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martes, 13 de febrero de 2018

Brita Tott espía en Escandinavia durante el medioevo.



Entre las espías que se recuerdan de la edad media se encuentra esta danesa sirvió a su patria traicionando a su marido y a los suecos en la guerra entre ambas naciones.

Armando Enríquez Vázquez.

En la frágil estabilidad de la Unión de Kalmar, compuesta por Suecia, Noruega y Dinamarca, las disputas a mediados del siglo XV entre Carlos VIII de Suecia, también conocido como Carlos Knutsson, y Cristiano I de Dinamarca llevaron a los dos monarcas a una guerra por el reclamo de los tres reinos. Al final de una guerra que duró de 1450 a 1467 Carlos I entró triunfante por tercera vez a Estocolmo, pero no obtuvo las coronas danesa y noruega.
A pesar del reconocimiento por parte de Cristiano I de Carlos VIII como monarca de Suecia, la guerra y tácticas del primero para derrocar y desaparecer al segundo provocaron momentos en que la guerra entre las dos naciones fue declarada.
En esa guerra existió una mujer de origen danés que sirvió a los intereses de Cristiano I para derrotar a Carlos VIII. Su nombre Brita Tott.
Brita Tott nació en Dinamarca, se desconoce la fecha exacta, pero se casó con un miembro de la aristocracia sueca, Erengisle Nilsson que administraba Örebro una provincia clave para el comercio y que en 1404 fue nombrada ciudad real. El matrimonio se llevó a cabo en 1442. Brita pertenecía a una de las familias más poderosas de Escandinavia con influencia tanto en Dinamarca como en Suecia. Su padre, Olof Tott era caballero en la corte danesa, así como político, Karen Jensdotter Falk, su madre, era una de las herederas con mayor número de posesiones en Suecia. Pero Brita siempre se vio como ciudadana danesa. La importancia la ciudad de Örebro obligó a Carlos VIII a nombrar gobernante a alguien de su entera confianza y Nilsson era un amigo muy preciado.
De acuerdo con la tradición sueca de la época el marido tenía que hacer un regalo a la nueva esposa la mañana siguiente a la noche de bodas, la gran riqueza de Brita se vio acrecentada por el regalo que le hizo Nilsson tras la boda que consistió en el castillo de Hammersta y todas las tierras y granjas alrededor de él. Lo que le valió a Brita el sobrenombre de la Señora de Hammersta. El castillo en si no era muy grande, pero las tierras comprendían mucho terreno.
En 1453 en plena guerra con Cristiano I, Carlos VIII decidió preparar un ataque por mar en contra de los daneses, poco antes de lanzar a su flota Carlos se enteró que Cristiano I se la había adelantado, una enorme flota danesa atacaba la costa sueca. La flota contaba no sólo con efectivos daneses, sino llevaba un gran número de mercenarios alemanes y era apoyada por gobernantes de otras naciones. Carlos VIII tuvo que mover sus tropas para atacar a los invasores, muchas de las iniciativas suecas para atacar de manera sorpresiva a los daneses, se revirtieron dando como consecuencias derrotas, gracias a la comunicación que Brita hacía de los planes suecos a sus contactos daneses.
A diferencia de otras espías en otros momentos de la historia, Brita Tott no tuvo que utilizar su belleza, ni artes de seducción, la información le venía directamente de la boca de su esposo y así la pasaba a sus contactos daneses que pudieron prevenir ataques contra sus tropas como en el caso de la invasión que permitió a los daneses apropiarse de la fortaleza de Lödöse. Brita llegó a estar tan involucrada con la causa danesa que formó parte de una conspiración para asesinar a Carlos VIII, que nunca se llevó a cabo.
Cuando los suecos retomaron Lödöse, encontraron varias cartas firmadas por Brita en las que se constataba su actuar a favor de los daneses. Acusada de traición Brita Tott fue condenada por el rey a ser quemada en la hoguera, la intervención de la aristocracia sueca que conocía la importancia de Brita para mantener a los poderosos nobles suecos y daneses tranquilos logró el cambio en la sentencia a ser emparedada. En lugar de ser encerrada entre dos muros, la sentencia fue más laxa y Brita fue encerrada entre los muros del convento del Priorato de San Juan en la ciudad sueca de Kalmar. Su esposo Erengisle Nilsson mantuvo su puesto en el consejo de gobierno, pero perdió el gobierno de Örebro.
Con el tiempo Brita recuperó su libertad y se dedicó a administrar sus inmensas posesiones. No contenta con su riqueza, Brita comenzó a falsificar sellos y con ello diferentes transacciones económicas para asegurar que tanto las tierras de su madre y las de su difunto esposo, Erengisle murió en 1469, le fueran atribuidas a ella, y no a su madrastra o a sus hijastros. Algo que logró y de inmediato intentó deshacerse de las tierras Vallo vendiéndoselas a los daneses. Por lo que volvió a ser acusada y juzgada en Suecia, esta vez por falsificación en 1479. Como dos décadas antes el castigo impuesto por la justicia sueca fue ejemplar únicamente en el papel.
En 1484 regresó a Dinamarca y fue nombrada administradora de una serie de tierras en norte del país donde fungió también como alguacil hasta el día de su muerte en 1498.
En la iglesia del pueblo sueco de Ösmo existe aun un mural que Brita mandó pintar cuando salió de su prisión en el convento de Kalmar y en el que se le ve a ella arrodillada frente a Dios pidiendo perdón por su traición.

publicado en mamaejecutiva.net el 6 de febrero de 2018

martes, 9 de enero de 2018

Margarita I de Dinamarca reina del norte de Europa.



La reina medieval que logró unificar el trono de tres importantes naciones escandinavas fue una gran estratega y supo reinar a pesar de ser una reina regente.

Armando Enríquez Vázquez.

En la historia del norte de Europa hubo una vez que Suecia, Dinamarca y Noruega formaron una sola nación conocida como la Unión de Kalmar, un territorio de casi 3 millones de kilómetros cuadrados que incluían además del territorio actual de las tres naciones a Finlandia, Islandia, las Islas Feroe y Groenlandia, esta gran nación nació de la estrategia del rey Valdemar IV de Dinamarca y de la inteligencia de su hija.
Valdemar IV, tras la muerte de su único hijo varón, se preocupó porque Dinamarca formará una alianza fuerte con alguna de las naciones al norte de su territorio, lo que por un lado evitaría el desmembramiento de Dinamarca por sus ambiciosos pariente y fortalecería a Dinamarca frente a sus enemigos externos.
Margarita que nació en 1353 en el castillo de Soborg, convertido en prisión, en la que Valdemar IV había encarcelado a su esposa la reina Helvig de Schleswig, por razones desconocidas. Valdemar comprometió a Margarita cuando esta tenía 6 años con el Rey Haakon VI de Noruega, trece años mayor que ella y quien también compartió la corona sueca con su padre durante algunos años. La boda se llevó a cabo en Copenhague en 1363, pero no fue si no hasta tres años después que Margarita partió rumbo a Noruega. Ya en la corte mostró ser de gran valía para el rey a quien daba consejos certeros. En 1370 nació el heredero al trono Noruego Olaf, quien a los seis años fue también nombrado heredero de su recién fallecido abuelo Valdemar al trono danés. Olaf ganó el favor de la aristocracia danesa en contra de las ambiciones de los Mecklenburg, que ya habían derrotado y despojado del trono sueco a Haakon y su padre.
Margarita I comenzó su reinado como regente de Dinamarca en 1375, cinco años después en 1380 murió Hakkon y Olaf heredó el trono de su padre, al ser menor de edad aún Margarita se coronó como reina regente de Noruega ese mismo año.
Ya desde el reinado de su padre, Valdemar IV, Dinamarca había entrado en guerra con la poderosa Liga Hanseática, una agrupación de mercaderes del Báltico que habían creado su propia forma de gobierno y luchaban contra la piratería y a favor de los intereses mercantiles de sus miembros, lo que creó ciudades portuarias que eran realmente gobernadas por la Liga y no por un estado. En 1385 Margarita logró arrebatar varias de estas ciudades a la Liga, tomar los castillos de los señores feudales e imponer las leyes de la nueva alianza entre Dinamarca y Noruega.
Margarita reina regente gobernó en ambos países con prudencia y la fuerza necesaria para asegurar a Olaf el trono de ambos reinos. Pactó con el Conde de Holstein, territorio frontera al sur de Dinamarca, que después sería Alemania, para que reconociera su mandato. El 3 de agosto de 1387 de manera repentina Olaf murió. Olaf tenía 16 años. Entonces los Mecklenburg que gobernaban Suecia hicieron su reclamo sobre los tronos de Noruega y Dinamarca a los cuales tenían líneas de ascendencia que los hacían posibles herederos. Margarita acudió a Holstein y al soporte del pueblo danés para lograr ser confirmada como reina en lo que se encontraba un sucesor ideal para el trono.
Alberto III de Mecklenburg llegó al trono sueco, tras un acuerdo entre los nobles suecos tras los discrepancias que tenían con Magnus II Ericksson, padre de Haakon. Sin embargo, a pesar de haber destituido a Magnus II, de haberlo derrotado en batalla y haberlo tenido como prisionero durante varios años. Alberto III no resultó lo que los suecos querían y su política de beneficiar a los nobles alemanes concediéndoles tierras suecas y despojando a los suecos, resultó en un campesinado molesto que se levantó en varias ocasiones en contra del alemán.
Margarita I atenta a esta situación y con la ambición de hacerse con el reino de Suecia también pactó con la aristocracia sueca su arribo al trono de aquella nación. Alberto III reunió a un ejército alemán para enfrentar a las fuerzas de Margarita I, pero fue Margarita I y su ejército los que derrotaron al monarca sueco y terminaron capturando a Alberto III y a su hijo y poniéndolos en prisión por más de cinco años hasta que, a través de la mediación de Liga Hanseática, Alberto III se comprometió a pagar una gran suma de dinero a la ahora, monarca sueca, cosa que no cumplió. Los alemanes habían permanecido en control de Estocolmo, pues en su mayoría la población de esa ciudad era de origen alemán y no pensaban reconocer a Margarita I. Tras las negociaciones la ciudad quedó bajo el gobierno de la Liga. Al no cumplir Alberto III con su compromiso la Liga entregó Estocolmo a Margarita I.
Reina de Dinamarca, Noruega y Suecia, Margarita I creó la Unión de Kalmar. En 1389, Margarita encontró al sucesor a los tres reinos en un sobrino nieto conocido como Erick de Pomerania, que en ese momento tenía 7 años y que era nieto de la hermana de Margarita. Esto permitía a Margarita seguir actuando como reina regente. Lo presentó a las cortes y consiguió que los tres reinos reconocieran al niño como heredero. En 1397, se llevó a cabo la coronación Erick de Pomerania en la ciudad de Kalmar, una ciudad costera de Suecia. Ese mismo día y en la misma ciudad, Margarita I, reunió a los congresos de las tres naciones formando así la Unión de Kalmar, la unión hizo de los tres reinos uno, por más de un siglo.
Una vez arreglados los asuntos de las tres naciones, Margarita I siguió reinando en la Unión a pesar de que Erick había sido coronado. Durante los siguientes años Margarita trato de consolidar la fuerza del estado escandinavo, reclamando territorios, no hay que olvidar que en esa época Finlandia era un territorio de Suecia, por lo que la nación que gobernaba esta importante reina era enorme. Pero también impidiendo el expansionismo de los diferentes estados al sur de la frontera danesa, lo que la llevó a enemistarse con sus viejos aliados en Holstein. Esto condujo a una guerra con los herederos del Conde Holstein. En octubre de 1412, se embarcó rumbo a la ciudad de Flensburg, donde murió de manera repentina el día 28.
Margarita I de Dinamarca fue enterrada en Copenhague. Erick de Pomerania tomó el mando de su reino, pero fue derrocado en 1442.
La Unión de Kalmar desapareció en 1523 con la separación de Suecia, a partir de ese momento Noruega pasó a ser una provincia de Dinamarca hasta el año de 1814, cuando de acuerdo a los tratados de Dinamarca con Napoleón Bonaparte Noruega fue cedida a Suecia.

publicado en mamaejecutiva.neo el 19 de diciembre de 2017
imagen wikipedia.org