sábado, 27 de abril de 2013

Por mi raza hablará el espíritu.



En lugar de ayudar a la Universidad actos como el que se vive en la rectoría el día de hoy, sólo ayudan al desprestigio de la máxima casa de estudios que con tanto encono llevan a cabo la derecha, la izquierda y las universidades privadas desde hace décadas.

Armando Enríquez Vázquez
La Universidad Nacional Autonóma de México es la máxima casa de estudios de nuestro país, es y debe continuar siendo uno de los grandes orgullos de todos los mexicanos, incluso de aquellos que no somos egresados de ella.
La UNAM se encuentra entre las 150 cincuenta universidades del mundo en 2012 de acuerdo con QS World University Rankings y sólo es superada en América Latina por la Universidad de Sao Paulo. A pesar de sus burócratas y de aquellos holgazanes que se amparan en sus sindicatos, trabajadores y académicos por igual, la Universidad tiene antes que nada grandes maestros, grandes trabajadores y grandes investigadores. El Tecnológico de Monterrey con todo su dinero, sus campus y arrogancia, a pesar de ser la segunda institución educativa a nivel superior mexicana en el mismo ranking está muy lejos de la UNAM. Mientras la Universidad Nacional Autónoma de México se encuentra en el lugar 146, el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey sólo alcanza el lugar 306.
Hoy tenemos que preguntarnos ¿Quién se encuentra atrás del secuestro de la rectoría de la UNAM? ¿Quién en los momentos en que se pone sobre la mesa la importancia de la educación pública en México, está interesado en atacar a la máxima casa de estudios del país? Hoy, cuándo a pesar de los esfuerzos por reformar la educación, el tema sobre la privatización de la educación permanece en el aire ¿O solo es un asunto político patrocinado por Martí Bartres, López Obrador, o cualquiera otro que quiera atacar a los gobiernos federal y local del DF?
¿Por qué la UNAM? ¿No les quedo claro anoche que más de cien mil miembros de la comunidad universitaria no están de acuerdo con los porros que comanda el vándalo del 1 de Diciembre? Y es por ese personaje que nuestra mirada debe voltear a Morena y sus líderes. Cuanto tiempo habrá de pasar antes de que ese oscuro personaje se convierta en un diputado o senador del movimiento más retrogrado que ha habido en nuestro país, desde el porrismo de la U de G y los Halcones del 71. ¿Podrían ser el PRI o el PRD, incluso el PAN, los que estén tras estos hechos? Lo dudo pero nada es imposible. El PRI y el PAN se encuentran en campaña contra el gobierno perredista de la capital del país, incluso algunas de las tribus del PRD lo están, pero los realmente afectados por el triunfo de Miguel Ángel Mancera, fueron los hombres cercanos y serviles de Morena.
Algo me queda claro, a diferencia de otros movimientos de protesta de universitarios similares, este no lo es. Esta vez se trata de una estupidez por donde quiera que se le vea.
Atacar a la UNAM, es atacar a una institución que ha sido víctima en las últimas décadas de los presupuestos de los gobiernos federales, de la derecha mexicana, de las mediocres instituciones educativas superiores privadas del país, es atacar al México que da oportunidades a un número cada vez más pequeño de sus jóvenes de aspirar al conocimiento. Utilizar el pretexto de la expulsión de 5 alumnos por violentos, para violentar el edificio principal de la UNAM es hablar de la irracionalidad de los miembros de este movimiento. En México tenemos pánico de usar a la fuerza pública, como primero y como último recurso. Pero la ley y el orden son para todos, aunque en México siempre parezca que las excepciones son para los violentos. No se puede permitir que suceda lo que pasó en Guerrero. Lo que pasa en la UNAM es impunidad, porque la fuerza pública esta para que la ley se ejerza. La otra cosa que aterra a los mexicanos y sobretodo sirve de escudo a estos enmascarados es la responsabilidad. Responsabilidad ante sus actos y las consecuencias que estos puedan tener. Si Toman violentamente un edificio deben esperar las acciones congruentes de la autoridad y no hacer un martirio, como les encanta, de su causa.
Tratar de hablar de educación en México se está convirtiendo en escuchar monólogos, tanto oficiales como contestatarios, que no admiten replica. Hablar de educación es hablar de violencia, de intransigencia y de poder, no de los niveles educativos y de las metas que como país debemos tener. Hablar de lo que está pasando en la UNAM es algo que no alcanzó a comprender.

Publicado en blureport.com.mx el 26 de abril de 2013
Imagen: acatlan.unam.mx