lunes, 7 de junio de 2010

Burka




Armando Enríquez Vázquez
Para Rosalba Aguirre

¿Prisión, instrumento de discriminación, tradición, identidad cultural? En últimas fechas hemos oído hablar mucho acerca de las prendas con las que cubren la cabeza las musulmanas y en especial del uso del burka.

El tema es polémico porque enfrenta dos visiones del mundo. Por un lado, el punto de vista que en occidente tenemos de esta ropa, y nuestro afán de pasar a tabla rasa, a toda la humanidad en nombre de lo que llamamos democracia. Hoy algunos estados europeos están dispuestos a borrar la identidad de los musulmanes, con tal de no sentir su “cosmopolitismo” agredido. En Occidente estamos acostumbrados a juzgar las cosas bajo una lupa muy particular a la que llamamos “modernidad” y muchas veces pasamos por alto la identidad del otro. Sin embargo, también existen las voces de las mujeres afganas que han sufrido en el uso del Burka la opresión de género.

Las mujeres musulmanas actualmente visten diferentes tipos de prendas sobre la cabeza que forman parte de su identidad cultural y nacional y religiosa. Las más conocidas son:
el Hijab, el velo que cubre el cabello y, por lo general, el cuello. Se puede acompañar de ropa occidental o de una abaya o túnica.
La Shayla, es una pañoleta larga y rectangular con la que las mujeres sobre todo en la zona del golfo pérsico cubren su cabeza, cuello y rodea los hombros.
El Chador, un velo largo, amplio que cubre, como el hijab, cabello y cuello, pero que alcanza hasta los pies.
El Niqab es el hijab llevado a su extremo. Es usado por las musulmanas suníes. Es un velo que sólo deja sin tapar los ojos.
El Burka Cubre a la mujer de pies a cabeza y tiene una rejilla tejida en la cara para que quién la usa pueda ver, de manera restringida, pero el rostro incluidos los ojos permanecen ocultos para los demás. El burka lo utilizan las mujeres en sus actividades públicas y se usa sobre la vestimenta diaria. Una vez en casa y ante la mirada de esposos, padres, hermanos e hijos las mujeres no son obligadas a portar el Burka. Es la túnica que empezamos a ver tras la invasión de Afganistán, hoy símbolo del talibán.

El burka lo utilizan las mujeres en Afganistán, en algunas zonas rurales de Paquistán, la India, Bangladesh y algunas partes de la península arábica.
El hecho de utilizar algún tipo de prenda sobre la cabeza tiene un origen religioso que no es exclusivo de los musulmanes, las mujeres judías ortodoxas deben hacer lo propio y recordemos como todavía a mediados del siglo pasado las mujeres católicas apostólicas y romanas debían cubrir su cabeza al entrar a la iglesia. La obligatoriedad en el uso de estas prendas en las religiones de origen judeo cristianas tiene un trasfondo profundamente machista y discriminatorio. Para ninguna de las tres religiones en sus formas más ortodoxas la mujer representa mucho. Por el contrario la mujer está asociada con el demonio y la lujuria, son las responsables de que el hombre caiga en tentación, por eso deben cubrir su belleza. En el caso del judaísmo y el cristianismo es una mujer la que hace al hombre perder el paraíso: Eva. Ni siquiera mencionemos a su predecesora Lilith, demonio infernal.

Se cree que este tipo de vestimentas ya se usaban en la zona de Medio oriente antes del surgimiento de las tres religiones. Si observamos la forma de vestir de un árabe, siempre cubierto de pies a cabeza es la forma que tienen de protegerse del calor del desierto, hombres y mujeres se visten en largas túnicas y por capas con tal de aislar el calor. Entonces al menos en su origen estas prendas tendrían más que ver con la supervivencia que con la discriminación. Prendas como el burka servían a los pueblos del medio oriente para defenderá sus mujeres de los ataques de los pueblos enemigos. Se cree que se cubría a las mujeres de los pueblos cuando se estaba bajo ataque enemigo. Al cubrirlas con ropas similares al burka, las jóvenes atractivas no eran presa fácil, ni obvia de los atacantes.

Con la llegada del Islam, y sus reglas de vestimenta para hombres y mujeres, la utilización de ropa que escondiera la belleza de la mujer se volvió imperativa. Aunque, los diferentes interpretes del Corán a lo largo del tiempo le han dado diferente significado a las palabras del libro sagrado, cierto es que ningún verso del Corán especifica la utilización de ningún tipo de prenda, tan sólo se hace referencia a que los musulmanes deben vestir de una manera austera y que no sea provocativa.

Se dice incluso que durante alguna época el burka fue una prenda que denostaba poder y riqueza, se hacía de seda y sólo las mujeres de la corte las utilizaban. Lo cierto es que se dice también que la burka la utilizaban ciertos sultanes y califas para ocultar la belleza de sus mujeres a los demás hombres. Con el tiempo el burka cayó en el desuso sobretodo en las principales ciudades de Afganistán y Paquistán, pero con la llegada del régimen talibán a Afganistán el uso del Burka se volvió obligatorio.

El Burka hoy en día está asociado con una de las situaciones más denigrantes de la mujer; La posición a la que los talibanes quieren reducirla, esa que no se conforma con hacerla invisible a través de una ropa, si no qué la aprisiona, esa que se hace extensiva y que ha llevado, al talibán, en las últimas semanas a bombardear escuelas a las que acuden las jóvenes afganas. Esa que las obliga a viajar únicamente en las cajuelas de los automóviles. El mismo maltrato y discriminación sufren por ley las mujeres de Irán y Arabia Saudita.

Como prenda el burka es descrito por algunas mujeres como una prisión portátil, limita la vista, con su peso de más de 7 kilogramos oprime, también físicamente, a la que lo porta, En Occidente y sobretodo en Europa el Burka ha desatado una controversia y varios países ha sido prohibido. En Inglaterra, Un alto miembro del gobierno, Jack Straw, durante una reunión con mujeres musulmanas les pidió retirarse los velos para hablar cara a cara. Algunos de los grupos involucrados en la junta tomaron esta petición como una ofensa contra su identidad cultural.

En Francia no sólo está prohibido el uso del Burka, en las escuelas francesas está prohibido portar cualquier símbolo o prenda que denote religión alguna, lo cual atenta contra las mujeres musulmanas que utilizan el Hijab o la Shayla.
En España en septiembre de 2009 durante un juicio contra nueve presuntos terroristas acusados de estar vinculados a Al Qaeda, Fátima Hssini, hermana de dos de los acusados, se negó a quitarse el burka. Después de muchas discusiones accedió a retirarlo siempre y cuando no hubiera público presente.

Es evidente que aún dentro de la injusticia y la opresión que van ligada a la prenda, muchos la definen, no sin razón, como una vestimenta bañada en sangre, existen aquellas que encuentran también parte de su identidad y orgullo cultural en ella. Más allá del Burka muchas mujeres musulmana, tanto en sus países de origen como en occidente, portan orgullosas la shayla y el hijab.

Occidente justifica sus decisiones arguyendo que tras el uso del buka, no sólo existe una historia de discriminación de género y de casi esclavitud de la mujer, sino que el uso del hijab y el burka han servido para cometer innumerables crímenes en Europa desde atentados terroristas hasta el robo de una joyería en mayo de este año, donde uno de los asaltantes usaba un burka.

Incluso dentro de la comunidad islámica existen posiciones diferentes. Turquía y Túnez son los únicos países musulmanes cuyas leyes prohíben el uso del hijab in edificios del gobierno, escuelas y universidades, mientras que en el otro extremo Arabia saudita e Irán ejercitan una ley estricta, que incluye severos castigos a través de la policía religiosa, en cuanto a la forma de vestir. En muchas naciones islámicas el uso del burka está siendo cuestionado y se le ve más como un asunto de los grupos ortodoxos y retrógrados. El uso de la shayla es más común e incluso dentro de los sectores más liberales del Islam ni siquiera estas prendas son usadas ya.

El burka es una de las vergüenzas del Islam y de las sociedades machistas que dominan el mundo, es pertinente señalar esta injusticia y todo lo que la rodea. Es correcto indignarnos y denunciar, sin embargo, recordemos que es más fácil ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio. En Occidente aún tenemos muchas condiciones discriminatorias de la mujer, y en México ni se diga. Hoy vemos a los musulmanes como los enemigos, como los salvajes en el mejor de los casos.

Pero no olvidemos a los judíos ortodoxos que tienen un pensamiento muy similar en lo referente a la mujer. Los mormones en el sur de Estados Unidos, los menonitas. La mutilación sexual que se lleva a cabo en ciertos pueblos africanos, los matrimonios forzados y los asesinatos de honor que siguen siendo prácticas comunes alrededor del mundo en nuestro siglo XXI. El campo mexicano donde a veces es más valiosa una mula que una mujer. Nuestras ciudades modernas donde al ver a una mujer exitosa inmediatamente cuestionamos su arribo al puesto, suponiendo no capacidad, si no favores sexuales. Al final nada más nacional que la frase: “Sí no puedes conquistar a una mujer, difámala”.

El burka sirva como reflexión, hoy existen en nuestras sociedades occidentales, en México, muchos burkas invisibles. Hay mucho camino por andar aún.

Publicado en blureport 7 de junio 2010