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martes, 27 de octubre de 2020

El final es el principio y viceversa, el origen es diferente.



Como siempre la advertencia, el texto esta lleno de spoilers, lo recomendable es ver la serie primero, no tiene desperdicio y después los invitó a leer el texto y compartir sus ideas.

Amando Enríquez Vázquez

Dark, la extraordinaria serie alemana de Netflix, llegó al origen de la tragedia y al final de la serie de una manera magistral.

Compleja y sin autocomplacencias, Dark mantuvo la lógica fría y dura de la propuesta inicial. De la misma manera que los personajes trataban a través de siglos de un eterno retorno de acabar con una historia que destruía no solo familias y relaciones, si no el tejido del tiempo espacio y sobre todo marcaba el final de la historia de la humanidad y del planeta en el que vivimos, los escritores nos enseñaron a tomar distancia y recordar la frase de Einstein acerca de no esperar resultados diferentes teniendo los mismos pasos que lo precedieron.

La premisa final de la serie es contundente e impecable y nos hace voltear a la idea de que sobre el bien y el mal lo que persevera es el amor. Un amor que triunfa gracias al sacrificio que elimina a sus protagonistas, un amor que se consume para que lo demás subsista.

Los diferentes universos y su irreparable condición tienen su origen en un acto de amor, un acto que proviene de un personaje ajeno a toda la pesadilla que Adán, que en realidad es como sabemos Jonas, pero que se duplica porque un universo paralelo que se anuncia al final de la segunda temporada esta manejado por Eva, Martha de vieja. Y si bien es cierto que Jonas y Martha lucha Ad infinitum por reestablecer lo que ambos creen que debe ser el orden, funcionando como una pareja separada con sus respectivos rencores para mantener la supremacía de su mundo, Martha y Jonas, Eva y Adán creadores de mundos; dos vanidosos demiurgos que mueven las piezas, personajes de su limitado circulo de conocidos, de su tablero de ajedrez, una y otra vez. Prueba y error que terminan siempre en el mismo lugar. Con el mismo caótico resultado donde los dos mundos se entremezclan, se contaminan uno del otro y de las personalidades dominantes y prepotentes de Jonas y Martha.

Yin y Yan separados sin darse su cuenta de que se complementa a pesar de que en más de una ocasión a lo largo de las tres temporadas ambos personajes lo dicen a su par después de que los mundos se encuentran, se contaminan uno con el otro y la posibilidad de que a cada paso el ser humano crea nuevos universos con su decisiones como en el cuento de Borges, se dibuja en el penúltimo episodio de la serie, de hecho la realidad de esa posibilidad es la que permite destruir los infinitos círculos viciosos que sólo logran repetir el universo de Adán y Eva fracasando en restaurar el orden deseado por ambos personajes una y otra vez.

Claudia quien viaja por el tiempo buscando una solución, motivada por el amor maternal será la que les descubra la realidad y que no importa modificar o desaparecer el momento en que ambos mundos se encuentran, el llamado Apocalipsis, si no llegar al origen de todo para cortarlo de raíz. La dominante imagen del dragón comiéndose su cola que ha llamado la atención a lo largo de las primeras dos temporadas; el famoso Ouroboros, que obsesiona a Jonas/Adan y también, como descubrimos en la temporada final a su contraparte Martha/Eva, se transforma gracias a una visión externa en la Triqueta Celta, un figura que habla de una tercera dimensión y que está presente en la serie desde la primera temporada en el cuaderno que Noah lleva consigo y que contiene los apuntes de como se desarrolla el mundo de Jonas. Claudia entonces se convierte en esa tercera parte que complementa la triqueta entre los personajes de la serie y la única que consigue su objetivo.

La serie creada por Jantje Friese y Baran Bo Odar, es sin duda una de las series más importantes no sólo en Alemania, si no a nivel mundial. Ambos escritores trabajan ya con Netflix en sus dos próximos proyectos 1899 la historia de un barco de migrantes que va de Londres a Nueva York y Tyll¸ la historia de Till Eulenspiegel un juglar que, durante la edad media, en el siglo XIV recorrió lo que son hoy Alemania y Holanda entreteniendo a la gente de acuerdo con la tradición.


publicado en roastbrief.com.mx el 8 de julio de 2020

imagen: Netflix

miércoles, 6 de noviembre de 2019

La oscuridad no es tan sencilla.



Los sacrificios que han de hacer los personajes de la serie para cambiar el ciclo no parecen lograr el objetivo.



Armando Enríquez Vázquez


¡Advertencia!: Spoilers más adelante.
Dark hace honor a su nombre es una serie oscura. Oscura porque todos los caminos conducen a una cueva siniestra en el bosque cercano a la población de Winden. Oscura porque así es la trama llena de personajes oscuros, siniestros, inocentes y aberrantes. Oscura porque su creador ha decidido que las historias no pueden ser sencillas y complacer la pereza mental del espectador.
Como sucedió con la primera temporada las acciones de la segunda temporada suceden a un año en el futuro de su estreno. El Apocalipsis habrá de suceder el 27 de junio de 2020. Un año ha pasado en todas las épocas a las que nos llevó la primera temporada, en 1954 Ulrich sigue encarcelado, en 1987 Mikkel vive ya en casa de la enfermera Ines Kanhwald y en 2019 Winden trata de explicarse las desapariciones de los niños, incluido Mikkel y de Ulrich. La serie empieza en 1921 con la construcción del túnel bajo las instrucciones a distancia del misterioso Adán.
Todas las expectativas que generó el final de la primera temporada fueron modificadas por una temporada en la que Winden no sólo es el centro de una historia llena de paradojas contundentes, reales, brutales y viajes en el tiempo que crean relaciones y nexos entre los ciudadanos que resultan aberrantes una vez que son descubiertos, Consecuencia, como muestra la agarradera en la puerta del piso; una serpiente mordiéndose la cola, el famoso uróboros, símbolo del eterno retorno, de lo que está pasando en Winden ¿o no? Porque Adán ha decido crear un apocalipsis, además de ser el terrible y trágico brazo ejecutor que termine para siempre con este ciclo que parece imposible de romper, por más viajes al pasado y futuro que hagan, Jonas, Noah y Claudia hagan, ahora nos enteramos que también Marta, Franziska, Magnus, Hannah, Elisabeth, Bartosz y Katharina viajan al pasado como parte de este destino que por más que se disfrace de libre albedrio está condicionado a repetirse. Nada más fatalista que el repetirse por la eternidad tomando las mismas decisiones esperando que algo cambie y esto no suceda. Aunque al terminar con el eterno retorno Adán tenga ser el origen del dolor más lacerante y duradero en su vida.
Cuando Jonas Kahnwald trata de evitar el suicidio de su padre, los eventos y los personajes juegan de manera tal, que el único remedio se convierte en el suicidio de Michael. Claudia al enterarse de la misteriosa muerte de su padre el policía retirado Egon Tiedemann, sólo logra que el destino se cumpla a la perfección. Así la muerte de Marta es inevitable. El tiempo anula a Dios de acuerdo con Adán, porque hasta él es su prisionero. ¿Cómo romper entonces con esa tiranía que se repite de manera inexorable?  
Los sacrificios que han de hacer los personajes de la serie para cambiar el ciclo no parecen lograr el objetivo, todo parece estar en el mismo lugar al final de esta segunda entrega, de pronto parece que una puerta se entre abre para que el loop del tiempo se transforme, no en lo anhelado y prometido por Adán, lo que vislumbramos es un nudo tridimensional con más vericuetos que el final de paz que Adán insiste ansiar, algo que otros personajes como Claudia dudan. Y tal vez estén en lo cierto y en el fondo el plan del viejo es mucho más perverso, perturbador y aberrante. Ya lo sabremos en la tercera temporada.
La trama se vuelve aún más compleja, y por otro lado los guionistas y el creador se divierten con los espectadores luciendo con ciertos aires de arrogancia de mago que se embelesa mostrando nuevos trucos; más barrocos, pero sin mayor trasfondo que los originales. El creador, Baran bo Odar y sus guionistas han decido crear, una trama lineal dividida en niveles, en planos temporales no siempre justificados. La sorpresa de la primera temporada ha dado paso a la incredulidad de la gran cantidad de giros de tuerca, que parecen no llevar a ningún lado.
Los personajes se han vuelto más solitarios y oscuros, ahora Noah parece el optimista, mientras Jonas es cada vez más pesimista y maquiavélico, a pesar de intentar salvar ese mundo de las relaciones endogámicas entre los habitantes de Winden que se repiten al menos en el pueblo ad nauseum y ad infinitum.
Hay cabos sueltos que vienen de la primera temporada que permanecen sueltos sin que al parecer a la producción no le importe explicarlos. La segunda temporada abre nuevas líneas argumentales para la tercera.
La primera temporada nos enseñó que la pregunta no era ¿Dondé? Si no ¿Cuándo? Al final de la segunda aprendemos que la premisa ha cambiado la pregunta ya no es ¿Cuándo? Ahora es: ¿De qué mundo? Y entonces el uroboros se transforma del “Sic mundus creatus est”(Así es creado el mundo) a un “Sic mundi creata sunt” (Así fueron creados los mundos). Si la primera temporada era una forma muy inteligente y una visión compleja, una historia razonada y fundamentada de ciencia ficción, la versión adulta de Stranger Things, esta segunda temporada parece el preludio pre apocalíptico que dará vida a una versión oscura, fatalista y desesperanzadora de la brillante serie de J.J. Abrams; Fringe.
A diferencia de todas las series creo que las temporadas de Dark son árboles que nos impiden apreciar el bosque entero y que eso sólo sucederá cuando la serie llegue a su temporada final.
Netflix anunció una tercera temporada final para el año que entra, tal vez al final la temporada final no lo sea. O eso espero porque pocas veces una serie me deja ese sabor agridulce que me obliga a comprobar una vez terminada la serie, si lo que acabo de ver es cierto y porque no hicieron una temporada con otros diez capítulos. Dark es una de las más inquietantes y complejas series que se hayan producido, lo que plantea y como lo hace le confiere el poder de ser lo más inquisitivo y confrontador que tenemos hoy y estamos a una temporada de poder ver si la congruencia y el poder de la trama con todos sus intrincadas relaciones y caminos nos llevan a buen puerto, entonces podremos decir que Dark es una de las enormes series que han producido en la historia.

publicado en roastbrief.com.mx el 1º de julio de 2019
imagen: Netflix

miércoles, 18 de abril de 2018

Mis series favoritas en 2017



Un breve recuento de lo que más llamó mi atención en cuanto a contenido de entretenimiento en 2017.


Armando Enríquez Vázquez

Llegó el momento de las listas, esas que muchos pretenden estar basadas en los fríos hechos y números que da el rating. Que otros construyen en cuanto a actores directores y demás chabacanerías hípsters, retro, vintage o lo que demonios este de moda. La que tienes enfrente no se basa más que en mi puro gusto, en el puro y sano regocijo que me produce sentarme, emocionarme y engancharme desde el primer capítulo. Sí las has visto ojalá las hayas disfrutado como yo, si no lo has hecho, desde este lado de la computadora te invitó a verlas porque no hay nada mejor que compartir lo que a uno le gusta con los demás.
Empezaré por el lugar común, Game of Thrones, pero es cierto es una serie extraordinaria. No creo que haya nada que añadir, finalmente Winter is here y como estamos congelados esperando hasta 2019 para la última temporada.
Netflix que a veces me decepciona y otras me parece predecible, estrenó una serie extraordinaria de la que ya escribí hace unas semanas Dark. La primera producción alemana de la empresa de contenidos por internet. Dark es sin duda una obra de ciencia ficción, inteligente, compleja, siniestra y llena de giros que llevan a los lugares determinados por el destino. Actuaciones contenidas pero llenas de subtexto, caras que no corresponden con la perversidad del alma. Humana demasiado humana, Dark es una serie que vale la pena ver el día de los santos inocentes junto para quitarse el mal sabor de boca que Stranger Things en su segunda entrega nos dejó.  
En el caso de historias macabras y llenas de vueltas de tuercas la serie belga Hotel Beau Sejour. La historia del brutal asesinato de una adolescente que no parece importar a la policía local, si no fuera porque la principal interesada por saber quien la mató es la víctima, a la que el jefe de policía que la desprecia puede para su inconveniencia ver y oir. Y aunque la sinopsis podría ser la de una mala serie norteamericana, lo que hace que Hotel Beau Sejour sea una de las series imprescindibles del 2017 es la calidad del guión y de las actuaciones. Lyn Van Royen que interpreta a Kato Hoven la joven asesinada y que trata encontrar a su asesino, lleva por un lado la tranquilidad y la curiosidad de una adolescente y por otro la desesperación y la angustia por descubrir que fue lo que pasó. Pero, además, descubrirá la verdad sobre las diferentes relaciones que ha tenido con los miembros de su familia, con su padre alcohólico que es otro de los pocos que la puede ver, su mujer amiga, su madre y su medio hermano y lo que ella significa o no para todos ellos. Beau Sejour es una muy buena serie de drama.
Imposters es una de las pocas series de comedia negra en las pantallas, Santa Clarita's Diet es otra. Pero a diferencia de la serie estelarizada por Drew Barrymore, Imposters es una serie llena de giros de tuerca, Como su nombre lo dice es una historia de estafas, de mentirosos, de acciones muy rápidas que la vuelven en una serie totalmente adictiva. Es imposible no sentir cierta empatía con los tres engañados, como también es difícil sentir enojo ante sus diferentes actitudes, que al final resultan parte de la manipulación de los creadores y escritores. Además, Imposters cuenta con la actuación especial y muy racionada de Uma Thurman en papel de asesina a sueldo y que seguramente cobrará mayor relevancia en la segunda temporada.
Preacher, la segunda entrega de la serie basada en la novela gráfica del mismo nombre cuenta la historia de como Jesse Custer, Tulip O’Hara y el vampiro Cassidy van en busca de Dios, y de como descubren una gran corporación que trata de encubrir la desaparición del creador. Mientras Eugene Arseface Root continua, injustamente, en el Infierno, donde conoce a otras almas descarriadas como Hitler que lo ayudará a escapar del lugar. Será interesante ver como se resuelve la tercera temporada de la serie porque al final de la segunda quedan muchas dudas intrascendentes.
American Gods, serie basada en la novela de Neil Gaiman, narra el enfrentamiento entre los viejos dioses que llegaron a Estados Unidos con los diferentes grupos de migrantes y los dioses de la tecnología, aunque la primera temporada sirvió básicamente de presentación de los bandos en sus ocho capítulos, no deja de ser interesante la forma en que se va conformando la historia. American Gods tiene esa forma de algunas de las nuevas series que consiste en un look decadente y una forma barroca de contar la historia y llenarla de personajes, sin que en ese sentido tenga la maestría de Game of Thrones.
Finalmente, pero no por ello menos espectaculares resultaron para mí dos series habladas en nuestro idioma, una argentina La fragilidad de los cuerpos, nombre que no es poético solamente, sino que tiene referencia directa con la trama de la historia donde adolescentes de los barrios bajos de Buenos aires son obligados a ponerse en las vías del tren y ver quien se salva saltando de las vías mientras un grupo de hombres y mujeres apuestan sobre cual de los chicos sobrevivirá. Bien actuada, pero ante todo muy bien escrita y dirigida.
La casa de papel la extraordinaria serie española que narra el asalto a la casa de moneda de España y el secuestro de sus empleados. Con mucho humor negro, grandes personajes y mejores actuaciones. La casa de papel es una de las series españolas mejor logradas y a pesar de lo predecible del final, los quince capítulos que componen la serie son una verdadera delicia de ver.
Me quedo también con los diez minutos finales del segundo capítulo de la primera temporada de Babylon-Berlin, otra serie alemana y con el capítulo de la tercera temporada de Fargo que intenta recrear Pedro y el Lobo. Dando a los personajes las mismas melodías e instrumentos que el cuento musical de Prokofiev. Así como el desagradable y desconcertante personaje que interpreta David Thewlis.
Esa es una buena lista para ver en estos días asueto, según yo claro, pero si desconoces alguna de estas series dales una revisada a lo mejor como yo te quedas con un buen sabor de boca al final de 2017.


publicado en roastbrief.com.mx el 26 de diciembre de 2017

jueves, 5 de abril de 2018

De Babilonia a la parte oscura de 2019.




Las dos series de televisión alemana que llamaron la atención del público en el mundo en 2017, no pueden ser más dispares y más lejana la una de la otra. Ambas valen la pena verse. 

Armando Enríquez Vázquez

La primera película de los años de la gran crisis alemana entre las dos guerras mundiales que ví, siendo un adolescente, curiosamente estaba dirigida por un sueco; Ingmar Bergman y protagonizada por un norteamericano David Carradine. El huevo de la serpiente de 1977. La me descubrió ese panorama de excesos nacidos de la desesperanza e incertidumbre, el odio que genera el miedo y la ignorancia, el nacimiento del mesianismo Nazi que tantas y tantas otras obras del cine, la televisión y la literatura alemana exploran a lo largo no sólo de esos años, si no a lo largo de la historia de la cultura de Alemania en el siglo XX y ahora del siglo XXI.
Babylon Berlin es una verdadera superproducción de la televisión alemana, en ella han participado el principal canal de televisión abierta, plataforma de Sky alemana y dos casas productoras de aquel país. Con un presupuesto de 40 millones de euros, Babylon Berlin narra la investigación del comisario Gereon Rath en el Berlín de la década de los años veinte del siglo pasado. La historia esta basada en las novelas y personajes de Volker Kutscher, un escritor alemán contemporáneo de novelas de detectives. La serie ha sido creada y dirigida por Tom Twyker un exitoso escritor, compositor, productor y director de cine alemán, en conjunto con otros dos productores y cineastas, Achim von Borries y Henk Handloegten.
Las escenas de cabaret son realmente espectaculares y sobretodo los últimos diez minutos del segundo capítulo son espectaculares, esos diez minutos entre el cabaret y la acción de los esbirros de la embajada rusa bien valen toda la serie, que a partir de ese momento desmerece en la trama no así en las actuaciones de Volker Bruch en el papel de Gereon Rath y sobretodo de Liv Lisa Fries en el papel de Charlotte Ritter, una joven que trabaja de lo que sea, que se prostituye y aspira a ser detective de policía en un mundo machista y misógino. La serie da una visión romántica de una época en las que las ideologías y el desenfreno hedonista eran los únicos maderos de una sociedad destrozada anímica y económicamente.  Una época de caos e incertidumbre que en la serie no se muestran del todo. El simple hecho de que Alemania era el camino entre Francia y Rusia en todos los sentidos a pesar de ser uno de los grandes hilos de la serie y de la trama, parecen superficiales a esa nostalgia ficticia por un Berlín que no existió.
Llena de lugares comunes y referencias a los desquiciados años veinte en Europa, las coristas, ataviadas apenas con una falda de plátanos, referencia directa al atuendo que utilizaba Josephine Baker en los cabaret parisinos. Los juegos de sombras haciendo referencia al Marlene Dietrich y El Ángel Azul, son una de las constantes del mundo del cabaret, la aparición de la mafia turca, del mundo de los chantajes y las alianzas políticas entre el mundo de la naciente Unión Soviética y los populistas nacional socialista alemanes parecen homenaje al cine de gangsters norteamericano. Las alusiones y juegos con el cine negro y el despliegue de escenas que luzcan las maquetas de las principales calles berlinesas, comprueban su condición de superproducción.
La serie tiene ese dejo de pesimista realidad que siempre existe en las obras alemanas, los diferentes conflictos personales opacan y sobrepasan a las ideologías y rompen con los planes de los ingenuos que se atreven a soñar con un futuro esperanzador. Los objetivos se logran sin triunfalismo, simplemente como esa monótona continuidad que tiene la vida, y aunque los Cliffhanger quedan para animar la curiosidad del espectador, lo cierto es que la historia es únicamente una bien contada novela de detectives y nada más.
Una característica de la producción fue que se estrenaron dos temporadas de 8 capítulos cada una, a manera de temporadas en este año y de hecho en la segunda mitad del año.  
La recepción de la historia en Alemania ha sido muy buena y se prepara ya una tercera entrega.



Por otra parte, Netflix estrenó su primera serie alemana, Dark. El nombre, como en el caso de Babylon Berlin, lo dice todo. Dark es una serie de ciencia ficción al estilo de Stranger Things, pero mucho más oscura, más pesimista, más real, más para adultos. A diferencia del pequeño pueblo de Hawkins, Indiana donde todos parecen tenderse la mano para salvar a la comunidad y el final será sino feliz del todo al menos lo más afortunado posible, donde parece que todos los involucrados trabajan por el bien común frente a la serie de eventos desafortunados provocados por una serie de experimentos del gobierno y un portal que conduce a un universo paralelo de seres malévolos. En el pueblo de Winden, en Alemania, lo único que se esconde detrás de los sucesos fuera de lo común son la solidaridad de algunos, las miserias del alma humana de otros y el egoísmo de los demás. Un agujero de gusano se abre cada 33 años con bifurcaciones al presente, el futuro y el pasado y una historia que a diferencia de Stranger Things inicia en el futuro, no en el pasado, con adolescentes de 2019 y dos que habrán de viajar a 1986, para descubrir que los unen lazos mucho más profundos que la simple amistad. Y un policía que viaja a 1953 buscando impedir un par de crímenes, pero no cómo oficial de la ley, si no como persona directamente afectada por esos asesinatos. Dark está dirigida en su totalidad por Baran Bo Odar quien junto con Jantje Friese creó la serie.
En Dark las relaciones entre todos involucrados se entrelazan con sus pasados y sus futuros, conforme avanzan los capítulos de la serie vamos descubriendo a los personajes en diferentes etapas de su vida, pero siendo básicamente los mismos que alteran sus vidas y personalidades por el cruce de otros personajes de la serie.
A diferencia de la vieja premisa del cine y la televisión norteamericana de que el viaje al pasado y al futuro puede alterar el presente, la premisa de Dark pretende ser, de acuerdo con uno de los personajes de la serie, científicamente contundente y determinista; viajar al presente o al futuro es parte de ya de una historia que se cuenta a sí misma de manera completa. Nada puede ser modificado por que la historia ya esta contada y los seres humanos vivimos de la ilusión de ser únicos y gozar del libre albedrío que nos hará darle sentido no solo al mundo, si no a nuestra propia existencia.
La serie es en muchos sentidos desoladora. Jamás promete un final feliz y si la lucha eterna entre los que creen representar al bien y los que creen representar al mal, ambos bandos dispuestos a justificar los medios para lograr el fin.
Mientras que Babylon Berlin fantasea de manera romántica con una época negra del pasado alemán, Dark es una serie compleja, profunda, poco esperanzadora y ante todo nada autocomplaciente, en el más ontológico sentido es brutal y sin duda alguna una de las más interesantes historias de ciencia ficción que se haya producido este año.
Ambas series valen la pena verse, aunque claro, yo prefiero la mirada nada complaciente que ofrece Dark.


publicado en roastbrief.com.mx el 11 de diciembre de 2017
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