viernes, 9 de agosto de 2013

Puercos lanudos. Elegir a quién se extingue



Los seres humanos decidimos salvar o condenar a la extinción al resto de las especies del planeta. ¿Bajo qué criterio lo hacemos? Estamos conscientes de ellos o no basamos en las modas para hacerlo. 

Armando Enríquez Vázquez

¿Alguna vez has oído hablar de cerdos con lana, lana capaz de ser utilizada para confeccionar prendas de vestir? Hasta hace unos días yo tampoco. Desconocía la existencia de estos animales, y no se trata de una especie nueva, creada por genetistas o bio diseñadores.
Por el contrario la especie de cerdos mangalica, o mangalitza, es una especie originaria de Hungría que hace un par de décadas estuvo a punto de desaparecer y que algunos criadores de cerdos españoles se dio  a la tarea de rescatar de la extinción en la década final del siglo pasado, no por altruismo, sino por el valor comercial de la especie.
Existen tres tipos de cerdos mangalica; los rojos , los rubios y los golondrinos. Existió un cuarto tipo de cerdos negros pero en la actualidad están extintos. Estos cerdos son parientes lejanos de los famosos “pata negra” españoles y esa fue una de las razones que llamó la atención de los criadores ibéricos.
La otra más importante es que los mangalica son ricos en grasa y de acuerdo con los gourmets y sibaritas no hay mejor manteca, ni mejor tocino que el de los cerdos mangalica, a tal grado que los cerdos ya hicieron su arribo en Estados Unidos donde varios criadores de cerdos comienzan a ofrecer las especialidades que se obtienen del animal, además de la manteca y el tocino , la raza se utiliza para hacer salchichas de todo tipo y en España jamones, que algunos vivales tratan de vender como de “pata negra”, a pesar de ser mucho más veteado por la grasa, así como chorizos.
En 1972 se extinguió otra raza de cerdo lanudo, originario de Inglaterra, conocida como Lincolnshire Curly y de cuya lana a finales del siglo XIX y principios del XX se confeccionaban casacas militares que al parecer eran buenas contra la lluvia y los ingleses exportaban a Austria.
Lo que me llama la atención es que a pesar de que la población de los mangalica era muy reducida a finales del siglo pasado, el esfuerzo y el dinero de los porquerizos españoles ha devuelto la especie a la faz de la tierra en aras no de salvaguardarla, si no de llenar las cocinas de la península con manteca y tocino de alta calidad. En pocas palabras han salvado a la especie de la extinción pero no del fogón.
¿Qué es lo que hace a una especie digna de ser salvada? Por lo menos 4 especies animales se declararon extintas al finalizar 2012. Entre ellas la tortuga de la Isla Pinta, al fallecer el último ejemplar conocido, llamado el Solitario George, y la nutria japonesa de río.
Mientras que por otro lado los esfuerzos por regresar de la extinción a especies que desaparecieron hace por lo menos décadas o miles de años, como el Mamut, la paloma mensajera, el quagga y el tigre de Tasmania entre otros cobra cada día más adeptos, sobre todo en la comunidad científica.
¿Por qué mientras algunos científicos tratan de salvar especies a veces de manera infructuosa contra los intereses de empresarios y gobiernos, de pronto otra se recupera? ¿Es únicamente por cuestiones de dinero, prestigio, capricho o moda por parte de sus promotores?
Desde hace ya más de medio siglo los seres humanos estamos preocupados por la desaparición de especies animales y vegetales del planeta.
Pero la verdad es que nos ocupamos en deshacer y rehacer los ecosistemas a nuestra conveniencia, cientos de plantas se pierden para beneficio de las farmacéuticas que han logrado sintetizar alguno de sus componentes, otras veces sin más razón que la indolencia.
Cómo lo quieren hacer con el toro de lidia, al que un grupo de intolerantes, que claman por tolerancia, en todo el mundo pretende exterminar simplemente porque su amplio criterio les impide aceptar, no sólo que en gustos se rompen géneros, que culturalmente está en las raíces de España y de muchos países, que como México vivimos con una gran influencia española en nuestra forma de vida, que empieza con el idioma mismo, si no que el toro de lidia si no se ha de torear no tiene ningún sentido de existir.
La raza se ha creado y criado con ese único fin. Para estos grupos sociales, tal vez, la existencia del mangalica tampoco tiene ninguna lógica si el único fin de este noble animal es servir para freír los alimentos que se sirven en nuestras mesas.

Publicado en blureport.com.mx el 7 de agosto de 2013
Imagen:elestar.hu