Asociación de Internet MX de los casi ochenta y tres millones de mexicanos usuario de Internet el 76% busca información, lo que de alguna manera implica un nicho de oportunidad para los diarios, que en sus ediciones impresas dan cada día más lástima, tanto las modificaciones de formatos y secciones, como principalmente en esa falta de lectores reflejada en el número de periódicos que a mediodía aun se encuentren en los puestos de periódicos y tiendas donde se expenden.
El País se fundó el 4 de mayo de 1976 y 20 años después el 4 de mayo de 1996 comenzó a publicarse en Internet, después de 23 años no hay otro medio digital en español con la penetración del diario español. 65 millones de lectores consultan a diario las ediciones impresas y principalmente de Internet del diario en todo el mundo, un número mayor que el de los habitantes de España. La estrategia que ha seguido El País en sus 43 años de existencia demuestra la visión y apertura a cambiar de rumbo de sus directivos. Escuchan a los lectores y a la sociedad que les dictan muchas de las líneas editoriales, ya no son sólo los jefes de redacción, ni los editores y por supuesto mucho menos los dueños y accionistas quienes lo hacen.
¿Por qué en México diarios como EL Universal o Excélsior con más de cien años de existir han sido incapaces de tener esta visión, esta hambre de ser líderes? ¿Es acaso que la visión de directivos, periodistas de diarios mexicanos fundados poco después que El País como es el caso de La Jornada, tan corta y miope que ni siquiera son capaces de atreverse a intentar descifrar la visión general de lectores en México? ¿Somos los lectores que queremos seguir teniendo líderes de opinión que nos influyan con su personal versión de los hechos? ¿Carecemos de criterio en ambos lados de la ecuación para aceptar que el mundo cambio?
Caño apuntó en otro párrafo de la carta “También en el ámbito digital la situación sigue siendo aún incierta. La masiva transferencia de lectores de la web a los teléfonos móviles, así como la aparición de nuevos dispositivos portátiles y de amenazas recientes como los bloqueadores de publicidad, junto a otras más conocidas como la instalación de la cultura de la gratuidad, hacen muy complejo también el horizonte en el terreno de los nuevos medios. Empiezo a tener la impresión de que el paso del papel a lo digital es solo uno y no el más grande de los muchos pasos que los periódicos tendremos que dar hasta alcanzar nuestro verdadero espacio futuro.”
Los medios en México no se entienden si no es por una lucha de fuerzas entre los dueños de medios con hacer pública información y las presiones del gobierno para cortar el dinero que hasta hace seis meses otorgaban los gobiernos a través de la llamada inversión publicitaria. El lector en esta negociación es lo de menos. Para el empresario y el medio lo importante seguía siendo negocio. Cuando se tiene una mala prensa como sucede en la mayor parte de los periódicos mexicanos sin importar la ideología que se quieran atribuir, la falta de lectores es incapaz de mantener a estos diarios a flote.
La decisión debe ser darle un nuevo valor y diferenciar entre ediciones impresas e Internet no sólo puede basarse en el dinero que entre a las empresas informativas a través del dinero del gobierno, que el presidente ha prometido no habrá, hoy en los tiempos de las Benditas Redes Sociales, creo que lo veraz, lo contundente, la calidad del reportaje, de la crónica, el análisis y la columna, la variedad e inclusión de todo tipo de temas en la información. La voluntad y capacidad de escuchar y leer a los lectores es donde los periódicos y portales mexicanos pueden tener su evolución en un mundo global, de otra manera cada vez más ombliguistas los periódicos mexicanos se verán condenados a convertirse en panfletos y morir. Existen muchas nuevas formas y plataformas para comunicar y temas más interesantes para los lectores que la política.
La carta completa Antonio Caño se puede consultar en https://elpais.com/elpais/2016/03/03/actualidad/1457031570_991358.html

publicado en roastbrief.com.mx el 29 de mayo de 2019

jueves, 9 de julio de 2015

Nuestra lengua materna



Más de 460 millones de personas en el mundo tenemos al español como nuestra lengua materna. De ellas casi el noventa por ciento vivimos en el continente americano.

Armando Enríquez Vázquez

Con la visita de los reyes de España a nuestro país y la puesta en marcha del Sistema Internacional de Evaluación de la Lengua Española debemos de recordar el invaluable patrimonio que día con día ejercemos, protegemos, modificamos, enriquecemos y vulgarizamos en cada conversación, con cada texto. Que nuestro español ese con el que nos mofamos de la solemnidad está por encima de cualquier acto protocolario o academia que intente meterlo en las paredes rígidas de una caja mortuoria que pretende reglamentarlo entre el protocolo y la demagogia. El español escapa a pretenciosos mandatos de Institutos, Academias, Monarquías o el falso dorado de protocolos.
De acuerdo con el informe 2014 del Instituto Cervantes El Español: una lengua viva. Más de 460 millones de personas en el mundo tenemos al español como nuestra lengua materna. De ellas casi el noventa por ciento vivimos en el continente americano, México y Colombia simplemente tienen en conjunto más de 160 millones de hispanohablantes y sí a eso sumamos los hispanohablantes que habitan en Estados Unidos que se calculan en 52 millones más otros 9.7 de indocumentados que viven en aquel país y tienen tiene al español como idioma nativo o son parte de una segunda generación que no ha perdido del todo su utilización del español, tenemos que casi la mitad de los hispano hablantes del mundo se encuentran en tres naciones americanas. Nuestro español lleno de mexicanismos, colombianismos y anglicismos ha nutrido y formado el español moderno de manera definitiva. Gabriel García Márquez, Octavio Paz, Jorge Luis Borges, Juan Carlos Onetti, José Lezama Lima, Juan Rulfo, Mario Vargas Llosa y Julio Cortázar por nombrar al puñado más connotado de la segunda mitad del siglo pasado demuestran la riqueza que América ha aportado a nuestra lengua.

Dales la vuelta,
cógelas del rabo (chillen, putas),
azótalas,
dales azúcar en la boca a las rejegas,
ínflalas, globos, pínchalas,
sórbeles sangre y tuétanos,
sécalas,
cápalas,
písalas, gallo galante,
tuérceles el gaznate, cocinero,
desplúmalas,
destrípalas, toro,
buey, arrástralas,
hazlas, poeta,
haz que se traguen todas sus palabras.
Octavio Paz
Las Palabras

Dicen que Carlos V al comparar los diferentes idiomas que hablaba el poliglota emperador decía que el español era la lengua para hablar con Dios. Grande es el honor de que esta sea nuestra lengua y no por un fervor religioso sino por la grandeza de nuestro idioma, por su riqueza sus matices. La diversidad de colores y tonos. Acepciones que son dulces un extremo de nuestro continente y soez obscenidad en el otro. La reinvención diaria que a lo largo de este continente se hace del español lo mantiene como una lengua que a corazón latiente y de manera imperceptible va forjando nuestra comunicación. Que se burla de los jactanciosos puristas que quisieran mantener un idioma que hoy nos es ajeno y en muchas ocasiones ajeno, con la misma exaltación que sus inquisidores quisieron enseñar amar a Dios en tierra de indios. Los americanos hemos creado dialectos del español que son los nuestros; del lunfardo al caló, el español se derrama  y conquista ese mundo donde hoy la principal editorial en español tiene su sede en nuestro país; El Fondo de Cultura Económica.
Sólo siendo conscientes de la belleza de nuestra lengua, sintiéndonos orgullosos de ella paladeando el pronunciar nuestras silabas y la suavidad que se siente en el gañote al emitir esa letra tan española como lo es la Ñ. Sin olvidar la ambivalencia agridulce de la tan mexicana X, despreciada por los peninsulares, que aun confunden la riqueza de sus sonidos, provocando en los ignorantes y lerdos a sustituirla con una J.
Un español que a veces nos duele porque a veces se llena de racismo, clasismo, discriminación cuando utilizada por sus académicos y supuestos cancerberos se utilizó y utiliza para atacar a sus artesanos y devotos. A pesar de ello no deja de ser nuestra lengua, en la que hablamos y convivimos, la que debemos alimentar y mantener evolucionando en el día a día.

Si vuestra lengua es la materia
Que empleé en mi escribir y, si por eso,
Habréis de ser vosotros los testigos
De mi existencia y su trabajo,
En hora mala fuera vuestra lengua
La mía, la que hablo, la que escribo.
Así podréis, con tiempo, como venís haciendo,
A mi persona y mi trabajo echar afuera
De la memoria, en vuestro corazón y vuestra mente.
Luis Cernuda
A sus paisanos

Celebremos nuestro idioma a diario, sin importar fechas, ni falaces actos protocolarios que sirven a tontos y locos para ponerle un bonete a un organismo tan vivo que se sacude y lo lanza lejos al ruin y polvoso rincón de las pretensiones y las categorías.

publicado en blureport.com.mx el 3 de julio de 2015

miércoles, 12 de mayo de 2010

Cómo llegó el café a América



La historia de la taza de café que nos deleita por la mañana, parece una novela de aventuras. Un intrépido y ambicioso militar francés se encargó de qué el café llegara a América, contra viento, marea, piratas y otras cosas. 

Armando Enríquez Vázquez

El café está rodeado de leyendas y hechos fascinantes, desde su descubrimiento mismo por los pastores etíopes, en especial según la leyenda, a uno llamado Kaldi, quien fue el que llevó la baya a los monjes cristianos, los cuales al creer que sus efectos eran obra del diablo arrojaron las bayas al fuego, sólo para descubrir el aromático olor del grano y más tarde la bebida. Los musulmanes, también tienen sus leyendas e historias acerca del origen del café. Hoy en día los mitos modernos le achacan producir insomnio.


Hasta el siglo XVII, los árabes mantuvieron un estricto control del comercio del café. Fueron ellos los que desarrollaron todo el proceso de secado y tostado de las semillas, y trataron de mantener el secreto, así como el monopolio de las semillas, las cuales sólo se podían vender tostadas. Sin embargo, ante el gran éxito del café no sólo en el mundo árabe, sino en Europa en donde a partir de los inicios del 1600 existían cafeterías. Se cuenta que un hombre llamado Babá Budán contrabandeó las primeras semillas y las plantó cerca de su casa. Esto le permitió comerciar con los holandeses que llevaron la semilla a Ceylán, donde la planta floreció sin problema. Los franceses no tuvieron el mismo éxito en Dijon. A través de negociaciones con el Burgermeister del invernadero de Ámsterdam, se consiguieron algunos arbustos como regalo al rey Luis XIV, y ya en el jardín quedaron a cargo del Botánico Real, como una de las joyas raras de la colección real.



Un capitán de la marina francesa asignado a la isla de la Martinica; Gabriel-Mathieu d'Erchigny de Clieu, habiendo visto el éxito comercial de la planta en manos de los holandeses y pensando en el bien que haría la semilla no sólo a la economía francesa, sino a la de La Martinica, decidió importar la planta a la isla. Sin embargo, de Clieu no tenía ninguna influencia en la corte. En 1723, en un viaje personal a París decidió robar una de las plantas del invernadero real. Haciendo gala de su habilidad con la mujeres sedujo a cierta cortesana que encantada con la idea del capitán, se granjeó al médico real M. Chirac y sustrajo la planta tan deseada por de Clieu. La historia no terminó con esta intriga palaciega, de Clieu escondió la planta hasta que zarpó del puerto de Nantes, de tal modo que el capitán mandó construir una caja de vidrio, especie de invernadero portátil, para poder transportar la planta durante la travesía, de modo que recibiera los rayos del sol.


Sin saber bien a bien cómo entre la tripulación iba un hombre al que de Clieu, describe como celoso del gusto que al capitán francés le daba el servicio que estaba haciendo a su patria. Otros dicen que era un espía holandés cuya misión consistía en destruir la planta. Lo único que este hombre logró fue arrancarle una rama al cafeto. Nada más se sabe de este espía a bordo. Si recibió algún tipo de castigo, lo que sí se sabe es que no fue el único peligro que sufrió el arbolito. El viaje fue muy accidentado y tuvo que enfrentar tormentas de gran oleaje que casi hacen naufragar al barco, un ataque de un pirata de tunecino del cual pudieron escapar, como remate llegó la calma chicha del mar. Fue entonces cuando durante más de un mes se racionó el agua a los tripulantes, de Clieu compartió parte de su pequeña ración con su querida planta.


Tras todas estas aventuras de Clieu finalmente llegó a la isla con la planta, pero no por eso terminaron sus mortificaciones; temeroso de cualquier cosa, y sobre todo de que alguien pudiera robarle la planta, mandó rodearla de arbustos espinosos y puso una guardia especial para el cafeto. Finalmente y como él mismo lo describe en L'Année Littéraire. (Paris, 1774): la primera cosecha sobrepasó cualquier expectativa y de Clieu recolectó alrededor de un kilo del grano. El capitán repartió la semilla entre aquellos que creyó capaces de cuidar y propagar el cultivo del café en la isla. Con el tiempo, el café se volvió el principal producto de La Martinica. Para 1770 existían ya 18 millones de árboles de café en la isla.


El capitán de Clieu fue reconocido por sus servicios al comercio de Francia por el cultivo del café, por el rey de Francia Luis XV, a pesar de ello de Clieu murió en la pobreza a los 88 años. Su planta de café sirvió para propagar el café por toda América.


A él sólo se le recuerda con un monumento en el jardín botánico de Fort France, inaugurado en 1918, en el que se lee: “A quien durante tanto tiempo hemos relegado al olvido”.

Publicado en blureport.com.mx 10 de Mayo 2010
Imagen: wikipedia.org