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martes, 9 de marzo de 2021

El agua que bebió Aníbal.

 


La pequeña ciudad de Vergeze, ubicada en el sur de Francia es famosa por sus aguas termales y por ser la casa del agua mineral más conocida de Francia y del mundo; Perrier.

Armando Enríquez Vázquez

Cuenta la historia que Aníbal el general cartaginés cuando cruzó los Pirineos con sus elefantes y antes de enfrentar el reto de los Alpes se detuvo en el manantial de Vergeze y bebió de sus aguas minerales. Los romanos construyeron en la antigüedad un balneario en la zona que aprovechaba las cualidades medicinales de las aguas de la zona. Durante siglos el manantial se fue conocido como Les Boulliens, por sus características producto de la mezcla del agua del manantial con los gases del interior de la corteza terrestre que dan la impresión de que el agua está hirviendo.

Durante el siglo XIX La familia Garnier dueña del manantial, gracias a un decreto de Napoleón III en 1868, explotó por un tiempo la venta de las aguas del manantial por sus propiedades medicinales.

Fue a finales del siglo XIX cuando un médico y político llamado Louis Eugene Perrier compró el manantial, junto con el balneario. Embotelló el agua por primera vez para venderla por sus propiedades medicinales. Creó una empresa a la que llamó; Compañía de aguas minerales, bebidas y productos higiénicos de Vergeze.

Pero Perrier a pesar de iniciar el negocio estaba más interesado en su carrera política. Lo que Perrier inició en 1898 fue comprado por un joven ingles en 1903. Sir John Harmsworth, quien conociendo la reticencia y la enemistad ancestral entre ingleses y franceses decidió poner al agua embotellada el nombre de su anterior dueño; Perrier. En 1905 obtuvo el sello de proveedor del rey Jorge V de Inglaterra.

Harmsworth sufrió un accidente de automóvil que lo dejó paralizado por el resto de su vida de la cintura para abajo, los médicos le impusieron una terapia para la parte superior del cuerpo con una especie de bolos de boliche, lo que le dio la idea para las botellas de Perrier como las conocemos en la actualidad. En 1908 Perrier recibió un premio a la empresa de embotelladora de agua mineral con las mejores ventas al pasar de los cinco millones de unidades. Con los sellos de Proveedor de las casas reales de Inglaterra y España, Perrier se comercializaba con la identidad del Champagne de las aguas de mesa. Lo que ya desde entonces la posicionó como producto de lujo y distinción. Lo curioso es que el agua era más conocida en Londres, la India y otras colonias inglesas que en Francia.

Harmsworth murió en 1933 y la empresa se mantuvo en la familia, con la llegada de la Segunda Guerra Mundial, Perrier fue confiscada y dirigida por un miembro de la SS que poco o nada entendía del negocio, al terminar la guerra la familia Harmsworth puso a la venta Perrier, que fue comprada por una familia francesa de apellido Leven; Georges, el padre, era abogado, corredor de bolsa y ex militar que participó en la I Guerra Mundial en la que obtuvo el grado de coronel y su hijo Gustave. Gustave, era el cuarto hijo de Georges, tenía un talento natural para los negocios. Gustave fue el hombre que sacó a Perrier de la ruina para convertirla de nuevo en una marca de presencia internacional y quien en 1976 decidió atacar el mercado norteamericano, al abrir oficinas de la marca en Nueva York. Junto con Leven llegó a Perrier como vicepresidente de publicidad Jean Devray responsable de hacer visible la marca contratando a grandes artistas gráficos y pintores para hacer los carteles de la marca. Uno de ellos fue Salvador Dalí. Devray también contrató a la famosa escritora Colette para una campaña de la marca. La literata francesa escribió: “El agua que salta de la botella cuando la destapas, el agua que ríe, el agua que permanece en tu boca como un puñado de agujas.” Devray fue el responsable de hacer de la marca uno de los principales patrocinadores del Tour de Francia, una de las más importantes pruebas ciclistas del mundo.

En 1990 un laboratorio norteamericano descubrió restos de benceno en las botellas de Perrier, lo que obligó a la marca a retirar millones de botellas del mercado y puso a la marca en riesgo de la quiebra. Leven renunció y vendió la marca. Nestlé es desde 1992 dueña de Perrier, algo que llevó al gigante alimenticio a crear su división de agua.

Actualmente Perrier goza de excelente salud. Gustave Leven murió el 29 de julio de 2008.

publicado en thepoint.com.mx el 22 de febrero de 2021

imagen perrier.com

lunes, 4 de mayo de 2020

Bernard Villemot, los carteles de la sensualidad.



Este diseñador gráfico francés creó carteles inolvidables para diferentes marcas que tienen una fina sensualidad sin importar a lo que se dedicaran las empresas.

Armando Enríquez Vázquez

Perrier agua mineral, Bally zapatos, Orangina una bebida con sabor de naranja, son marcas que se pueden imaginar lejanas a imágenes de sensualidad y sin embargo la visión del talentoso Bernard Villemot, uno de los cartelistas más importantes de Francia nos muestra lo contrario.
Bernard Villemot nació el 20 de septiembre de 1911 en Trouville-sur-Mer una villa costera en Normandía en Francia, su padre Jean Villemot fue un caricaturista y ilustrador. Desde su infancia Villemot demostró su habilidad con el dibujo. Estudió en la escuela de otro de los grandes cartelistas franceses; Paul Colin. Alguna vez Villemot dijo que entre los consejos de Colin el siempre recordaba; que un poster debe ser tratado como una pintura. Villemot también estudió en la Academia Julian.



El primer trabajo de Villemot fue el poster para una película de 1933 llamada Dans les rues del director Víctor Trivas.
Los trabajos de Villemot fueron principalmente carteles publicitarios, algunos posters para películas y otros para la Cruz Roja y campañas de Salud Pública del gobierno francés, en un sitio encontré que Villemot fue reclutado durante la II Guerra Mundial y terminó en el mismo regimiento que el ilustrador Jean Effel ambos compitieron por un poster de propaganda anti nazi y empataron en el primer lugar. Esto sólo lo encontré en un solo portal y no lo pude comprobar.



Lo cierto es que de 1941 a 1943 trabajo en campañas para la Comisión de Deportes y Educación dirigido por Jean Borotra, que fue un famoso tenista. Al terminar la guerra trabajo para diferentes organismos del gobierno francés como la Lotería Nacional y la Cruz Roja.
Su trabajo como cartelista publicitario inició en 1947 con unos carteles para Air France y siguió con una exposición conjunta con Savignac.



Antes en 1953 conoce a Jean Davray, el director de publicidad de Perrier, y de la marca de Orangina, quién le encomendó posters para la marca de bebidas de cítricos y años después para Perrier. De las ideas gráficas de Villemot nació el logo de Orangina. Estos posters son de los más conocidos de Villemot de los más creativos, estéticos y sensuales del artista gráfico francés. Cuerpos abrazándose en imágenes tan cálidas que resulta refrescante el ver el logo de Perrier o de Orangina, cuerpos dorados por el sol o una negra con botellas de Perrier alrededor de su cuello formando un collar.
Lo mismo sucede con muchos de los posters que Villemot creó para la marca de zapatos Bally, donde antes que el zapato, lo que resalta es la sensualidad de los personajes y su nostálgico look de elegancia. También realizó posters para la marca de cigarrillos Gitanes, El ministerio de turismo de España, Pierre Cardin, Contrex otra marca de agua mineral asociada a Perrier, Bergasol un protector solar, Vespa,  la marca italiana de motocicletas y Gaumont RCA.



Entre los posters para otras películas destaca el que Villemot creó para la cinta La Tete contre le murs en 1959.
Bernard Villemot murió el 8 de julio de 1989 en Paris.
Villemot es sin duda uno de los grandes diseñadores gráficos dedicados al cártel y a la publicidad, su trabajo es reconocido y al menos 3 grandes exposiciones sobre su trabajo se han montado a lo largo de los años