martes, 1 de noviembre de 2011

Fukushima siete meses después.


De las suposiciones correctas tras el accidente nuclear de Fukushima y la basura flotante, El gobierno japonés intenta recuperarse de la peor tragedia nuclear después de los bombardeos a sus ciudades al final de la II Guerra Mundial.

Armando Enríquez Vázquez

Han pasado más de siete meses del terremoto de 9.1 que azotó el norte de Japón, seguido por un tsunami y el accidente nuclear en la planta de Fukushima. La planta industrial de la zona se recupera lentamente y todas las maravillas de reconstrucción que nos presumió el gobierno japonés a los dos semanas no son de todo ciertas. El mes pasado el área de exclusión aumentó a 20 km a la redonda de la planta. Un estudio del Instituto Noruego de Investigación del Aire, sugiere que gobierno japonés maquilló las cifras, en realidad la cantidad de radiación liberada a la atmósfera fue mucho mayor a los que las cifras oficiales dicen.

Los peritajes de las estructuras de la planta nuclear parecen sugerir que la fuga de ciertos componentes radioactivos, como el xenón-133, comenzó inmediatamente después del terremoto. Lo que probaría que la estructura de la planta nuclear ya había sido dañada por el movimiento telurico, antes de que el tsunami golpeara sus instalaciones.

Según los expertos la catástrofe pudo haber sido de mayor magnitud, pero afortunadamente para los nipones el viento sopló mar adentro los primeros días, y después al hacerlo en dirección opuesta lo hizo durante días sin lluvia. Cuando llegó la lluvia, la nube tóxica se encontraba sobre las montañas del noroeste de Japón, que están menos densamente pobladas.

Lo cual lleva a otro problema el suelo de esta zona montañosa quedó contaminado por elementos radioactivos. Aunque el xenón-133 no representa un gran peligro para la salud pues tanto el cuerpo como el medioambiente no lo absorben, no sucede con lo mismo con otro elemento que se dispersó en la atmósfera, el Cesio-137 que estará en el ambiente por décadas. También la catástrofe permitió fugas de yodo-131 al mar, sin embargo no es muy peligroso y su vida media es de 8 días. Ha veinticinco años de sucedido el accidente nuclear de Chernóbil.

Aún existen muchas dudas acerca de las consecuencias que el accidente trajo y aún está por traer a esa región de Ucrania. Las bajas poblaciones de fauna y flora. En Japón las cantidades de radiación emitidas son todavía inciertas pero parecen rebasar las de los informes del gobierno japonés.

Existe otro factor de contaminación que aun a la fecha está presente y puede estarlo por los próximos tres años, se trata de la basura producto del terremoto y posterior tsunami y que se encuentra a la deriva en las aguas del Océano Pacífico. De acuerdo con varias publicaciones, la semana pasada un barco de entrenamiento ruso observó basura producto de la catástrofe de Marzo flotando en las aguas del océano a unos tres mil doscientos kilómetros de las costas japonesas.

La basura consistía en madera, techos de casas, un bote de pescadores japoneses, del cual por la matricula se pudo averiguar que provenía de Fukushima, refrigeradores y hasta una televisión.

De acuerdo a estudios científicos de la Universidad de Hawaii, se espera que una parte de estos desechos llegue a las costas del archipiélago el año que entra y en tres años, entre cinco y veinte millones de toneladas de desechos lleguen a las costas de Norteamérica.

Esta última noticia me parece realmente aberrante, existen ciertas preguntas que saltan a la luz. ¿Qué efecto tendrán en las costas estos millones de toneladas de escombros y otras basuras en las costas? ¿Cómo afectara a la vida marina de las zonas? ¿Cómo puede afectar a la navegación y a la pesca? Pero la más importante de todas ¿Por qué nadie ha hecho nada al respecto? Veinte millones de toneladas de basura flotando en el mar, ¿de quién son responsabilidad? Además debe existir una cantidad importante de desechos del mismo origen en el fondo sobre todo cercano a las costas japonesas.

Con el tiempo hemos aprendido que la basura tecnológica es altamente contaminante, computadoras, pilas y teléfonos celulares son fuente de metales contaminantes, asi como otros elementos y sustancias altamente dañinos a la salud y el medioambiente y se nos pide por diversas razones que al deshacernos de ellos, lo hagamos de manera responsable.

En sitios especiales para ello. ¿Qué ocurre con los miles de estos aparatos que fueron barridos por la ola gigantesca que devastó Japón? Aquellos que no flotan y se oxidan y corroen en el lecho marino. ¿Tienen alguna repercusión en los ecosistemas de la región? Boyas de todos tamaños, redes de pescadores, plástico de muchas formas son llevados hoy por las corrientes marinas poniendo en peligro a la fauna del océano. Pero además existen otros desechos orgánicos como tablones de maderas, en la fotografía publicada se pueden observar al menos los restos de dos tejados de dos aguas que pertenecieron a casas, intactos, pintados y seguramente tratada la madera con algún químico para evitar el deterioro que precisamente produce el agua.

Todo parece que termina con algo así que la cantidad de sustancias y radiación liberadas en esos trágicos días, puede ser olvidada, pues afortunadamente todo queda diluido en el océano y deja de ser peligroso. Entre datos maquillados y la indolencia ante los desperdicios flotantes. Parece que nadie se sorprenderá cuando en un par de años la basura del terremoto llegue a las costas de Washington, British Columbia, Oregón y California como recordatorio de la tragedia japonesa.

Publicado en blureport.com.mx 31 de Octubre 2011