viernes, 31 de mayo de 2013

Leonarda Martínez “La Carambada”.





Misteriosa mujer, guerrillera, asaltante que habitó en Querétaro y a la que una leyenda acusa de haber asesinado a Benito Juárez.
Armando Enríquez Vázquez.
De acuerdo con las actas policiales el 4 de Junio de 1884 fueron capturados en Querétaro un grupo de asaltantes de caravanas, asesinos y secuestradores, esta banda de finas personas era comandada por una mujer llamada Leonarda Emilia Martínez, quién como siempre, en menesteres de la nota roja tenía un apodo; La Carambada. Respecto al significado de la palabra no existe, otra información más que en algunas partes de América significa niña, y en otras cosa sin valor, así que pensemos que es la primera la que describe a la bandolera.
Leonarda nació en el pueblo llamado La Punta, hija de una familia de hacendados venida a menos, fue cedida por la madre para servir de dama de compañía de la Emperatriz Carlota, en esas épocas se enamora de un oficial imperial de nombre José Joaquín Rodríguez, quien es hecho prisionero en el sitio de Querétaro, condenado a morir por traidor. Leonarda entonces consigue una audiencia con el gobernador del Estado Benito Santos Zenea, incluso con el entonces presidente de la República Benito Juárez, a quienes pide clemencia para su amante la cual le es negada por ambos personajes y el oficial es fusilado. Entonces Leonarda, llena de odio y resentimientos, cambia de vida y se vuelve una asaltante en los caminos y pueblos cercanos a Querétaro. El reino de terror que impone se prolonga hasta 1884 cuando es capturada.
Se dice que para establecer su género y burlarse de sus asaltados La Carambada, finalizaba sus asaltos con acto de Flashing y mostraba los senos a las víctimas para que quedara claro que acababan de ser robados por una mujer.
Pero la leyenda de Leonarda Martínez, tiene muchas vetas. La Carambada, era a decir de algunas de sus víctimas una mujer de alrededor de treinta años de una belleza salvaje y la leyenda de esa  belleza es tal que hay quienes la han querido hacer amante del Emperador Maximiliano, que de acuerdo con esa vertiente de la historia, alguna vez levantó las sabanas del lecho de la queretana para observar su cuerpo y en otra ocasión interrumpió el baño de la dama de la corte. Si llegaron a más no está claro, hay quienes insisten que La Carambada nunca cedió a los deseos del emperador, pues su corazón pertenecía al oficial imperial.
Pero una de las leyendas principales en cuanto a la vida de esta mujer, dice que una vez que el perdón a José Joaquín le fue negado por Juárez y por Zenea, La Carambada juró vengarse y matar a los dos personajes. En la sierra de Querétaro una vieja chamana, le enseña el uso de hierbas de la región, entre ellas la de una planta que se conoce como veintiunilla y cuyo nombre científico es Asclepias curassavica, se dice que con esta planta, cuya flor es roja con amarillo y se da de manera natural a lo largo del año, se puede hacer un potente veneno de efecto retardado.
Leonarda tuvo acceso, por separado, tanto a una bebida de Zenea y en una reunión en casa de Sebastian Lerdo de Tejada, entonces presidente de la Suprema Corte de la Nación y sucesor directo de Benito Juárez en caso de que el Presidente muriera, a la copa del presidente. Cuenta la leyenda que Lerdo de Tejada observó como la mujer suministraba dos  gotas del veneno en la bebida de Juárez, y le sonrió a La Carambada, sabiendo que de una manera fortuita estaba más cerca de la presidencia del país.
21 días después de haber bebido el licor envenenado, tanto Juárez, como Zenea, cada cual en su momento habría de morir. Leonarda regresó a hacer de las suyas en los caminos queretanos. Por supuesto que la historia oficial no registra ninguno de estos encuentros y menos sospecha que el Presidente Juárez haya sido asesinado.
 La noche de su captura o dos años después, la fecha no queda clara. Lo que sí se sabe es que en 1884 es capturada, al ser trasladada de una prisión a otra, la patrulla que la escolta es víctima de un grupo de rebeldes, tal vez tratando de rescatar a Leonarda, ella recibe cinco tiros y es abandonada en la morgue para que se le practique la autopsia. Al día siguiente cuando unas monjas se disponen a limpiar el cuerpo de la bandolera se sorprenden al descubrir que aun está viva. Leonarda tiene entonces tiempo de confesarse y morir en la gracia del Señor.
A finales de siglo en la zona de Querétaro se cantaba el corrido de La Carambada que cuenta las andadas de la bandolera y sitúa su captura en una fiesta donde con gran agilidad Leonarda bailaba con cuchillos amarrados a los tobillos.

publicado en the pink point.com.mx el 28 de Mayo de 2013
Imagen: conabio.gob.mx