lunes, 18 de julio de 2011

La revolución menospreciada.



Las protestas en Medio Oriente de las que tanto hemos oído hablar estuvieron precedidas por una revolución pacífica a la que nadie quiere prestar atención e incluso hay quienes creen que está bloqueada por los medios de comunicación y se lleva a cabo en un pequeño país de Europa.


Armando Enríquez Vázquez


En 2008 la crisis económica en especial la Norteamericana golpeo al mundo, algunos países han resistido desde entonces los feroces embates de los organismos internacionales y sus obsoletas políticas de rescatar a partir de golpear al deudor; en los setenta y los ochenta a los países en vías de desarrollo frenando de esta manera su crecimiento y en este nuevo siglo aplicando las mismas reglas absurdas a los países europeos como Irlanda, Grecia, Portugal y poniendo en la mira a Italia y España.
Pero en este panorama de insaciables banqueros, políticos y oscuros intereses internacionales por mantener a Occidente como líder del Mundo, existe un caso que resalta por su notoriedad, su importancia y la poca información que de él se nos ha dado.
El país del que hablo esta en el norte de Europa, es una isla, tiene alrededor de 320,000 habitantes, es la cuna de las novelas y tierra de fieros vikingos. Es Islandia.
En 2008, gracias al poco escrupuloso manejo por parte de los bancos y políticos que crearon una burbuja de bienestar durante más de diez años, los habitantes de la isla se enteraron de la peor manera que su país se encontraba en bancarrota y con una enorme deuda a los bancos ingleses y holandeses que habían invertido en los bancos islandeses. Desde los noventas Islandia experimentó uno de los crecimientos más importantes en el viejo continente, fue considerado un modelo de economía y democracia y declarado en un tiempo por la ONU como el mejor país para vivir en el mundo, por encima de Noruega y Canadá. Sin embargo, a lo largo de un solo año, 2008, su moneda se devaluó más del 200%. Y la economía cayó un 70%. El 6 de Octubre de 2008, como respuesta a la bancarrota del país, el presidente Geir Haarde dio un mensaje a la nación, del que lo más memorable fue la frase: “Dios salve a Islandia”. Tras tan elocuentes palabras vinieron 105 días de indiferencia, incompetencia y desdén de los políticos islandeses por sus gobernados. Días que cambiaron la forma de pensar de sus habitantes. Los tres grandes bancos responsables de la quiebra del país fueron nacionalizados y con la “ayuda” del Fondo Monetario Internacional y de los países nórdicos, los políticos se preparaban a pasarle la deuda a los ciudadanos de la Isla, pero antes como todo político que se precie de serlo y ante las vacaciones de fin de año, se fueron de asueto.
El 20 de enero de 2009, cuando regresaron al parlamento a decidir leyes tan importantes como la venta de licor en supermercados se encontraron a sus gobernados afuera del parlamento con cacerolas y pancartas: “Estados Unidos se deshace de Bush hoy, nosotros queremos deshacernos de ustedes”. “Sí no me dejas soñar, no te dejaré dormir”. Los enfrentamientos no tardaron en estallar y mientras los manifestantes arrojaban huevos, leche y leche cuajada, una de las delicias locales llamada Skyr, a los policías antimotines, estos respondieron con gas pimienta. Más tarde ese mismo día salieron a relucir los toletes, los heridos y los detenidos. Por la noche los ciudadanos hicieron una fogata que alimentaron con el tradicional árbol de navidad y las bancas del parque. Durante los siguientes días las protestas y la fuerza de las mismas crecieron. Los ciudadanos que se reunieron a diario en la plaza principal de Reykjavik, la capital islandesa, frente al edificio del parlamento, vale la pena mencionar que el parlamento islandés es uno de los más antiguos en el mundo y se fundó en el año 930, se le conoce como Althing y bajo la idea de todos los hombres son iguales. Después de siete días, Haarde anunció su renuncia. La revolución iniciada una semana antes había triunfado.
Pero Haarde era según los islandeses era tan sólo el frente, el verdadero causante de todos los males; David Oddsson fue el Primer Ministro antes que Haarde, cargo que ejerció por 13 años, en tiempos de Haarde fue Gobernador del Banco central de Islandia, puesto que ocupó desde 2005. Miembros del mismo partido, Haarde fue el protegido político de Oddsson, tras la salida de Haarde del gobierno y la llegada de un nuevo gobierno que le pidió su renuncia, Oddsson se negó y tuvo que ser destituido en febrero de 2009. Oddsson un político de derechas, identificado con por sus ideas políticas con el thatcherismo y apodado “El Tatcher nórdico” , fue el artífice del crecimiento islandés a través de medidas tan conocidas y poco eficaces como la privatización, la desregularización, la autonomía del Banco Central y la lucha contra la inflación.
Tras la salida de Haarde, se formó un gobierno de transición encabezado por la izquierdista Johanna Sigurdardottir y se convocó a elecciones, tras vencer en las elecciones Johanna ha sido la Primera Ministra desde mayo de 2009 a la fecha: bajo su gobierno, a pesar de ser popular ha sido obligado a convocar tres referéndums diferentes donde los ciudadanos islandeses han rechazado por abrumadora mayoría de más del 90% a pagar la deuda a los bancos extranjeros, a pesar de que en un principio el gobierno había acordado con el FMI y los bancos pagar la deuda, al gobierno no le ha quedado otra opción que respetar a sus gobernados. A pesar de las presiones del Fondo Monetario Internacional, de los bancos ingleses, holandeses, los gobiernos de ambos países y la comunidad europea, el gobierno islandés ha mantenido la postura que sus habitantes le han ordenado. Gracias a las cacerolas y las multitudes en la plaza los islandeses lograron también poner en el banquillo de los acusados a Haarde, quien enfrenta un juicio que podría llevarlo ala cárcel, y con ese mismo tipo de manifestaciones, los islandeses han obligado al gobierno de Sigurdardottir a llevar a cabo la formación de un Consejo Constitucional encargado de reformar y crear una nueva Constitución. El Consejo está formado por 25 ciudadanos elegidos por el pueblo de entre más de 300 candidatos que hicieron pública su aspiración de ser parte de él. La característica principal del Consejo que está por entregar la nueva constitución de Islandia es que ninguno de los consejeros es político. Son los ciudadanos trabajando en las leyes para los ciudadanos de su país.
Aquí la gran influencia para las protestas del M-15 en España. No estoy de acuerdo en que la información sobre Islandia haya sido bloqueada, tan sólo hay que buscarla porque a pesar de los grandes medios informativos, gracias a Internet, como dicen “Los expedientes secretos X”: La verdad está ahí.
Hoy estamos más preocupados por que los libios, sirios y otros árabes alcancen la “democracia” y todos los días los noticieros, periódicos y revistas hacen un análisis de la situación en aquellos países.
Del otro lado del mundo y cerca del Polo Norte las manifestaciones de protesta de la llamada “Revolución de las cazuelas” se siguen llevando a cabo todos los sábados por la noche. Islandia es un laboratorio político, donde a lo mejor estamos ante el nacimiento de un nuevo modelo político económico para este siglo. Los islandeses han creado una nueva forma de gobierno dirigida y aprobada por el pueblo directamente, vigilante de los políticos a ultranza, esos mezquinos seres que amparan su ambición y codicia en el beneficio del pueblo. Un modelo lejano a esa “democracia” que muchos quieren ver implantada en todo el mundo.


Publicado en blureport.com.mx 18 de Julio 2011