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martes, 15 de junio de 2021

La grandeza de los pequeños fuegos.


 

Little Fires Everywhere es entre otras cosas una reflexión sobre los grandes fracasos y anhelos postpuestos que constituyen parte de la personalidad madura de los seres humanos.

Armando Enríquez Vázquez

Este texto está plagado de spoilers es bajo tu propia responsabilidad continuar leyendo después de este punto.

En 2020 la cadena norteamericana Hulu estrenó su miniserie Little Fires Everywhere, estelarizada por Reese Whiterspoon y Kerri Washington. La miniserie se puede ver en Amazon Prime. En un formato de melodrama clásico, con malos, muy malos que reciben su merecido al final y buenos en extremo que finalmente expían sus faltas al enfrentarse de lleno a la verdad y consecuencias de sus acciones, Little Fires Everywhere cuenta la historia de dos mujeres una blanca de clase alta, establecida en la sociedad de la pequeña ciudad de Shaker en el norte centro de Estados Unidos. Elena Richardson madre de cuatro, maniaca compulsiva por el orden y las reglas inviolables. En el otro extremo se encuentra Mia Warren una afro americana quién en compañía de su hija adolescente, Pearl (Lexi Underwood) recorre el país viviendo como indigentes, por lo general en su automóvil y que una mañana aparece en Shaker.

Shaker es una población que presume ser una de las primeras comunidades en integrar a las poblaciones blancas y negras. Como una de las muestras de esto y un orgullo para Elena, su hija mayor Elena, Lexie (Jade Pettyjohn) tiene un novio negro y Elena no deja de presumir el papel que su madre jugó en esta integración en la comunidad al marchar al lado de Martin Luther King. Sin embargo, son sus prejuicios raciales los que la hacen tras avistar el auto de Mia con las dos mujeres en su interior en las primeras secuencias de la serie alertar a las autoridades de la presencia de este y las sospechosas mujeres en él. Mia Warren consigue un trabajo como mesera de un restaurante chino en la ciudad. Mia termina rentando a Elena un duplex, quien además le recomienda la escuela preparatoria para su hija. Mia Warren consigue un trabajo como mesera de un restaurante chino en la ciudad.

Como estudiante Pearl conocerá a los hijos de Elena, Moody (Gavin Lewis) quien se enamora de la joven, Trip (Jordan Elass) de quien se enamora Pearl y con quien pierde su virginidad, A Lexie y la más pequeña de los Richardson Izzy (Megan Stott) una joven al parecer introvertida, contestataria, lesbiana con inclinaciones artísticas y que sufre de una depresión profunda por no atreverse a salir del closet, pero también por el eterno rechazo que sufre por parte de Elena, para Izzy su mejor confidente es su padre (Joshua Jackson) y no su madre. Izzy, sin dudarlo, no solo es el mejor personaje de toda la serie, sino que la actuación de la adolescente es extraordinaria y la manera con la que una mirada o un gesto sutil se llenan de significados muy claros así lo comprueba.

Cómo buen melodrama los opuestos se atraen y mientras Pearl se siente atraída por la personalidad y estilo de vida de Elena, Izzy se siente seducida por la visión artística de Mia.

Así como el personaje de Izzy y la actuación de Stott son excepcionales, Reese Witherspoon en el desarrollo psicótico y sociópata del suyo muestra su enorme capacidad histriónica. Witherspoon logra dar a la serie esa maldad justificada en el bien común que genera monstruos cuya vida es totalmente vacía. Empeñarse en demostrar, sobre todo a sí misma, que es una ciudadana ejemplar y sin prejuicios la lleva rentar el duplex a Mia de una manera injustificada y a menor precio. Elena tiene la certeza de que lo ejemplar de su vida modelo es mesurable, por lo tanto todo sigue un estricto orden, lleva una vida planeada, organizada y medida en todos y cada uno de sus aspectos incluida su vida sexual de pareja o la cantidad de vino que se permite beber en las reuniones. Por lo mismo, Elena es un personaje que ejerce sobre sus hijos una enorme presión porque quiere obligarlos a ser perfectos, para diferenciarlos de los otros chicos y aunque hagan lo contrario como sucede con Trip que es el clásico deportista que seduce a cualquier joven que se le ponga en mente por el simple hecho de marcarla como otra conquista más, la negación de Elena por ver y aceptar la verdad la mantienen en ese mundo perfecto en el que ella decide vivir. Lo mismo sucede ante la acción poco ética de Lexi al utilizar un reclamo de Pearl sobre discriminación racial en la escuela para hacer su ensayo de prueba para Yale poniéndose ella como la víctima, o al no darle importancia al hecho de que Lexie haya firmado en la clínica de abortos con el nombre de Pearl. Algo que Elena utiliza para echarle en cara a Mia la madre irresponsable que es a diferencia de ella. Pero sobre todo al ignorar de manera consciente y egoísta las llamadas que desde la desesperación le hace Izzy, a la que siempre obliga sin darle oportunidad a ser escuchada a entrar en ese mundo perfecto que se ha construido.

Mia no es una blanca paloma y su vida de indigente es la consecuencia de un secreto que la ha obligado a llevar esa vida y arrastrar a Pearl a ella. Mia, por lo mismo es una madre sobreprotectora, temerosa de perder a Pearl, lo que en un momento la lleva a aceptar un empleo en la casa de los Richardson para poder vigilar de Pearl, y protegerse a ella misma conociendo que dice Pearl acerca de su vida, así como para mantenerla alejada de su atracción por el estilo de vida de los Richardson. Mia se convierte así en la que busca los secretos de los Richardson y en sus obras trata de reflejar esa falsa fachada de diversidad que se vive en Shaker.

Existe otra subtrama maternal que involucra a una migrante ilegal china Bebe Chow (Lu Huang) que a su llegada a Shaker se vio obligada a abandonar a su hija recién nacida por carecer de los medios para mantenerla. Por azares del destino se entera después de un año y gracias a Mia que su hija está en manos de una de las mejores amigas de Elena. y es así que descubre el destino de la bebé, la lucha legal inicia y Mia tiene que vender una fotografía de ella, hecha por una amiga fotógrafa y artista para pagar el abogado de Bebe, lo que la pone en las páginas de la sección de arte del New York Time, el descubrir el artículo en las páginas del diario termina por enloquecer a Elena que obsesionada ya por su inquilina, se lanza en un viaje desenfrenado que busca encontrar motivos para destruir a Mia cuyas consecuencias serán más catastróficas para ella y su familia que para Mia y Pearl que viajaran juntas a un pasado perdido. La ley en Estados Unidos, lo sabemos al comparar la diferencia para tratar a los protestantes negros, de aquellos que son blancos, no es ciega y por lo general cuando es aplicada por un anglosajón es igual de racista que hace cien años. Bebe es una víctima de esa visión y pierde la custodia de su hija.

La serie inicia con la mansión de los Richardson en llamas. El fuego purifica, el fuego limpia y a lo largo de los ocho episodios de la serie entenderemos porque la casa ardió a partir de pequeños fuegos iniciados en diferentes partes de la casa.

Little Fires Everywhere es entre otras cosas una reflexión sobre la maternidad, como lo es también sobre los grandes fracasos y anhelos postpuestos que constituyen la personalidad madura de los seres humanos. La serie enfrenta a estas dos mujeres de una manera que se vuelve más común en la nación vecina donde los enfrentamientos raciales son cada día más comunes, pero con el ingrediente que las minorías afro americana, o mexico americana son cada vez más estudiadas y menos sumisas. Y al final el rasero del melodrama tratara de poner a todos en su justo lugar, aunque sea de una manera que todo quede consumido por las llamas.

publicado originalmente en roastbrief.com.mx en enero de 2021

imagen amazon prime

viernes, 24 de noviembre de 2017

Una casa de papel con la estructura más sólida.



La Casa de Papel es la serie más inteligente y mejor escrita de la televisión española en 2017, un edificio sólido, tan bien construido que difícilmente el paso del tiempo podrá derrumbar.

Armando Enríquez Vázquez

Entre las series españolas estrenadas este año ninguna tan inteligente, fuerte, divertida y emocionante como La Casa de Papel.
Una historia con un nombre tan ambiguo puede en principio no llamar la atención. Sin embargo, desde los primeros minutos de la serie como espectador te sientes atrapado. La Casa de Papel es sin duda la serie más inteligente y mejor escrita de la televisión española en lo que va del año, sus cimientos son sólidos y muy bien trazados para dar como resultado un edificio sólido, tan bien construido que difícilmente el paso del tiempo podrá derrumbar.
Producida por Atresmedia, o sea Antena Tres y con la misma calidad de Vis a Vis , la brutal y exitoso versión española de Orange is the new black, o Mar de Plástico, La Casa de Papel es la historia de una banda muy bien estructurada que asalta la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, donde cómo su nombre lo dice se imprimen los euros españoles. La serie inicia con la mente que idea el asalto y que se autonombra El Profesor salvando y reclutando a una de las mujeres que ha elegido para el asalto.
Los escogidos por El Profesor, ejemplares y exitosos pillos, no se conocen entre sí, a excepción de dos ex combatientes y mercenarios serbios. Un padre y un hijo, y otra que habremos de descubrir adelante en la serie. De acuerdo con las reglas que el profesor impone, ninguno de ellos puede revelar su verdadera identidad, ni hacer preguntas de tipo personal a los otros, así como tampoco pueden tener relaciones entre ellos. Esta mezcla de celibato y vida cartuja prepara el caldo de cultivo para el desarrollo de los asaltantes durante el atraco.
Los mismos nombres que los asaltantes escogen reflejan algo de su personalidad; Tokio, Berlín, Nairobi, Denver, Oslo, Helsinki, Río, Moscú, y le da un toque atractivo a la serie.
El asalto que en principio parece ser descubierto y por lo que los asaltantes parecieran verse obligados a tomar rehenes, tiene un estructura más compleja y cerebral que entrar y tomar el dinero y huir. Porque como dice el profesor en el primer capítulo al hablar de tener a la opinión pública a su favor: “No vamos a robar el dinero de nadie… Hasta les vamos a caer simpáticos”. El objetivo no es robar dinero, sino acuartelarse al interior del edificio para imprimir la mayor cantidad de euros posibles.
La historia se cuenta de manera lineal y a partir de flashbacks. Mientras el asalto corre, los autores de la serie nos hacen conocer las relaciones de los personajes durante las semanas de entrenamiento y previas a la toma de la fábrica. Y por otra parte vamos conociendo a Raquel Murillo la inspectora de policía que lleva el caso y la negociación en la supuesta crisis de rehenes. Y la vemos caer en las tretas y cuatros que le pone El Profesor. Cómo respuesta a cada exigencia y seriedad de la autoridad, el líder de la banda siempre tiene una ironía. Existen ases debajo de la manga tanto de los atracadores como de las fuerzas de la ley, y la existencia de una rehén inglesa que nada tiene de fortuito el hecho de que estuviera en el lugar equivocado en el momento equivocado, son elementos que acrecientan la tensión al interior de la serie.



Como toda mente de archivillano, El Profesor, no tiene contemplada dentro de su ecuación su propia humanidad y habrá de terminar no solo jugando con fuego, si no enamorándose de quien no debe y pagando sus errores y confianzas. Ni las debilidades en el carácter de los demás en especial de Berlín.
La serie está llena de vueltas de tuerca, de un humor negro que se agradece en el universo del melodrama y el drama que atiborra las series de hoy en día y de personajes menores que no son sólo patiños de la serie y aportan a las diferentes tramas de la serie.
Más allá de policías y ladrones la serie también nos cuenta historias de los rehenes, en especial la del gerente de la fábrica y su secretaria. Un tipo burócrata, arrogante y cobarde, que se aprovecha de la típica mujer insegura, el bullying que sufre la estudiante inglesa. Así como la vida cotidiana de los policías y abre la panorámica de tal forma que La Casa de Papel, es una serie muy amplia tanto en los personajes como en la temática y las situaciones, ninguna de las cuales se siente gratuita, ni forzada.
Las buenas actuaciones de actrices y actores como Alba Flores (Nairobi), quien en Vis a Vis hacía el papel de Saray, la gitana inseparable de Zulema Zahir, Álvaro Morte (El Profesor), Itziar Ituño (Inspectora Raquel Murillo), Úrsula Corberó (Tokio), Darko Peric (Helsinki), quien demuestra como de El Oso, temible jefe de traficantes de mujeres en la serie Mar de Plástico, puede interpretar a un violento y simpático mercenario serbio gay en La Casa de Papel, Esther Acebo (Mónica Gaztambide), Enrique Arce (Arturo Román), Pedro Alonso (Berlin), son lo que más ayuda al  desarrollo exitoso de la serie. La empatía que logran estos personajes con la audiencia, así como el desagrado por otros son uno de los aciertos de la producción. Al seleccionar uno de los mejores castings de la televisión española.
El capítulo nueve de la primera temporada nos deja en un lugar donde uno piensa: “En cinco minutos se resuelve la serie” y se imagina la escena. Pero lo cierto es que no y en esa última entrega de la primera temporada, lo único que uno puede pensar al comenzar a correr los créditos, es “¿Con qué vuelta de tuerca habrá de empezar la segunda temporada de La Casa de Papel que nos dé para seguir la serie esos siete capítulos que habrán de estrenarse en octubre próximo? Y se va a directo a la cama con el estómago vacío y la mente dando vueltas acerca de ¿cómo se va a desatar el nudo gordiano de la acción?
 Algo que se agradece profundamente a Antena Tres es que no nos vaya a tener un año en espera y que la primera temporada se puede ver una segunda vez, para en octubre concluirla, o eso espero.

publicado en roastbrief.com.mx el 31 de julio de 2017
imagenes Antena3