lunes, 29 de mayo de 2017

Las hermanas Sanromán artistas graficas del siglo XIX.



Antes, mucho antes de Frida Kahlo, la pintura mexicana ya tenía notables exponentes femeninos.
Armando Enriquez Vázquez

Siempre que hablamos o pensamos en las artistas gráficas nos limitamos a los últimos ciento diecisiete años de historia de México, como si antes del siglo XX no existiera alguna mujer con afición a la pintura.
En el México decimonónico tan conservador y tradicional, el papel de la mujer era de acuerdo con los hombres de la época en el hogar. Una mujer educada atentaba contra el decoro familiar y cabía la posibilidad de que fuera más culta e inteligente que el esposo, lo que realmente era, para los ojos de la época, un verdadero insulto a las buenas costumbres y a la institución familiar. A pesar de esta mirada y concepción machista del mundo, existieron mujeres en diferentes ámbitos que decidieron no hacer caso de las reglas absurdas que los hombres y la iglesia católica habían impuesto en los llamados círculos de buenas familias de nuestra naciente nación.
Algunas, como el caso de las hermanas Sanromán, lograron brillar fugazmente hasta el momento de casarse y aun en el claustro que suponía la vida de casada, continuaron con su actividad pictórica de la que pocos conocemos.
Las hermanas Sanromán eran originarias de Lagos de Moreno, Jalisco. Su padre era un acaudalado comerciante de nombre Blas. Alrededor de 1836 la familia Sanromán se mudó a la Ciudad de México. El interés por la pintura quedó de manifiesto en los archivos de la Academia de San Carlos, de la que el padre era benefactor a partir de 1850. No existe forma en que las Sanromán hayan podido estudiar en la Academia, ya que esta comenzó a admitir alumnas hasta el año de 1880. De lo que existe datos, es de la cercanía del pintor catalán Pelegrín Clavé, maestro y director en esos años de la Academia de San Carlos, quien realizó retratos de las tres hermanas; Juliana, María Josefa y Refugio. Se sabe que María Josefa fue su alumna, y probablemente Juliana también, lo que queda claro en el estilo de pintura que Josefa desarrolló y en las que la influencia del catalán resalta.
Sabemos que tanto Juliana, como Josefa participaron en la segunda y tercera exposición de la Academia de San Carlos y Josefa además lo hizo en la séptima y octava. Los temas que desarrollaron las hermanas Sanromán en su obra fueron básicamente bodegones, escenas interiores y pinturas religiosas. Josefa además realizó varios retratos.



Pero una de las pinturas que llama la atención de Josefa es una de las que presentó en la segunda exposición de la Academia de San Carlos y que tituló Interior del estudio de una artista y que muestra lo que podemos suponer era el estudio de las hermanas en la casa familiar. Juliana, por su parte, realizó una pintura de tintes arquitectónicos acerca del Interior de un convento de dieguinos, que presentó en la misma exposición. El cuadro muestra una escalera, el arco de la puerta que deja ver los arcos del piso superior y el cielo. Dos monjes conversan en la escalera, mientras que, en el extremo inferior derecho de la misma, un mendigo está sentado con una muleta y la cabeza vendada. En el extremo inferior izquierdo el descenso de la escalera al patio del convento y monje encapuchado que baja hacía él. Los cuadros son de sorprendente realismo y muestran la cotidianidad que las hermanas retrataban y la gran técnica con la que lo hacían.
Juliana se casó a la edad de 23 con un comerciante emigrado de Berlín de nombre Carl Hypolite Haghenbeck Braunwald, dedicado al negocio de las máquinas de coser. Juliana se retiró del mundo de la pintura para dedicarse al hogar y morir al poco tiempo. Curiosamente Carl se casó al poco tiempo con Josefa, con quien tuvo cuatro hijos. Josefa se retiró de igual manera del mundo de la pintura, pero en su hogar se dio tiempo para llevar a cabo retratos, tanto de su marido, como al menos de su hija María de Jesús.
Se desconoce con exactitud las fechas de las muertes de las hermanas Sanromán. Pero lo poco de su obra que se conserva es muestra de esas primeras mujeres que decidieron romper un poco las reglas sociales estrictas de la burguesía mexicana de mediados del siglo XIX.

publicado en mamaejecutiva.net 22 de mayo de 2017
imagenes: artnet.com
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