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martes, 10 de noviembre de 2015

Creatividad y nuestro cerebro.




Más allá de lo que en nuestros medios entendamos como creatividad hoy, los científicos, economistas y políticos de los países desarrollados parecen creer que la creatividad es la llave capaz de abrir la puerta hacía un mundo mejor.

Armando Enrìquez Vázquez

Escribir, coincidían tanto William Faulkner como Alfonso Reyes, no es algo que se base única y exclusivamente en la inspiración. Ambos escritores tenían maneras muy sencillas para definir los procesos creativos en el terreno de la literatura; uno por ciento de inspiración y noventa y nueve por ciento de sudoración decía el novelista norteamericano. Para escribir, resumía nuestro olvidado escritor, se necesitan muy buenos riñones para aguantar las horas que debe uno estar sentado.
La creatividad es hoy en día una palabra que recuerda la piedra filosofal; muchos buscan desesperados descubrir en encefalogramas y scanners cerebrales descubrir la ruta de la creatividad, mientras otros tantos al ver una nota que utiliza la palabra en su encabezado quieren encontrar la receta o fórmula alquímica capaz de convertir sus frases, ideas y diseños en oro puro frente a los demás. Pero las buenas ideas como la tierra son de quién las trabaja.
A pesar de esta verdad sencilla y contundente, hay quienes insisten qué, como cualquier otro proceso humano existe una explicación a nivel fisiológico capaz de revelar el misterio de la creación. Qué hay un proceso cuantificable y medible e insisten en diseccionar algo tan etéreo como la forma en que funciona la mente, por lo que terminan diciendo y escribiendo manuales basados en verdades de Perogrullo.
Por ejemplo, el pasado mes de julio el Instituto Santa Fe (SFI), en colaboración con The National Endowment for the Arts, lo que viene a ser el Consejo Nacional de las Artes en Estados Unidos publicaron un documento llamado How Creativity Works in the Brain. En el que encontrar la forma y ser capaces de describir cómo funciona una mente creativa durante su proceso principal fue el objetivo. Para ello ambas instituciones llevaron a cabo una serie de trabajos con grupos de artistas y científicos a principios de julio pasado en las instalaciones del instituto en la ciudad de Santa Fe en Arizona.  
Más allá de lo que en nuestros medios entendamos como creatividad hoy, los científicos, economistas y políticos de los países desarrollados parecen creer que la creatividad es la llave capaz de abrir la puerta hacía un mundo mejor. Frente a una crisis económica surgida de lo que hasta hoy ha sido su principal política social; rasar a los seres humanos en todas las sociedades con tal de suprimir la originalidad La creatividad no sólo fue mal vista en las décadas recientes de nuestra historia, considerada la llave de la caja de Pandora, la creatividad ha sido señalada como un disolvente social al promover la individualidad, se intentó anularla al denigrarla a un oficio inocuo para la sociedad; una curiosidad. A pesar de lo cual artistas, intelectuales y científicos siguieron poniendo ideas nuevas y radicales entre la sociedad.
Hoy que la incapacidad creativa de los líderes políticos en el mundo para crear nuevas estructuras sociales es contundente y quizá por eso, de una manera burocrática se pretende descubrir una fórmula para la creatividad.
En un planeta con más de dos mil quinientos millones de habitantes tanta uniformidad no es funcional, menos cuando muchas de las funciones básicas de obreros y artesanos comienzan a ser realizadas por máquinas en menor tiempo y con mayor calidad. Por esa razón los burócratas de la ciencia y el arte se han enfrascado en la búsqueda del origen y desarrollo del proceso creativo de la mente humana, lo que a muchos nos trae al memoria aquellos concilios de la iglesia católica en los que se discutían el sexo de los ángeles o si toda la corte celestial cabía en la cabeza de un alfiler.
Se sabe que un cerebro creativo esta siempre en acción y es capaz de tomar decisiones combinando dos tipos de conocimiento que los neurocientificos han descrito como pensamiento divergente y pensamiento convergente. El primero se refiere a procesos que se llevan a cabo en nuestro cerebro y que son similares a lo que conocemos como un brainstorming. Mientras que el segundo está identificado con un pensamiento lógico y estratégico, pero estos dos tipos de pensamientos son alimentados por la experiencia personal, los recuerdos, los gustos e intereses de cada persona.
Incluso hay quienes hablan de una Creatividad, así con mayúscula, que es la que caracteriza a los grandes artistas y científicos y una creatividad con minúscula que podemos encontrar en niños y mortales comunes y corrientes. Lo que suena a la clásica excusa de quienes pretenden desde la arrogancia mantener una postura políticamente correcta. Todos somos creativos eso es cierto, pero nuestra creatividad se manifiesta en diferentes ámbitos y magnitudes. Scott Barry Kaufman en su blog para la revista Scientific American, propone un modelo que es más conocida para muchos artistas y publicistas: 1.-Es una idea extraordinaria, 2.- Es una idea tramposa, 3.- Es una mierda, 4.-Soy una mierda, 5.- Tal vez no esta tan mal, 6.- Es una idea extraordinaria.
Pero esta formula propone ante todo una autocrítica, una constante evaluación individual y subjetiva de nuestras ideas, cosa ajena a un político. La creatividad se nutre del ejercicio diario que hacemos de nuestras habilidades, emociones y capacidad. La creatividad implica una serie de estímulos individuales imposibles de cuantificar.
Dice una fábula que un día el pato se paseaba alrededor del estanque pensando que hacer y se dijo. ¡Quiero volar como el águila!, batir mis alas con ese garbo, dominar las alturas. El pato infructuosamente lo intentó y retomó su paseo; ¡Quiero caminar con la elegancia y majestuosidad del tigre! y lo intentó pero fracasó. Triste y frustrado el pato se sentó a la orilla del estanque y entonces vio a los peces nadando. ¡Quiero ser como los peces! Nadar grácilmente y ser el amo y señor de las aguas. Una vez más lo intentó y fracasó. Desde entonces el pato se volvió crítico de arte.
Patos me parecen aquellos que quieren hacer de la creatividad una especie de fórmula fisiológica que puede ser puesta en papel, qué se pueda recetar como una medicina o una rutina. A pesar de que la gran mayoría de las características que definen a cada ser humano están dictadas por la doble hélice de nuestro ADN, en un proceso creativo están implícitos también, el timeline de nuestra época y de nuestra experiencia personal, la interpretación individual de la realidad. Nuestras emociones. Tal vez el pato no era tan buen crítico tampoco y jamás leyó ni a Faulkner, ni a reyes. Tal vez el pato no tuvo la paciencia para sudar lo necesario.

publicado en roastbrief.com.mx el 10 de agosto de 2015
imagen: DeathtoStock. 

miércoles, 31 de julio de 2013

Alterar los recuerdos

 
Los resultados de una nueva investigación ponen sobre la mesa del debate la veracidad de nuestros recuerdos.
 
 Armando Enríquez Vázquez
 
De acuerdo con un artículo publicado por Inside Science, científicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) han logrado implantar falsos recuerdos en ratones de laboratorio.
El equipo de investigadores que encabeza el Doctor Susumu Tonegawa, ganador en 1987 del Premio Nobel de Medicina, puso primero a un grupo de ratones en un ambiente al que llamaron Cuarto Rojo, permitieron a los animales andar por la cámara, explorarla para que pudieran crear una memoria sobre el lugar, después de un tiempo, suministraron a los roedores descargas eléctricas al tiempo que una luz azul era emitida por medio de fibra óptica directo en el cerebro de los animales.
Al día siguiente los mismos ratones fueron puestos en otra cámara diferente a la que los investigadores llamaron en esta ocasión Cuarto Negro, lo mismo que el día anterior permitieron que los animales recorrieran y exploraran el lugar. Los ratones recorrieron el lugar sin ningún problema hasta que se les bombardeo con la luz azul. En ese momento los animales se paralizaron de miedo esperando la descarga.
De acuerdo con Tonegawa, gran parte de la memoria se encuentra almacenada en el hipocampo del cerebro, y al detectar la zona donde la mayor parte de los recuerdos relacionados con la experiencia, el equipo del científico japonés se dedicó a atacar está zona a partir de un método llamado optogenética, cuyo principio es atacar a un grupo determinado de células en este caso neuronas, con luz.
Después los ratones fueron regresados al Cuarto Rojo, en el que deambularon sin problema alguno. Los regresaron al Cuarto Negro y al volver a estimular su cerebro con la luz azul los ratones se paralizaron de miedo esperando la descarga. Al otro día los ratones fueron regresados al Cuarto Rojo donde los ratones se dirigieron a una esquina y ahí se hicieron bolita en espera de las descargas eléctricas. Pero nada pasó. Sin embargo un recuerdo falso acababa de ser implantado en el cerebro de los ratones.
Como tercera parte del experimento los ratones fueron puestos en una tercera cámara a la que se denominó con Cuarto Verde, en el que se les permitió vagar y explorar sin ningún tipo de estímulo negativo. Los ratones realizaron sus actividades con normalidad. De acuerdo con los resultados del Estudio Tonegawa concluye que cuando los seres humanos dicen haber vivido algo aunque esto sea un recuerdo falso, no están mintiendo porque en el cerebro del individuo esto pasó. El equipo de investigadores cree que si esto sucede con ratones algo similar podría suceder con nosotros los seres humanos.
Lo cual para los abogados norteamericanos es importante hoy, que está en discusión la veracidad de  las declaraciones de muchos testigos, desde hace algunos años los abogados insisten en que muchos testigos dan falsos testimonios basados en recuerdos que no son ciertos.
Pero, lo que es más importante, puede ponernos a cuestionarnos en un nivel más ontológico, sí todo aquello que recordamos es cierto. Hace poco leía también que al recordar nuestro cerebro desecha gran parte de la situación vivida para dejar únicamente aquel factor que llamó la memoria a nuestra mente. Y esto sucede por un simple proceso de administración de recuerdos. Por ejemplo, si al recordar a una persona lo hacemos por la forma en que iba vestida cierto día, probablemente con el tiempo no recordemos su peinado, ni si llevaba perfume en esa ocasión.
Por eso, conforme pasa el tiempo al momento y continuamos evocando a alguien o algo podemos comenzar a perder rasgos físicos e incluso detalles como el tono de voz de personas de las que nos alejamos.
El poder manipular a tal grado la mente puede ser terriblemente esperanzador o aterrador dependiendo del lado en que lo situemos. Poder implantar recuerdos que produzcan miedo o felicidad e impulsen el conformismo o la mediocridad, es algo que muchos pueden ver con muy buenos ojos.
La mente de los seres humanos, según Tonegawa, es insuperable; la imaginación y el hecho de que los humanos estemos constantemente pensado en situaciones y cientos de cosas, no es comparable con ningún otro ser vivo conocido. Además está la creatividad. Tal vez una memoria imperfecta sea el precio a pagar por toda esa capacidad, concluye el científico.
 
Publicado en blureport.com.mx el 30 de Julio de 2013
Imagen: scifireal.com

jueves, 9 de agosto de 2012

Electroshocks y pastillas para sobrevivir


La memoria de cada uno de nosotros está llena de cosas buenas y cosas malas, ¿Es posible seleccionar lo que queremos recordar? ¿Dejar fuera de nuestra vida aquello que nos hace sentir mal o tristes? Al parecer aquí vienen los nuevos electroshocks.

Armando Enríquez Vázquez

Hace poco vi la temporada cinco de Mad Men, en uno de los capítulos uno de los personajes se interna en una institución psiquiátrica para, de manera voluntaria, recibir un tratamiento de electro shocks que borre de su memoria su pasado reciente. Para olvidar aquello que la hace cuestionar su realidad y sus relaciones.
La memoria humana es de una fragilidad pavorosa. Todo lo que somos está ahí archivado, guardado en nuestro cerebro, lo bueno y lo malo, el éxtasis y el trauma y sin embargo alteraciones físicas como golpes o químicas pueden hacer que todo cambie. ¿Cuántas veces hemos visto películas, leído libros, donde el argumento central se basa en esa realidad que percibimos a través de la frágil certeza que nos da el cerebro humano y su manipulación? Sabemos que nuestra forma de ver el mundo y percibirlo puede ser alterada por sustancias naturales o inducidas en nuestro sistema. Aldous Huxley, el autor del Un mundo feliz,  con tal de no enfrentar a la muerte prefiero ser drogado con mezcalina, el agente activo del peyote, y abrir por última vez sus puertas de la percepción, en su lecho de muerte.
Acabó de encontrarme con un artículo, publicado por la revista Wired del mes de Febrero de este año, que habla de las investigaciones que se hacen hoy en día en el campo de la memoria y de cómo se está atacando el problema de las experiencias traumáticas de los seres humanos. Al parecer nuestros recuerdos se reconstruyen cada vez que los evocamos. Una proteína es la encargada de hacerlo y de acuerdo a nuestro estado de ánimo y nuestra realidad del momento nuestros recuerdos se vuelven selectivos, recordamos cosas muy específicas acerca de los momentos que seleccionamos recordar, sabores, caras sensaciones, mientras que otros del mismo momento se nos olvidan y quedan para siempre borrados de nuestro cerebro. Aprovechando esta particularidad de nuestra memoria un neurocientífico de nombre Karim Nader se dio a la tarea de inhibir la acción de la proteína encargada de la reconstrucción de los recuerdos en el momento de la evocación, logrando bloquear a la proteína consiguió que ratas de laboratorio olvidaran un sonido agudo que las prevenía de una descarga eléctrica y ante el cual con anterioridad las ratas se paralizaban de terror esperando la descarga eléctrica. Esto sucedió a finales de la década de los noventa del siglo pasado.
Los esfuerzos actuales están centrados en encontrar las sustancias más efectivas para lograr borrar memorias traumatizantes que le impiden a un ser humano el funcionar de manera “normal” dentro de nuestra sociedad y poco a poco, conforme la neurociencia consigue entender este mecanismo de formación y restablecimiento de la memoria se acercan más a lograrlo. Para algunos de los científicos involucrados en este tipo de investigaciones, es ahora claro que la terapia, la psicología y la psiquiatría han sido inútiles. En tanto se pueda atacar el problema en su origen los resultados serán permanentes y se habrá logrado borrar de la mente de los seres humanos esas experiencias que los incapacitan. En teoría los hombres y mujeres enfrentan la posibilidad de ser felices. Estas nuevas drogas atacan un recuerdo en especifico, en teoría, el resto del cerebro y de los recuerdos permanecen ahí intactos.
Pero entonces surge una pregunta: ¿Cuánto tiempo falta antes de que del mostrador de una farmacia podamos conseguir esa pastilla que nos haga olvidar un amor o un fracaso profesional? ¿Cuánto para que un tirano nos administre la pastilla que nos haga olvidar nuestra posición política, nuestra ideología? O peor ¿Cuánto para tratar de hacer olvidar a los seres humanos la solidaridad y amor fraternal o filial que es el cemento de nuestras sociedades? ¿Cuánto para un verdadero lavado de cerebro, que deje al órgano en blanco y listo para ser de nuevo atiborrado de recuerdos y sensaciones?
Son nuestros fracasos, nuestros desamores, los rechazos parte de lo que nos impulsa a intentar de nuevo las cosas, son el cimiento de nuestros éxitos y alegrías. Es nuestra obstinación la que termina por romper paradigmas, por eso creo que a pesar de lograr borrar nuestras penas, y tal vez por eso mismo, volveremos a ser el único animal que se tropiece con la misma piedra dos veces.

Publicado por blureport.com.mx el 8 de Agosto de 2012
fotografia legaljuice.com