lunes, 27 de diciembre de 2010

La primera década del siglo XXI. El mundo

La primera década del siglo XXI. El mundo

Diez años bajo la marca del miedo. Diez años de terrorismo. Diez años de querer imponernos la represión.

Armando Enríquez Vázquez
En 2001, el mundo inició la década con un nuevo presidente americano George W. Bush, ignorante, arrogante, prejuicioso y tristemente estúpido, epitome del norteamericano medio. George Bush estaba aconsejado y cuidado por un grupo de viejos políticos de ultraderecha conocido como “los halcones” encabezado por su propio padre, el ex presidente George H W Bush, o 41 y 43 como los conoció y diferenció la prensa americana, por ser el número de presidente de los Estados Unidos, y el vicepresidente Dick Cheney. Hombres de negocios y una ambición insaciable.
Con poca popularidad y unas elecciones fraudulentas que hicieron notar las debilidades y contradicciones del sistema democrático, el texano tomó posesión de la Casa Blanca. En septiembre de 2001 el ataque aéreo más importante hasta la fecha en contra de los Estados Unidos, en su propio territorio se llevó a cabo´. Un grupo terrorista hasta entonces desconocido al público llamado Al Qaeda se adjudicó el derribo de las Torres gemelas de Nueva York, un ataque al Pentágono mismo y el secuestro de cuatro aviones comerciales. El líder, un árabe, millonario, hijo de los socios de George Bush 41.
El nuevo siglo comenzó con una imagen contundente: el espacio aéreo de los Estados Unidos libre de aviones a consecuencia de un ataque terrorista y no por el temido mal anunciado y esperado, un año antes, del Y2K. El atentado ha marcado las políticas internas y externas de los Estados Unidos y de otros países del mundo. Las consecuencias son los grandes fracasos bélicos en Afganistán e Irak, en los que las ambiciones imperialistas de los Estados Unidos, acompañados por diferentes países occidentales se estrellaron con grupos guerrilleros y señores de la guerra difíciles de eliminar.
En 2004 un atentado en el sistema de transporte colectivo de Madrid por el mismo grupo terrorista cobró más de 190 muertos y alrededor de 1500 heridos. El mudo ese lugar tan grande se volvió o nos quieren hacerlo ver como pequeño, inseguro y terrible. De vez en cuando a lo largo de diez años se han detectado y controlado complots de Al Qaeda para atacar alguna ciudad del mundo.
El signo de la moribunda década se volvió el miedo. Los maniqueos llamados a continuar la vida como siempre, los controles de seguridad en fronteras y sobretodo en aeropuertos creció a niveles inimaginables para el bienestar tan prometido del siglo XXI. El desconocimiento del escondite de Osama Bin Laden, el constante recordarnos que existe y lo demuestran los mensajes en internet. Su objetivo, como de película de terror: “Be afraid, be very afraid.”
El miedo al otro. A los extranjeros. A las diferentes creencias ha sido patente a lo largo de estos años en el país del norte y por extensión en muchos de sus aliados europeos, asiáticos y del mismo medio oriente. La intolerancia creció en diez años.
El miedo se apoderó de las instituciones más sólidas de la democracia estadounidense y hoy los norteamericanos temen a su presidente por el color de su piel y porque lo creen un comunista cuando ya ni los cubanos, chinos o rusos creen en el comunismo.
Durante la primera década del siglo ocurrió también la primera gran crisis económica del siglo. Una crisis cuyas repercusiones parecen aun no haber terminado ya que son varios los gobiernos europeos, cuyos sistemas financieros están en peligro de colapsarse.
Los norteamericanos nos hicieron pagar a todo el mundo los gastos de sus guerras, sus mentiras y su ambición. Su deuda interna, para pena de los americanos, fue adquirida por los chinos y la factura y forma de cobrarla aún están por verse.
La Iglesia tuvo, obligada por la opinión pública, que no por lo irrefutable de los hechos, algo que a los jerarcas católicos jamás les ha interesado, que reprochar y consignar a los pederastas que en ella habitan y son tolerados dentro de su ceguera.
Debemos tener miedo por el curso que tomará el planeta de no tomar las debidas acciones para prevenir el calentamiento global. El planeta se calienta gracias a las emisiones de gases de efecto invernadero. Stephen Hawking este año nos advirtió que debemos de estar listos para abandonar este planeta antes de que termine el siglo. El mundo ya no tiene salvación.
4 países se perfilan para ser la potencias del siglo China, India, Rusia, Brasil, pero sobretodo los chinos habrán de dictar las reglas de la centuria. Los chinos son perversos. Los hindús de mal gusto, los rusos malos y los brasileños lujuriosos.
Ni que decir del sexo hace más de veinticinco años que nos enseñaron el uso del condón porque nada más temible que morir de amor o en el peor de los casos morir por una noche de copas, una noche loca.
Durante diez años hemos visto un desarrollo exponencial en cuanto al uso de la Internet y la aparición de las redes sociales. Hoy podemos estar en contacto con amigos al otro lado del mundo entiempo real y encontrar a novia platónica de nuestra adolescencia sólo con teclear su nombre en una de las diferentes de redes sociales. El mundo se ha reducido a un tan sólo un click de distancia. Y en el ciberespacio también se esconden enemigos. Tengamos mucho miedo de hacer mal uso de él.
Curiosamente la tecnología tan desarrollada por y para los americanos, se volvió y los mordió en la cara. El último acto de terrorismo del la década utilizó el arma más temida por los gobiernos; la información. La devastación de sus efectos aún no nos es clara, pero las repercusiones ya lo son un mundo más consciente de las trampas de los gobernantes, de las intrigas y los comentarios a veces infantiles acerca de sus aliados y sus enemigos. Julian Assange se volvió el mega paparazzi, el que descubrió los intereses de los Estados Unidos besando los fríos labios de la conspiración.
Leía el otro día una frase que me gustó: “Big Brother vigilado por sus vigilados.” Eso pretende ser Wikileaks, aunque la gran mayoría de la sociedad civil sienta desconfianza y aversión por lo medios en general. El ataque esta vez no fue un grupo musulmán, ni un latino o negro. Las consecuencias aun no están claras pero todos fuimos afectados por las acciones de Julian Assange. Al parecer la transparencia afecta a los medios sesgados, a los analistas siempre tan especulativos, por eso Time Magazine, reconoció el último año de la década a Mark Zuckerberg fundador y creador de Facebook, que ahora a pesar de todas as advertencias para evitar subir datos, cuidarse de los extraños se volvio el lado amable de la red, mientras que Assange, merece, hoy por hoy, un lugar junto a Osama bin Laden, incluso su maldad es peor que la del líder musulmán. Lo que si es que en diez años hemos aprendido con dos ejemplos claros que la inteligencia estadounidense es sólo una falacia, que el FBI y la CIA no son más eficientes que la PGR , la extinta KGB, o la policía de Jerez Zacatecas.
Nos quieren enseñar a vivir temerosos, desconfiados y llenos de dudas sobre los seres humanos, claro, el ser humano se lo ha ganado a pulso, pero esa es parte de la naturaleza humana, por más que aquellos que son políticamente correctos quieran pervertirnos y negarlo. De quienes debemos de tener miedo realmente es de los norteamericanos y su torcido muy retorcido esquema de la verdad, justicia, honor y sobretodo de la democracia.
Termina la primera década, con un mundo en ciernes de cambiar, como hace mucho no lo hace. Hay que estar listos para los cambios, pero no temerosos.
Publicado en blureport.com.mx el 20 de Diciembre de 2010