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martes, 18 de mayo de 2021

El fin de la saga de los Lothbrok


 


Desde su estreno en 2013 la serie se hizo de fans y demostró que el canal dedicado a los documentales de extraterrestres y de subastas podía ser capaz de producir una serie de ficción importante y sobre todo atractiva

Armando Enríquez Vázquez

Este texto contiene muchos spoilers, es bajo tu responsabilidad y gusto el continuar con su lectura.

Netflix añadió finalmente a su plataforma la entrega final de Vikingos, la serie de ficción basada en la cultura del norte de Europa haciendo un muy libre uso de diferentes personajes históricos y de leyenda de esa cultura.

La serie producida por History Channel constó de seis temporadas divididas en nueve entregas y 89 episodios. Desde su estreno en 2013 la épica serie se hizo de fans y demostró que el canal dedicado a los documentales de extraterrestres y de subastas podía ser capaz de producir una serie de ficción importante y sobre todo atractiva. Vikingos cuenta la historia de un grupo de vikingos bajo el mando de un fiero, osado y carismático líder; Ragnar Lothbrok (Travis Fimmel) quien no solo termina con la tiranía que ejerce el Conde Haraldson (Gabriel Byrne) si no que lleva a su pueblo a Inglaterra, saquean en varias ocasiones las costas de la Isla y Ragnar forja a lo largo de las primeras temporadas una amistad con el rey sajón Ecbert (Linus Roache) y pone en el mapa su pueblo costero de Kattegat. A lo largo de la serie las interacciones entre vikingos, sajones, mercios y demás habitantes de Inglaterra está presente y de manera circular marca la muerte de algunos de los más importantes personajes de la serie. El mismo Ragnar será ajusticiado por los sajones después de la muerte de Ecbert y la afrenta será heredada por los hijos del líder nórdico.

Junto con Ragnar están: Floki (Gustaf Skargsgard), su inseparable amigo y armador de barcos, Lagherta (Katheryn Winnick), su primera esposa y madre de su hijo Björn Brazo Fuerte, guerrera incansable y prototipo de la mujer vikinga. Björn (Alexander Ludwig) el primogénito quien crecerá de un niño a uno de los más entrañables personajes de la serie y cuyas imágenes finales en la serie tienen una fuerza poco vista en la televisión. Son la imagen de un verdadero personaje de épico de leyenda. Rollo (Clive Standen) el hermano de Ragnar y que a lo largo de las primeras temporadas es su aliado y enemigo. La segunda parte de la serie se basa en los hijos de Ragnar; Björn, Ubbe (Jordan Patrick Smith), Hvitserk (Marco Ilso), Sigurd (David Linström) y el desalmado y detestable Ivar (Alex Hogh Andersen) los cuatro últimos hijos de Ragnar y la reina Aslaug (Alyssa Sutherland)

Las seis temporadas la serie sintetizan la historia y grandes andanzas de los vikingos. Ragnar navega a Inglaterra. invade Paris. Rollo se convierte en aristócrata francés. Björn desembarca en España y viaja por el desierto del norte de África, Ivar vive junto con Hvitserk exiliado en Rusia, mientras Floki, Ubbe y la esposa de este Torvi (Georgia Hirst) se establecen en Norteamérica. El enfrentamiento entre las diferentes religiones e ideologías, la visión cosmológica de los vikingos con el omnipresente adivinador y chamán que con el paso de las temporadas se convierte en la voz profética interior de cada personaje vikingo; el cristianismo primitivo y el ortodoxo, la visión musulmana. El papel de la mujer en las diferentes sociedades, pero sobre todo esas mujeres poderosas y gobernantes del mundo nórdico, sajón y mercio. En contraste con el castrado papel de la mujer en la machista y denigrante mirada del catolicismo apostólico y romano.  

Llena de libertades narrativas e históricas Vikingos es una serie poderosa, muy bien escrita en el mayor número de los episodios, sus líneas argumentales resultan interesantes y la mayor de las veces muy bien logradas. Los personajes evolucionan y se enfrentan a conflictos internos reales que los hacen crecer o destruirse. Grandes actuaciones y un reparto digno de series mucho más publicitadas como Juego de Tronos, Sons of Anarchy o Mad Men, el número de actuaciones memorables no se conforma con los arriba mencionados; otro puñado de personajes memorables de la serie son los extremos del cristianismo, el afligido monje Athelstan (George Blagden) capturado por Ragnar y llevado a Kattegat como esclavo y que con el tiempo logrará convertir a Ragnar al cristianismo. El violento y guerrero Obispo Heahmund (Jonathan Rhys Meyers).

Los valores de producción, la fotografía, la edición, son claro indicio de porque tuvieron que pasar casi diez años para contar toda la historia con la riqueza y fuerza con la que lo hace.

La serie fue creada por Michael Hirst, que se ha especializado en series y películas históricas como Los Tudor, Camelot y Elizabeth, la edad de oro y quien junto con Netflix ha anunciado ya un spin off de Vikingos que se situará cien años después de la serie original y se llamará Vikings: Valhalla.

publicado originalmente en roastbrief.com en enero 2021

imagen: spoilertv.com

martes, 27 de octubre de 2020

El final es el principio y viceversa, el origen es diferente.



Como siempre la advertencia, el texto esta lleno de spoilers, lo recomendable es ver la serie primero, no tiene desperdicio y después los invitó a leer el texto y compartir sus ideas.

Amando Enríquez Vázquez

Dark, la extraordinaria serie alemana de Netflix, llegó al origen de la tragedia y al final de la serie de una manera magistral.

Compleja y sin autocomplacencias, Dark mantuvo la lógica fría y dura de la propuesta inicial. De la misma manera que los personajes trataban a través de siglos de un eterno retorno de acabar con una historia que destruía no solo familias y relaciones, si no el tejido del tiempo espacio y sobre todo marcaba el final de la historia de la humanidad y del planeta en el que vivimos, los escritores nos enseñaron a tomar distancia y recordar la frase de Einstein acerca de no esperar resultados diferentes teniendo los mismos pasos que lo precedieron.

La premisa final de la serie es contundente e impecable y nos hace voltear a la idea de que sobre el bien y el mal lo que persevera es el amor. Un amor que triunfa gracias al sacrificio que elimina a sus protagonistas, un amor que se consume para que lo demás subsista.

Los diferentes universos y su irreparable condición tienen su origen en un acto de amor, un acto que proviene de un personaje ajeno a toda la pesadilla que Adán, que en realidad es como sabemos Jonas, pero que se duplica porque un universo paralelo que se anuncia al final de la segunda temporada esta manejado por Eva, Martha de vieja. Y si bien es cierto que Jonas y Martha lucha Ad infinitum por reestablecer lo que ambos creen que debe ser el orden, funcionando como una pareja separada con sus respectivos rencores para mantener la supremacía de su mundo, Martha y Jonas, Eva y Adán creadores de mundos; dos vanidosos demiurgos que mueven las piezas, personajes de su limitado circulo de conocidos, de su tablero de ajedrez, una y otra vez. Prueba y error que terminan siempre en el mismo lugar. Con el mismo caótico resultado donde los dos mundos se entremezclan, se contaminan uno del otro y de las personalidades dominantes y prepotentes de Jonas y Martha.

Yin y Yan separados sin darse su cuenta de que se complementa a pesar de que en más de una ocasión a lo largo de las tres temporadas ambos personajes lo dicen a su par después de que los mundos se encuentran, se contaminan uno con el otro y la posibilidad de que a cada paso el ser humano crea nuevos universos con su decisiones como en el cuento de Borges, se dibuja en el penúltimo episodio de la serie, de hecho la realidad de esa posibilidad es la que permite destruir los infinitos círculos viciosos que sólo logran repetir el universo de Adán y Eva fracasando en restaurar el orden deseado por ambos personajes una y otra vez.

Claudia quien viaja por el tiempo buscando una solución, motivada por el amor maternal será la que les descubra la realidad y que no importa modificar o desaparecer el momento en que ambos mundos se encuentran, el llamado Apocalipsis, si no llegar al origen de todo para cortarlo de raíz. La dominante imagen del dragón comiéndose su cola que ha llamado la atención a lo largo de las primeras dos temporadas; el famoso Ouroboros, que obsesiona a Jonas/Adan y también, como descubrimos en la temporada final a su contraparte Martha/Eva, se transforma gracias a una visión externa en la Triqueta Celta, un figura que habla de una tercera dimensión y que está presente en la serie desde la primera temporada en el cuaderno que Noah lleva consigo y que contiene los apuntes de como se desarrolla el mundo de Jonas. Claudia entonces se convierte en esa tercera parte que complementa la triqueta entre los personajes de la serie y la única que consigue su objetivo.

La serie creada por Jantje Friese y Baran Bo Odar, es sin duda una de las series más importantes no sólo en Alemania, si no a nivel mundial. Ambos escritores trabajan ya con Netflix en sus dos próximos proyectos 1899 la historia de un barco de migrantes que va de Londres a Nueva York y Tyll¸ la historia de Till Eulenspiegel un juglar que, durante la edad media, en el siglo XIV recorrió lo que son hoy Alemania y Holanda entreteniendo a la gente de acuerdo con la tradición.


publicado en roastbrief.com.mx el 8 de julio de 2020

imagen: Netflix

miércoles, 11 de septiembre de 2019

El Trono de Hierro.



Se acabó. Después de 8 temporadas llegó a su fin la que sin duda es la serie de televisión más exitosa, vista, amada y odiada de la historia.

Armando Enríquez Vázquez.

Como dice Tyron uno de los personajes más entrañables de la serie; lo que importa, lo que une a las personas son las historias y sin duda la historia planteada por Game of Thrones no sólo reunió a millones de personas, si no que lo hizo de una manera inteligente, con personajes enteros que transitaron a través de la serie de una manera que era predecible en el mejor de los sentidos, pero en los que muchas personas esperábamos siempre un cambio que nunca llegaba porque no resultaba lógico con los antecedentes y el actuar del personaje.
La serie está escrita de manera precisa, en ocasiones desgraciadamente obviando los detalles de situaciones que en el libro logra con destreza quirúrgica G.G.Martín pero que el tiempo y el dinero de la producción no permiten realizar en la serie. Aun así, hay hilos muy sueltos en esta última temporada. Me gustaría saber, por ejemplo, ¿Por qué Yara nunca llevó a su flota a Kingslanding para pelear con Eulon? O ¿Qué pasaba en Dorne durante las guerras finales? ¿Por qué Edmure Tully jamás vuelve aparecer hasta el consejo que elige a Bran?
El seguimiento de las casas de los siete, al final seis reinos es meticulosa y si las casas desaparecen como en el caso de Baratheon, o los Tyrell su historia o la de sus dominios queda para continuarse, nada es olvidado en la serie, únicamente evadido.
Los personajes de la casa Stark con los que inicia la serie y de la se nos hace empáticos desde el principio son los que viven en la serie las más radicales transformaciones, desde su viaje a Kingslanding que termina con la decapitación del padre de la familia, pero que inicia desde el primer capítulo con el intento de asesinato de Bran por parte de Jamie Lanister, el circulo de Bran se cierra con designación como rey de los seis reinos, el asesinato de Rob y de Caitlin, la matriarca de la casa, en la inolvidable Boda Roja. Sansa quien siempre soñó en ser reina convertida finalmente en la Cersei del Norte, Arya de la niñita que no quería vivir bajo los patrones de mujer a la aventurera que vive uno de los viajes más infernales de toda la serie. Jon Snow que de bastardo apocado; aprende a vivir en silencio al rey que nunca reclamará el trono. Rikken asesinado. La historia de los Stark marca la gran saga de la serie y se vuelve en casos como los de Jon Snow y Sansa periplos casi de la mitología griega.
Los Lanister, antagónicos de los Stark, prototipo del villano de melodrama que todos odiamos y con los que jamás creeremos que la muerte haya sido suficiente y justa con ellos, y sin embargo, son profundamente personajes de drama; el terror de Cersei al ver el reino destruido, saber a sus hijos muertos por sus pésimas decisiones, al menos al final le concede Martín el confort de morir con su amado. Jamie de canalla a hombre que intenta reivindicar su honor para al final reconocerse como un simple canalla.
El personaje que deslumbra y parece el central Daenerys Targaryen es quien en busca de un destino que le ha sido contado, y en el cual ella quiere creer para escapar de muchas cosas, está dispuesta, a como diría Nietzsche, a atropellar al destino mismo en busca de su venganza y que al final su bondad no existe. La imaginábamos justa y buena, para finalmente aceptar que su verdadera naturaleza como lo revela Tyron en su diálogo con Jon en la prisión cuando lo convence de asesinar a Daenerys., es la de una persona injusta, que cuando decidió actuar en contra de gente “mala” por razones obvias parecía buena a los ojos de sus gobernados y del espectador.
Martin sabe mucho de historia y cuenta en la novela y la serie una épica haciendo referencia exagerada a ciertos hechos históricos; el muro, las sectas religiosas, la inquisición, la penitencia de una reina.



Esto aunado a personajes armados de manera excepcional con miles de capas, Little Finger es un buen ejemplo de estos personajes complejos; siniestro, perverso, maestro de las intrigas, pero enamorado de amores imposibles como Caitlin y Sansa. Tyrion vividor, junior, nerd, profundo un parrandero terriblemente solo, que recibe su recompensa, que al mismo tiempo es su condena al final de la serie. Tyron no es el único personaje profundamente solo de la serie, la soledad de Daenerys, la de Jon, Brian de Tarth, Cersei, la de Varys. Es una historia de amores imposibles por todo tipo de razones y que son castigados o simplemente en su existir conllevan ya su sentencia. Jorah, Jon, el mismo Tyron.
Las maldiciones y predicciones, tan comunes en la tragedia o en las narrativas medievales, que todos olvidamos menos Martín y que brotan en el momento preciso recordándonos que las cartas estaban echadas muchas veces desde la primera temporada es una de las maneras de ver que la serie pensaba donde iba a terminar.
Game of Thrones es sin duda una de las mejores series que se han escrito, producido, dirigido y actuado. Peter Dinklage es sin duda uno de los mejores actores que hay y su caracterización de Tyron Lanister ha dejado momentos inolvidables en la serie su monologo cuando se defiende de las acusaciones de hacer asesinado a Jeoffrey, su dialogo con Daenerys en Mereen, su diálogos en la secuencias de la cárcel y frente al consejo que habrá de elegir al rey en el capitulo final de la serie son suficientes para hacer de la serie una memorable, y ni que decir del dialogo que sostienen Arya Stark y Twyn Lanister cuando ella se hace pasar por una sirvienta mientras es presa.
La serie son grandes duelos de actuación y también batallas de una belleza visual, de una ejecución perfecta y violencia sin igual, terriblemente emocionantes; de la batalla de la bahía de Black Water, la del Norte que cuando al final llegan las tropas de Stannis Baratheon, la de los Bastardos, y las dos de la temporada final.
Game of Thrones, esta muy cerca de la perfección y para los grandes fans nada tuvo desperdicio, ni sorpresas más allá de las que la lógica dictaba. Game of Thrones es una serie escrita con la cabeza fría y el corazón ardiendo. Es una serie que vale la pena verse una y mil veces más.
Lo cierto es que para los que siguieron a Martin desde la publicación del primer libro y que saben que hay líneas argumentales que no existen en la serie, así como personajes, aún queda la esperanza de que algún día el escritor se decida a escribir los dos volúmenes que nos debe para disfrutar así más de este maravilloso y extraordinariamente bien construido Juego de Tronos.
Se acabó. Después de 8 temporadas llegó a su fin la que sin duda es la serie de televisión más exitosa, vista, amada y odiada de la historia. Con un final tal vez sorpresivo, pero ante todo lógico.

publicado en roastbrief.com.mx el 21 de mayo de 2019
imagen HBO

miércoles, 10 de octubre de 2018

Dos temporadas son suficiente: Imposters.



Dicen que de lo bueno poco, así resultó con esta divertida serie canadiense.


Armando Enríquez Vázquez

Al parecer para la cadena canadiense de televisión Bravo, la serie Imposters no tenía un futuro que ofrecer para una tercera temporada y canceló la serie poco antes de la emisión del último episodio de la segunda temporada.
La primera temporada de Imposters fue una de las sorpresas en la televisión, una serie fresca con un extraordinario humor negro, inteligente y llena de vueltas de tuercas. Imposters en su primera temporada cuenta la historia de un trio de estafadores que arman timos a partir de enamorar a sus víctimas y después desfalcarlas. Maddie (Inbar Lavi) es la encargada de enamorar a las victimas de casarse con ellos y después de vaciarles las cuentas y destrozarles la vida. Max (Brian Benben) y Sally (Katherine LaNasa) los encargados de cuidarle las espaldas. Ezra Bloom (Rob Heaps) un joven que trabaja en la empresa familiar víctima de los encantos de Maddie y sus cómplices decide buscar a la joven y recuperar su fortuna, en el camino y durante la investigación conoce a otros dos espos@s defraudados por el trío; Richard Evans (Parker Jones) un exitoso vendedor de automóviles con sueños de entrar a la política y Jules (Marianne Rendon) una artista plástica neoyorquina. Los tres irán tras Maddie sólo para encontrarla en Seattle tratando de engatusar a un banquero primero, y después a un rico empresario del sector tecnológico Patrick (Stephen Bishop), quien en realidad es un agente del FBI en misión para atrapar a Maddie, sus asociados, pero principalmente a su jefe, un hombre que pasa bajo el radar de las agencia de inteligencia federal, al que únicamente se le conoce como “El Doctor”, pero del que se sospecha que no sólo tiene a Maddie, Max  y Sally trabajando para él en este sistema de muy redituables estafas. Quien se atreve a traicionar al doctor se enfrentará a su mano vengadora una asesina a sueldo Lenny Cohen (Uma Thurman) y ese es el caso de Sally.
Al final de la primera temporada Ezra, Richard y Jules habrán vengado parcialmente la afrenta que recibieron de Maddie y estafado al FBI y al “Doctor”. Y en la estación de autobuses de un pequeño pueblo están por separarse.
Es exactamente en ese momento que arranca la segunda temporada con Jules, Ezra y Richard en la estación tratando de decidir como vender el anillo de bodas que Patrick le había dado a Maddie y que se había pagado con dinero del gobierno de Estados Unidos.
Entonces por insistencia de Richard deciden ir a Scottsdale Arizona donde Richard asegura poder vender el anillo pues es su pueblo natal, pero las cosas no suceden como él las planea, el FBI ya tiene fichado a Ezra y los criminales que conoce Richard lo traicionan, el trío termina huyendo a México, sin el anillo. Patrick castigado y degradado por haber perdido el anillo de compromiso con valor superior al millón de dólares está dispuesto a encontrar a Ezra o en su defecto a Maddie, eso sin contar que Lenny Cohen y su ex esposo Shelly Cohen (Paul Aldestein) están rastreando tanto a los tres jóvenes ex parejas de Maddie como a Maddie y a Max, pues “El Doctor” también quiere el anillo, además de sentirse engañado por los dos estafadores y sus tres perseguidores.
Con todos estos ingredientes la segunda temporada se transforma en una verdadera historia de escapatoria, una combinación entre road movie y película de timos, Imposters se convierte en una serie más oscura, más drama, los personajes cobran conciencia de sus actos, de su pasado, de su situación actual y de las posibilidades de huir por el resto de sus vidas o trabajar para el doctor. De ser la burla de todo el FBI en lo que pinta como una carrera profesional encerrado en un cubículo sin ventanas haciendo papeleo insignificante. Y si por momentos el humor negro desaparece en otros muestra a unos personajes menos ligeros que en la primera temporada.
Imposters da en su segunda temporada no perder el ritmo vertiginoso de la acción, las vueltas de tuerca y los detonadores de acciones que mantienen al espectador interesado por la trama, los personajes se hacen más entrañables y la relación entre los Jules, Richard y Ezra se estrecha de manera que pasa del interés común de los tres por la venganza y cobrar el millón de dólares del anillo a una amistad que hará todo para salvarse como individuos y como grupo.
La escapada a México y la aparición de un nuevo personaje; Sofía (Laura Archbold) imprime a la serie un factor de sorpresa alejado del clásico cliché que aporta a la trama mucho más que disminuirla. Sí “El Doctor” esta obsesionado en cobrar venganza en contra de sus ex colaboradores y sus víctimas, estos también tratarán de ir en contra de él, para librarse de las cadenas de esclavitud moderna que los unen al siniestro pero inteligente personaje.
Las nuevas alianzas, traiciones, tramas y desarrollo del argumento convierten a las víctimas en estafadores, a los cazadores en cazados y a los ingenuos en despiadados artífices de intrincados engaños. Y si en una buena comedia el amor es importante, en Imposters sólo se convierte en otra de las trampas, porque los únicos lazos perdurables en los personajes de la serie son aquellos que generan la amistad y la empatía por vengarte de otro. La secuencia final de la serie sólo nos muestra que la línea entre la víctima y el victimario no es tan gruesa como se podría suponer.
No sé si Imposters daría para una tercera temporada que resultara interesante, el talento de los escritores, productores y directores de la serie es más que obvio. La trama con algunas líneas abiertas podría intentarlo, de hecho, los productores de la serie han declarado que se encuentran buscando entre diferentes cadenas una que se interese y compre una tercera temporada. Es importante saber retirarse a tiempo, las dos temporadas de Imposters son suficientes para dejar un buen sabor de boca en la audiencia, a diferencia de otras series que son recortadas cuando se han vuelto tediosas o poco imaginativas. Dos temporadas son suficientes para Imposters como pensó Bravo, aunque si en unos años me encuentro con un spin off creo que valdrá la pena verse.


publicado en roastbrief.com.mx el 9 de julio de 2018
imagen: Bravo

miércoles, 28 de marzo de 2018

Una casa imposible de derrumbar.



La serie es una verdadera serie de acción que nada pide a la mejor de las norteamericanas del género. El capítulo final es trepidante y Alba Flores se lleva la serie de calle. 


Armando Enríquez Vázquez

Hace unos meses escribí acerca de la primera entrega de la serie española La Casa de Papel, y acoté que no solo me parecía una de las mejores series en lo que iba del año, sino que Antena 3, medio productor y distribuidor de la serie transmitiría en la segunda mitad del año la segunda parte de la serie, lo que considero un acierto pues no hay esperar un año para continuar con la trama, ya bastante tenemos con las decisiones de HBO de estrenar la temporada final de Game of Thrones hasta 2019. Para las televisoras y plataformas el poder medir de manera rápida a las audiencias y saber si darán continuidad a la serie también debe repercutir en poder comenzar la producción de nuevas temporadas de manera más expedita.
A los nueve capítulos de la primera parte, se sumaron seis nuevas entregas de una hora. Tras el final de la primera temporada donde todo parecía a un capitulo de resolverse, Alex Pina el creador de la serie ha logrado crear las vueltas de tuercas suficientes, en ocasiones muy al estilo americano, otras muy exageradas, pero al final de cuentas casi todas funcionan a las mil maravillas, para llevar a buen puerto la serie. Gracias a una excelente escritura, a una dirección extraordinaria y sobre todo a las actuaciones del espectacular reparto que se consiguió para la serie, la serie termina como todo mundo desea y sabe que sucederá desde el primer episodio. Con momentos emotivos, un gran sentido de humor negro, y las muertes necesarias, pero sin abandonar los lineamientos que el El Profesor dicta a los participantes del robo desde el inicio; nunca perder de vista que el público simpatice con los asaltantes. Los verdaderos malos y ruines de la serie habrán de pagar en vida su mezquindad y con la opinión adversa de las audiencias.
La serie es una verdadera serie de acción que nada pide a la mejor de las norteamericanas del género. El capítulo final es trepidante y junto con los giros en las actitudes de los personajes, las escenas de violencia perfectamente realizadas, se logra mantener al espectador al borde de la silla o inquieto en el sillón y va en progresión para llevar la serie al desenlace y epilogo de manera perfecta.  
A las líneas argumentales ya planteadas ahora habrá que sumar los antagonismos que se van desarrollando al interior de la Casa de Moneda conforme van pasando las horas; Nairobi (Alba Flores) llega a un enfrentamiento directo con Berlín (Pedro Alonso), y se convierte en uno de los más entrañables personajes de la serie junto con Helsinki (Darko Peric), borrando a Tokio (Úrsula Córbero) quien a pesar de ser la narradora de la serie se convierte en un personaje secundario de la historia. Berlín se va convirtiendo en el villano de los villanos, además de las confrontaciones con Nairobi, se enfrentará al temperamento irracional de Tokio y al odio nacido de la venganza de Rio (Miguel Herrán) y desarrolla una relación enfermiza y psicótica con una rehén a partir de la violación y el maltrato que ejerce sobre ella. Mientras que la relación planeada por El Profesor (Álvaro Monte) con la Inspectora Raquel Murillo (Itziar Ituño) se sale sentimentalmente de control para convertirse como él mismo dice en algún momento de los capítulos finales, la única fisura de un plan perfecto.
La Inspectora Murillo se convierte en la víctima de toda la situación y por más que intenta luchar en contra de sus sentimientos y demostrar sus cualidades como policía capaz y profesional se verá desprestigiada y despojada de su familia.
La Casa de Papel es también una serie donde la camaradería, el compañerismo, el amor carnal, el amor fraternal triunfan. Una serie donde los personajes se ven la necesidad de tomar decisiones nada fáciles; asfixiar a su pareja sentimental, cambiar de bando o llevar de la manera más vil sus pasiones frente a los rehenes y donde los rehenes no siempre son las víctimas, si no que existen los oportunistas, los cínicos y aquellos que se solidarizan con los asaltantes hasta el final. El crecimiento de ciertos personajes y la caída de otros es algo a resaltar en la serie mientras Mónica Gatzambide (Esther Acebo) se convierte en Estocolmo, y su amante en su cotidiano mundo godín, Arturo Román (Enrique Arce) en uno de los más despreciables personajes de la serie y junto con Berlín dos de los verdaderos villanos de la serie. Tokio se desvanece como la simple voz que narra y el Profesor asciende como ser omnipotente que cuida de su creación y de los elegidos para llevarla a cabo.



 La Casa de Papel terminó. Es una serie de una sola temporada divida en dos entregas, pero sin duda es una de las series más interesantes producidas en habla hispana en el 2017. Espero que no se les ocurra dar continuidad a la misma con otro golpe, tal vez una simple reunión nostálgica en un par de años. La verdad es que así como está es perfecta.
Sólo basta decir que quienes nos deleitemos con la actuación de Alba Flores en 2018 volveremos a verla en el papel de Saray cuando Fox estrene en España la tercera temporada de Vis a Vis, una serie que puede desplomarse porque ya varios de los actores protagonistas han anunciado que no participarán al tener otros compromisos laborales, lo cual puede hacer que esta gran actriz tome un rol protagónico en la serie.

Publicado el 27 de noviembre de 2017 en roastbrief.com.mx
Imagen Antena 3

miércoles, 23 de agosto de 2017

Broadchurch una temporada final, perfectamente devastadora.



La serie inglesa de ITV llegó a su final y a pesar de los guiños de felicidad del capítulo final, la tercera temporada resultó totalmente devastadora.


Armando Enríquez Vázquez.
Muy pocas veces cuando termino de ver una serie, una película o de leer un libro, me quedo en silencio viendo la pantalla de créditos, o la última página de la lectura por varios minutos, llegar a este estado de reflexión, de catarsis, para mi indica que lo acabo de concluir de ver o leer es en mi personal gusto una verdadera joya. Esto me pasó al terminar la tercera temporada de Broadchurch, tercera temporada que evitó la estridencia, como el resto de la serie, y que puso el punto final de una manera magistral a la serie. Broadchurch es otra de esas pequeñas, pero extraordinarias series inglesas. Cada temporada consta de 8 capítulos.
La primera y segunda temporada se centran en el asesinato de un niño en el ficticio poblado costero de Broadchurch, en como lidia la familia con el hecho, los vecinos y los recelos de una pequeña comunidad al interior de la misma, el manejo de las noticias en un pequeño diario local y la detención y juicio que se llevan a cabo para castigar al supuesto responsable.
Todo esto envuelto en la historia de los policías encargados de llevar a cabo las investigaciones del caso; la veterana y residente de Broadchurch, la inspectora Ellie Miller (Olivia Colman) que para su molestia y enojo se ve relegada de un ascenso con la llegada del detective Alec Hardy (David Tennant), que llega como su superior a dirigir la investigación. Lo que no sabe Ellie, es que Hardy no llegó a Broadchurch como un premio a su carrera, sino todo lo contrario. Las mil y una asperezas que deben limar estos dos personajes a lo largo de la primera temporada y media, no los convierte en los mejores amigos, pero si en dos compañeros tolerantes uno del otro a lo largo del resto de la serie. Al final el carácter afable y pueblerino de Ellie, la hace ser más efusiva y comprensiva que Alec Hardy, quien es un hombre mucho más seco y poco emotivo, incluso con su hija.
En la primera temporada se hace una disección de la forma en que en que un asesinato conmociona a una pequeña comunidad. La descripción de las sospechas, la mirada sobre el vecino, el cuestionarse que tan bien lo conoces y la fácil salida de señalar al forastero, por más años que tenga viviendo y siendo parte de la comunidad, todo aunado a ese final demoledor al descubrir al culpable, un respetado miembro de la comunidad y un amigo de la familia Lattimer y que afecta directamente también a Ellie Miller. La familia Lattimer; Beth (Jodie Wittaker) la madre del niño asesinado, Mark (Andrew Buchan) el padre y Chloe (Charlotte Beumont) la hermana, tiene que adaptarse a ser el centro de atención de la prensa, pero también a descubrir una serie de secretos, no siempre buenos, al interior de cada uno de los miembros de la familia.
En 2014 la serie ganó los premios BAFTA a la mejor serie dramática del año, la mejor actriz principal Olivia Colman y el mejor actor de reparto David Bradley por su papel de un viejo con esqueletos en el closet que ha intentado por años pasar desapercibido en la comunidad de Broadchurch.
Durante la segunda temporada, que se estrenó dos años después de la primera, vamos a la parte más dolorosa en la vida de los Lattimer, de Ellie y sus hijos, y de una parte de la comunidad al revivir el crimen durante el momento del juicio, Mientras Alec Hardy lidia con sus propios demonios familiares y personales, la serie a lo largo de sus 8 capítulos nos llevará a un nuevo final de temporada devastador y sorpresivo.
Finalmente, la tercera temporada, estrenada de nuevo dos años después del final de la segunda, nos lleva a un nuevo crimen, perverso y siniestro que sacude a la comunidad, pero que también sirve de pretexto para ver como nuestros viejos conocidos; no solo los detectives de la serie, sino los Lattimer, el párroco de la comunidad, la periodista local, han podido o no han podido seguir adelante después del asesinato del hijo de los Lattimer. Beth está ahí para ayudar a víctimas de violación, mientras que Mark parece haberse quedado hundido en un círculo de odio y autocompasión, que sólo lo convierten en un inválido emocional y funcional para él y para esa familia que está alejada de él. Las cosas no son perfectas y cada quien lleva sus traumas y sus heridas en el fondo de su ser o flor de piel cada quien elige. Pero como personajes de Chejov todos en Broadchurch quedan de una manera u otra devastados.
Broadchurch es una serie brillantemente escrita y actuada, una serie que dentro de la complejidad de las situaciones y de cómo las vidas de los protagonistas son impactadas, no una, ni dos veces por la fuerza de un crimen, también intenta rescatar una parte positiva de los seres humanos aunque sea la invitación de Ellie a Alec a una cerveza en el pub local o la emotiva explosión que Alec Hardy tiene para intentar mantener a su hija cerca, rompiendo con toda la propiedad y sequedad del personaje.
Las heridas, aunque no sanen del todo deben ser superadas para poder mantener la cordura y seguir adelante en la vida, no sólo en el caso de los Lattimer, si no de Trish Winterman (Julie Hesmondhalgh) quien es la víctima de la tercera temporada y que al inicio del primer capítulo se encuentra tan traumada por lo que le acaba de suceder que pareciera ser muda, sorda o incluso una mujer con alguna discapacidad mental, cuando en realidad es todo lo contrario y es ella con esa gran actuación, quien lleva buena parte de la tensión a lo largo de la última temporada.
Broadchurch fue creada por Chris Chibnall, quien ha producido y escrito para series como Dr. Who, Torchwood, Law and Order UK, para ITV, que es la cadena de televisión que ha producido otras series memorables como Downton Abbey, Victoria o la clásica Mr. Bean. La cadena norteamericana Fox compró los derechos para hacer el remake norteamericano al que llamo Gracepoint y como muchas veces les ha sucedido a los canales estadounidenses al comprar series europeas y tropicalizarlas pierden tanto que son un fracaso. Gracepoint solo vivió una temporada a pesar de incluir en su cast a David Tennant en el mismo papel pero con distinto nombre Emmett Carver.
Broadchurch inició en marzo de 2013 y finalizó este 2017. Chibnall ha declarado que no habrá una cuarta entrega, que la serie termina en el octavo capítulo de la tercera temporada, lo cual, a mi gusto, parece un final perfecto. 



publicado en roastbrief.com.mx el 24 de abril de 2017
imagenes ITV

lunes, 1 de junio de 2015

El gran impostor.




Llegó a su fin una de las series mejor escritas y más llamativas de la televisión, tras ocho años en el aire y siete temporadas. Una serie que será recordada entre otras cosas por recordar una época y a una sociedad que nos parecen muy lejanas.
Armando Enríquez Vázquez.
Hace ocho años apareció en la pantalla chica un impostor. Trabajando en un negocio que utiliza la creatividad para engañar, para desviar la atención, para engatusar, para seducir con los pocos o nulos argumentos de seducción que puede tener cualquier producto: La publicidad.
Donald Draper, cuya verdadero nombre era Richard “Dick” Whitman, engañaba, seducía y engatusaba con su nombre y su personalidad a mujeres, jefes, compañeros de trabajo, clientes incluso a esa familia que había creado como ideal dentro de uno de sus comerciales. Operando desde una pequeña agencia de publicidad en Nueva York llamada Sterling Cooper en referencia a los dos socios y dueños de la misma.
La serie inició con una de las campañas más importantes en el mundo del tabaco previa a la de Marlboro y que en realidad  no fue creada en la década de los años sesenta del siglo pasado como implica la serie, sino a principios del siglo. Me refiero a la frase que por décadas definió y caracterizó a uno de los cigarrillos de mayor consumo en Estado Unidos, It’s Toasted de Lucky Strike. La impostura terminó el pasado domingo 17 de mayo con el capítulo final de Mad Men y acabó con otra impostura: Don Draper responsable de una de las mejores y más memorables campañas de Coca Cola.
Durante ocho años marcas icónicas de Estados Unidos y del mundo, aparecieron por las oficinas de Sterling, Cooper y todos los nombres y cambios que sufrió la agencia hasta terminar siendo devorada por McCann Erickson; Heinz, Jaguar, Chevrolet, Hilton, Playtex, Hershey, Aquanet, Right Guard, Clearasil, Mohawk Airlines y finalmente Coca Cola.
Mad Men no es un programa acerca de la publicidad, es una serie en el que sus personajes pertenecen al mundo de la publicidad. Mad Men nos permitió tener una visión de una época reciente de la sociedad, que fue muy bien reconstruida con todas esas contradicciones que hoy hacen a los políticamente correctos fruncir el ceño y sacar su moralista dedito flamígero; doctores fumando en consultorios, basura que se tiraba sin preocupación en el campo tras un día de campo, comentario misóginos y racistas, ciudadanos negros logrando sus primeras victorias en el campo de la igualdad y laboral. Se aceptaba a las negras, pero jamás recepcionistas nos dejan claro en un capitulo.
En Mad Men están además todos los estereotipos de la publicidad y los cuales muchos dentro del mundo de la publicidad se desviven todavía por hacer verdaderos; el insufrible ejecutivo de cuentas, Pete Campbell, capaz de vender su alma y la de los demás miembros de la Agencia al diablo, incluyendo el cuerpo de la jefa de personal, con tal de ganar una cuenta. El creativo todo poderoso y arrogante, Don Draper, que se basa más en la capacidad de convencimiento de su discurso que en realmente lo brillante de una idea. Los copy especie de minions inagotables en su desquiciada forma de hacerse notar, siempre en grupo peleando y balbuceando un lenguaje inentendible al resto de la población. El cliente insoportable, con caprichos y delirios de grandeza que llegan al extremo de dejar tuerto a Ken Cosgrove. Los caprichosos dueños Sterling y Cooper y sobre todo los excesos, vicios, sexo, ese glamour que muchos anteponen en sus historias antes que la creatividad necesaria en el efímero trabajo de la publicidad. Un mundo aparente con el que muchas veces algunos intentan escaparse dell burocrático trabajo en la publicidad.
La impostura de la impostura. Mad Men es sin duda una de las mejores series de televisión que se han escrito y más allá de ciertos hilos narrativos que cerraron en una ambiente de felicidad un tanto cuanto simplones como el final de Peggy, en general la dureza de los escritores no dudó en poner fin a personajes de manera brutal, sencilla, nunca sangre, ni estridentismos, pero por lo mismo más brutal. Mad Men siempre estuvo más cerca del género de la pieza, que del melodrama o del drama, lo que no excluye momentos melodramáticos en su narración. Secuencias como la del directivo inglés que pierde el pie con una podadora, El viaje de LSD de Roger Steling y su esposa, Betty Drapper matando a las palomas del vecino, el fantasma de Bert Cooper despidiéndose de Don en una especie de musical, o Peggy patinando en las oficinas vacías de Sterling, Drapper and Cooper, Mientras Roger Sterling toca un órgano eléctrico.
Con el final de la serie a Don Draper se le permitió alcanzar el paraíso de la impostura al crear uno de los íconos de la publicidad mundial. Mad Men no es una serie de publicidad y sin embargo a través de ella vimos temas históricos e importantes de la publicidad como la diferenciación del producto, la segmentación de mercados, la llegada de la televisión y su rápido protagonismo en el mundo de la publicidad, el crecimiento del personaje de Harry Crane se debe a la llegada de la televisión y a la visión que él tiene del futuro del medio.

Mad Men llegó a su final entre dos de las grandes modas de finales del siglo XX y el inicio de este, La Yoga y la Coca Cola.

publicado en thepoint.com.mx el 25 de mayo de 2015
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